Por Jorge Capelán
Ideario Popular.
8 años que parecen como un siglo. Un 5 de marzo del año 2013 transitaba, como se dice hoy en día, a la inmortalidad. Claro que ya se había vuelto inmortal en el corazón del pueblo mucho antes que esa fecha.
Recuerdo hacia fines de los años 70 cuando me tocó pasar por un retén del Ejército venezolano allá por el Estado Anzoátegui donde el Comandante Chávez estaba ubicado como jefe de comunicaciones de una unidad antiguerrillera. Los soldados, con cara de circunstancia, se subieron al bus con fotos de guerrilleros que andaban buscando entre los pasajeros revisándonos parsimoniosamente asiento por asiento. Después de unos minutos que se me antojaron interminables en la oscuridad de la noche selvática, los militares nos dejaron seguir viaje.
Para mí, que venía de la dictadura uruguaya, y que por escasos días me "perdí" el golpe militar del 24 de marzo de 1976 en la Argentina en el viaje hacia el exilio venezolano, la escena no dejaba de provocar lo que hoy en día se calificaría como un episodio de "disonancia cognitiva", es decir, la experiencia existencial de la contradicción entre lo que se dice que el mundo es (y que "todo mundo" da por sentado) y su verdadera (y terca) realidad.
Porque para todos los que huíamos de las dictaduras fascistas que por aquel entonces había en Chile, Argentina, Uruguay y muchos otros países del Abya Yala, Venezuela era el reino de la libertad y también el reino de la abundancia. Era el reino de una democracia de la que la mayoría de las y los venezolanos se sentían orgullosos y también el reino del "ta' barato, dame dos", es decir la consigna de los turistas venezolanos de compras en el extranjero.
Sabíamos que Caracas era un gigantesco embudo con las paredes cubiertas de ranchos - testigos elocuentes de la precaria prosperidad de aquella "Venezuela Saudita". Sabíamos también que por todos lados habían herederos del régimen de Batista que por una u otra razón preferían Venezuela a Miami, tal vez por pura nostalgia de la dictadura de Pérez Jiménez que la cultura oficial con nerviosa insistencia una y otra vez se empeñaba en recordarnos "jamás regresaría". Sabíamos que, por toda la libertad de expresión que se respiraba, era mejor mantenerse alejado de ciertos poderes fácticos de la sociedad como la trístemente célebre "petejota", la Policía Técnica Judicial.
Habíamos hablado con compañeros del MIR, del PCV, del MEP y otras organizaciones, que nos aseguraban que aunque el movimiento popular estaba débil las masas populares volverían arrulladas por las canciones de lucha de Alí Primera. La operación antiguerrillera que presencié aquella noche en el bus camino a Cumaná era un poderoso recordatorio del terror que la clase dominante en Venezuela sentía ante tal prospecto y cómo buscaba erradicar hasta el último vestigio de las guerrillas.
Lo que ni la oligarquía venezolana, ni la mayoría de nuestros amigos de izquierda, y mucho menos yo mismo podíamos sospechar es que en aquella unidad antiguerrillera había un oficial que en esos mismos momentos estaba usando esa experiencia contrainsurgente para aprender cómo liberar Venezuela y América Latina del capitalismo y el imperialismo. Ese hombre era (y todavía es, y seguirá siendo) el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
Cuánto le debemos a Chávez, dentro y fuera de Venezuela. Chávez supo darle una orientación revolucionaria a la más profunda crisis que la sociedad venezolana ha atravezado en su historia, pero hizo mucho más que eso. Chávez, apoyado en Bolívar y Fidel, nos proyectó hacia siglo XXI. Aprendió de lo mejor de la Revolución Cubana y de la Revolución Popular Sandinista para lanzar una propuesta desde el Abya Yala, profundamente latinoamericana, para el mundo.
A Chávez lo mataron... pero no lo pudieron matar. A Chávez no lo mató el cáncer, lo mató el imperio, pero no lo pudo matar del todo. Y como no lo pudo matar del todo, sus ideas siguen vivas. Gracias a Chávez pudimos sobrevivir el baño de acero que cayó sobre nuestros pueblos tras su paso a la inmortalidad. Sobrevivimos, Chávez sobrevivió, ahora nos toca seguir cantando, Aló Presidente, con la Espada de Bolívar, la Piedra de Fidel, el Sombrero en Alto de Sandino.
Necesitamos a Chávez sin tapabocas y sin encierro, gritando a todo pulmón: "¡Aquí huele a azufre!". Ante esta crisis civilizatoria que azota a la humanidad, necesitamos la fe de Chávez en el futuro y su amor por la vida. Viviremos y Venceremos!
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viernes, 5 de marzo de 2021
Chávez: Tenemos que volver a cantar con él
sábado, 7 de marzo de 2020
PODCAST: Wilmor López - La cultura popular en la Revolución Sandinista hoy
¿Qué pasa en Nicaragua en el terreno de la cultura, y especialmente en el de la cultura popular? Hablamos sobre ello con el promotor cultural y profundo conocedor del tema, Wilmor López. Wilmor nos hablará de todo lo que se está haciendo hoy en Nicaragua para rescatar las raíces del pueblo de Sandino y Darío, y también aprovecharemos para comentar dos sucesos acontecidos esta semana: La partida a otro plano de vida del sacerdote y poeta Ernesto Cardenal y el séptimo aniversario del paso a la inmortalidad del comandante eterno, Hugo Chávez Frías.
miércoles, 4 de marzo de 2020
Es imposible no querer a Chávez
Mañana 5 de marzo se cumplen 7 años del paso a la inmortalidad del comandante Hugo Chávez Frías. Porque creemos que las ideas planteadas siguen siendo actuales, compartimos aquí unas reflexiones que hicimos aquel 6 de marzo de 2013, al día siguiente de la trágica noticia. Y también compartimos un fragmento de una entrevista sobre Chávez para el programa Izquierda Visión del compañero Marcio Vargas.
Es imposible no querer a Chávez
Miércoles, 6 de marzo de 2013
El dolor tan lacerante que nos causa la partida del Comandante Chávez se debe a una cosa muy sencilla: Es imposible no querer a Chávez como persona. Hay que estar demasiado entumecido en el alma, estar profundamente perdido en el mundo frío y oscuro de la muerte y la desesperanza, para no quererlo.
Del pensamiento político de Hugo Chávez Frías se escribirán bibliotecas. Cada uno de sus Aló Presidente, cada uno de sus discursos, de sus entrevistas y de sus famosas "líneas", serán estudiados de la manera más meticulosa, desde todos los ángulos imaginables, tratando de establecer todas y cada una de las relaciones, de las referencias y de los contextos. Sesudos analistas sistematizarán y analizarán todo lo sistematizable y todo lo analizable.
Si logramos evitar una debacle global, en los siglos por venir, ese legado interrogará y será interrogado incontables veces por una humanidad empecinada en realizar su destino, que es el de alcanzar una existencia armoniosa consigo misma, con el universo y con todos los seres que la rodean. Es un legado verdaderamente enorme, gigantesco como la tarea que plantea: la de construir la más grande de las naciones, no en base a sus riquezas materiales o su poderío, sino a la profundidad de su alma.
Sin embargo, a pesar de todos esos prodigios visionarios del pensamiento y de la acción del Comandante Chávez, a nosotros que nos ha tocado vivir en su tiempo, nos queda esa simple, sencilla constatación: se podrá analizar y discutir todo lo que hizo y dijo, pero es imposible no quererlo.
¿Y por qué es imposible no querer al Comandante Chávez?
Nunca pidió nada para sí y lo dio todo por el pueblo - un hecho comprobado una y mil veces. Siempre asumió su responsabilidad por lo que hizo y nunca vaciló en enfrentar las consecuencias: una valentía a toda prueba. Nunca exigió de los demás que hicieran lo que él no estuviese dispuesto a hacer. Nunca tuvo pelos en la lengua para decirle a los poderosos lo que pensaba de ellos. Nunca, tratando con el pueblo, con los más humildes, con sus compañeros y compañeras, perdió de vista que lo que tenía ante sí eran personas y no cosas.
Todo eso es cierto, pero hay más: Chávez era una aspiradora. Tragaba conocimientos en todos los campos imaginables con la voracidad del ojo de un huracán, con esa voracidad que sólo tienen los más humildes, aquellos a los que la sociedad opresora les ha negado por siglos el derecho a ser y a creer que son, y que un buen día toman conciencia de su condición y de su potencial.
Pero así como Chávez tragaba esos conocimientos, los compartía, reflexionando junto con el pueblo sobre los temas más complejos, exponiéndolos en detalle y durante horas en razonamientos que trazaban larguísimas elipses pero que siempre, indefectiblemente, aterrizaban sobre el punto de partida dejando a todo el mundo con la sensación de entender un poco mejor el mundo, de verlo con ojos nuevos.
A pesar de su prodigiosa oratoria, Chávez no era un comunicador. No. Él no era un comunicólogo, nunca estudió en una universidad para eso. Él se comunicaba, es decir, pensaba junto con los demás, con el pueblo. No se soltaba a cantar una canción llanera a todo pulmón en medio de un discurso para alegrar a la audiencia, sino porque sentía ganas de cantar, porque esa canción era parte del pensamiento que estaba desarrollando, o porque era una manera de compartir esas ideas junto con el pueblo.
Con Chávez, el Pueblo interrogaba a los filósofos y a los economistas, a los politólogos y a los científicos con rancheras y corridos, con boleros y guarachas, con sus dichos y hasta con palabras nuevas que iba creando en un proceso colectivo de producción del pensamiento.
¿Y por qué sentía Chávez ganas de cantar con el pueblo? Porque sus ideas están enraizadas en una práctica, en un hambre centenaria de Ser que compartía con todos los humildes y explotados de la Tierra.
Esas ideas son, como lo dijo una vez el escritor Eduardo Galeano, "sentipensantes", es decir, sentimiento y reflexión unidos en una práctica por saciar urgentemente el hambre. Por eso mismo se trata de ideas que, aunque nos lleven a los confines del universo o a los más íntimos detalles de la biología molecular, al final siempre terminan aterrizando en el tema de la construcción de viviendas, o en los progresos de una planta de ensamblaje de teléfonos celulares, o en la producción de alimentos, etcétera.
Pero, ¿para qué producir casas, teléfonos celulares o comida? ¿Para qué construir universidades? ¿Para qué repartir Canaimitas? Por eso ahí está Dios y ahí está el Amor, y ahí está la Vida, que son los que le dan sentido a la riqueza material.
Porque sin eso, sin alma, sin valores espirituales, sin una conexión con los demás, con la naturaleza, con el Universo, lo que queda es todavía el Hambre. Y nuestros pueblos tienen hambre de todo, hambre de Ser. Hambre de raíces y hambre de frutos, hambre del pasado, hambre del presente y hambre del futuro. Todo eso lo entendía Chávez porque pertenecía a los que tienen Hambre.
Chávez no sabía todo, por eso estudiaba y escuchaba mucho. Por eso mismo, su pensamiento es dinámico, cambiante, en constante evolución. Era una persona común y corriente cuyo amor lo llevó a niveles extraordinarios de comprensión y, sobre todo, de compromiso con su pueblo y con los pueblos del mundo.
El Comandante Chávez es la prueba viviente de que todos podemos ser un poquito mejores cada día. No es una imagen pegada en la punta de una cima inalcanzable. Es nuestra responsabilidad, de los que vivimos estos años dichosos y decisivos, amar al Comandante amándonos los unos a los otros, no por nosotros mismos, sino por el planeta y por las generaciones venideras.
Chávez fue y es una llamarada, un torbellino de energía por amor al Pueblo y por amor a la Vida. Mantengamos viva esa llamarada pareciéndonos cada día un poco más a él, que es una manera de parecernos a lo mejor que tenemos.
Fuente: http://infodenicaragua.blogspot.com/2013/03/es-imposible-no-querer-chavez.html
domingo, 12 de enero de 2020
La batalla por la reinstitucionalización de la Asamblea Nacional de Venezuela
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| Capitolio Nacional de Caracas. |
Por Gerónimo Paz, crbz.org
El 2020 inicia con una dinámica política vertiginosa, como era de esperarse en un cuadro político como el venezolano, marcado por la disputa de dos bloques políticos antagónicos, con dos visiones de país antipódicas. Para quienes nos ubicamos en el bloque patriótico nunca está de más recordar que el conflicto y las batallas que libramos se enmarcan en una disputa histórica en cuyos ejes están cuestiones como nación o colonia, un país pensado en las mayorías o en élites económicas y políticas, democracia profunda o esperpento de democracia. También lo es que enfrentamos no una oposición democrática con sentido nacional, con honor político, sino a unas fuerzas que trabajan bajo las órdenes y voluntad de una potencia extranjera que nos agrede. Esto le da un carácter y una naturaleza al conflicto que debemos considerar cuando valoramos la situación política y nos posicionamos frente a la disputa en ciernes. Cada quien es cada quien, pero la verdad histórica está allí.
El 2020 asoma entonces claramente su fisionomía, sus tensiones, sus desafíos y los escenarios de lucha que enfrentaremos en esta batalla por la dignidad nacional, por nuestro derecho como pueblo a la autodeterminación. Año nuevo, batallas nuevas.
Espabilamos en los primeros días del año y ya estábamos en la batalla por la reinstitucionalización de la Asamblea Nacional. Las fuerzas del bloque patriótico buscan explotar los éxitos obtenidos en el 2019 con la derrota de lo que fue una «ofensiva final» lanzada contra la Revolución Bolivariana bajo una estrategia de máxima presión, siendo la mayor expresión de esta derrota la debacle del experimentó Guaidó, que ha saldado con una profunda fractura de la ya endeble unidad opositora que ha quedado desorganizada y descolocada.
Como es correcto, se trata de sostener y consolidar la iniciativa, no darle descanso al adversario, no dejarlo reorganizar, para avanzar en el propósito estratégico de consolidar la estabilidad política y, por lo tanto, la paz, como un prerrequisito para encarar el principal desafío que tiene la revolución bolivariana, que es la recuperación económica. En este sentido, la batalla por la reinstitucionalización de la asamblea nacional no es un escarceo más dentro de la dinámica política venezolana:es una batalla estratégica, la principal batalla política del 2020, que se va a librar en dos escenarios, el primero en la disputa por una directiva abierta al diálogo en el marco del período legislativo actual y el segundo en el escenario electoral que sin duda sigue en lo inmediato.
Se actúa en una coyuntura geopolítica favorable, en la cual el gobierno norteamericano, enemigo estratégico, está obligado a concentrar esfuerzo en dinámicas que en gran medida van a determinar la reelección o no de Donald Trump. Por un lado está la escalada del conflicto en el Medio Oriente como consecuencia del asesinato del General Soleimani, por otro lado, el juicio político o «impeachment” que en el senado se le sigue al presidente norteamericano. Tenemos que considerar que tanto la reelección como el juicio político pasa por el partido republicano. En el juicio político porque quien lo aprueba o lo rechaza es el senado, actualmente de mayoría republicana, y en las elecciones, porque representa la maquinaria para encarar la campaña electoral. Estas variables están influyendo para que Trump esté obligado a mantener unas muy buenas relaciones con su partido y hacerle concesiones, entre las que está el endurecimiento de su política exterior sobre sus prioridades estratégicas. Esto podría ser unas de las claves que explica el escalamiento de la agresión contra Irán. En esa misma línea geopolítica del análisis se ubica la situación de América Latina, en dónde la coalición neoliberal restauradora ha sufrido importantes reveses por las victorias electorales de opciones progresistas en Argentina y México, dos países claves de la región, y por el empantanamiento de la situación política en Chile, Colombia, Ecuador, causada por la rebelión popular contra las élites neoliberales, lo que ha debilitado el bloque de la derecha que fue punta de lanza en la fuerte ofensiva intervencionista del 2019 sobre Venezuela.
En resumen, recuperar la institucionalidad de la AN no solo es un problema político, es algo necesario para garantizar la paz y la estabilidad, es un paso necesario y estratégico para la recuperación económica. Se necesita una AN seria, con sentido común. No se pide que sea chavista, sino que tenga sentido nacional, talante democrático, que como parte del Estado Nacional contribuya a resolver los grandes problemas del país; que más allá de la retórica y la diatriba política sea parte de las soluciones y no un emplazamiento, una posición de avanzada para atacar al país. El bloque comercial y financiero que niega el acceso a la inversión internacional, componente clave para reactivar el aparato productivo, se ve agravado por la inexistencia de una AN que está en desacato y que lo que existe conspira para evitar que el país pueda gestionar recursos para la inversión en la producción nacional, para importar medicamentos, equipos, maquinarias, materia primas etc.
jueves, 9 de enero de 2020
A 13 años Nicaragua es más nación que nunca
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| El comandante Daniel Ortega junto al comandante Hugo Chávez y Evo Morales durante el acto de toma de posesión del 10 de enero de 2007. |
Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com
Por fin, al cabo de dos siglos de difícil existencia, entre el entreguismo de las élites, la voracidad de los imperios y el sufrimiento del pueblo, Nicaragua puede empezar a decir que construir nación ha dejado de ser algo más que un sueño para convertirse en una realidad de todos los días.
Desde el 10 de enero de 2007 hasta la fecha Nicaragua ha tenido avances sin precedentes en la construcción de su proyecto nacional. El país tuvo anteriormente otros dos períodos en los que se hicieron avances en este sentido, que fueron la presidencia del general José Santos Zelaya, entre 1893 y 1909 y el primer período de gobierno sandinista, entre 1979 y 1990, tras el derrocamiento de la dictadura somocista.
La Revolución Liberal de fines del siglo XIX a inicios de XX y las dos etapas de la Revolución Sandinista (la de los años ochenta del siglo pasado y la actual), han sido los tres grandes períodos de construcción nacional en Nicaragua. El resto de la historia del país, desde 1821 hasta la fecha se había repartido entre luchas de poder entre las élites liberoconservadoras, intervenciones imperiales, heroica resistencia popular y brutal represión, a menudo de carácter genocida.
En esos períodos de triste recuerdo, apenas se hizo algún avance que otro en la construcción de un Estado Nacional digno de su nombre en Nicaragua, y eso siempre subordinado a la inserción del país en un modelo de relaciones económicas totalmente dependiente de los intereses imperiales. Si se construía alguna infraestructura o se reconocía algún derecho, eso siempre estaba supeditado a tres factores: a) Que Nicaragua siguiera siendo un fiel proveedor de materias primas para el imperio; b) que en última instancia el pueblo nicaragüense ofreciera su fuerza de trabajo al precio más barato posible y c) que se mantuviera el monopolio del poder en manos de las élites conservadoras y liberales de siempre.
A Zelaya hay que agradecerle, entre otras cosas, la recuperación (militar) de la Costa Atlántica de manos del imperio británico; el impulso del proyecto de un canal interoceánico fuera de la tutela de los Estados Unidos; el impulso de la unidad centroamericana; la modernización del Estado; la separación de éste de la Iglesia Católica; la introducción del habeas corpus; la educación gratuita y obligatoria junto con la construcción de escuelas y la introducción del correo y del telégrafo, ferrocarril, vapores, construcción de carreteras, etcétera.
Es necesario acotar que Zelaya fue más temprano que tarde derrocado por los Estados Unidos, que además de ocupar los puertos del Caribe nicaragüense y financiar mercenarios, apoyó a la oposición conservadora y al gobierno de Guatemala, enemigos de Zelaya, en un patrón de conducta harto conocido hasta nuestros días tanto en Nicaragua como en todo el Abya Yala y el denominado tercer mundo.
Tras el derrocamiento de Zelaya en 1909 tuvieron que pasar 70 años de accidentado status quo imperial en Nicaragua en los que el país fue intervenido por el imperio, y aunque los marines fueron militarmente derrotados por el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional del general Augusto C. Sandino, al final los Estados Unidos impusieron uno de los regímenes más oprobiosos de América Latina.
En este período de tiempo nació, creció y también murió de muerte violenta la dictadura somocista, derrocada en 1979 por el pueblo heredero del General Sandino vanguardizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional fundado por Carlos Fonseca Amador, y a partir del 19 de julio de 1979 nuevamente se retomaría la senda de la construcción nacional interrumpida con el derrocamiento de Zelaya, esta vez firmemente asentada en las clases populares como sujetos del proyecto.
La Revolución Popular Sandinista, aún con más fuerza que la revolución liberal de Zelaya, fue resistida violentamente por el imperio estadounidense, esta vez con bloqueos, guerra de "baja" intensidad, actos terroristas, campañas de difamación y el infaltable financiamiento a grupos oligarcas y vendepatrias dentro del país.
A pesar de tantas agresiones brutales, en entre 1979 y 1990, la Revolución Popular Sandinista tuvo logros históricos: Un Ejército y una Policía verdaderamente populares, democráticos y revolucionarios; alfabetización popular; derechos para la mujer; salud y educación verdaderamente gratuitas y al alcance de todos; autonomía de la Costa Atlántica; reforma agraria y expropiación de los somocistas; la primera Constitución Política verdaderamente democrática de la historia; un pueblo política y socialmente organizado... son incontables los logros alcanzados en esa década que acercaban al país a la meta de la independencia con justicia social.
Al final, la brutal guerra financiada y dirigida por los Estados Unidos, junto a los graves daños causados por esta a la economía, obligaron a la Revolución a hacer un repliegue con la pérdida de las elecciones de 1990 que le dieron el poder político a las mismas élites liberoconservadoras que desde hacía dos siglos habían mantenido al país en la dependencia y el atraso.
Durante ese período, que duró 16 largos años, desde 1990 hasta 2007, esas élites hicieron todo por desmontar lo logrado en la década de los 80s, pero sin conseguir desmontar lo fundamental: un ejército y una policía de raíces revolucionarias; un pueblo organizado y en las calles y un Estado plurinacional con una constitución de raíces democráticas y nacionales. Esta “larga noche neoliberal” significó para Nicaragua un retroceso terrible en todos los órdenes, y especialmente en los niveles de vida del pueblo.
Con la crisis de dominación de las élites liberoconservadoras y la crisis general de la dominación imperialista a inicios del siglo XXI, se dan las condiciones para el regreso al poder del Frente Sandinista en las elecciones de noviembre de 2006 y la toma de posesión por segunda vez del presidente Daniel Ortega el 10 de enero de 2007, abriéndose así el período de los últimos trece años, que puede catalogarse como el de mayor estabilidad y continuidad institucional de la historia nacional, a pesar de que nunca faltaron los intentos de las élites liberoconservadoras por regresar a Nicaragua al estatus colonial, entre ellos el derrotado intento de golpe de abril-julio de 2018.
Se puede decir que Nicaragua hoy en día es más nación que nunca antes en su historia:
-
Nicaragua es
nación porque no tiene tropas extranjeras ni constabularias en su
territorio y es más nación porque está probado que sus fuerzas
armadas jamás le van a dar un golpe al pueblo.
-
Es más
nación porque estos últimos 13 años han cambiado al país. No hay
sector de la actividad en el que el país no se haya fortalecido.
Nicaragua ya está prácticamente interconectada por una red de
carreteras que se cuentan entre las mejores de la región. Casi la
totalidad del territorio está electrificado. Ha hecho avances
dramáticos en las telecomunicaciones. Ha hecho avances dramáticos
en el acceso al agua potable y el alcantarillado. Por primera vez
empieza a tener una red nacional de hospitales modernos para la
población. Empieza a producir sus propias medicinas. Produce casi
todos los alimentos que consume. Ha cambiado la matriz de generación
energética para liberarse de la dependencia del petróleo. Tiene
las relaciones internacionales y económicas más diversificadas de
toda su historia. Tiene un tendido social e institucional de defensa
civil que se está convirtiendo en referente regional para enfrentar
todas las amenazas de catástrofes naturales o provocadas por el ser
humano con la participación del pueblo.
-
Es más
nación porque su pueblo ya no solo es un sujeto político y social,
con grandes movimientos sociales y un fuerte partido de masas, sino
también un sujeto económico que gracias a la redistribución y
aseguramiento jurídico de la propiedad controla muchos sectores
clave de la economía.
-
Es más
nación porque las clases más retrógradas, las que siempre han
visto al país como "una finca con indios" para su propio
uso, han perdido todo poder moral, todo prestigio y todo control
estratégico sobre la economía, hoy en manos de los pequeños y
medianos productores, y de todos aquellos interesados en desarrollar
el país.
-
Es más
nación porque viene de un largo proceso en el que, aunque aún,
como dice la canción, no se ha logrado convertir del todo a los
traidores y cobardes en "referencias de una vieja historia",
sí se ha logrado demostrar que la inmensa mayoría de este pueblo
no está dispuesto a vender su patria ni a dejarse vencer por las
presiones y los chantajes de los poderosos.
-
Es más
nación que nunca porque no camina sola en ese proceso de
construcción nacional, sino que lo hace junto con los demás
pueblos latinoamericanos dentro del proyecto de la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.
-
Nicaragua es
más nación porque ya lleva 13 años de construcción de un amplio
consenso de la sociedad en torno a un proyecto de país, entre el
que se cuenta la construcción de un canal interoceánico, tal y
como lo soñaron Zelaya y Sandino.
Nicaragua es más nación tras 13 años en los que ha aprendido a estar parada en sus propias piernas, y de estar dispuesta no dejar de hacerlo jamás. Esta segunda etapa de gobiernos sandinistas bajo la conducción del comandante Daniel Ortega, que inició un 10 de enero del 2007 y esperamos se prolongue mucho más allá del año 2021, se puede calificar como la más exitosa de toda la historia independiente de la tierra de Sandino.
martes, 13 de agosto de 2019
Un día como hay nacieron dos gigantes - Fidel y Tomás (+VÍDEO)
Fragmento del documental de Izquierda Visión
"Una plática con Tomás", del año 2012.
martes, 30 de abril de 2019
Daniel: "El pueblo de Venezuela no pierde la moral, no pierde la dignidad y no se rinde. Ni se rinde, ni se vende"
En el acto de conmemoración este 30 de abril, del séptimo aniversario del paso a otro plano de vida del fundador del FSLN comandante Tomás Borge Martínez y del Día de los Trabajadores el Comandante Daniel Ortega señaló que hoy se ha visto
una vez más a los imperialistas de la tierra actuar de la misma forma
que han actuado siempre.
“Y lanzándose contra nuestros pueblos,
faltando el respeto a nuestros pueblos, faltándole el respeto a los
gobiernos de América Latina y del Caribe que incluso dadas las
circunstancias, las amenazas, las presiones, se someten a sus dictados.
También a ellos les faltan al respeto, los insultan, los humillan, todo,
para ellos sencillamente somos ‑seguimos siendo‑ una mercancía, nos ven
como mercancías y es por eso que no admiten, no aceptan que los pueblos
decidan dignamente por la paz, por el progreso, por el bienestar. No lo
admiten”, dijo.
En ese sentido, se preguntó qué daño le ha
hecho la República Bolivariana de Venezuela a los pueblos
latinoamericanos, a los pueblos del mundo y al mismo pueblo
norteamericano “¿qué daño le ha hecho?”, cuestionó.
Indicó que Venezuela con el presidente Hugo Chávez Frías lo que ha hecho es “simplemente
poner en práctica un principio, que es cristiano, el principio
socialista, el principio de la solidaridad. Eso lo han condenado,
‑solidaridad que incluso la han llevado a las familias norteamericanas.
Familias norteamericanas que morían de frio y que con los programas que
llevó el comandante Chávez allá a los Estados Unidos le permitió acceder
a la calefacción a familias empobrecidas que en época de invierno
hubiesen muerto de frío”.
“¿Qué daño le hizo Chávez, qué daño le
ha hecho Nicolás, qué daño le ha hecho la Revolución Bolivariana a los
Estados Unidos de Norteamérica? ¿Y por qué tanta saña y porqué tanto
odio, por qué tanto veneno? La soberbia de los poderosos, de los
imperios, de los que están con el látigo, de los que están acostumbrados
a maltratar y agarrar a latigazos a los seres humanas, y si la persona
que está siendo agredida se queja o protesta se molestan, es decir, ni
siquiera el derecho de quejarse le dan al ser humano, ni siquiera el
derecho de molestarse le dan al ser humano, entonces se ponen más
iracundos, más violentos, más terribles”.
El pueblo patriota derrocó un nuevo intento de golpe
Resaltó que este 30 de abril lanzaron una embestida más contra la hermana República Bolivariana de Venezuela “desde
la madrugada empezó la embestida ya estaban cantando victoria con un
golpe más o un intento de golpe más, porque el golpe se produjo contra
el comandante Chávez y luego vinieron intentos de golpes, ahora un
intento más… Gracias a la conciencia de ese pueblo, ese pueblo que lleva
la fortaleza de Dios en el ejemplo de Bolívar, en el ejemplo de Chávez,
logró derrocar el golpe el pueblo bolivariano el día de hoy, para ellos
nuestra solidaridad, nuestro amor, nuestro cariño, nuestro respeto,
porque en medio del bloqueo, de las terribles sanciones a que han
sometido a ese pueblo, ese es un pueblo que no pierde la moral, no
pierde la dignidad y no se rinde. Ni se rinde, ni se vende”.
(Extractos de la nota de El 19 Digital)
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