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sábado, 8 de octubre de 2022

El nazi-fascismo solo estaba dormido

Batallón neonazi Azov, Ucrania.
Foto: RT.


 

 

Por Miguel Necoechea

I

Mientras los pueblos de Europa y Estados Unidos enfrentan un alza, sin precedentes en los últimos treinta años, de los precios de la energía y alimentos y asediados por una inflación que no cede, sino que, por el contrario, crece, los pueblos de las llamadas naciones “occidentales” (nosotros estamos en Occidente y condenamos la agresividad y deseos de conquista de Estados Unido y la OTAN) destinan miles de millones de dólares, que bien podrían utilizar en sus países para arrancar de la pobreza a millones de sus ciudadanos y frenar la crisis económica mundial que, dicho sea de paso ellos han provocado, para financiar la guerra de conquista provocada por la OTAN y EE.UU., con Ucrania como punta de lanza, cuyo fin último es desestabilizar y fraccionar en pequeñas repúblicas a la Federación Rusa con el propósito de colonizarlas y explotar sus cuantiosos recursos naturales y, a aplicar “una solución final” en el mejor estilo nazi, borrando de la faz de la tierra a los seres humanos de origen eslavo, según han dicho públicamente los propios ucranianos. Como botón de muestra de lo anterior está la evidencia que Joe Biden ha pedido al Congreso de su país la friolera de ¡857.6 mil millones de dólares! para gastos militares.

Para la Federación Rusa las pretensiones de EE.UU. y la OTAN y la desnaturalizada Ucrania nazi, lo anterior no es noticia. Los rusos lo saben desde siempre. En la historia reciente, la Alemania de Hitler se quiso hacer con el territorio de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de ésta, EE.UU. y Europa occidental intentaron lo mismo a lo largo de la llamada Guerra Fría; en 1991 aprovechando el doloroso colapso de la Unión Soviética, faltaron a su palabra y descaradamente alinearon en la OTAN a las ex repúblicas socialistas con el propósito de militarizarlas. Esos países, en los que el nazismo solo dormía. Ucrania, Polonia, Hungría, Checoeslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Lituania, Letonia y Estonia- están, armados con material bélico de EE.UU., Inglaterra, Francia y recientemente Alemania a las puertas de la frontera con Rusia.

Aunque es algo conocido, es importante remarcar que el cerco sobre Rusia dio un salto cualitativo con la toma de Ucrania por Estados Unidos en 2014. El golpe de Estado contra el presidente legítimo Víctor Yanukovich se dio un día después que él aceptara adelantar las elecciones presidenciales, tal como lo había acordado con los líderes europeos. Los medios de comunicación occidentales trataron de manipular a la opinión pública mundial pregonando que el presidente había caído a resultas de una sublevación popular. Poco después del 14 de febrero los medios de comunicación independientes, reportaron que la insurrección fue financiada e inducida con el beneplácito de Barak Obama y Joe Biden, su vicepresidente, e instrumentada por la subsecretaria de Estado Victoria Nuland - de espíritu nazi-fascista- quién se jactó de haber invertido 5 mil millones de dólares para que Ucrania se incorporará a la Unión Europea. El verdadero propósito de esta señora era que ingresará como miembro de pleno derecho a la OTAN. Con la característica arrogancia y cinismo imperial, visitó y regaló ¡donas Krispy Cream! a los manifestantes acampados en la plaza Maidán, incitó a los grupos nazis de Sector Derecho, Batallón Azov, C 14 y otros, a dar el golpe de Estado y ella se encargó que el primer ministro Arseniy Yatseniuk usurpará la presidencia de forma ilegal. Y el vicepresidente Joe Biden estuvo directamente involucrado en la reorganización del gabinete de Kiev, y maniobró para que a su hijo, Hunter Biden, se le otorgara un puesto con un una remuneración de cientos de miles de dólares, en la compañía de ucraniana Gas Burisma Holdings.

Sigamos. La llamada clase liberal en Europa y EE.UU., aterrorizada por el auge del fascismo que despierta, se ha aliado con los más deleznables políticos del establishment, señores que solo obedecen servilmente las órdenes de los dueños de la industria militar, de los autócratas y de las trasnacionales.

Paradójicamente el derrumbe de la clase liberal, encabezada por los Clinton, los Obama, los Biden, los Macron, los Scholz, sin que fuera su pretensión, ha cedido un espacio político que la extrema derecha ha asaltado sin dilación que, propagandísticamente, condena la guerra en Ucrania a la que califica como un asunto demencial de la OTAN, los acuerdos de libre comercio culpables del desempleo, la estafa a los trabajadores implícita en la globalización, la austeridad y el neoliberalismo.

Este embate de la furiosa ultraderecha ha permeado en Estados Unidos con el disfraz de fascismo cristiano (vaya contradicción) en Hungría, Polonia, Suecia, Italia, Francia y Bulgaria y probablemente en la República Checa, donde la inflación y el aumento de los precios de la energía, ha lanzado a millones de checos por debajo del umbral de la pobreza (que establece el Banco Mundial, parámetro muy por encima de la que aqueja a los pobres de África Asia y América Latina).

Lo que veremos desde nuestro Continente en la primavera del año entrante, después del duro invierno que pasaran en Europa, en el que las familias padecerán apagones continuos, escasez de dinero para comprar alimentos y pagar los recibos de electricidad y gas para los calentadores, –sufrimiento que no les deseamos– lo que apenas queda de la mal llamada democracia occidental se extinguirá sin lugar a dudas.

El extremismo derechista que renace por sus fueros en esos países, se debe al hartazgo de sus ciudadanos ante la exorbitante desigualdad social y la torpeza de los políticos europeos y norteamericanos para resolver la interminable crisis que ha provocado el capitalismo salvaje neoliberal.

En contraposición a esos políticos en decadencia, los líderes de la ultra derecha, que prometen una renovación moral y económica, la venganza contra los enemigos que inventan y el regreso a la gloria perdida, reemergen como salvadores de los sumideros de la política europea. El odio y la violencia fascista, ya en ebullición, se legitiman. En esos países, la otrora clase política en declive y la supuesta civilidad de lo políticamente correcto, es motivo de burlas sardónicas.

El fascismo no desapareció como intentaron hacernos creer los políticos e intelectuales de “Occidente”. Estados Unidos, que se presenta ante nosotros como el que derrotó al fascismo, lo que hizo fue internacionalizarlo. Después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra ayudaron con pasaportes falsos y documentos de una nueva identidad a cientos de ex nazis y criminales de guerra, a quienes reclutaron para integrarlos a los servicios de inteligencia occidentales y en los regímenes fascistas de Franco en España y en del dictador Oliveira Salazar en Portugal. Apoyaron a las fuerzas de derecha fascista en Grecia, durante la guerra civil de 1946 a 1949 y, posteriormente, respaldaron el golpe militar de extrema derecha en 1967.

La OTAN, engendro yanqui-europeo, también operaba grupos terroristas nazi-fascistas. “La Operación Gladio (ver Wikipedia) fue el nombre clave de las operaciones clandestinas de «resistencia armada» detrás de las líneas enemigas, los quinta columnistas, de la llamada «Red Stay Behind», planeadas por la Organización del Tratado de Bruselas, posteriormente convertida en la OTAN, que actuarían en caso de una hipotética invasión y conquista de Europa occidental por parte del Pacto de Varsovia”.

El fascismo, que nunca murió, solo se agazapó, asciende por sus fueros. La política italiana de extrema derecha Giorgia Meloni ganó, junto a una coalición de ultra derecha, los votos suficientes para ocupar el cargo de primera ministra de Italia. Esta señora se formó en el ala juvenil del Movimiento Social Italiano, fundado por partidarios de Mussolini después de la Segunda Guerra. Ella llama a los burócratas de la Unión Europea “agentes de élites globales nihilistas impulsadas por las finanzas internacionales". Promueve la teoría del “Gran Remplazo”, que no es otra que su visión racista y xenófoba en cuanto a que, si no se detiene la migración de los “no blancos”, estos reemplazaran del poder político y cultural de los blancos.

Meloni y Víctor Orban, presidente de Hungría, declarado por el Parlamente Europeo como anti demócrata según los parámetros de lo que es la democracia para ese Parlamento, forman una dupla digna de estos tiempos.

A la dupla se agregan los del partido sueco, claramente pro nazi, que obtuvo más del 20 porciento en las recientes elecciones generales, para convertirse en la segunda fuerza política de Suecia. Este partido político se formó en 1988 por un grupo pro nazi llamado BSS, Keep Sweden Swedish (Mantengamos Suecia Sueca). De los 30 fundadores del partido, 18 eran nazis, incluidos varios que sirvieron en las Waffen SS, (las Waffen SS eran el cuerpo de combate de élite de las Schutzstaffel -mejor conocidas como SS- dirigidas por Heinrich Himmler. Wikipedia)

En abril Marine Le Pen, la candidata de ultraderecha a la presidencia de Francia, obtuvo 41 por ciento de la votación frente a Emmanuel Macron. En España, el partido de extrema derecha Vox, es la tercera fuerza política en el Parlamento español. El partido alemán de ultra derecha AfD o Alternativa para Alemania es el tercer partido más grande en Alemania.

Estados Unidos tiene su propia versión del fascismo encarnada en el partido Republicano que como dogma adopta el pensamiento mágico, la misoginia, la homofobia y la supremacía blanca de la derecha cristiana y dinamita activamente el proceso electoral de 2024, azuzados por su candidato Donald Trump.

Todo indica que la crisis económica que padecemos hoy en día se asemeja a la que vivió el mundo a mediados de la década de 1920 que se extendió hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Las similitudes históricas en el momento actual

II

El desplome económico del final de la década de los años veinte, fue la piedra de toque para el ascenso al poder de los nazis en Alemania. En las elecciones de 1928 en ese país, el partido nazi apenas obtuvo el 3 por ciento de los votos. Como resultado del Crack del 29, el pico de la crisis financiera en Estados Unidos de 1929, que devino en mundial, a principios de 1932 el 40 por ciento de la fuerza laboral alemana, seis millones de personas, estaba desempleada. Ese mismo año el Partido Nazi se convirtió en el principal partido político en el parlamento alemán.

Antes que prodigar alimentos y bienestar a millones de alemanes hambrientos, el gobierno de la República de Weimar, prisionero de los intereses de los grandes industriales, optó por pagar a la banca privada préstamos ominosos y dictó medidas severas de austeridad. La desesperación y la rabia se extendieron como reguero de pólvora a toda la población. Es notable el paralelismo de Weimar con lo que sucede hoy en EE.UU. y la Unión Europa, rehenes de la industria militar de armamento y favorecedores de los bancos privados y oligarcas de sus países.

Las manifestaciones masivas, encabezadas por los Camisas Pardas (los Sturmabteilung o SA, sección de asalto en español, funcionaron como una organización de carácter miliciano, vinculada al Partido Nacionalista Obrero Alemán -NSDAP- de corte fascista. A sus integrantes se les conocía como camisas pardas para diferenciarlos del uniforme negro de las SS. Wikipedia) culparon de la hambruna y el desempleo a judíos, comunistas, intelectuales, artistas y a la clase dominante y los declararon enemigos del pueblo. El odio era su divisa principal y vaya que se vendió bien. Otro paralelismo con el momento actual en el que la gente común está harta, incluso odia a la clase dominante ya los políticos tradicionales en sus países.

La caída de la República de Weimar estuvo protagonizada por el líder socialista Friedrich Ebert, presidente de 1919 a 1925 y más tarde Heinrich Brüning, canciller de 1930 a 1932, quienes por su ineficacia, desesperados recurrieron al Artículo 48 de la Constitución que otorgaba al presidente el derecho a emitir decretos en caso de emergencia al margen del ya disfuncional Parlamento,

El resultado de esa torpeza política explica la caída estrepitosa de las instituciones republicanas y de los procesos democráticos y, el declive del Reichstag, dio paso al ascenso al poder de los nazis en 1933. Otra similitud con la actualidad: el Parlamento alemán era tan disfuncional entonces como lo son ahora el Parlamento Europeo, los parlamentos en cada país de la Unión Europea y el Congreso norteamericano.

No es imposible pensar que el Artículo 48 de la Constitución de Weimar fue el equivalente a las órdenes ejecutivas utilizadas por Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, para eludir al Congreso de EE.UU. para ordenar asesinatos selectivos con drones, financiamiento delincuencial y oscuro a mercenarios en todos los países en los que quisieron (y quieren) derrocar a sus gobiernos legítimos y otras atrocidades de esos señores cometidas al margen de la ley. Al igual que en la Alemania de la década de 1930, la Corte Suprema y tribunales de Estados Unidos han sido tomados por extremistas de ultra derecha. Un ejemplo siniestro es el gobiernos del demócrata Obama, de quien, paradójicamente, se esperaba fuera el artífice de un cambio profundo en el sistema político y económico de la potencia imperialista. Él interpretó a su modo la autorización para el uso de la fuerza militar expedido en 2002, actuando como juez, jurado y verdugo en el asesinato del ciudadanos estadounidenses. Inició su campaña criminal con el clérigo estadounidense Anwar al-Awlaki. Dos semanas después, ordenó, con un ataque de dron, el asesinato de Abdulrahman al-Awlaki, hijo de 16 años de Anwar, y nueve adolescentes en un café en Yemen.

Obama rescató a los millonarios de Wall Street a costa del sacrificio de las víctimas espoliadas por ellos. Utilizó a su antojo la ley de espionaje para acusar a Chelsea Manning, la militar que actuando con ética y coherencia como ciudadana, entregó miles de documentos militares secretos a WikiLeaks de Julian Assange, que exponían las mentiras en cuanto a las guerras de agresión emprendidas por Estados Unidos, los delitos de tortura y los fraudes al gobierno perpetrados por los contratista paramilitares en las mismas guerras. Y, como colofón, fue el demócrata de origen africano quien expandió de forma masiva el uso de drones militarizados.

En su momento los nazis borraron de un plumazo la pretendida democracia de la República de Weimar. Así como Obama utilizó sus órdenes ejecutivas, los nazis respondieron al incendio del Reichstag en febrero de 1933, que probablemente perpetraron ellos mismos, haciendo uso faccioso del Artículo 48 de la Constitución de Weimar, para emitir el Decreto para la Protección del Pueblo y el Estado. 

Como Obama, Trump y Biden y por extensión la OTAN, los nazis legalizaron el encarcelamiento sin juicio para cualquier persona considerada una amenaza a la seguridad nacional. Abolieron los sindicatos independientes, la libertad de expresión, la libertad de asociación y la libertad de prensa, e invadieron el ámbito de lo privado las comunicaciones postales y telefónicas.

Al igual que en la Alemania de entonces, hoy en la prensa, la radio y redes sociales, la verdad y la mentira son indistinguibles. Los verdaderos demócratas, y no se diga los revolucionarios, son el demonio personificado. La libertad de prensa tan fanfarroneada en “Occidente”, se ha convertido en el principal enemigo de la democracia al estilo occidental (si acaso representativa) y, por su puesto, de los países revolucionarios y de los que practican la democracia directa, participativa.

Los dirigentes de las “democracias occidentales” sirven servilmente a los dictados de los dueños del dinero de la industria de la guerra y las corporaciones transnacionales. Estos oligarcas se benefician con enormes recortes a sus impuestos, dinero que va a parar, junto al de los actos de corrupción, fraudes fiscales a los paraísos fiscales autorizados y promovidos por la banca mundial.

Queda claro que el tránsito de la democracia corrompida al fascismo en toda regla fue, y volverá a ser, de un pequeño paso. El odio por la clase dominante fue y es universal. El repudio a los partidos tradicionales de la democracia occidental, totalmente devaluada, es visible en todo el mundo.

La gente, los ciudadanos del mundo occidental, víctimas de una inflación que está en el pico más alto de los últimos 40 años, verá como un aliado, cada vez con mayor frecuencia, a cualquier figura política o partido político dispuesto a atacar a las élites gobernantes tradicionales. Las víctimas de esa devaluada democracia occidental celebran con júbilo los ataques de la ultraderecha. Mientras más crudos, irracionales y grotescos sean, mayor es el apoyo que reciben. Estas pasiones son de pronóstico reservado cuando en “Occidente” se espera que en invierno los costos de la energía aumenten hasta un 80 por ciento y una tasa de inflación del 10 por ciento, o más, devore los ingresos de las familias.

La sociedad bajo el neoliberalismo ha padecido y padece las políticas perversas impuestas por los gobernantes títeres, que benefician exclusivamente a las élites multimillonarias, que reducen y privatizan los servicios públicos, incluidas las escuelas y hospitales, que han desmantelado la planta industrial, que dilapidan el dinero público y fondos de pensiones en la industria de guerra, que han sometido a sus ciudadanos a intensas campañas de supuesto corte sanitario que paralizan a la sociedad aterrorizada y con miedo, que, cuando los ciudadanos denuncian las políticas neoliberales, recurren a la fuerza pública y militar para someterlos. No es difícil afirmar que esas políticas de los liberales del establishment actual van en caída libre y sin retorno.

En el centro del problema está la pérdida de fe en las formas tradicionales de gobierno y las soluciones democráticas occidentales. El nazi-fascismo en la década de 1930 tuvo éxito a pesar de enfrentar una prensa, una radio, un cine hostiles; un gobierno y una Iglesia en contra que señalaban constantemente las mentiras, lo inalcanzable de sus promesas, los peligros y la locura. Es probable que la gente en su yo interior no creyera en sus teorías y mentiras, pero en su ánimo estaba la necesidad de adoptarlas.

Como en el pasado, estos nuevos partidos nazi-fascistas satisfacen anhelos emocionales. Explotan los sentimientos de desesperación y alienación. Prometen lo imposible de alcanzar, pero sobre todo venden el odio y la promesa de venganza en contra de una clase dominante que traicionó al país.

El nazismo fue una protesta al expolio del tratado de Versalles que rebajo al pueblo alemán a la condición de esclavo. Digamos que fue una protesta contra las corporaciones transnacionales de Inglaterra, Francia y Estados Unidos en aquel entonces. Ese nazi-fascismo que, agazapado permanecía a duermevela, ha despertado con el vigor de un oso después de invernar, contra la explotación, similar a la de 2932, que ejercen ahora las corporaciones multinacionales y los oligarcas occidentales. Más que cualquier otra cosa, la gente quiere recuperar el control de sus vidas, y, si eso conlleva castigar a los culpables de su miseria, que así sea. 

Recordemos que en su mensaje del 8 de noviembre de 2021 el Comandante Daniel, con claridad y visión meridiana, alertó a la humanidad del peligro que se cernía con el renacimiento del nazi-fascismo en Europa y Estados Unidos. Con toda razón llamó al Presidente estadounidense, al Primer Ministro inglés, y a algunos otros dirigentes de Europa fascistas y nazis. Y envió un claro mensaje: ni Estados Unidos ni Europa mandan en Nicaragua.

Invitamos a los revolucionarios de izquierda, a los verdaderos demócratas, a visitar Nicaragua y constatar in situ los avances en materia política, económica y social que ha alcanzado el país desde 2007, que marca el histórico regreso al poder del FSLN encarnado en el Pueblo-Presidente que encabeza el comandante Daniel. Pero lo más importante es venir a hablar con el pueblo para sentir su entusiasmo, su solidaridad, su amor y sobre todo la bendición de vivir libres y en paz.

lunes, 9 de mayo de 2022

(VÍDEO, ESTRENO): ¿Qué hay después de la segunda guerra mundial?

El periodista Néstor Espinosa de Canal 37 ExtraPlus entrevista al director del CREI, Manuel Espinoza y a Jorge Capelán en este aniversario de la victoria soviética contra el fascismo. La transmisión comienza a las 19 horas de Managua.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Nicaragua derrota al fascismo día a día


Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

En un anuncio en el diario golpista La Prensa, la cadena de comida rápida Burger King informa de la apertura de tres restaurantes en los centros comerciales de Managua bajo un nuevo franquiciado con la empresa Food Service Nicaragua, S. A. Además, llama a los interesados en trabajar a enviar sus hojas de vida y solicitudes de empleo.


Detestamos la comida rápida y conocemos sobre todos sus males, pero esta noticia es un indicador de buen agüero, un signo más entre muchos otros que muestran que el país se está reponiendo del durísimo golpe que supuso la violencia fascista del año pasado, que además de cientos de familias enlutadas, dejó a cientos de miles de ciudadanos sin un ingreso.

La cadena Burger King fue cerrando sus restaurantes a causa de la violencia golpista el año pasado hasta que no quedó ni uno solo abierto. Entonces el diario La Prensa escribía que esto era "un ejemplo de la inestabilidad en el mercado comercial del país". Pero ahora, apenas un año más tarde, la empresa está reabriendo sus puertas y La Prensa publica ese anuncio en sus páginas de grueso papel al tiempo que repite el viejo mantra de "nada está normal".

Lo cierto es que la sociedad nicaragüense ha venido realizando denodados esfuerzos por restablecer la normalidad en el país, y lo ha estado logrando día a día desde que fueron levantados los tranques en junio-julio del año pasado. Hay que ir a los mercados y ver cómo funcionan los fines de semanas de descuentos que promueven los comerciantes organizados en conjunto con las alcaldías, hay que ir a los Tiangues en los que las pequeñas y medianas empresas ofrecen sus productos en todas las ciudades del país, con festivales y otras actividades culturales y deportivas organizadas por las alcaldías para apreciar estos esfuerzos.

Algunas noticias de esta semana:

  • El 61.3 por ciento de las familias que habitan en los distintos municipios que conforman el Triángulo Minero, en el Caribe Norte, ya cuentan con el servicio de energía eléctrica gracias a las obras ejecutadas por el Gobierno Sandinista. En el año 2007 cuando asumió la administración del Presidente Daniel Ortega, solamente el 17 por ciento de las familias tenía ese servicio.
  • Desde 2007 hasta el día de hoy se han construido 18 hospitales: 15 primarios, 1 departamental y 2 nacionales, todos ellos funcionando gratuitamente. A mediado plazo, existe la proyección de construir 15 hospitales más, seis de los nuevos hospitales ya están en construcción, entre ellos dos grandes: el de León y el de Nueva Segovia. Además, ayer se supo que ya se encuentran en proceso de licitación el hospital departamental de Nueva Guinea en el caribe sur; el hospital primario Bello Amanecer de Quilalí en Nueva Segovia y el hospital primario Los Chiles en Río San Juan.
  • 4 mil 179 productores iniciaron las labores de cosecha de café en Nueva Segovia, Estelí y Madriz, por lo que la demanda de mano de obra cada vez es mayor, ya que la lata la pagan entre 45 y 50 córdobas en esta zona de 42 mil hectáreas. Como cada año desde que el Frente Sandinista están en el Gobierno, el Ejército de Nicaragua resguarda la zona junto con los productores para garantizar la seguridad de los cortadores y de los dueños de fincas.
  • Dado el impacto positivo alcanzado con la reforma a la Ley de Justicia Tributaria, la Asamblea Nacional aprobó una reforma al Presupuesto General de la República de este año para incorporar 7 mil millones 855 mil córdobas (unos 232 millones de dólares). Los resultados positivos alcanzados con la reforma tributaria permiten incorporar los recursos para seguir protegiendo el empleo, los programas de restitución de derechos y el Plan de Inversión Pública.

El panorama latinoamericano es muy incierto, con los pueblos en rebeldía y el fascismo que se ha quitado la careta en Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia, Panamá, Honduras, Costa Rica y Haití, entre otros países. América Latina es una región duramente disputada entre los pueblos y las élites al servicio del imperio.

No vamos nosotros a obviar que el 25 de noviembre, la adminstración Trump prolongó por un año más la Orden Ejecutiva del año pasado que declara la situación en Nicaragua una "amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos". O sea que la Administración Trump, presionada por el juicio político de los demócratas y ante unas difíciles elecciones, señala una vez más a Nicaragua como objetivo de continuada desestabilización junto con Cuba y Venezuela.

Tampoco vamos a obviar que ese mismo día, en la OEA, se celebró una Sesión Ordinaria del Consejo Permanente de esa organización, un aquelarre de todas las fuerzas golpistas con motivo del ilegal informe de una comisión compuesta de Estados serviles a los intereses de los EEUU. Ese informe fue totalmente rechazado por Nicaragua, que tampoco reconoció a la comisión formada para redactarlo.


Sobre la OEA, se debe decir que por el momento los Estados Unidos no reúnen una mayoría calificada para implementar la "Carta Democrática" con la que tanto amenazan, pero el panorama político actual de la región hace difícil de prever cómo será la correlación de fuerzas en el futuro. Sin embargo, una cosa es evidente: La autoridad de ese organismo cada vez está más cuestionada.

El golpe en curso en Bolivia envalentonó a sectores de la derecha golpista que intentaron llevar a cabo tomas armadas de iglesias en distintos puntos del país que fueron rápidamente neutralizadas por las fuerzas del orden y por la población, que salió al contragolpe y se tomó pacíficamente la Catedral de Managua reclamando el derecho del aplastantemente mayoritario pueblo cristiano no golpista a adorar a Dios en los templos y a no permitir que éstos sean usados como plataformas políticas.

En todo el país se está llevando adelante una campaña basada en el lema y la proclama "¡Con la paz no se juega...Nicaragua: Pueblo de Paz y Bien...Todos tenemos derechos!" con el objetivo de resaltar los derechos de la población nicaragüense que han sido y son restituidos por el Gobierno sandinista, y de advertir a los pequeños grupos golpistas que hay en el país de que ninguna movida ilegal que atente contra el orden institucional del país será permitida.

El derrotado intento de golpe del año pasado revolucionó y cohesionó a todos los sandinistas del país y le abrió los ojos a una mayoría del pueblo sobre las verdaderas inenciones de los golpistas. Hoy en día en Nicaragua hay millones de ojos atentos ante cualquier movida golpista.

En ese contexto, el panorama del país es uno de estabilización tras el nefasto golpe fallido del año pasado. La caída de la economía ha tocado fondo. Para este año el FMI pronostica que la economía se contraiga en 5.7 por ciento, 1.2% el año que viene y que llegue a 0% o tal vez algo por encima de 2021, aunque en la práctica (tal y como ha sucedido en otros años) los resultados podrían resultar mejores que las predicciones de ese organismo que no es ni cristiano, ni socialista ni solidario.

El informe del FMI sobre la Consulta del Artículo IV de 2019 reconoce los esfuerzos realizados para estabilizar la economía. En la práctica desmiente los discursos de medios como La Prensa y la derecha golpista que afirman que la economía de Nicaragua está en caída libre.

El propio FMI desautoriza a esos golpistas que han sido férreos opositores a todas la políticas del Gobierno desde abril pasado, entre estas la reforma fiscal y la reforma del INSS. Evidentemente, el FMI no consideró que estas reformas, que en realidad son contrarias a su filosofía, han tenido un impacto importante en la macroeconomía del país.

El informe reconoce que el retroceso económico de 3.8% del PIB el año pasado, junto con la pérdida de unos 140 mil empleos y el cierre de 25% de las empresas del país fue culpa de la violencia golpista y que el acertado accionar del Gobierno impidió que la economía del país se fuera al garete. "Los buffers y las políticas del Gobierno contribuyeron a evitar un espiral económico descendente", dice el FMI.

El FMI constató la solidez macroeconómica del país con superávit externo (es decir, que tiene más ingresos que pagos al exterior), con una mejora en su cuenta corriente, con un freno a la fuga de capitales, y con expectativas de que las reservas internacionales aumenten 171 millones de dólares este año. Asimismo, el organismo considera que este año mejorará el déficit del sector público.

Pero el FMI no es el único en constatar esos avances:

La calificadora internacional "Standar & Poors", mejoró la calificación de Nicaragua de negativa a estable y lo mismo hizo la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings. Esto es muy importante porque le permite a Nicaragua acceder a créditos en el mercado financiero comercial, ya que las fuentes de asistencia multilateral concesional (préstamos blandos) están severamente afectadas por la Nica Act.

Este fin de año muestra un alto grado de actividad económica ya que entre aguinaldos a los trabajadores y remesas del extranjero ingresan a la economía unos 600 millones de dólares sumados a los miles de turistas que se espera entren al país. Todo este esfuerzo cuenta con el apoyo del Gobierno que organiza todo tipo de ferias y jornadas de descuentos en los mercados.

Asimismo, los programas sociales no se han detenido, por el contrario, se siguen impulsando bajo una lógica de alianzas estratégicas entre el pueblo, la economía popular y todos los empresarios comprometidos con el desarrollo del país (que son cada vez más).

Ya está muy avanzada la matrícula para el año escolar 2020 que se calcula comience en enero. Se proyecta iniciar el curso con por lo menos 1 millón 740 mil estudiantes.

Sigue la construcción de nuevos hospitales, centros de salud y casas maternas en todo el país, por ejemplo, este año, en San Miguelito y San Juan del Sur, en El Cuá y en San José en Matiguás, Matagalpa. El año que viene, en Quilalí, en Waslala, Mina El Limón y Malpaisillo, en León.

Con créditos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que no es afectado por la Nica Act ya que los EEUU no están en su directiva, se impulsan obras de infraestructura por varios cientos de millones de dólares, como 10 tramos de carreteras en el Caribe sur y norte, en Managua, Chinandega, Estelí, León, Masaya‑Granada, Matagalpa, Boaco y Chontales, de modo que Nicaragua seguirá teniendo de las mejores carreteras de América Latina.

Antes, los gobiernos liberales destinaban el 46 y 47 por ciento al gasto social, pero ahora con el Gobierno de comandante Daniel Ortega eso cambió, se invierte cerca del 57 por ciento, entre 10 y 11 más en educación, salud, transporte, entre otros.

Para resumir:

  • El panorama regional y mundial es muy incierto y afecta a todos, no solo a Nicaragua.
  • Nicaragua se está recuperando de los efectos nefastos del golpe.
  • La administración Trump amenaza directamente a Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero nuestros pueblos están muy fuertes a lo interno.
  • La ofensiva fascista de la derecha latinoamericana descansa sobre bases muy frágiles ya que el neoliberalismo está muy desprestigiado entre nuestros pueblos.
  • No son momentos para cobardes, sino para valientes. El pueblo de Nicaragua aprendió una amarga lección el año pasado y no dejará que le arrebaten su libertad y su independencia.




sábado, 25 de mayo de 2019

¿Por qué el golpismo es fascismo?

El siguiente texto mío fue publicado hace casi un año y circuló ampliamente por las redes sociales. Lo volvemos a publicar en este momento por considerarlo de actualidad para comprender el carácter de los que quieren destruir la democracia en Nicaragua.
Le hemos agregado material multimedia y un corto comentario final.
(Las fotos y vídeos sin atribución fueron publicadas en las redes sociales por los propios golpistas o por sandinistas)

NICARAGUA: El fascismo del "golpe blando"

Por Jorge Capelán
difusionrebelde.blogspot.com

Publicado: 20 Junio 2018 



El golpe blando contra el Gobierno Sandinista en Nicaragua tiene rasgos eminentemente fascistas. Es un movimiento por y para la élite en contra de los sectores populares. Sus motivaciones son monopolistas e imperiales.

El fascismo europeo, particularmente italiano de los años 20 del siglo pasado, prometía algún tipo de restauración nacional-imperial. El golpismo nicaragüense trabaja en función de intereses imperiales delictivos y colonizadores. Es una variante contemporánea del fascismo , emparentada con fenómenos como los de Al Quaida, el Estado Islámico y el ascenso de movimientos racistas y xenófobos en Europa Occidental y América del Norte.
Como el objetivo del fascismo nicaragüense es el de destruir a este país como Estado independiente y soberano, no presenta ciertas de las características del fascismo italiano como el culto a un líder o un modelo corporativista de sociedad. De hecho, evitan a toda costa cualquier definición del modelo de sociedad que promoverían en caso de obtener el poder, siendo el suyo un movimiento esencialmente negativo y destructivo.
El golpismo "suave" nicaragüense presenta los siguientes rasgos fascistas:
1) Busca imponer una agenda de élite que beneficie a los privilegiados así como a intereses extranjeros y delictivos con una retórica "desde abajo". Sus principales apoyos: Los grandes financieros, terratenientes, ONGs tóxicas, políticos extranjeros vinculados al narco y partidos fascistas.
 
 22 de abril de 2018. El financiero Piero Cohen, el hombre más rico
de Nicaragua y el 7° de Centroamérica,
se dirige a abrazar a los golpistas y asegurarles todo su
apoyo en contra del Gobierno.
(Fuente: 100% Noticias)
Bufette de lujo para los tranqueros.
En muchos lugares, los dueños de restaurantes
caros les daban comida fina...
a medida que pasaban las semanas y no se
lograba "el objetivo", la generosidad
de esos burgueses fue mermando.

2) Se viste de todo tipo de ropajes, desde la diversidad sexual y el liberalismo hasta el más rancio conservadurismo pasando por una profunda corrupción del discurso insurreccional de la Revolución Popular Sandinista de 1979.
"Patria Libre" y "Que se rinda tu madre",
dos consignas de la genuina lucha sandinista
utilizadas por los golpistas.
Imagen de perfil de un grupo golpista en Twitter.




Operador político-mediático estadounidense
Carl-David Goette Luciak, luego expulsado del país,
en Masaya.
 3) Un nihilismo activo que destruye todos los valores y entroniza todos los antivalores. La versión posmoderna del fascismo golpista nicaragüense adopta todas las posiciones y al mismo tiempo ninguna siempre y cuando esto le sirva para acabar con el supuesto "tirano" y sus "sapos".


Aula del colegio de monjas
"San José" de Jinotepe,
usada como sala de tortura.


4) Se dice democrático pero es destructor de las instituciones democráticas de cualquier tipo. Es destituyente. Busca destruir la Constitución. Quema alcaldías, destruye instalaciones del Consejo Supremo Electoral y pretende reducir la Asamblea Nacional a un cuerpo de solo 20 miembros.

Alcaldía de Diriá, Foto: Canal 2.

Centro Universitario de la Universidad Nacional
(CUUN) en León, patrimonio histórico.
Foto: El 19 Digital.
Alcaldía de Masaya.
15) Es eminentemente mediático, basándose en crear "hechos" a partir de "percepciones" diseñadas. Masacres ficticias fabricadas con imágenes tomadas de otros países y épocas. Masacres reales implementadas para culpar al adversario. Palabras altisonantes que dicen una cosa y hechos fehacientes que dicen otra, totalmente distinta. Ropas de moda para la "lucha". Expertos de imagen y especialistas de marketing. Medios de masas que apelan a la emoción y no a la razón. Todo eso siempre ha sido un ingrediente básico del fascismo.

Una llanta quemada y decenas de cámaras la filman
"desde el ángulo adecuado" para "probar"
que hay una insurrección popular.
"Manifestación" golpista a mediados de junio 2018
en la carretera a Masaya. Había tantos periodistas y camarógrafos como manifestantes,
pero de todos modos la actividad fue cubierta como
"masiva protesta contra Daniel Ortega".


6) Se dice "pacífico" pero es militarista y violento. Como siempre lo hicieron Mussolini, Hitler y Franco, presenta su violencia como respuesta a la supuesta violencia de los otros. Ataca con bombas y armas de fuego las estaciones de Policía. Después lleva representantes de organizaciones de "derechos humanos" para exigirle a los policías que se rindan en nombre de... los derechos humanos.
7) Promueve el odio.
8) Es sectariamente paranoico: Quién no está conmigo es "sapo" y merece ser torturado, vejado, atado a un poste y pintado, quemado, etcétera.
9) Es delincuencial: Los intereses personales son inextricables de los intereses políticos. Incluso, a menudo constituyen su esencia.
El operador golpista
de la USAID
Félix Maradiaga con el
expresidente colombiano
Álvaro Uribe Vélez.
10) Tiene fuerte apoyo clerical. Como en la Italia de Mussolini, en la España de Franco o en la Ruanda de los 1990s, cuenta con el apoyo de muchos curas y prelados de la Iglesia Católica, que no solo le dan su apoyo pasivo sino, especialmente, activo.

 
Cura saqueando una alcaldía.
Simpatico curita.

11) Su consecuencia lógica: el genocidio político. Al amenazar a cualquiera que defienda al Gobierno Sandinista, en realidad promueven la eliminación física de una gran parte de la población nicaragüense.

CORTÍSIMO COMENTARIO FINAL, MAYO 2019:

PERO EL GENOCIDIO POLÍTICO NO FUE POSIBLE
PORQUE TAMBIÉN HUBO TODO UN
PUEBLO QUE SE OPUSO
AL GOLPE

Cuando la Policía salió de sus cuarteles, e incluso antes,
la gente salió a las calles a desmontar
los tranques y ayudar a reparar las calles.
Esta foto es de Managua, pero estas escenas
se repitieron a lo largo y ancho del país.



 Abril 2018, apenas a una semana de iniciar
la violencia. Managua.

Una de tantas marchas celebrando la
liberación de León.



martes, 21 de mayo de 2019

Nicaragua a la sombra del fascismo occidental

Stephen Sefton, Tortilla con Sal.

"Libia: Dos pueblos, una guerra"
Sello postal de la administración fascista
italiana en Libia.
En los resultados de sus exámenes finales de la Universidad de la Sorbona, la filósofa francesa Simone Weil obtuvo mejores resultados que Simone de Beauvoir o Jean Paul Sartre. Como escritora, ella entendía bien las diferentes variedades del fascismo e imperialismo occidental. Así que vale la pena prestar atención a su comentario de que los europeos estaban conmocionados por los crímenes nazis porque los nazis les hicieron lo que los europeos le hacían a las poblaciones nativas de sus colonias. El comentario de Weil no era noticia para la gente en el mundo mayoritario, pero vale la pena repetirlo ahora para la gente de Norteamérica y Europa.

Activistas de la derecha separatista de la
Media Luna en Bolivia, apoyados por Occidente, en el
año 2008.

La actual política exterior de EE.UU. y de la UE encarna el fascismo en términos de su combinación del poder corporativo con el poder estatal. La ostentosa versión contemporánea da prioridad a los monopolios de las instituciones financieras y de los medios de comunicación para lograr lo que las élites de EE.UU. y de la UE quieren, sin incurrir en la destrucción masiva de guerras con resultados globales inciertos contra antagonistas decididos y obstinados. Ese es el significado subyacente de las sanciones y la constante guerra psicológica contra Rusia, China, Corea del Norte y Siria y, en América Latina, contra Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Pinta de uno de los grupos que adversan a la Revolución Bolivariana.
La foto fue tomada en las inmediaciones de la Plaza Altamira de Caracas,
bastión de la oposición apoyada desde Estados Unidos
y Europa. (Foto: Raúl Guevara / Tribuna Popular)
En América Latina y el Caribe, esta realidad es evidente dada la naturaleza de los representantes de EE.UU. y la UE. Estados Unidos y la UE apoyan a los regímenes represivos de crimen organizado en Colombia, Brasil y Argentina y a las y los contrapartes de estos regímenes en la oposición política de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Un corolario de ese apoyo es la incapacidad de estos bloques políticos subalternos para decir la verdad u honrar acuerdos, igual que sus gerentes en América del Norte y Europa.
Abundan los ejemplos de esta realidad. A principios de 2018 la oposición venezolana estaba a punto de firmar un acuerdo con el gobierno del presidente Nicolás Maduro, pero lo abandonó en el último minuto por orden del secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson. Del mismo modo, las autoridades estadounidenses abandonaron unilateralmente el proceso de relajación de las tensiones con Cuba tras años de negociaciones y, recientemente, han intensificado las sanciones mediante la activación de medidas no usadas anteriormente de la Ley Helms-Burton.
En Colombia, la última violación del cada vez más degradado acuerdo de paz ha sido el nuevo arresto de Jesús Santrich por falsos cargos de tráfico de droga inmediatamente después de su liberación bajo la Jurisdicción Especial de Paz, la disposición judicial clave del acuerdo de paz. Este abuso del acuerdo sigue más de 120 asesinatos de combatientes desmovilizados de las FARC por parte del ejército colombiano y sus aliados paramilitares narcoterroristas. Una mala fe flagrante similar caracteriza el cínico abuso por los gobiernos de derecha del poder judicial en Argentina, Brasil y Ecuador y las fallidas maniobras desesperadas de la oposición en Bolivia contra la candidatura presidencial de Evo Morales.
Este es el contexto regional para las negociaciones políticas aquí en Nicaragua entre el gobierno Sandinista del presidente Daniel Ortega y la oposición a sueldo financiada de una u otra manera por las autoridades estadounidenses. A diferencia de los varios intentos de diálogo en Venezuela, en Nicaragua las conversaciones ni siquiera son con políticos electos. Los representantes de la oposición controlados por Estados Unidos han excluido deliberadamente de las conversaciones a los partidos políticos de derecha por que electoralmente éstos están en bancarrota. Los negociadores de la oposición son casi sin excepción individuos de organizaciones que dependen de una forma u otra del apoyo financiero de Estados Unidos.
Violencia golpista en Nicaragua.
El gobierno nicaragüense ha aceptado conversaciones con estas figuras no representativas de la oposición en un proceso mediado por el Nuncio Apostólico y un delegado de la Organización de los Estados Americanos. Las discusiones han continuado formalmente desde marzo de este año, con algunos avances en temas como la liberación condicional de los prisioneros condenados por delitos durante el intento fallido de golpe del año pasado, el regreso de los partidarios de la oposición que huyeron del país el año pasado o las reformas electorales y el fortalecimiento de las garantías constitucionales existentes. Todas estas son concesiones importantes del gobierno.
Pequeña muestra del armamento decomisado a los golpistas.
(Foto: El 19 Digital)
Por su parte, la oposición se niega a comprometerse a renunciar a la violencia futura o a hacer un llamamiento conjunto con el gobierno para que se eliminen las sanciones económicas que perjudican a la economía nicaragüense. Tampoco parecen dispuestos a acordar un mecanismo que garantice la aplicación de cualquier acuerdo final que pueda alcanzarse. En efecto, parecen pensar que la amenaza de continuar con las sanciones o incluso de una intervención de Estados Unidos los exonera de tener que hacer concesiones significativas.
A medida que avanzan las conversaciones, la buena fe del gobierno contrasta cada vez más con la mala fe de la oposición, tanto para la mayoría del pueblo nicaragüense como para los delegados mediadores.  Como cortina de humo de su perfidia, la oposición organiza periódicamente distracciones, ya sea algún u otro teatro en los medios de comunicación o de manera todavía más cínica y siniestra con la provocación de incidentes de extrema violencia calculada. El último ejemplo de ello ha sido una serie de ataques por parte de opositores, presos por delitos durante el fallido intento de golpe del año pasado, en la penitenciaría donde están detenidos. Pero las autoridades nicaragüenses previnieron el valor propagandístico de esos ataques al invitar a la Cruz Roja a vigilar las condiciones de esos prisioneros, una medida que ha socavado las falsas acusaciones de abuso de parte de la oposición.

Padre Edwin Roman, en Masaya,
"ayudando" a canjear sandinistas secuestrados
durante el "golpe suave".
Dos cosas permanecen absolutamente claras en esta etapa de los intentos fallidos de EE.UU. y la UE de derrocar al gobierno Sandinista de Nicaragua. En primer lugar, las personas que apoyan a la oposición nicaragüense son cómplices de los esfuerzos profundamente antidemocráticos y antihumanitarios de los gobiernos occidentales para forzar un cambio de régimen contra un gobierno progresista exitoso. En segundo lugar, al igual que sus contrapartes fascistas en Venezuela y Colombia, la oposición nicaragüense son vendepatrias traicioneros comprometidos a servir y obedecer los intereses corporativos extranjeros. Políticamente, no tienen nada que ofrecer en respuesta al impecable plan nacional de desarrollo humano del gobierno Sandinista del Presidente Ortega.
Priemera sesión de las negociaciones, a inicios de marzo.
(Foto: Barricada)
Todo indica que los delegados de la oposición están decididos a encontrar una excusa para abandonar las conversaciones actuales o para renegar de cualquier acuerdo eventual. Los negociadores del gobierno del Presidente Ortega ya han hecho e implementado importantes concesiones, pero se aferran a su exigencia de que la oposición pida el fin de las sanciones económicas. Al final, es posible que se llegue a un acuerdo final, pero los dueños estadounidenses y europeos de la oposición nicaragüense nunca dejarán que la respeten. De hecho, puede que no sea del todo cierto que la oposición de Nicaragua no tiene un plan para su país : quieren ser los gobernantes de un infierno neoliberal como Honduras o Haití.
Fuente: http://www.tortillaconsal.com/tortilla/node/6433

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...