domingo, 21 de noviembre de 2021

Las elecciones demostraron la acumulación de fuerzas de la conciencia del pueblo

 

Tomás Valdez Rodríguez.


Por Jorge Capelán.

Tomás Valdez Rodríguez, junto a su fallecido hermano Rafael, ha sido uno de los fundadores de las Comunidades Eclesiales de Base de la iglesia San Pablo Apóstol de Managua que aglutinan a los cristianos revolucionarios. Hablamos con él sobre el significado de las pasadas elecciones para los cristianos en el país.

Yo quisiera que me dieras tu punto de vista como cristiano y como católico de estas elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua.

Tomás Valdez: Nosotros, desde las Comunidades Eclesiales de Base, como cristianos revolucionarios desde siempre hemos apoyado el proceso de la liberación de Nicaragua. En el proceso de mantener la fe del pueblo frente a los actos de la contrarrevolución financiada por el imperialismo yanqui (en los años 80) y en el período en el que los traidores a la Revolución Popular Sandinista nos abandonaron (en los años 90), nosotros nunca abandonamos a la Revolución ni al Comandante Daniel.

Nosotros hemos estado en todos los procesos electorales, en todos. ¿Por qué? Porque creemos que es la Revolución, que en esta etapa dirigen el Comandante Daniel y la Compañera Rosario Murillo, la que verdaderamente cumple con el Evangelio de Jesús, que es amar al prójimo y amar a Dios como a ti mismo.

Entonces, nosotros sí somos seguidores de la verdadera doctrina de la Iglesia, que surgió de las asambleas que hubo en Medellín (1968) y en Puebla, México (1979), en las que se acordó que había que trabajar por los pobres, pero la Iglesia se ha retirado de ese enfoque y se ha dedicado a politiquear. Entonces, el resultado de esta elección, de más del 75% a favor del Frente Sandinista, del Comandante Daniel y de la Compañera Rosario, no es más que la acumulación de la fuerza de la conciencia del pueblo.

El pueblo realmente está empoderado de que es con el Gobierno del Comandante Daniel Ortega que puede visualizar un futuro de bienestar. Por eso somos luchadores de la paz.

Ustedes en la Comunidad de Base San Pablo Apóstol en 2018 juntaron 600 mil firmas que les mandaron al papa Francisco, protestando porque tenía esos obispos tan golpistas al frente de la Conferencia Episcopal. ¿Cómo se refleja esa movilización que hubo en esta situación de hoy?

Tomás Valdez: Indudablemente. El proceso se inició después de que nos dimos cuenta del audio en que el Obispo Auxiliar de Managua Silvio Báez tomó una posición totalmente política, declaró que la Iglesia era el líder de los sucesos de abril de ese año 2018, y es más, glorificó la existencia de los tranques. Dijo que eran “algo extraordinario”. ¿Cómo es posible, si ahí se mató, se violó, se robó, se mancilló la dignidad de las personas, de las cuales algunas fueron quemadas?

Entonces nosotros, como Comunidades Eclesiales de Base revolucionarias, acumulamos firmas. En el primer paquete entregamos 285 mil firmas al nuncio apostólico; en un segundo paquete entregamos otros miles y luego se envió un tercer paquete. Llegamos a 596 mil 460 firmas. Esa fue una ayuda vital. El pueblo católico tenía conciencia real de lo que es la Iglesia Católica. Ese trabajo se hizo como hormiguita de casa en casa. Luego vino un proceso en el que seguimos construyendo. Cuando se tomaron los templos en noviembre de 2018 nosotros fuimos a la Catedral de Managua.

Recuerdo a mi hermano, que en paz descanse, Rafael Valdez Rodríguez, y otros miembros de la Comunidad y otras personas de los barrios populares, que fuimos a orar, porque nosotros creemos que las iglesias son del pueblo para orar. Hasta ahora estoy oyendo al Cardenal Brenes decir que son para orar, porque sacaron a unos que querían usarlas para protestar, pero eso no lo hicieron en el 2018.

Entonces, en este período creemos que los católicos progresistas, desde el punto de vista de cumplir su fe en el Evangelio de Jesús, y los evangélicos progresistas, que sin ser revolucionarios apoyan los procesos que van en beneficio del pueblo, incidieron en ese volumen de votación. De casi tres millones de votantes el Frente obtuvo más de 2 millones, creciendo. ¿Qué sucede? Que tenían fe y esperanza en este Gobierno que durante 14 años sí les ha dado el bienestar común, eso no es nada más un eslogan, es una realidad.

¿Qué irá a pasar con estos obispos que se lanzaron al abstencionismo… y también al golpismo?

Tomás Valdez: Bueno, ellos ya desde hace años están recibiendo su “castigo divino”, queriendo parafrasear el título de la novela del escritor Sergio Ramírez. ¿Por qué? Porque las iglesias están vacías. Uno pasa por las iglesias en los momentos en los que ellos han estado llamando con las campanas y casi solo beatas hay, la juventud se retiró. Las personas mayores se retiraron.

Las personas tienen conciencia de la realidad, ya no son manipulables. Entonces, veo muy, pero muy difícil que la Iglesia Católica se recupere, porque desde el año 1950, cuando se hizo el primer censo (confesional), tenía el 90% de la población. Hace tres meses sacaron solo el 33% y los evangélicos, que son un montón de denominaciones, sacaron más del 35%.

...y sin embargo uno va a la Purísima y está lleno de gente…

Tomás Valdez: Indudablemente, porque la Purísima es una cultura religiosa de la población. Eso es la Purísima para el pueblo: una expresión cultural de amor por la Virgen. Porque el hecho de que no se declaren católicos no significa que no sean cristianos. Los que son cristianos saben que María es la madre de Dios.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Artesanía de bambú: Una alternativa económica solidaria y creativa

Por Jorge Capelán.

En 2018, la violencia golpista dejó sin trabajo a Mauricio Antonio Núñez, un trabajador de la construcción en el camino a San Francisco de Bolas, en el sur de Managua. Lo que nunca se hubiera imaginado fue que gracias al apoyo del Gobierno sandinista en la artesanía de bambú encontraría una nueva vocación y una nueva manera de trabajar junto con otras personas en su misma situación.

“Ya tenemos tres años de estar trabajando con el bambú –explica–. Yo no conocía nada al respecto, era totalmente ignorante en la cuestión del bambú, e inclusive, yo nunca pensé que podría hacer dibujos o arte”, agrega. Dice que jamás había tallado madera, pero el pasado 13 de noviembre ganó el tercer lugar y un premio de 5 mil córdobas en un concurso de artesanía organizado por el Mefcca, lo que representa para él un gran incentivo moral.

“Yo me dedicaba anteriormente a construcciones, pero debido a los sucesos que ya todos sabemos (el derrotado intento de ‘revolución de colores’ financiado por los Estados Unidos), me quedé sin trabajo porque me metí en defensa del Gobierno. Yo le trabajaba mucho a las empresas de construcción grandes y entonces por ahí me cortaron definitivamente. Y vino un proyecto de bambú aquí a mi sector, que iban a enseñar en el Parque de Ferias. Me inscribí por curiosidad, yo decía ‘quiero ver cómo es esto’, pero qué va, desde el primer día me encantó y entonces comencé a seguir todos los cursos, ya he tenido como 6 o 7. El último fue de laminado de bambú”, explica.

 Mauricio dice que los cursos los imparten profesores nicas, centroamericanos y también de China-Taiwán, un país con una gran tradición en el uso del bambú, no solo para la elaboración de artesanías, sino también de grandes construcciones.

 “Los cursos han sido continuos –dice Mauricio–. Por ejemplo, en el 2018 creo que recibimos 3 cursos. En el 2019 volvimos a recibir, creo que fueron dos cursos, y este año recibimos otros dos cursos, uno sobre juguetería y otro de bambú laminado”.

“De ahí viene la realización de todos estos muebles que usted ve aquí”, dice y muestra una colección de máscaras, arañas de techo, muebles y hasta un hermoso bastón labrado.

“Nunca me imaginé que yo podría hacer esto. Yo creo que lo único que faltaba era un poquito de descubrimiento y que alguien lo puliera a uno. Yo todavía sigo aprendiendo. Porque yo todavía soy nuevo, no soy como los del municipio de Nindirí y la gente de esos lados que ya traen ‘ese gen’ (de la artesanía) y desde pequeños ya van aprendiendo el arte”, explica.

Al inicio, Mauricio solo recibió apoyo de capacitación, pero cuando estuvo claro su compromiso con el proyecto de trabajar con el bambú, comenzó a recibir algunos créditos. “Inicialmente yo estuve luchando con lo poco que tenía. Ya luego, en el 2019 el Gobierno me dio un préstamo que utilicé para comprar materia prima y algunas herramientas que no poseía”, dice.

“De ahí comencé a trabajar un poco más, a tener clientes… Si usted mira aquí va a ver que casi no tengo nada, porque a mí me llaman y me dicen ‘mirá, haceme tal cosa’ y entonces yo voy haciendo y voy entregando. Ese es uno de los motivos por los que yo no tengo muchas cosas. Por ejemplo, ese bastón que le mostré es para un cliente y se lo tengo que entregar. Ya lo debía haber entregado, pero quería tenerlo el día de hoy para mostrarle”, explica.

Lo primera pieza que vendió fue una máscara. “A la gente le encantó”, cuenta y dice que sintió una gran alegría. “Ahora tengo clientes que me están esperando con encargos, pero yo les digo que para esto tienen que tener paciencia, porque uno tiene que estar seguro de lo que está entregando, porque el bambú es delicado”, explica.

Según Mauricio, si el bambú no se cura bien y se le entrega la pieza al cliente, entonces se corre el riesgo de que la polilla (o sea, el comején) comience a comérsela “y ya es una entrega mala aunque haya estado lindo el trabajo”.

El bambú es un material que tiene su ciencia. Según Mauricio, hay que tener conocimientos para todas las fases del proceso, “desde el corte, que tiene que ser con la luna en cuarto menguante a las cuatro de la mañana para que la polilla no entre”.

“O sea, es una técnica ancestral y es al natural. Después está el secado al sol, no hay que dejar la pieza totalmente expuesta, sino que uno la saca de 9 de la mañana a dos o tres de la tarde, más o menos. Uno tiene que estar girándola para que seque parejo, que no haya un lado más verde y otro más oscuro”, explica.

Según Mauricio el bambú en estos momentos (noviembre) está bastante caro, porque solo se está produciendo en Matagalpa y Jinotepe, “aunque hay muchos compañeros que tienen hectáreas sembradas, pero todavía no es el tiempo del corte”. Agrega que gracias al apoyo de China-Taiwán a Nicaragua han llegado variedades que no teníamos en el país, por ejemplo, variedades bien delgadas y una de bambú grande para hacer columnas de construcción.

Explica que diferentes tipos de bambú sirven para diferentes propósitos. Además, el acoplamiento de las piezas no es tan sencillo como con la madera, sino que requiere una técnica que hay que dominar bien. Por ejemplo, para armar un mueble primero hay que hacer todas las piezas, no se puede ir armando y haciendo las piezas al mismo tiempo.

“Todo lo que es bambú tiene una técnica maravillosa, que el que no lo sabe cree que es fácil, pero no”, subraya.

Las herramientas fundamentales para trabajar el bambú son la lijadora, la caladora, el taladro, el “rotor tool” (herramienta rotativa genérica) y pirograbadores de diversos tamaños. La inversión inicial en máquinas y herramientas para trabajar el bambú es de por lo menos unos 10 mil córdobas. “Después, el resto se puede trabajar artesanalmente, pero cuesta un poco más de trabajo y hay que saberlo hacer”, agrega. 

Mauricio explica que hoy en día las piezas de bambú no son solo tubulares, se pueden hacer tablas muy resistentes a partir de reglas del material. Ese tipo de tablas “sirve para todo, hasta para puertas”

Le pregunto a Mauricio si se siente agradecido con el Mefcca por el apoyo brindado para dedicarse al bambú. “¡Uf! ¡Muy agradecido! Si no fuera por el Mefcca yo no estuviera en esto ahorita, quién sabe cómo estuviera… Además, ellos no dejan de darnos seguimiento. Para mañana, por ejemplo, nos citaron a un curso para que nosotros aprendamos a hacer nuestro logo, a hacer algo más comercial, que sea vistoso. No pienso fallar”, dice.

Explica que en el bambú todo es utilizable. Además, los artesanos no se quedan en el trabajo con el bambú ya cosechado, sino que también tratan de sembrarlo. Mauricio me muestra unas cañas pequeñitas en un recipiente con agua: “Aquí el bambú ya está retoñando. Esto lo sembramos aquí. Primeramente lo sembramos en bolsa y ya cuando crezca lo trasladamos a tierra.”


“También tenemos una cooperativa para la producción de bambú. La conformamos 10 compañeros”. La idea es tener la materia prima para trabajarla y también vender el bambú, incluso las plantitas pequeñas, que ahora andan por los 80 o 100 córdobas la unidad. Dice que tienen programado sembrar mil plantas solo para ese fin.

“O sea que yo trabajo por mi cuenta y con la cooperativa. Con la cooperativa son cosas más grandes y por mi cuenta, ahí estamos, haciendo lámparas” u otros encargos de artesanías a gusto del cliente. Los clientes le envían los diseños por WhatsApp y Mauricio elabora los objetos según lo acordado.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

(+PDF) Perspectivas poselectorales de Nicaragua: experiencias, retos y desafíos

 

Ya salió el Semanario Ideas y Debate con un nuevo tema: Perspectivas poselectorales de Nicaragua: experiencias, retos y desafíos.

Artículos de análisis sobre el resultado de las elecciones generales en Nicaragua del pasado 7 de noviembre de 2021. A su vez, experiencias de como vivieron el proceso los acompañantes electorales internacionales.

Los autores de este número del semanario: Luis Varese, Fabrizio Casari, Jorge Capelán, Nan McCurdy, Mario Eduardo Firmenich, Benjamin Norton, Francisco Javier Bautista Lara, Mikhail Valerevich Gorbachev y Rita Jill Clark-Gollub.

Descargar aquí.


martes, 16 de noviembre de 2021

Breve reporte de la conferencia: “La estrategia norteamericana para influenciar las relaciones en Nicaragua”


 

Por José Francisco Herrera

“La confrontación es entre la doctrina de Monroe

y las ideas del Libertador Simón Bolívar.”

Hugo Chávez Frías, 2006

La conferencia auspiciada por la Fundación Fidel Castro (Moscú, Rusia) titulada: “La estrategia norteamericana para influenciar las relaciones en Nicaragua.” desarrollada en conjunto con la Fundación Russkiy Mir con sede en local, realizada el viernes 12 de noviembre a las 2:00 pm en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua. Tuvo como conferencistas principales a Jorge Capelán (periodista), Manuel Espinoza (internacionalista), Andrea Pérez (internacionalista), Leonid Savin (geopolítico) y este humilde servidor, José Francisco Herrera (filósofo). Este evento causó una serie de propuestas y análisis innovadores en diferentes ámbitos de estudios para la seguridad del proyecto soberano nicaragüense.

Algunos ejes temáticos que se desarrollaron fueron; 1) la injerencia actual de los Estados Unidos en la región latinoamericana y en Nicaragua, 2) el destino manifiesto de los Estados Unidos de América  (EUA) y la Doctrina Monroe 3) el colapso económico capitalista y las necesidades económicas de EUA en la región, 4) La Ley Renacer y su efecto en Nicaragua, su posibilidad y perspectiva, 5) el desarrollo de las elecciones presidenciales y la mejora del sistema de datos para el proceso electoral 6) los desafíos post-elecciones presidenciales del 7 de noviembre en Nicaragua, 7) valoración y rescate de los comunicados del presidente del Estado de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, 8) el nuevo orden multipolar naciente, y por último y no menos importante 9) la enajenación sistemática, guerra cognitiva y psicología de masas a nivel mundial y su implicación en la guerra híbrida contra los Estados soberanos de la región latinoamericana, con énfasis en Nicaragua.

Desarrollando los ejes temáticos más relevantes, la injerencia actual de los EUA en la región manifiesta no sólo la necesidad de expansión y realización de su doctrina manifiesto y la nueva Doctrina Monroe, es decir “América para los americanos” sino también contextualizarlo en el desarrollo en el capitalismo senil y la preparación para la guerra mundial total. Estados Unidos de América necesita tener controlado a su “patio trasero” para poder seguir controlando su desarrollo a nivel mundial además de poder obtener los recursos geoestratégicos para el dominio en el ámbito tecnológico-científico-industrial, energético, en la obtención y acaparamiento de materia prima, como recursos de primera necesidad para el desarrollo de la vida en el planeta como el agua o biodiversidad en general. Todo esto para desarrollar su poderío económico y tener recursos vitales para los enfrentamientos con otras potencias mundiales. También para no dejar desarrollar las civilizaciones correspondientes a los “Big Spaces” en la región Centroamericana y Sudamericana, con el fin de no permitir crear un nuevo orden multipolar como bien desarrollan en sus libros Alexander Duguin y el participante de la conferencia, Leonid Savin.

En este contexto Nicaragua es uno de los principales opositores a la política exterior estadounidense en la región, no solo por su oposición tácita a las políticas extranjeras sino también con la propuesta para contrarrestar el rechazo de las políticas imperiales, que consiste en el desarrollo de una soberanía nacional con difícil similitud en la región, que se puede rastrear en la historia con larga data en Nicaragua.

Según en palabras de Andrea Pérez: “El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es la única revolución armada en territorio Latinoamericano que ha triunfado, esto solo después de la Gloriosa Revolución Cubana que sirvió de inspiración para los pueblos de nuestra América, así mismo es la única de las fuerzas de izquierda a nivel mundial que perdió el poder en el año de 1990 mediante los votos, y lo recupero mediante ellos en el año 2006 después de una ardua lucha en las calles contra los 16 años de neoliberalismo.

El pasado 7 de noviembre del 2021 se celebraron las elecciones presidenciales, en las que el FSLN arrasó en las urnas con una participación ciudadana del 65.26%, el FSLN ganó con un total de 2,093,834 votos con un 75.87% del patrón electoral.

Ante el triunfo del FSLN se desplegaron un sin número de noticias falsas en las que se afirmaba que las Juntas Receptoras de Votos (JRV) se encontraban vacías, omitiendo intencionalmente el hecho de que nuestro sistema para sintetizar datos ha simplificado el tiempo de votación para las personas, además de que meses atrás el Consejo Supremo Electoral se dio la tarea de hacer un llamado a la población para revisar sus Juntas Receptora de Votos en Línea y posteriormente llegar a ellas para verificarse en el patrón, previo a las elecciones. Con todo esto se ha reducido el tiempo que los ciudadanos dilatan en ejercer su derecho al voto, en comparación a los años de neoliberalismo cuando eran largas filas para poder acceder a este derecho.”

Se analizó las limitaciones que enfrenta “La Ley Renacer” no solo por la matriz productiva nicaragüense que alcanza, dentro de algunos factores relevantes y de asombro para los analistas a nivel mundial, un desarrollo de la soberanía alimentaria que oscila dentro de un 90% de la producción nacional. Con este desarrollo es difícil que “La Ley Renacer” llegue a afectar el modelo productivo nicaragüense a gran escala, es decir no es posible que hagan morir de hambre al pueblo por medio de bloqueos, imitando tácticas de guerra situadas en la Batalla de Alesia de la República Romana y las tribus Galas. También es importante mencionar que las grandes inversiones de Estados Unidos de América en Nicaragua, como por ejemplo el ambicioso proyecto desarrollado por la empresa New Fortress Energy, de capital estadounidense, con una inversión de 700 millones de dólares. La primera planta de gas natural de su naturaleza en Centroamérica. Las grandes inversiones que se calcula que el imperio no va poner en peligro ya que es propio capital en el país. En la conferencia se crea un curioso e interesante análisis que se caracterizó por el estudio del desarrollo del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos de Norteamérica con Nicaragua (TLC-Nicaragua-EEUU). Que este no solo es la medida de EUA, es decir en su mayoría es un proyecto únicamente beneficio al sector económico de EUA, sino que, y acá es lo interesante, ¿qué más pueden cambiar del TLC-Nicaragua-EE.UU. si este casi en su totalidad beneficia a los Estados Unidos? y que si eliminan el TLC-Nicaragua-EEUU, podría afectar a las clases altas del país nicaragüense que en su mayoría son proimperialistas y el capital nacional de EE.UU. en el propio EE.UU.

Se sustentan algunas políticas a corto-mediano y largo plazo, tareas a profundizar después del 7 de noviembre sobre: ¿Qué hacer en Nicaragua para desarrollar su economía y hegemonía cultural? Para mencionar alguna de ellas se señaló puntualmente la necesidad objetiva de fomentar la sinergia en el ámbito de las relaciones y alianzas público-privadas y pequeñas empresas nacionales nicaragüenses con las transnacionales extranjeras que deseen invertir en Nicaragua. Agregando a ello la necesidad de construir una banca de desarrollo y banca social para desarrollar más que todo la seguridad en la población nicaragüense y poder brindar más capacidad adquisitiva por medio del “capital semilla” para generar emprendimientos, rescatando la propuesta de generar facilidades en las zonas francas para los emprendedores nicaragüenses que deseen emprender facilitándoles; asesoría en materia de finanzas, legales, técnico-científica, exonerando de impuestos los servicio como la luz, el internet, el agua además del impuesto de renta. Esto con el fin de desarrollar aún más la economía popular y llevar a otro estadio de desarrollo a la clase media, para fomentar más el consumo y giro de capital en el país. Y como último desarrollar aún más las telecomunicaciones, tecnologías inteligentes y software libre.

Se dio gran énfasis al tema de la enajenación, a la guerra cognitiva y psicología de masas parte de la guerra híbrida que afectan al país. Que generan reforzamiento positivo producto de las redes sociales como Facebook, del cual el gigante empresarial borro una gran cantidad de cuentas que manifiestan apoyo al gobierno de Ortega-Murillo. También la recolección de datos privados para el espionaje y modelar conductas y patrones de consumo de información y de mercancías dadas por el sistema económico-político imperante a nivel mundial. El término desarrollado, el de enajenación, permitió poner en la mesa de discusión la necesidad de desarrollar nuevos mecanismos de comunicación que contrarresten la opinión oficial pro imperialista de los medios nacionales e internacionales, esto por medios que fomenten otra visión del mundo. Esto no quiere decir que se genere un adoctrinamiento como lo hacen los medios clásicos de comunicación con su pensamiento único pro-atlantista, sino que genere la posibilidad de obtener otras visiones científicas y populares de la realidad y así permitir al usuario discernir y desarrollar su criterio, como fin que puedan pensar con “cerebro propio”. Así como también dar a conocer los discursos del presidente del Estado, Daniel Ortega, para dar guía al proceso revolucionario nicaragüense, que no solo afecta a ese Estado, sino que tiene un gran impacto regional.

A modo de conclusión, se generó un ambiente muy valioso de intercambio de ideas para fomentar el análisis del pensamiento político en la región. Que es vital para los proyectos políticos, que estén disconformes con las políticas que no permiten la formación nacional soberana como visión de mundo, anejo a los intereses imperiales, y el desarrollo de los países de América Latina.

Fuente: Fundación Fidel Castro (Moscú, Rusia)

lunes, 15 de noviembre de 2021

La injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de la región y en especial en Nicaragua

 

La Conferencia presencial-virtual contó con la participación de Leonid Savin, director de la Fundación Fidel Castro; Manuel Espinoza, director del Centro Ruso del Fondo "Ruskiy Mir" en Managua; Angélica Pérez Espinoza, licenciada en Ciencias Políticas; José Francisco Herrera, filósofo y analista de la Universidad de Costa Rica y el periodista y analista político Jorge Capelán.

Notas de la intervención del periodista y analista político Jorge Capelán en la conferencia “La Injerencia Norteamericana para Influenciar las Elecciones en Nicaragua” organizada por el Fondo Ruso y la Fundación Fidel Castro para el Desarrollo de las Relaciones Ruso-Cubanas el pasado 12 de noviembre en Managua.

Por Jorge Capelán.

El injerencismo de Estados Unidos en este, su “patio trasero” es concomitante a su carácter imperial. Los Estados Unidos son en última instancia una potencia militar-financiera. Este es un determinante genético de su esencia geopolítica.

Los Estados Unidos son una superpotencia que basa su poderío en su hábil y despiadada combinación del poder militar y del dólar, es decir, de la deuda, una economía basada en el poder de la deuda y en la fe en la guerra: Para la superpotencia occidental, se trata de una guerra que genera deuda, que a su vez genera dominación. La dominación imperial genera deuda que financia guerras, que a su vez generan dominación. Obviamente, la deuda de los propios EEUU siempre la pagan otros (es, como se acostumbra decir, “externalizada”).

La injerencia de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe es incluso anterior a la formulación de su doctrina geopolítica fundamental, la del Destino Manifiesto. Debemos recordar que ningún país de esta región que haya sindo invadido por Estados Unidos se ha salvado de repetir la experiencia al menos otra vez en su historia.

En 1823 (hace casi dos siglos), John Quincy Adams acuña la Doctrina de la Fruta Madura: “Cuba, una vez separada de España (...) incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana.” Ese mismo Quincy Adams meses después escribiría la Doctrina Monroe (América para los estadounidenses). Esto es incluso anterior a los editoriales de John O’Sullivan / Jane Cazenau que dieron lugar a la formulación de la Doctrina del “Destino Manifiesto”.

La importancia de Centroamérica y El Caribe para el imperio estadounidense es fundamentalmente geopolítica, ya que la región tiene la clave del tráfico de mercancías entre este y oeste, norte y sur. Además, aún hoy en día, tiene un peso enorme en el tráfico entre las dos costas de Estados Unidos. Esos son los factores que han llevado a Estados Unidos (y a las potencias coloniales como Gran Bretaña) a desear mantener la región sumida en la pobreza y balcanizada.

Esto es especialmente importante en el caso de Nicaragua, uno de los pocos países en el mundo (si no el único) que siendo más grande ha perdido territorio a manos de sus vecinos más pequeños. (Costa Rica y Honduras). Nicaragua tiene la llave de la integración centroamericana porque tiene dos grandes fronteras terrestres (norte y sur) y dos grandes costas (Pacífico y Atlántico).

Si Nicaragua se convierte en un Estado Nacional fuerte, podrá ayudar a unir a toda Centroamérica, por eso los EEUU se han encargado a lo largo de la historia en mantenerla pobre y en guerra.

En diferentes épocas, los Estados Unidos (y las potencias coloniales) han insertado a nuestros países centroamericanos en torno a diferentes “booms” del mercado mundial con commodities como el pino ocote, henequén, ganado, café, algodón, frutas… Entre los años 30 y 70 del siglo pasado, los EEUU le fueron asignando distintos papeles a los países de la región:

A Nicaragua, con la dictadura de Somoza y luego con el establecimiento del Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA), se le asignó el papel de gendarme militar de EEUU. Ese rol se perdió con el triunfo revolucionario de 1979. A Costa Rica le fue asignando el papel de gendarme ideológico progresista en su variante socialdemoócrata-anticomunista. A Panamá, se le asignó el papel de centro comercial regional y de entrenamiento  contrainsurgente por medio de la Escuela de Las Américas, en la zona del Canal.

Todo ese sistema se ha venido desarticulando junto con la desarticulación que ha venido experimentando el imperio a nivel global.

El imperio estadounidense da muestra de profundas contradicciones con el desarrollo de políticas cada vez más autoritarias y a la vez de pérdida de influencia estratégica. Todo esto es expresión del proceso de financierización / pérdida de productividad y competitividad y de la pérdida de cohesión de su poder, tanto a lo interno como a nivel global. Estos dos procesos a su vez llevan a su actual modelo de monopolismo financiero autoritario al que se le ha dado el nombre de El Gran Reseteo.

En Centroamérica, en los años 90 del siglo pasado, con el proyecto contrainsurgente del Plan-Puebla-Panamá los Estados Unidos quisieron articular la región como parte de la globalización neoliberal (ALCA/FTAA) y a la vez atajar cualquier posibilidad de gobiernos populares. Ese proyecto fue derrotado en 2005 y de él solo nos quedó la interconexión eléctrica de la región, una obra que, paradójicamente, podría ser utilizada en beneficio de los pueblos de nuestra región. De hecho, hoy en día es difícil desarticular un país como Nicaragua sin dejar sin luz eléctrica a todo el istmo.

Del desarrollismo contrainsurgente de los años 60 sobrevive tercamente el Sistema de Integración Centroamericano (constantemente boicoteado por Costa Rica) y en particular su Banco Centroamericano de Integración Económica, un banco cooperativo propiedad de los países de la región sin la presencia de Estados Unidos y que basa sus préstamos en consideraciones técnicas, no políticas, que le ha permitido a Nicaragua sortear el veto crediticio estadounidense en otras instancias internacionales.

Hoy en día, los Estados Unidos no tienen proyecto hacia Centroamérica, más allá del miedo a la migración y al “populismo” (y, por supuesto,  a “Ortega”).

    • Casi todos los países de Centroamérica quieren comerciar con China.
    • En EEUU no hay una unidad de criterios: unos quieren seguir haciendo negocios, otros quieren “democratizar” la región.
    • El comercio intrarregional es muy importante.
    • En lo que respecta a Nicaragua, la región depende de muchos de los alimentos que produce este país, así como del transporte terrestre que pasa por sus fronteras.
    • Los EEUU casi no tiene liderazgos confiables en Centroamérica, ni siquiera Costa Rica, interesada como está en sacar partido de las oportunidades económicas que presenta la multipolaridad. En Honduras no quieren a Juan Orlando Hernández por sus nexos con el narcotráfico pero temen una victoria electoral del partido de izquierda LIBRE. En El Salvador no quieren a Nayib Bukele pero temen al FMLN y no confían en que la ultraderechista ARENA pueda garantizar la gobernabilidad.
      
Los EEUU no son capaces de controlar ningún país de la región en caso de que lo invadiesen o que lograsen algún “cambio de régimen”; sin embargo, sí son capaces de destruir y de causar gran sufrimiento.

En el caso concreto de Nicaragua, Biden con su discurso enfrenta una serie de realidades: Por ejemplo, amenaza con expulsar a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio CAFTA-DR, pero sus reglas le favorecen y son lesivas para Nicaragua. Expulsar a Nicaragua del TLC (más allá de que para lograrlo el imperio necesite el voto de todos sus socios-miembros) perjudica a EEUU. Por su parte, Nicaragua perdería su mercado más importante, pero su economía jamás antes había estado tan diversificada como hoy en día. Además, capitales estadounidenses y norteamericanos, como la gasífera New Fortress Energy, mineras canadienses y empresas de maquilas invierten en Nicaragua. New Fortress invierte 700 millones de dólares en la planta de gas natural más avanzada de Centroamérica con un contrato de venta de gas a Nicaragua por 25 años, difícilmente estaría interesada en la desestabilización de Nicaragua.

Asimismo, una eventual desestabilización de Nicaragua causaría pérdidas a todo el istmo, lo que se vio durante el derrotado intento de montar una “revolución de colores” en el 2018. Entonces, cientos de camiones estuvieron parados por meses en la carretera panamericana. Un proyecto de Costa Rica por establecer una línea de ferrys directa hacia El Salvador fracasó porque no puede suplir ni una fracción de la demanda del transporte terrestre de mercancías.

Por último, la política agresiva de EEUU hacia Nicaragua agrava el problema migratorio en la región en vez de aliviarlo.

Desde el exterior es fácil ver los peligros tras el discurso de la administración Biden, pero no es tan fácil entender que Nicaragua cuenta con fortalezas:

Por ejemplo, Nicaragua no depende de alimentos estadounidenses para su subsistencia. Cerca del 90% de todos los alimentos de consumo popular en Nicaragua son producidos en el país. Los niveles de soberanía y seguridad alimentarias han aumentado muchísimo desde el regreso al poder del FSLN y seguirán haciéndolo con las actuales políticas hacia el campesinado.

El país cuenta con un fuerte consenso interno en torno al proyecto de desarrollo, lo que se patentiza en las pasadas elecciones del 7 de noviembre en las que el FSLN ganó con más del 75% de los votos y un 65% de participación popular.

El Gobierno sandinista da muestras de un alto nivel de gestión y ejecución del presupuesto por encima del 95% y ha reducido enormemente su dependencia del petróleo para producir energía, con niveles de producción de un 75% de fuentes renovables hoy en día y la meta de alcanzar el 85% muy pronto. Nicaragua en la actualidad cuenta con las mejores carreteras y con la mejor red de salud pública de Centroamérica, así como con planes quinquenales de Desarrollo Humano tendientes a fortalecer todos los aspectos de la sociedad y luchar contra la pobreza.

En el plano internacional, Nicaragua cuenta con un comercio y unas relaciones muy diversificadas que desmienten la propaganda occidental de un supuesto aislamiento del país. Además cuenta con una alianza estratégica con Rusia (que ha sido y es de enorme importancia, desde becas, inversiones y maquinaria hasta alimentos) y con el proyecto del Gran Canal Interoceánico en conjunto con la empresa china HKND cuyo gerente general Wang Jing recientemente felicitó al Comandante Daniel Ortega por su triunfo en las elecciones del 7 de noviembre. Todos estos elementos son productos de una política exterior inteligente basada en la rica experiencia de la década de los años 80 del siglo pasado.

En cuanto a los eventuales daños que las políticas estadounidenses puedan causar a Nicaragua, creemos que los más serios vienen del sector financiero, dado el control imperial sobre el Sistema SWIFT, que puede llegar a entorpecer seriamente las transacciones con nuestro país. Asimismo, la permanente campaña internacional de mentiras por parte de los Estados Unidos y los medios bajo el control de la OTAN, que daña sectores como el turismo a causa de las percepciones que implanta en las audiencias occidentales. La política estadounidense de aislar a Nicaragua del resto de la región latinoamericana, por ejemplo con resoluciones como la de la OEA, parece más un producto de su campaña internacional de propaganda que un factor de peso real para las relaciones bilaterales con la mayoría de los países, que en general son bastante buenas. Es difícil construir a una Nicaragua como amenaza hacia América Latina, dado su tamaño y su población. Por ejemplo, nadie podría creer seriamente en discursos que culpen a Nicaragua de llenar de inmigrantes otros países latinoamericanos que de hecho son mucho más grandes.

Un capítulo aparte lo merecen los mecanismos tecnológicos de agresión, especialmente la dependencia del país de las redes sociales estadounidenses, que son un poderoso mecanismo de penetración cultural, desinformación y control social/espionaje. Se impone desarrollar los conocimientos de la población, y en especial de la juventud, sobre cómo funcionan estos dispositivos y cómo atentan contra el país y la sociedad, impulsando alternativas propias.

Por su parte, las políticas agresivas de EEUU sobre Nicaragua tendrán algunos efectos previsibles: En primer lugar, un mayor acercamiento de Nicaragua hacia Rusia y China. Con respecto a esta última, no sería extraño que Nicaragua abandone su política de acercamiento a Taiwán, que heredó de los gobiernos liberales. En segundo lugar, una diversificación aún mayor de las relaciones internacionales y el comercio con todos los países del mundo. En tercer lugar, un aislamiento aún mayor de la ya terminalmente herida oligarquía local, en la medida en que la mayoría de la población la responsabiliza de los daños económicos de la fallida “revolución de colores” de 2018. En cuarto lugar, las políticas agresivas de Estados Unidos traerían consigo la profundización del modelo cristiano, socialista y solidario de Nicaragua.


El Doble Estándar en DDHH y la Izquierda «Nice»

 

Pablo Sepúlveda (izq.), nieto de Salvador Allende, responde a Gabriel Boric (der.), candidato presidencial de izquierda en Chile por sus comentarios sobre Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Pablo Sepúlveda Allende (*).

Diputado, me atrevo a responderte porque veo el peligro que significa que importantes líderes como tú, jóvenes referentes de esa “nueva izquierda” que ha surgido en el Frente Amplio, hagan simplonas, absurdas y desinformadas comparaciones en temas tan delicados como lo son los DDHH.

Es muy sesgado y grosero que equipares -sin el más mínimo argumento- el supuesto “debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela”, la “permanente restricción de libertades en Cuba” y “la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua” con las sí comprobadas atrocidades de la dictadura militar en Chile, el evidente intervencionismo criminal de los EEUU alrededor de todo el mundo y el terrorismo de Estado de Israel contra el Pueblo de Palestina.

El que escribas semejante insensatez no “significa transformarse en un pseudo agente de la CIA” pero sí denota una importante irresponsabilidad e inmadurez política que puede transformarte en un elemento útil para la derecha, o peor aún, terminar siendo esa “izquierda” que la derecha ansía; una izquierda sonsa, ambigua, una izquierda inofensiva, que por oportunismo prefiere parecer “políticamente correcta”, esa izquierda que no es “ni chicha ni limonada”, esa que no quiere quedar mal con nadie.

Una izquierda así, confunde, pues no se atreve a señalar y enfrentar con coraje a los verdaderos enemigos de los pueblos. Ahí el peligro de emitir opiniones políticamente inmaduras.

¿Acaso te has preguntado por qué Venezuela está siendo tan vilipendiada y atacada mediáticamente? ¿Por qué es noticia todos los días en prácticamente todos los países del mundo occidental donde dominan los grandes medios de comunicación? ¿Por qué es atacada por todos los flancos y en patota? ¿Por qué esos grandes noticieros callan las continuas masacres en Colombia y México? ¿Por qué los que se rasgan las vestiduras preocupándose por un diputado venezolano, confeso de participar en un intento de magnicidio, no tienen el valor de exigir a Israel que cese el genocidio contra el Pueblo Palestino?

El mundo al revés. Ese es el mundo de la política sin corazón y sin coraje.

Ya Margarita Labarca Goddard te argumentó de forma clara y contundente por qué te equivocas en tus juicios hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua. Yo solo agregaré que Venezuela tiene una democracia mucho más saludable y transparente que la que hay en Chile, cuando quieras te lo puedo argumentar y lo podemos debatir, si es que te interesa.

También resulta fácil argumentarte por qué es una falacia la “permanente restricción de las libertades en Cuba”. Eso sin mencionar que la palabra “libertad” está tan manoseada, que a estas alturas su verdadero significado resulta ambiguo, y una definición sensata requiere de un debate hasta filosófico. O dime tú, ¿qué es la libertad?

Te nombro estos dos países porque los conozco bastante bien. En Cuba viví 9 años y en Venezuela llevo viviendo otros 9 años. A Nicaragua no la conozco de primera mano, pero te invito a preguntarte cómo habría sido la reacción de un gobierno de derecha ante la acción de bandas criminales pagadas y fuertemente armadas, que llegan a tomar sectores de las más importantes ciudades del país; y donde además, dichas bandas mercenarias se instalan a cometer hechos abominables como secuestrar, torturar, mutilar, violar y hasta quemar vivos, a decenas de seres humanos, por el solo hecho de ser militantes de una causa -en este caso, militantes sandinistas-, donde la persecución llegó al punto de asesinar a familias enteras en sus propios hogares.

El gobierno legítimamente electo en Nicaragua, aun teniendo los recursos, el marco jurídico y la fuerza para accionar contundentemente de forma inmediata contra semejante desestabilización fascista, bastante se contuvo. ¿Crees que la derecha en el poder habría tenido esa visión pacífica y de llamado a diálogo para la resolución del conflicto?

La historia nos responde.

Entiendo que puedas estar confundido por los grandes “medios de comunicación” que se encargaron de victimizar a los victimarios; igualito a como lo hicieron hace un año en Venezuela durante las llamadas guarimbas.

Por tanto, Gabriel, hablando objetivamente, con argumentos serios -sin opiniones formadas y modeladas mediáticamente a base de tergiversaciones y mentiras repetidas a diario-, no existe doble estándar en los que defendemos a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

No tenemos desaparecidos ni torturados, no metemos presos a quienes piensan u opinan distinto, sí a criminales; sean estos diputados, políticos o supuestos estudiantes. Más bien me parece ver ese “doble estándar” en ti mismo, al emitir cómodos juicios de valor desde la manipulación y el desconocimiento.

Sobre medios de comunicación, democracia y libertades, podemos discutir comparando a Chile con estos países. Te aseguro que lamentablemente Chile no saldría muy bien parado, más aún, si incluimos los derechos humanos, económicos y sociales que allá no son más que mercancías.

“Una persona alcanza su nivel más alto de ignorancia cuando rechaza algo de lo cual no sabe nada”.
Salud.

(*) Médico, Coordinador de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, nieto del Presidente Salvador Allende Gossens.

martes, 9 de noviembre de 2021

Unos comicios históricos en Nicaragua

 

(Foto: Jamil Buitrago)


Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

Los comicios del domingo 7 de noviembre en Nicaragua fueron históricos. Fueron las primeras elecciones sin injerencia extranjera a lo interno del país en toda su vida republicana. La inmensa mayoría del pueblo se decidió por la vía electoral bajo el marco constituyente surgido del 19 de julio de 1979 cuando una insurrección popular dio al traste con el Estado constabulario instituido por los EE. UU: La dictadura somocista. Solo un 6-11% del electorado cayó bajo el influjo de línea de la propaganda estadounidense, que era la abstención, o sea que esa campaña de guerra sicológica fracasó estrepitosamente. Explicaremos todo por partes.

Las potencias coloniales (especialmente los Estados Unidos y Gran Bretaña), siempre han practicado la injerencia en los asuntos internos de Nicaragua.

  • En 1848, Inglaterra se apodera de San Juan de Nicaragua y bautiza la ciudad con el nombre de Greytown en apoyo a un tal “Rey Mosco” local “zambo-miskito” que ellos mismos habían instaurado el siglo anterior —una especie de Juan Guaidó de aquellos tiempos. El objetivo era apoderarse de la ruta interoceánica que une al Caribe con el Pacífico.

  • En 1856, una facción liberal local “recluta” al filibustero estadounidense William Walker en su guerra contra los conservadores. Craso error, porque Walker financiado por el magnate ferroviario y naviero Cornelius Vanderbilt vino a Nicaragua con el objetivo declarado de “civilizar” la región instaurando la esclavitud, obviamente, con el fin de controlar el paso interoceánico. Es importante recalcar que la intervención de Walker fue propagada como una empresa noble y progresista, el primer ejemplo de “promoción de la democracia” estadounidense en Nicaragua.

  • A partir de ese entonces, fueron incontables las ocasiones en las que Nicaragua contó con los dudosos “nobles oficios” de los Estados Unidos para injerir en sus asuntos internos, generalmente forzando pactos y empréstitos que solamente beneficiaban al “gran vecino del Norte” y a una u otra facción de la oligarquía local.

  • En nombre de la democracia, los marines organizaron elecciones y contaron los votos de los nicaragüenses hasta que su amor por este pueblo fue tanto que llegaron a instaurar la dictadura líbero-conservadora de Somoza —una dictadura que en sus últimos estertores no tuvo el menor empacho en usar armas de destrucción masiva (bombas de fósforo blanco) contra su propio pueblo, tal y como aún hoy en día lo pueden atestiguar los habitantes de ciudades como Estelí y Masaya.

  • A inicios de 1981, la administración Reagan le declara la guerra a Nicaragua y a su joven revolución nacida dos años antes. Desde el mismo inicio de la revolución los Estados Unidos se dedicaron a organizar y a financiar grupos locales para neutralizar el proceso de cambios y asegurarse de que el país volviera a someterse a sus intereses. Con ayuda de la CIA y la USAID, y más tarde, a partir de 1983, de la Fundación Nacional para la Democracia, financiaron todo tipo de grupos sindicales, gremiales y políticos que les ayudasen en su esfuerzo de guerra Contra de “baja intensidad” que convirtió a Nicaragua en la Siria de los años 80. Esta injerencia alcanzó su máximo en términos de apoyo financiero en las elecciones de 1990, en las que el mensaje de los EE. UU. al pueblo nicaragüense era que debería votar por la alianza UNO o de lo contrario la guerra y el bloqueo continuarían. Aunque respetando las normas de la constitución de 1986, y aunque las elecciones fueron de una pulcritud absoluta, el pueblo nicaragüense debió acudir a las urnas con una pistola apuntándole a la sien: La del gobierno estadounidense y sus dispositivos de injerencia política.

  • Durante todo el período de gobiernos neoliberales entre 1990 y 2006, la injerencia estadounidense, ahora reforzada con la de los gobiernos europeos, fue permanente. Ya sea financiando todo tipo de grupos afines a los partidos antisandinistas o tratando de extorsionar económicamente a las organizaciones afines al sandinismo, la mal llamada “ayuda al desarrollo” fue usada como medio de injerencia política. Los embajadores occidentales, especialmente el de Estados Unidos, rutinariamente expresaban en los medios juicios de valor sobre las políticas internas, condenando abiertamente a los grupos y dirigentes políticos que no eran de su agrado. En las elecciones, hasta llegaron a traer al país a figuras tristemente célebres de los años 80, como el teniente coronel Oliver North, a amenazar al pueblo nicaragüense con lo que podría venir en caso de votar por el FSLN. Crearon toda una parafernalia de ONG tóxicas con el expreso fin de que Nicaragua fuese literalmente entregada a Estados Unidos y a los países occidentales, como es el caso del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) que a fines de los años 90 intentó (en vano) que el Estado de Nicaragua entregara sus misiles tierra-aire de la guerra de los años 80 a los Estados Unidos. Otras ONG occidentales se encargaron de manipular cuestiones como los derechos humanos y los derechos de las mujeres, mientras que otras se centraron en la manipulación de las elecciones para beneficiar a los partidos liberales, que a su vez eran objeto de profusas acciones de injerencia y financiamiento tóxico.

  • Desde el regreso del Frente Sandinista al gobierno, toda esa estructura de injerencismo fue reforzada, ahora con el fin de destituir al gobierno del Comandante Daniel Ortega. Esto incluyó el financiamiento y apoyo al micropartido violento Movimiento Renovador Sandinista y a toda una red de grupos enfocados en todo tipo de temas utilizados como pretexto para discursos insurreccionales y deslegitimadores de la institucionalidad del país. En lo electoral, los Estados Unidos alentaron a todos los grupos que promoviesen salidas y discursos abstencionistas, financiando una red de medios en apariencia independientes pero totalmente subordinados a los intereses estadounidenses. Todo esto desembocó en el derrotado “golpe suave” del año 2018 que le causo al país serios daños económicos, pero que chocó frontalmente con los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía. Esta “revolución de colores” confundió durante algunos días a sectores de la población, pero sus organizadores muy pronto mostraron que sus verdaderas intenciones eran las de destruir el país y no impulsar supuestas reivindicaciones sociales. El dinero injerencista de Estados Unidos y de las embajadas de la Unión Europea financió la muerte y la destrucción, así como gravísimas violaciones a los derechos humanos del pueblo nicaragüense.

  • Tras la derrota de la “revolución de colores” del año 2018, la red de conspiradores terroristas financiada por los Estados Unidos, siguió el mismo rumbo destituyente que había seguido desde el inicio del gobierno sandinista, sin entender que algo muy fundamental había sucedido en la sociedad nicaragüense: que la inmensa mayoría de la población decidió que quiere vivir aquí en Nicaragua y que quiere que las contradicciones se resuelvan pacíficamente dentro del marco de la ley. El gobierno sandinista ofreció a los sectores golpistas amnistías, procesos de diálogo, amplios movimientos de reconciliación y un conjunto de políticas públicas que jamás diferenciaron a sus beneficiarios por su color político. Esto caló en la ciudadanía de a pie, pero no en una minoría de los operadores políticos controlados por Estados Unidos. Esos grupos siguieron conspirando como siempre y la injerencia de EE. UU. y la UE continuó ininterrumpida, junto con la agresiva campaña internacional de desprestigio contra Nicaragua. Mientras tanto, el consenso social a lo interno de la Nicaragua real se fue consolidando y con ello una mayoría política, tanto de individuos como de organizaciones, que decidieron que este marco institucional es el que el propio pueblo nicaragüense se ha elegido y que es dentro de este marco que se debe vivir en el país. Asimismo, el gobierno sandinista, basado en su sólida mayoría en la Asamblea Nacional, fue reforzando el marco legal que castiga la injerencia extranjera en los asuntos internos así como las actividades de traición a la patria, como el pedir expresamente la intervención extranjera. Es precisamente ese marco legal el que se ha aplicado a un selecto grupo de agentes al servicio de los Estados Unidos que incluye a algunos banqueros, prominentes oligarcas, operadores de ONG, propagandistas, etcétera. Entre estos operadores está Cristiana Chamorro, perteneciente a la más rancia oligarquía de Nicaragua, y a quien los Estados Unidos habían reservado el rol que le asignaron a Juan Guaidó en Venezuela, pero la arrogancia imperial fue tal, que la misma Chamorro quedó fuera del marco legal incluso antes de fuera electa candidata por partido alguno.

  • Esa red de una cuarentena de conspiradores actualmente presos, investigados y juzgados por graves delitos contra la patria no ha recibido el menor apoyo en la calle en Nicaragua, ya que sencillamente no lo tiene. Incluso los sectores de la población que han sido influenciados por la propaganda abstencionista de los Estados Unidos y no votaron en las elecciones del domingo, jamás han salido a la calle a protestar, no porque le hayan temido a “la represión del régimen”, como dice la propaganda occidental, sino sencillamente porque no tienen la suficiente convicción de que esos sujetos y grupos realmente merezcan ser defendidos. De otro modo, hubiese sido imposible para el Estado impedirles que se manifestasen.

Veamos a continuación algunas cifras de las elecciones del domingo. Los datos están redondeados porque aún falta el informe definitivo:

En la elección del domingo votaron unos 2.86 millones de electores, es decir, 64% de un padrón electoral de 4.48 millones de electores. 2 millones lo hicieron por el FSLN (75.9% de los votos válidos), 651 mil por la oposición (24% de los votos válidos) y unos 156 mil votos nulos (5.4% del total). Un total de 1.6 millones de ciudadanos habilitados (36.1% del padrón) se abstuvieron de votar. De estos datos se pueden sacar varias conclusiones.

La primera es que la línea imperial, el abstencionismo, salió duramente derrotado. Pensar que un 36% de abstención (64% de participación) es una victoria a favor de los Estados Unidos es una grave equivocación, porque en Nicaragua desde 1986 habitualmente ha habido entre un 25-30% de abstención. La participación más baja se dio en 2006 (61.2%) y la más alta en 1990 (86.%). Entre esos dos extremos lo habitual ha estado entre el 70 y el 75%. Esa gente no vota por muchas razones, ya sea porque se les perdió la cédula de identidad, porque no les interesa la política o, como en el caso de decenas de miles de testigos de Jehová en Nicaragua, su religión no se lo permite.

Entonces, la cifra más cercana de sectores que no participaron en la contienda electoral por estar bajo el influjo de la guerra sicológica occidental es bastante más modesta, un 11 o un 6% del electorado, un dato mucho más cercano a las cifras de la encuestadora M&R, que por cierto, en su último estudio la semana anterior a las elecciones predijo una predisposición favorable al FSLN del 75%.

En lo que respecta al voto de la oposición (651 mil), este representó un 14.53% del total de los electores (4.48 millones). Si a este voto le sumamos los 156 mil votos nulos, tenemos un porcentaje total del 18% del electorado con posturas opositoras pero dentro del sistema electoral vigente claramente superior al 6-11% que todavía está bajo el influjo del golpismo. En general, un 24-29% del electorado se identifica con posiciones de derecha y de esa fracción solo una tercera parte o la mitad todavía se identifica con el golpismo de alguna manera más o menos militante.

En total tenemos que, mientras que un 64% del electorado está a favor de la democracia y la institucionalidad nicaragüenses, solamente entre un 6 y un 11% del electorado cree que lo mejor es plegarse a las amenazas del imperio. Incluso, de ese reducido universo, una fracción considerable no está dispuesta a repetir las atrocidades y crímenes cometidos por los golpistas en 2018 y más bien se abstuvo a causa del miedo provocado por la campaña de guerra sicológica desatada por los medios occidentales y el diario de la CIA en Managua, La Prensa.

En general, podemos decir que si tomamos en cuenta la totalidad de los habilitados para votar, el Frente Sandinista moviliza a un 44.6% del electorado (2 millones de 4.48); los indiferentes constituyen entre 25 y 30%, los opositores que aceptan la realidad democrática son un 14.5% y los opositores bajo el influjo del golpismo imperial son entre un 6 y un 11%. En términos de institucionalidad contra golpismo, la ventaja de la primera es 59% (44.6 + 14.5) contra 6-11% del segundo. En términos de izquierda-derecha, la correlación es de 44.6% a favor de la alternativa revolucionaria del FSLN contra 30 o 35% (24+6-11) que de uno u otro modo apoya a las fuerzas de la reacción. En medio (o al margen) queda un 25-30% del electorado que generalmente no participa en política (pero que podría llegar a hacerlo).

En resumidas cuentas, las fuerzas revolucionarias en Nicaragua han hecho avances políticos innegables llegando a construir un poder hegemónico en la sociedad, pero la vieja pugna entre patriotismo y lacayismo, entre izquierda y derecha, todavía subsiste. Es crucial para el Frente Sandinista atraer al proyecto Nacional-Popular de liberación nacional con justicia social, al proyecto Cristiano, Socialista y Solidario, a todos los sectores que se puedan atraer de la derecha que votó por la vía institucional y a los sectores que históricamente se han desvinculado de la política, aislando todavía más a los agentes del golpismo y desfacistizando a las víctimas de la constante guerra sicológica del imperio contra el pueblo nicaragüense -una guerra que no viene de ahorita, sino que es ya de siglos.

Ahora, con mecanismos jurídicos y con toda una infraestructura de poder democrático consolidada como nunca antes, están dadas las condiciones para que la sociedad nicaragüense avance por la senda del desarrollo y la independencia sin injerencias externas de ningún tipo y sea capaz de enfrentar las agresiones del imperio al mismo tiempo.

La vieja derecha procolonial está atravesando por una seria crisis de ideas que en realidad es producto de la crisis del proyecto civilizatorio del imperio. Tal vez esta nueva etapa que se abre a partir del 7 de noviembre de 2021 signifique para esta derecha la posibilidad de insertarse en la sociedad nicaragüense sobre otras bases que no sean las de la servidumbre a una oligarquía en vías de extinción y a un imperio en descomposición. Si no lo logra, no importa, Nicaragua no la extrañará.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Nicaragua, las palomas vuelan alto


 

Por Fabrizio Casari.

Con un consenso cercano al 76%, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, liderado por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, ganó las elecciones celebradas el 7 de noviembre. Tendrá así otros cinco años de mandato presidencial y un Parlamento donde el sandinismo tiene mayoría absoluta, por lo que la continuidad con el gobierno saliente está garantizada. A partir de hoy, por tanto, comienza la nueva etapa que, al menos durante otros cinco años, garantizará el incremento de las políticas públicas inclusivas y el mantenimiento de una posición intransigente en cuanto a la independencia y la soberanía nacional del país.
Los 167 observadores internacionales y los 67 periodistas internacionales certificaron la absoluta regularidad de la votación, que se desarrolló en un ambiente de absoluta tranquilidad y en condiciones de transparencia desconocidas en otros lugares. Fue una formidable prueba de movilización popular y el 65% de participación atestigua la decisiva inversión del electorado en su propio futuro. El alcance territorial uniforme y las cifras absolutas y porcentuales alcanzadas, muestran también cómo el FSLN es un partido genuinamente nacional-popular, es decir, que consigue hablar a todos los sectores de la sociedad nicaragüense en todas las partes del país.
En un plano más exquisitamente político, el voto reconoce la tenacidad con la que el Presidente, el Comandante Daniel Ortega, rechazó las presiones internas e internacionales para que se adelantaran las elecciones, negándose a cambiar el calendario electoral establecido por la Constitución, que prevé -como en todas partes- la celebración de elecciones anticipadas sólo cuando un gobierno ya no cuenta con la confianza del Parlamento.
La negativa a adelantar las elecciones en 2018 fue una manifestación de un fuerte apego a la Constitución, porque ni siquiera se consideró prioritaria la ventaja de votar con el olor a infamia golpista en llamas. Se optó por mantener el calendario constitucional y no la conveniencia política inmediata. Tampoco se aceptó reconocer como entidad política con la que interactuar a las potencias extranjeras que han intentado y siguen intentando con creciente fuerza (y creciente decepción) intervenir en la política nicaragüense. No se permitió alterar la naturaleza institucional del país, su proceso legal y constitucional.
Hoy se ha demostrado que la decisión fue acertada. El consenso alcanzado habla de una identificación absoluta entre el pueblo y el gobierno. Una de las razones es la sensación de seguridad y estabilidad que ofrece junto con las políticas inclusivas. Aquí, a años luz de la farsa de representación de la política tal y como la conocemos en Europa o Estados Unidos, el respeto a la constitucionalidad del país es un terreno esencial y una premisa para cualquier consideración política, y porque el fortalecimiento de la institucionalidad produce la consolidación de la democracia formal y sustantiva. Estos dos aspectos de la soberanía popular forman el camino obligado que va de la mano de las políticas públicas que reducen las desigualdades. La democracia formal y la sustancial deben viajar juntas, porque esto transforma a la gente en pueblo, esto hace de un país una nación.
La derecha ha perdido su unidad bajo el signo del malinchismo, su actitud de ser esclavos de noche y sentirse amos de día. Ha perdido una derecha recalcitrante y corrupta, atiborrada de dólares y carente de toda inteligencia política, de toda sabiduría táctica, de toda visión estratégica. Una derecha que no habita el país del que divaga, que no conoce su fuerza y perseverancia; una derecha vieja, de impronta servil y neocolonial, que se ofrece a la tienda de descuentos de la política como un detergente ineficaz. Una derecha que representa todo lo viejo del latifundio y las rodillas desgastadas frente al imperio que se ha encontrado frente a un FSLN capaz de combinar la tradición con la modernidad, el impulso independentista con la ambición de representarlo políticamente.
Los traidores y mercenarios, los odiadores compulsivos, los implacables productores de mentiras envueltas en dólares han perdido. El golpe ha sufrido la más dura de las derrotas, porque había apostado fuerte por el abstencionismo. Pensó que la fatiga fisiológica que se produce después de años en la relación entre gobernantes y gobernados podría cavar un surco; se apoyó en la oposición histérica de las jerarquías eclesiásticas, en las amenazas de Estados Unidos con leyes y sanciones a medida, en la presión de la Unión Europea y de los payasos latinoamericanos, en la organización de liberales y conservadores y en toda la caravana del antisandinismo con la esperanza de que todos estos elementos pudieran producir de alguna manera un distanciamiento entre los elegidos y los votantes. Error flagrante de principiante, típico de quienes se proponen leer marcos complejos con un sistema binario en lugar de una lectura holística.
Intentaron la misma estrategia que en 1990, aprobando la ley Renacer en Washington en un intento, entre otros, de aterrorizar a los trabajadores de la zona franca (unos 130.000) con la amenaza de que Nicaragua saliera de Cafta, sin decir que simplemente no es posible según el estatuto y que desde EEUU al resto de Centroamérica todos pagarían un alto precio en términos comerciales. Comenzaron a despreciar el resultado electoral incluso antes de que se abrieran las urnas, tratando de definir su valor como exclusivamente interno, sin entender que sólo a los nicaragüenses les importa Nicaragua.
La reacción imperial
Estados Unidos reaccionó con nerviosismo a su derrota en Nicaragua. Biden salió del sarcófago para calificar de pantomima la votación nicaragüense y la Unión Europea reiteró su no reconocimiento, tal y como anunció hace meses, cuando aún no se habían convocado las elecciones. Se escenificó el mismo guión con Venezuela, y se recibió exactamente la misma respuesta: a Venezuela no le importaba en absoluto el no reconocimiento europeo, y Nicaragua hará lo mismo. Viven pacíficamente y felices incluso sin la UE: la impotencia del Viejo Continente hacia América Latina es un factor que no se resuelve con sueños frustrados de neocolonialismo.
A nivel continental, la primera reacción de Estados Unidos fue ordenar a Costa Rica que emitiera un comunicado desautorizando el resultado electoral nicaragüense. San José aceptó con entusiasmo; no todos los días una de las clases políticas más corruptas del continente, que custodia una nación económicamente nula, militarmente inerte y políticamente insultante, se encuentra apoyando un papel como si fuera un país real y no una muestra de la generosidad de la jurisprudencia internacional.
Este es sólo el primer paso de la ofensiva política, diplomática y comercial que se desatará contra Nicaragua. Utilizarán la manta andrajosa y bastante mugrienta de la OEA, alinearán al Grupo de Lima (conocido como el Cártel de Lima por la probada dependencia de sus miembros de los narcos) y pedirán a algunas ONG financiadas por la USAID que se acuerden de condenar. Destacarán los gobiernos fascistas del Cono Sur, encabezados por Colombia, Chile, Brasil y Uruguay, que dirán lo mismo bajo tres siglas diferentes -países individuales, Grupo de Lima y OEA- para sonar más como ellos. Movilizarán teclados mercenarios de supuestos periodistas de medios ligados a los EEUU y al sistema financiero internacional, quizás haciendo gala de algún charlatán arrepentido, de esos que cuando eran jóvenes se hacían pasar por izquierdistas para poder trabajar y ahora son ultraderechistas para no dejar de trabajar.
En el plano político y comercial, es posible prever la aplicación de un conjunto de medidas destinadas a doblegar a Nicaragua a los intereses estadounidenses, pero no será nada fácil obtener el consenso de la comunidad internacional, más aún en el plano regional. De hecho, uno de los efectos de la maldita globalización es que el entrelazamiento de los intereses recíprocos de los distintos actores dificulta la puesta en marcha de iniciativas que sólo beneficien a unos y perjudiquen a otros, tanto a nivel local como global. El entrelazamiento de intereses mutuos hace que todos salgan perdiendo en una cruzada sin sentido.
El tiro puede salir por la culata
Managua, por su parte, tiene varias flechas en su arco. La primera es su papel fundamental en la contención del tráfico de drogas y personas hacia Estados Unidos. El propio Pentágono ha destacado en repetidas ocasiones que las fuerzas armadas nicaragüenses son las mejores de la región, tanto en general como, en particular, para las tareas de patrullaje de su parte del Mar Caribe y del interior, así como para la represión de los fenómenos delictivos. La pérdida de la cooperación nicaragüense, tanto a nivel bilateral como en el seno del SICA, socavaría la seguridad regional, el comercio y la importación/exportación en todo el hemisferio y la cooperación que caracteriza el proceso de integración en la zona en diversos ámbitos. Por lo tanto, a nadie le interesa, ni siquiera a Estados Unidos y Canadá, alterar el equilibrio que se ha logrado con tanto esfuerzo en materia de seguridad regional y, en todo caso, no le interesa apoyar una batalla ideológica con un alto nivel de histeria y caprichos imperiales, en la que Washington exige que sus empleados locales gobiernen al margen del consenso que tienen.
Pero pensar que una vulgar e insignificante minoría blanca, desprovista de todo respeto y consenso, puede representar el futuro del país significa no tener el más mínimo sentido de la razón ni siquiera el sentido de la proporción. Creer que la desestabilización de Managua no conlleva una desestabilización de la zona y por tanto, como consecuencia, de los propios EEUU, supone haber aprendido política internacional en las enciclopedias de archivos.
En Managua, son cuidadosos pero ciertamente no están desesperados. Nicaragua ha dado un paso de gigante en el camino hacia el fortalecimiento de su estructura institucional. Han dado la señal que querían dar. El país es políticamente sólido y fiable y está protegido de los intentos de golpe de Estado. El gobierno es sólido, goza de una mayoría política abrumadora y no es concebible despreciar estos datos.  
Se puede y debe hablar con Nicaragua. Hay intereses comunes en la zona, desde el desarrollo hasta la seguridad, desde el comercio hasta las políticas migratorias. Por lo tanto, lo que se necesita es que Estados Unidos adopte una política digna. Deberían tener el valor de sacar la suerte de Estados Unidos hacia América Latina de las manos de la mafia de Florida, ya que ésta sólo sirve para engordar los intereses del lobby cubano-americano que se nutre de la hostilidad y los embargos a Cuba, Venezuela y Nicaragua. A continuación, abandona la idea de que todo lo que está al sur del Río Bravo es un protectorado de los Estados Unidos, aprende la diferencia entre diálogo y monólogo.
Nicaragua no es un agregado geográfico como Costa Rica. Su peso internacional no es comparable al de ningún otro país de la región. Sin embargo, la magnitud de su soberanía es una parte fundamental de su identidad política y cultural, y es imposible no reconocer cómo su capacidad para gestionar una grave polarización política le convierte en un modelo de democracia y, al mismo tiempo, en el país líder de la región. Mejor proponer enfrentamientos que choques, mejor dibujar escenarios útiles que inventar sanciones inútiles.
Mientras tanto, Nicaragua disfruta de su fiesta cívica. Las palomas han volado alto y los cuervos han sentido que deben dejar el cielo despejado. La victoria electoral de ayer nos recuerda a todos, realmente a todos, que la independencia genera soberanía, que a su vez da lugar a la libertad. La democracia es una fruta deliciosa para saborear: al menos en esta latitud, se sirve en platos humildes. Pero irrompibles.

Capelan: El Frente Sandinista es la mayor fuerza política de la sociedad nicaragüense

El periodista y analista internacional Jorge Capelan plantea que la sociedad nicaragüense ha defendido su futuro y esta consiente que el Frente Sandinista es la fuerza política que va a defender los intereses del pueblo.teleSUR

sábado, 6 de noviembre de 2021

Elecciones nacionales 2021: Análisis del panorama electoral

El escritor y analista político Francisco Bautista Lara y el comunicador y analista político Jorge Capelán comentan el panorama electoral a escasas 12 horas del inicio de las elecciones libres de Nicaragua 2021 con Celia Zamora y Erving Vega en el canal TN8.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...