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martes, 29 de marzo de 2022

Comunicación y manipulación



Gracias a Internet y a las redes sociales, los ignorantes que antes abarrotaban los bares y hablaban con un pequeño grupo de amigos ahora tienen un teclado y una pantalla y difunden su idiotez y su odio por todo el mundo.
Umberto Eco

Por: Fabrizio Casari

Nunca en la historia ha habido tanta información. Ahora estamos inundados de información las 24 horas del día. Nunca el mundo ha estado tan lleno de informaciones como desde que existen las redes sociales. Nunca tantas personas se han dedicado a informar y comunicar. Y, sin embargo, nunca ha habido tanta desinformación, nunca la verdad ha sido tan arrollada por la posverdad como en esta fase histórica.

En el plano económico-estructural, hay que decir que el crecimiento exponencial de las fuentes de información ha transformado su naturaleza. Para el sistema dominante, la información ha pasado de ser una superestructura a una estructura, de un coste necesario para la afiliación ideológica a un negocio principal. De hecho, las principales empresas de este sector se encuentran entre las 10 que más facturan en el mundo. Así, la acumulación de riqueza se ha combinado con el consenso político, y se ha logrado el excelente cumplimiento del plan capitalista: de generar beneficios a adoctrinar, el adoctrinamiento se ha convertido en la principal fuente de beneficios.

Pero la información, sus métodos y las estructuras en las que se basa, no es un proyecto financiero en sí mismo. Aunque con infinitos medios a su disposición gracias al descubrimiento de la red y con recursos impensables hasta hace 30 años, la información juega exactamente el mismo papel: el de dirigir el mercado de la circulación de ideas, el de construir el consenso para el sistema dominante. Más que información, los medios de comunicación son formación.

Información y comunicación

En 1961, el sociólogo estadounidense Marshall Mc Luhan, comúnmente definido como uno de los padres fundadores de la comunicación moderna, escribió en uno de sus libros titulado “La aldea global2 que el mundo, gracias a los instrumentos de la comunicación moderna (prensa escrita, radio y televisión) ya había vivido un primer cambio profundo, pero la verdadera evolución había sido posible gracias a la entrada de los satélites, capaces de comunicar y transmitir imágenes en tiempo real y a grandes distancias. Hoy el mundo se ha convertido en un lugar infinitamente más pequeño, por lo que el contenido del mensaje genérico puede difundirse en todas partes debido a la identidad ideológica común de la corriente principal mediática y recibido positivamente debido a la homogeneidad cultural de la opinión pública.

El medio es el mensaje porque su particular estructura narrativa lo hace “no neutral” y la posesión de las fuentes de información se convierte en una prioridad con respecto al contenido que se publica en él. ¿Por qué esto? Porque los medios de comunicación no se limitan a informar de los acontecimientos, sino que los construyen; no informan de los hechos, sino que construyen opiniones independientemente de los hechos; porque censuran lo que no es funcional al mensaje que quieren transmitir; porque al orientar sensorialmente a la opinión pública, engullen su razón y sus emociones. Al fin y al cabo, la capacidad de descomponer y recomponer los datos, de construir y deconstruir vínculos, de elaborar teorías en lugar de noticias, sólo es posible con la posesión material de los medios de comunicación o con su control absoluto, ya sea la propiedad directa o indirecta (control financiero).

Por eso no es casualidad que en los últimos 30 años las potencias internacionales fuertes hayan invertido enormes sumas en la compra de periódicos, televisión, radio e Internet. La ocupación de los espacios informativos disponibles ha sido casi total y hoy se calcula que el 91% de las palabras escritas y pronunciadas a la opinión pública tienen como vehículo los medios de comunicación pertenecientes a las fuerzas financieras y políticas occidentales. No hay señales de reequilibrio, si excluimos las tres cadenas internacionales como RT, TeleSur e Hispan TV. Sin embargo, a diferencia de los canales occidentales, que tienen imágenes y contenidos unívocos, los tres canales mencionados se ven afectados por las posiciones políticas de sus respectivos países-editores.

Mentir, manipular, construir consenso

La creación de un consenso, especialmente para un sistema que atraviesa una crisis estructural y no coyuntural, es un elemento vital para su defensa. Negar, minimizar, exagerar: todo sirve para construir una representación de la realidad coherente con el mensaje que se quiere transmitir. A pesar de todo, la opinión pública sigue desempeñando un papel en las decisiones políticas, por lo que influir en sus ideas y percepciones es una tarea de primera importancia.

Al igual que un producto comercial, las noticias se venden construyendo la relación entre la oferta y la demanda, en la que, sin embargo, no sólo la demanda genera la oferta, sino que, a través de las campañas mediáticas de penetración de conceptos y formación de opiniones, es cada vez más la oferta la que genera la demanda. Pero a diferencia de la radio, la televisión y los periódicos, la red es interactiva y transforma al usuario en interlocutor.

Al fin y al cabo, Mc Luhan volvió a decir que la comunicación podía construirse a partir de las extensiones de los sentidos del hombre, y cada medio, al ampliar un sentido, provoca un verdadero embotamiento de los demás, alterando así el equilibrio sensorial.

Este es el manoseo de la verdad por parte del imperio de la comunicación. Para ello, se preparan estrategias de comunicación. Mediante una serie de técnicas, se contienen los aspectos cognitivos y se estimulan los aspectos sensoriales. De hecho, la información se procesa y se vende con estrategias de marketing basadas en la persuasión encubierta, en la superposición de sentir y percibir, ver y entender, escuchar y creer. Precisamente por eso, el componente de vídeo ha cobrado mucha más importancia que los textos.

No todo es sencillo, en la era de la información masiva no siempre conseguimos comunicarnos: lo decisivo para la penetración del mensaje es que se establezca un código compartido entre el emisor y el receptor, de lo contrario no hay retorno. Pues bien, el código compartido no puede basarse en el análisis, el conocimiento, la cultura general de los acontecimientos, porque esto produciría una distonía entre los diferentes niveles culturales inherentes a los usuarios. Por eso precisamente, ya que el objetivo es llegar a la totalidad de la opinión pública, para reducir la distancia entre el mensaje y el usuario final, se trabaja en la unificación del lenguaje.

Para ello, trabajamos en la inmediatez comprensible, que es una parte sustancial de la difusión de mensajes. Por eso se utilizan mensajes cortos y elementales, fácil a ser captados, con memes e imágenes, emoticonos y gráficos. La persuasión subliminal se construye mediante la inducción de sugestiones e impresiones. El método consiste siempre en mantener el nivel cognitivo bajo y elevar el emocional. Se busca el asombro para generar incredulidad, que luego se transforma en consternación; se construye una realidad trastocada para construir la indignación, y luego se procesa la indignación para la siguiente fase, la de la acción indirecta, seguida de la acción directa.

El objetivo final no es sólo generar ideas u opiniones: el realmente estratégico es la formación del sentido común. Es el sentido común que se absorbe y se transmite por generaciones, incluso en ausencia de una elaboración, de un pensamiento consumado, de una opinión consolidada construida sobre el análisis de los hechos históricos y contemporáneos.

La desinformación masiva

La desinformación, al igual que la información, sirve para construir una opinión que produzca el consentimiento de las opciones políticas y sociales de quienes manejan sus fuentes. La desinformación siempre ha sido un elemento presente en las estrategias de comunicación, pero la llegada de los medios sociales y los llamados “periodistas ciudadanos” ha sido el principal vehículo de difusión de la ideología liberal. Si tenemos en cuenta que hasta la llegada de la Red, uno de cada treinta ciudadanos leía regularmente un periódico, mientras que ahora, uno de cada dos tiene conexión a Internet y más de 3.000 millones de usuarios disponen de sistemas de mensajería, podemos entender cómo y hasta qué punto la Red es el terreno crucial del enfrentamiento entre la verdad y la falsificación de la misma. La instantaneidad de los mensajes, la cantidad de los mismos, que hace imposible su verificación, y la capacidad técnica para manipular imágenes y audio, para construir opiniones a partir de datos completamente alterados o incluso inventados, son el terreno en el que gana la desinformación. Por lo tanto, es un campo de batalla decisivo para quienes intentan liberarse de la estafa mediática.

A través de las redes sociales se crean, comparten e intercambian contenidos, aparentemente gestionados por los usuarios. Pero lo del “periodista ciudadano” es una mitología, ya que ni siquiera el uno por ciento de los usuarios produce información (si acaso, opiniones) y la gestión propietaria y autoritaria de proveedores como Facebook, Twitter y You Tube niega fundamentalmente la libertad de expresión. Las redes sociales son en realidad una extensión de la maquinaria de propaganda de Estados Unidos y sus aliados. La cuestión es, por tanto, cómo afrontarlos, porque ignorar su existencia y su capacidad de penetración masiva sería el mayor error de todos.

Los métodos de engaño de los medios de comunicación

Hay tres tipos posibles de narración: información, comunicación y propaganda. La primera puede resumirse en la aportación de datos (te digo lo que no sabes). La segunda es la interacción activa (lo que entiendes), la tercera es la transformación de la realidad en consenso (lo que quiero que entiendas). El mayor escollo proviene de la información y la comunicación, ya que la propaganda suele ser fácilmente identificable. La comunicación necesita que el receptor esté predispuesto al papel de interlocutor, y no siempre es así. La información, en cambio, es más difícil de desenmascarar porque llega aparentemente de forma neutra y se interpone fácilmente a los receptores.

La recepción de información activa la parte cognitiva tanto del individuo como de las masas. Si está en condiciones de recibir información útil para formarse una opinión, representa un peligro para quienes actúan a espaldas y en contra de los intereses de las clases menos poderosas. Cambiar las mentalidades también significa cambiar los conocimientos. Por ello, uno de los pasos decisivos en las estrategias de manipulación masiva es la anulación progresiva de la memoria compartida. El reinicio de la historia, que ya no se escribe y no sólo por los que ganan, sino por los que tienen el sistema de información. Borrar la memoria de un país es fundamental para reescribir su historia.

La información es una parte importante de los sistemas de armas que se utilizan en las llamadas guerras híbridas, es decir, las guerras de cuarta y quinta generación. Nicaragua ha sido una de las principales áreas de aplicación no sólo del método del golpe blando, sino también de la guerra cibernética y de la información.

Lo simbólico y lo real

Los símbolos tienen un valor que trasciende el mero gesto que los transformó de hombres en héroes: su evocación es una acumulación de fuerza y su destrucción la manifestación del miedo. En Nicaragua, por ejemplo, vimos la furia con la que el gobierno liberal de Violeta Barrios de Chamorro emprendió la destrucción de las efigies de los mártires sandinistas, eliminando murales, cambiando los nombres de calles, plazas e instalaciones públicas que conmemoraban su sacrificio. Sobre todo, esos nombres indicaban a las generaciones sucesivas el papel del FSLN en la liberación del país, y la destrucción de sus símbolos pretendía destruir su memoria. Entonces incluso una señal de calle repetida hace que ese nombre se convierta en un trozo de memoria colectiva. Eliminar la historia compartida significa crear un trauma en la memoria, una interrupción en la transmisión generacional del conocimiento, una fricción en la sucesión emocional que el nombre y su historia han suscitado. En definitiva, se interrumpe una memoria, pero sin memoria no hay historia, y sin historia desaparece la diferencia entre lo justo y lo injusto, entre autores y víctimas, entre responsabilidad y mérito, entre héroes y criminales. En este sentido, la memoria de las efemérides tiene un valor importante, porque restablece el olvido y borra lo indistinto.

En otro orden de cosas, pensemos en los mensajes que los golpistas difundían durante la intentona golpista de 2018. Había dos memes principales: que eran estudiantes y no matones; que Ortega y Somoza son la misma cosa. Ambas son mentiras descaradas, hipérboles ingeniosamente construidas, ya que precisamente la negación rotunda de estas idioteces es en sí misma la verdad. De hecho eran delincuentes y no estudiantes y Ortega es todo lo contrario a Somoza. Pero, ¿cuál era la conexión entre los dos memes? Que la represión de los estudiantes (como durante el somocismo) vio al sandinismo en las calles. Es decir, trataban de hacer llegar el mensaje que asignaba los golpistas al sandinismo y el sandinismo posterior a 1994 al somocismo. ¿Por qué?

No para los nicaragüenses, que sabían cómo estaban las cosas, sino para la opinión pública internacional, cuyo instinto fue creer la narrativa de la víctima que se convirtió en verdugo, uno de los mitos más extendidos en la literatura y las caricaturas internacionales. Al contarlo, se percibía una disposición instintiva a creer en una realidad diferente a la conocida en los años 80, pero que encajaba perfectamente con el cambio radical que se había producido en las ideas de sus oyentes. Al fin y al cabo, haber traicionado los ideales de su juventud lo hacía perfectamente compatible con el hecho de que lo mismo hubiera ocurrido en Nicaragua.

La capacidad de producir información veraz, creíble y honestamente anclada en el respeto a los hechos es preparatoria para su interpretación. El sandinismo ha demostrado una extraordinaria habilidad en la construcción de mensajes explicativos y positivos, ofrecidos en un estilo narrativo occidental y difícilmente manipulables porque se apoyan en datos. Los medios de comunicación oligárquicos pagados por Estados Unidos se ven obligados a maquillar la realidad, ya que no tienen una realidad paralela de la que informar. La vigilancia contra la difusión de mentiras es parte integrante de la defensa de la seguridad nacional y, por tanto, una parte sustancial de la soberanía nacional. En este sentido, el entrenamiento en la guerra de guerrillas en la red y la emisión de mensajes positivos produce una defensa natural contra la desinformación. La formación del FSLN no puede separarse del constante fortalecimiento de este terreno decisivo en la batalla política. Y es precisamente en la sociedad de la información generalizada donde hemos perdido la capacidad de comunicación.

Si escuchas a los medios de comunicación acabarás odiando a las víctimas y amando a los agresores.

Malcolm X

martes, 3 de agosto de 2021

Defendiendo el Eje de Resistencia de América Latina



Stephen Sefton, Tortilla con Sal, 2 de agosto de 2021

A principios de julio de este año, el secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah, intervino en una conferencia en la que expuso los principales elementos de la estrategia mediática y de comunicación del Eje de la Resistencia de la región. Destacó la justeza de la causa de la Resistencia que desafía al imperialismo occidental, en particular la colonialista ocupación genocida de Palestina por parte de Israel. Señaló la fuerza, la unidad y la resistencia del Eje, liderado por Irán y Siria, pero que incluye al propio Hezbolá y a los movimientos aliados en Líbano, Irak, Palestina y Yemen. Nasrallah también subrayó la importancia de la determinación de los dirigentes del Eje de Resistencia de informar de los acontecimientos de la región de una manera veraz y con honestidad rigurosa a la hora de ofrecer análisis.

Juntos, el derecho moral y la fuerza política, la información veraz y la honestidad analítica, han creado y alimentado un apoyo profundo, amplio y comprometido entre la población de toda la región. Pocos observadores dudan de que la causa de la Resistencia acabará triunfando en Siria y Palestina, dado el implacable declive relativo del poder imperial de Estados Unidos y sus aliados frente a Rusia y China y también enfrentados a la firmeza de Irán y Siria. La formidable unidad y solidaridad de los movimientos que desafían con éxito a Estados Unidos e Israel en Palestina, Siria, Irak y Yemen ofrecen lecciones esenciales para sus homólogos de la resistencia en América Latina y el Caribe.

Los comentarios de Sayyed Nasrallah tienen especial relevancia para el Eje de Resistencia compuesto por los países del ALBA, liderados por Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos gobiernos apoyan firmemente a Irán y Siria. En distintos grados, estos países también han sufrido durante mucho tiempo la implacable agresión de Estados Unidos, sus aliados y sus peones regionales, en el caso de Cuba durante más de sesenta años. Los criterios de Nasrallah se aplican sin duda a la experiencia de este bloque de resistencia al imperialismo estadounidense y aliado en América Latina y el Caribe.

El derecho moral de estos países antiimperialistas se basa en su lucha histórica contra la dominación imperial y en los principios fundamentales del derecho internacional moderno, a saber, la no agresión y el derecho a la autodeterminación. Para eludir ese profundo derecho moral, EE.UU. y sus aliados tratan de aplicar su propio, e ilegal, "orden basado en normas", aplicando todo tipo de agresiones en base falsas acusaciones de violaciones de los derechos humanos, tramitadas a través de las instituciones corruptas de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos. Al igual que en el caso de Palestina y el resto de Asia Occidental, esta agresión genocida de Occidente está impulsada por una profunda nostalgia por los tiempos de la ilimitada dominación colonial y neocolonial.

El derecho moral de los países del ALBA en su resistencia es innegable y también lo es la formidable fuerza política, la unidad y la resistencia que han movilizado para defender su causa contra la implacable guerra económica, diplomática, mediática y psicológica, el terror interno e incluso el ataque militar. Durante siglos, los pueblos de estos países han resistido a la dominación extranjera. La Revolución cubana triunfó en 1959 y ha resistido la embestida y la desestabilización yanqui durante más de 60 años. Asimismo, Venezuela, desde que el comandante Chávez llegó a la presidencia en 1998, y Bolivia, desde que Evo Morales fue elegido presidente en 2006, también han soportado la implacable hostilidad y agresión de Estados Unidos y sus aliados. Nicaragua ha sido el objetivo de la intervención estadounidense desde que el Frente Sandinista de Liberación Nacional derrocó a la dictadura de Somoza en 1979.

A pesar de todo lo que Estados Unidos y sus aliados han intentado en los últimos años, estos países se han mantenido firmes en la defensa de su soberano derecho a la autodeterminación. En su caso también, la combinación del derecho moral, de la fuerza y unidad política, la información veraz y el análisis honesto ha consolidado no sólo un sólido apoyo interno para resistir la agresión de Estados Unidos y sus aliados, sino también un consenso nacional que rechaza las políticas neoliberales que promueven la codicia de las empresas, en favor de programas de desarrollo socialista centrados en las necesidades de la persona humana. La frustración y la desesperación de Estados Unidos, sus aliados y sus mercenarios y peones regionales se intensificarán, sin duda, a medida que sus esfuerzos sigan fracasando en romper el amplio apoyo popular a los gobiernos de los países del ALBA. Estos gobiernos son ahora muy conscientes de los métodos desplegados por Estados Unidos y sus aliados para llevar a cabo sus mal llamados "golpes blandos".

Para desenmascarar, desarmar y derrotar eficazmente la cada vez más desesperada ofensiva imperialista, el Eje de Resistencia liderado por Irán y Siria ha demostrado la importancia de una unidad y coordinación cada vez más estrecha entre gobiernos, movimientos populares, medios de comunicación y todas las expresiones de conciencia y sensibilización popular. Nicaragua no ha sufrido la misma agresión económica y militar que Cuba y Venezuela, pero su liderazgo, especialmente Daniel Ortega y Rosario Murillo, ha sido sometido a una campaña de demonización tal vez más sistemática y completa, tan intensa como la que se hizo contra Muammar al Gaddhafi antes y durante la destrucción de Libia. De hecho, la mayoría de los medios de comunicación e intelectuales progresistas e incluso antiimperialistas tendieron a aceptar a pies juntillas el falso relato mediático imperialista del fallido intento de golpe de Estado de 2018.

Sin embargo, al insitir en la verdad de la manera más decidida y honesta, el gobierno de Nicaragua ha superado en gran medida la campaña de guerra psicológica concertada desplegada en su contra, preservando y reforzando el apoyo y la solidaridad donde más se necesita, tanto entre el pueblo de Nicaragua como a nivel internacional en organismos como el Foro de Sao Paulo. La presentación digna, contundente y persistente de la realidad del país por parte del gobierno a nivel diplomático ha logrado derrotar los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados por aislar al país. Del mismo modo, los informes de buena fe de las organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Organización Panamericana de la Salud, la UNESCO o incluso el Banco Mundial, sobre su trabajo con Nicaragua, contradicen sistemáticamente las afirmaciones de las organizaciones corruptas de derechos humanos de la ONU y la OEA de que el gobierno del país es una dictadura represiva que niega los derechos básicos a su pueblo.

El intento fallido de golpe de Estado en Nicaragua en 2018, el golpe de Estado en Bolivia en 2019, las continuas y constantes agresiones de todo tipo contra Venezuela y, más recientemente, las protestas organizadas y financiadas por Estados Unidos en Cuba y la consiguiente intensificación del bloqueo, forman parte de lo que Stella Calloni y otros escritores han identificado como el nuevo Plan Cóndor. Esta realidad se entiende muy bien a estas alturas, tanto en toda la región como cada vez más entre los movimientos antiimperialistas de Norteamérica y Europa. Como ha explicado Sayyed Nasrallah en el contexto de la Palestina ocupada, Siria, Irak y Yemen, la estrategia de informar de una manera veraz y confiable de los acontecimientos de la región y analizándolos con con franqueza y honestidad, permitirá a nuestros gobiernos y movimientos populares reforzar y consolidar la fuerza moral y política y la unidad necesarias para vencer a Estados Unidos y sus aliados y así lograr la definitiva Segunda Independencia de América Latina y el Caribe.

jueves, 23 de julio de 2020

Nicaragua no da tregua a la violencia machista


En este episodio #28 de "DE MANAGUA CON AMOR" hablamos con la colega Celia Zamora, subdirectora de prensa del canal TN8, sobre los avances de Nicaragua contra la violencia machista y sobre los retos del periodismo ante la campaña de difamaciones contra Nicaragua en los medios corporativos occidentales. También hablamos sobre la reciente celebración del 41 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista y les entregamos el discurso íntegro pronunciado por el comandante Daniel Ortega Saavedra en esa ocasión.

martes, 16 de junio de 2020

Prensa Latina: 61 años de periodismo revolucionario comprometido y solidario

El periodista y revolucionario argentino
Jorge Ricardo Masetti
con el comandante Fidel.

Por Jorge Capelán.
managuaconamor.blogspot.com

Hoy celebramos los 61 años de existencia ininterrumpida de Prensa Latina, la agencia cubana de noticias al servicio de los pueblos de Nuestra América, del Asia, del África y de todo el resto del mundo.

Esta feliz iniciativa tomada un 16 de junio de 1959 por iniciativa de los comandantes Fidel Castro y Ernesto Che Guevara ha sido desde entonces un pilar de la memoria colectiva de las luchas de nuestros pueblos. Desde el inicio se perfiló como comprometida, solidaria e internacionalista con la figura emblemática de su primer director general, el periodista revolucionario argentino Jorge Ricardo Masetti.

Para la historia de Nicaragua, la agencia Prensa Latina nace a la vida con la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959 cuando la Guardia Nacional disparó contra una manifestación de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) en León causando 4 muertos y decenas de heridos. Los jóvenes estaban protestando contra la masacre ocurrida un mes antes en El Chaparral en la frontera de Honduras con Nicaragua, en la que las fuerzas represoras de ambos países asesinaron a 9 estudiantes Centroamericanos e hirieron a otros 15, entre ellos el fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, comandante Carlos Fonseca Amador.

Desde entonces Prensa Latina ha estado al lado de las luchas del pueblo nicaragüense, señalando todos los crímenes del somocismo que los medios occidentales ocultaban y todos los operativos político-militares, todas las huelgas, todas las protestas y todas las resistencias del pueblo sandinista que la prensa imperial buscaba silenciar.

Fue en gran medida gracias a Prensa Latina que el mundo descubría que Nicaragua era algo más que la finca privada de los Somoza y que aquí había un pueblo luchando y resistiendo en la montaña y en las ciudades. De toda esa lucha heroica Prensa Latina fue testigo, narrador y voz de denuncia.

Nunca abandonó Prensa Latina al pueblo nicaragüense. No lo abandonó en los heroicos años 80, cuando estuvo cubriendo la gloriosa Cruzada Nacional de Alfabetización, las jornadas de salud, los batallones de la producción y también la guerra de la Contra, denunciando el terrorismo de los Estados Unidos, el bloqueo imperial y las sanciones, respondiendo a las mentiras que sobre la Nicaragua sandinista se decían por aquel entonces.

Pero a la par de todo ese trabajo, y fiel a su escuela revolucionaria cubana, Prensa Latina también se comprometió en apoyar el esfuerzo de nuestra prensa revolucionaria que en aquellos días se plasmaba en la Agencia de Noticias Nueva Nicaragua, ayudando a formarnos profesionalmente.

Cuando muchos le dieron la espalda a Nicaragua tras la derrota electoral de 1990 y durante la negra noche neoliberal que se iniciaba, Prensa Latina siguió narrando la resistencia del pueblo nicaragüense y nunca se plegó al coro de ex-revolucionarios renegados que empezaban a repetir los ejes gastados de los enemigos de los pueblos contra el sandinismo.

Y esa actitud lealmente revolucionaria ha continuado durante todos estos años. Del 2007 a esta parte Prensa Latina ha sido una fiel y constante voz que da a conocer los logros de nuestro pueblo, informa sobre nuestra realidad y responde a las mentiras de la propaganda imperial, incluso en coyunturas muy difíciles como la del derrotado intento de golpe del año 2018. Y hoy como en los años 80, los hermanos y hermanas de Prensa Latina nos ofrecen su apoyo para desarrollar nuestro periodismo.

Prensa Latina es uno de los mejores símbolos de la Cuba de Martí, de Fidel y del Che: Siempre leal, siempre revolucionaria, siempre solidaria. Desde Nicaragua Libre les agradecemos por estos 61 años de vida y por todos los que vendrán, y lo hacemos no solo a nombre de la Patria de Sandino, sino a nombre de todos los pueblos de Nuestra América.

martes, 24 de marzo de 2020

Estudio TN8: Comunicación y periodismo en tiempos de COVID-19

En el programa Estudio TN8 los periodistas Celia Zamora, Fabiola Amador, Erving Vega y Jorge Capelán discuten sobre los retos de los comunicadores ante la pandemia de coronavirus.

viernes, 6 de marzo de 2020

(+VÍDEO) Grandes avances y retos para lograr la igualdad de género

En el programa Estudio TN8 los periodistas Marcela Rivera, Erving Vega y Jorge Capelán comentan los acontecimientos más importantes de la semana, en esta ocasión la entrega de la Orden Rigoberto Cabezas a periodistas destacados de Nicaragua y la situación de los derechos de la mujer en el país de cara a la celebración del 8 de marzo.


domingo, 2 de febrero de 2020

(AUDIO) PODCAST: Los medios de los pueblos y los medios del imperio



El tema de este podcast son los medios. Con Erving Vega y Adolfo Pastrán hablamos sobre la reciente inauguración de la tercera sede de teleSUR en La Habana. Con Mario Guevara hablamos sobre la censura y el control que se ha ejercido a lo largo de los años en los diarios de la oligarquía en Nicaragua.


jueves, 30 de enero de 2020

Defender a TeleSUR, una responsabilidad de nuestros pueblos

En el programa Estudio TN8 los periodistas Erving Vega, Adolfo Pastrán y Jorge Capelán analizan la noticia de la inauguración de una nueva sede de la cadena TeleSUR en La Habana.


domingo, 29 de diciembre de 2019

Superando el bloqueo comunicacional capitalista – ideas, infraestructura, solidaridad



Jorge Capelán y Stephen Sefton, 28 de diciembre 2019
Tortilla con Sal.

Tanta confusión y mala fe prevalece en el actual caos de la información global que a veces parece imposible volver a lo básico. Sin embargo, algunos fundamentos nunca cambian y merecen una repetición constante. Sobre todo, la defensa antiimperialista del derecho al desarrollo de los pueblos del mundo mayoritario contra la embestida fascista del poder corporativo y político de Estados Unidos y Europa exige una férrea unidad por parte de los pueblos.

No hay una tercera vía en un conflicto global entre los derechos de los pueblos del mundo a la paz, la justicia y el bienestar y la avaricia militarista de las élites corporativas occidentales y sus aliados. La prueba de ácido de esto en América Latina es si las personas, organizaciones y movimientos que dicen estar comprometidos políticamente apoyan a Cuba, Nicaragua y Venezuela contra las sanciones y amenazas de agresión militar de EE.UU. Estamos en un contexto de guerra, ni es un contexto "normal" ni de relativa “paz”.


El imperio no solo plantea ideas contrarias a la liberación de nuestros pueblos, sino que además abiertamente les ha declarado la guerra en todos los planos. Debemos de estar claros de que el imperio (las élites de poder del complejo financiero, económico y militar euro-estadounidense) no solo es opuesto a nuestros planteamientos. Es que no desea que estos planteamientos existan y busca aniquilarlos por medio de la denominada "dominación de espectro completo" (militar, económico-fianciero, tecnológico, cultural, etcétera).

La situación de la guerra mediática y cultural hoy en día tiene similitudes con la que prevalecía durante la guerra fría. Entonces el mundo había sido dividido por Occidente entre uno y otro lado de la "cortina de acero". Esta situación la vemos cada vez más claramente hoy en día, pero no como contradicción entre capitalismo y socialismo sino como la contradicción entre el imaginario de una civilización occidental y el imaginario de la amenaza de una o más barbaries, especialmente representadas por China, Rusia, Irán y los países del ALBA, entre otros. En síntesis, la guerra mediático-cultural hoy en día está planteada en los términos de la hegemonía del totalitarismo occidental-capitalista en crisis terminal amenazada por el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar mucho más democrático.

Un diagnóstico bien conocido

La clave del ataque de los Estados Unidos y la Unión Europea contra el mundo mayoritario es su control de los medios digitales globales, especialmente a través de los monopolios multinacionales, como Google, Facebook, Instagram y Twitter. Pero los medios más tradicionales, también muy concentrados en un puñado de corporaciones globales, siguen jugando un papel clave. Por ejemplo, agencias de noticias bien establecidas como Reuters, Associated Press, EFE o Agence France Press o medios de comunicación inmerecidamente prestigiosos como el New York Times, el Washington Post, Le Monde, Die Welt, El País, The Guardian, La Stampa y otros.


En los últimos 20 años, esa red de medios de comunicación capitalistas, fuertemente controlada, se ha visto reforzada por medios de comunicación, mal llamados alternativos, financiados principalmente de una forma u otra por intereses corporativos para servir tanto como guardianes de noticias permitidas como saboteadores de la desinformación. Todas estas noticias y medios de desinformación alimentan la falsa creencia de que Norteamérica y Europa son bastiones de la libertad de expresión. De hecho, tanto los medios principales como los alternativos en los Estados Unidos y Europa aplican una fuerte censura especialmente a las noticias mundiales pero también cada vez más a las noticias nacionales de su propios países.

Un componente adicional que refuerza esta censura ha sido la cooptación gubernamental y corporativa de las organizaciones no gubernamentales, especialmente en relación con los derechos humanos y el medio ambiente. Las ONG financiadas por empresas y gobiernos actúan dentro del sistema de gobernanza internacional de la ONU sirviendo tanto a los objetivos políticos a corto plazo como a la agenda ideológica a largo plazo de las élites corporativas de Estados Unidos y Europa. Es aquí donde la discusión de lo que constituye el periodismo y los procesos informativos de todo tipo se vuelve crucial. Los medios de comunicación del mundo mayoritario, como RT de Rusia, Press TV de Irán y Telesur de Venezuela, son persistentemente reprimidos y atacados por los gobiernos occidentales que dicen defender la libertad de expresión.

De hecho, esos medios de comunicación que son blanco de ataques de la maquinaria estatal y mediática occidental generalmente informan más rigurosamente que sus contrapartes norteamericanas y europeas. Por el contrario, los gobiernos y los medios de comunicación occidentales dan vía libre a la desinformación manifiestamente deshonesta de instituciones como las misiones de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos o las cínicamente deshonestas ONG como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o Global Witness, entre muchas otras.

Todo esto, la supresión de otras maneras de pensar, y la promoción sistemática de burdas falsedades, son la expresión del ambiente actual de "Guerra Fría" (que no es para nada fría, habría que buscar un término más adecuado para describir lo que sucede hoy en día). Se ve también en la manera cómo se criminalizan los medios no-occidentales, especialmente RT, teleSUR, HispanTV y otros. Con total descaro e impunidad se persigue a sus periodistas, los gobiernos y medios occidentales falsamente les acusa de "injerencismo", "propaganda", "desestabilización" y hasta "rebelión".

Sin embargo, precisamente esa es la práctica diaria del complejo de los gobiernos y medios occidentales y de las ONG que manipulan tan hábilmente su falso estatus de representantes de la sociedad civil. Desde siempre, de manera rutinaria, todos ellos y ellas han practicado esas artes oscuras contra cualquier gobierno o movimiento que no sea de su agrado. Por otra parte, la actividad de los ciudadanos en el ciberespacio es rutinariamente monitoreada, perseguida y judicializada por los Estados de las potencias occidentales y por los monopolios corporativos occidentales que controlan los flujos de la información en la Internet. Se trata de dos dimensiones de la misma guerra del imperio contra los pueblos que se reflejan en los diferentes aspectos de la información y su comunicación.

Información e infraestructura de comunicación

Las normas para recopilar y presentar la información son tan bien establecidas que parece redundante afirmar lo que son. Pero es esencial hacerlo con insistencia porque los medios de comunicación, las ONG y las instituciones públicas controladas por las élites norteamericanas y europeas han degradado y prácticamente abandonado las normas fundamentales de la presentación honesta y concienzuda de la información. Las normas de la presentación de la información en el Occidental se remontan al historiador griego Heródoto y se han desarrollado desde entonces con criterios extremadamente claros.


Un informe fidedigno debe basarse en material de clara procedencia, abierta a la valoración, ya sea el testimonio de testigos de primera mano, la documentación con esa misma procedencia clara, los registros oficiales de todo tipo y otras pruebas forenses o científicas similares. Pero eso es solo el punto de partida. Sobre la base de ese material, los autores de un informe genuinamente riguroso comparan y contrastan todas las pruebas disponibles y explican por qué, a partir de esas fuentes, lleguen a las conclusiones que formulan en su informe.

Nada de eso ocurre en la gran mayoría de los reportajes contemporáneos de cualquier tipo en los medios de comunicación norteamericanos y europeos, en las ONG o en las instituciones de gobernanza internacional fuertemente politizadas y dominadas por Occidente. Ejemplos recientes y obvios de esta realidad son los falsos informes sobre el supuesto ataque químico en Douma, Siria, o el grotesco asesinato mediático de Julian Assange o las descaradas mentiras publicadas sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. Durante décadas, los medios de comunicación, las ONG y las instituciones norteamericanas y europeas han excluido de forma muy deliberada cualquier testimonio de testigos presenciales y pruebas documentales o científicas que contradigan su línea de propaganda.

Esa normalidad funciona para generar en las y los consumidores de esa información creencias completamente dementes que con el tiempo llegan a constituir memorias o recuerdos totalmente falsos. Para proteger esa mendacidad sistémica y nutrir la demencia que resulta de ella, las autoridades norteamericanas y europeas y sus aliados regionales acusan cínicamente a medios de comunicación como RT, Telesur o Press TV, entre muchas otras fuentes de información genuina, de ser medios de propaganda o hasta del terrorismo, cuando en realidad todo el periodismo y gran parte de sus fuentes de información ahora son propaganda o contrapropaganda.


La maquinaria occidental de falsas creencias y falsos recuerdos se basa en el corrupto papel informativo de los medios de comunicación, en las ONG y en las instituciones académicas occidentales y su ósmosis simbiótica con la industria del entretenimiento norteamericana y europea. Las falsas creencias y los recuerdos artificiales se alimentan de las suposiciones generadas por la producción cultural occidental, incluyendo películas, programas de televisión, libros y revistas y medios audiovisuales como videojuegos, y a su vez generan una nueva retroalimentación de memes bien diseñados e imágenes cuidadosamente confeccionadas.

En la medida que lo digital conquista los flujos de informaciones e ideas en el mundo, la infraestructura física por la que estas informaciones e ideas se transmiten deja de ser neutral y pasa a ser un medio social altamente monopolizado: la Internet. Países como China pueden darse el lujo de tener una Internet nacional, mientras que otros como Rusia tienen una infraestructura tecnológica que les permite plantar cara de manera significativa ante los ataques del imperio. Pero en nuestros países de América Latina estamos totalmente sometidos al control comunicacional de los Estados Unidos. Para ello basta con ver el mapa global de los cables de fibra óptica: Todas las llamadas telefónicas y todas las conexiones informáticas entre cualquiera de nuestros países pasan primero por Miami y son controladas por la NSA.

Si el soporte físico de las telecomunicaciones está en manos del imperio, esto es casi igualmente cierto en lo que respecta a su soporte lógico, es decir, en las aplicaciones utilizadas para la comunicación: Las redes sociales hegemónicas, las diversas plataformas de publicación de contenidos, las aplicaciones de uso masivo, las bases de datos en las que es alojada la información, etcétera, están en su inmensa mayoría bajo control occidental. Es cierto que existe un vigoroso movimiento de software libre (que, contradictoriamente, en parte expresa una resistencia popular a la hegemonía imperial y en parte también es una necesidad para el funcionamiento del capitalismo y de la propia hegemonía de Occidente). Sin embargo, este movimiento está destinado a seguir jugando un rol subordinado a menos que nuestros pueblos lo respalden con más fuerza políticamente.

El control occidental sobre el soporte físico y lógico por el que circula la información le permite a las élites de poder occidentales, no solo difundir su propaganda a nivel global, sino también ser el árbitro del "debate global" y el espía global sin par. El imperio no solamente tiene el poder de difundir su mensaje, sino también el de mantener las opiniones cuidadosamente aisladas y compartimentadas de manera que se impide el menor daño posible a sus intereses y a la vez también tener el poder de utilizar esas mismas opiniones como fuente de inteligencia con fines político-militares.

¿Y entonces qué?


Este diagnóstico muy bien documentado y conocido evidentemente tiene fuertes implicaciones para los medios de comunicación del mundo mayoritario antiimperialista y sus aliados en los Estados Unidos y Europa. Los principales elementos de esa respuesta fueron articulados durante tres días en diciembre 2019durante el Congreso Internacional de Comunicaciones en Venezuela. El Congreso identificó las necesidades claves, incluyendo una estructura de coordinación derivada de y vinculada al Foro de Sao Paulo para "articular una Red Internacional de Redes de Comunicación constituida por todos los delegados, así como por todos los partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones del Poder Popular presentes en este Congreso". Esta red debe mejorar y facilitar el creativo intercambio de noticias e información entre todos los tipos de medios de comunicación regionales antiimperialistas.

Además, en la sesión final del Congreso, el Presidente Nicolás Maduro anunció la creación formal de una Universidad Internacional de la Comunicación como plataforma para promover una comunidad de conocimiento e información a través de la formación, la investigación y la elaboración de materiales al servicio de la emancipación y la liberación de los pueblos de la región. El Congreso prevé el diseño de campañas de comunicación basadas en todos los encuentros y congresos del Foro de Sao Paulo para sortear y superar el bloqueo de los medios de comunicación occidentales. Una tarea fundamental es hacer un censo de todos los medios de comunicación antiimperialistas de la región que apoyan esta iniciativa, en parte para identificar las fortalezas y debilidades, pero también para optimizar la interacción entre todos estos medios y comunicadores tan diversos.


Dentro de ese proceso, nuestra experiencia en Nicaragua, tanto en general durante las últimas tres décadas como más específicamente desde el fallido intento de golpe de Estado de 2018, nos lleva a destacar la importancia de no permitir que el enemigo dicte la agenda mediática. Así que no es suficiente señalar de manera critica las deliberadas fallas a propósito de la cobertura informativa del enemigo por parte de los medios de comunicación y ONG imperialistas. Habrá que exponer y demostrar su corrupción y mala fe practicando una cobertura veraz y sincera con un escrupuloso cuidado en relación con las fuentes, la procedencia del material documental y audiovisual y la valoración de los recursos técnicos o científicos que lo acompaña. Debemos tratar de aprender del apoyo bolivariano en Venezuela a las redes de noticias locales de base y su articulación con los medios de comunicación e información regionales, especialmente entre las y los comunicadores jóvenes.

Al responder al fallido intento de golpe de estado aquí en Nicaragua, creamos redes de información enfocadas en tareas con el propósito de definir, entre otros quehaceres, qué noticias priorizar para compartir, cómo abordar de la manera más eficiente y eficaz las mentiras de los medios antigubernamentales, qué material traducir y cómo distribuir la carga de ese trabajo, qué reportajes directos hacer, qué investigaciones se necesita echar a andar. Aprender de ésta y otra experiencias exitosas de resistencia, como la de Venezuela durante los repetidos sabotajes de su capcidad de geenración de energía eléctrica también es esencial. Compartir estas y otras experiencias, de nuestros pueblos de manera efectiva y adaptarlas eficientemente a los diferentes contextos nacionales nuestros será indispensable para mejorar las habilidades, los conocimientos y la visión de los trabajadores de los medios de comunicación antiimperialistas.

También será fundamental para cualquier implementación exitosa del seguimiento del Congreso Internacional de Comunicaciones la genuina humildad intelectual necesaria para construir la unidad dentro de la diversidad entre los pueblos que están siendo atacados por los Estados Unidos y la Unión Europea. México, Centroamérica y el Caribe, América del Sur, todos tenemos experiencias nacionales e históricas muy diferentes y específicas derivadas de una historia compartida de intervenciones del imperialismo genocida y del sádico y despiadado neocolonialismo. Por otro lado, es importante intentar entender las diferentes maneras en que los procesos revolucionarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela las han enfrentado.

Como dijo el Presidente Comandante Daniel Ortega en 2013: "Hay diversidad en los tiempos que lleva cada proceso, en las condiciones en que se ajusta cada proceso". Para trabajar juntos con éxito, los trabajadores de los medios de comunicación y los comunicadores deben de ser especialmente sensibles y estar alertas ante esa realidad. En el entorno mediático global contemporáneo, el marketing capitalista corporativo prácticamente se ha tragado la credibilidad convencional del periodismo y otros procesos de comunicación de información de todo tipo.

La respuesta antiimperialista debe reflejar los dos aspectos fundamentales del despliegue político- militar comunicacional del imperio. Por un lado, habrá que crear y consolidar medios de comunicación solidarios, comprometidos con la honestidad y la sinceridad, centrados en los derechos y las necesidades de la persona humana e inquebrantablemente unidos en apoyo a los diversos procesos revolucionarios de la región. Por otro lado, nuestros pueblos deben por todos los medios desarrollar sus capacidades con relación al soporte físico y al soporte lógico de las comunicaciones.

Se trata no solamente de ganar en cuanto a las ideas, sino también de desarrollar nuestras capacidades de hardware y software, así como de conocer las tecnologías por medio de las cuales circulan esas ideas. No puede haber una política de democratización del acceso a las telecomunicaciones que no involucre al mismo tiempo campañas masivas de educación y concientización sobre el funcionamiento de los medios digitales. El militante político-social debe tender a extenderse hacia cada ciudadano o ciudadana que reclama los derechos de su pueblo frente a la agresión imperialista de Estados Unidos y Europa.

Versión en inglés.

sábado, 31 de agosto de 2019

Influencia de las "fake news" en la juventud nicaragüense

El sitio web Redvolución realizó el siguiente experimento social sobre la influencia de las noticias falsas entre los jóvenes nicaragüenses.

lunes, 26 de agosto de 2019

Nicaragua - la profunda mentira neocolonial



Stephen Sefton, Tortilla con Sal, 26 de agosto de 2019

En Nicaragua, los medios corporativos occidentales y alternativos se han superado a sí mismos en su habitual hipocresía al no informar o investigar los eventos del 2018 que pretenden a reportar. Entrevistaron a casi ninguna, si es que en algún momento lo hicieron, de los muchos miles de víctimas de la violencia de la oposición política en Nicaragua. En cambio, han reproducido todas las mentiras y tergiversaciones de la oposición, culpando falsamente al gobierno de toda la violencia. Quizás los únicos reporteros de habla inglesa que han informado de primera mano sobre la violencia asesina de la oposición nicaragüense han sido Max Blumenthal y Dick Emanuelsson, junto con unos otros pocos escritores independientes. He aquí algunas citas de ellos en relación a la violencia de la oposición nicaragüense en 2018:

Max Blumenthal : "Lo que más me llamó la atención fue el grado de violencia sádica que se ejerció contra los partidarios corrientes de los sandinistas durante el período en que se ordenó a la policía nacional que se quedara en sus cuarteles".

Dan Kovalik : "...la OEA, todavía dominada por los Estados Unidos, también ha sido activada en exceso, dando una mano en el esfuerzo de cambio de régimen al culpar al gobierno de toda la violencia que está ocurriendo en Nicaragua, mientras que ignora la violencia de la oposición".

Dick Emanuelsson : "Relatamos ahora la historia del caso de Leonel Morales, presidente de un sindicato estudiantil elegido por los miles de estudiantes de Upoli. Seis semanas después de ocupar la universidad, los terroristas lo secuestraron, lo torturaron y le dispararon cuatro veces".

John Perry : "Los edificios públicos y las casas de los partidarios del gobierno fueron quemados por los manifestantes; las tiendas fueron saqueadas; la mayoría de los negocios y todos los bancos y escuelas fueron cerrados. La principal escuela secundaria para 3.700 alumnos fue incendiada dos veces.... Al principio los manifestantes tenían morteros caseros, pero más tarde muchos adquirieron armas más serias como los AK-47; los alborotadores asalariados se encargaban de las barricadas durante la noche. Un oficial de policía capturado cerca fue torturado y luego asesinado, su cuerpo quemado en una barricada".

Los reportajes de estos escritores, con sus relatos de las víctimas y los testigos de la violencia de la oposición en 2018, son irrefutables. Confirman que los medios de comunicación corporativos y alternativos occidentales, las ONGs de derechos humanos, la Organización de Estados Americanos y la ONU han omitido deliberadamente a reportar la violencia de la oposición, el componente determinante del fallido intento para derrocar el gobierno legítimo de Nicaragua. De hecho, las pruebas documentales y de vídeo, por ejemplo aquí, aquí y aquí, de la violencia armada contra la policía, los funcionarios del gobierno, los partidarios sandinistas y los transeúntes no partidistas son abrumadoras.

Aun así, cuando a los medios de comunicación occidentales se ha quejado de sus falsedades y tergiversaciones, las quejas han sido recibidos con completo silencio o, a lo mejor, con respuestas incongruentes y evasivas.  Un ejemplo reciente de este fenómeno fue un intercambio con el Irish Times sobre un reportaje en dos partes de Michael McCaughan que omitía cualquier relato o testimonio de parte de las víctimas sandinistas de la violencia de la oposición. El reportaje se basó casi enteramente en fuentes de la oposición y en informes sesgados a favor de la oposición nicaragüense elaborados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y sus organismos afines.

En respuesta al hecho de que los activistas de la oposición asesinaron a los sandinistas Lenin Mendiola y Miguel Ramos, McCaughan descartó  los fehacientes testimonios de testigos y sólidas pruebas balísticas en base a las que se condenó a los asesinos de Mendiola y difama a Ramos repitiendo la propaganda de la oposición de que Ramos era "miembro de un grupo paramilitar progubernamental. El canal independiente de noticias 100% Noticias lo describió como 'el jefe de los paramilitares' en Estelí. Es probable que haya sido asesinado por un manifestante".

Confirmando, por cierto, que los manifestantes estaban armados y eran violentos, este comentario también repite varios aspectos cínicos de la propaganda de la oposición. Describir la estación de televisión 100% Noticias, alineada con la oposición, como "independiente" es especialmente ridículo cuando su director ha sido notorio por sus discursos de odio antisandinistas y su incitación a la violencia, por ejemplo incitando mientras en el aire a los activistas de la oposición a quemar la estación de radio sandinista, Nueva Radio Ya, lo cual hicieron.

Miguel Ramos como todos los sandinistas en Estelí, donde vivo desde hace 25 años, se organizó con su comunidad en autodefensa contra los violentos activistas de la oposición y sus delincuentes pagados que controlaban el tranque ubicado en la Carretera Panamericana, que utilizaban como base para atacar otras partes de Estelí . Con la policía en sus cuarteles como condición para las conversaciones de paz, los sandinistas de todo Estelí organizaron sus comunidades para protegerse a sí mismos y a sus familias contra la violencia y la intimidación de los merodeadores pistoleros y matones de la oposición.

La orientación dada por las autoridades locales y la estructura del partido sandinista local era de ir directamente a casa después del trabajo y quedarse en casa, una orden que se cumplió por todas las familias sandinistas durante casi dos meses. Cuando la policía finalmente se movilizó para despejar los tranques a principios de junio, uno en el propio Estelí, al lado del hospital regional, y otro en La Trinidad a 25 km al sur, pidieron voluntarios con experiencia de ese tipo de operación. Miguel se ofreció como voluntario. Solo una persona murió en esas acciones para despejar los tranques porque fueron cuidadosamente planeadas y ejecutadas. Esa persona era el mismo Miguel, muerto a sangre fría por un pistolero de la oposición que disparó desde una casa cercana una vez que la operación ya se había terminado con éxito.

McCaughan no tiene idea de lo que realmente sucedió. Su respuesta confirma que el Irish Times falló en su deber básico de buscar los hechos, entrevistar a testigos, comparar versiones, hacer todo el trabajo aburrido y duro que se supone que deben hacer los periódicos genuinos. Por ejemplo, en respuesta a la queja al Irish Times, McCaughan recicla relatos de segunda mano de los eventos del 30 de mayo, en Managua y en otros lugares, sin notar que entre las fatalidades de ese día había muchos partidarios sandinistas además de 20 oficiales de policía heridos por pistoleros de la oposición en Managua. Nunca entrevistó a ninguna de esas víctimas, basándose sus comentarios especulativos en informes altamente cuestionables y controvertidas de Amnistía Internacional.

La falta de cumplimiento de su trabajo básico como reportero también figura en la respuesta de McCaughan a las críticas de sus informes cuando él cita el caso del policía Faber López, asesinado el 8 de julio 2018, para intentar justificar su siniestra y absurda afirmación que, de los 22 policías asesinados por la oposición nicaragüense, varios fueron asesinados por sus propios camaradas. Dick Emanuelsson aborda esta mentira de la oposición en su informe sobre la masacre de agentes de policía en El Morrito. En el caso de Faber López, un equipo de escritores independientes ha derribado completamente esta burda mentira opositora, y su trabajo ha sido fortalecido por esta entrevista a la viuda de Faber López.

En respuesta a las críticas relacionadas con las violentas protestas en Estelí, McCaughan cita al grupo de expertos de la OEA que informó que "las protestas en Estelí fueron pacíficas y la respuesta violenta del Estado no fue provocada". Al respecto,  Francisco Valenzuela, Alcalde de Estelí, me confirmó en una conversación el día de hoy que en ningún momento fue contactado por ningún funcionario de la OEA ni por ningún grupo extranjero de derechos humanos. Esas instituciones y organizaciones no hablaron con testigos clave del atentado que pretendió incendiar la Alcaldía de Estelí la noche del 20 de abril de 2018. Por ejemplo, aparte del propio Valenzuela, no tomaron testimonio de los más de 20 policías y trabajadores municipales heridos por los violentos manifestantes de la oposición. También omitieron registrar el inventario de más de US$70.000 de daños, incluyendo daños por intento de incendio provocado, a las oficinas municipales, a los vehículos municipales y a las propiedades adyacentes causados por el uso de cócteles molotov, morteros caseros, armas de fuego y lanzamiento de piedras.

Los informes de la OEA, la ONU y las ONG de derechos humanos sobre los acontecimientos en Nicaragua en 2018 no tienen valor. Se basan enteramente en los relatos de la oposición y excluyen el testimonio de miles de víctimas de la violencia de la oposición. El impacto de las deficiencias de sus reportajes, de hecho de mala fe, se ha agravado porque la gran mayoría de los medios de comunicación las han difundido también sin entrevistar a las víctimas de la violencia de la oposición en Nicaragua. Aparte de ese fracaso profesional, cualquier reportero de buena fe habría preguntado por qué todas las instituciones de derechos humanos y las ONG ignoran sistemáticamente los testimonios de las autoridades nicaragüenses. Como mínimo, podrían haber tomado nota de la reprimenda a Luis Almagro, Secretario General de la OEA, de parte del Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Denis Moncada, en relación a la violencia de la oposición nicaragüense preguntándose sobre qué base las autoridades nicaragüenses hicieron esa reprimenda sin precedentes.

La gran mentira neocolonial es que los gobiernos, instituciones y medios de comunicación occidentales promueven la justicia y la democracia, cuando en cada oportunidad hacen exactamente lo contrario. Hacen acusaciones falsas y luego le niegan al acusado una defensa. Al hacerlo, niegan a sus propios pueblos el derecho democrático a la información necesaria para poder formar una opinión justa. Mientras que internacionalmente el gobierno de Nicaragua es acusado injustamente, dentro de Nicaragua la mayoría de la gente apoya al gobierno y rechaza a la oposición política por haber tratado de destruir a Nicaragua en 2018, causando luto, dolor, daño y sufrimiento a decenas de miles de personas.

Fuente: http://www.tortillaconsal.com/tortilla/node/7194


martes, 9 de julio de 2019

Con Luz y Verdad venceremos en la batalla mediática

Por Jorge Capelán.

El pueblo nicaragüense, que sufrió de primera mano los efectos del golpismo criminal, la tiene clara. Para entenderlo solo basta ver las tomas aéreas del último Repliegue a Masaya, o andar por las calles de cualquier población del país. "Queremos trabajo y paz" y "No pudieron ni podrán" es el clamor nacional donde sea que uno pregunte.


Las y los sandinistas están más unidos que nunca, y el Estado trabaja más que nunca para restablecer los derechos del pueblo a la educación, a la salud, al agua y la luz, al transporte, a la alimentación y a la seguridad, y eso la gente lo nota.

Miran para el lado del golpismo y solo ven noche oscura, negras profecías, mentiras y gozo con el sufrimiento del prójimo. Miran para el otro lado y ¿qué ven? Trabajo, trabajo y más trabajo. Gestión, gestión y más gestión. Solidaridad, solidaridad y más solidaridad. Reconciliación, reconciliación y más reconciliación.

Por más deficiencias que se puedan señalar en el trabajo del Gobierno y del Frente Sandinista, reconocen que ninguna otra administración en toda la historia del país ha mostrado tanta voluntad de corregir y mejorar. Eso el pueblo lo comprende. Por eso el golpismo no tiene lugar en Nicaragua. Está muerto como propuesta política.

El clima que se respira en el país también lo respiran los turistas, que están regresando. Y muchos empresarios extranjeros, que también regresan. Basta un poco de buena fe y de sentido común básico para darse cuenta de que la historia que pintan los medios occidentales sobre Nicaragua no encaja para nada.

Es a esa buena fe y sentido común básico a los que hay que apelar y no desgastarse debatiendo con una prensa occidental corrupta que más bien está sufriendo de envenenamiento a causa de sus propia toxicidad mediática, como fue el caso de Radio y TV Martí, que el otro día se vio obligada a suspender al "periodista" (es un decir) Tomás N. Regalado y al camarógrafo Rodolfo Hernández por haber montado un autoataque con morteros para luego culpar a "paramilitares sandinistas".

Ese escándalo fue destapado por la propia gusanera de Miami que no puede respirar de tanto hedor que desprende la propaganda que ella misma produce. A Regalado y a su camarógrafo hasta le quitaron un premio a "la excelencia periodística" (léase: a la guerra psicológica) que el mismo aparato de mentiras y noticias falsas le había concedido el año pasado. Y eso que la de Regalado fue una de las mentiras más suaves con las que alimentaron el "golpe suave" (es un decir) contra el pueblo de Nicaragua.


En realidad, están ofreciendo una cabeza de turco para ocultar el papel que realmente jugaron en el golpe y en la criminal demonización de Nicaragua. Es que el imperio sabe que tiene que "reinventar" su discurso después de lo que pasó, pero no sabe muy bien cómo. A lo interno, los medios golpistas siguen hundiéndose en el agujero negro de la irrelevancia y el desprecio popular. A lo externo, desinforman, pero chocan contra la realidad del país que quienes nos visitan pueden ver y palpar por sí mismos.

Es necesaria una solidaridad de pueblo a pueblo, que se comunique directamente con todas aquellas personas de buena fe y capacidad de creer en lo que ven sus ojos y sienten sus corazones, y no en lo que el aparato propagandístico les dicen deben ver o creer.

Es posible vencer esa batalla si todos ponemos de nuestra parte con creatividad, y si dejamos de lado sectarismos y formas anquilosadas de hacer las cosas. Así como tenemos fe en el pueblo nicaragüense, tengamos fe en los pueblos del mundo, porque si bien es cierto que la maquinaria de la mentira es poderosa, la del amor y la vida es a la larga invencible.

Para usar palabras del general Sandino, "el Espíritu de Luz y Verdad, o sea el Amor" vencerá a la injusticia porque ésta "no tiene ninguna razón de existir en el Universo".



martes, 7 de mayo de 2019

Occidente - demencia de espectro completo

Stephen Sefton, Tortilla con Sal

"El fascista americano preferiría no usar la violencia. Su método es envenenar los canales de información pública".
Henry Wallace, New York Times, 9 de abril, 1944.


La civilización occidental -
también conocido como "Saturno devorando a sus hijos"
por Francisco Goya
 El periodismo nunca ha estado libre de propaganda. Las noticias siempre se han producido y comercializado como cualquier otro producto, satisfaciendo y moldeando las opiniones, lealtades y gustos de las y los consumidores. En los últimos treinta años, las élites estadounidenses y sus aliados en efecto han eliminado el periodismo convencional a favor de la propaganda y la contrapropaganda al servicio de su implacable guerra contra el mundo mayoritario. Una parte integral de esa guerra en los últimos años ha sido la manipulación intencionada de los medios de comunicación social con el fin de usurpar y comprometer cualquier remanente que queda de las normas del reportaje informativo ortodoxo.

Pero estos son sólo dos componentes del malévolo abuso por parte de las élites occidentales de los recursos de información y comunicación. Quizás ni siquiera sean los más importantes. El soborno y la corrupción cada vez más extendida de la investigación académica; la cooptación sistemática de organizaciones no gubernamentales por parte de empresas y gobiernos; el abuso cínico de las normas fundamentales en las instituciones internacionales legales y de derechos humanos: éstas y otras son componentes interconectados y fundamentales de la guerra de Occidente contra la humanidad.

Las élites de poder occidentales, y los gobiernos que poseen, organizan y vigilan todos estos recursos de información, mediados por el periodismo, a través de un sistema selectivo de patrocinio y política oficial. Una minoría de escritores, cineastas y periodistas honestos desafían ese sistema, reconociendo sus propias lealtades y prejuicios a la vez que intentan informar de los hechos lo mejor que pueden. Pero son una excepción, superada grandemente en número por los falsos mercenarios que cada día envenenan las fuentes de información occidentales con una falsedad tras otra porque de ello dpenden sus carreras.

La tarea esencial de las industrias occidentales de la información, la educación y el entretenimiento es envenenar y corroer las mentes de las personas, creando y manteniendo falsas memorias para así inducir y sostener falsas creencias. Desde la Segunda Guerra Mundial, la gama de los enfoques políticos de esa tarea extendía desde las variedades socialdemócratas hasta las variedades abiertamente fascistas, pero todos estaban profundamente imbuidos de las presuposiciones imperialistas. Las guerras genocidas de EE.UU. y Europa, desde Corea y Vietnam hasta Argelia e Irak, han sido reemplazadas en su mayoría por guerras indirectas, no menos mortíferas pero más fáciles de falsificar.



En el mundo mayoritario, por ejemplo en América Latina, las falsas memorias son más difíciles de crear y mantener porque la mayoría recuerda lo que sus élites, en nombre de los dueños extranjeros de esas élites, les hicieron. Es por eso que los programas de ayuda de Estados Unidos y Europa en América Latina se dirigen a los jóvenes a través de proyectos de democratización y educación cívica, implantando falsas creencias en las intenciones benignas de Estados Unidos. Pero en Venezuela y Nicaragua no sólo la mayoría todavía recuerda, sino que, después de los asesinos intentos fallidos de golpe de estado en esos países, una nueva generación ahora tiene sus propias memorias del cinismo y engaño sádico imperialista.

Durante el último año, Cuba ha vivido la experiencia más profunda de la democracia directa en todo el mundo para reformar su Constitución. En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro mantiene el apoyo popular mayoritario a pesar de que el robo de sus recursos por parte de Occidente ha llevado a su gente a la pobreza. En Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo tiene un apoyo mayoritario aún más fuerte. En todos estos países la vida sigue normal a pesar de las agresiones y sanciones occidentales.

Poco o nada de esta realidad llega a las poblaciones occidentales, sin embargo para sus élites gobernantes la existencia de esta realidad es una amarga y castigadora derrota. A medida que a las elites corporativas depredadoras de Occidente les resulta cada vez más difícil devorar el mundo mayoritario con la misma libertad con la que lo hacían antes, han comenzado a alimentarse de sus propios pueblos con más avidez que antes. El aplastamiento de Grecia en 2015 por parte de la Unión Europea fue sólo un antojito. El actual levantamiento popular de Francia indica lo que probablemente vendrá.

A medida que las élites corporativas extienden y profundizan la represión contra sus propios pueblos, están creando nuevos recuerdos no contaminados por el falso periodismo occidental. La gran memoria falsa construida por el Occidente es que Occidente ha sido una fuerza para la civilización, no un sistema de esclavitud y pillaje genocida. La gran falsa creencia de Occidente es que Occidente tiene buenas intenciones y es una fuerza para el bien. Ahora los mismos ciudadanos europeos están aprendiendo a entender mejor, como lo ha hecho el mundo mayoritario durante siglos.

Occidente se está muriendo de demencia de espectro completo. Lo que les sucede a los pacientes con demencia es que, a medida que su cerebro degenera, el individuo pierde la capacidad de comer y, finalmente, la capacidad de tragar. Luego, mueren rápidamente. Occidente pronto será incapaz de seguir devorando al mundo mayoritario.

Como Saturno de Goya, las élites occidentales devorarán a sus propios pueblos hasta que no puedan. Hacia el final, sus poblaciones no podrán tragarse las mentiras cada vez más irracionales a las que se alimentan cada día con sus sistemas educativos, sus ONGs y sus falsos medios de comunicación. Y entonces el Oeste tal como lo conocemos estará muerto.

Fuente: http://www.tortillaconsal.com/tortilla/node/6291

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...