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domingo, 8 de enero de 2023

Debemos denunciar la movida golpista contra Lula en Brasil

 

Cuando los órganos de la dictadura mediática occidental global (CNN, Reuters, AFP, The Guardian, etcétera) claman al unísono que lo que hoy ha acontecido en Brasil contra el gobierno de Lula es un intento de "golpe de Estado", cuando invariablemente han callado ante (o han promovido activamente) incontables golpes que han tenido lugar en nuestra región en las últimas décadas, desde Venezuela (2002) hasta Bolivia (2019), debemos disparar todas las alertas. Jamás esos medios han parado un golpe en el Abya Ayala, siempre los han promovido.

Lula ha tenido que hacer muchísimas concesiones a los poderes fácticos globalistas en Estados Unidos y Europa para llegar al poder, pero Occidente no tiene aliados, solo intereses.

Bolsonaro está de "vacaciones" en EE. UU., una coartada que le permite impunemente desestabilizar al Brasil. Por otro lado, el gobierno de Lula está impunemente acuerpado por los intereses globalistas de fundaciones como la de la "Sociedad Abierta" de George Soros.

El imperio no está dividido entre "reaccionarios" y "progresistas". Al imperio lo rigen el "Destino Manifiesto", la Doctrina Monroe y las letras "sagradas" del himno nacional de los Estados Unidos, que solo hablan de sembrar la muerte y la destrucción contra imaginarios enemigos de "América".

La advertencia que hacemos es la de que los Estados Unidos y la OTAN pueden estar creando el escenario para una ocupación de sectores importantes de la Amazonía con el pretexto de que Brasil es un "país ingobernable". La Amazonía es estratégica para la humanidad, no solo por el agua y el equilibrio del carbono, sino también por su biodiversidad. Espiritualmente, la ocupación militar de la Amazonía significaría una herida gravísima para los pueblos originarios del Abya Yala.

Debemos denunciar y resistir con todas nuestras fuerzas esta maniobra vil y genocida del imperio contra todos nuestros pueblos.

Jorge Capelán,
Nicaragua Libre

sábado, 31 de diciembre de 2022

AUDIO: Camilo Mejía sobre EE.UU., el mundo, la región y Nicaragua

Benito Lacayo Centeno, Mario Reyes Prado y Jorge Capelán entrevistan al luchador antiimperialista Camilo Mejía sobre su visita a Nicaragua después de casi 30 años de ausencia. Programa "Hablemos Nicaragua" de Radio Venceremos en León 91.9 FM. 

viernes, 18 de noviembre de 2022

Logros en la tierra de Sandino animan al pueblo brasileño


 

Por Pedro César Batista (*).

Seguimos, desde Brasil, los avances sociales, económicos y políticos en la tierra de Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge, obtenidos gracias a la unidad revolucionaria y la organización popular, bajo la dirección del FSLN, bajo el mando del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta, Rosário Murilo, lo que nos lleva a tener gran admiración en la construcción de una sociedad que garantice la justicia social y la paz para la gran mayoría de la población. Al mismo tiempo, observamos la intensa propaganda de calumnias y mentiras, coordinada por vehículos al servicio del imperialismo, en contra de la soberanía del pueblo nicaragüense, que enseña el camino para conquistar la dignidad y la soberanía, al decidir no renunciar a ser propietarios de su destino.

Las elecciones municipales del pasado 6 de noviembre, cuando se eligieron alcaldes y vicealcaldes en los 153 municipios de Nicaragua, evidenciaron el alto nivel de conciencia adquirido por la población, resultado del permanente trabajo de base desarrollado por el FSLN, que realiza una labor que asegura que el poder político viene de abajo hacia arriba, de la base de los trabajadores organizados, que apoyan al gobierno central, lo que hizo posible la victoria del Frente Sandinista en todas las ciudades. Esto asusta a la burguesía y sus aliados, porque dentro de Nicaragua, el imperialismo y sus lacayos internos y externos ya no son capaces de engañar y atemorizar al pueblo que, en su gran mayoría, actúa como principal pilar de sustentación del proceso revolucionario.

El trabajo de base permanente, desarrollado por el FSLN, tiene mucho que enseñar a las organizaciones que representan al pueblo brasileño, ya que muestra cómo se desarrollan las condiciones subjetivas para la acumulación de fuerzas y la organización popular, como lo demuestran los resultados de las elecciones municipales, lo que significó una gran victoria y avance para el FSLN y las conquistas del pueblo nicaragüense.

Somos conscientes de las duras luchas libradas por el FSLN, desde su fundación, con el enfrentamiento a grupos armados, bandas terroristas y la poderosa campaña mediática para quebrantar el espíritu de combate y unidad de la organización. Fueron décadas de duras guerras con muchas vidas perdidas y daños económicos. Estas luchas nos han demostrado que es posible derrotar a los enemigos y fortalecer las trincheras revolucionarias, a partir de la capacidad de superación y la resistencia política, conservando siempre los compromisos con la transformación social profunda y la construcción de una sociedad donde la justicia social y la dignidad humana guíen todas las acciones.

EEUU propaga intensamente, a través de sus canales de comunicación, que es el modelo de democracia para el mundo. En realidad, lo que quieren es que los pueblos se arrodillen y permanezcan para ellos eternamente como depósitos de recursos naturales al servicio de sus intereses. Para ello colocan en los países que se someten a esta dominación, gobiernos que actúan como funcionarios de la Casa Blanca. La revolución victoriosa de 1979 mostró al mundo que Nicaragua ya no estará sujeta a los dictados del imperialismo.

La democracia estadounidense es una farsa cuando dice que hay una rotación de partidos en el gobierno. Sean demócratas o republicanos, la política imperial sigue siendo la misma, profundizando la explotación de la clase obrera estadounidense, con creciente pobreza y violencia, mientras aumenta su poderío militar para atacar a otras naciones, con acciones criminales, invasiones militares o mediante guerras híbridas, como lo hicieron. en Brasil en 2016, cuando organizaron el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, en un golpe de Estado con una acción legal, el lawfair. Acusaron al presidente y encarcelaron al presidente Lula da Silva para colocar un gobierno servil en Washington, que privatizó sectores estratégicos de la economía, quitó cientos de derechos a la clase trabajadora y realizó contrarreformas, aplicando recetas neoliberales. Para EEUU y sus lacayos, la democracia debe servir a los intereses económicos de las grandes empresas, las transnacionales y los bancos, profundizando la dependencia y explotación de los pueblos.

Lo que hemos visto y aprendido de la democracia en Nicaragua es lo contrario a lo que ha aplicado el imperialismo, donde los gobiernos nacionales son vendedores de la patria. En la tierra de Sandino comprobamos la garantía de la participación efectiva de la población en el apoyo a la soberanía nacional, la cual, organizada y movilizada, tiene la fuerza de conservar su poder para definir nuevos rumbos y decisiones, con movilización e integración efectiva entre lo pueblo. El FSLN y organismos estatales aseguran vigilancia y movilización permanente ante las continuas acciones delictivas de agentes estadounidenses.

Las elecciones municipales son prueba de ello. Una vez más, la expresiva participación de la población, en un proceso electoral para elegir a sus líderes, muestra la sincronía entre pueblo y gobierno en la defensa del Estado. Se destaca la participación del 57% del electorado total con derecho a voto, mientras que en EE.UU., en las elecciones de medio término, para elegir parlamentarios, la participación fue 10% menor que en Nicaragua, con el 47% del electorado yendo a votar. Significa que la población nicaragüense tiene más participación, conciencia e interés, lo que garantiza mayor representatividad del proceso electoral, líderes electos y fortaleza al gobierno, con base en el análisis de la participación electoral en ambos países.

APOYO CRECIENTE AL FSLN

SEGÚN el Informe de Adolfo Pastran, ha habido un número creciente de votos para el Frente Sandinista en los procesos electorales: “en 1990 el FSLN recibió 550.442 votos; en 1996, 551.421; en 2000, 603.885; en 2004, 709.098; en 2008, 941.199; en 2012, 1.314.317; en 2017, 1.283.003 y este año 2022, 1.494.668”. Este crecimiento en el apoyo de la población refleja la confianza popular y el resultado de la organización y el trabajo sobre las bases que sustentan las conquistas sociales y políticas.

La expresiva participación y grandiosa victoria del FSLN, en las elecciones municipales del 6 de diciembre, prueba la unidad monolítica que se forma entre el pueblo nicaragüense, capaz de comprender que es necesario preservar las conquistas históricas obtenidas con la Revolución Sandinista, para crear las condiciones para avanzar y fortalecer la capacidad económica y política para superar los ataques del imperialismo y sus agentes internos.

Nicaragua, Cuba y Venezuela representan gobiernos que se atreven a forjar una sociedad nueva, libre, soberana y digna, legítimos representantes de los intereses de sus naciones, por eso aquí en Brasil, a través de las acciones del Comité Antiimperialista General Abreu e Lima, denunciamos y combatimos los crímenes practicados por EE.UU. contra nuestros pueblos hermanos, que simbolizan la posibilidad real del control popular del Estado, mediante el desarrollo de políticas que sirvan a los intereses de la mayoría de la población y no de los capitalistas, chupasangres que sólo se preocupan con provecho y manteniendo sus privilegios.

Aquí en Brasil, así como en toda América Latina y el Caribe, enfrentamos una criminal campaña de mentiras y agresiones contra los referentes que Nicaragua simboliza para los trabajadores y las capas populares. Canales de televisión, periódicos y sitios de internet difunden desinformaciones, falsedades y ofensas, con la sordidez de los agentes del imperialismo, que repiten los discursos de la Casa Blanca. Esto, lamentablemente, también lo repiten sectores de una izquierda rosa, llamada progresista e identitaria, que actúa como ventrílocuo reverberando las acusaciones propagadas por los medios imperialistas. Estas falsedades y calumnias las enfrentamos permanentemente a través de debates, artículos, estudios de base y acciones de calle en solidaridad con la Revolución Sandinista, el FSLN, el gobierno del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosário Murilo.

LAS ELECCIONES DE BRASIL DERROTAN A UN LACAYO DE EE.UU.

Acabamos de vivir una dura campaña electoral para la Presidencia de la República de Brasil, con el actual presidente, Jair Bolsonaro, derrotado por Lula, que ganó con una diferencia de poco más del 1% de los votos. Bolsonaro volvió a realizar una campaña con mucho dinero y difusión de Fake News, utilizando un discurso sustentado en el miedo al comunismo, mentiras contra Nicaragua, Venezuela y Cuba, además del uso del aparato de Estado y del Presupuesto Público. En 2018, solo fue elegido después de la operación de la CIA que organizó la Operación Lava Jato, que arrestó a Lula y lo sacó de la carrera.

Con la derrota de Bolsonaro, sus seguidores, guiados por Esteve Bannon, intentaron repetir lo que hizo Donald Trump en EE.UU. tras su derrota ante John Biden. Organizaron un movimiento en las calles que no reconoció los resultados de las elecciones y llamó a un golpe militar. Hasta este momento aún persisten sectores fascistas, movilizados para no aceptar la victoria de Lula, que representó una importante conquista contra el fascismo, que ha crecido, no sólo en Brasil, sino en muchos países.

La elección de Lula da Silva a la presidencia apunta a un importante punto de inflexión en la política brasileña, especialmente en la política exterior, ya que tendrá la tarea de revertir el daño causado al pueblo brasileño y retomar los lazos de amistad y solidaridad entre los pueblos de la región, especialmente.

Brasil necesita retomar los lazos históricos de amistad con los pueblos latinoamericanos y caribeños, en especial con el pueblo nicaragüense y el FSLN, fortalecer la CELAC, el ALBA y la UNASUR, retomar los negocios y el intercambio con los pueblos cubano, venezolano y nicaragüense.

Estados Unidos intentará influir en las relaciones internacionales de Brasil, pero seguiremos movilizándonos junto al pueblo de Nicaragua y el FSLN, exigiremos al gobierno del presidente Lula que retome de inmediato las relaciones históricas entre Brasil y Nicaragua, pueblos hermanos que deben acercarse cada vez más en pos del sueño de Simón Bolívar, la Patria Grande.

Que el ejemplo de movilización, organización y unidad del pueblo nicaragüense inspire a las fuerzas de la izquierda brasileña, como el FSLN ha mostrado al mundo que un pueblo consciente y unido puede ser soberano y construir la justicia social, fomentando así la construcción de naciones soberanas y el fortalecimiento de la amistad y la solidaridad entre los pueblos en la lucha antiimperialista.

* Pedro César Batista, periodista, escritor, internacionalista y secretario ejecutivo del Comité Antiimperialista General Abreu e Lima.

martes, 15 de noviembre de 2022

(VIDEO): La geopolítica de la movida golpista en Santa Cruz, Bolivia

El periodista Néstor Espinosa entrevista a Jorge Capelán en el programa Sumando Vigores, del canal 37, Extraplus, sobre el contexto geopolítico de la movida golpista contra el gobierno del MAS ejecutada bajo el pretexto de la realización de un censo en Bolivia.

martes, 1 de noviembre de 2022

viernes, 24 de enero de 2020

Partido y Fuerzas Armadas son claves en la lucha Revolucionaria

Aproximación a un debate



Por Fernando Bossi Rojas

Ya es tiempo de ir sacando algunas enseñanzas sobre la experiencia vivida en las dos últimas décadas de gobiernos progresistas y revolucionarios en América Latina y el Caribe. Con avances y retrocesos, triunfos y derrotas, la ofensiva unionista e independentista –por lo tanto antineoliberal y antiimperialista– que comenzó apenas entrado el Siglo XXI no se ha agotado. Tal vez podemos afirmar que hubo en estos años una contraofensiva de las fuerzas imperialistas y oligárquicas, pero éstas no aparecen consolidadas ni mucho menos; por el contrario, respuestas populares de distinta magnitud se manifiestan en casi todos los países contra los gobiernos reaccionarios.

¿Qué caracteriza a los gobiernos revolucionarios que han resistido y resisten la embestida imperialista? ¿Cuáles son los elementos fundamentales que han permitido a esos gobiernos mantenerse en el poder y seguir avanzando en la senda de la justicia social y la plena soberanía? ¿Podemos encontrar puntos comunes a la hora de constatar los fundamentos del éxito de esa resistencia?

Dos elementos se vislumbran como comunes y esenciales cuando analizamos los gobiernos de Venezuela (20 años), Cuba (60 años) y Nicaragua (13 años), los tres gobiernos revolucionarios que han resistido estoicamente los feroces embates imperialistas: 1) la existencia de Fuerzas Armadas comprometidas profundamente con los procesos transformadores, y 2) la existencia de poderosos partidos revolucionarios con extraordinario poder de movilización, Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Partido Comunista de Cuba (PCC) y Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En los tres casos se han conformado FFAA cuyos hombres y mujeres proceden del seno del pueblo, imbuidas de doctrina patriótica antiimperialista (bolivariana en Venezuela, martiana en Cuba y sandinista en Nicaragua) y comprometidas con los procesos de transformación revolucionaria. Asimismo, cada uno de estos gobiernos ha contado con poderosos partidos revolucionarios cohesionados, fruto de la confluencia de fuerzas, de cuadros y masas, experimentados en la lucha y resistencia, con victoria concretas para vanagloriarse, con notoria disciplina organizativa e inmenso poder de movilización.

Estos dos elementos, sin duda alguna –y seguramente otros–, han pesado categóricamente en el blindaje a la soberanía de cada uno de estos países y han impedido el retorno al coloniaje.

Si repasamos los procesos de gobiernos progresistas de los últimos años en nuestra América, y cómo muchos de ellos fueron derrotados por las fuerzas reaccionarias –más allá de otras razones que sin duda hay que incluir en el análisis de cada caso en particular–, observamos que en todos faltó una política acertada con respecto a las FFAA, y también, un déficit llamativo en la presencia y acción de la organización revolucionaria que los sostenía.

No cabe duda que Manuel Zelaya no tuvo ni apoyo de los militares ni pudo, en ese momento, contar con un partido revolucionario que lo respaldara. Lo mismo ocurrió con Fernando Lugo en Paraguay.

En Brasil, tanto Lula como Dilma no presentaron una política efectiva para que las FFAA se involucren en el proyecto de liberación nacional, desaprovechando así trabajar con ciertas tendencias nacionalistas que históricamente existieron en su seno. Y el Partido de los Trabajadores (PT), la principal fuerza política del gobierno, de ser una organización nacida del núcleo duro del movimiento obrero, se institucionalizó de tal forma que fue perdiendo impulso revolucionario, poder de movilización y contacto directo con las bases (una autocrítica que el propio PT hizo luego del Golpe a Dilma).

En el caso de Argentina, tanto Néstor como Cristina, no intentaron sumar a los militares a su política de soberanía nacional y desarrollo económico, olvidando que el fundador del movimiento que representan, el peronismo, fue un hombre proveniente de las FFAA, el General Juan Domingo Perón. Asimismo, los Kirchner subestimaron la conformación de una fuerza política sólida que los respaldara, se desgastaron con el Partido Justicialista, armaron frentes electorales y también alguna organización más afín a sus directivas, pero en general no pudieron constituir un espacio organizativo de militancia que enfrentara con éxito los tremendos ataques de la reacción. La unidad alcanzada por el peronismo y sus aliados en las elecciones del año pasado fue la clave para el triunfo de la fórmula Alberto Fernández y Cristina Fernández, pero la asignatura con respecto a FFAA y organización partidaria sigue pendiente.

El Ecuador de Rafael Correa tampoco tuvo una correcta política con sus FFAA. Tal vez el trauma de la traición de Lucio Gutiérrez no dejó ver con claridad que esos militares habían jugado un rol importante cuando acompañaron al movimiento indígena en las movilizaciones que habían derrocado a gobiernos neoliberales. Igualmente, el Movimiento País nunca se conformó como un sólido partido cohesionado y revolucionario, más bien fue un espacio meramente electoralista, disperso y con bases doctrinarias muy endebles. De allí que la traición de Lenin Moreno no fuera novedad para muchos.

Más reciente es el caso de Bolivia y el golpe de Estado contra Evo Morales y la Revolución Democrática y Cultural. En este país, si bien se había avanzado más que en otros de los ejemplos mencionados con respecto a las FFAA, se evidenció que la política implementada no fue suficiente y menos aún eficaz. La Escuela Antiimperialista de las FFAA “JJ Torres” evidentemente no funcionó o funcionó mal, no hubo seguimiento y menos aún un involucramiento de los militares al proceso de industrialización llevado a cabo por el gobierno. En síntesis: se verificó falta de política revolucionaria hacia los militares y fuerzas de seguridad. También, hay que señalar, la supeditación del partido, Movimiento al Socialismo (MAS), a los movimientos sociales, sin considerar que éstos, por su naturaleza, no alcanzan a tener una visión integral del proyecto nacional independentista y transformador y muchas veces su visión queda reducida a demandas meramente sectoriales. Esto minimizó la función estratégica del partido revolucionario y lo fue empujando, poco a poco, a convertirse  en un mero apéndice del gobierno, o a lo sumo, en un poderoso pero vulnerable aparato electoral. El análisis de lo sucedido en Bolivia es complejo y aún no está cerrado, pero no cabe dudas que ha presentado déficit significativo en las dos áreas que estamos considerando.

En El Salvador se perdió de la peor manera. Si bien se contaba con un partido revolucionario experimentado, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la división imperó de forma categórica, sumando a esto una nula política hacia los militares. En Uruguay el Frente Amplio se debilitó como fuerza política unitaria en la base, lo que no se pudo revertir al final de la campaña. También demostró una política poco efectiva con respecto a sus FFAA.

En estos dos últimos casos la socialdemocracia enquistada dentro de las fuerzas de izquierda se impuso contra la toma de políticas revolucionarias.

Guste o no guste quien detenta el poder de las armas sigue siendo un factor estratégico a considerar, y fundamentalmente en los momentos críticos, ya sea por acción u omisión. Sin una política correcta hacia las FFAA la composición del bloque revolucionario presenta debilidades de orden mayor, sin la existencia de un núcleo duro partidista, de un partido u organización templada en la militancia en el seno del pueblo la unidad popular se debilita y aparece el estigma de la división.

La revolución latinoamericana caribeña debe extraer enseñanzas de estos últimos 20 años. Es necesario revisarnos, discutir, criticarnos y autocriticarnos, entender que las FFAA deben ser parte sustancial del bloque histórico de fuerzas revolucionarias, que es necesario fortalecer los partidos y organizaciones políticas dispuestas a conducir la nueva gesta independentista, con programas, tácticas y estrategias de cara al pueblo, sin artilugios.

Con más luces que sombras, los procesos revolucionarios  de Venezuela, Cuba y Nicaragua son ejemplos que debemos observar detenidamente. Sin FFAA y partido u organización política revolucionaria, la nueva ofensiva unionista e independentista nuestramericana iniciada a principios del presente siglo, puede resquebrajarse; con militares patriotas y militantes nucleados en torno a la organización revolucionaria las posibilidades de alcanzar la liberación nacional y la justicia social serán siempre mayores.

Caracas, enero de 2020

jueves, 17 de octubre de 2019

Se despedaza el neoliberalismo en AL, pero hay muchos retos por delante



Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

Vamos hacia un año bien movido, con una administración Trump muy preocupada por su futuro de cara a las próximas elecciones del martes 3 noviembre de 2020, ante una opinión pública cada vez más desfavorable y ante el avance de un proceso de impeachment que parece indetenible y que, aunque no logre desalojar a Donald Trump de la Casa Blanca (para eso tendría que darle la espalda la mayoría de los senadores republicanos) sí lo podría dañar gravemente en términos electorales. Mientras tanto, en América Latina, se sigue despedazando la ola de derecha aunque no haya razones para el optimismo fácil. Vayamos por partes.

Ecuador: El problema de fondo sigue sin resolver

¿Hubo una victoria popular en Ecuador? No lo parece. El Gobierno de Lenín Moreno tuvo que ceder ante la presión popular derogando el nefasto decreto 833, también conocido como “paquetazo”, pero con eso no ha hecho más que aplazar la inevitable crisis política. Moreno no va a cambiar su política económica hecha a la medida del FMI y del gran capital, más bien busca implementarla por medios que sean menos inaceptables para el pueblo sublevado. Si la dirigencia indígena una vez más se convierte en cómplice de la derecha, perderá su capacidad de liderazgo ante sus propias bases y ante muchos de los sectores que participaron en las protestas.

Será muy difícil, por no decir imposible, que se logre conciliar la visión expresada en los discursos de los dirigentes indígenas con la de los ministros morenistas en la comisión creada tras las negociaciones del domingo con el objeto de redactar un decreto alternativo al derogado, un "paquetazo" que buscaba elevar draconianamente el precio de la gasolina y afectar los salarios en el sector público, entre otras cosas.

En estos momentos, mientras sesiona la comisión encargada de redactar un decreto alternativo al defenestrado “paquetazo” se denuncia que ya comenzó el proceso de privatización del Banco del Pacífico para venderlo al mejor postor. Ese banco tiene más de 3.900 millones de dólares entregados en créditos a los sectores populares y maneja unos 4.600 millones en fondos de los ahorristas. Las licitaciones para vender el banco fueron abiertas a inicios de la semana pasada, aprovechando la conmoción de las protestas populares contra el "paquetazo".

En realidad, toda la política de Lenín Moreno tiende a desmontar cada uno de los logros de la Revolución Ciudadana. En el actual presupuesto de Lenín Moreno se cuenta con privatizaciones de empresas estatales y una "flexibilización" de los derechos laborales alcanzados por las y los trabajadores durante los Gobiernos de Correa. Los impuestos no pagados al Estado por la oligarquía y las exenciones de impuestos a industrias como la del camarón cubrirían con creces los 4.500 millones de dólares del oneroso préstamo que el Gobierno negoció con el FMI, según los economistas.

A todo esto hay que agregar que el Gobierno se niega a aceptar la realidad de que Rafael Correa es una fuerza sin la que es imposible resolver la actual crisis en el Ecuador. Más bien, Moreno ha desatado una ofensiva criminalizadora, no solo contra el propio Correa, sino también contra los dirigentes del movimiento de la Revolución Ciudadana, obligando a muchos de ellos a solicitar asilo en el extranjero y apresando a otros, a pesar de que fueron electos democráticamente para diversos cargos de elección popular.

Asimismo, y a pesar de las negociaciones con la dirigencia indígena, se mantienen los juicios por terrorismo contra varias decenas de los participantes en las protestas. A pesar de que a instancias del movimiento indígena Moreno accedió a remover a los jefes del Ejército y del Comando Conjunto de las FFAA, por su responsabilidad en la represión estatal, el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, y la ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo, aún permanecen en sus puestos.

Si a alguien le quedaba algunas dudas sobre el verdadero carácter del régimen de Lenin Moreno, a estas alturas deberían estar totalmente despejadas. Una cosa es cierta: la calma tras los recientes acuerdos entre la dirigencia indígena y el Gobierno durará poco. La dirigencia de la Conaie se engaña a sí misma si cree que puede erigirse en articuladora de un proyecto nacional en un país en el que, a diferencia de países como Bolivia y Guatemala, las poblaciones originarias no son mayoría social. Si en Bolivia el MAS ha debido articular un proyecto para toda la nación y no solo para los indígenas, en Ecuador esto es aún más necesario.

Los dirigentes de la Conaie se ufanan de haber logrado un Estado plurinacional sin jamás haber tenido la presidencia, pero se engañan a sí mismos. Menudo Estado plurinacional: Ecuador hoy es un país sin soberanía nacional, con bases militares extranjeras en su territorio y en los hechos intervenido económicamente por el FMI, cosa que no era en los tiempos de la Revolución Ciudadana que dirigió Correa. Pero esa Revolución Ciudadana fue la que juró destruir la Conaie, llegando a participar en el cruento golpe de Estado contra Correa en 2010 y luego aliándose con el banquero guayaquileño Guillermo Lasso en 2017. Hablan por la izquierda pero en cada coyuntura importante actúan por la derecha, fieles al estilo trotskista de destruir procesos de verdadero poder popular donde quiera que logran influencia.

En el fondo, el Gobierno es débil ante los ojos del pueblo y entre más trate de llevar adelante la agenda que le imponen el FMI y el gran capital, más disconformidad atraerá. Por otro lado, si cede "inaceptablemente" ante las demandas populares, será derrocado por los verdaderos titiriteros del poder en el Ecuador de hoy: la Embajada estadounidense y la oligarquía. Por su parte, los sectores de la dirigencia indígena que pretendieran ignorar el mandato de la ciudadanía y buscar una adaptación a la agenda neoliberal serían seriamente castigados y serían señalados como parte del problema y no de la solución. La única salida para estabilizar el Ecuador es la de recomponer el poder político para que lleve adelante una agenda que responda a los intereses de la mayoría de la población, y guste o no a algunos, el dirigente que puede hacer realidad ese programa es Correa o quien quiera que sea su heredera o heredero político. En suma: la lucha en Ecuador va para largo.

En Perú ¿Avanzará la izquierda?

En Perú, la confederación empresarial Confiep (colega del Cosep en Nicaragua) se ha puesto al descubierto con su apoyo al repudiado golpe parlamentario que le quisieron dar al presidente Vizcarra y con ello ha abierto las puertas hacia el despertar político de toda la sociedad sobre los verdaderos intereses en torno a la crisis política crónica que desde hace 30 años arrastra la nación andina.

Hoy como ayer los "respetables empresarios" de la burguesía experta en fugar capitales apoyan un golpe. En 1992 apoyaron el golpe que le dio plenos poderes al cleptómano y criminal Alberto Fujimori con el pretexto de combatir el terrorismo de Sendero Luminoso y hoy, en 2019, apoyan un golpe parlamentario que defiende a ultranza los intereses más corruptos de la política peruana: los del partido de Fujimori cuya líder Keiko, hija del tristemente célebre Alberto, se encuentra en prisión por corrupción. En Perú todos los presidentes y los partidos de Gobierno de los últimos 30 años son vistos como ejemplos de corrupción y autoritarismo por la población. En el país andino se juntaron el hambre con las ganas de comer del neoliberalismo: El desprecio hacia los políticos y la política, claves para llevar adelante la agenda neoliberal en cualquier país, en el Perú se juntaron con el latrocinio y la corrupción más ostentosas y persistentes de las élites. Al cabo de 30 años, la mezcla es explosiva, y tal vez se logre que el pueblo por fin dé con los verdaderos culpables y escoja una alternativa que verdaderamente le devuelva la esperanza.

Como el Cosep de Nicaragua, Confiep es un gremio que solo representa a un grupo cada vez más reducido de grandes empresas, sobre todo de banqueros, mineros y del corrupto sector de la construcción. Al inicio, representó a muchos más gremios y hasta a la pequeña empresa pero, igual que en Nicaragua, hoy solo representa a la cúpula más parasitaria del sector privado. El apoyo de la Confiep al golpe contra Vizcarra (que es visto como honesto por amplios sectores de la ciudadanía) pone en blanco sobre negro a quién sirve la política en el vecino país y cada vez plantea más nítidamente la relación entre la agenda neoliberal y la corrupción.

En las elecciones al Congreso llamadas para el 26 de enero de 2020 no se sabe muy bien quién será el ganador, pero todos conocen los nombres de los perdedores: El partido de Fujimori, "Fuerza Popular", el APRA, Perú Posible, PNP y todos los partidos que han representado el neoliberalismo corrupto desde hace ya demasiado tiempo. ¿Podrán los partidos de izquierda unirse a tiempo y ampliar sus avances de las pasadas elecciones de 2016, en las que la izquierda pasó de menos del 2% al 18.74% de los votos en las elecciones presidenciales y 13.94% en las parlamentarias? Para lograr un cambio político en el Perú hará falta un salto aún mucho mayor.

Lucha el progresismo en el Cono Sur y México

En Argentina, Macri y sus aliados (vengan estos del neoliberalismo, del fascismo de los 70s o de las socialdemocracias y peronismos arrepentidos) se hunden con cada día que pasa. Les ha ido mal en todas las elecciones provinciales que ha habido este año, así como en las PASO (elecciones internas) de agosto y nada hace creer que logre revertir la tendencia de cara a la primera ronda del 27 de octubre. En los debates electorales y en la propaganda, Macri no convence. Donde dije "digo" ahora dice "Diego" y nadie le cree. Tampoco le creen a sus ministros, que cuando no desdeñan las críticas a su desastrosa gestión, se acusan entre sí mismos peleando por espacios de poder. Solo un milagro salvaría a Macri el 27 de octubre con una muy improbable segunda vuelta el 24 de noviembre.

En Uruguay, ya el Frente Amplio tiene semanas de estar apareciendo en las encuestas por encima del 40%, bastante fuerte ante los tres partidos de derecha mayoritarios. Según un estudio de la empresa Factum, 46% de los electores cree que ganará Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio, mientras que 43% cree que lo hará el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou. En el Frente Amplio existe confianza en ganar las elecciones a pesar de que es muy probable que en la casi segura segunda ronda la derecha se una, ya que solo juntando los votos de todos superarían a la izquierda.

La derecha está compuesta por el Partido Nacional, el Partido Colorado y Cabildo Abierto, del fascista Manini Ríos. Sin embargo, esta unidad provocaría el rechazo de una parte de los votantes de la derecha que no son afectos al bolsonarismo ni al fascismo. Hasta el momento, lo más importante de la campaña electoral ha girado en torno a las propuestas del Frente Amplio (a favor o en contra). La falta de Ideas de la derecha es total y esto es algo que les puede pasar factura. La primera vuelta de las elecciones, muy importantes para Nuestra América, es el 27 de octubre con segunda vuelta el 24 de noviembre.

En Brasil, la desaprobación de Bolsonaro y su Gobierno se dispararon en los últimos seis meses pasando de 28,2 a 53,7% entre febrero y agosto de este año. Seriamente dañado por los incendios en la Amazonia, Bolsonaro da pruebas de chocar a diario contra la cultura, política y costumbres del pueblo brasileño y es de esperar que este aislamiento se profundice a medida que pase el tiempo. Ya ni siquiera cuenta con el apoyo irrestricto de los militares, el grupo de interés que dice representar, decepcionados ante la caída del 35% en el presupuesto para la Defensa de 2020 respecto al de este año. Ante todo esto, la izquierda sigue luchando, resistiendo y acumulando fuerzas con Lula tras las rejas.

En México, la Cuarta Transformación impulsada por Andrés Manuel López Obrador avanza sobre la base de hechos concretos. Por lo que pueda valer el dato, una encuesta de Transparencia Internacional indica que, entre 2017, todavía con Enrique Peña Nieto, y 2019, ya con López Obrador, el porcentaje de mexicanos que consideran que el Gobierno está haciendo un buen trabajo en la lucha contra la corrupción subió de 24 % a 61 %. A pesar de la inmisericorde guerra mediática y las grandes resistencias de la derecha y de grupos de ultraizquierda, el apoyo popular a AMLO se mantiene sólido.

Evo ganará en Bolivia a pesar de las maniobras

En Bolivia la derecha, ante las dificultades para ganar las elecciones del 20 de octubre (las encuestas le dan a Evo Morales una victoria en primera ronda), busca generar un ambiente de convulsión social que ponga en duda la legalidad y la legitimidad de los comicios para alentar un escenario de desestabilización, similar a otros que se han producido contra Gobiernos revolucionarios en Nuestra América.

Esta derecha impulsa un plan secesionista parecido al que impulsaron hace varios años en la propia Bolivia y también con muchas similitudes al modus operandi de la derecha golpista de Nicaragua el año pasado. Su manera de boicotear la respuesta del Gobierno a la crisis de los incendios en la Amazonía recordó mucho el actuar de los golpistas nicaragüenses durante el incendio en Río San Juan, pocas semanas antes del inicio del fallido golpe en abril de 2018.

"Tengo grabaciones, algunos supuestos comités cívicos de Cochabamba o de La Paz, con algunos ex o militares en servicio pasivo, con algunos miembros del Comité Cívico de Santa Cruz, se han reunido', anticipó Evo Morales esta semana, asegurando que enviará esas pruebas a los observadores internacionales de visita en el país para las elecciones. Según el sondeo de la empresa Ipsos, Evo Morales tiene una intención de voto del 40 por ciento con una ventaja de 18 puntos sobre el expresidente Carlos Mesa, lo que le garantizaría una victoria en primera ronda.

De ir a una segunda ronda no está claro qué pueda pasar. Los dos principales candidatos de la derecha han tratado de desmarcarse del neoliberalismo y prometen no realizar privatizaciones ni quitar las conquistas sociales alcanzadas, aunque según las encuestas ni aun en ese caso les alcanzarían los votos para derrotar a Evo.

Por otro lado, en Venezuela, el avance del diálogo con sectores de la oposición y las revelaciones sobre sus contactos con conocidos paramilitares colombianos han debilitado al golpista Juan Guaidó y a sus titiriteros de Washington. Al mismo tiempo, en Cuba, la reciente elección de los principales cargos del nuevo Gobierno, entre ellos el presidente y vicepresidente de la República por parte de la Asamblea Nacional, no hace más que ratificar la solidez del liderazgo revolucionario en la isla para enfrentar una fase de recrudecimiento de la política anticubana de los Estados Unidos promovida por Trump.

Nicaragua sigue avanzando

En Nicaragua, el panorama de consolidación sobre el terreno sigue como siempre, al mismo tiempo que siguen los intentos por impulsar la agenda golpista desde el exterior. En términos económicos, se prevé un crecimiento muy pequeño, pero crecimiento al fin, a fines del próximo año en un contexto internacional signado por la recesión.

La economía se consolida a lo interno gracias a la unidad de todos los sectores comprometidos con el desarrollo nacional, especialmente entre los sectores populares. Esta semana se presentó oficialmente la Asociación de Promoción al Desarrollo y Sostenibilidad, Aprodesni, una organización que por el momento aglutina a 360 empresarios libres de la tutela del Cosep golpista agrupados en 7 cámaras. Estos empresarios, junto con Conimipyme, que representa a las pequeñas y medianas empresas, son en realidad cerca del 99% de todas las unidades empresariales del país.

También se va consolidando la estabilización a nivel internacional, con la ampliación de las relaciones internacionales y con el reconocimiento de organismos como el BCIE que ha concedido préstamos por casi más de 584 millones de dólares al país, así como por el banco hondureño Atlántida, que ha decidido venir a establecerse en Nicaragua con un programa inicial de varios años, desmintiendo así a la banca golpista y golpeando sus intereses monopólicos.

La derecha golpista parece apostar todas sus cartas al frente exterior, alienándose aún más de la Nicaragua real y se multiplican los pleitos por el dinero euroestadounidense entre sus cabecillas que afanosamente intentan dar signos de vida para justificar su existencia a los ojos de sus financiadores.

Por otro lado, el esfuerzo de estabilización económica del pueblo nicaragüense, que se da en un contexto mundial de recesión y guerra comercial, se debe enfrentar a la falta de visión política y total ceguera ideológica de una Unión Europea obsesionada por pescar en los ríos revueltos de la derecha política. Esta semana, la UE adoptó en principio un “régimen de sanciones” contra Nicaragua al tiempo que su futuro canciller, el español Josep Borrell, viaja a Cuba haciendo ostentosas, intervencionistas y antojadizas predicciones sobre el próximo fin de los Gobiernos de Nicaragua y Venezuela.

Las sanciones europeas, que en un principio estarían dirigidas a ministros y altos funcionarios del Gobierno sandinista, parecen seguir el mismo camino que las decretadas anteriormente por la administración Trump y no pasan de ser un gesto vacío contra funcionarios que ni tienen cuentas bancarias en el exterior ni van de vacaciones al extranjero. Además, es previsible que las mismas deban pasar por el pesado y lento proceso de la burocracia de Bruselas antes de concretarse. Al mismo tiempo, las relaciones bilaterales de Nicaragua con los países miembros de la Unión continúan como siempre, con sus altos y sus bajos.

Una coyuntura decisiva

En resumen, el neoliberalismo pierde legitimidad en todas partes, pero es imprescindible que eso se transforme en avances políticos para la izquierda y los movimientos progresistas. Para las revoluciones de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua, son tiempos de recrudecimiento de las políticas agresivas de Washington en un contexto de grave crisis política para el imperio. Este recrudecimiento, como otros anteriores, pasará y será superado por nuestros pueblos.





jueves, 10 de octubre de 2019

El neoliberalismo "se pudre" en América Latina

Erving Vega, Adolfo Pastrán, Cairo Amador y Jorge Capelán discuten la debacle de la derecha neoliberal en América Latina en Argentina, Perú, Ecuador, Brasil y otros países.

sábado, 13 de julio de 2019

La hipocresía del golpismo: El Nuevo Diario y las pensiones en Brasil

Por Jorge Capelán.



Un congreso corrupto y golpista aprueba la reforma del sistema de pensiones de un presidente írrito en un país gobernado por la ultraderecha y para El Nuevo Diario todo está en orden. Esa, claro está, no fue la actitud que tomó ese medio cuando el Gobierno sandinista el año pasado aprobó su ley de pensiones.

"La reforma de las pensiones da un gran paso y dispara la bolsa de Brasil" es el titular que escoge el medio golpista para la noticia de la aprobación por el Congreso de Brasil este miércoles de la reforma jubilatoria propuesta por el Gobierno de Jair Bolsonaro, que ha sido cuestionada por varios sectores de la población al denunciar que coloca obstáculos para acceder a ese derecho básico.

Según la propuesta del Gobierno de Bolsonaro, la edad mínima de jubilación será para las mujeres de 62 años y para los hombres de 65 años (en la actualidad no hay edad mínima de jubilación), mientras que determina un tiempo de contribución de unos 40 años (actualmente es de la mitad) para quienes deseen el beneficio completo. Esa propuesta para El Nuevo Diario es buena para "los mercados", que en realidad quiere decir para los grandes capitales que son los dueños de los mercados.

Recordemos que la reforma del sistema de pensiones que introdujo el Gobierno aquí en Nicaragua, y que fue el pretexto para el fallido "golpe suave" que El Nuevo Diario apoyó, era muy distinta a la de Bolsonaro. La propuesta del Gobierno sandinista era reducir las jubilaciones en un 5% aumentando levemente la cuota de los asegurados trabajadores y aumentando fuertemente la de las empresas y la de aquellos con los ingresos más altos. La idea era la de salvar un sistema solidario e incluyente con el aporte de todos pero especialmente de los sectores más pudientes. De esa reforma, el Nuevo Diario decía dos cosas: Primero, que era un golpe para los sectores populares, y segundo, que era mala para la economía del país.

Por otro lado, la propuesta del FMI y de la irresponsable dirigencia empresarial del país era subir la edad de jubilación duplicando el número de años cotizados, reduciendo una gran cantidad de costos y privatizando el sistema de modo que solo los grupos con alto poder adquisitivo tuvieran derechos. Es decir, la reforma de Bolsonaro en Brasil. De esa propuesta, El Nuevo Diario dice que es buena para la economía. Sobre lo de los sectores populares ¿a quién le interesan?, ciertamente no a El Nuevo Diario.

Decíamos que Bolsonaro es un presidente írrito y a continuación lo explicamos: El juez Sérgio Fernando Moro lideró la universalmente cuestionada investigación Lava Jato que metió en la cárcel a Lula, el candidato más popular a la presidencia. Gracias a que Lula no pudo correr como candidato por estar preso Bolsonaro ganó las elecciones y como premio puso a Moro de Ministro de Justicia. Eso no se puede llamar de otra manera que corrupción, y a un presidente electo en esas condiciones, ilegítimo. Es un golpe, una conspiración contra las instituciones, algo con lo que El Nuevo Diario ha dado pruebas de identificarse plenamente.

Con esta breve exposición, a nadie le puede quedar la menor duda de dónde están los dueños de los mercados y dónde están los pueblos en esta historia. El lugar de El Nuevo Diario es el mismo lugar en el que está Bolsonaro, y el tipo de "modelo" que los golpistas aplicarían en Nicaragua (si pudieran, pero no pudieron ni podrán) sería el mismo que Bolsonaro le está tratando de imponer al pueblo brasileño.

PD:

Esto escribía el año pasado El Nuevo Diario sobre la reforma del INSS que fue usada como pretexto para el fallido "golpe suave" contra el pueblo de Nicaragua:






Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...