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martes, 31 de mayo de 2022

Casari: América Latina, soberanía vs anexionismo

 


Por Fabrizio Casari

Por un lado hay una Cumbre de las Américas, una reunión protocolaria y rutinaria interpretada por EE.UU. como si se tratara de una fiesta a la que sólo se puede acceder amigos y por invitación: fracasada incluso antes de empezar. Por otro lado, una cumbre del Alba-TCP, una reunión política cuyo resultado positivo confirmó aún más la existencia y la creciente cooperación e integración del bloque democrático latinoamericano. Dos acontecimientos paradigmáticos en sí mismos, ya que expresan dos sistemas de valores, ideales y programas completamente diferentes. 

Surgen de suposiciones irreconciliables sobre la posible relación entre los distintos países que habitan el continente. Entre las pretensiones del Norte y las reivindicaciones del Sur. Entre el anexionismo y la independencia. Irreconciliable es la soberanía como referencia en la relación con el gigante económico y militar que, en cambio, presume de seguir con la Doctrina Monroe. Un anacronismo carente de sentido, razón y posibilidad de aceptación. Aquí no hay un colonialismo español en agonía, y no hay supuestos contrastes entre Oriente y Occidente. 

En el contraste entre las dos cumbres hay un signo burlón de aleatoriedad, un arañazo que se ha convertido en un tajo inexorable consumido a partir de la década de 2000, cuando la última reivindicación estadounidense, el ALCA, se estrelló literalmente. El ALCA heredó el NAFTA, (TLCAN) cuyo dictado económico era exportar recursos estratégicos de América Latina a EE.UU. y Canadá a cambio de exportar los excedentes de EE.UU. y Canadá a México. El ALCA fue la evolución del NAFTA; expresó la intención de controlar las economías latinoamericanas desde Washington, dirigiendo sus flujos, sus elecciones, decidiendo si, cómo y cuándo incluirlas en el mercado internacional. La dolarización era el pivote sobre el que giraba el proyecto: con ella, las economías se equiparían para llevar a los mercados de divisas una nueva demanda de la moneda estadounidense a costa de una paridad monetaria interna que haría pasar hambre a cientos de millones de latinoamericanos.

Se preveía la liberalización de las exportaciones a América Latina, mientras que el proteccionismo estaba en vigor para las dirigidas a Estados Unidos; se pedía el fin de las ayudas públicas a las empresas latinoamericanas, mientras que se desataban las subvenciones gubernamentales a las empresas estadounidenses. Una asimetría criminal cuyo objetivo era poner definitivamente de rodillas un posible crecimiento económico latinoamericano, para impedir cualquier eficacia en la lucha contra la reducción de la pobreza en el continente, necesaria entre otras cosas para que tengan brazos baratos para importar.

Al lado del proyecto estadounidense estaba la OMC, que quería reducir o abolir las barreras aduaneras y exigía flexibilidad en las leyes nacionales para facilitar la llegada de capital extranjero con el fin de maximizar su rentabilidad y ampliar sus áreas de control. Era la versión moderna de los golpes de Estado y las dictaduras militares, que ahora se consideraban internacionalmente impresentables e innecesarios, aunque nunca debía descartarse la posibilidad de su uso. El ALCA servía para controlar las economías, las migraciones, los gobiernos y los recursos naturales.

La Patria Grande toma forma

El fin del ALCA, decretado en primer lugar por Lula y Kirchner, con el apoyo de toda la izquierda continental, obligó a Estados Unidos a retirar la idea de reapropiarse de las economías latinoamericanas con tratados económicos. La derrota del proyecto neocolonial estadounidense se convirtió en el primer ejemplo de unidad latinoamericana, su primera demostración de fuerza, el momento decisivo en el que se declaró que el "Consenso de Washington" había caducado para la historia. Acabó con la obligación del subcontinente de tomar decisiones sólo si se lo permite Estados Unidos, sólo si es ventajoso para sus multinacionales. 

Pues bien, precisamente del rechazo a la estructura de dependencia del Norte nació la identidad estructural latinoamericana, su columna vertebral. Primero con el ALBA, en 2004, la Alianza Bolivariana de las Américas, nacida de la voluntad de Hugo Chávez y Fidel Castro. Luego, Petrocaribe: salió a la luz en 2005 e involucró a 18 países en la idea de un intercambio energético facilitado. Y, en 2010, la CELAC, con 33 países que conforman la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. En todos estos organismos, no se previó ningún lugar para los Estados Unidos y Canadá: la Patria Grande es tal si es independiente.

El ALBA, en particular, inició una nueva fase en la historia de la cooperación interna latinoamericana. El esquema es tan sencillo como eficaz: intercambio y cooperación basados en intereses mutuos. Sin recetas económicas que imponer, sin condiciones políticas perjudiciales, sin necesidad de cuestionar nada más que la utilidad, el beneficio mutuo del comercio. La reducción de los costes de transporte de mercancías, una lengua común, los objetivos mutuos, la relación de iguales fundaron y sostuvieron el bien común de la Alianza. 

El ALBA, como PETROCARIBE, como la propia CELAC, encarna el sueño de Bolívar y de Sandino de una Patria Grande, son instituciones internacionales que llevan en su seno una idea de solidaridad y de diálogo, de ayuda mutua y de cooperación que tiene como meta el bien común. Que, en América Latina, más que en ningún otro lugar, es la guerra contra la pobreza. Porque la reducción de la pobreza y la concepción ecosostenible del desarrollo industrial son los requisitos previos para cualquier crecimiento económico duradero y no el fruto de una burbuja especulativa. Un crecimiento que conlleva la reducción progresiva de la dependencia monetaria, industrial, distributiva y tecnológica de los Estados Unidos. Por ello, el crecimiento económico latinoamericano conlleva automáticamente la reducción de la nefasta influencia de Estados Unidos en el continente, del que ha extraído recursos y armas que le han permitido en la historia pasar de potencia a superpotencia.

Por otro lado, no cabe una política de diálogo, aunque teóricamente deseable, con quienes creen, como dice la Doctrina Monroe, que "América pertenece a los americanos", entendiendo por los primeros todo el continente, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, y por los segundos los habitantes de los Estados Unidos. También es impensable intentar un acercamiento con la guardia baja con quienes consideran que las relaciones internacionales son un ring donde gana el más fuerte y violento. Como recordó el Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, durante la última cumbre del ALBA-TCP, "de Estados Unidos al continente sólo han venido guerras, invasiones, golpes de Estado, bloqueos económicos, sanciones, chantajes, amenazas", citando entre otras las recibidas en Washington en los últimos días, debidamente rechazadas en el remitente.

Como señaló el Comandante Sandinista, América Latina ya tiene sus propios órganos de representación. La CELAC representa el embrión de un camino viable hacia la unidad latinoamericana, es decir, hacia el gobierno de la Patria Grande. Progresivamente podrá relacionarse con todos los países del mundo, especialmente con China, Rusia, India, Irán y las potencias económicas emergentes, que pueden garantizar un ciclo ventajoso de oferta/demanda que hará más competitiva la economía a escala subcontinental. Exactamente por su ambición y capacidad de representar los intereses de los gobiernos y pueblos latinoamericanos a nivel interno e internacional, precisamente por su metodología inclusiva y atenta a las razones de todos y cada uno, la CELAC ha enterrado la Doctrina Monroe. Es hoy la aplicación de la autonomía e independencia política latinoamericana, y su existencia hace que la Cumbre de las Américas sea esencialmente inútil.

En efecto esta, en el mejor de los casos, dada también la organización de la próxima reunión en Los Ángeles, resulta ser simplemente una manifestación histérica del poder residual de control de Washington sobre el continente. No es casualidad que esa cumbre haya cobrado más protagonismo mediático y político para los que no irán que para los que asistirán. Un estruendo político y diplomático que vuelve a poner de manifiesto la constante pérdida de liderazgo político de Estados Unidos, como demuestra la fallida Cumbre de la Democracia de diciembre de 2021, a la que no asistió más de medio mundo.

¿Se está globalizando la Doctrina Monroe?

La Doctrina Monroe, que ha sido la esencia de la política continental de Estados Unidos, en lugar de ser sometida a una profunda autocrítica y a una revisión total, como sugeriría la entrada en el tercer milenio, paradójicamente encuentra ahora un mayor alcance político en los pasillos de la Casa Blanca. En una explosión de megalomanía, que corre paralela a la profundidad de la crisis de su liderazgo, Estados Unidos cree que puede trasladar la dispuesto por América Latina a todo el planeta. Una extensión demencial de su doctrina de seguridad nacional a todo el planeta. Es decir, creen que su mando unipolar, heredado de la caída del campo socialista, está destinado simultáneamente a la profundización y a la irreversibilidad. Es, en definitiva, la única cura contra el declive del poder económico, monetario, comercial y militar de Estados Unidos sobre el mundo.

La concepción propietaria del planeta, la idea de poder acaparar sus recursos, para llenar la brecha entre la riqueza que producen (24%) y la que consumen (59%), creen que es la única manera de sostener el modelo roto que insisten en proponer como único. Basta con consultar las estadísticas de la FAO para descubrir que un estadounidense medio produce 730 kilos de residuos al año, come 100 kilos de carne, consume 600 litros de agua al día y quema tanta energía como cuatro italianos, 160 tanzanos y 1.100 ruandeses. Las 700 bases militares y las seis flotas de guerra estadounidenses en todo el mundo sirven para mantener este obsceno desequilibrio.

Más que a una actualización del imperialismo, asistimos a su atornillado sobre sí mismo, que en su afán omnívoro ya no puede concebir espacios, recursos e ideas que no le sean funcionales. En los salones del bon ton, donde la izquierda au caviar se ha convertido en derecha, se dice que el uso del término imperialista es anticuado, que responde a una dialéctica que ha desaparecido, o que ya no es pertinente. Pero, lo que ocurre es lo contrario.

No hay ninguna palabra moderna que tenga su pleno sentido, y tampoco hay ninguna política que pueda llamarse moderna. El modernismo verbal es parte de lo viejo que corroe lo nuevo. La doctrina imperialista se llama imperialismo, es una extensión de la lectura colonial que propone una interpretación medieval del mando global.

El objetivo no es el gobierno, sino la dominación del mundo. El imperialismo actual se basa en la amenaza global y en la fuerza nuclear, en los instrumentos de control del mercado de las ideas y en la extensión a todo el planeta de la doctrina militar que sostiene el imperio. Es el feudalismo atómico.

La rebelión latinoamericana, expresión de la independencia del Norte y de la hermandad con el Sur, asume ahora como gobiernos y representa la derrota de todo el anexionismo más allá de toda circunstancia. La lucha irreconciliable de los que no tienen nada que perder porque no tienen nada, contra los que tienen todo que perder porque lo poseen todo, es el nuevo capítulo del libro de la humanidad. Que se niega a entregar al capitalismo imperial la última página de su historia.

domingo, 15 de mayo de 2022

Gobiernos soberanos confrontan a Estados Unidos en solidaridad con Cuba, Nicaragua y Venezuela

 


Por Mónica Saiz Donato, PortalALBA.

Estados Unidos ha provocado el rechazo de los gobiernos de la región por su intento de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la Cumbre de las Américas. Es la mayor confrontación pública desde la IV Cumbre, realizada en Mar del Plata, Argentina, cuando enterramos el ALCA.

En sus más de ciento cincuenta años de potencia expansionista, hegemónica e imperialista, Estados Unidos ha llegado a controlar a tal punto a los gobiernos de la región, que se daba el lujo de imponer condiciones, sin respetar ni la legalidad, ni las formas.

En todos estos años, hubo períodos de mayor agitación social y lucha de clases, movimientos de liberación nacional en distintas épocas y lugares enfrentaron el mandato del todopoderoso, pero finalmente, terminaban quedando aislados y en minoría.

Sin embargo, llegó un momento estelar para los pueblos, podríamos decir que fue en la Cumbre de Mar del Plata, en noviembre de 2005, cuando se dio en su máximo esplendor, la coordinación de las fuerzas populares, con el liderazgo de Lula, Chávez, Kirchner, Tabaré Vásquez y Evo, que todavía no era presidente pero acompañaba.

Así fue cómo se produjo la derrota del más ambicioso proyecto de libre comercio regional: el ALCA. “Al carajo el Alca” fue la consigna de Chávez, en la tribuna popular. Y Kirchner, en plena cumbre, les dijo a los yanquis que no iba a aceptar que nos vinieran a patotear.

Con esta misma fórmula, se derrumbó la histórica exclusión de Cuba de estas cumbres, que estuvo presente con su líder Raúl Castro en la VII Cumbre de las Américas en Panamá (2015).

Con sus idas y vueltas, esta época de insurrección, de ofensiva popular todavía está en pie. Y eso se hace evidente hoy, cuando los gobiernos de Nuestra América se levantan para exigir a Estados Unidos que no excluya a Venezuela, Cuba y Nicaragua de la convocatoria a la IX Cumbre de las Américas, que debe llevarse a cabo en la ciudad estadounidense de Los Ángeles el próximo 8 al 10 de junio.

Desde la Segunda Guerra Mundial hasta los sucesos de la Cumbre de Mar del Plata, Estados Unidos había logrado mantener un control total de lo que con soberbia denominan su “patio trasero”. Menudo “patio trasero” de 21 millones de kilómetros cuadrados de superficie terrestre y los casi 700 millones de habitantes que somos. Sin embargo, todo ese poder que tenemos, se reduce a la nada debido a nuestra fragmentación. Justamente, por eso es que Estados Unidos ha podido durante tanto tiempo sostener la dominación política, económica y cultural de la región, contando con la OEA como ministerio de las Colonias y usando a su red de embajadores estadounidenses, prácticamente como como si fueran cónsules del imperio romano.

Pero ahora tenemos otro panorama. Las circunstancias actuales son para tomar nota. Para nadie es secreto que a principios del Siglo XIX comenzó un renacimiento de las ideas populares, socialistas, progresistas y bolivarianas. También es cierto que en los últimos años hemos padecido una nueva oleada neoliberal, de derecha, proimperialista –como se guste en llamarla–, tras una serie de acontecimientos adversos para los pueblos como fue la pérdida física de los Hugo Chávez, Fidel Castro y Néstor Kirchner; los golpes de Estado en Paraguay, Honduras, Brasil y Bolivia; los efectos de la guerra judicial contra Correa, Cristina y Lula, entre otros.

En ese contexto, Estados Unidos desarrolló su mayor grado de agresividad contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, al punto de generar condiciones de bloqueo económico y desestabilización interna. Esto lo hizo con el acompañamiento de la OEA y de los países que se iban sumando al bloque neoliberal, a través –fundamentalmente– del Grupo de Lima.

No fue menor el ensañamiento con Bolivia, donde se produjo un golpe de Estado que logró derrocar a Evo Morales e instaurar una breve pero cruenta y expoliadora dictadura. Queda claro, que en la mira estaban y siguen estando los países del ALBA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, países que han declarado su voluntad de construir la Patria Grande desde los pueblos y con una perspectiva abiertamente socialista.

Pero la cosa no les está funcionando tan fácil como pensaban. Hoy, México da una nueva campanada, levantando la dignidad de Nuestra América, ante el burdo intento de exclusión de los países “malditos” para el imperialismo yanqui.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, hablando pausado y firme, dice las cosas como son, con él hablan Villa, Juárez, Zapata, Cárdenas, su voz que nace de las entrañas del México profundo en el marco del proceso de la cuarta transformación histórica.

El Caricom también habló en todos sus idiomas y sin distinción de ideologías, haciendo honor a la solidaridad incondicional recibida por Venezuela, Cuba y el Alba, con la dignidad que los engrandece.

Luis Arce, haciendo lo suyo, planteó que no participaría en una cita excluyente. Bolivia todavía tiene que restañar las heridas del golpe de la OEA y, por supuesto, su deber era manifestarse solidaria con los hermanos países del ALBA. Actúa en consecuencia con sus raíces y su proyecto histórico.

Qué decir de Xiomara Castro, que habiendo asumido recientemente las riendas de un país acosado por la violencia y condicionado gravemente por la crisis económica, hubiera tenido un millón de posibles excusas para quedarse callada, pero no. Ella también levanta la voz con entereza, encarnando el legado morazanista. Si se sostiene la exclusión, tampoco asistirá a la Cumbre.

Sumando todos estos países, si el gobierno de Biden no retrocede, tendría que realizar una Cumbre, con solo la mitad de los mandatarios continente, casi.

Adicionalmente, el gobierno de Argentina, desde Alemania, con el presidente Alberto Fernández, en su carácter de Presidente Pro Témpore de la CELAC, exige que no haya exclusiones.

Hasta China se mete en el juego, criticando la política estadounidense de exclusión en la Cumbre de las Américas.

Las miradas se posan en la región, analistas internacionales, protagonistas políticos y económicos deben estar sacando cuentas.

A estas alturas, la partida de la IX Cumbre de las Américas, ya fue perdida simbólicamente por los Estados Unidos. ¿Qué pasará? Lo más lógico es que acepte las condiciones que impusieron los protagonistas latinoamericanos y busque una salida decorosa (mitigando los daños, como se dice).

Sin embargo, todo es nuevo e imprevisible en un momento en el que se juega la supervivencia de la hegemonía mundial estadounidense o su declive.

En realidad, a estas alturas, parecería que lo que está en juego no es si Estados Unidos cae o no como primera potencia mundial, sino la forma en que va a dejar su puesto. Si se va a desmoronar violentamente, generando guerras, dolor y muerte en su caída; o bien, si se resigna a aceptar su declive de manera respetuosa, apostando a funcionar como una potencia importante dentro del mundo multipolar, aunque no más como el amo y señor del mundo.

Por nuestra parte, nos toca seguir profundizando las herramientas de unión que hemos sabido construir, sin la injerencia de Estados Unidos y su alfil canadiense.

En un futuro, ojalá cercano, quizás la Cumbre de las Américas sea un mal recuerdo y todos estemos hablando de lo que pasa en la CELAC, Unasur y el ALBA.

Y cuando realmente tengamos fuerza y estemos en igualdad de condiciones, podremos sentarnos a un diálogo entre el Norte y Sur. Después de todo tenemos algunas materias pendientes: la reparación histórica por golpes de estado, genocidios, magnicidios e invasiones estadounidenses; la investigación y por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos, tales como el apoyo de Estados Unidos a los ingleses en Malvinas, los crímenes en Guantánamo, o la invasión a República Dominicana y a Panamá, entre otros; un juicio a las deudas externas ilegales y fraudulentas; un juicio a los daños sociales y ecológicos realizados por transnacionales estadounidenses y canadienses en la región; una investigación sobre la participación de agencias federales en el contrabando de armas y estupefacientes; una reparación sobre violaciones de derechos humanos a migrantes latinoamericanos en Estados Unidos.

Y podría continuar con un largo etcétera, que sería fundamental para sanar heridas, hacer justicia y empezar, por fin, a tratarnos de igual a igual.

Fuente: Portal Alba www.portalalba.org

lunes, 13 de diciembre de 2021

La dicha de representar el ALBA y no el ocaso neoliberal


 

Por Zonafrank

El mundo enfrenta graves desafíos que amenazan la supervivencia de la especie humana, temas que urge enfrentar de forma mancomunada y con sentido de protección a los más desfavorecidos.

Nada de esto parece interesar a las superpotencias, enfocadas en su lucha por el reparto del mundo y sus recursos naturales. Porque claro, “la democracia y los derechos humanos” del 1% deben ser defendidos a toda costa.

Por estos días, esa “democracia” ha dado muestras inequívocas de decadencia. Desde la Cumbre de la infamia de Joe Biden hasta la reunión del G7. Para que se entienda, hablamos de shows donde los ricos se visten de esmoquin y se ponen de acuerdo en cómo repartir sanciones y presiones –eso sí, democráticamente- a cualquier Estado que no siga sus designios.

Hay que tener muy poco a qué apelar para hacer una Cumbre “por la Democracia” y llevar de invitado especial a la antítesis de esa palabra, personalizada en el fraude llamado Juan Guaidó.

¿Qué soluciones a los problemas mundiales aportó el G7, por ejemplo? Amenazas de posibles sanciones de la Unión Europea (UE), Estados Unidos (EEUU) y el Reino Unido contra Rusia en relación con la situación en Ucrania, según el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell y risibles declaraciones sobre la preocupación por las “políticas económicas coercitivas” de China. Esto último en particular es la meca del doble rasero. Al parecer el G7 no se ha enterado de que Cuba (por citar un solo ejemplo) lleva más de 60 años bajo el bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU, no pocas veces secundado por los propios miembros del G7.

Por suerte, al Sur de tanta ignominia, hay pueblos decididos a luchar por un mejor futuro para todos. Muestra de ello es el esfuerzo integrador en ese legado chavista y fidelista conocido como Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP). Frente a las amenazas a la paz regional por la exacerbación de la aplicación de la Doctrina Monroe y las peores prácticas del Macartismo, el ALBA defiende una América Latina y Caribe como Zona de Paz y renueva su compromiso con la solidaridad, la concertación política, la cooperación, la integración y la defensa de la unidad.

Durante el último año, el ALBA ha realizado importantes y valiosas reuniones con los sectores de salud, educación, agricultura, académico, comunicación e información, asuntos de la mujer e igualdad de género, cultura y turismo, con cada uno de los países miembros, en aras de lograr mayores resultados y avanzar de manera más cohesionada. No para crear un cerco político, económico, mediático o militar contra ningún Estado, ni para amenazar o chantajear; sino para entre todos poder enfrentar nuestras dificultades económicas y darles mejor vida a nuestros pueblos. Sutiles diferencias entre las reuniones del neoliberalismo mundial “democrático” y de las “dictaduras” populares del sur.

Desde su fundación, ALBA-TCP ha sido víctima de las más diversas campañas enemigas por parte de la derecha regional, pero los gobiernos miembros han sabido resistir y seguir unidos, conscientes del imperativo de continuar construyendo logros sociales en beneficio de los pueblos.

Ante las políticas coercitivas y de aislamiento del imperio estadounidense,  los mecanismos regionales deben jugar un rol protagónico para impulsar esas políticas públicas de impacto social. Las fuerzas progresistas trabajando de forma firme y unida tienen la oportunidad histórica de restablecer la paz, la estabilidad regional y la concertación política para impedir intromisiones externas.

Otra vez el bando de los que aman y fundan sigue su lucha emancipadora; emana luz de aurora para los desposeídos, los humildes. Del otro lado, los que odian y deshacen, siguen camino al ocaso, y a esa oscuridad nuestros pueblos han decidido no volver.

martes, 10 de agosto de 2021

El que se confunde con Nicaragua, se confunde con el Abya Yala

Mapa: Wikipedia.


Por Jorge Capelán. 

En Nicaragua, se puede decir que el pueblo ya votó hace rato. Votó en 2018 cuando la Policía Nacional y la Policía Voluntaria levantaron los tranques de la muerte y el verdadero pueblo inundó las calles de todo el país marchando en defensa del Gobierno sandinista. Esa es una de las noticias más y mejor ocultadas por la prensa al servicio de la OTAN, que es lo mismo que decir toda la prensa del sistema en el mundo occidental.

El 19 de julio de 2018, después de la derrota de la intentona golpista de abril de ese año, fue uno de los más masivos de toda la historia del país, porque solo en Managua se movilizaron 400 mil personas, toda la Plaza de la Fe y la avenida de Bolívar a Chávez llenas de pueblo... solo del departamento de Managua, porque en el resto del país, en todos los municipios, se hicieron actos locales con masiva asistencia.

Y las manifestaciones siguieron durante todo el resto del 2018 y hasta ya bien entrado el 2019. Una, dos, tres veces a la semana, en todo el país. El acto central del 19 de julio de ese año batió todos los récords con una asistencia sólida de 500 mil personas de todos los departamentos.

La oposición golpista y vendepatria se desinfló muy pronto, tan pronto como dejó ver cuál era su verdadero proyecto y lo poco que le importaban "los viejitos" y sus jubilaciones. Seamos honestos, ya a fines de abril de 2018 los sandinistas estábamos montando manifestaciones masivas en apoyo al Gobierno. Menos mal que el Comandante y la Compañera mandaron a tener disciplina y a esperar el momento oportuno para desalojar a los delincuentes y terroristas de sus madrigueras. De lo contrario, se habría creado un conato de guerra civil y los Estados Unidos, como tantas otras veces a lo largo de la historia, habrían estado prestos a "ayudar" al "pueblo nicaragüense" con sus marines... igualito que William Walker con sus filibusteros, ni más ni menos.

De entonces a esta parte el pueblo ha seguido votando con su trabajo, con sus estudios, con su fe en el futuro del país... y la derecha golpista ha seguido demostrando dos cosas: La primera es que su único programa es destruir, entregar y participar en el saqueo imperial del país. La segunda cosa que ha demostrado es que nadie los sigue. Que no le echen la culpa de su incapacidad a la policía más pequeña y menos armada de todo el istmo. Si su proyecto fuera otra cosa que hacer de agentes de los Estados Unidos, entonces habrían aprovechado la amplia amnistía que les fue concedida y hubieran participado en el proceso de diálogo que propició el Gobierno sandinista. Pero no lo hicieron, porque su proyecto no era democrático, era todo lo contrario.

Entonces la derecha golpista y vendepatria se puso soberbia. No prestó atención al hecho de que el marco institucional de Nicaragua se estaba fortaleciendo de mil maneras con iniciativas que gozan del más pleno respaldo popular, porque ¿quién va a estar en contra de que la mitad de los cargos sean ocupados por mujeres? ¿quién va a estar en contra de que se luche contra el lavado y el crimen organizado? ¿quién va a estar en contra de que se frene la plaga de la propaganda de odio en las redes sociales? ¿quién va a estar en contra de que exista una ley que regule la actividad de los agentes extranjeros en el país? ¿o quién va a estar en contra de que los que traicionen a la patria y pidan intervenciones extranjeras sean inhabilitados políticamente?

Claro, el partido de papel de los Estados Unidos y la Familia Chamorro (el diario La Prensa) se opuso a todo eso, pero jamás tomó en serio los cambios que se estaban dando... hasta que el Gobierno sandinista los tomó en serio a ellos y les aplicó la ley. Ellos pensaban desvirtuar las elecciones de Nicaragua para pedir una intervención, es decir, una variante gastada del fracasado intento de golpe del 2018, pero como despreciaron la institucionalidad vigente y ni siquiera organizaron un partido propio, esperaban colonizar a los otros partidos de la derecha que sí tenían estructuras legales. Al final, lo que resultó fue que ellos quedaron marginados (y algunos de ellos enchachados*, esperando que les llegue el momento del juicio).

En las elecciones del 7 de noviembre, para quienes conozcan a Nicaragua, no van a haber sorpresas. Se puede decir que el pueblo ya votó durante la jornada de verificación ciudadana masiva del pasado 24 y 25 de julio. Dos terceras partes del padrón electoral, casi tres millones de personas de un total de 4.3 millones de electores, fue a verificarse a su centro de votación sin que hubiera ninguna obligación ni amenaza de sanción de por medio. Fue un acto totalmente voluntario y cívico con el fin de poner a prueba la solidez de la estructura electoral del país. Es lógico suponer que la inmensa mayoría de la gente que fue a verificarse votará por el FSLN, tal y como lo indican las encuestas de opinión.

El pueblo en Nicaragua acostumbra a votar. Las cifras de participación generalmente andan por el 80% o más. La cantidad de personas que se fue a verificar para esta elección fue tres o cuatro veces más de lo acostumbrado. Arriba del 95% de la gente decía hace meses que ya tenía cédula y de aquí al 7 de noviembre todos los que necesiten cédula la tendrán. El padrón electoral de Nicaragua hoy es de la más alta calidad de toda su historia. Las cédulas de identidad nueva cumplen con los requisitos técnicos más avanzados. La gente lo sabe y por eso confía en el sistema, es decir, en el sistema que han construido los gobiernos del Frente Sandinista. No van a ser elecciones como las que ganó Arnoldo Alemán en 1996, con urnas y listas botadas en los cauces.

Y definitivamente, y por más amenazas que vengan de los Estados Unidos, las elecciones del 7 de noviembre de 2021 no tendrán nada que ver con las del 25 de febrero de 1990 en las que el pueblo nicaragüense tuvo que ir a votar con una pistola en la sien: La embusa dijo en la campaña que si ganaba el Frente seguían la guerra y el bloqueo al país. El pueblo nicaragüense de hoy sabe muy bien lo amarga que fue la noche neoliberal que siguió a esas elecciones, y si no sabe eso, sí sabe, en carne propia, que jamás le daría las riendas del país a los sátrapas golpistas que lo quisieron destruir en 2018.

Y además de eso, el pueblo nicaragüense hoy sabe que tiene salud pública que antes no tenía; que tiene hospitales que antes no tenía; que tiene educación gratuita que antes no tenía; que tiene escuelas que antes no tenía; que tiene merienda escolar que antes no tenía; que tiene educación técnica que antes no tenía; que tiene becas que antes no tenía; que tiene carreteras, puentes y calles que antes no tenía; que tiene estaciones de bomberos que antes no tenía; que tiene títulos de propiedad que antes no tenía; que tiene luz y agua que antes no tenía; que tiene plata para el bus que antes no tenía; que tiene asistencia técnica que antes no tenía; que tiene vivienda que antes no tenía; que tiene comisarías de la mujer que antes no tenía; que tiene espacios públicos bonitos y seguros que antes no tenía; que tiene acceso a la cultura que antes no tenía; que tiene estadios modernos que antes no tenía; que tiene piscinas de natación que antes no tenía; que tiene un trato digno en cualquier oficina pública que antes no tenía, en fin... que tiene un sentido de la dignidad de ser nicaragüense que antes tenía muy, pero muy lastimado.

Para quienes vivimos en Nicaragua, esto que acabo de describir no es ninguna novedad. El que diga que esto no es cierto está mintiendo. Como dice la canción "si molesto con mi canto, a alguien que ande por ahí, le aseguro que es un gringo o un (ex)dueño de este país".

Por todo eso causa estupor la actitud de dos gobiernos supuestamente progresistas de Nuestra América (Argentina y México), de llamar a casa a sus embajadores en Managua supuestamente "preocupados" por todas las mentiras que dicen los Estados Unidos sobre el país. Semejante "preocupación" no les sienta ni al señor Alberto Fernández ni a Andrés Manuel López Obrador. El primero debe saber que la República Argentina tiene una deuda muy grande con Nicaragua, porque fueron militares argentinos los que enseñaron a la Contra a torturar y a asesinar durante la guerra de los años 80, y hoy en día, con ese tipo de "preocupaciones made-in-Washington" sobre Nicaragua no está haciendo otra cosa que tomar partido a favor de los mismos criminales 40 años después. El segundo debe saber que está rompiendo con la honrosa tradición mexicana de no injerencia en los asuntos internos de otros estados, una tradición que ni siquiera las más derechistas administraciones mexicanas se atrevieron a violar descaradamente. Dice el señor AMLO que lo hace "con todo respeto". Nosotros no nacimos ayer, sabemos lo que es irrespeto, aunque sea pronunciado "respetuosamente".

Por último debemos decir que nos causan, no estupor, sino dolor, las infelices y recientes declaraciones del líder brasileño Lula acerca de Nicaragua. En una entrevista para la televisión de su país, Lula dice que "en Nicaragua hay problemas" y que él cree que lo que le conviene a Nicaragua (¡?) es la "alternancia", y dice que él siempre ha sido un gran amigo de la "alternancia". ¿Acaso Lula tiene el síndrome de Estocolmo? Parece que tres años de prisión a manos de los políticos neoliberales en nombre de su tan amada "alternancia" han hecho que el líder brasileño empiece a pensar como sus carceleros. O sea que si la "alternancia" es "buena" para el Brasil todo está perfectamente bien con el fraudulento juicio político a Dilma y el posterior baño de acero "de alternancia" de la administración Bolsonaro. No gracias, Lula, a nosotros no nos gusta esa alternancia. Ya tuvimos una larga noche neoliberal de 16 años, pero por lo menos, a diferencia de Brasil, nosotros tenemos unas fuerzas armadas de raíces populares y revolucionarias que en última instancia van a respetar la voluntad popular.

Por suerte tenemos liderazgos buenos y probados en América Latina, como los de nuestros países del ALBA, pero hay otros liderazgos que tendrán que hacer grandes esfuerzos para estar a la altura de los sueños de Bolívar, Martí, Sandino, Fidel y Chávez. Para nosotros en Nicaragua es bastante obvio: El que se confunde con Nicaragua, se confunde con el Abya Yala.

(*) Enchachado = esposado, con las esposas puestas.

martes, 3 de agosto de 2021

Defendiendo el Eje de Resistencia de América Latina



Stephen Sefton, Tortilla con Sal, 2 de agosto de 2021

A principios de julio de este año, el secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah, intervino en una conferencia en la que expuso los principales elementos de la estrategia mediática y de comunicación del Eje de la Resistencia de la región. Destacó la justeza de la causa de la Resistencia que desafía al imperialismo occidental, en particular la colonialista ocupación genocida de Palestina por parte de Israel. Señaló la fuerza, la unidad y la resistencia del Eje, liderado por Irán y Siria, pero que incluye al propio Hezbolá y a los movimientos aliados en Líbano, Irak, Palestina y Yemen. Nasrallah también subrayó la importancia de la determinación de los dirigentes del Eje de Resistencia de informar de los acontecimientos de la región de una manera veraz y con honestidad rigurosa a la hora de ofrecer análisis.

Juntos, el derecho moral y la fuerza política, la información veraz y la honestidad analítica, han creado y alimentado un apoyo profundo, amplio y comprometido entre la población de toda la región. Pocos observadores dudan de que la causa de la Resistencia acabará triunfando en Siria y Palestina, dado el implacable declive relativo del poder imperial de Estados Unidos y sus aliados frente a Rusia y China y también enfrentados a la firmeza de Irán y Siria. La formidable unidad y solidaridad de los movimientos que desafían con éxito a Estados Unidos e Israel en Palestina, Siria, Irak y Yemen ofrecen lecciones esenciales para sus homólogos de la resistencia en América Latina y el Caribe.

Los comentarios de Sayyed Nasrallah tienen especial relevancia para el Eje de Resistencia compuesto por los países del ALBA, liderados por Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos gobiernos apoyan firmemente a Irán y Siria. En distintos grados, estos países también han sufrido durante mucho tiempo la implacable agresión de Estados Unidos, sus aliados y sus peones regionales, en el caso de Cuba durante más de sesenta años. Los criterios de Nasrallah se aplican sin duda a la experiencia de este bloque de resistencia al imperialismo estadounidense y aliado en América Latina y el Caribe.

El derecho moral de estos países antiimperialistas se basa en su lucha histórica contra la dominación imperial y en los principios fundamentales del derecho internacional moderno, a saber, la no agresión y el derecho a la autodeterminación. Para eludir ese profundo derecho moral, EE.UU. y sus aliados tratan de aplicar su propio, e ilegal, "orden basado en normas", aplicando todo tipo de agresiones en base falsas acusaciones de violaciones de los derechos humanos, tramitadas a través de las instituciones corruptas de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos. Al igual que en el caso de Palestina y el resto de Asia Occidental, esta agresión genocida de Occidente está impulsada por una profunda nostalgia por los tiempos de la ilimitada dominación colonial y neocolonial.

El derecho moral de los países del ALBA en su resistencia es innegable y también lo es la formidable fuerza política, la unidad y la resistencia que han movilizado para defender su causa contra la implacable guerra económica, diplomática, mediática y psicológica, el terror interno e incluso el ataque militar. Durante siglos, los pueblos de estos países han resistido a la dominación extranjera. La Revolución cubana triunfó en 1959 y ha resistido la embestida y la desestabilización yanqui durante más de 60 años. Asimismo, Venezuela, desde que el comandante Chávez llegó a la presidencia en 1998, y Bolivia, desde que Evo Morales fue elegido presidente en 2006, también han soportado la implacable hostilidad y agresión de Estados Unidos y sus aliados. Nicaragua ha sido el objetivo de la intervención estadounidense desde que el Frente Sandinista de Liberación Nacional derrocó a la dictadura de Somoza en 1979.

A pesar de todo lo que Estados Unidos y sus aliados han intentado en los últimos años, estos países se han mantenido firmes en la defensa de su soberano derecho a la autodeterminación. En su caso también, la combinación del derecho moral, de la fuerza y unidad política, la información veraz y el análisis honesto ha consolidado no sólo un sólido apoyo interno para resistir la agresión de Estados Unidos y sus aliados, sino también un consenso nacional que rechaza las políticas neoliberales que promueven la codicia de las empresas, en favor de programas de desarrollo socialista centrados en las necesidades de la persona humana. La frustración y la desesperación de Estados Unidos, sus aliados y sus mercenarios y peones regionales se intensificarán, sin duda, a medida que sus esfuerzos sigan fracasando en romper el amplio apoyo popular a los gobiernos de los países del ALBA. Estos gobiernos son ahora muy conscientes de los métodos desplegados por Estados Unidos y sus aliados para llevar a cabo sus mal llamados "golpes blandos".

Para desenmascarar, desarmar y derrotar eficazmente la cada vez más desesperada ofensiva imperialista, el Eje de Resistencia liderado por Irán y Siria ha demostrado la importancia de una unidad y coordinación cada vez más estrecha entre gobiernos, movimientos populares, medios de comunicación y todas las expresiones de conciencia y sensibilización popular. Nicaragua no ha sufrido la misma agresión económica y militar que Cuba y Venezuela, pero su liderazgo, especialmente Daniel Ortega y Rosario Murillo, ha sido sometido a una campaña de demonización tal vez más sistemática y completa, tan intensa como la que se hizo contra Muammar al Gaddhafi antes y durante la destrucción de Libia. De hecho, la mayoría de los medios de comunicación e intelectuales progresistas e incluso antiimperialistas tendieron a aceptar a pies juntillas el falso relato mediático imperialista del fallido intento de golpe de Estado de 2018.

Sin embargo, al insitir en la verdad de la manera más decidida y honesta, el gobierno de Nicaragua ha superado en gran medida la campaña de guerra psicológica concertada desplegada en su contra, preservando y reforzando el apoyo y la solidaridad donde más se necesita, tanto entre el pueblo de Nicaragua como a nivel internacional en organismos como el Foro de Sao Paulo. La presentación digna, contundente y persistente de la realidad del país por parte del gobierno a nivel diplomático ha logrado derrotar los esfuerzos de Estados Unidos y sus aliados por aislar al país. Del mismo modo, los informes de buena fe de las organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Organización Panamericana de la Salud, la UNESCO o incluso el Banco Mundial, sobre su trabajo con Nicaragua, contradicen sistemáticamente las afirmaciones de las organizaciones corruptas de derechos humanos de la ONU y la OEA de que el gobierno del país es una dictadura represiva que niega los derechos básicos a su pueblo.

El intento fallido de golpe de Estado en Nicaragua en 2018, el golpe de Estado en Bolivia en 2019, las continuas y constantes agresiones de todo tipo contra Venezuela y, más recientemente, las protestas organizadas y financiadas por Estados Unidos en Cuba y la consiguiente intensificación del bloqueo, forman parte de lo que Stella Calloni y otros escritores han identificado como el nuevo Plan Cóndor. Esta realidad se entiende muy bien a estas alturas, tanto en toda la región como cada vez más entre los movimientos antiimperialistas de Norteamérica y Europa. Como ha explicado Sayyed Nasrallah en el contexto de la Palestina ocupada, Siria, Irak y Yemen, la estrategia de informar de una manera veraz y confiable de los acontecimientos de la región y analizándolos con con franqueza y honestidad, permitirá a nuestros gobiernos y movimientos populares reforzar y consolidar la fuerza moral y política y la unidad necesarias para vencer a Estados Unidos y sus aliados y así lograr la definitiva Segunda Independencia de América Latina y el Caribe.

viernes, 25 de junio de 2021

Nicaragua: "¡Ni un paso atrás!"

En este episodio de Estudio TN8 los periodistas Erving Vega, Arlen Hernández, Fabiola Amador y Jorge Capelán discuten las noticias más importantes de la semana, entre ellas los discursos del Comandante Daniel Ortega; las metas del Plan Nacional de Desarrollo Humano 2022-2026; el Ejercicio Nacional de Protección de la Vida y mucho, mucho más.

viernes, 3 de julio de 2020

Estudio TN8: La acertada política económica de Nicaragua

En Estudio TN8 los periodistas Erving Vega, Fabiola Amador, Celia Zamora y Jorge Capelán comentan los acontecimientos de la semana, entre otros la acertada política económica del Gobierno para enfrentar la pandemia, que es reconocida hasta por el FMI, el debate sobre la vacuna contra el coronavirus, el rechazo del Gruoi de Puebla a la OEA y mucho, mucho más.


jueves, 18 de junio de 2020

PODCAST: Comandante Edén ¡Presente, Presente, Presente!

En este episodio 23 de "DE MANAGUA CON AMOR" tenemos de invitado al compañero Stephen Sefton, editor de Tortilla con Sal, para hablar sobre la partida a la eternidad del comandante Edén Pastora, así como de las perspectivas económicas de los pueblos de Nuestra América tras la pandemia de la Covid-19 y del controvertido tema del uso de las mascarillas como medio de protección.

jueves, 11 de junio de 2020

PODCAST: De pospandemias, inmunidades y "golpes blandos"

En este episodio, el número 22 de "DE MANAGUA CON AMOR", les traemos la intervención del Comandante Daniel Ortega en la conferencia virtual del ALBA-TCP del 11 de junio sobre la economía post-pandemia de la Covid-19. También hablamos en detalle con el epidemiólogo Jorge Arostegui sobre la inmunidad colectiva y desde Miami, con el compañero Camilo Mejía sobre el "golpe suave" en curso contra Donald Trump en los Estados Unidos.


Música utilizada en este episodio:

Carlos F. Baltodano, "Nicaragua de mi amor"
Grupo Nikas, "Adelante Comandante"
Galo Espinoza (Cristal Andino), "Que viva mi Nicaragua" 

jueves, 30 de enero de 2020

Golpe en Bolivia: CIA usó a la inteligencia argentina contra países del ALBA para derrocar a Evo

Oficiales bolivianos reciben
diplomas en WHINSEC, la heredera
de la Escuela de las Américas.

La estación de la CIA en La Paz instruyó al Jefe de la Agencia Federal de Inteligencia Argentina (AFI) en Bolivia, José Sánchez, para que apoyara la recopilación de información sobre Evo Morales y sus administraciones y a todos los funcionarios cubanos, venezolanos y nicaragüenses que residen en Bolivia, incluidos los diplomáticos, informa este miércoles el portal Behind Back Doors.

La revelación fue hecha en un artículo titulado "Detrás del golpe: La Agencia de Inteligencia Argentina (AFI) en Bolivia".

Según el sitio web, para cumplir con lo anterior, José Sánchez no solo utilizó sus agentes en el país, sino que también solicitó el apoyo de representantes en Brasil, Colombia y Perú.

De acuerdo al portal de filtraciones, que en el pasado contribuyó con valiosos datos acerca del financiamiento de EE. UU. al fallido "golpe suave" de abril-julio de 2018 en Nicaragua, la estación de la CIA en Bolivia requirió la siguiente información de la AFI:

1. La elaboración de perfiles psicológicos de los principales líderes del gobierno boliviano, especialmente de los ministros más influyentes. Esto incluye a Juan Ramón Quintana y Diego Pari.
2. Recopilación de inteligencia que pueda vincular a los funcionarios del gobierno boliviano con el narcotráfico.
3. Recopilación de inteligencia sobre los negocios privados de los funcionarios del gobierno boliviano que pueden ser vinculados a los estafadores de la corrupción.
4. La identificación de ciudadanos cubanos, venezolanos y nicaragüenses que trabajan en Bolivia.
5. La identificación de los diplomáticos de dichos países que trabajan en Bolivia.

Esta información sería utilizada por los Servicios Especiales de los Estados Unidos para llevar a cabo campañas mediáticas contra Evo Morales, tanto antes como después de las elecciones como parte del esfuerzo para evitar su reelección.

José Sánchez, explica el portal Behind Back Doors, mantuvo estrechos lazos con los funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos, que iban más allá de sus deberes como diplomático. Esto incluía a Rolf Olson y Annette Dorothy Blakeslee, ambos oficiales de la estación de la CIA en La Paz.

Asimismo, Annette Dorothy Blakeslee estuvo en Nicaragua como oficial médico de la USAID en la embajada de EE.UU. en Managua. Lo curioso aquí es que esta es una de las tapaderas diplomáticas usadas por la CIA en sus operaciones secretas.

El Sr. Sánchez, continúa el portal de revelaciones, tenía una cobertura diplomática, pero en realidad servía de enlace con los servicios secretos de los países. Estaba a cargo de dos estaciones de la AFI en Bolivia: una en La Paz y la otra en el Consulado de Santa Cruz. Este último fue utilizado para repartir fondos para la oposición en esta ciudad. Los fondos, a su vez, eran proporcionados por la Embajada de los Estados Unidos.

A pesar de que estaba previsto que terminara su misión el 2 de diciembre, Sánchez fue misteriosamente relevado de su cargo sólo dos meses antes de que se produjera el golpe contra Evo, finaliza la nota de Behind Back Doors.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Superando el bloqueo comunicacional capitalista – ideas, infraestructura, solidaridad



Jorge Capelán y Stephen Sefton, 28 de diciembre 2019
Tortilla con Sal.

Tanta confusión y mala fe prevalece en el actual caos de la información global que a veces parece imposible volver a lo básico. Sin embargo, algunos fundamentos nunca cambian y merecen una repetición constante. Sobre todo, la defensa antiimperialista del derecho al desarrollo de los pueblos del mundo mayoritario contra la embestida fascista del poder corporativo y político de Estados Unidos y Europa exige una férrea unidad por parte de los pueblos.

No hay una tercera vía en un conflicto global entre los derechos de los pueblos del mundo a la paz, la justicia y el bienestar y la avaricia militarista de las élites corporativas occidentales y sus aliados. La prueba de ácido de esto en América Latina es si las personas, organizaciones y movimientos que dicen estar comprometidos políticamente apoyan a Cuba, Nicaragua y Venezuela contra las sanciones y amenazas de agresión militar de EE.UU. Estamos en un contexto de guerra, ni es un contexto "normal" ni de relativa “paz”.


El imperio no solo plantea ideas contrarias a la liberación de nuestros pueblos, sino que además abiertamente les ha declarado la guerra en todos los planos. Debemos de estar claros de que el imperio (las élites de poder del complejo financiero, económico y militar euro-estadounidense) no solo es opuesto a nuestros planteamientos. Es que no desea que estos planteamientos existan y busca aniquilarlos por medio de la denominada "dominación de espectro completo" (militar, económico-fianciero, tecnológico, cultural, etcétera).

La situación de la guerra mediática y cultural hoy en día tiene similitudes con la que prevalecía durante la guerra fría. Entonces el mundo había sido dividido por Occidente entre uno y otro lado de la "cortina de acero". Esta situación la vemos cada vez más claramente hoy en día, pero no como contradicción entre capitalismo y socialismo sino como la contradicción entre el imaginario de una civilización occidental y el imaginario de la amenaza de una o más barbaries, especialmente representadas por China, Rusia, Irán y los países del ALBA, entre otros. En síntesis, la guerra mediático-cultural hoy en día está planteada en los términos de la hegemonía del totalitarismo occidental-capitalista en crisis terminal amenazada por el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar mucho más democrático.

Un diagnóstico bien conocido

La clave del ataque de los Estados Unidos y la Unión Europea contra el mundo mayoritario es su control de los medios digitales globales, especialmente a través de los monopolios multinacionales, como Google, Facebook, Instagram y Twitter. Pero los medios más tradicionales, también muy concentrados en un puñado de corporaciones globales, siguen jugando un papel clave. Por ejemplo, agencias de noticias bien establecidas como Reuters, Associated Press, EFE o Agence France Press o medios de comunicación inmerecidamente prestigiosos como el New York Times, el Washington Post, Le Monde, Die Welt, El País, The Guardian, La Stampa y otros.


En los últimos 20 años, esa red de medios de comunicación capitalistas, fuertemente controlada, se ha visto reforzada por medios de comunicación, mal llamados alternativos, financiados principalmente de una forma u otra por intereses corporativos para servir tanto como guardianes de noticias permitidas como saboteadores de la desinformación. Todas estas noticias y medios de desinformación alimentan la falsa creencia de que Norteamérica y Europa son bastiones de la libertad de expresión. De hecho, tanto los medios principales como los alternativos en los Estados Unidos y Europa aplican una fuerte censura especialmente a las noticias mundiales pero también cada vez más a las noticias nacionales de su propios países.

Un componente adicional que refuerza esta censura ha sido la cooptación gubernamental y corporativa de las organizaciones no gubernamentales, especialmente en relación con los derechos humanos y el medio ambiente. Las ONG financiadas por empresas y gobiernos actúan dentro del sistema de gobernanza internacional de la ONU sirviendo tanto a los objetivos políticos a corto plazo como a la agenda ideológica a largo plazo de las élites corporativas de Estados Unidos y Europa. Es aquí donde la discusión de lo que constituye el periodismo y los procesos informativos de todo tipo se vuelve crucial. Los medios de comunicación del mundo mayoritario, como RT de Rusia, Press TV de Irán y Telesur de Venezuela, son persistentemente reprimidos y atacados por los gobiernos occidentales que dicen defender la libertad de expresión.

De hecho, esos medios de comunicación que son blanco de ataques de la maquinaria estatal y mediática occidental generalmente informan más rigurosamente que sus contrapartes norteamericanas y europeas. Por el contrario, los gobiernos y los medios de comunicación occidentales dan vía libre a la desinformación manifiestamente deshonesta de instituciones como las misiones de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos o las cínicamente deshonestas ONG como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o Global Witness, entre muchas otras.

Todo esto, la supresión de otras maneras de pensar, y la promoción sistemática de burdas falsedades, son la expresión del ambiente actual de "Guerra Fría" (que no es para nada fría, habría que buscar un término más adecuado para describir lo que sucede hoy en día). Se ve también en la manera cómo se criminalizan los medios no-occidentales, especialmente RT, teleSUR, HispanTV y otros. Con total descaro e impunidad se persigue a sus periodistas, los gobiernos y medios occidentales falsamente les acusa de "injerencismo", "propaganda", "desestabilización" y hasta "rebelión".

Sin embargo, precisamente esa es la práctica diaria del complejo de los gobiernos y medios occidentales y de las ONG que manipulan tan hábilmente su falso estatus de representantes de la sociedad civil. Desde siempre, de manera rutinaria, todos ellos y ellas han practicado esas artes oscuras contra cualquier gobierno o movimiento que no sea de su agrado. Por otra parte, la actividad de los ciudadanos en el ciberespacio es rutinariamente monitoreada, perseguida y judicializada por los Estados de las potencias occidentales y por los monopolios corporativos occidentales que controlan los flujos de la información en la Internet. Se trata de dos dimensiones de la misma guerra del imperio contra los pueblos que se reflejan en los diferentes aspectos de la información y su comunicación.

Información e infraestructura de comunicación

Las normas para recopilar y presentar la información son tan bien establecidas que parece redundante afirmar lo que son. Pero es esencial hacerlo con insistencia porque los medios de comunicación, las ONG y las instituciones públicas controladas por las élites norteamericanas y europeas han degradado y prácticamente abandonado las normas fundamentales de la presentación honesta y concienzuda de la información. Las normas de la presentación de la información en el Occidental se remontan al historiador griego Heródoto y se han desarrollado desde entonces con criterios extremadamente claros.


Un informe fidedigno debe basarse en material de clara procedencia, abierta a la valoración, ya sea el testimonio de testigos de primera mano, la documentación con esa misma procedencia clara, los registros oficiales de todo tipo y otras pruebas forenses o científicas similares. Pero eso es solo el punto de partida. Sobre la base de ese material, los autores de un informe genuinamente riguroso comparan y contrastan todas las pruebas disponibles y explican por qué, a partir de esas fuentes, lleguen a las conclusiones que formulan en su informe.

Nada de eso ocurre en la gran mayoría de los reportajes contemporáneos de cualquier tipo en los medios de comunicación norteamericanos y europeos, en las ONG o en las instituciones de gobernanza internacional fuertemente politizadas y dominadas por Occidente. Ejemplos recientes y obvios de esta realidad son los falsos informes sobre el supuesto ataque químico en Douma, Siria, o el grotesco asesinato mediático de Julian Assange o las descaradas mentiras publicadas sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. Durante décadas, los medios de comunicación, las ONG y las instituciones norteamericanas y europeas han excluido de forma muy deliberada cualquier testimonio de testigos presenciales y pruebas documentales o científicas que contradigan su línea de propaganda.

Esa normalidad funciona para generar en las y los consumidores de esa información creencias completamente dementes que con el tiempo llegan a constituir memorias o recuerdos totalmente falsos. Para proteger esa mendacidad sistémica y nutrir la demencia que resulta de ella, las autoridades norteamericanas y europeas y sus aliados regionales acusan cínicamente a medios de comunicación como RT, Telesur o Press TV, entre muchas otras fuentes de información genuina, de ser medios de propaganda o hasta del terrorismo, cuando en realidad todo el periodismo y gran parte de sus fuentes de información ahora son propaganda o contrapropaganda.


La maquinaria occidental de falsas creencias y falsos recuerdos se basa en el corrupto papel informativo de los medios de comunicación, en las ONG y en las instituciones académicas occidentales y su ósmosis simbiótica con la industria del entretenimiento norteamericana y europea. Las falsas creencias y los recuerdos artificiales se alimentan de las suposiciones generadas por la producción cultural occidental, incluyendo películas, programas de televisión, libros y revistas y medios audiovisuales como videojuegos, y a su vez generan una nueva retroalimentación de memes bien diseñados e imágenes cuidadosamente confeccionadas.

En la medida que lo digital conquista los flujos de informaciones e ideas en el mundo, la infraestructura física por la que estas informaciones e ideas se transmiten deja de ser neutral y pasa a ser un medio social altamente monopolizado: la Internet. Países como China pueden darse el lujo de tener una Internet nacional, mientras que otros como Rusia tienen una infraestructura tecnológica que les permite plantar cara de manera significativa ante los ataques del imperio. Pero en nuestros países de América Latina estamos totalmente sometidos al control comunicacional de los Estados Unidos. Para ello basta con ver el mapa global de los cables de fibra óptica: Todas las llamadas telefónicas y todas las conexiones informáticas entre cualquiera de nuestros países pasan primero por Miami y son controladas por la NSA.

Si el soporte físico de las telecomunicaciones está en manos del imperio, esto es casi igualmente cierto en lo que respecta a su soporte lógico, es decir, en las aplicaciones utilizadas para la comunicación: Las redes sociales hegemónicas, las diversas plataformas de publicación de contenidos, las aplicaciones de uso masivo, las bases de datos en las que es alojada la información, etcétera, están en su inmensa mayoría bajo control occidental. Es cierto que existe un vigoroso movimiento de software libre (que, contradictoriamente, en parte expresa una resistencia popular a la hegemonía imperial y en parte también es una necesidad para el funcionamiento del capitalismo y de la propia hegemonía de Occidente). Sin embargo, este movimiento está destinado a seguir jugando un rol subordinado a menos que nuestros pueblos lo respalden con más fuerza políticamente.

El control occidental sobre el soporte físico y lógico por el que circula la información le permite a las élites de poder occidentales, no solo difundir su propaganda a nivel global, sino también ser el árbitro del "debate global" y el espía global sin par. El imperio no solamente tiene el poder de difundir su mensaje, sino también el de mantener las opiniones cuidadosamente aisladas y compartimentadas de manera que se impide el menor daño posible a sus intereses y a la vez también tener el poder de utilizar esas mismas opiniones como fuente de inteligencia con fines político-militares.

¿Y entonces qué?


Este diagnóstico muy bien documentado y conocido evidentemente tiene fuertes implicaciones para los medios de comunicación del mundo mayoritario antiimperialista y sus aliados en los Estados Unidos y Europa. Los principales elementos de esa respuesta fueron articulados durante tres días en diciembre 2019durante el Congreso Internacional de Comunicaciones en Venezuela. El Congreso identificó las necesidades claves, incluyendo una estructura de coordinación derivada de y vinculada al Foro de Sao Paulo para "articular una Red Internacional de Redes de Comunicación constituida por todos los delegados, así como por todos los partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones del Poder Popular presentes en este Congreso". Esta red debe mejorar y facilitar el creativo intercambio de noticias e información entre todos los tipos de medios de comunicación regionales antiimperialistas.

Además, en la sesión final del Congreso, el Presidente Nicolás Maduro anunció la creación formal de una Universidad Internacional de la Comunicación como plataforma para promover una comunidad de conocimiento e información a través de la formación, la investigación y la elaboración de materiales al servicio de la emancipación y la liberación de los pueblos de la región. El Congreso prevé el diseño de campañas de comunicación basadas en todos los encuentros y congresos del Foro de Sao Paulo para sortear y superar el bloqueo de los medios de comunicación occidentales. Una tarea fundamental es hacer un censo de todos los medios de comunicación antiimperialistas de la región que apoyan esta iniciativa, en parte para identificar las fortalezas y debilidades, pero también para optimizar la interacción entre todos estos medios y comunicadores tan diversos.


Dentro de ese proceso, nuestra experiencia en Nicaragua, tanto en general durante las últimas tres décadas como más específicamente desde el fallido intento de golpe de Estado de 2018, nos lleva a destacar la importancia de no permitir que el enemigo dicte la agenda mediática. Así que no es suficiente señalar de manera critica las deliberadas fallas a propósito de la cobertura informativa del enemigo por parte de los medios de comunicación y ONG imperialistas. Habrá que exponer y demostrar su corrupción y mala fe practicando una cobertura veraz y sincera con un escrupuloso cuidado en relación con las fuentes, la procedencia del material documental y audiovisual y la valoración de los recursos técnicos o científicos que lo acompaña. Debemos tratar de aprender del apoyo bolivariano en Venezuela a las redes de noticias locales de base y su articulación con los medios de comunicación e información regionales, especialmente entre las y los comunicadores jóvenes.

Al responder al fallido intento de golpe de estado aquí en Nicaragua, creamos redes de información enfocadas en tareas con el propósito de definir, entre otros quehaceres, qué noticias priorizar para compartir, cómo abordar de la manera más eficiente y eficaz las mentiras de los medios antigubernamentales, qué material traducir y cómo distribuir la carga de ese trabajo, qué reportajes directos hacer, qué investigaciones se necesita echar a andar. Aprender de ésta y otra experiencias exitosas de resistencia, como la de Venezuela durante los repetidos sabotajes de su capcidad de geenración de energía eléctrica también es esencial. Compartir estas y otras experiencias, de nuestros pueblos de manera efectiva y adaptarlas eficientemente a los diferentes contextos nacionales nuestros será indispensable para mejorar las habilidades, los conocimientos y la visión de los trabajadores de los medios de comunicación antiimperialistas.

También será fundamental para cualquier implementación exitosa del seguimiento del Congreso Internacional de Comunicaciones la genuina humildad intelectual necesaria para construir la unidad dentro de la diversidad entre los pueblos que están siendo atacados por los Estados Unidos y la Unión Europea. México, Centroamérica y el Caribe, América del Sur, todos tenemos experiencias nacionales e históricas muy diferentes y específicas derivadas de una historia compartida de intervenciones del imperialismo genocida y del sádico y despiadado neocolonialismo. Por otro lado, es importante intentar entender las diferentes maneras en que los procesos revolucionarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela las han enfrentado.

Como dijo el Presidente Comandante Daniel Ortega en 2013: "Hay diversidad en los tiempos que lleva cada proceso, en las condiciones en que se ajusta cada proceso". Para trabajar juntos con éxito, los trabajadores de los medios de comunicación y los comunicadores deben de ser especialmente sensibles y estar alertas ante esa realidad. En el entorno mediático global contemporáneo, el marketing capitalista corporativo prácticamente se ha tragado la credibilidad convencional del periodismo y otros procesos de comunicación de información de todo tipo.

La respuesta antiimperialista debe reflejar los dos aspectos fundamentales del despliegue político- militar comunicacional del imperio. Por un lado, habrá que crear y consolidar medios de comunicación solidarios, comprometidos con la honestidad y la sinceridad, centrados en los derechos y las necesidades de la persona humana e inquebrantablemente unidos en apoyo a los diversos procesos revolucionarios de la región. Por otro lado, nuestros pueblos deben por todos los medios desarrollar sus capacidades con relación al soporte físico y al soporte lógico de las comunicaciones.

Se trata no solamente de ganar en cuanto a las ideas, sino también de desarrollar nuestras capacidades de hardware y software, así como de conocer las tecnologías por medio de las cuales circulan esas ideas. No puede haber una política de democratización del acceso a las telecomunicaciones que no involucre al mismo tiempo campañas masivas de educación y concientización sobre el funcionamiento de los medios digitales. El militante político-social debe tender a extenderse hacia cada ciudadano o ciudadana que reclama los derechos de su pueblo frente a la agresión imperialista de Estados Unidos y Europa.

Versión en inglés.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Estudio TN8: Se cae el golpe en Bolivia

Los periodistas Erving Vega, Adolfo Pastrán y Jorge Capelán, analizan los sucesos de la semana: Reunión en Managua del Consejo Político del ALBA-TCP; últimos desarrollos en Bolivia y Chile; Standard & Poor's descalifica a agoreros de la derecha golpista y mucho, mucho más.

martes, 6 de agosto de 2019

Hace falta mucho más que un magnate-presidente para doblegar a Venezuela

Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com


 
Hoy se conoció el anuncio de bloqueo financiero total contra Venezuela ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Al mismo tiempo, el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, aseguró que "el tiempo del diálogo ha terminado, ahora es el momento para la acción" contra Venezuela. Desde hace días buques y aviones del Comando Sur merodean en las aguas del Caribe en peligroso son de provocación.

Hoy el canciller venezolano Jorge Arriaza recordó en una conferencia de prensa, que el bloqueo aprobado por Donald Trump viene a oficializar todas las agresiones financieras que el imperio ha venido implementando desde hace años contra el pueblo de Venezuela y que ya le han causado al menos unas 40 mil muertes al no poder adquirir medicinas y otros bienes de primera necesidad en el mercado internacional a pesar de tener mucho dinero con qué pagar.

Con esta nueva orden suman siete decretos que buscan restringir las capacidades comerciales, financieras y económicas del Gobierno venezolano. Esas medidas vendrán a afectar aún más al pueblo y también al sector privado, que no podrá hacer negocios con el país norteamericano. En particular, el nuevo bloqueo impuesto por Estados Unidos afectará la política social de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que proveen de alimentos a los sectores populares.

El presidente estadounidense Donald Trump "ha dado los pasos más peligrosos contra nuestra patria para sentar bases de asfixia absoluta contra Venezuela", denunció este martes la vicepresidenta bolivariana Delcy Rodríguez.

Sin embargo, Venezuela, que ya lleva años enfrentando la guerra económica de los Estados Unidos, no está desarmada: "ante estos ataques ya estamos preparados, hemos creado caminos alternativos porque no nos doblegaremos ante ninguna situación", dijo el canciller venezolano.

"Hace falta mucho más que un magnate-presidente para vulnerar la dignidad de Venezuela", puntualizó el canciller y aseguró que "daremos una respuesta firme de que no dejaremos que nos dobleguen", apuntó.

Las peligrosas y desenfrenadas políticas de Donald Trump son el signo visible de los problemas insolubles a los que debe hacer frente el imperio que dice presidir. En medio de la tormenta busca como mantenerse a flote pero irremediablemente se hunde cada vez más en el marasmo los intereses más destructivos para su propio país y para el resto del mundo.

A nivel doméstico, la ola de odio que envuelve a los Estados Unidos le está haciendo pagar caros puntos de popularidad a un presidente que ha hecho carrera política a punta de tuitear mensajes xenófobos y racistas. Trump, que hasta hace unos días parecía seguro para la reelección en las elecciones del próximo año, ahora ve peligrar esa victoria electoral que antes daba por un hecho.

Por eso el desenfreno contra Venezuela, y por eso también su desenfreno en la guerra comercial contra China, para tratar de consolidar el apoyo de grupos que le han reportado muchos votos pero que en realidad representan un peligro para Estados Unidos y para el mundo.

A nivel global, y por más que diga que lo que le preocupa es salvar a su propio país, Trump se hunde cada día más en los brazos financieros de Wall Street y la City de Londres.

A nivel regional, se hunde cada vez más en los brazos de la mafia de Miami y de los intereses corruptos de las derechas latinoamericanas. Para colmo de males, el Gobierno bolivariano reta la autoridad del imperio al llevar adelante un exitoso proceso de negociación con la derecha protegida por Washington. Por eso Trump ahora busca subir la parada contra Venezuela.

Cada vez más analistas anuncian que el sistema de imprimir dinero sin respaldo productivo, y con él el neoliberalismo y la globalización, están llegando a su fin. Parece que se está terminando el período de los últimos años en los que la banca occidental había logrado estabilizar el oro en un bajo precio.

Si el precio del oro se dispara será el fin del dólar y por ende, de los Estados Unidos como mandamás global. Dicen que China está contrayendo deuda en cantidades masivas para invertir en infraestructura a la vez que, junto con Rusia, compra todo el oro que puede. Irán se está dedicado masivamente al minade de Bitcoins, todo ello como preparación ante el previsible colapso del sistema financiero global, un hecho que marcaría el fin del mundo bajo la dudosa "Pax Americana".

Venezuela no es Irak, ni Yugoslavia, ni Libia, el nivel de organización social y conciencia política de su pueblo, el poderío de sus fuerzas armadas y el tamaño de su territorio la hacen una plaza muy difícil de conquistar e imposible de gobernar. Además, independientemente de la propaganda de la CNN, no está aislada. 

En medio de esa vorágine, si a Donald Trump se le ocurriera meterse militarmente contra Venezuela, o contra cualquiera de nuestros países del ALBA, estaría desatando un verdadero huracán de dimensiones insospechadas. Las agresiones imperiales no han hecho otra cosa que fortalecer la voluntad de nuestros pueblos de resistir porque les han enseñado cuál es el verdadero rostro de los Estados Unidos y cuál es el camino a seguir para tener una vida digna.



martes, 16 de julio de 2019

40/19: Una fecha histórica para Nicaragua y el Abya Yala



 
Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

Se cumplen 40 años de una fecha de significado histórico para Nuestra América, el del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Fue, después de la mexicana y la cubana, la tercer revolución armada triunfante del siglo XX en nuestra región y, entre muchas otras cosas, aportó rasgos fundamentales de lo que vendrían a ser las actuales revoluciones del siglo XXI en el Abya Yala, como la participación de los cristianos y creyentes, el carácter plurinacional del Estado, la participación masiva del pueblo en tareas como la alfabetización y la defensa, y la refundación del Estado a través de procesos constituyentes.
Hay, claramente, una Nicaragua antes y otra después del 19 de julio de 1979. La de antes del 19 de julio era una dictadura sangrienta, un protectorado de los Estados Unidos diseñado para mantener a raya al propio pueblo y a los demás pueblos de la región, una finca en la que los ricos, liberales y conservadores, se repartían el pastel como mejor les parecía y al pueblo solo le daban palo, plomo y picana. La Nicaragua de los Somoza dejó dos herencias especialmente oprobiosas: Un país en el que más de la mitad de la gente no sabía leer ni escribir, y donde un puñado de propietarios controlaba el 50% de la tierra.
La Nicaragua de después del 19 de julio destruyó a ese Estado y reemplazó sus órganos represivos con un Ejército y una Policía de raíces populares y revolucionarias, le enseñó al Pueblo a leer y escribir y con su más amplia participación redactó una Constitución que aún hoy persiste en sus partes fundamentales. Llevó a cabo una reforma agraria y urbana profunda que alteró de manera muy importante la estructura de la propiedad en el país y creó las condiciones para que los sectores populares se convirtieran en sujetos económicos, además de sociales y políticos.
Esa Nicaragua que nació el 19 de julio se enfrentó a un entorno internacional muy difícil y fue objeto de una guerra sangrienta y genocida financiada y dirigida por los Estados Unidos. Si para derrocar a la dictadura se ofrendaron decenas de miles de vidas, para defender a esa niña recién nacida el pueblo tuvo que ofrendar otras tantas decenas de miles de sus preciosas vidas. Esa guerra provocó la pérdida del poder político en 1990 pero no significó la muerte de la niña.
Sus elementos fundamentales, como un Pueblo organizado y alfabetizado, Policía y Ejército populares, autonomía de la Costa Atlántica, fincas campesinas y casas en manos de los sectores populares lograron resistir la ofensiva neoliberal y proimperialista.
De la derrota electoral de 1990 sobrevivieron cambios verdaderamente revolucionarios a escala de nuestros países de América Latina y del denominado tercer mundo, en su mayoría presos en las redes de una democracia neoliberal vigilada, donde estructuras represivas oligárquicas están prestas en todo momento a poner límites severos a lo que son capaces de soñar los pueblos. Desde 1979 Nicaragua es un país en el que democracia puede significar victoria de la voluntad popular y en el que existe la garantía de que los fusiles no se volverán contra el pueblo.
Por sobre todas las cosas, a esa derrota electoral de 1990 sobrevivió el Frente Sandinista de Liberación Nacional como partido revolucionario de masas, continuador del legado de Augusto C. Sandino y expresión más acabada de lo mejor del pueblo nicaragüense.
Ese partido supo resistir durante 16 duros años en los que permanentemente se intentó destruirlo por todos los medios. El FSLN, bajo la conducción del comandante Daniel y de la compañera Rosario, supo además maniobrar para regresar al poder en 2006 y retomar la obra revolucionaria, siempre fiel a su programa histórico de 1969 en las condiciones concretas de cada coyuntura política.
Para regresar al Gobierno en 2006 el Frente Sandinista estaba obligado a hacer ciertas alianzas con sectores de la burguesía. Esas alianzas no fueron para nada un error, sino una necesidad que en términos estratégicos fue aprovechada sabiamente por la conducción revolucionaria para restituir los derechos perdidos, desarrollar la base material de la nación sin la cual es impensable hablar de socialismo, y para hacer de los sectores populares verdaderos sujetos económicos, además de sociales y políticos.
Como toda alianza, la que se practicó en Nicaragua hasta el año 2018 con sectores de la burguesía tuvo con necesidad que influir también en el instrumento político y en los sectores populares organizados. Por su misma naturaleza de clase, esa alianza necesaria tuvo también efectos negativos de despolitización y desmovilización que fueron aprovechados por unos sectores golpistas muy bien financiados y entrenados que promovían una agenda de destrucción del sandinismo y con él del Estado nacido del glorioso 19 de Julio de 1979.
Pero el "golpe suave" promovido por la USAID, que puso a prueba al pueblo nicaragüense, a la militancia sandinista y al Partido, se estrelló contra la realidad de un pueblo que sí había sido empoderado y que sí había sido educado a través de las políticas sociales del buen Gobierno sandinista.
A quienes desde la izquierda quieran cortarse las venas y se empantanen en la búsqueda de "errores" que pudieran haber motivado el fallido "golpe suave" de 2018 hay que recordarles dos cosas: En primer lugar, que a nadie le hacen un golpe por los errores que haya podido cometer, sino por los avances que ha logrado y por los intereses que realmente amenaza. Lo segundo que hay que recordar es que el golpe de hecho fue derrotado, y que los golpistas hoy, a lo interno de Nicaragua, ante los ojos del pueblo nicaragüense, están más derrotados que nunca.
Con todo su horror y su odio, hay que reconocer que el "golpe suave" también fue una gran lección de educación política para todo el pueblo de Nicaragua y para la propia militancia sandinista. El fallido intento de golpe puso al desnudo los intereses de cada uno de los actores. Mostró claramente quiénes apuestan por vivir en una Nicaragua con lugar para todos y quiénes apuestan por ser empleados de intereses extranjeros aún al precio de destruirla.
A los millones de sandinistas, una parte muy considerable de la población nicaragüense, les enseñó que el objetivo de los golpistas es el genocidio político, tal y como lo hicieron los vendepatrias y traidores que asesinaron al general Sandino con las familias campesinas del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. El golpe fallido revolucionó y unió a los sandinistas de todas las generaciones, que han cobrado nueva conciencia del sentido histórico de su identidad.
En realidad el 40 aniversario de la Revolución Popular Sandinista marca la entrada en una nueva etapa de la lucha por la independencia y la justicia del pueblo nicaragüense caracterizada, ya no solo por el poder político de los sectores populares en tanto que sujetos de derechos sociales, sino también habiendo conquistado, como productores directos, espacios decisivos en la economía derrotando de manera definitiva a la oligarquía más reaccionaria y vendepatria que ve cómo su poder se le escapa irremisiblemente de las manos.
Esta etapa tiene lugar en un complejo escenario regional en el que los Estados Unidos, que ven cómo se viene abajo su influencia en el mundo, carecen de alternativas para el istmo centroamericano. Atrapados entre los irresolubles problemas de injusticia y corrupción que sus propias políticas han creado y la necesidad de mantener su control geopolítico sobre el comercio mundial, los Estados Unidos no pueden ya ofrecer una alternativa coherente para Centroamérica. Deberán ser los propios pueblos quienes asuman su propia alternativa, y en ese sentido Nicaragua, como parte del proyecto bolivariano del ALBA, es y seguirá siendo el referente.
Los retos para Nicaragua y para toda la militancia sandinista son enormes, pero también lo son los avances a 40 años de distancia. El pueblo que ayer recién había sido alfabetizado, hoy tiene profesionales, abogados, médicos, ingenieros, maestros revolucionarios, formados en una ética de servir al pueblo. La Nicaragua de hace 40 años se ha urbanizado de manera impresionante. Las generaciones que irán asumiendo la conducción de la sociedad son las de un sandinismo que no vivió los años ochenta, y las generaciones que sigan sus pasos son las que han vivido toda su vida en el siglo XXI.
Pero el proyecto de Sandino, y el del Frente Sandinista, de una patria libre y soberana, con justicia social y libre de ignorancia, en la que impere "la ley de AMOR, única que reinará sobre la Tierra, cuando la fraternidad humana venga y los hombres sean de LUZ", sigue siendo más vigente que nunca.
A partir del 19 de Julio de 1979, el amanecer dejó de ser una tentación en Nicaragua para convertirse en una materialización de los sueños, no siempre en los tiempos imaginados, no siempre en las condiciones esperadas, pero indetenible en un torrente popular armado de, para usar las palabras del comandante Tomás Borge, "paciente impaciencia", de visión estratégica, de comprensión del momento histórico, de disciplina política y de valores morales y revolucionarios.
Mientras la nación nicaragüense exista como objetivo, proyecto y obra, habrá Sandino y habrá Frente Sandinista garantizando que ésta sea de, por y para el pueblo. Y cuando no haya ya falta de naciones, cuando todos en la Tierra vivamos en fraternidad y los seres humanos "sean de luz", también habrá Sandino, porque ese es el pensamiento que él nos ha legado.

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