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martes, 6 de diciembre de 2022

Borrell, la soberbia de la decadencia

 


Por Fabrizio Casari, Revista Nicaragua Sandino.

Desde hace varios años, los europeos observan con perplejidad en algunos casos, e indiferencia en la mayoría, los descalabros de José Borrell. El político catalán es “Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad”: pomposidad terminológica fuera de lugar y desfasada con la que se define el papel del representante de una política exterior unitaria que no existe y de una seguridad que nunca ha existido.

En la reunión de Eurolat, un organismo multilateral de 150 parlamentarios de Europa y América Latina, el Sr. Borrell reivindicó abiertamente la colonización y la conquista. Según el Sr. PESC, el mundo está viviendo una “tormenta perfecta” que, en su opinión, requiere una recalibración de la “brújula estratégica con plena conciencia histórica”. En esta tormenta, según Borrell, “no necesitamos los mapas y las rutas del pasado; como los conquistadores, debemos inventar un mundo nuevo”.

La reunión de Eurolat no es las única donde se lanzó en declaraciones eurocéntricas y neocolonialistas. El pasado Octubre calificó a Europa de “jardín” y al resto del mundo de “jungla”. “La selva tiene una gran capacidad de crecimiento y el muro nunca será lo suficientemente alto para proteger el jardín”, había dicho, provocando la repulsa de la comunidad internacional.

Reivindicar el genocidio como ideología del nuevo mundo otorga a Borrell la Palma de Oro a la idiotez política y el Oscar a la arrogancia. Presentarse 530 años después reivindicando el mayor expolio y genocidio de la historia ante los herederos de pueblos y tierras que fueron sus víctimas, confirma también la falta de prudencia de un hombre que desde 1975 ha sido ministro de todo y líder de nada. Y indica cómo la nostalgia del franquismo ha abrazado también la del colonialismo y que son transversales a las fuerzas políticas españolas y ya no exclusivas de VOX.

A fuerza de sentir nostalgia por el siglo XV, Borrell acaba creyendo que sigue siendo una potencia colonial cuando, en cambio, Europa ha quedado reducida a un protectorado estadounidense. Una conversión completa que ha llevado a los colonizadores a ser colonizados.
¿Qué quiere la UE?

No está claro por qué América Latina y la UE serían “mutuamente necesarias”, dado el insignificante volumen de los intercambios económicos y la nulidad política de la relación. Las relaciones comerciales entre la UE y América Latina se filtran a través del Mercosur, que la UE utiliza para impedir o al menos limitar la presencia de potencias comerciales mundiales que pueden alterar las estrategias comerciales latinoamericanas ya desde ahora, pero sobre todo en perspectiva.

Nada nuevo. Las políticas europeas hacia la región siempre han seguido un camino preciso que refleja una ambigüedad recurrente de la UE. Por un lado, el interés por ampliar su presencia comercial, garantizando el acceso – que quisiera sin barreras – a nuevos mercados globales, especialmente los emergentes; por otro, la protección de su mercado interior (europeo y de los Estados miembros), especialmente en determinadas categorías sensibles, como los productos agrícolas. Globalista cuando vende y proteccionista cuando compra. Un doble rasero que no funcionó en el plano comercial – por ejemplo, los Acuerdos de Asociación o los Acuerdos Globales – al que se sumó el intento (fallido) europeo de ampliar el ámbito de las relaciones con acuerdos que incluyeran cooperación política o integración regional.

Las buenas intenciones son la manta de los intereses que no rinden cuentas, y la UE no tiene tiempo que perder: desde octubre de 2021, su balanza comercial ha vuelto a ser negativa, después de más de 10 años consecutivos de importantes superávits. Puede leerse en los datos del comercio internacional el impacto negativo de las sanciones contra Moscú y las distorsiones que la guerra ruso-ucraniana está teniendo en el comercio internacional, cuyos efectos están estrechamente correlacionados con la proximidad geográfica al teatro de operaciones de la guerra.

Por tanto, está claro que Europa busca mercados donde comprar energía y redistribuir los excedentes de exportación provocados por las sanciones contra Rusia, de la cual era primer socio comercial. Después de haber perdido los recursos rusos y, con ellos, las únicas posibilidades de crecimiento con energía barata, y haber sido suplantada por Rusia y China en África, resulta que América Latina es, de hecho, el lugar donde se puede encontrar todo lo que Europa necesita; pero a la inversa, Europa es sólo uno de los varios mercados a los que el continente puede dirigir su comercio. China mueve otras piezas: ha adoptado una estrategia de promoción de programas de ayuda e inversión basados en asociaciones y acuerdos de libre comercio, 20 gobiernos latinoamericanos se han sumado a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) lanzada por Xi Jinping en octubre de 2013, y es probable que muchos más lo hagan en los próximos años. Claro que America Latina no sufre el escaso peso de Europa en sus mercados.

Hoy en día, Europa es la parte menos importante del planeta, porque con una fuerza financiera todavía sostenida pero en rápido declive, no posee ni unidad política ni militar. Borrell se cubre de ridículo cuando piensa que está trazando la línea de los conquistadores 4.0, porque Europa no está en condiciones de blandir, aconsejar, advertir o amenazar, determinar o incluso influir en las opciones de ningún país del mundo. Al mismo tiempo, no está en condiciones de avanzar sola hacia ninguno de los retos que en el plano comercial, estratégico y tecnológico miran al 2050 y no al 1900.
Loros a la derecha

Las posiciones de Borrell sólo encuentran eco en la derecha latinoamericana, que trata de superar las dinámicas nacionales para darse una dimensión continental jugando a ser segundona de Estados Unidos y España. Más que una voluntad política unida, esta alianza del latifundio parasitario latinoamericano y de la extrema derecha, con su sub-cultura malinchista y su carácter golpista, es demostración concreta del nivel de temor que tienen los Estados Unidos ante la nueva temporada en el continente. No importa que no haya el mismo contexto histórico y que algunas dinámicas sean muy diferentes, así como los protagonistas: el temor es que se regenere, aunque sea en parte, el mecanismo virtuoso de la Década de 2000 de indiferencia al Washington Consensus.

Algunos elementos parecen justificarlo: los resultados de las políticas socioeconómicas de Nicaragua, la recuperación de Venezuela, que también traerá consigo una mayor estabilidad económica para Cuba, proponen una centralidad del eje socialista latinoamericano que demuestra poder construir su horizonte indiferente a las sanciones estadounidenses y europeas. La afirmación de los modelos socioeconómicos y la integración política se muestra capaz de asumir el reto positivo que el bloque socialista latinoamericano plantea a los gobiernos de centro-izquierda del continente. La derecha internacional tiene razón al preocuparse: si el continente donde todo abunda encontrara un camino de unidad y solidaridad, pasaría a ser imposible condicionar su desarrollo como en el pasado.

Aún más patéticas son las declaraciones del señor Pesc hacia Nicaragua y Cuba, a las que el cree poder dispensar indultos a cambio de penitencias. Ni un momento de autocrítica por haber convertido a la UE en apoyo político de las operaciones de cambio de régimen de Estados Unidos en todo el mundo y por haber abrazado las sanciones USA a los gobiernos socialistas de América Latina. Pero en Nicaragua, como en Cuba y Venezuela, si la agresión estadounidense no ha triunfado, ¿cómo puede triunfar la agresión europea, mezcla de arrogancia e impotencia? Si acaso, es Nicaragua la que ofrece lecciones a Bruselas, indicando cómo sus oficinas diplomáticas no pueden prestarse a un papel activo en la organización de la oposición golpista. La UE como tal y cualquiera de sus miembros.

La arrogancia siempre ha caracterizado las intervenciones de Borrell. Pero el hecho de que en esta ocasión ningún gobierno latinoamericano haya sentido la necesidad de criticar la intervención de Borrell no debe confundirse con discreción o reverencia, sino todo lo contrario. Certifica cómo a ninguna cancillería le importa lo más mínimo lo que diga o haga José Borrell, porque la nada no tiene entorno, ni contornos, ni consecuencias.

A veces los personajes se vuelven simbióticos con sus misiones. El caso de Borrell es uno de ellos: un político decadente y sin ningún peso actúa como portavoz de un continente decadente sin ningún papel.
 

domingo, 23 de enero de 2022

Rusia, Ucrania, la OTAN y la multipolaridad

21 de diciembre de 2021, Rusia, Moscú: El presidente Vladimir Putin (I) y el ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu recorren una exposición militar durante la reunión ampliada de la Junta del Ministerio de Defensa.- Kremlin / Europa Press

 

Por Augusto Zamora R. - Público.es*

Viven en la Unión Europea/OTAN en una burbuja de tal calibre que es como estar en una estación de tren abandonada, donde se ven pasar los trenes sin que se detenga ninguno y sin que nadie de los viajantes entienda por qué los trenes pasan de largo. ¿En qué mundo creen vivir los altos mandos políticos y militares? ¿Se han enterado de que el siglo XX terminó hace 22 años y que todos sus planes de dominio mundial fracasaron estrepitosamente? Hagan la lista: Iraq, Afganistán, Libia, Siria, ahora Malí (donde enviaron tropas con tal éxito que el gobierno maliense contrató a la rusa Wagner para que tomara cartas en el asunto, para lloro y pasmo de los atlantistas). ¿Alguien se toma la molestia de ver que la UE/OTAN es una pequeña parte del mundo y que no cuenta, ni tampoco infunde miedo, luego de sus continuos fracasos militares y políticos?

En días recientes, el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, realizó una visita de dos días a Rusia, con el objetivo de ampliar y consolidar "relaciones estratégicas" a veinte años vista entre ambos país. Irán, por si lo ignoran, es ejemplo del fracaso de las políticas occidentales de acoso y derribo, como demuestran las cifras. En 1999, el PIB de Irán era de 256.729 millones de euros. En 2020, último dato disponible, ese PIB era de 731.353 millones de euros. Pese a las sanciones, boicots, bloqueos, etc., la economía iraní creció un 250% en once años. Es, hoy, la 18º economía mundial. La enemiga de Occidente lo único que ha logrado es crear un sólido triángulo de alianzas entre Rusia, Irán y China que ni diez OTAN podrían con él. Dentro de unos meses, las Armadas de estos tres países realizarán nuevas maniobras militares en el mar Arábigo, para que se entienda.

A principios de diciembre Vladimir Putin viajó a India. Durante su visita se revalidó la "asociación estratégica" entre India y Rusia y se renovó el acuerdo de cooperación militar por un nuevo decenio, además de otros acuerdos para reforzar los intercambios de toda índole, desde económicos y comerciales hasta la cooperación espacial. EEUU lleva tiempo haciendo malabares para arrastrar a India a su alianza contra China, sin ningún resultado. Hasta ahora, y desde hace 60 años, India tiene claro que su aliado estratégico es Rusia y que lo de EEUU es un regalo envenenado para arrastrarlo a conflictos donde tiene todo que perder y nada que ganar. Los inteligentes saben que es mala cosa pelearse con el vecino, sobre todo si el vecino tiene la magnitud de China (o de Rusia). Quien quiera entender que entienda y si no, ya se sabe, a palos aprenderá.

En febrero, Putin viajará a China, a la inauguración de los Juegos de Invierno. Será el único jefe de Estado invitado por Xi, y ocasión para seguir en su intenso intercambio de opiniones sobre las cosas mundiales, entre ellas –ténganlo por seguro- su pugna con EEUU. Hay, entre Rusia y China, coincidencia casi total en enfrentar a EEUU. Si se dan los fuegos artificiales, a EEUU le lloverán palos de todos lados, y no con el chipote chillón del Chapulín Colorado. Porque así como Rusia no permitirá más ampliación de la OTAN, le duela a quien le duela, China sacará a EEUU de sus mares y recuperará Taiwán, y si Japón y Corea del Sur –que están situadas en el peor sitio en el peor momento y andan en una mal encubierta carrera armamentista- se unen a las mesnadas gringas, creo que habrá que olvidarse de ellos por un tiempo largo. Será un problema para los que usan vehículos surcoreanos japoneses, porque escasearán los repuestos.

Si el lector es atento, se habrá dado cuenta que la red de alianzas y asociaciones estratégicas de Rusia comprende a China, India e Irán, es decir, a los países más grandes, más poblados y de las mayores economías de Asia. Si a ello agregamos a los países ex soviéticos, Vietnam, Mongolia, Siria y a los aliados de China, el resultado da, como poco, para unos cuantos escalofríos. ¿Va a ir la UE/OTAN a la guerra contra ellos como viene pidiendo EEUU, que ya incluye a la OTAN en su plan de guerra con China? ¿Están seguros de que es una buena idea meter a la UE a guerrear contra China y Rusia? Porque por ahí anda el juego, no se equivoquen, aunque nadie mencione el tema, pues  mejor es tener a la gente desinformada y obediente que informada y enardecida.

Hace poco escuchamos al ministro español de Exteriores, posando como pavo real al lado del secretario de Estado Blinken, diciendo que España iría a la guerra por Ucrania, je je. España, con otra división azul, aunque la pinten de rojo. Al oírlo, sólo pensamos en lo que podría pasar. A fin de cuentas, si España participa del ataque a Rusia, Rusia podría responder atacando España. Pero no hay en España sistemas de misiles antimisiles capaces de detener ningún misil ruso, menos aún un hipersónico. Sólo imaginemos unos diez de esos misiles haciendo blanco en las centrales nucleares, en los centro de comunicación de la CIA o en la base de Rota. Porque la guerra trata de eso. Tú me atacas, yo te ataco. Me quieres destruir, yo te destruyo antes. ¿O han olvidado eso también, de tanto estar embutidos en youtubers e instagramers? España en guerra, je je. Habría que reclutar a esos políticos y mandarlos de primeros al frente. El gobierno ofrece enviar avioncitos a Bulgaria -¡uy, qué miedo!, ríen los rusos- y mandar la fragata Blas de Leso al mar Negro. Más miedo, que llegan los Tercios. Para los desinformados, hasta en EEUU reconocen que, con la utilería de misiles que tiene Rusia en ese mar, los barquitos de la OTAN durarían horas a flote, a ver si creen que Rusia se ha dormido.

Por si acaso lo han olvidado, hay, en el planeta Tierra, 193 países y 7.800 millones de habitantes. La economía mundial se mueven principalmente en Asia-Pacífico y la península Europa es, cada vez más, más península. La UE es un galimatías de idiomas y una torre de Babel política, que sólo en los mapas es uniforme. Los países bálticos y Polonia no responden a Bruselas, sino a Washington, y se dedican a replicar las políticas de EEUU. Los intereses de Alemania son, en primer término, los intereses de Alemania y no sabemos de ningún alemán que quiera una III Guerra Mundial, pues saben muy bien cómo suelen terminar para Alemania. En Francia no quiere oír de guerras y ya hay voces que piden abandonar la OTAN. La pregunta es qué moños se le ha perdido a España en Ucrania o el mar Negro  para que se exponga al país a una represalia rusa que devuelva a España al siglo XIX, si hay suerte, o a Atapuerca, si no la hay. Pareciera que, en este país pequeño y básico, lo de tomarse fotitos en las Azores para creerse un ratito Superman no era privativo de un polichinela con bigotito a lo Adolph, sino más general. A ver si la obediencia ciega a EEUU es por seguir vendiendo aceitunas y aceite de oliva. Si es por eso, en China hay más mercado y no pide a nadie que vaya a la guerra para que aderecen con olivas españolas las ensaladas o echen aceitunas al Martini.

Cada vez queda menos tiempo y cabría esperar que, al menos desde la izquierda o de lo que de ella quede en España y en Europa, se empiece a hablar del tema, que están bien los debates de macrogranjas (de las que estamos en contra, aclaramos) y de los vestidos de las presentadoras de Nochevieja, pero, atentos, si hay fuegos artificiales, se acabarán las macrogranjas y las campanadas con uvas también. Como los sistemas informáticos serán abatidos, habrá que volver al pastoreo y a sembrar la tierra con burros y bueyes. Mal panorama, pues, con tanta informática y maquinarias, ahora no hay burros ni bueyes y, por no haber, no hay nadie que sepa de verdad sembrar la tierra. En Alemania, que son prevenidos, guardan en depósitos especiales 800.000 toneladas de alimentos, que no olvidan las hambrunas que pasaron en las dos grandes guerras anteriores. Y quien sea tan ingenuo que crea que vendrá EEUU a salvar la UE, que recuerde lo dicho por Ronald Reagan: EEUU no está en el mundo para defender los intereses de nadie, está para defender los intereses de EEUU. America First (D. Trump, el bienamado).

Otra cosa. Salen noticias multiplicando las amenazas de sanciones a Rusia si invade Ucrania. Las firman la UE, la OTAN, la OSCE y el G-7. Parecen muchos, pero, en la real realidad son, casi exactamente, los mismos monos con distinto rabo. La OTAN la integran los países de la UE más EEUU, Gran Bretaña y Canadá. La OSCE son estos mismos y esos mismos integran el G-7. Pues bien, al otro lado del ring están la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Organización de Cooperación de Shanghái, más los acuerdos bilaterales y esos no son los mismos monos. Por demás, tengan claro que Rusia estaría preparada para esas sanciones. Harán daño a lo corto, pero, a lo largo, llevarán a sustituir el sistema financiero occidental por uno asiático y, luego, tururú a los occidentales. Hay tantos bobos sueltos en política que piensan que los únicos que saben de sistemas informáticos financieros son los gringos.

Una cosita más. A menos que ocurra un milagro y haciendo cálculos de pesos y medidas (por ejemplo, la fuerza naval china duplicará la de EEUU en unos años y Rusia tendrá disponible misiles hipersónicos submarinos capaces de destruir las costas de California en minutos), EEUU acepte que ya no es y se retire, habrá guerra. Ni Rusia renunciará a sus líneas rojas, ni China dejará pernoctar mucho tiempo a EEUU en Taiwán y alrededores. Fuegos habrá, pendientes de fecha. Avisamos con tiempo. También que hay oportunidades de trabajo en Nueva Zelanda, para los prudentes.

(*) Exembajador de Nicaragua en España. Ha sido profesor de Derecho internacional público y Relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid

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