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jueves, 29 de octubre de 2020

Derechos humanos, terrorismo y crimen organizado

 

Por Stephen Sefton, Tortilla con Sal.

Una característica destacada de la industria occidental de los derechos humanos durante mucho tiempo ha sido la forma en que politiza su producción para servir a las necesidades de la política exterior de los gobiernos de sus países.

Para ello, las grandes corporaciones occidentales y los gobiernos que controlan, invierten para financiar a los principales productores de la industria como, entre muchas otras organizaciones, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Freedom House o la Federación Internacional de Derechos Humanos. Los informes formales y el contenido de los medios sociales de estas organizaciones productores tienden a minimizar los abusos y las violaciones de los gobiernos apoyados por los gobiernos de la OTAN y sus países aliados. En cambio, estas ONGs occidentales exageran o incluso, cuando sea indicado, inventan abusos de los derechos humanos en países que son blancos de la agresión de los gobiernos norteamericanos y europeos.

En América Latina, los abusos generalizados de derechos humanos bajo regímenes aliados de o controlados por Estados Unidos o la Unión Europea, por ejemplo, Colombia, Honduras, Haití o el Brasil se mencionan con perfil bajo, si es que se mencionan, mientras que las falsas afirmaciones de los grupos de oposición financiados por los Estados Unidos en Cuba, Nicaragua y Venezuela se amplifican y difunden en efecto sin ningún esfuerzo de corroboración responsable. Ni la propia industria proveedor de productos de marca derechos humanos, ni sus principales consumidores que, aparte de las clases políticas, son los medios de comunicación y las entidades académicas, hacen ningún esfuerzo serio de investigación porque también están financiados por los mismos o similares inversores corporativos y gubernamentales.

Por motivo de la estrecha integración entre estas diversas industrias occidentales del conocimiento y la información, les ha sido imposible evitar la complicidad en el apoyo criminal de sus gobiernos al terrorismo y la delincuencia organizada alrededor del mundo. En América Latina, Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua son los paises emblemáticos de esta realidad. En el caso de Nicaragua, el violento intento fallido de golpe de Estado de 2018 implicó el uso tanto del terrorismo como del crimen organizado por apoderados locales, financiados y dirigidos por los gobiernos de los Estados Unidos y sus aliados europeos. Existe abundante material, por ejemplo aquí y aquí, basado en fuentes fiables, a menudo de primera mano, que narran y documentan crímenes muy graves y atroces violaciones de los derechos humanos en Nicaragua por la violenta oposición financiada por los EE.UU. y sus aliados entre abril y julio de 2018.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha producido material valioso sobre la utilización de la delincuencia organizada con fines políticos en su "Serie de módulos universitarios sobre los vínculos entre la delincuencia organizada y el terrorismo". Esta Serie de Módulos de la ONUDD  en inglés ofrece varias definiciones de terrorismo, por ejemplo:

  • el uso ilícito de la violencia y la intimidación, especialmente contra civiles, para lograr objetivos políticos.
  • la realización de actos violentos premeditados o la amenaza de violencia perpetrada por miembros de un grupo organizado, con el fin de crear temor en un adversario o en un segmento específico de la sociedad
  • la creación y explotación deliberada del miedo a través de la violencia o la amenaza de violencia en la búsqueda del cambio político
  • la amenaza o el uso real de la fuerza y la violencia ilegales para alcanzar un objetivo político, económico, religioso o social mediante el miedo, la coacción o la intimidación.
  • el uso ilegítimo de la fuerza contra las personas inocentes para lograr un objetivo político


Todas estas definiciones se aplican a las acciones violentas de la oposición política nicaragüense financiada y controlada por los Estados Unidos en 2018. Ellos y sus financiadores y estrategas estadounidenses buscaron derrocar al gobierno democráticamente elegido de Nicaragua. Utilizaron la amenaza de la violencia y los actos de violencia reales para crear miedo y lograr el cambio político que buscaban. Utilizaron la fuerza ilegal, la extorsión violenta y el asesinato para coaccionar e intimidar a personas inocentes para lograr sus objetivos políticos. Además, la serie de módulos de la UNODC en inglés explica que la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional define la delincuencia organizada como "un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el fin de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención, con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material".

En la Convención se define como delito grave todo delito que se castigue con una pena de prisión de cuatro años como mínimo. Asimismo, entre las definiciones de la Convención del Crimen Organizado Transnacional figura cualquier delito cometido en un Estado pero cuando una parte sustancial de su preparación, planificación, dirección o control tenga lugar en otro Estado. Todas estas definiciones se aplican a los delitos violentos de la oposición nicaragüense financiada por los Estados Unidos en 2018. Entre los delitos enjuiciados por las autoridades nicaragüenses, muchos de los cuales han sido documentados y corroborados independientemente, figuran múltiples casos de incendio provocado, extorsión, toma de rehenes, agresiones graves que causan lesiones corporales graves, robo con violencia, tortura y asesinato.

Cuando en 2018 el Viceministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Valdrack Jaentshcke, preguntó al entonces jefe de la delegación de la Comisión Interamericana de Derehos Humanos en Nicaragua, Paulo Abrao, por qué la CIDH se negaba a investigar los asesinatos de la oposición de agentes de policía y trabajadores gubernamentales, Abrao respondió que esos crímenes quedaban fuera del mandato de la CIDH porque la doctrina de la CIDH era que los derechos humanos sólo pueden ser violados por los Estados. Más tarde, cuando las autoridades nicaragüenses derrotaron el intento de golpe de Estado terrorista y aplicaron el debido proceso para enjuiciar a los culpables de los crímenes violentos de la oposición, la CIDH y el resto de la industria occidental de los derechos humanos se levantaron y acusaron al gobierno de Nicaragua de montar juicios políticos.

Por el contrario, el material reunido en la Serie de Módulos de la ONUDD es muy útil para revelar la naturaleza de los incuestionables crímenes sistemáticos cometidos por la oposición política financiada por los Estados Unidos y sus aliados en Nicaragua durante 2018. Por ejemplo, la Convención Internacional contra la Toma de Rehenes de 1979 afirma expresamente que la toma de rehenes es un acto terrorista. En ella se define al secuestrador como "toda persona que se apodere o detenga y amenace con matar, herir o seguir deteniendo a otra persona para obligar a un tercero, a saber, un Estado, una organización internacional intergubernamental, una persona física o jurídica o un grupo de personas, a realizar o abstenerse de realizar cualquier acto como condición explícita o implícita para la liberación del rehén".

En relación con la financiación del terrorismo, la ONUDD observa que "el Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo de 1999 tiene consecuencias de gran alcance para la investigación y el castigo de las actividades financieras delictivas utilizadas para financiar actos de terrorismo. En el marco de este Convenio, una persona comete un delito penal si: Por cualquier medio, directa o indirectamente, ilícita y deliberadamente, que proporcione o reúna fondos con la intención de que se utilicen o a sabiendas de que se van a utilizar, en su totalidad o en parte, para llevar a cabo: [...] b) Cualquier otro acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a cualquier otra persona que no participe activamente en las hostilidades en una situación de conflicto armado, cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a hacer o abstenerse de hacer cualquier acto".

El testimonio de las víctimas y los informes de los medios de comunicación confirman que delincuentes terroristas y violadores de los derechos humanos financiados por los Estados Unidos, como Félix Maradiaga, Eva Coppens, Francisca Ramírez y Medardo Mairena, cometieron delitos de terrorismo en 2018 en Nicaragua. Aun así, ellos y otros criminales terroristas han sido festejados por la industria occidental de los derechos humanos como heroicos defensores de los derechos humanos. Si bien es cierto que este hecho es escandaloso, no es en absoluto sorprendente, ya que las autoridades de los Estados Unidos y sus vasallos de los países de la OTAN durante décadas han sido patrocinadores y financiadores del terrorismo contra varios gobiernos y países alrededor del mundo. De una forma u otra, los gobiernos e intereses corporativos financian a sus cómplices en la industria occidental de los derechos humanos, en la industria del conocimiento de las universidades occidentales y también en la industria de comunicación de los medios corporativos y alternativos occidentales. Más allá de Nicaragua, en sus informes sobre los acontecimientos desde Siria a Venezuela o desde Irán a Ucrania, todos son culpables en un grado u otro de promover el terrorismo y encubrir el crimen organizado.

martes, 29 de octubre de 2019

Propaganda antinicaragüense sobre los derechos humanos made in Costa Rica



Por John Perry, traducido por Nan McCurdy

Algunas de las organizaciones locales de 'derechos humanos' en Nicaragua, que recibieron financiamiento extranjero y operaron como vehículos de propaganda contra el gobierno, perdieron su estatus legal a principios de este año. Uno de ellos fue el CENIDH (Centro Nicaragüense de Derechos Humanos), dirigido por Vilma Núñez. Varios miembros del personal del CENIDH, incluyendo a Gonzalo Carrión, uno de sus directores, partieron en febrero para establecer un nuevo organismo en Costa Rica, el “Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más”, supuestamente utilizando dinero que pertenece al CENIDH (The Gray Zone ha informado más ampliamente sobre El Surgimiento y la Caída de las Organizaciones de 'Derechos Humanos' de Nicaragua y los conflictos recientes dentro de ellas).

Nicaragua Nunca Más está claramente dotada de recursos, ya que ahora tiene una oficina en San José, publica informes elaborados y puede presentar sus argumentos y celebrar reuniones con las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otros organismos internacionales. Aunque no hay nada en su sitio web que indique de dónde proviene este dinero, como también fue el caso del CENIDH, su página de Facebook sugiere que recibe apoyo de la embajada del Reino Unido en Costa Rica y de otras fuentes. Nicaragua Nunca Más cuenta con la colaboración del gobierno de Costa Rica, que regularmente condena a Nicaragua a pesar de tener sus propios y considerables problemas de derechos humanos.

Nunca Más se creó en febrero, pero ya está teniendo una influencia considerable en los organismos internacionales. Hasta ahora su campaña más exitosa ha sido contra el "asesinato" de campesinos en áreas rurales de Nicaragua, presuntamente por el ejército o la policía nicaragüense, y supuestamente enfocada en personas que se opusieron al gobierno durante las protestas de 2018. Todos los organismos internacionales clave lo han tratado con seriedad. La OEA tomó evidencia de ello de Nunca Más el 25 de septiembre, y el 4 de octubre la CIDH emitió un comunicado de prensa, denunciando el asesinato de ‘al menos 30’ campesinos, la mayoría vinculados a la oposición o en conflicto político con el gobierno. Además, Andrew Gilmour, el Subsecretario General (británico) de Derechos Humanos de la ONU, viajó a Costa Rica para escuchar las acusaciones de ‘terrible represión’ de Nunca Más, y Gilmour también escuchó con simpatía los puntos de vista similares del gobierno costarricense.

En su campaña por sanciones internacionales contra Nicaragua, la oposición Alianza Cívica acaba de presentar a la OEA uno de los informes elegantes producidos por Nicaragua Nunca Más. Titulada Situación de Derechos Humanos de la Población Campesina, acusa al gobierno de represión sistemática, selectiva y letal contra los campesinos, con 30 de las muertes presuntamente ocurridas en los primeros nueve meses de este año.

Para un informe que supuestamente da detalles de una campaña de terror en el campo, tiene una estructura inusual. La primera parte no trata en absoluto de la actualidad, sino de las protestas contra el canal interoceánico en los años previos a 2017. A pesar de las acusaciones de represión, el movimiento anti-canal pudo realizar alrededor de 90 grandes manifestaciones en este período, y nadie resultó muerto (aunque hubo enfrentamientos con la policía cuando los manifestantes bloquearon las carreteras, lo que provocó heridas en ambos lados).

La segunda parte se refiere a los tranques de carreteras establecidos en las zonas rurales durante el fallido intento de golpe de estado de 2018. Pero el informe no dice nada sobre muchas personas que fueron matados cuando intentaron pasar los tranques construidos por la oposición, o que murieron en el camino por no recibir tratamiento urgente porque se impidió que las ambulancias llegaran al hospital a tiempo. El informe de investigadores solidarios, Rechazando la Verdad, dedica un capítulo (capítulo 5) a las muertes que ocurrieron en el centro de Nicaragua en la primera mitad del año pasado, mostrando que la mayoría de las víctimas eran en realidad personas locales, pero que no fueron asesinadas por la policía sino por quienes controlaban los tranques de carretera.

La tercera parte del informe Nunca Más trata sobre la detención y el juicio de Medardo Mairena y Pedro Mena, hombres que fueron declarados culpables de organizar la masacre en la pequeña ciudad de Morrito. Apenas se menciona los actos de terror que llevaron a cabo, y se afirma inexactamente que dos personas murieron cuando el número real de muertos era de cinco, de los cuales cuatro eran policías y uno era un popular maestro local.

La historia completa fue contada en enero por Dick y Miriam Emanuelsson. Los mensajes Whatsapp en los teléfonos que llevaban Mairena y Mena cuando fueron arrestados, y el testimonio de personas que escucharon los planes que se estaban haciendo, proporcionaron las pruebas que llevaron a su condena. Sin embargo, fueron puestos en libertad en junio en el marco de la amnistía condicional del gobierno, y Mairena se presenta ahora como un posible candidato presidencial.

La cuarta sección trata sobre el desplazamiento de los campesinos que huyeron a Costa Rica cuando se desmantelaron los tranques de carretera. Apenas se menciona el nombre de las personas implicadas, pero en cualquier caso el informe no señala en absoluto que muchos de los que huyeron de los tranques lo hicieron porque eran culpables de delitos y portaban armas. En cambio, los presenta a todos como víctimas inocentes de la persecución del gobierno.

Sólo en la quinta sección del informe hay detalles de las ‘ejecuciones’ en las zonas rurales, y la mayoría de ellas se refieren al período 2008-2017, mucho antes de que comenzaran las recientes protestas. Los casos de 2019, supuestamente consecuencia de las protestas del año pasado, ocupan sólo nueve páginas del informe. De las '30' muertes, sólo siete se presentan con algún evidencia pero poco detallada. La mayoría de ellos se relacionan con miembros de una sola familia, de los cuales dos muertes ocurrieron en Honduras. En uno de los otros casos, sólo se da el nombre de la víctima ("Martin"), lo que hace imposible verificar la cuenta.

Las verdaderas historias detrás de varios de los casos anteriores y recientes han sido examinadas por la agencia de noticias independiente Carta Boden, que a menudo publica noticias favorables a la oposición, así como noticias del gobierno. Por ejemplo, los asesinatos ocurridos en Honduras, a 25 kilómetros de la frontera con Nicaragua, fueron atribuidos por la policía local y la prensa hondureña a enemigos de la familia, sin evidencia de participación de las autoridades nicaragüenses. En total, incluyendo casos que se remontan a 2008, Carta Boden dice que el informe afirma que ha habido 55 asesinatos rurales, pero sólo da detalles de 26 de ellos, y establece un vínculo claro con el ejército o la policía nicaragüense en sólo 18 casos. Incluso en estos casos, el análisis muestra que muchos de ellos estaban relacionados con delitos comunes como el tráfico de drogas, el robo de ganado o el asesinato. Carta Boden concluyó que las muertes que investigó no tenían nada que ver con la situación política.

En otras palabras, Nicaragua Nunca Más ha escrito un informe en el que se afirma que el gobierno nicaragüense está llevando a cabo una campaña de terror en las zonas rurales, que contiene poca o ninguna evidencia concreta de que esto esté ocurriendo. Incluso en los casos en que se documentan muertes u otros incidentes, el informe a menudo no explica el contexto que permitiría que los incidentes se entendieran adecuadamente. Por supuesto, la oposición sabe que si presentan un informe elegante y bien diseñado de 80 páginas, la mayoría de los medios de comunicación que simpatizan con su política no lo analizarán y producirán titulares como La Represión del Régimen contra los Campesinos.

Lo que debería ser más sorprendente, pero lamentablemente no lo es, es la crédulidad acrítica de las organizaciones internacionales cuando reciben este material y su falta de debida diligencia en la comprobación de los hechos. Presumiblemente, Nicaragua Nunca Más sabe que es poco probable que los administradores de la ONU, la OEA y la CIDH hagan algo más que echar un vistazo a un informe de este tipo y lo tomen en serio. Incluso si se fijan en los detalles, no tendrán conocimiento de las circunstancias locales. Para la oposición y sus propagandistas en organizaciones de "derechos humanos", el objetivo clave es dar la impresión de que (como dice el informe) las zonas rurales de Nicaragua están sufriendo bajo una "ola criminal" dirigida por el gobierno contra personas que formaron parte de la oposición el año pasado. El hecho de que pocas personas en Nicaragua hayan observado esta ola criminal es totalmente irrelevante ya que el propósito primordial del informe es ofrecer falsos pretextos para la injusta condena internacional al gobierno sandinista de Nicaragua.

lunes, 3 de junio de 2019

La @CIDH, apologeta del terrorismo

Las revelaciones de las últimas semanas... han sido demoledoras para el golpismo dentro y fuera del país. Ahora le toca el turno a la @CIDH que a través de su cuenta de Twitter guarda un silencio sepulcral sobre lo que está pasando en Honduras a la vez que le dedica la friolera de 7 trinos seguidos al aniversario de la denominada "Marcha de las Madres".


Las pruebas que ha presentado Juventud Presidente sobre lo que verdaderamente sucedió ese día son demoledoras y se pueden ver en los siguientes vídeos:

 
Fuente: Juventud Presidente (18min).

Cámaras de vigilancia dentro del
Estadio Nacional:
Jamás hubieron francotiradores
ni miembros de la JS.

Fuente: Juventud Presidente

Con ese material, toda la narrativa sobre la "masacre de los estudiantes" se viene abajo.

Ante este tipo de revelaciones, la respuesta de los golpistas es totalmente desajustada a la realidad. Por ejemplo, la semana pasada, cuando en la Universidad de Panamá se presentaba el documental del colega Marcio Vargas sobre el "golpe suave", los golpistas solo atinaron a agredir al público panameño llamándolo "cómplice" de la "dictadura".

Otro tanto hace la CIDH, esta vez a propósito de las revelaciones sobre lo que realmente sucedió el 30 de mayo de 2018. Mientras esto es lo que está sucediendo en Honduras y la @CIDH no se da por enterada y solo tuitea sobre Nicaragua:

Una de las tantas denuncias
sobre la represión parapolicial
de las protestas en Honduras,
ignoradas por la CIDH.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...