Mostrando las entradas con la etiqueta Gabriel Boric. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gabriel Boric. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de febrero de 2023

Fabrizio Casari: Traiciones y pasaportes

 



Por Fabrizio Casari, Canal 4.

No pudiendo ya protestar por los presos «políticos», la corriente dominante de derechas, compartiendo con la falsa corriente dominante de izquierdas, ha elegido el nuevo terreno de confrontación con la Nicaragua sandinista: la supuesta injusticia al privar de su nacionalidad a los terroristas enviados a EEUU de acuerdo con Washington.

Se puede estar o no de acuerdo con la parte dispositiva de la sentencia que priva a los nicaragüenses de su nacionalidad, pero sin situar la decisión en el contexto político y jurídico en el que maduró, no se hace más que academia inútil. Conociendo el historial delictivo de estos individuos, se entiende cómo la sentencia es una consecuencia lógica de sus actos. Fueron partícipes activos de una probada y documentada conspiración internacional urdida por EEUU y con ramificaciones en Europa y América Latina, dirigida a un cambio político violento en la organización política e institucional de Nicaragua. En otras palabras, un golpe de Estado.

Lo que deberìa hacer Nicaragua no está claro. Si se defiende de los golpistas violentos, es represiva. Si los detiene, tiene presos políticos. Si los expulsa y les priva de su nacionalidad, viola sus derechos. ¿El único gesto posible sería entregar las llaves del país?

La verdad de los hechos no admite interpretaciones: no son perseguidos a los que se les quitan derechos: son terroristas que se aprovechan de un indulto demasiado generoso. Mucho antes de la decisión de la Corte, fueron los actos terroristas cometidos por ellos contra ciudadanos, bienes e instituciones nicaragüenses los que definieron la ruptura de todo vínculo con Nicaragua. Dirigieron una operación terrorista de dos meses que costó casi 300 vidas, 1.800 millones de dólares en daños a la economía y la propagación de un odio nihilista sobre el país que vivía en paz y con un sólido crecimiento económico. ¿Una excéntrica muestra de amor a su nacionalidad?

Nunca pareció importarles tanto la identidad nacional, pues desde abril de 2018 no ha pasado un día sin que llamen a una potencia extranjera a ocupar Nicaragua. O es que acaso el llamado a invadirla o al menos destruirla económicamente sería una muestra de lo importante que es para ellos ser ciudadano nica? E instigar la guerra civil e incluso pedir 3 millones de muertos para derribar al gobierno no parecía un ejemplo de ciudadanía emérita.

Coordinaron la campaña paralela de desinformación y calumnias contra el país, tergiversando los hechos y su papel personal. Luego la soldadura con la extrema derecha norteamericana, en la alineación política norteamericana y en las organizaciones terroristas-mafiosas de la Florida, con las que claman un día sí y otro también por una invasión militar norteamericana a Nicaragua o, en su defecto, sanciones económicas y legales y todas las acciones posibles a nivel internacional destinadas a dañar profundamente la economía y la paz del país.

Las fotos de abrazos y reencuentros con los peores enemigos de Nicaragua y simpatizantes parlamentarios del terrorismo anticubano sacan a la luz lo que era opaco para quienes no querían ver: es decir, la pertenencia de estos sujetos a la organización continental que en Nicaragua como en Venezuela, en Cuba como en Bolivia y Ecuador, ha tenido en el golpismo el modus operandi de una derecha subversiva. Los golpistas nicaragüenses pertenecen a una derecha fascista y criminal que gana elecciones o, si las pierde, intenta revertir violentamente el resultado en todos los países que EEUU considera no alineados, es decir, no dispuestos a ceder a Washington soberanía, independencia, recursos estratégicos y economía. Sin embargo, el plan tiene un defecto: sólo funciona allí donde las respectivas naciones carecen de fuerza interna para oponerse primero y aplastarlo después. Y Nicaragua, como Venezuela ante y Cuba después, han marcado la pauta en esto.

En realidad, lo que preocupa a los prófugos no es tanto la nacionalidad nicaragüense, sino las distintas propiedades que tienen. Pero pedir sanciones e incautaciones de bienes a otros puede significar que a los tuyos les ocurra lo mismo. Si pides embargar bienes a las familias de los dirigentes sandinistas, puedes esperar que los sandinistas embarguen los tuyos. ¿O las sanciones son sólo unidireccionales? ¿Existe una entidad sobrenatural que emite sanciones y el resto de la humanidad que sólo puede aceptarlas y someterse a ellas?

Es la propiedad y no los pasaportes lo que preocupa a los mercenarios. Muchos de ellos ya tienen doble nacionalidad estadounidense, lo que confirma su apego a su patria. Incluso Sergio Ramírez tiene ahora cuatro nacionalidades diferentes: España, Colombia, Chile y Argentina. Ciudadano de quienes lo premian, al servicio de quienes le pagan.

Los mosqueteros del imperio

Varios países del Cono Sur, entre ellos Chile, Colombia y Argentina, se han mostrado dispuestos a conceder su ciudadanía a los golpistas. Peliaguda generosidad, porque la oferta sólo se aplica a los intelectuales, los demás se conforman. En esta peliaguda solidaridad hay una burda manipulación de la ley, que achaca la represión al delito y no al delito en sí. Con una tergiversación totalmente politizada de la Ley, ahora un criminal, si actúa contra un gobierno independiente del estadounidense, se convierte en un preso político. Sería legítimo esperar igual reconocimiento de la categoría de preso político también para los reclusos de las cárceles de Chile, Colombia y Argentina, pero la coherencia, como sabemos, no está de moda.

Que España se ofrezca es normal: desde los tiempos de Aznar Madrid se ha convertido en la sucursal europea de Miami, sede organizativa y política de las contrarrevoluciones latinoamericanas. Que Colombia, Argentina y Chile puedan solidarizarse con los golpistas y atacar Managua es, en efecto, una demostración de devoción al imperio.

Que Petro, Fernández o Boric enseñen a Nicaragua lo que son los derechos humanos es puro humor negro latinoamericano. Claro que no pueden enseñarle lo que es la clemencia, dado que Daniel Ortega ha dictado amnistías, mientras los presos políticos, víctimas de la verdadera derecha y de la falsa izquierda, se pudren en sus cárceles desde hace años. Mucho menos pueden enseñarle dignidad e independencia, dado que, sólo por poner un ejemplo, Colombia alberga siete bases militares estadounidenses que le recuerdan qué y cuánta soberanía tiene. En cuanto a Fernández, las encuestas dicen que ha logrado que el 70% de los que votaron por él se arrepientan, lo cual es bastante revelador de un personaje que primero entregó la economía al FMI y luego la justicia a la voluntad de los fiscales estadounidenses para su guerra contra Venezuela. A Boric no hay ni que tenerlo en cuenta, en vez de seguir el camino de Salvador Allende sigue el de Lenin Moreno.

Pero hay una pregunta que parece inevitable hacerse: ¿por qué las posiciones de los mosqueteros latinos de la Casa Blanca siempre se refieren a Nicaragua, a veces incluso acompañados de Venezuela y Cuba? ¿Por qué no se escuchan sus voces por lo que ocurre en otros países, tanto centroamericanos como sudamericanos, aunque haya horrores jurídicos en la aplicación de la justicia y fragantes violaciones de los derechos humanos en todo el continente (incluso en casa)? ¿Por qué el lenguaje sólo se mueve para unos y no para otros?

Porque los tres presidentes dependen totalmente de las decisiones de Washington. De hecho, es EEUU quien exige condenas y acusaciones contra Nicaragua, Cuba y Venezuela a cambio de su supervivencia política. EEUU les ofrece recitar discursos retóricos desde foros internacionales, siempre y cuando no se traduzcan en políticas reales. Por el contrario, dejarles hablar ofrece un falso escenario democrático donde se confrontan posiciones aparentemente diferentes. Chile, Colombia y Argentina son países que no tienen especial importancia en el escenario global pero sí en el continental, y es precisamente allí donde EEUU impone posiciones políticas y adhesión a campañas contra los países socialistas latinoamericanos. Es en América Latina donde EE.UU. los necesita, no en otra parte.

La muestra de la continuidad sustancial de este progresismo incoloro con la derecha que les precedió es evidente en política exterior. Piñera y Duque dieron su apoyo a las guarimbas en Venezuela y a la intentona golpista de 2018 en Nicaragua, y hoy Fernández y Boric apoyan a los golpistas nicaragüenses y acusan a Managua y Caracas. No hay nada de nuevo, cambian las caras, no las políticas. Al contrario, estos nuevos progresistas de caviar exhiben más furia que los propios EEUU para parecer alineados: apoyar golpes en otros lugares les parece la única garantía de no sufrir uno en casa.

Su colaboracionismo con el imperio sólo sorprende a quienes, pobres de conocimiento, habían situado su identidad política en la izquierda, mientras que ellos eran y son simplemente opositores a la extrema derecha. Se confundía artificialmente la adhesión a un progresismo genérico e inofensivo con los ideales de la izquierda. Nada de esto. Estamos ante un progresismo que es adversario de la derecha pero enemigo de la izquierda, incluso porque cree que el posible nivel de diferendo con Washington no puede cuestionar los modelos políticos, las alianzas militares y la colocación en el campo internacional que se les destina.

Frente a presidentes que tienen que tocar el tambor para tapar el silencio ensordecedor de su insipiencia, Managua tiene una idea clara de lo que significa transformar para cambiar y de cómo esto conduce a un enfrentamiento con la derecha, sea cual sea el nombre que se dé a sí misma. Cada cual seguirá su destino, pero la izquierda que le gusta a la derecha es el prólogo de una novela fantástica sin final feliz.

viernes, 24 de febrero de 2023

Chile-Nicaragua: La política del mal menor y el Boric


Los "paladines de la democracia"
a los que Boric quiere dar
la ciudadanía chilena.

Por José M. Carrera
Combatiente internacionalista

Primero. Una de las peores y más inteligentes artimañas que inventaron en Chile fue la "Política del mal menor", permitió que fueran elegidos presidentes pencas, entreguistas y pro EEUU, y pega [trabajo] en el Estado para las dirigencias y militancia de los partidos que la aceptaban, (casi todos los partidos) y lo más grave han convertido a Chile en un nicho de mercado para los grandes empresarios depredadores de nuestras riquezas naturales y de sus habitantes, o sea nosotros todos y todas.  Si ponemos fin a la política del mal menor sería el principio del fin del actual modelo económico chileno.

Segundo. Muchos amigos y amigas de otros países pensaban que Boric es de izquierda, en Chile también, no compas, él es de la variante exótica chilena que se hace llamar de "centroizquierda". Sujetos y sujetas que no tienen vergüenza de incumplir sus promesas desde el otro día de ser elegidos o elegidas. Por eso no es raro que Boric - tal como lo hizo Piñera con los opositores de Maduro en Venezuela- ofrezca nacionalidad chilena a los escritores pro yanqui Sergio Ramírez Mercado, Gioconda Belli y sus cómplices expulsados de Nicaragua, hasta los trate de "compañeros", los de "centro izquierda" se tratan a veces en ese lenguaje cuando buscan votos, para verse puntudos.

El escritor Ramírez, para mis compas de Chile, fue de la primera junta de gobierno al triunfo sandinista de 1979, no piensen que este escritor anduvo de verde olivo con un fusil por las montañas de mi bendita Nicaragua, no, como se les ocurre, Ramírez fue convocado a ese papel por los sandinistas triunfadores, el FSLN. Este señor vendría ser algo parecido a muchos de Chile de la otrora Concertación, o los del gobierno de Boric, quizás ustedes crean que estuvieron peleando en las primeras líneas de la Revuelta Gloriosa de octubre de 2019, nunca estuvieron. Estaban aterrorizados porque perderían sus prebendas.

Así que lo de Ramírez y la Belli es solo una señal de obediencia del gobierno de centro izquierda de Boric para sus papitos gringos.

jueves, 23 de febrero de 2023

Nicaragua se defiende

 
Por Colectivos Francisco Bilbao, Chile.

Un debate recorre a las izquierdas de Chile, un debate recorre a las izquierdas de Nuestra América.

Es un debate sobre cómo se defiende un proceso revolucionario, cómo defender la soberanía de nuestros países y pueblos ante la intromisión imperial.

Es un debate donde tiene mucha importancia la propaganda y acción de todo el aparato mediático e intelectual del imperio y de sus aliados en la Europa de la OTAN.

Hay un enemigo del imperio que es la unidad de nuestros países, unidad que en las últimas décadas ha tomado el nombre de ALBA y los gobiernos y pueblos que están en ese proyecto soberano tras el sueño de Bolívar Martí, y nuestro Francisco Bilbao.

El foco del ataque imperial ha sido Cuba, luego Venezuela, Bolivia, ahora nuevamente se centra en la Nicaragua de Rubén Darío y Sandino.

El año 2018 se intentó derrocar al legítimo gobierno encabezado por el comandante Daniel Ortega.  Una asonada con muertes horribles, donde se llegó a quemar vivos a sandinistas. En esas movilizaciones participaron no solo mercenarios y antirrevolucionarios, también gente y dirigentes que fueron parte del sandinismo en la guerra de liberación nacional.

Ese intento de golpe, fue derrotado por la mayoría que apoyaba el gobierno sandinista. Es obvio que ante tan graves hechos los impulsores tuvieran que responder frente a la ley y los tribunales por los hechos cometidos, que no solo desestabilizaba la paz social lograda con mucho sacrificio, sino también porque obedecían a los dictámenes de Washington, es decir traicionaban a la patria.

En un gesto por la paz social, el Estado Sandinista implementó una amnistía general, con el compromiso de no volver a cometer los delitos referidos y sobre todo no vincularse al imperio yanqui, enemigo de la patria.

¿Qué sucedió entonces? Es que siguieron en una conducta y acción pro imperial.
Pues bien, esos son los 220 detenidos, enviados a EE. UU, entre ellos ex sandinistas que desde hace muchos años empezaron a trabajar en función de los gringos.

Esos son a los que se les quitó la nacionalidad, porque ya no merecen llamarse nicaragüenses.

En nuestro país, no solo la derecha, la ex Concertación, las fuerzas que apoyan al actual gobierno de Gabriel Boric, también varios izquierdistas con tradición antimperialista definen al legítimo gobierno sandinista, de dictatorial, horroroso, etcétera. Lo comparan con Pinochet, muchos de ellos feministas y lanzan dardos envenenados contra la sobrina nieta de Sandino, la vicepresidenta Rosario Murillo, por el papel que juega en la revolución.

Estos izquierdistas se sienten democráticos, con moralidad intachable, puros y cristalinos. Pero hay un detalle que no dicen: cómo se debería defender una revolución de la intromisión gringa. Una revolución, que con sus aciertos y errores, tiene un modelo de economía popular exitoso, donde el 90% de los alimentos que consume la población son producidos en el país, donde el grueso del presupuesto nacional es dedicado a la salud y la educación, un modelo que tiene como motor económico pequeñas y medianas cooperativas, y que además está desarrollando proyectos de la envergadura de un canal interoceánico que transformará toda Centro América.  

¿No se será que este modelo de economía popular y sus logros es lo que molesta al imperio y a los demócratas de distinto pelaje?

La verdad es que el Estado de Nicaragua, tiene todo un mecanismo de hacer respetar las leyes que el propio pueblo se ha dado y no solo tiene el derecho de usarlas, sino el deber de hacerlo.

Viva Nicaragua Sandinista.
Viva su pueblo, que junto a su gobierno camina en la senda de Rubén Darío y Sandino.

Colectivos Francisco Bilbao, Chile

Febrero 2023

lunes, 15 de noviembre de 2021

El Doble Estándar en DDHH y la Izquierda «Nice»

 

Pablo Sepúlveda (izq.), nieto de Salvador Allende, responde a Gabriel Boric (der.), candidato presidencial de izquierda en Chile por sus comentarios sobre Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Pablo Sepúlveda Allende (*).

Diputado, me atrevo a responderte porque veo el peligro que significa que importantes líderes como tú, jóvenes referentes de esa “nueva izquierda” que ha surgido en el Frente Amplio, hagan simplonas, absurdas y desinformadas comparaciones en temas tan delicados como lo son los DDHH.

Es muy sesgado y grosero que equipares -sin el más mínimo argumento- el supuesto “debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela”, la “permanente restricción de libertades en Cuba” y “la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua” con las sí comprobadas atrocidades de la dictadura militar en Chile, el evidente intervencionismo criminal de los EEUU alrededor de todo el mundo y el terrorismo de Estado de Israel contra el Pueblo de Palestina.

El que escribas semejante insensatez no “significa transformarse en un pseudo agente de la CIA” pero sí denota una importante irresponsabilidad e inmadurez política que puede transformarte en un elemento útil para la derecha, o peor aún, terminar siendo esa “izquierda” que la derecha ansía; una izquierda sonsa, ambigua, una izquierda inofensiva, que por oportunismo prefiere parecer “políticamente correcta”, esa izquierda que no es “ni chicha ni limonada”, esa que no quiere quedar mal con nadie.

Una izquierda así, confunde, pues no se atreve a señalar y enfrentar con coraje a los verdaderos enemigos de los pueblos. Ahí el peligro de emitir opiniones políticamente inmaduras.

¿Acaso te has preguntado por qué Venezuela está siendo tan vilipendiada y atacada mediáticamente? ¿Por qué es noticia todos los días en prácticamente todos los países del mundo occidental donde dominan los grandes medios de comunicación? ¿Por qué es atacada por todos los flancos y en patota? ¿Por qué esos grandes noticieros callan las continuas masacres en Colombia y México? ¿Por qué los que se rasgan las vestiduras preocupándose por un diputado venezolano, confeso de participar en un intento de magnicidio, no tienen el valor de exigir a Israel que cese el genocidio contra el Pueblo Palestino?

El mundo al revés. Ese es el mundo de la política sin corazón y sin coraje.

Ya Margarita Labarca Goddard te argumentó de forma clara y contundente por qué te equivocas en tus juicios hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua. Yo solo agregaré que Venezuela tiene una democracia mucho más saludable y transparente que la que hay en Chile, cuando quieras te lo puedo argumentar y lo podemos debatir, si es que te interesa.

También resulta fácil argumentarte por qué es una falacia la “permanente restricción de las libertades en Cuba”. Eso sin mencionar que la palabra “libertad” está tan manoseada, que a estas alturas su verdadero significado resulta ambiguo, y una definición sensata requiere de un debate hasta filosófico. O dime tú, ¿qué es la libertad?

Te nombro estos dos países porque los conozco bastante bien. En Cuba viví 9 años y en Venezuela llevo viviendo otros 9 años. A Nicaragua no la conozco de primera mano, pero te invito a preguntarte cómo habría sido la reacción de un gobierno de derecha ante la acción de bandas criminales pagadas y fuertemente armadas, que llegan a tomar sectores de las más importantes ciudades del país; y donde además, dichas bandas mercenarias se instalan a cometer hechos abominables como secuestrar, torturar, mutilar, violar y hasta quemar vivos, a decenas de seres humanos, por el solo hecho de ser militantes de una causa -en este caso, militantes sandinistas-, donde la persecución llegó al punto de asesinar a familias enteras en sus propios hogares.

El gobierno legítimamente electo en Nicaragua, aun teniendo los recursos, el marco jurídico y la fuerza para accionar contundentemente de forma inmediata contra semejante desestabilización fascista, bastante se contuvo. ¿Crees que la derecha en el poder habría tenido esa visión pacífica y de llamado a diálogo para la resolución del conflicto?

La historia nos responde.

Entiendo que puedas estar confundido por los grandes “medios de comunicación” que se encargaron de victimizar a los victimarios; igualito a como lo hicieron hace un año en Venezuela durante las llamadas guarimbas.

Por tanto, Gabriel, hablando objetivamente, con argumentos serios -sin opiniones formadas y modeladas mediáticamente a base de tergiversaciones y mentiras repetidas a diario-, no existe doble estándar en los que defendemos a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

No tenemos desaparecidos ni torturados, no metemos presos a quienes piensan u opinan distinto, sí a criminales; sean estos diputados, políticos o supuestos estudiantes. Más bien me parece ver ese “doble estándar” en ti mismo, al emitir cómodos juicios de valor desde la manipulación y el desconocimiento.

Sobre medios de comunicación, democracia y libertades, podemos discutir comparando a Chile con estos países. Te aseguro que lamentablemente Chile no saldría muy bien parado, más aún, si incluimos los derechos humanos, económicos y sociales que allá no son más que mercancías.

“Una persona alcanza su nivel más alto de ignorancia cuando rechaza algo de lo cual no sabe nada”.
Salud.

(*) Médico, Coordinador de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, nieto del Presidente Salvador Allende Gossens.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...