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martes, 31 de mayo de 2022

Cumbre de las Américas: presiones, chantajes y maniobras sucias en marcha

 


Por ZonaFrank, con información de @KatuArkonada

Con la organización de la IX Cumbre de las Américas, el gobierno de Joe Biden, su Departamento de Estado y la OEA, han agregado unos cuantos metros de profundidad a su propia tumba política. Para agregar más ingredientes a este mal sazón, fuentes señalan que el presidente norteamericano podría estar valorando no asistir a la Cumbre, lo que se suma a la mezcla de tensiones, chantajes, presiones, campañas sucias y demás artimañas a las que han tenido que apelar los organizadores tratar de disimular su fracaso.

En su cuenta en twitter, el miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, Katu Arkonada, reveló que según fuentes de Washington, en “la Casa Blanca y el Departamento de Estado están preocupados por la situación creada. Le llaman la «Crisis de la Cumbre de las Américas», hay desesperación y fuego cruzado entre ambas instituciones culpándose mutuamente del fracaso, que llevaría a Biden incluso a no acudir” a la cita.

Amplía Arkonada que algunos pesos pesados del Partido Demócrata culpan de este desastre a Biden, por no tener definida aún una política hacia Cuba mientras que sí la tiene hacia Florida, y piden medidas de flexibilización hacia Cuba como en la época Obama, para enviar una señal a América Latina.

Como ha sido práctica habitual en la política exterior norteamericana, EEUU ha venido ejerciendo presiones extremas sobre numerosos Gobiernos de la región latinoamericana que se oponen de manera privada y respetuosa a la exclusión de Cuba y otros países de la Cumbre, como denunció oportunamente el Canciller cubano Bruno Rodríguez.

Ante el desastre y desespero por el más que evidente fracaso de la Cumbre de las Américas, señala Arkonada, EEUU pretende, mediante el chantaje, que los países latinoamericanos, especialmente caribeños, abandonen sus posiciones de respaldo hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Entre las más recientes acciones sucias denuncia Arkonada que EEUU logró, a través de presiones del Departamento de Estado, que Uruguay se proyecte agresivamente contra Cuba en la Cumbre. También han chantajeado al presidente peruano Pedro Castillo, a través del Secretario General de la OEA Luis Almagro y del Secretario de Estado Anthony Blinken; condicionando su apoyo para evitar la vacancia impulsada por la oposición en el Congreso.

En el caso de México, el malestar en la Casa Blanca y el Departamento de Estado con Andrés Manuel López Obrador es grande, sienten que desgasta su influencia en América Latina, arrastrando a posiciones radicales a otros mandatarios, como Xiomara Castro. Precisamente México ha tenido una de las posiciones más activas en la defensa de una Cumbre sin exclusiones, donde prime el diálogo sobre temas y amenazas comunes en la región.

En particular, López Obrador ha sido enfático en la participación de Cuba, de ahí que el Departamento de Estado ha indicado a sus oficinas de prensa en Florida promover una activa campaña mediática contra Cuba y el mandatario mexicano. Para ello cuenta con una “task force” de internet para Cuba y su estructura de redes sociales, bots y youtubers neoterroristas que desde Miami articulan todo tipo de campañas de desinformación contra la Isla.

“La próxima semana veremos un más que probable fracaso de la estrategia imperial estadounidense en sus relaciones internacionales hacia América Latina. Es hora de dejar atrás las cumbres de su Ministerio de las Colonias y reforzar políticamente a la Celac”, afirma Arkonada.

La semana anterior se desarrolló la XXI Cumbre del Alba-TCP en la Habana, cuyos participantes rechazaron la exclusión por Estados Unidos de Cuba, Venezuela y Nicaragua de la Cumbre de las Américas, una decisión que consideraron unilateral y políticamente motivada. Además, la calificaron de ofensiva a los pueblos de América Latina y el Caribe, así como un severo retroceso en las relaciones a nivel hemisférico.

Por su parte, Argentina, en calidad de presidente protémpore de la CELAC, anunció la celebración de una reunión de alto nivel de este mecanismo de integración regional en EEUU, paralela a la IX Cumbre de la Américas.

*Katu Arkonada tiene un diplomado en Políticas Públicas. Exasesor del Viceministerio de Planificación Estratégica, de la Unidad Jurídica Especializada en Desarrollo Constitucional y de la Cancillería de Bolivia. Ha coordinado las publicaciones «Transiciones hacia el Vivir bien» y «Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador». Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad

Fuente: ZonaFrank.

viernes, 11 de febrero de 2022

(+ PODCAST) Miguel Necoechea sobre México, Nicaragua y los retos de AMLO

En este episodio de DE MANAGUA CON AMOR hablamos con el director mexicano y miembro del Frente Sandinista Miguel Necoechea acerca de las relaciones entre México y Nicaragua, la influencia del golpismo antisandinista en sectores de la izquierda del país azteca y los retos que enfrenta el proyecto de la Cuarta Transformación impulsada por Andrés Manuel López Obrador.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

AMLO: Una propuesta que genera demasiadas suspicacias

 

Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador
en la cumbre de la CELAC.


Por Jorge Capelán y Stephen Sefton.

Finalmente, la VI cumbre de la CELAC tuvo lugar el 18 de septiembre en México con una serie de acuerdos en torno a temas como el espacio ultraterrestre, un plan de autosuficiencia sanitaria para hacerle frente a la pandemia y tomas de posición comunes en torno a una serie de temas entre los que destaca el rechazo a las medidas coercitivas y unilaterales, especialmente el bloqueo estadounidense a Cuba, aunque también por extensión, a las medidas de EE. UU. dirigidas contra Nicaragua y Venezuela.

Todo esto, obviamente, es positivo. Sin embargo, es muy importante reflexionar sobre los retos que a futuro se plantean al organismo regional en un contexto en el que se alzan las voces demandando una integración latinoamericana y caribeña que ponga fin al instrumento neocolonial que es la OEA y también en un contexto en el que la hegemonía estadounidense se debilita a pasos acelerados ante el surgimiento de China y de un nuevo orden mundial multipolar.

Pensamos que es imposible para el Abya Yala alcanzar la prosperidad bajo la sombra de un imperio estadounidense que, en lo político, basa su accionar en principios como el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe mientras que en lo económico se guía por el principio, no de la prosperidad mutua (mucho menos el de la solidaridad y la complementariedad, como decimos en el ALBA), sino por el del saqueo y la obligación del resto del mundo de financiar su ingente deuda y sus constantes guerras.

En este sentido, creemos que es importante examinar algunas de las ideas planteadas por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en su discurso de bienvenida a los mandatarios que asistieron a la Cumbre. Sus palabras suscitan la sospecha de que el gobierno de Estados Unidos intenta cooptar a México para revivir bajo otra forma el Área de Libre Comercio de las Américas a la vez que trata de reemplazar a la desprestigiada y corrupta OEA. Es un temor legítimo dada la relación de México con Estados Unidos y Canadá con el nuevo formato de Tratado de Libre Comercio de América del Norte ahora denominado por Estados Unidos el Acuerdo Estados Unidos-Canadá-México.

Entendemos perfectamente que una propuesta lanzada en el seno de la CELAC debe contemplar consensos entre países que tienen profundas diferencias políticas. No esperamos que las propuestas que se lancen sean arengas revolucionarias carentes de arraigo político real, pero por otro lado creemos que es contraproducente caer en la obsecuencia ante el imperio. Si hay algo parecido a un consenso en la CELAC, o por lo menos a una opinión mayoritaria, es en que es ampliamente positivo para nuestra región el comerciar con China y Rusia, y en general el aprovechar todas las oportunidades que presenten para nuestros países las actuales tendencias hacia la multipolaridad. Acuerdos con Estados Unidos pueden y deben haber, pero difícilmente podrán eclipsar la importancia que para nuestros países representa el aprovechar las oportunidades arriba mencionadas.

Creemos que el planteamiento del Presidente López Obrador abre las puertas a la imposición de un acuerdo muy diferente de la visión de Fidel y de Chávez. La visión que se desprende del discurso del mandatario mexicano podría no solo mantener, sino profundizar las relaciones de dominación neocolonial a las que estamos sujetos en nuestra región. AMLO es un socialdemócrata y el instinto histórico de esa corriente política casi siempre en momentos clave ha derivado en acciones contrarias a los intereses de la mayorías empobrecidas. Entonces, si de plantear alternativas se trata, creemos que es imprescindible considerar las posibles trampas tras formulaciones que superficialmente puedan parecer inocuas o incluso benéficas para nuestros pueblos.

De entrada dijo López Obrador en su discurso que "la CELAC, en estos tiempos, puede convertirse en el principal instrumento para consolidar las relaciones entre nuestros países de América Latina y el Caribe, y alcanzar el ideal de una integración económica con Estados Unidos y Canadá en un marco de respeto a nuestras soberanías; es decir, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica que dio origen a la actual Unión Europea."

¿Integración con Estados Unidos y Canadá con respeto a nuestras soberanías? Es extraño escuchar a un presidente supuestamente heredero de la tradición política y social que hace apenas 20 años libró una heroica batalla contra el ALCA ahora soñar con una "integración económica" con los Estados Unidos y el Canadá de hoy en día. ¿Algo parecido a lo que dio origen a la UE? De hecho, los orígenes de la Unión Européa a inicios de la Guerra Fría son los de un proyecto imperialista y anticomunista dominado y dirigido por Estados Unidos, con una Alemania bajo ocupación militar y una Francia imperial luchando desesperadamente en Vietnam y Argelia para mantener su poder global. ¿Acaso se nos ha olvidado la OTAN? ¿Se nos ha olvidado la Operación Gladio? Además, en lo material, es un dato de la realidad que la Comunidad Económica Europea desde que se fundó en 1957 hasta la actual Unión Europea, no ha representado otra cosa que un proceso constante de financierización de la economía y de pérdida de peso del sector productivo.

Obviamente, la UE es una unión conformada con países muy ricos, pero no es un ejemplo como instrumento de desarrollo, ya que la gran mayoría de esos países alcanzó su desarrollo mucho antes de la fundación de ese bloque. Además, la original Unión del Carbón y del Acero que desembocó en la fundación de la UE, fue entre dos países fuertes y de similar peso: Francia y Alemania. En la práctica, el proceso de desarrollo Unión Europea ha sido profundamente antidemocrático, por medio de una serie de tratados como los de Maastricht, Niza y Lisboa, diseñados a puertas cerradas por las elites corporativas europeas e impuestos por medio de un proceso de “sí o sí”. ¿Integración económica supeditados a un Banco Central como el europeo, cuya directiva mantiene en secreto las actas de sus reuniones durante 15 años para que los pueblos no conozcan qué es lo que verdaderamente se discute? No debería sorprendernos entonces que una "Comunidad Económica" como la que plantea AMLO, en su versión “americana” se parezca mucho más a una sociedad entre dos tiburones (EE. UU. y Canadá) y un grupo de focas. Las alianzas entre predadores y sus presas siempre han terminado mal para las segundas.

Profundizaremos sobre estas cuestiones más adelante, por ahora sigamos con el discurso de AMLO.

Dijo AMLO que "este ideal puede convertirse en realidad si pensamos y acordamos sobre tres cuestiones básicas: la no intervención y la autodeterminación de los pueblos; la cooperación para el desarrollo y la ayuda mutua para combatir la desigualdad y la discriminación", y propuso compromisos concretos para garantizar la no-injerencia entre los Estados miembros de la CELAC, una propuesta con la que por cierto, no podríamos estar más de acuerdo. Sin embargo, en el siguiente párrafo propuso "que las controversias sobre democracia y derechos humanos se diriman a petición de las partes en instancias verdaderamente neutrales creadas por los países de América y que la última palabra la tengan las agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas". ¿Las agencias especializadas en derechos humanos de la ONU?

Recordamos solamente algunos de los tristes fracasos de la ONU en perjuicio de los pueblos del mundo. Solo para mencionar los casos más evidentes, la criminal falta de cumplimiento del deber de la ONU de proteger al pueblo palestino de las políticas genocidas del estado de Israel; la asesina ocupación militar de Haiti por tropas de la ONU y la desastrosa infección de la población local con cólera por esas mismas tropas; la incapacidad de la misión de la ONU en el Congo para cumplir con la tarea de proteger la población en el este de ese país y el abuso del mandato de la ONU que permitió a la OTAN a destruir Libia.

Lo mismo aplica en el caso de la corrupción y cooptación indebida de organizaciones asociadas a la ONU como la Organización para la Prohibición de Armas Químicas; el Organismo Internacional de Energía Atómica o la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos. Para América Latina y el Caribe, acabar con la OEA es solamente uno de los pasos esenciales para alcanzar una institucionalidad internacional con una verdadera integridad moral. Una profunda reforma de la ONU y sus organizaciones asociadas también es una necesidad absolutamente fundamental. Es preocupante que las palabras del discurso de AMLO no reflejen esta realidad.

En lo económico, AMLO propuso que los países de la CELAC “junto con Estados Unidos y Canadá construyamos un acuerdo y firmemos un Tratado para fortalecer el mercado interno en nuestro continente, que en la actualidad es deficitario en relación con Europa y, sobre todo, con respecto a Asia". Lo que en realidad propuso es que los latinoamericanos asumamos las calenturas (a decir verdad, el estado de cáncer terminal) en que se encuentran las economías de los Estados Unidos y Canadá. Recordemos que la economía estadounidense tiene una balanza comercial deficitaria desde fines de los años 70, mientras que Canada la tiene desde el año 2009. Todo esto es expresión del proceso de financierización de la economía norteamericana. Como lo ha explicado de manera contundente el economista Michael Hudson, todo el afán de Estados Unidos ha sido historicamente un esfuerzo implacable y despiadado por destruir la soberanía de nuestros paises. Antes lo hacía por medio de la agresión militar, ahora lo hace por medio del endeudamiento y cuando no logra su objetivo de esa manera, su recurso es una agresión económica genocida, como en el caso de Cuba por más de 60 años y ahora contra Venezuela.

Sin embargo, en su discurso AMLO dijo: "La propuesta es sencilla: se trata de reactivar pronto la economía en nuestro continente para producir en América lo que consumimos". Lo que propuso lisa y llanamente fue que nos integremos al imperio. Cuando dijo "América" no habló la América al sur del Río Bravo, ni del Abya Yala de nuestros pueblos, que también comprende a los pueblos sometidos de Norteamérica, sino de la América desde Alaska hasta la Tierra del Fuego bajo la égida del capital atlantista. El problema es que los países al norte del Río Bravo son muy distintos que nuestros países del sur. Ni los Estados Unidos ni Canadá están interesados en que nosotros produzcamos, sino en que compremos lo que ellos producen y que les entregamos nuestros recursos naturales y nuestra mano de obra. No hay comunidad de intereses entre ellos y nosotros. Lo que a Estados Unidos le interesa es mantener su papel de hegemón mundial en su guerra contra China y lo que a nuestros pueblos les interesa es tener una vida digna.

En un universo paralelo podría ser que a los Estados Unidos se les ocurriese impulsar un "Plan Marshall" para aliarse con nuestros países del Sur en su lucha por defender su poder el mundo, pero eso no funciona así en este universo real en que vivimos. AMLO en su discurso fue tan lejos como sugerir que los Estados Unidos impulsen una nueva Alianza para el Progreso hacia América Latina. Aparte del mal gusto de citar algo que en su momento fue una masiva operación contrainsurgente contra todos nuestros pueblos, y que desembocó en oprobiosas y genocidas dictaduras, hay que señalar lo obvio: Que la Alianza para el Progreso jamás sirvió para desarrollar a ninguno de nuestros países, su implementación no coincidió con ningún boom económico para América Latina y por el contrario fue el preludio de la desnacionalización de nuestras economías que primero tomó la forma del “Consenso de Washington” y los ajustes estructurales y luego se desaró hacia lo que llamamos globalización neoliberal.

La lógica global del imperio estadounidense es primero militar y después financiera, es decir, que el dominio financiero se convierte en un instrumento privilegiado de su programa de dominación político-militar:

A inicios del siglo XX, EE. UU. endeudó a los países europeos en la primera guerra mundial. A Alemania le impuso condiciones de pago tan irreales que llevaron a su rearme y al nazismo. A Gran Bretaña le impuso el precio de comenzar su declive como potencia mundial reinante y el abrir la Commonwealth al dólar dando así un serio golpe a la libra esterlina. Con la segunda guerra mundial endeudó aún más a Gran Bretaña y a todos los países europeos (con el Plan Marshall que tanto le gusta a AMLO), poniéndolos así bajo la égida estadounidense (la OTAN se creó en 1949). Con el acuerdo de Bretton Woods y la fundación del FMI (1944) el dólar se impuso como divisa del comercio mundial a razón de 1 dólar la onza Troy de oro. Años más tarde, para hacerle pagar al mundo por su guerra contra el pueblo de Vietnam, dejó de lado el patrón del oro y comenzó a imprimir moneda sin respaldo (neoliberalismo). Por último, ya en el siglo XXI, en medio de guerras interminables contra "el terror", pandemias y emergencias climáticas, quieren imponer el Estado de excepción permanente (de ser posible, en todo el mundo).

Desde 2008 las economías de los países occidentales han dependido de la flexibilización cuantitativa por medio de la compra por los bancos centrales de bonos emitidos por los gobiernos y también de activos de la banca privada, muchos de muy cuestionable valor. Esta creación de dinero de la nada se hace en gran medida a través de la emisión de bonos que ofrecen a tasas nulas o negativas de interés (es decir, que pagan para que se los acepten). También ofrecen rescates a los bancos y a las grandes empresas (éstas últimas, en realidad, dependientes también del capital financiero y especulativo) y ese dinero público es utilizado para apalancar las acciones de esos mismos bancos y empresas, sin producir nada. En Estados Unidos el CARES Act para rescatar la economía durante la pandemia en 2020 fue en efecto un traslado hacia arriba, a las elites del país, de US$5 millones de millones.

Para los poderosos, el dinero es demasiado barato y las tasas de retorno de la inversión productiva son demasiado pequeñas como para comprometerse con la economía real. Ese es el orígen material de la formula notoria de Foro Económico Mundial para el futuro de la población occidental: “Sea feliz, no posea nada”. Los dueños del gran capital no quieren invertir para producir porque la tasa de ganancia no les favorece. En cambio, prestan dinero para que la gente se endeude, por ejemplo con la compra de casas, cursos de educación superior, pólizas de salud, automóviles o hasta teléfonos celulares con intereses usurarios. Entonces, si no quieren invertir para la prosperidad de su propia población mucho menos van a prestar dinero a los campesinos para producir alimentos. Es absurdo creer que van a prestar dinero para montar un "Plan Marshall" en América Latina.

Hoy en día, con el pretexto de la pandemia, en Estados Unidos el Gobierno gasta sumas millonarias en ayudas para los desempleados. Eso no es invento de los Demócratas, lo hizo Trump y lo sigue haciendo Biden. Ese dinero no tiene una base productiva, también es creado de la nada. Los salarios en EE. UU. son mucho más altos que en África, Asia y América Latina por lo que su economía no es competitiva. Y con esas ayudas sociales lo es menos. El efecto de esta política es la ola de hiperinflación que empieza azotar tanto a Europa como a Norteamérica. A todo eso hay que agregar planes como los anunciados esta semana por el Banco Central Europeo para eliminar de las cuentas nacionales (por ejemplo, el cálculo del PIB) todo lo que sean gastos para enfrentar el cambio climático (conocidos como "bonos verdes") con el fin de proteger el valor nominal del euro. No es nada extraño que los Estados Unidos estén pensando en una dirección similar.

Ahora todas estas realidades económicas en los países imperialistas están siendo racionalizadas desde el poder en lo que se denomina "Teoría Monetaria Moderna", una deformación del keynesianismo adoptada por personajes como Joe Biden, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio Cortez y Nancy Pelosi, que incluso la semana pasada llegó a afirmar que "en Estados Unidos, el capitalismo es nuestro sistema (...) económico, pero no ha servido a nuestra economía tan bien como debería", por lo que es necesario "mejorarlo y garantizar que nos sirva". ¿Qué estaba proponiendo Pelosi? ¿Desarrollar productivamente a los Estados Unidos? ¿Ampliar el mercado interno en América Latina? No. Simplemente, seguir imprimiendo dinero de la nada ya que, según la "Teoría Monetaria Moderna" las necesidades de los desempleados siempre se pueden cubrir imprimiendo dinero sin importar las consecuencias en cuanto a la destrucción de la riqueza material de la sociedad. Esa teoría en realidad es la ideología de un imperio dispuesto a defender a muerte el poder de un dólar sin valor, basado en última instancia en las más de 800 (cálculo conservador) bases militares que los EE. UU. tienen en todo el mundo.

Hay que estar demasiado mal informado para no darse cuenta de que los Estados Unidos están armando un frente contra China, y que con ese objetivo están dispuestos a traicionar a sus más viejos y fieles aliados. Si los EE. UU. traicionaron a Francia con el acuerdo AUKUS, ¿cómo vamos a esperar en América Latina que ellos vayan a honrar cualquier cosa que firmen con nosotros? Como dicen los rusos, Estado Unidos es incapaz de honrar sus acuerdos.

Dice AMLO que "las ventajas son muchas; entre otras, contamos con fuerza de trabajo joven y creativa; hay buen desarrollo tecnológico; somos un continente rico en recursos naturales, con una amplia diversidad cultural; las distancias entre nuestros países nos permiten ahorrar en fletes y, reitero, existe suficiente demanda de mercancías en nuestros mercados". Todo eso es cierto, pero en cualquier acuerdo con los Estados Unidos, esas ventajas van a ser usadas a favor de ellos y en contra de nosotros.

En mayo del año pasado, el FMI prestó 3.483 millones de dólares a 11 países de América Latina para la Covid, pero con las ya conocidas recetas de ajuste pospandemia. En Centroamérica, a El Salvador le autorizó 389 millones a cambio de un “ajuste fiscal gradual” a partir de este año; un límite del déficit del 3.5% en 2024 (cuando se calculaba que llegaría a más del 13% ese año) y de que la deuda pública sea del 60% del PIB en 2030 (este año se piensa que supere el 100%). A Panamá, con 3.500 millones de déficit, le había autorizado 515 millones, pero “cuando termine la emergencia habrá que modificar el gasto público”, advirtió el FMI. A Costa Rica le autorizó 504 millones de dólares, con la misma advertencia. Los otros países que recibieron financiamiento fueron: Dominica, Granada, Haití, Santa Lucía, Bolivia, República Dominicana, Ecuador y Paraguay. A Nicaragua, que solo toma préstamos concesionales, le negó 470 millones aunque un reciente informe reconocía que el país estaba cumpliendo con las medidas contra la pandemia. A Venezuela le negó 5.000 millones. En todo caso, ¿quién quiere plata en esas condiciones?

¿Cuál es el plan de EE. UU. hacia América Latina? Con toda seguridad se puede decir que ponernos un tapabocas, darnos unos créditos sumamente onerosos para que nos pongamos sus vacunas, meternos en cuarentena, darnos otros créditos leoninos para que le paguemos a la gente para que se quede en casa y endeudarnos hasta que cada uno de nuestros países tenga comprometido todo su PIB para, al final, quedarse ellos con todo nuestro petróleo, nuestro litio, nuestro gas y nuestros demás recursos ambientales, incluso con nuestras Reservas de la Biósfera y nuestra agua. Todo eso con una retórica ”interseccional”, "de género", "progresista" y "ambientalista", pero con los mismos métodos autoritarios que ya conocemos desde hace mucho tiempo.

Frente a esa fatalidad de un destino de dependencia de los Estados Unidos hay una realidad, que es la del naciente mundo multipolar. Hay una alternativa y es la que marcan China, Rusia y otros países que en procesos bastante contradictorios se van abriendo camino hacia un desarrollo basado en la producción e independiente de los intereses imperiales.

La gran contradicción de nuestra época es la que existe entre las economías basadas en la producción y las economías basadas en la especulación. Nuestros países necesitan diversificar su comercio internacional, no someterlos a los dictados de una potencia decrépita como los Estados Unidos.

Algo alentador en la Declaración Final de la Sexta Cumbre de la Celac fue que aboga por “un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo enfocado en sus dimensiones económica, social y medioambiental, que coloque a las personas en el centro de nuestras políticas”. Es precisamente eso, la persona humana como el enfoque central de las politicas de desarrollo, que contradice diamétricamente la esencia del capitalismo salvaje de Estados Unidos y Canadá. AMLO piensa que es posible llegar a un acuerdo con el capitalismo y el imperialismo norteamericanos. Toda la experiencia continental, incluso y especialmente la amarga y trágica historia de su propio país demuestran que pensar eso es una ingenua fantasía.

martes, 10 de agosto de 2021

El que se confunde con Nicaragua, se confunde con el Abya Yala

Mapa: Wikipedia.


Por Jorge Capelán. 

En Nicaragua, se puede decir que el pueblo ya votó hace rato. Votó en 2018 cuando la Policía Nacional y la Policía Voluntaria levantaron los tranques de la muerte y el verdadero pueblo inundó las calles de todo el país marchando en defensa del Gobierno sandinista. Esa es una de las noticias más y mejor ocultadas por la prensa al servicio de la OTAN, que es lo mismo que decir toda la prensa del sistema en el mundo occidental.

El 19 de julio de 2018, después de la derrota de la intentona golpista de abril de ese año, fue uno de los más masivos de toda la historia del país, porque solo en Managua se movilizaron 400 mil personas, toda la Plaza de la Fe y la avenida de Bolívar a Chávez llenas de pueblo... solo del departamento de Managua, porque en el resto del país, en todos los municipios, se hicieron actos locales con masiva asistencia.

Y las manifestaciones siguieron durante todo el resto del 2018 y hasta ya bien entrado el 2019. Una, dos, tres veces a la semana, en todo el país. El acto central del 19 de julio de ese año batió todos los récords con una asistencia sólida de 500 mil personas de todos los departamentos.

La oposición golpista y vendepatria se desinfló muy pronto, tan pronto como dejó ver cuál era su verdadero proyecto y lo poco que le importaban "los viejitos" y sus jubilaciones. Seamos honestos, ya a fines de abril de 2018 los sandinistas estábamos montando manifestaciones masivas en apoyo al Gobierno. Menos mal que el Comandante y la Compañera mandaron a tener disciplina y a esperar el momento oportuno para desalojar a los delincuentes y terroristas de sus madrigueras. De lo contrario, se habría creado un conato de guerra civil y los Estados Unidos, como tantas otras veces a lo largo de la historia, habrían estado prestos a "ayudar" al "pueblo nicaragüense" con sus marines... igualito que William Walker con sus filibusteros, ni más ni menos.

De entonces a esta parte el pueblo ha seguido votando con su trabajo, con sus estudios, con su fe en el futuro del país... y la derecha golpista ha seguido demostrando dos cosas: La primera es que su único programa es destruir, entregar y participar en el saqueo imperial del país. La segunda cosa que ha demostrado es que nadie los sigue. Que no le echen la culpa de su incapacidad a la policía más pequeña y menos armada de todo el istmo. Si su proyecto fuera otra cosa que hacer de agentes de los Estados Unidos, entonces habrían aprovechado la amplia amnistía que les fue concedida y hubieran participado en el proceso de diálogo que propició el Gobierno sandinista. Pero no lo hicieron, porque su proyecto no era democrático, era todo lo contrario.

Entonces la derecha golpista y vendepatria se puso soberbia. No prestó atención al hecho de que el marco institucional de Nicaragua se estaba fortaleciendo de mil maneras con iniciativas que gozan del más pleno respaldo popular, porque ¿quién va a estar en contra de que la mitad de los cargos sean ocupados por mujeres? ¿quién va a estar en contra de que se luche contra el lavado y el crimen organizado? ¿quién va a estar en contra de que se frene la plaga de la propaganda de odio en las redes sociales? ¿quién va a estar en contra de que exista una ley que regule la actividad de los agentes extranjeros en el país? ¿o quién va a estar en contra de que los que traicionen a la patria y pidan intervenciones extranjeras sean inhabilitados políticamente?

Claro, el partido de papel de los Estados Unidos y la Familia Chamorro (el diario La Prensa) se opuso a todo eso, pero jamás tomó en serio los cambios que se estaban dando... hasta que el Gobierno sandinista los tomó en serio a ellos y les aplicó la ley. Ellos pensaban desvirtuar las elecciones de Nicaragua para pedir una intervención, es decir, una variante gastada del fracasado intento de golpe del 2018, pero como despreciaron la institucionalidad vigente y ni siquiera organizaron un partido propio, esperaban colonizar a los otros partidos de la derecha que sí tenían estructuras legales. Al final, lo que resultó fue que ellos quedaron marginados (y algunos de ellos enchachados*, esperando que les llegue el momento del juicio).

En las elecciones del 7 de noviembre, para quienes conozcan a Nicaragua, no van a haber sorpresas. Se puede decir que el pueblo ya votó durante la jornada de verificación ciudadana masiva del pasado 24 y 25 de julio. Dos terceras partes del padrón electoral, casi tres millones de personas de un total de 4.3 millones de electores, fue a verificarse a su centro de votación sin que hubiera ninguna obligación ni amenaza de sanción de por medio. Fue un acto totalmente voluntario y cívico con el fin de poner a prueba la solidez de la estructura electoral del país. Es lógico suponer que la inmensa mayoría de la gente que fue a verificarse votará por el FSLN, tal y como lo indican las encuestas de opinión.

El pueblo en Nicaragua acostumbra a votar. Las cifras de participación generalmente andan por el 80% o más. La cantidad de personas que se fue a verificar para esta elección fue tres o cuatro veces más de lo acostumbrado. Arriba del 95% de la gente decía hace meses que ya tenía cédula y de aquí al 7 de noviembre todos los que necesiten cédula la tendrán. El padrón electoral de Nicaragua hoy es de la más alta calidad de toda su historia. Las cédulas de identidad nueva cumplen con los requisitos técnicos más avanzados. La gente lo sabe y por eso confía en el sistema, es decir, en el sistema que han construido los gobiernos del Frente Sandinista. No van a ser elecciones como las que ganó Arnoldo Alemán en 1996, con urnas y listas botadas en los cauces.

Y definitivamente, y por más amenazas que vengan de los Estados Unidos, las elecciones del 7 de noviembre de 2021 no tendrán nada que ver con las del 25 de febrero de 1990 en las que el pueblo nicaragüense tuvo que ir a votar con una pistola en la sien: La embusa dijo en la campaña que si ganaba el Frente seguían la guerra y el bloqueo al país. El pueblo nicaragüense de hoy sabe muy bien lo amarga que fue la noche neoliberal que siguió a esas elecciones, y si no sabe eso, sí sabe, en carne propia, que jamás le daría las riendas del país a los sátrapas golpistas que lo quisieron destruir en 2018.

Y además de eso, el pueblo nicaragüense hoy sabe que tiene salud pública que antes no tenía; que tiene hospitales que antes no tenía; que tiene educación gratuita que antes no tenía; que tiene escuelas que antes no tenía; que tiene merienda escolar que antes no tenía; que tiene educación técnica que antes no tenía; que tiene becas que antes no tenía; que tiene carreteras, puentes y calles que antes no tenía; que tiene estaciones de bomberos que antes no tenía; que tiene títulos de propiedad que antes no tenía; que tiene luz y agua que antes no tenía; que tiene plata para el bus que antes no tenía; que tiene asistencia técnica que antes no tenía; que tiene vivienda que antes no tenía; que tiene comisarías de la mujer que antes no tenía; que tiene espacios públicos bonitos y seguros que antes no tenía; que tiene acceso a la cultura que antes no tenía; que tiene estadios modernos que antes no tenía; que tiene piscinas de natación que antes no tenía; que tiene un trato digno en cualquier oficina pública que antes no tenía, en fin... que tiene un sentido de la dignidad de ser nicaragüense que antes tenía muy, pero muy lastimado.

Para quienes vivimos en Nicaragua, esto que acabo de describir no es ninguna novedad. El que diga que esto no es cierto está mintiendo. Como dice la canción "si molesto con mi canto, a alguien que ande por ahí, le aseguro que es un gringo o un (ex)dueño de este país".

Por todo eso causa estupor la actitud de dos gobiernos supuestamente progresistas de Nuestra América (Argentina y México), de llamar a casa a sus embajadores en Managua supuestamente "preocupados" por todas las mentiras que dicen los Estados Unidos sobre el país. Semejante "preocupación" no les sienta ni al señor Alberto Fernández ni a Andrés Manuel López Obrador. El primero debe saber que la República Argentina tiene una deuda muy grande con Nicaragua, porque fueron militares argentinos los que enseñaron a la Contra a torturar y a asesinar durante la guerra de los años 80, y hoy en día, con ese tipo de "preocupaciones made-in-Washington" sobre Nicaragua no está haciendo otra cosa que tomar partido a favor de los mismos criminales 40 años después. El segundo debe saber que está rompiendo con la honrosa tradición mexicana de no injerencia en los asuntos internos de otros estados, una tradición que ni siquiera las más derechistas administraciones mexicanas se atrevieron a violar descaradamente. Dice el señor AMLO que lo hace "con todo respeto". Nosotros no nacimos ayer, sabemos lo que es irrespeto, aunque sea pronunciado "respetuosamente".

Por último debemos decir que nos causan, no estupor, sino dolor, las infelices y recientes declaraciones del líder brasileño Lula acerca de Nicaragua. En una entrevista para la televisión de su país, Lula dice que "en Nicaragua hay problemas" y que él cree que lo que le conviene a Nicaragua (¡?) es la "alternancia", y dice que él siempre ha sido un gran amigo de la "alternancia". ¿Acaso Lula tiene el síndrome de Estocolmo? Parece que tres años de prisión a manos de los políticos neoliberales en nombre de su tan amada "alternancia" han hecho que el líder brasileño empiece a pensar como sus carceleros. O sea que si la "alternancia" es "buena" para el Brasil todo está perfectamente bien con el fraudulento juicio político a Dilma y el posterior baño de acero "de alternancia" de la administración Bolsonaro. No gracias, Lula, a nosotros no nos gusta esa alternancia. Ya tuvimos una larga noche neoliberal de 16 años, pero por lo menos, a diferencia de Brasil, nosotros tenemos unas fuerzas armadas de raíces populares y revolucionarias que en última instancia van a respetar la voluntad popular.

Por suerte tenemos liderazgos buenos y probados en América Latina, como los de nuestros países del ALBA, pero hay otros liderazgos que tendrán que hacer grandes esfuerzos para estar a la altura de los sueños de Bolívar, Martí, Sandino, Fidel y Chávez. Para nosotros en Nicaragua es bastante obvio: El que se confunde con Nicaragua, se confunde con el Abya Yala.

(*) Enchachado = esposado, con las esposas puestas.

domingo, 27 de junio de 2021

Algunos apuntes respetuosos de Nicaragua para AMLO



Jorge Capelán y Stephen Sefton, 27 de junio 2021 

En estos tiempos de ascenso de las luchas populares en América Latina, no dejan de causarnos dolor algunas actuaciones a contrapelo de la historia de parte de compañeros que deberían conocer mejor la realidad de nuestros países.

En estos días, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador llamó al Gobierno de Nicaragua a liberar a un grupo de oligarcas y operadores políticos investigados por graves delitos de traición a la patria, terrorismo, fraude y corrupción. Según el presidente mexicano, el Gobierno sandinista actúa por la fuerza y no por el derecho y además estaría negándole al pueblo nicaragüense la posibilidad de decidir libre y democráticamente en nuestras elecciones el próximo 7 de noviembre.

Todo eso lo dijo a la vez que aseguró que "la política exterior de México prohíbe la intervención en asuntos de otros países" pero que en materia de derechos humanos "sí podemos opinar de manera muy respetuosa". Por cortesía pedimos disculpas por la comparación, pero para encontrar una "respetuosidad" similar de parte de funcionarios mexicanos, tendríamos que ir hasta los tristes días del canciller Jorge Castañeda cuando "con todo respeto" le espetó al Comandante Fidel “te comes el cabrito y te vas” del almuerzo de Jefes de Estado de la Cumbre Monterrey para no molestar a George W. Bush, el César imperial de aquel entonces. AMLO no es para nada un Vicente Fox, pero vaya cómo se le parece su gesto de esta semana hacia Nicaragua...

Las declaraciones de AMLO son desafortunadas en muchos niveles, tanto éticos como políticos.

A nivel ético, porque, según sus propias palabras, las cuales seguramente él imaginaba respetuosas, el mandatario mexicano se hace eco de una campaña de mentiras en grado militar contra la Nicaragua sandinista, una revolución muy querida en México, a la que lo unen lazos de sangre derramada en el combate, simbolizados por la presencia de los nietos de Sandino, Pancho Villa y Emiliano Zapata en la plaza el 19 de julio, llena del verdadero pueblo sandinista, el que tiene por líderes al Comandante Daniel y a la Compañera Rosario.

Entre los aliados de AMLO tenemos excelentes amigos, así como entre los miembros de su formación política, y vemos con gran simpatía y solidaridad la lucha de AMLO por rescatar la traicionada Gran Revolución Mexicana a la que tanto le debe el pueblo de Nicaragua.

Desde las trincheras de la Revolución Sandinista, que no ha sido ni derrotada ni traicionada, primera revolución armada en tierra firme de América Latina, primera revolución armada en el mundo que pierde el poder en las urnas y lo recupera en las urnas, una revolución que ha sido la condición necesaria para que exista la democracia en Nicaragua, le podemos asegurar a Andrés Manuel López Obrador que si el proyecto golpista en curso contra su Gobierno –que Dios jamás lo permita– llegase a tener éxito, en Nicaragua se le brindará toda la solidaridad y el apoyo, tal y como lo hemos hecho con los perseguidos por todas y cada una de las dictaduras impuestas por los Estados Unidos “en nombre de la democracia” en América Latina.

Lo que hay en Nicaragua no es un gobierno acorralado metiendo presos a opositores por miedo a perder unas elecciones. Lo que hay en Nicaragua es un Estado de Derecho que investiga en estricta conformidad con la Constitución, las leyes vigentes y el Código Penal, a una red de ciudadanos que llevan años de conspirar contra la democracia, quienes organizaron en 2018 un golpe de Estado con financiamiento externo, perdieron, y desde entonces a esta parte han seguido abiertamente conspirando contra la democracia sin el menor apoyo popular. Ningún estado democrático puede tolerar una situación de ese tipo sin socavar las bases de ese mismo Estado, porque violenta y daña un genuino consenso democrático apoyado por la inmensa mayoría de la población.

Esta gente en tres años no ha sido capaz de organizar ni siquiera una kermesse. ¿Por qué? ¿Por la "represión del régimen"? No. Sencillamente porque no tienen pueblo, ni siquiera la gran mayoría de las personas que son ideológicamente de derecha quieren saber de esos golpistas. ¿A quién se le ocurre que un pueblo como el nicaragüense se va a tragar mansamente a un gobierno que considera ilegítimo? Ni Duque en Colombia ni Piñera en Chile con toda la orgía represiva que desataron contra el pueblo fueron capaces de meter a la gente en sus casas, a pesar de que tanto Colombia como Chile invierten y reciben sumas astronómicas en sus dispositivos represivos. Cualquiera que visite los distintos países de Centroamérica se dará cuenta al instante de que la Policía nicaragüense es la menos represiva del istmo.

¿Quiénes son esos personajes investigados por los que la dictadura mediática occidental derrama tantas lágrimas de cocodrilo? Veamos: Los gerentes de los dos bancos más grandes del país; algunos miembros de la familia Chamorro, que es como decir la familia de la oligarquía en Nicaragua, con varios presidentes, generales y ministros vendepatrias en su haber, y con el virtual monopolio de la prensa pro yanqui de Nicaragua; un ex ministro de educación que lo primero que hizo cuando asumió su puesto durante el neoliberalismo fue quemar todas las cartillas de la Cruzada de la Alfabetización de los años 80; la esposa del corrupto expresidente Arnoldo Alemán; unos cuantos operadores a sueldo de la USAID y otros tantos ex sandinistas traidores, también a sueldo de la USAID o de las distintas embajadas de los países de la OTAN.

Esta gente está siendo investigada porque estuvieron públicamente pidiendo medidas coercitivas contra la economía de Nicaragua, por haber conspirado por cometer actos terroristas, y por establecer una estructura fraudulenta de ONG sin fines de lucro para el multimillonario lavado de dinero con los fondos enviados desde el exterior, los cuales constituyeron una intervención política en el país para provocar una catastrófica desestabilización.

Algunos de estos sujetos estuvieron en la cárcel tras el derrotado intento de golpe de 2018 y posteriormente fueron indultados por medio de una Ley de Amnistía que establece el "principio de no repetición" según el cual en caso de reincidencia se volverían a ser juzgados por los mismos delitos. En estos tres años esta gente ha tenido amnistía e intentos de diálogo que no han llevado a ninguna parte. Durante todo este tiempo han seguido como robots, repitiendo la cantinela golpista de la "insurrección contra el régimen" y pidiendo sanciones indiscriminadas que afectan no solamente al gobierno sino a toda la población.

Se supone que ya quisieran muchos mexicanos hacer semejante "cosecha" de oligarcas y fascistas en su país. Es algo altamente recomendable y muy bueno para la democracia y los derechos humanos. Y aclaramos: Están siendo investigados, nada más. Varios de ellos están presos preventivamente (la ley contempla una extensión de la prisión preventiva hasta por 90 días) por el obvio peligro de que huyan a los Estados Unidos, como ha pasado anteriormente en muchos de nuestros países, si no pregúntenle, por ejemplo, a nuestros hermanos bolivianos.

Aclaramos que en las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua participan 17 partidos, once nacionales y seis regionales. Participan los siguiente siete partidos de oposición al gobierno: Partido Alianza por la República (APRE), Partido Liberal Independiente (PLI), Partido Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) Partido Camino Cristiano Nicaragüense (CCN), Partido Yapti Tasba Masraka Nanih Asla Takanka -(YATAMA), Alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) . Quizás dos o tres de las personas investigadas pertenezcan a uno u otro de estos partidos políticos con personería jurídica, y ciertamente no son "precandidatos" en el sentido técnico correcto de ese término, porque ninguno de los partidos legales de la oposición los han seleccionado. Fueron llamados “precandidatos” como una tergiversación más de los medios de la familia Chamorro, principales receptores del injerencista dinero para la desestabilización de la NED y la USAID en Nicaragua y prácticamente la fuente exclusiva de las noticias falsas de la sopa de letras de los medios de comunicación internacionales AP, AFP, CNN, DW, EFE, BBC, DPA, REUTERS, etcétera.

Lo cierto es que esta red golpista por todos los medios posibles trató de manipular a los partidos legalmente existentes para que aceptaran a sus cuadros paracaidistas como candidatos en las elecciones. Pero esa maniobra no les funcionó, sencillamente porque la mayor parte de la clase política de este país vive aquí, en Nicaragua, y no está dispuesta a renunciar a sus derechos simplemente porque lo diga alguien pagado por una embajada extranjera. Es verdad que es una derecha muy oportunista con una falta total de ideas endógenas, pero entre la mayoría de ellos prima el "principio de la realidad": Ellos viven en Nicaragua y si quieren hacer algo saben que hay que hacerlo dentro del sistema, no fuera de él.

El golpismo en Nicaragua es un callejón sin salida. En abril de 2018, tras muchos años de preparación en secreto, quisieron lanzar una "revolución de colores" contra el Gobierno sandinista. Utilizaron una serie de ejes que habían logrado implantar en sectores de la sociedad (la manipulación de un incendio en la Reserva de la Biósfera de Indio Maíz, críticas a la Policía, a la Juventud Sandinista, etcétera) y luego utilizaron el tema de la reforma del Seguro Social para dar la impresión de una "revuelta popular" que rápida y deliberadamente se volvió muy violenta. La sopa de letras de las agencias imperiales no dice (lo ocultaron premeditadamente) que el Comandante Daniel llamó a un diálogo apenas un par de días después de las protestas. Y aunque es cierto que inicialmente los golpistas lograron confundir a muchas personas, ellos mismos se encargaron de enseñarle al pueblo cuál era su verdadero "programa": saquear y destruir el país.  

Los sandinistas también nos movilizamos con grandes manifestaciones de apoyo al Gobierno ya a fines de abril, pero eso tampoco lo cuentan los medios del imperio. No era una revuelta popular contra el Gobierno, lo que se quería montar era una guerra civil. Si el Gobierno sandinista hubiera querido, bien podría haber incendiado Nicaragua. En lugar de eso, a solicitud de los reaccionarios obispos de la traicionera Conferencia Episcopal, mandó a la Policía la orden de acuartelarse y confirmó la orden que desde un inicio se había dado al Ejército de no intervenir. En Nicaragua es impensable que el Ejército se vaya a involucrar en tareas represivas, eso lo intentó el expresidente liberal Enrique Bolaños (qepd) a inicios de este siglo y fracasó rotundamente.

Los golpistas se encargaron del resto con sus tranques: Robaron, violaron, secuestraron, torturaron y además hicieron cerrar a al menos una de cada cuatro empresas en el país. Dañaron la economía dejando en la calle a miles de personas, especialmente de los sectores populares y mujeres jefes de hogar. Así que, muy pronto perdieron el efímero apoyo social que habían ganado inicialmente por medio de su blitzkrieg de mentiras y miedo, pero como seguían recibiendo dinero de la USAID y de muchas embajadas occidentales, hubo que esperar cierto tiempo para lanzar una operación limpieza de los tranques para no tener más víctimas civiles. Eso fue lo que pasó, culminando en la liberación de la población de Masaya el 18 de julio 2018.

El mal llamado "golpe suave" financiado por el imperio y derrotado gracias a la sabia conducción del Comandante Daniel Ortega, resultó ser un seminario de educación política masiva para el pueblo nicaragüense. El pueblo logró entender cuáles eran los intereses nacionales y cuáles no. Para la gran mayoría de la gente aquí en Nicaragua lo que pasó en 2018 fue que se vio mermada la prosperidad que venía experimentando hasta ese momento gracias a las políticas sandinistas. Y una parte hegemónicamente mayoritaria entendió que el garante de su futuro aquí en Nicaragua es el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Ya nadie en este país se traga las fantasías golpistas que aun hoy sigue difundiendo la propaganda imperial en el extranjero. Es verdaderamente desconcertante que nuestro hermano Andrés Manuel López Obrador todavía las repita.

En estos tres años, hicieron todo por destruir la economía de Nicaragua: Pidieron y siguen pidiendo medidas coercitivas contra el país. Hicieron varios intentos de convocar a paros empresariales a los cuales solo obedeció la gran empresa privada y sus trabajadores bajo la coacción. Dañaron la imagen del país en el exterior para desalentar a las inversiones y el turismo. Todo eso han hecho ininterrumpidamente a la vez que siguen empecinados en reeditar el golpe de 2018... Su lema siempre ha sido: "Desgastar las instituciones para derrocar al FSLN".

La historia de esta estrategia no es nueva, recordemos que el FSLN llegó al poder en 2007 con un gobierno de minoría (aunque el partido era el más fuerte y mejor organizado del país). En 2008 hubo elecciones municipales y, gracias a las políticas impulsadas, el FSLN obtuvo un importante triunfo al demostrar que podía vencer todas las fuerzas de derecha del país aún cuando éstas se habían unido. Desde entonces, con mucho trabajo, mucho compromiso y mucho conocimiento de la realidad de Nicaragua, así como de su contexto internacional, el Frente Sandinista bajo la conducción de Daniel y Rosario ha ido aumentando su base social.

Las cifras de ello están a la vista y las resume extraordinariamente bien el compañero Carlos Fonseca Terán en un reciente artículo. Entonces, desde el año 2008, la consigna de la derecha golpista en cada elección ha sido "si perdimos es porque hubo fraude". En realidad, su objetivo siempre ha sido el de crear una situación de ingobernabilidad con el apoyo extranjero para hacerse con el poder. En Nicaragua tuvo y sigue teniendo lugar una verdadera revolución, una de las más profundas del Abya Yala. En los años 80s se sentaron las bases de una nación soberana (ejército y policía nacionales y populares, alfabetización, reforma agraria, movimiento popular de masas, fomento del cooperativismo, constitución y democracia, autonomía de la Costa Atlántica...).

Los pilares de ese proceso no pudieron ser destruidos por la mal llamada guerra de "baja intensidad" de Washington, ni por los subsiguientes 17 años de gobiernos neoliberales entre 1990 y 2016. Hoy en día, los sectores populares que en los últimos cuarenta años recibieron u ocuparon tierras, controlan el 80% de las pequeñas y medianas empresas, producen la mayor parte del PIB y controlan el 60% o más del ingreso disponible. Eso es una verdadera revolución. La oligarquía desde hace 40 años se dedica a especular en la bolsa, y cuando, muy tarde, se quiso dar cuenta ya había perdido el control de la economía real del país. Por eso y por mucho más es que nosotros aquí decimos de la derecha golpista: "No pudieron, ni podrán".

Ya que el presidente AMLO ha expresado "respetuosamente" sus puntos de vista sobre la democracia en Nicaragua. Nosotros nos tomamos la libertad de observar también "respetuosamente" lo siguiente:

  • Las tortillas de maíz que comemos aquí en Nicaragua son producidas en el país, y no son transgénicas.

  • Es más, el 90% de la canasta básica de consumo popular consiste de productos agrícolas nicaragüenses, la inmensa mayoría de ellos cultivados por campesinos e indígenas bajo formas cooperativas y solidarias.

  • Somos un país pobre, pero estamos seguros de que cualquier pobre de México quisiera contar con los hospitales gratuitos que tenemos aquí en Nicaragua, o con los preescolares y escuelas, o con la educación técnica, o con los subsidios al transporte colectivo urbano y a los servicios básicos.

  • En Nicaragua los normalistas no son reprimidos y no tenemos que andar investigando sus desapariciones porque nuestras autoridades garantizan el efectivo imperio de la ley en todo su territorio por medio de la Policía Nacional y el Ejercito, dos instituciones que no son nada más que el pueblo uniformado trabajando de la mano con las comunidades rurales, con las y los productores, con los pueblos indígenas y afrodescendientes y con los pobladores urbanos y la juventud para promover y defender nuestra cultura de paz que la derecha golpista y sus amos extranjeros nos quieren arrebatar.

  • Conjuntamente, e igual de fundamental que la política de seguridad ciudadana, tenemos un programa de educación, incluso universitaria, en el campo, que es la envidia de esta región, y probablemente de la mayoría de los países latinoamericanos. Nuestro sistema de educación técnica es masivo y totalmente gratuito. Bajo este “régimen” “autoritario” los jóvenes tienen un futuro. Por eso es que tan pocos nicaragüenses llegan a México con rumbo a los Estados Unidos.

  • Somos un país pobre, pero que le puede garantizar energía eléctrica a precios asequibles a prácticamente el 100% de su población, la gran mayoría de ella generada de fuentes renovables.

  • Somos un país –igual que México– con mucho machismo, pero al mismo tiempo somos el país que más ha avanzado en todo el mundo en la tarea de cerrar la brecha de género: Líderes mundiales en mujeres ministras, en mujeres en los parlamentos, en mujeres que controlan su economía, en la participación y empoderamiento de las mujeres a todos los niveles.

¿De qué democracia y de qué derechos humanos nos habla el hermano AMLO? Antes de dar lecciones en esos terrenos, podría ser aconsejable asegurarse de avanzar más en su propio programa de Gobierno.

La verdadera realidad de Nicaragua contrasta tremendamente con las cuestionables declaraciones de AMLO esta semana. Sin embargo, hay otros aspectos también que es importante a comentar aparte de los relacionados con la moral, la ideología y la realidad de los hechos.

Nos referimos al sentido geopolítico de las palabras del hermano mandatario mexicano, la cuales consideramos que, "con todo respeto", carecen de sentido.

No hace falta estudiar mucha geopolítica para entender que para México, un país "tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos", que ha sido víctima de un despojo descomunal de su territorio por el imperio yanqui, es fundamental ser fuerte, y estar unido y en paz, y también ejercer una influencia genuinamente respetuosa, democrática y estabilizadora en nuestra región, ya que una Centroamérica próspera, segura, unida, independiente y en paz es clave para que los Estados Unidos Mexicanos puedan enfrentar al imperio, así de simple.

Le recordamos al compañero presidente AMLO que Nicaragua es el país con el territorio más grande de Centroamérica, aunque tenga la más baja densidad de población. Es el país que tiene las llaves de una Centroamérica estable, con justicia social, con desarrollo sostenible, libre del narcotráfico y el crimen organizado, garante de los flujos económicos entre el norte y el sur, y garante también de un eventual flujo de mercancías entre el oriente y el occidente a través del Gran Canal Interoceánico que es un proyecto estratégico para la nación y la región.

¿A santos de qué busca AMLO congraciarse con el indecente Plan Biden para Centroamérica, que no es otra cosa que un intento de mantener la doctrina Monroe en la región buscando la contradictoria meta de destruir a Nicaragua y frenar los flujos migratorios hacia el norte, apoyando a unas élites en las que ni los mismos Estados Unidos confían? México está impulsando su propio plan para Centroamérica que supuestamente sería una alternativa al Plan Biden, pero con su gesto de esta semana, en la práctica apoya un elemento central del plan yanqui, que es su lógica antinicaragüense.
 

Aparentemente, las autoridades mexicanas piensan resolver los problemas de América Central con US$30 mil millones. Sin embargo, es precisamente el ejemplo de Nicaragua el que demuestra que lo fundamental para generar la estabilidad en la región es la recuperación de una cultura práctica de la paz, genuinos valores morales y espirituales para el bien común y una verdadera democratización económica de nuestros países. Nada de esto tiene que ver con la manipulación desleal del tema de los derechos humanos y la democracia al estilo yanquí y europeo como lo aplican a Julian Assange o a los “gilets jaunes” en Francia o a los que promueven la independencia de Catalunya o en innumerables otros casos más de la hipocresía occidental. Esa mal llamada democracia aquí en Nicaragua nos trajo a William Walker, a Somoza, a la Contra y a los golpistas de abril de 2018.

En fin, le deseamos al hermano presidente Andrés Manuel López Obrador el mejor de los éxitos en su proyecto de construir un México seguro, democrático y solidario, y le reiteramos nuestra solidaridad aún en los momentos más aciagos que pueda enfrentar, pero también le urgimos rectificar su opinión sobre nuestro país. De todas maneras, aquí en Nicaragua no pensamos dar ni un solo pasito atrás.

Publicado originalmente en Tortilla con Sal.

martes, 25 de junio de 2019

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...