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miércoles, 16 de noviembre de 2022

Las amenazas de la OTAN al corazón del Abya Yala

Cuencas hidrograficas de América del Sur:
En verde, la cuenca del Amazonas,
y en morado, la cuenca del río de la Plata.

Ante una nueva ola de gobiernos de autodefinida orientación progresista en los últimos años en varios países de la región, se advierten alarmantes maniobras de parte de los Estados Unidos y la OTAN con el fin de impedir un acercamiento de los países del Abya Yala a China y Rusia, especialmente a partir de la actual guerra en Ucrania, que amenaza con dar al traste con la hegemonía occidental en el mundo.

Estas maniobras parecen estar enfocadas principalmente en la selva amazónica habida cuenta de su significación estratégica global desde el punto de vista climático, ecológico, biogenético y económico.

Black Hawks “ecológicos” sobre Colombia

En Colombia, el recién electo pesidente Gustavo Petro anunció a inicios de septiembre un acuerdo con la general Laura L. Richardson, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, para desplegar helicópteros Black Hawk para “combatir incendios” en la Amazonía.

En una entrevista para el diario El País de España, el mandatario colombiano dijo:

«Yo lo que intento es llevar el diálogo con los Estados Unidos a un eje diferente que es el tema de la crisis climática y de ahí la importancia de la selva amazónica. He logrado algunos cosas: la conversación con la OTAN –de la cual somos miembros, no sé, un estátus rarísimo ahí, pero ahí estamos metidos, creo que es el único país latinoamericano un eso– que es llevar a la OTAN al cuidado de la selva amazónica, prestando una colaboración tecnológica en esto.

Con los Estados Unidos hemos logrado que se cree ya la primera unidad militar con helicópteros de estos, Black Hawk –doce–, que será la primera unidad, más que militar, policial, de apagar incendios en la selva amazónica. Es un cambio completo en lo que siempre ha sido la ayuda militar norteamericana (…) ya es un logro, ya están tres helicópteros de esa función, y quiero seguir jalonando un poco de ese hilo porque me parece que por allí se puede construir un diálogo mucho más positivo con los Estados Unidos de lo que hasta ahora ha sido la mal llamada guerra contra las drogas.»

Según Roger Harris, de la organización antiimperialista de derechos humanos Task Force on the Americas, «La OTAN es un instrumento primordial del dominio imperial estadounidense. Es la guardia pretoriana de Washington proyectada a escala mundial».

Dice Harris que en 2017, Colombia se convirtió en uno de los Socios Globales de la OTAN y el primero en América Latina. En febrero, Colombia realizó un provocativo simulacro naval conjunto con la OTAN cerca de Venezuela, que incluyó un submarino nuclear.

La visita de Richardson a Colombia fue parte de una gira que realizó por varios países de la región con el expreso fin de contrarrestar la influencia de China y de Rusia, y de promover el aislamiento de, especialmente, Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Francia y la Amazonía

El 11 de noviembre, el mandatario colombiano dijo que el presidente francés Emmanuel Macrón le ofreció “ayuda” con el tema la preservación de la Amazonía y con su proyecto de Reforma Agraria –una de sus promesas clave de campaña.

No se sabe exactamente qué fue lo que Macrón le pidió a cambio a Petro, pero para tener una idea de su compromiso con la Amazonía, en 2019 el francés imperiosamente instó a las naciones del G7 a intervenir: “Es una crisis internacional”, dijo. De ese llamado se hicieron eco el secretario general de la ONU, António Guterres, al igual que los líderes políticos de otras antiguas potencias coloniales, como Alemania.

Como potencia nuclear y antigua potencia colonial, Francia cuenta con su departamento de ultramar de la Guayana Francesa, fronterizo con Brasil y a escasos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas.

Desde allí, Francia lanza sus cohetes espaciales. Además, el país galo posee uno de los sectores biotecnológicos más fuertes de Europa, por lo que un acceso preferencial a la biodiversidad de la selva amazónica, con abundantes especies aún desconocidas por la ciencia y genes que patentar, representaría enormes ganancias para sus empresas en ese sector.

Otra fuente de interés para Francia es la vasta riqueza petrolera en las vecinas Guyana y Venezuela. En la actual coyuntura de la guerra en Ucrania, Macrón –con minoría parlamentaria– enfrenta una situación difícil tras las intensas movilizaciones y huelgas intersectoriales durante los meses de septiembre y octubre en su paísa a causa de los precios de la electricidad, el gas y el petróleo.

Esto ha motivado el acercamiento del presidente francés a su par venezolano, Nicolás Maduro durante la pasada cumbre del clima en Egipto. En la reunión, Macrón abordó a Maduro llamándolo “señor presidente” y desmarcándose así en la práctica de la posición de los países de la OTAN que desconocen al gobierno bolivariano y reconocen al ilegítimo Juan Guaidó.

Sea cual sea el motivo de fondo del interés francés en la Amazonía, un acuerdo con el gobierno de Petro coloca al país galo en una posición de influencia sobre ambos extremos de la globalmente estratégica cuenca.

Lula: otro cordero entre lobos

El Brasil es otro país en el que la Amazonía ha sido relevante al convertirse en tema de debate mundial y especialmente local, ya que fue una de las cuestiones más importantes tratadas en la reciente campaña electoral que marcó el regreso al gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva.

Por un lado, resultó evidente la antipatía de la actual administración demócrata y las élites europeas hacia el derrotado presidente Jair Bolsonaro y el desprecio de este último por la emergencia climática, abriendo de par en par las puertas al despale indiscriminado de la selva en beneficio de los grandes terratenientes y de todos aquellos que se han han sacado partido de los robos de terrenos públicos de bosque virgen (conocido como grilagem) a lo largo de la historia reciente del país.

Por otro lado, Lula ha invitado a los europeos a “invertir” en proyectos ecológicamente sostenigles en la región y ha asegurado que eso se hará respetando la soberanía brasileña. Sin embargo, no se tienen muchos detalles al respecto.

Lo cierto es que Lula enfrenta un panorama futuro muy difícil, en tanto en que no tiene mayoría parlamentaria, dependiendo de acuerdos con sectores del gran capital (incluídos los agronegocios, tan beneficiados por Bolsonaro), y una oposición férrea del propio ex-capitán del ejército dentro y fuera del Parlamento.

La exitosa reducción de la pobreza lograda por Lula en su primer período de gobierno (2003-2010) se dio en un contexto radicalmente distinto al actual.

Los datos económicos de Brasil y del resto del mundo muestran que la tasa de ganancia y de rentabilidad financiera desde el año 2010 no han hecho otra cosa que caer, dando al traste con la alianza de clases construida por Lula durante su primer período en el poder.

Si en el pasado Lula y el PT se habían vuelto expertos en alianzas con fuerzas políticas hostiles o de lealtades dudosas, la situación actual es mucho más desfavorable para un proyecto popular.

Por otra parte, el analista Andrew Korybko advierte que “una fracción del PT podría ser usada por EEUU para sus fines injerencistas”. Para el autor del libro “Guerras Híbridas: revoluciones de colores y guerra no convencional”, la intervención estadounidense en Brasil no cesará bajo el nuevo gobierno de Lula, pero sí cambiará de forma.

¿Podría esta “nueva forma” de injerencia implicar la desestabilización radical del gigante sudamericano para dar pretextos a la OTAN de intervenir y “salvar” a un Lula políticamente maniatado?

Podemos constatar que todos los elementos para una desestabilización total del Brasil están servidos, habida cuenta los problemas estructurales de la economía, el escaso peso parlamentario del partido de Gobierno y la seria polarización en la calle entre los partidarios de Bolsonaro y los partidarios de Lula.

El fin del reformismo occidental

Ni la oligarquía brasileña, ni los capitales occidentales, sometidos a la dictadura de las finanzas, apoyarán una nueva ola desarrollista, ni del PT en Brasil, ni de Petro en Colombia, ni en ningún otro lugar del Abya Yala (ni del mundo).

No puede haber un ”nuevo trato verde” con los occidentales, ni en su variante anglosajona (EEUU/Inglaterra), ni en su variante europea. Además, las élites tecnológicas de Sillicon Valley en Estados Unidos, tienen profundos lazos con el complejo agroindustrial occidental de empresas como Monsanto. Bill Gates es un ejemplo de esta élite presuntamente ecológica. A raíz de la pandemia de la Covid, Gates se convirtió en uno de los más grandes propietarios de tierra agrícola en los EEUU. Asimismo, sus estrechos lazos con Monsanto y sus proyectos de “capitalismo verde” en el África son ampliamente conocidos.

El plan secesionista contra Bolivia sigue vivo

Al mismo tiempo, en Bolivia se reactiva la movida golpista-secesionista en el departamento de Santa Cruz con otro violento e indefinido «paro cívico» con la bizarra demanda de adelantar un año la realización de un censo nacional promovido por el Gobierno.

Por lo general los censos nacionales despiertan los resquemores de la oposición a causa de su costo o del contenido de las preguntas planteadas a la población, pero rara vez se convierten en causas de protestas violentas con cortes de carreteras, ataques a civiles y a edificios públicos, etcétera.

El promotor del paro no es otro que el gobernador Luis Fernando Camacho, uno de los principales operadores del golpe del año 2019 que derrocó al presidente electo Evo Morales y apenas duró un año en el poder. El principal apoyo de Camacho es (otra vez) la Juventud Cruceñista, un grupo paramilitar fascista con muchos intentos violentos por derrocar al gobierno indígena y socialista del MAS en su haber.

Asimismo, el teatro del denominado paro cívico no es otro que el departamento de Santa Cruz, eje privilegiado de la denominada “media luna” secesionista de departamentos amazónicos en Bolivia. La Amazonía boliviana constituye el 43% del territorio nacional y desde el punto de vista ecológico abarca los departamentos de Pando, Beni, Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, en un total de 88 municipios.

La partición de Bolivia se planeó mucho antes de que Evo Morales llegara al poder a finales de 2006.

Mark Falcoff (Foto: AEI)

Mark Falcoff, el asesor de la administración Bush para América Latina y una figura destacada en la política latinoamericana de EE.UU. durante 30 años, es visto como uno de los ideólogos del plan imperial para destruir al país. En su artículo “¿Los últimos días de Bolivia?”, publicado en American Outlook en mayo de 2004, Falcoff predijo la división étnica de Bolivia tras la oleada de levantamientos populares que desembocaron en el derrocamiento del presidente Sánchez de Lozada en 2003.

En su artículo, Falcoff señala: «…un hecho fundamental sobre Bolivia, a saber, que es una sociedad dividida a lo largo de dos grandes líneas de fractura: la raza y la geografía. La república tiene dos regiones distintas: el altiplano andino (departamentos de Potosí, La Paz, Cochabamba y Oruro) y una media luna de departamentos situados en zonas más bajas, tropicales o semitropicales (Pando, Beni, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija).»

Falcoff contrasta la situación en la Bolivia andina, pobre, con cultivo de coca para fabricar droga, violenta, subdesarrollada y levantisca con la próspera Santa Cruz, que generando el 51% de los ingresos del país solo recibía “un pequeño porcentaje” de las ganancias generadas por el petróleo y el gas.

Por eso Falcoff recomienda una nueva constitución que debería “remediar la necesidad de descentralizar la autoridad y los recursos” acompañada de “un verdadero intento de solución federal, con una redistribución regional de los recursos y una política energética racional”, es decir, dejar que los pobres de Bolivia se cocinen en su propia miseria mientras los europeizados bolivianos “amazónicos” de Santa Cruz y sus departamentos satélites se acojan a los beneficios de la explotación de los recursos naturales y las inversiones de las multinacionales occidentales.

El denominado “Triángulo del litio”,
entre Bolivia, Argentina y Chile,
que concentra más del 85 %
de las reservas de
ese metal en todo el planeta.

Ahora el plan imperial para Bolivia ha cambiado un poco, porque los inmensos yacimientos de litio que se han descubierto en los últimos años no se encuentran en la media luna amazónica sino en el oeste y suroeste del país, pero las implicaciones de la potencia energética y minera en la que Bolivia se está convirtiendo hacen para el imperio más urgente que nunca la necesidad de dividir al país andino impulsor de radicales transformaciones sociales.

OTAN apunta al corazón del Abya Yala

A fines de octubre, parlamentarios del MERCOSUR advirtieron sobre la existencia de un acuerdo sobre la posible participación de ingenieros del ejército de EEUU en el dragado y ampliación de la hidrovía Paraná-Paraguay, una importante vía de salida de la producción agrícola y minera del cono sur.

Cuenca del Río de La Plata.
 

Esta hidrovía pertenece a la cuenca hidrográfica del río de la Plata, una de las más largas del continente en dirección norte-sur, limitando con la cuenca amazónica. La denuncia fue recogida por el Gobierno argentino, que de inmediato hizo un reclamo al Estado paraguayo, responsable del acuerdo con los Estados Unidos.

El fin de la hidrovía es permitir la navegación de naves de gran calado con grandes volúmenes de carga los 365 días del año, rectificando el trayecto y eliminando islas y otros obstáculos. La presencia de especialistas del Ejército de Estados Unidos le da al proyecto un carácter muy distinto a lo que originalmente se presentó como una obra civil.

¿Por qué estaría interesado en participar en esa obra el Ejército de los Estados Unidos? «Todos sabemos que una de las excusas que usa Estados Unidos para desembarcar en los países, si no es la ayuda humanitaria, es la lucha contra el narcotráfico», señaló al respecto el diputado nacional por Chaco Juan Manuel Pedrini.

Según Pedrini, la creciente presencia china en América Latina incomoda a Washington y Paraguay es el único país de la región que no tiene relación diplomática con Beijing, con lo cual el Plan Maestro norteamericano también responde a los movimientos de la geopolítica global. A todo esto se puede agregar que esta hidrovía representa un medio excepcional para acceder al corazón de América del Sur.

El imperio busca copar todas las agendas

Occidente no está interesado en ayudar al Abya Yala sino en controlar y explotar sus recursos. La amazonía es una región vital para el planeta y el asiento de riquezas extraordinarias. No sería extraño que Estados Unidos y la OTAN estén preparando la demolición programada de uno o varios estados de la región que les permita controlar la selva amazónica, las fuentes de litio, los campos de petróleo u otras áreas que los planificadores imperiales consideren de interés.

Si bien una serie de gobiernos progresistas se ha instalado en el sur del Abya Yala los últimos años, su fragilidad en muchos órdenes es evidente. Hay desde casos como el de Gabriel Boric en Chile, que llegó al gobierno con promesas de transformación que traicionó desde el primer momento, hasta otros como el del profesor Pedro Castillo en Perú, efectivamente rehén de un parlamento, una clase política y un poder oligárquico totalmente contrarios al programa con el que fue elegido.

A menudo estos gobiernos se ven obligados a negociar en condiciones muy desventajosas con los gobiernos occidentales y los organismos internacionales que controlan (ONU, FMI, BM, BID, OMC, etcétera) a pesar del avance de China en los últimos años en la escena mundial.

Al mismo tiempo, Occidente invierte cuantiosas sumas de dinero para influir políticamente en los países de la región y desde posiciones en apariencia totalmente antagónicas.

Por ejemplo, a inicios de Octubre, la ex guerrilla revolucionaria kurda, hoy reciclada como fachada de la OTAN para destruir Siria (Ver aquí y aquí), el PKK, fue invitado a participar en el el 35º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Intersexuales, Bisexuales y No Binaries en la provincia argentina de San Luis, en Argentina.

Parece que, via Europa, trostkistas y anarquistas argentinos le abrieron las puertas a este grupo, cuyas actividades nada tienen que ver con el antiautoritarismo, la autonomía de los pueblos ni los derechos de las minorías sexuales.

La tragedia de los kurdos es muy real pero tiene causas geopolíticas: No tienen salida al mar, por lo que ninguna potencia regional aceptará sin más sus pretensiones nacionalistas, pero tampoco ayuda a su causa la sumisión histórica de sus líderes a occidente.

Pero en la otra acera política también influyen los Estados Unidos. Por ejemplo, en el movimiento de personas críticas hacia el discurso oficial sobre la Covid (entre las que se cuentan muchos seguidores de movimientos conservadores de diverso signo) circulan publicaciones en distintos idiomas del sitio web The Epoch Times.

Este sitio combina noticias críticas hacia la medicina occidental, con análisis políticos cercanos al trumpismo estadounidense y un profundo odio hacia China. Más allá de acusar a China de haber causado la pandemia del coronavirus, la publicación tiene un claro sesgo contra todo lo chino.

The Epoch Times en realidad no es un grupo controlado por el trumpismo sino por los servicios de inteligencia estadounidenses. El propietario de la publicación no es otro que Falun Gong/Falun Dafa, una secta creada por la CIA en los años 90 como una manera de destruir al Partido Comunista Chino.

En 1996, el fundador de la secta Li Hongzhi emigró a los Estados Unidos desde donde se dedicó a hacer propaganda contra China y a influir sobre los chinos en el extranjero.

Desde 1999, la Comisión de Estados Unidos por la Libertad Religiosa en el Mundo (órgano de consulta del Departamento de Estado) lleva adelante una campaña permanente de contra la supuesta “persecusión religiosa” contra esta secta en China.

¿Por qué es interesante para una Casa Blanca, hoy controlada por los demócratas, seguir con una política que en realidad la llevan en el corazón los republicanos más conservadores?

El sitio de contrainteligencia del FBI hoy dice lo siguiente: «El gobierno chino ya no limita la represión sólo a la población de sus propias fronteras. La República Popular China persigue, amenaza y acosa habitualmente a los tibetanos y uigures radicados en Estados Unidos, a los miembros de Falun Gong, a los defensores de la democracia en Taiwán y Hong Kong, y a cualquier otra persona que cuestione la legitimidad o la autoridad del Partido Comunista Chino (PCC).»

Obviamente, el interés de los Estados Unidos no es el de ayudar a los tibetanos, los uigures, los miembros de Falun Gong o los defensores de la democracia, sino el impedir que países como China, Rusia o el resto de los BRICS lleven al mundo hacia la multipolaridad.

Todo esto es muy peligroso, no nos extrañe que surjan grupos con agendas sectarias y violentas, ya sea “por izquierda” o “por derecha”, para dividir a nuestros pueblos. Nada mejor para avanzar los planes del imperio en el Abya Yala que un rosario de guerras de pobres contra pobres.

Solo la conciencia civilizatoria salvará al Abya Yala

Solo a los pueblos del Abya Yala les corresponde construir su propio proyecto civilizatorio justo, inclusivo, diverso y en armonía con la Pacha Mama. Eso no lo pueden hacer los chinos, ni los eslavos, ni los árabes, ni los africanos, y mucho menos los europeos. Ese proyecto, como dijo Mariátegui, no es calco ni copia, sino creación heroica de los pueblos.

Ante un imperio occidental en decadencia que corrompe todos los debates con su constante injerencia, es fundamental desarrollar una conciencia masiva de los mecanismos de dominación y de la constante guerra cognitiva de la que son objeto.

La guerra cognitiva es más profunda que la guerra sicológica. La segunda está orientada a lograr efectos de corto plazo en los pueblos, por ejemplo, aterrorizándolos o provocándoles la ira con fines ajenos a sus intereses.

La guerra cognitiva, sin embargo, es una guerra cultural que nos hace desconfiar de otros pueblos para que al fin de cuenta hagamos lo que el amo imperial desea. No solo implanta ideas nocivas sobre los otros pueblos del mundo, sino que también nos condiciona para que veamos como natural y deseable la manera de operar del imperio.

Hoy, esta guerra se lleva adelante con poderosas tecnologías, mal llamadas “de la información y la comunicación”, que al mismo tiempo que nos empoderan, nos manipulan, someten y a la postre, derrotan. Las redes sociales no son solamente medios para transmitir ideas, sino también medios para recabar inteligencia a partir de la comunicación de los usuarios y de control social por medio de la compartimentación de las interacciones sociales y las dinámicas de adicción que generan.

Afortunadamente, los pueblos pueden vencer a la manipulación imperial, como lo demuestran las derrotas de las “revoluciones de colores” imperiales en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y recientemente en Cuba.

Para salir del perverso círculo vicioso de la guerra cognitiva del imperio, los pueblos necesitan tener conciencia civilizatoria y conocer mejor los mecanismos y tecnologías actuales de la dominación imperial, pero también deben conocer sus propias raíces. Los pueblos que saben quiénes son no pueden ser derrotados por la guerra cultural del imperio.

viernes, 11 de noviembre de 2022

¡Feliz cumpleaños, comandante!

 


Por Jorge Capelán.

Hoy cumple 77 años el comandante Daniel Ortega Saavedra, uno de los líderes revolucionarios más vilipendiados y odiados por el imperio norteamericano, pero también el más amado por un pueblo nicaragüense que supo de primera mano de su lucha contra la tiranía somocista al frente de la revolución en los años 80, en los días aciagos del neoliberalismo y en estos últimos benditos 15 años de historia que hemos vivido desde el 2007.

El comandante Daniel nació el 11 de noviembre de 1945 en La Libertad, Chontales, en una familia profundamente antisomocista. Empezó a militar muy temprano y conoció la represión y la cárcel muchas veces. Estuvo preso 7 años en las mazmorras de la dictadura y fue liberado tras un operativo en una mansión en la que estaban la flor y nata de la burguesía y el embajador de Estados Unidos.

Una vez me contó el compañero Aldo Díaz-Lacayo, uno de los historiadores más importantes de Nicaragua, que Daniel es un profundo conocedor de la historia del país y tiene una biblioteca verdaderamente impresionante sobre el tema.

Después del derrotado "golpe blando" de 2018 tuve la oportunidad de conocer al comandante y a la compañera Rosario Murillo en una reunión con varios periodistas extranjeros. El comandante se apareció con un libro viejo y gastado, de cientos de páginas y con muchos mapas. Era el estudio que había elaborado el Gobierno Estadounidense para construir el canal interoceánico por Nicaragua (y que después abandonaron porque, de todas maneras, ya controlaban Panamá).

En esa ocasión le pregunté: "Comandante, ¿qué lección cree que hemos aprendido del derrotado intento de golpe del 2018?" Y él me respondió: "Que hay que confiar en el pueblo". En Nicaragua, la economía popular (que algunos llaman despectivamente "economía informal") es la fuerza dominante, es la que se hace cargo del grueso de las exportaciones, es la que maneja el ingreso bruto disponible y es la que impulsa el crecimiento económico. No en vano, la oligarquía desde el 2018 intentó lanzar como 4 paros patronales y no pudo hundir al país.

Cuando en Nicaragua se habla de Pueblo Presidente, eso no es ningún eslogan barato. Es una realidad gracias a la conducción estratégica del comandante Daniel.

A lo largo de su vida, el comandante ha visto pasar a 8 presidentes estadounidenses, de los cuales al menos 7 juraron destruirlo. Quisieron asesinarlo, tanto física como moralmente, para destruir al sandinismo como fuerza política, pero el pueblo nicaragüense, que ha visto de primera mano los actos del dirigente, no ha creído en la propaganda imperial. 

Y hoy en día el FSLN, bajo su conducción, es hegemónico en Nicaragua. 

Y hoy en día, bajo su conducción, las nuevas generaciones están empezando a hacerse cargo del país.

Si Sandino mostró que el pueblo nicaragüense podía derrotar a los marines y hacerse dueño de su historia, y si Carlos Fonseca diseñó el programa histórico para la continuación de la lucha sandinista en una Nicaragua cada vez más urbana, el comandante Daniel es el artífice de la materialización del sueño de Sandino en una Nicaragua ya totalmente libre de la injerencia yanqui.

Qué mejor regalo para el comandante Daniel, que la contundente victoria del Frente Sandinista en todas las 153 alcaldías del país en las elecciones municipales del domingo pasado. Ese fue el regalo del pueblo a su comandante.
 

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Es necesario desafiar al cinismo colonialista sin límites de Estados Unidos contra Cuba

 

Por Jorge Capelán.

La demanda del fin de la política estadounidense de bloqueo a Cuba debe ser una prioridad de las luchas de los pueblos en el Abya Yala.

Por si el ya sexagenario bloqueo estadounidense contra el pueblo cubano fuera poco, la administración Biden en la práctica ha continuado la política de su antecesor Dondald Trump, desde el continuo financiamiento y apoyo a la destrucción del sistema de Gobierno en la isla hasta chantajes con las necesidades del pueblo y la inclusión de Cuba en la lista de “países promotores del terrorismo”.

El bloqueo contra Cuba no se ha suavizado con Biden

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, presentó el 19 de octubre la actualización del Informe sobre el impacto ocasionado por el Bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, en el marco de la venidera votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución que, por 30 ocasión, presentará en nombre del Gobierno Revolucionario y el pueblo cubano sobre la necesidad de poner fin a esta política cruel que afecta a toda la población de la isla.

“El 2 y 3 de noviembre la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará por trigésima ocasión el proyecto de Resolución. Esto ocurrirá en un contexto especial marcado por los efectos del huracán Ian –expresó-, la crisis global multidimensional, que incluye una crisis económica internacional y una amenaza inminente de recesión global. Crisis alimentaria, crisis energética, crisis de salud y otras”, anunció el canciller.

En el pasado mes de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, extendió por un año más el bloqueo que su país viene aplicando desde octubre de 1960 con el objetivo de doblegar al pueblo cubano por hambre y destruir la Revolución. El bloqueo es un entramado de leyes y disposiciones que dificultan de sobremanera las relaciones comerciales, financieras y de otro tipo de la isla con el resto del mundo. Además promueven la emigración ilegal de cubanos hacia Estados Unidos, obligándolos a arriesgar sus vidas en el mar, y en un claro acto de discriminación hacia los migrantes de otras nacionalidades.

“No es un diseño nuevo el del bloqueo, pero sí ha sido quirúrgicamente mejor diseñado, tomando como blanco cada uno de los principales ingresos del país, buscando con saña incrementar el impacto en la vida cotidiana de nuestra población sobre la base de la mejor expresión de esa política”, expresó el canciller cubano en la presentación del informe.

Parrilla recordó el memorándum del subsecretario Lester Mallory de abril de 1962. En este documento, el Gobierno de Estados Unidos “reconoce que el objetivo del Bloqueo es deprimir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación, sufrimiento y el derrocamiento del gobierno” cubano. Asimismo, la Ley Helms-Burton 34 años más tarde, en 1996, “codifica esa misma política”, endureciéndola, y 60 años más tarde, en pleno siglo xxi, esta política es siniestramente endurecida por la administración Trump, que le agregó 200 medidas adicionales.

La política de bloqueo es cínica, sádica y genocida. Es cínica porque perjudica a quien dice querer beneficiar, que es el pueblo de Cuba; es sádica, porque desde hace 62 años somete a millones de cubanos, de varias generaciones, a grandes privaciones y sufrimientos y es genocida porque es indiscriminada. Además es extraterritorial, porque sanciona a terceros países que comercien con Cuba.

Según el informe del Gobierno Cubano, entre agosto de 2021 y febrero de 2022, el bloqueo causó a la isla pérdidas por 3 mil 806 millones de dólares, un monto récord para un período de apenas siete meses. Durante ese período, la economía cubana podría haber crecido 4.5% de no haber sido por las sanciones impuestas por Trump.

Sin embargo, las cosas no mejoraron al cambiar la administración en Washington. “Durante los 14 primeros meses del gobierno del presidente Biden los perjuicios ocasionados por el Bloqueo ascienden a la cifra de 6 mil 364 millones de dólares, también récord histórico”, señaló el canciller Parrilla.

En total desde su instauración en 1962, el bloqueo ha causado pérdidas astronómicas al pueblo cubano: En seis décadas, a precios corrientes, los daños acumulados suman 154 mil 217 millones de dólares, 454 millones de dólares mensuales o más de 15 millones de dólares diarios.

“Al valor del oro tomando en cuenta las depreciaciones, los perjuicios acumulados alcanzan la cifra enorme de 1 billón 391 mil 111 millones de dólares, es decir: un millón de millones más 391 mil millones de dólares”, agregó el canciller.

“Hoy la política del gobierno del presidente Joseph Biden hacia Cuba es lamentable e inercialmente la misma política republicana, no se han introducido cambios en esa política, se mantiene y es tema de cada día en el diseño quirúrgico que persigue cada ingreso, cada fuente de financiamiento y de suministros del país”, constató el canciller cubano.

El bloqueo estadounidense afecta no solo a las familias de la isla, sino también a “los cubanos que residen en los Estados Unidos, a los ciudadanos estadounidenses, a las personas y empresas de todo el planeta. Está dirigido a provocar la incapacidad del país para atender las necesidades fundamentales de la población”, agregó.

El bloqueo “tiene el propósito cruel y práctico de privar al país de los ingresos financieros que resultan indispensables para adquirir suministros, equipamientos, partes y piezas, tecnologías y software”, de manera que la adquisición de alimentos limitada ha generado carencias, desabastecimientos, largas colas, ansiedad en la población ante las dificultades, incluso para asegurar la canasta básica que requiere un esfuerzo de gran eficacia del gobierno y las entidades, o para asegurar la vida cotidiana de las personas.

El colmo del cinismo estadounidense es tal que, si bien formalmente le permite a Cuba comprar alimentos de Estados Unidos, en la práctica le niega esta posibilidad al negarle a Cuba el acceso a los recursos financieros indispensables para pagar en Estados Unidos o en cualquier otro mercado.

La inclusión de Cuba en la lista de promotores del terrorismo

Cuba fue incluida en esa lista por primera vez en 1982 y luego retirada por Obama en 2015, durante un breve período de supuestos intentos de normalización de las relaciones entre ambos países. En sus útlimos 9 días en la Casa Blanca, en enero de 2021, la administración Trump decidió volver a poner a Cuba en ella y al regresar los demócratas a la Casa Blanca, estos todavía no han levantado esta bárbara medida.

El objetivo de esta inclusión es netamente político con el fin de estrangular aún más a Cuba. Exfuncionarios de inteligencia de los propios EEUU reconocen que esto es así.

Una encuesta muy reciente realizada por la cadena estadounidense NBC News entre miembros de ese grupo que trabajaron en la política hacia Cuba tanto en las administraciones republicanas como en las demócratas, encotró que la “posición de consenso” en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos ha sido durante décadas que Cuba no patrocina el terrorismo.

Por ejemplo, Larry Wilkerson, que fue jefe de gabinete del entonces Secretario de Estado Colin Powell en la administración de George W. Bush, dijo que el discurso de que lo siguiente: “‘Cuba no es un estado patrocinador del terrorismo’ fue un mantra desde el momento en que entré en el Departamento de Estado hasta el momento en que salí”. “Es una ficción que hemos creado (…) para reforzar la justificación del bloqueo”, agregó.

Al clasificar a Cuba entre los países “promotores del terrorismo”, se está imponiendo otro bloqueo más sobre el ya existente, ya que los bancos internacionales, temerosos de las sanciones y abultadas multas de Estados Unidos, de inmediato hacen aún más restrictivo su tratamiento hacia la isla, de modo que es aún más difícil para Cuba acceder a cualquier tipo de crédito y hacer cualquier tipo de trámite. Además, a causa de la inclusión de Cuba en esta lista, los cubanos en el exterior (no solo en Estados Unidos) tienen aún más dificultades para enviar remesas a sus familiares en la isla y se eleva aún más el precio de los productos importados que se venden en el país.

Los efectos sobre Cuba hoy

El sistema electroenergético cubano atraviesa una situación extremadamente grave como resultado de serias limitaciones; de falta de combustible, pero sobre todo de obstáculos para adquirir piezas de repuesto y otros recursos, al privar al país del financiamiento indispensable para hacerlo.

A causa del bloqueo, “Cuba no puede adquirir en ningún lugar, de ninguna manera, tecnologías, equipos, partes, piezas, tecnologías digitales o software que tengan un 10% de componentes estadounidenses, lo cual es un impacto directo, como el de la carencia de divisas”, explica el canciller cubano.

“Decenas y decenas de bancos niegan servicios a Cuba ante el miedo a multas estadounidenses. Otras se ven obligadas a llegar a acuerdos a partir de acciones ilegales y extraterritoriales del gobierno de los Estados Unidos para evitar esas multas, y provoca un daño a una presencia natural del sistema financiero cubano en el similar internacional”, agrega Bruno Rodríguez Parrilla. Entre enero del 2021 y febrero del 2022, en 642 oportunidades, bancos extranjeros se negaron a hacer transacciones con Cuba ante la amenaza del sistema financiero estadounidense.

A causa de esta persecución, personas y empresas cubanas en el exterior se ven imposibilitadas de abrir cuentas bancarias por el solo hecho de ser cubanas. Esto no solamente afecta la vida privada de las personas y la actividad comercial, sino también el funcionamiento de las embajadas y consulados de la isla en el exterior.

Estas medidas de persecución se dirigen además de manera directa a productores, transportistas, navieras y aseguradoras, lo que encarece en más de un tercio, y a veces hasta la mitad, las compras de Cuba en el mercado internacional.

Cuba produce el 60% de los medicamentos que necesita en lo fundamental. Sin embargo, para producir esos medicamentos no solo necesita algunas materias primas, sino también, partes, piezas y algunos componentes que la aplicación opresiva del Bloqueo impide que lleguen al país.

Un ejemplo de la voluntad genocida de la política estadounidense contra el pueblo de Cuba es su actitud durante la epidema de Covid-19. En esa oportunidad, los Estados Unidos le permitieron a decenas de países bajo medidas coercitivas o sanciones unilaterales adquirir vacunas, oxígeno medicinal y ventiladores pulmonares, pero no a Cuba.

“Fue un acto deliberadamente cruel, es el reconocimiento de que el Bloqueo también asfixia y mata. El gobierno de los Estados Unidos obstaculizó la adquisición de oxígeno medicinal en terceros países cuando se produjo el fallo en nuestra planta principal, que ocasionó una crisis en el país”, agrega el canciller cubano.

La desestabilización permanente

Pero la política de bloqueo es apenas un ingrediente de toda una estrategia político-militar permanente de desestabilización que a lo largo de la historia ha abarcado, desde el recurso a la invasión militar y el empleo de bandas contrarrevolucionarias, hasta el financiamiento de una “sociedad civl” artifical e intentos de llevar a cabo “revoluciones de colores”, pasando por toda la gama de atentados terroristas (dentro y fuera de Cuba), asesinatos, sabotajes, guerra bacteriológica y todo tipo de campañas mediáticas dirigidas, tanto a doblegar la moral del pueblo cubano como a dar una imagen negativa de la isla en el mundo.

Un reciente estudio titulado “U.S. Government Democracy Projects in Cuba: Following the Money” (Los proyectos de democracia del Gobierno de EE. UU. en Cuba: Siguiendo la pista del dinero), de Tracey Eaton para el Centro de Estudios Latinoamericanos & Latinos de la Universidad Americana, en Washington, una institución para nada sospechosa de albergar la intención de defender a Cuba, constata que “el conjunto de datos del GEEUU contiene 218.367.438 dólares en desembolsos relacionados con Cuba” que se distribuyeron a más de 100 receptores de subvenciones entre 2001 y 2021.

Según ese estudio, “eso incluyó 125.986.260 dólares para apoyar la participación democrática y la sociedad civil; 35.714.592 dólares para programas de derechos humanos; y 25.078.917 dólares para medios de comunicación y libre flujo de información”. Las subvenciones para financiar los “medios de comunicación y el libre flujo de información” en Cuba aumentaron un 166% desde 2003 hasta 2021, pasando de 5.384.075 dólares durante los años 2003-2010 a 19.694.842 dólares durante 2011-2021. El total para el período 2003-2021 fue de 25.078.917 dólares. El elemento mediático es especialmente importante y constituye una verdadera guerra cognitiva contra el pueblo cubano.

Sin embargo, las sumas millonarias de los informes y reportajes están lejos de reflejar la verdadera extensión de la injerencia política estadounidense contra Cuba. Por un lado, se omiten las considerables fuentes de financiamiento europeo a la contrarrevolución en Cuba, y por otro lado, como lo constata el citado informe, también se omiten numerosas partidas.

“Los subcontratistas son otra incógnita. Algunas ONG reciben subvenciones de 1 millón de dólares o más y contratan habitualmente a subcontratistas, pero sus nombres no se hacen públicos”, afirma el estudio y agrega que además “Los funcionarios estadounidenses dicen que no revelan los detalles [de los proyectos] para proteger a los participantes de represalias. Las estrategias de construcción de la democracia también se consideran ‘secretos comerciales’ y están exentas de divulgación en virtud de la FOIA [Ley de Libertad de la Información]”, amparándose en la Ley de Transparencia y Responsabilidad de la Ayuda Exterior de 2016.

Con respecto al fallido intento de “revolución de color” del 11 de julio de 2021, cuando piquetes de protestas aisladas de entre 100 y 500 personas, algunos de ellos violentos, tuvieron lugar en puntos focalizados de la isla, el periodista Alan Macleod, sostiene que “La clase dirigente de EE.UU. saludó inmediatamente los acontecimientos, poniendo todo su peso detrás de los manifestantes. Sin embargo, los documentos sugieren que Washington podría estar más involucrado en los acontecimientos de lo que le importa divulgar públicamente” y puso como ejemplo los proyectos de la USAID y la Fundación Nacional para la Democracia en apoyo a raperos y otros artistas locales – grupos que jugaron un papel prominente para desencadenar las protestas.

Por su parte, el periodista Max Blumenthal comenta que “Durante la última década, el gobierno de Estados Unidos ha gastado millones de dólares para cultivar raperos, músicos de rock, artistas y periodistas antigubernamentales cubanos en un intento explícito de convertir en un arma a la ‘juventud desocializada y marginada.’”

Demás está decir que esta política anticubana de Estados Unidos también tiene efectos en el resto de la región, tanto en la retroalimentación de los sectores golpistas latinoamericanos a partir de las experiencias de injerencia de los Estados Unidos en Cuba, como en la creación de redes continentales al servicio de la política anticubana y en general, en defensa de los intereses estadounidenses.

Un ejemplo de ello es el de Argentina, donde desde hace ya décadas se han establecido organizaciones como CADAL y en tiempos recientes, Cultura Democrática, que elaboró un documento cuyo título es: “Apoyo a la Sociedad Civil cubana como método de presión a gobiernos totalitarios. Su posible aplicación a Bolivia”.

Un chantaje vil

El pasado 18 de octubre, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) anunció la realización de un donativo de ayuda humanitaria valorado en 2 millones de dólares a través de la Cruz Roja Internacional para las víctimas del huracán Ian, que azotó la isla el 27 de septiembre causando severos daños al sistema eléctrico, la agricultura y la vivienda.

Este tardío donativo (insignificante, comparado con los costos que año con año el bloqueo le causa a Cuba y con las inmensas sumas destinadas a la desestabilización del país) fue saludado por los medios occidentales como un gesto progresista del actual gobierno estadounidense, pero en realidad encerraba un chantaje, ya que la USAID es el principal canal de los fondos para la desestabilización de la isla.

Al mismo tiempo, el huracán puso a prueba la capacidad de resistencia de un pueblo que en lo que va de la administración Biden con la prolongación de la política de bloqueo ha estado soportand daños por un estimado de 543 millones de dólares al mes. El dinero de la USAID no fue al Gobierno sino a la “sociedad civil”, en la forma de la Cruz Roja. Se trata de un chantaje simbólico, una desautorización del Gobierno de la isla y un intento de dividir a la sociedad cubana.

El gobierno cubano decidió permitir la “donación” pensando en las necesidades de su pueblo antes que en el ejército de medios anticubanos que se regodeaban por la supuesta inconsecuencia de un Estado que desde hace muchas décadas ha venido denunciando la injerencia de la USAID. Ese tipo de chantajes, de dudosa efectividad política, en realidad muestran la vileza de la política anticubana de Estados Unidos.

El Abya Yala debe reaccionar

Ante este tipo de políticas, es un ultraje la actitud de ciertos líderes del Abya Yala como Gabriel Boric, que se reclaman de izquierda y progresistas, y al mismo tiempo condenan a Cuba por supuestas actitudes represivas, especialmente cuando ellos, no bien llegados al poder, se dedican a reprimir a los mismos movimientos sociales que los llevaron al gobierno. Cuba no puede convertirse en moneda de cambio para políticas oportunistas.

En estos días, como desde hace 30 años, Cuba presentará ante la Asamblea General de la ONU su moción sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Excepto en la primera ocasión, el apoyo a la moción cubana ha sido contundente, con solo los Estados Unidos más unos pocos aliados de turno (invariablemente entre ellos Israel) rechazando esa moción.

La inmensa mayoría de los países del mundo rechaza el bloqueo a Cuba pero los Estados Unidos se niegan obstinadamente a levantarlo. Este año no será la excepción, pero dada la crisis en todos los órdenes de la hegemonía estadounidense a nivel mundial, es de esperar que una renovada exigencia de que se levante esa política criminal de contra Cuba se traduzca en otros hechos políticos que en la práctica vayan desmontando el bloqueo. 

¿Qué medidas concretas, más allá de las declaraciones rituales, podrán tomar los países de la CELAC, ahora que supuestamente en la región domina la izquieda, para impulsar una campaña global de desobediencia al bloqueo imperial de los Estados Unidos a Cuba?

jueves, 28 de julio de 2022

lunes, 11 de julio de 2022

CREI: A un año de la Intentona de Golpe de Estado en Cuba

 


Por Centro Regional de Estudios Internacionales, CREI.

El domingo 11 de julio, hace exactamente un año, piquetes de protestas aisladas, algunos de ellos violentos, tuvieron lugar en una docena de puntos focalizados de Cuba, supuestamente por la alarma ante un repunte de los casos de coronavirus, así como la falta de alimentos y problemas con el servicio eléctrico.

En todos esos puntos y en cientos de páginas web y cuentas en las redes sociales, a la misma hora, se repitió la misma consigna con las mismas palabras: “Cuba Decide” el eslógan favorito de ciertos grupos financiados desde Washington, Miami y las capitales europeas.

La inconfundible firma de marca de los organismos imperiales de injerencia, tanto de Estados Unidos como de países de la Unión Europea, era demasiado obvia para cualquier ojo medianamente entrenado: Dinero y discursos de la NED, el IDI, el IRI, la USAID, las fundaciones del magnate George Soros y de organismos europeos para la "cooperación" el "desarrollo" fluyeron en esos días (como lo siguen haciendo) en apoyo a los elementos golpistas y delincuenciales tras las mal llamadas "expresiones de descontento"  en Cuba.

Lo que comenzó como una serie de protestas falsamente espontáneas pronto se convirtió en una campaña mediática global con las consabidas exigencias de "cambio de régimen" y "libertad" para el pueblo cubano. Dentro de Cuba, el eventual apoyo que momentáneamente pudieran haber tenido esas protestas se desinfló en un instante, tan pronto los hilos del imperio se hicieron visibles para el pueblo.

Para nosotros en Nicaragua lo que estaba sucediendo en Cuba no fue ninguna sorpresa y lo denunciamos ampliamente en su momento. Este guion golpista de factura estadounidense fue un calco del que se aplicó en este país en el año 2018 y que fue derrotado por el pueblo y el Gobierno sandinista bajo la conducción del comandante Daniel Ortega Saavedra.

Afortunadamente, gracias a la conciencia del pueblo cubano, a la sabiduría de su máxima dirigencia, y al hecho de que las experiencias de derrotar "revoluciones de colores" imperiales en países revolucionarios hermanos como Nicaragua y Venezuela fueron ampliamente estudiadas en Cuba, esta intentona del imperio, que habría culminado en una guerra sangrienta, fue derrotada.

Cuba y su pueblo enfrenta una situación muy difícil ante el recrudecimiento del ya sexagenario y criminal bloqueo estadounidense en una coyuntura marcada por el desmoronamiento de la influencia de Estados Unidos a nivel global. En estas condiciones, nada hay más peligroso que una bestia imperial herida de muerte, y no sería aventurado pensar que los Estados Unidos podrán estar dispuestos a repetir en Cuba la fracasada aventura del año pasado.

Como la agenda golpista es rechazada por la inmensa mayoría de los cubanos, su puesta en práctica significa la legitimación de alguna forma de intervención militar directa en el vano intento de imponer en el Caribe la caduca y despreciable doctrina Monroe.

Desde Nicaragua, no nos cansaremos de alertar que el surgimiento de un nuevo Orden Mundial Multipolar es una realidad que se va materializando día a día y con ello también la posibilidad de que en el imperio se impongan agendas aventureras que busquen dar marcha atrás al curso de la historia.

Estamos convencidos de que el pueblo cubano sabrá derrotar todos y cada uno de los intentos golpistas del imperialismo. Los pueblos de América Latina y el mundo estamos atentos y haremos todo para impedir que esos intentos tengan éxito.

Texto original.

miércoles, 29 de junio de 2022

Capelán: Fascismo caníbal en Occidente

Uno de los muchos mapas fantasiosos
sobre la partición de Rusia por Occidente.

Por Jorge Capelán.

Una hamburguesa vegana con sabor a carne humana causa furor en Europa. En el Festival Internacional de Creatividad Cannes Lions​, un evento global de las áreas del diseño, el marketing y la publicidad, fue premiado el anuncio de una hamburguesa totalmente vegetal pero preparada para imitar el sabor y la textura de la carne humana.

Según el anuncio, el platillo de comida rápida fue lanzado el año pasado durante la celebración del Día de Todos los Santos (Halloween) en Suecia "ya que de otra manera habría sido repugnante". En todo caso, no parece que los miembros del jurado en Cannes hayan tenido la oportunidad de probar el bocadillo y mucho menos de comparar su sabor con el original.

No puede haber mejor ilustración que esa de la mentalidad occidental en estos momentos, una gigantesca burbuja en la que imperan el conformismo y la total ausencia de frenos morales en lo que respecta a lo que en principio se le puede hacer a los demás, eso sí: sin dejar de creerse los árbitros morales del universo.

Los mismos occidentales parecen no darse cuenta de lo aberrante que es tomar como aspiración legítima el probar el sabor de la carne humana, aunque sea de origen vegetal.

Todavía medio aturdidos por la extraña manera occidental de concebir la creatividad, nos enteramos de que el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo "dijo" que la OTAN "le dijo" a los ucronazis de Kiev que sigan luchando nomás.

De Croo aseguró que "es importante" que los miembros de la OTAN "sigan hablando" con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y "dejemos muy claro que esta guerra" contra Rusia "solo se puede ganar en el campo de batalla". Quien crea que no estamos en guerra se equivoca de planeta. Los occidentales apoyan, financian y dirigen una guerra que no han declarado oficialmente.

Mientras tanto, EE. UU. organiza "conversatorios" sobre la necesidad de "descolonizar" a Rusia. Eso, que más bien parece una historia de Ripley, fue lo que tuvo lugar el pasado 23 de junio en el Congreso estadounidense: Una conferencia virtual organizada por la Comisión sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa conocida como el Grupo de Helsinki, un "organismo independiente" del tipo de los que acostumbran depender del dinero del Departamento de Estado.

La superpotencia imperialista mundial, que a cada rato invade y bombardea países, que tiene sancionados a uno de cada cuatro habitantes del planeta, que aún mantiene a sus habitantes originarios en reservas miserables, donde los descendientes de los esclavos se manifiestan con la consigna de "las vidas negras importan" y que aún no ha dejado en libertad a su "estado libre asociado" de Puerto Rico tiene el tupé de querer "descolonizar" a Rusia.

El analista Dan Kovalik comenta que "la falta de conocimiento de sí mismo (de los EE. UU.) es palpable". Por su parte, otro analista, Niccolo Soldo, observa que "lo notable de este panel es el cambio de pasar de la necesidad de 'promover la libertad y la democracia' en Rusia a la de 'descolonizarla'", (y de hecho, partirla en mil pedazos).

Hipocresías aparte, actividades como esta son una prueba más de que el imperialismo senil de Occidente ya no produce ideas, sino que se apropia de cualquier discurso para manipularlo de acuerdo a sus fines inconfesables, pero transparentes para cualquiera que tenga ojos para ver: Ya no son más la democracia, ni el dictador de Putin ni mucho menos la pobrecita Ucrania: De lo que se trata es de destruir a Rusia para salvar al imperio.

Mientras tanto, los occidentales seguirán viviendo en su burbuja de cristal, cocinándose a fuego lento entre sus propias contradicciones, su impotencia, su veganismo y su inveterado hábito de alimentarse de carne humana en el mercado mundial.

lunes, 30 de mayo de 2022

Ucrania: ¿Qué viene después?




Por Jorge Capelán.

Sin duda, como diría algún filósofo chino, estamos viviendo “tiempos interesantes”, es decir, de grandes cambios para toda la humanidad.

Filósofos existencialistas como Sartre y Camus se sorprenderían si hoy vieran cómo se multiplican en los medios referencias (al menos de nombre) a la corriente de pensamiento que formaron hace ya casi 80 años: Cada vez más Estados y naciones dicen enfrentar amenazas “existenciales”, y no es para menos, porque Rusia se lo juega todo, Occidente se lo juega todo, y el mundo también se lo juega todo.

En este texto intentamos ir un poco más allá de lo inmediato y echar un vistazo a lo que vendría después de esta gran colisión entre Estados Unidos y Rusia-China. Trataremos de dar una respuesta a la pregunta de cómo sería el nuevo orden multipolar postoccidental. Pero antes, haremos algunas observaciones sobre la situación actual a propósito de la guerra en Ucrania:

En estos días, en el Foro Económico Mundial, se ventilaron algunas de las angustias más profundas de Occidente: Mientras el jubilado (y casi centenario mas para nada senil) estratega imperial Henry Kissinger advertía que quedan apenas semanas para sentarse a la mesa de negociaciones con Rusia evitando así una guerra que pondría en peligro “el equilibrio de poderes en Europa”. Los altos consejeros del presidente-títere Volodymir Zelensky no tardaron ni un segundo en responderle a Kissinger con una grosería (“go fuck yourself” y “dumb fuck”, en inglés).

Si la de Kissinger ha quedado relegada al conjunto de las voces disidentes (mas no decisivamente influyentes) a lo interno del imperio, otra cosa se puede decir de George Soros. El nonagenario magnate y pródigo financiador político de las guerras de Estados Unidos, lanzó en el Foro la lapidaria advertencia de que "la mejor y quizás la única forma de preservar nuestra civilización es derrotar a Putin lo antes posible”.

Hay que entender las palabras de Soros en su verdadero sentido. Soros no dice "salvar a la humanidad", ya que eso es lo de menos para las élites globalistas que hoy en día comandan al “Occidente colectivo”. Él dice "salvar la civilización", es decir, la única que existe para ellos, que es la que surgió a raíz del genocidio de la colonización europea del mundo hace 500 años.

La reacción de Occidente a la operación especial rusa en Ucrania es tal que la III Guerra Mundial amenaza con estallar de veras antes de alcanzar directamente al territorio chino. En Ucrania, Rusia se atrevió a contestar a la expansión de 30 años de la OTAN hacia el Este con las armas en la mano y Occidente de inmediato se sintió amenazado de muerte. Prueba de su fragilidad, tanto en su base material como en su base ideológica. Definitivamente, el globalismo occidental es un fenómeno senil, con cabezas visibles como las de Biden (79 años), Klaus Schwab (84) y George Soros (90).

La desesperación que se advierte en los voceros del globalismo (Biden, la OTAN, los británicos, la clase política europea...) indica que Occidente, bajo la égida globalista, desoyendo ostentosamente las advertencias de Kissinger, no tiene Plan B: Su único plan es instaurar la dictadura global directa de sus multinacionales reduciendo a China y a Rusia. De Rusia, sueñan con regresarla a los tiempos de Yeltsin tras la caída de la URSS y de China, con regresarla a los tiempos de las guerras del Opio, en el siglo XIX. Ilusiones vanas de viejas glorias imperiales…

A estas alturas está claro que potencias emergentes de las más variadas latitudes no están dispuestas a bailar al son de Washington: India y China, seguidas por el resto del BRICS arrastrando a países grandes como México y Argentina; casi todos los grandes exportadores de petróleo; muchos países ricos en población y materias primas y hasta viejos aliados de Washington como Israel, Arabia Saudita y Turquía se oponen en muchos puntos al diktat occidental de aislar a Rusia para ponerla de rodillas. Más bien al contrario, se muestran positivas e incluso activamente participan en la política rusa de desarrollar el comercio internacional fuera de la órbita del dólar.

Por otro lado, las grietas empiezan a aparecer en Europa, que no ha podido poner en práctica el boicot al petróleo ruso y no parece seriamente decidida a deshacerse del gas de ese país del que depende. El Viejo Continente se desgarra entre una clase dirigente globalista (tanto política como mediática) y la realidad de una guerra antirrusa que tiene como efecto las peores consecuencias económicas y sociales para sus propios pueblos. Cada vez más europeos empiezan a comprender que no pueden vivir en guerra eterna con Rusia. Sin embargo, siguiendo el guion globalista de Wall Street y la City de Londres, Europa empeña su futuro como uno de los polos de la naciente multipolaridad. ¿Serán capaces sus élites de dar un cambio de timón a tiempo?

Tres posibles escenarios

Hechas las observaciones anteriores, y tomando en cuenta el peligro permanente de que se desate una guerra termonuclear, podemos avizorar tres grandes escenarios:

Victoria de Occidente con "cambio de régimen" en Moscú y Beijing e imposición de una dictadura corporativa occidental a nivel global. Esto significaría el fin del juego y la imposición de la agenda de despoblación de Occidente. Probablemente se dé una gran conflagración nuclear, y si no se da, implicaría de todas formas un genocidio mundial a causa del aumento de la pobreza y la destrucción del campesinado a escala global. Buenas noches.

Derrota de Occidente tras una sangrienta conflagración, seguramente con armas nucleares "tácticas". Este escenario conduciría a la lenta e incierta emergencia de un nuevo orden post-occidental. No se asegura la prosperidad del género humano, debido a la destrucción material, ambiental y social de la guerra.

Derrota de Occidente en condiciones de menor intensidad bélica. Si se logra evitar o limitar el uso de armas nucleares, y si al mismo tiempo se da un proceso amplio de desobediencia hacia el “orden basado en reglas” promovido por Occidente, el nuevo orden postoccidental podrá enfrentar con mayor éxito el destino de la humanidad.

En este último escenario, hay dos posibilidades: La primera es que Occidente, en la forma de Norteamérica/Europa se mantenga como "un jugador más entre otros". La segunda posibilidad (y la más probable) es que tanto Norteamérica como Europa queden relegados a un segundo rango dado el serio peligro de que se desencadene una guerra civil en los Estados Unidos y las consecuencias de las sanciones antirrusas para las economías occidentales, especialmente la europea.

3) El nuevo orden postoccidental (algunas observaciones)

El nuevo orden postoccidental tiene que surgir de los hechos, no puede ser un producto de escritorio ni de un pacto a bordo de un buque de guerra como la famosa Carta Atlántica firmada por Churchill y Roosevelt en agosto de 1941 y parodiada 80 años después por Biden y Boris Johnson. Si en 1941 los líderes británico y estadounidense pactaron muchas cosas que vinieron a definir el mundo de la posguerra, en 2021 pactaron hundirse juntos en el abismo del “después de mí, la debacle”.

En lo económico, el nuevo orden deberá priorizar la economía real supeditando las finanzas al poder político. Implementar la lógica del "ganar-ganar" y de los consensos. El nuevo orden postoccidental cuyos cimientos se están levantando en estos momentos necesita en primer lugar de un nuevo orden financiero. Esto es imperativo, y seguramente estará caracterizado por el fin de las monedas "fiat" (es decir, las monedas cuyo valor solo está respaldado por “la confianza del mercado”); un anclaje de las monedas al oro y a las materias primas y una pluralidad de monedas ("canastas de divisas").

El nuevo orden postoccidental heredará una gran cantidad de conflictos no resueltos por el viejo orden colonial occidental (desde el conflicto Mapuche en Chile hasta, Palestina, Turquía, numerosos conflictos en África, etc.). También heredará problemas estructurales en el acceso a los recursos, especialmente el agua. Asimismo, deberá hacer frente a una gravísima deuda socioeconómica (por ejemplo, la falta de alimentos, agua y sanidad de amplios sectores de la humanidad) y el deficiente modelo de producción occidental heredado (por ejemplo, desde una “industria” médica basada en mantener enfermas a las poblaciones para venderle sus productos hasta una “industria” alimentaria basada en destruir el medio ambiente, acabar con la biodiversidad y producir alimentos de mala calidad).

En lo político, el nuevo orden deberá ser plural, ya que estará compuesto por democracias liberales, teocracias, autocracias, etcétera, así como de países de orientación socialista, capitalista, etcétera.

El nuevo orden postoccidental no puede surgir de los herederos de la Liga de Naciones ni de la ONU, ya que ambas fueron diseñadas por las potencias imperiales occidentales. Ni la Liga de Naciones ni la ONU se preocuparon jamás por los derechos de los débiles. La ONU está totalmente penetrada por intereses occidentales ("sociedad civil" de las ONG financiadas por los países occidentales, el modelo de "sociedades público-privadas" que en la práctica en un modelo de saqueo del sector público, etcétera). Estos organismos son ineficientes, ya que priorizan las votaciones ante los consensos y las "reglas" (hechas a la medida de acuerdo a los intereses occidentales) frente a la solución de problemas comunes.

No debemos esperar una “reforma” de esos organismos, ellos mismos irán perdiendo relevancia ante su incapacidad para dar respuesta a los verdaderos problemas del mundo.

El nuevo orden postoccidental deberá surgir de los actuales mecanismos multilaterales emergentes y otros, como la CELAC, ASEAN, OPEP+, BRICS, etcétera. Este orden deberá basarse en consensos, en la lógica del ganar-ganar, en la lógica del respeto a la diversidad y en la de las agendas de problemas a resolver antes que en concepciones normativas en materia de sistemas políticos, etcétera.

4) El gran reto: Cambiar la hegemonía para descolonizar el mundo

Desmontar el imperio unipolar solo es el primer paso para liberar a la humanidad de la barbarie occidental. No solo América Latina debe ser descolonizada sino todo el mundo que fue afectado por la expansión europea a partir del siglo XV.

El concepto de hegemonía no solo se aplica a la dominación política, sino también al control sobre las ideas dominantes (hegemonía cultural). La hegemonía occidental no desaparece con la desaparición del mundo unipolar de la misma manera que el influjo de Roma no cesó con la caída del Imperio Romano de Occidente. Recordemos que la Iglesia Católica fue la heredera de Roma y ha sobrevivido hasta nuestros días como uno de los pilares del dominio occidental, tanto en lo ideológico como en lo material-financiero.

Los herederos de la hegemonía occidental son a su vez tres de los grandes aportes de Occidente a la humanidad: La ciencia y la tecnología tal y como fueron formalizadas por el Occidente; la concepción occidental del conocimiento e instituciones relacionadas como la escuela moderna, etcétera, y el concepto occidental del desarrollo expresado en la ideología de la modernidad.

Es fundamental descolonizar esas tres estructuras para garantizar que el imperio occidental no sobreviva tras su caída política y económica. Es fundamental reformular la ciencia, el conocimiento y el concepto del desarrollo desde la perspectiva de toda la humanidad y no de la de Occidente.

Esto no significa rechazar esas instituciones y categorías, sino reapropiarse creativamente de ellas “resignificándolas”, para usar una expresión en boga.

Desde hace 150 años, una estrecha élite imperial (Europa-Estados Unidos), por medios tanto públicos como privados, financió y organizó toda la red institucional que a nivel planetario decide qué vale la pena estudiar, qué preguntas plantearse, qué problemas resolver y cómo hacerlo.

Esto tiene implicaciones muy palpables en la actualidad, por ejemplo, en la cuestión de las pandemias y su impacto; en la cuestión de las respuestas a las crisis de todo tipo; en los retos que plantea la Inteligencia Artificial y las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

El imperio occidental nos hereda un mundo en el que la producción está subordinada al lucro especulativo en beneficio de intereses monopólicos privados. Por eso, nos hereda una medicina basada en mantenernos enfermos, un complejo agroindustrial basado en la destrucción del medioambiente y en la producción de alimentos de mala calidad, y tecnologías de la información que en lugar de liberar nuestras potencialidades nos aíslan, espían y controlan.

Esos son solo algunos ejemplos de la barbarie que nos hereda Occidente.

El nuevo orden postoccidental tiene el reto de salvar a la humanidad para una larga era de desarrollo histórico o perecer ante el bárbaro holocausto globalista.

domingo, 3 de octubre de 2021

Podcast: Ben Norton sobre las agresiones imperiales contra Nicaragua


En este episodio de DE MANAGUA CON AMOR hablamos con el periodista Ben Norton de The Grayzone acerca de las agresiones del imperio contra Nicaragua, Cuba y Venezuela, la crisis terminal de la OEA y el surgimiento de la CELAC, y la situación en los Estados Unidos. 

lunes, 9 de noviembre de 2020

EEUU: “Ten cuidado con lo que deseas” (lo podrías conseguir)

Olivier Douliery/AFP/Getty Images

 

Por Jorge Capelán

El día sábado los organismos de la dictadura mediática occidental proclamaron ganador de los comicios en Estados Unidos al demócrata Joe Biden y el mundo pareció estallar en júbilo ante el fin de la era del "loco de Trump" tal y como se encargaron de retratar al todavía presidente los poderes mediáticos realmente existentes, desde NetFlix hasta la CNN, incluso con el apoyo de la progresía socialdemócrata planetaria.

En lo que respecta a Donald Trump, el "trumpismo" y la política del imperio, podemos constatar que existe un grave caso de confusión de las formas por el fondo. La mayoría de los observadores se han conformado con consumir las diversas (aunque monótonamente similares) versiones de Trump brindadas por los medios corporativos occidentales, entre ellos FoxNews, que muchos toman por "medio de Trump" pero en realidad no lo es. En resumen, se puede decir que el mundo ha conocido a Trump a través de las publicaciones de o sobre él que no han sido censuradas por Facebook y Twitter.

Lo que pocos han tratado de hacer es: 1) Pasar por alto los exabruptos verbales de Trump para entender qué es lo que en realidad está diciendo a propios y extraños y 2) Comparar sus acciones con las acciones estándard de los presidentes anteriores, que al entregar Obama la Casa Blanca nos heredaron un mundo con 8 guerras de alto calado: Libia, Siria, Somalia, Paquistán, Afganistán, Irak, Donbass (Ucrania) y Yemen. El "loco de Trump", por otro lado, es el primero en los últimos 60 años que no ha iniciado una guerra y el único que ha dicho que quiere desmontar la OTAN.

"El mundo respira": Se libró del "loco de Trump" para poner en su lugar a un presidente "sano". De hecho, Joe Biden, es notorio por ser un corrupto peon de las grandes corporaciones, “el senador de las empresas de tarjeta de crédito” del estado de Delaware.

Un lugar común que se repite constantemente estos días es que con la designación de Biden como presidente se abre un nuevo y mejor período para el mundo, que de ahora en adelante podrá concentrarse más el la salud pública y el cambio climático y menos en los inmigrantes. Lamentamos no compartir tan brillantes pronósticos. Biden se opone a abolir la desastrosa práctica de “fracking” de las grandes corporaciones petroleras, apoyó la decisión de Obama de abrir el Ártico a la exploración petrolera y trabaja para fomentar un “Nuevo Trato Verde” en base a acuerdos que favorecen soluciones corporativas y financieras al calentamiento global.

Biden ha dicho públicamente que no apoya atención de salud universal. Biden y Obama negaron su apoyo a más de 5 millones de ciudadanos que perdieron sus casas después del colapso financiero de 2008. Últimamente apoyaba el traslado de la riqueza más grande en la historia de la humanidad a favor de las élites corporativas y financieras en Estados Unidos con el mal llamado CARES Act. Este CARES Act rescató al sector plutócrata estadounidense de las secuelas financieras de la pandemia del COVID-19 pero apenas dejó algunas migajas de subistencia para la gran mayoria de la población.

En la política exterior de la administración de Obama, Joe Biden apoyó, votó a favor de e incluso participó activamente en prácticamente todas las guerras del imperio de los últimos 30 años: Ampliación de la OTAN a Europa del Este, las guerras de Yugoslavia, la guerra de Kosovo, Afganistán, Irak, Libia, Ucrania (donde convirtió a su propio hijo en magnate del gas, un escándalo suprimido por Facebook, Twitter y los grandes medios corporativos), Yemen... Aquí en Nicaragua le debemos "agradecer" a Biden el traicionero golpe de Estado del año 2018 ya que la administración Obama (de la que fue vicepresidente) desde el inicio estuvo organizando, financiando y dirigiendo el criminal (y por suerte derrotado) intento de subvertir la voluntad del pueblo nicaragüense. Durante largos años la embajadora de Washington en Managua, Laura Dogu, hacia afuera exhibió una cara angelical y habló de cooperación y diálogo, mientras que puertas adentro de la embajada repartía millones de dólares para la destrucción de Nicaragua.

De ser electo Joe Biden Presidente de los Estados Unidos, pensamos que se abre una etapa de serias amenazas para la humanidad y de renovados vientos de guerra por la combinación de cuatro factores: 1) El indetenible descalabro de la economía estadounidense, y en especial el progresivo declive del dólar como moneda de reserva mundial; 2) La agudización de las tensiones al interior de los propios Estados Unidos, un país desgarrado por conflictos de todo tipo con una organización política (unión de Estados) que no permite la resolución pacífica de los mismos (por ejemplo: ¿qué estado estaría dispuesto a renunciar a sus privilegios en aras del bien común?); 3) La agenda agresiva de los sectores globalistas que apoyan a Biden (Wall Street, Sillicon Valley, Hollywood, los medios y la "comunidad" de inteligencia) y 4) El peligro inminente de que estalle una guerra civil que de hecho en las actuales condiciones se convertiría en guerra mundial, cuando no global (las actuales elecciones, que han forzado al mundo entero a tomar partido por uno u otro bando, son un ejemplo de lo que podría venir).

El poder obtenido por los Demócratas en estas elecciones no le permitirá a Biden gobernar en paz, ya que los Republicanos probablemente retengan su mayoría en el Senado y aumenten su minoría en la cámara de representantes. Por sobre todas las cosas, tienen control de la Corte Suprema, lo que dificultaría en extremo hacer cambios, sobre todo aquellos que afecten los intereses de los sectores religiosos. En lo que respecta a los Estados de la Unión, la polarización política no podría ser mayor (con las costas este y oeste apoyando a los Demócratas y el centro del país a los Republicanos), e incluso la situación a lo interno de los Estados muestra enormes diferencias de orientación política entre las áreas urbanas y rurales.

El "trumpismo", como movimiento sociopolítico con arraigo en la clase trabajadora no se ha debilitado, al contrario. Una cantidad récord de gente salió a votar, pero lo hizo por uno u otro partido, desbancando así el mito de que una mayor participación electoral significaría una automática caída de los Republicanos. Los analistas superficiales señalan que Biden obtuvo una votación muy superior a la de Trump entre las minorías y las mujeres, pero Trump es el candidato republicano más votado por esos grupos desde 1960 aumentando en vez de disminuir ese apoyo con relación a las elecciones de 2016. El único grupo socioeconómico entre el que Trump perdió votantes con respecto a los anteriores comicios fue el de los hombres blancos con educación universitaria, mientras que entre los demócratas se ha fortalecido el voto de la clase media, especialmente entre las mujeres blancas con estudios.

En general se puede decir que la victoria electoral de los Demócratas es bastante pírrica y se da en condiciones de fuerte desgaste y con importantes alturas del poder (Senado y Corte Suprema) en manos Republicanas. En la calle, la base política que han movilizado los Demócratas apelando a una fuerte radicalización de los discursos de ciertos grupos (por ejemplo, las consignas de "desfinanciar a la Policía", el "derecho al saqueo" y otras) no dejará de ventilar su descontento con Biden, para nada caracterizado por la promoción de políticas progresistas, tal y como se encargó de demostrarlo Bernie Sanders en sus debates con Biden durante las primarias del partido demócrata. En la acera de enfrente, los partidarios de Trump se volverán aún más beligerantes, especialmente en la medida en que el gobierno Demócrata haga más estrictas las medidas de confinamiento y las restricciones con el pretexto de la pandemia de Covid-19 en apoyo a la agenda globalista promovido por el Foro Económico Mundial del “Gran Reajuste”.

Los analistas superficiales han cometido el error de tomar por válida la versión de Donald Trump que dan los medios monopólicos occidentales convirtiéndolo a él y a todos sus seguidores en una manada de retrógrados "negacionistas" de todo. Según esta versión Trump es lo que Hollywood, la CNN y FoxNews dicen que él es. En realidad, estos medios esconden, caricaturizan, marginan y criminalizan todo lo que Trump y sus seguidores dicen y hacen, mientras en cambio suprimen la histórica traición de las mayorías por el partido Demócrata desde la primera presidencia de Bill Clinton.

Otro error que se comete es el de tomar por propias de Trump declaraciones hechas por muchos de sus funcionarios que a menudo han resultado ser enemigos jurados suyos, como es el caso del ex asesor en política internacional John Bolton, o las de aliados suyos, como las del secretario de Estado Mike Pompeo, un hombre directamente vinculado al sector energético y gasífero y al lobby antichino, únicas facciones de intereses imperiales de cuyo apoyo depende Donald Trump.

No se puede decir que Trump sea un fascista aunque parte de sus seguidores tengan una ideología neonazi o supremacista. La diferencia entre el fascismo y cualquier otro movimiento pintoresco es que aquel es un producto de la burguesía y el imperialismo. El fascismo es nihilismo, reacción y autoritarismo más voluntad de poder imperial -- una voluntad de poder no basada en meras ideas y ambiciones, sino en fuerzas e intereses materiales. No se puede entender a Mussolini sin la intervención militar en Libia y sin los planes de restaurar el imperio romano. El fracking, el "big oil" y el "stop China" hoy no bastan para una agenda de dominación global. Los sectores decisivos hoy en día son los globalistas: las finanzas, el "big data", la tecnología, el "big media", etcétera, es decir, todos los sectores que se han coludido para apoyar a Biden.

En este contexto, el "Make America Great Again" salido de la boca de un presidente que promete "terminar con las guerras interminables" y "dejar de financiar a la OTAN" no significa una restauración del imperio estadounidense sino más bien la promesa de recuperar un pasado mítico de fortaleza económica, productiva, política y moral de la nación. Donald Trump es en realidad un populista de derecha. No tiene apoyo de la vieja guardia dominada por los neoconservadores del partido, que más bien apoya a Biden. Es un millonario inconformista de la élite, pero representa a amplios sectores de la clase trabajadora que lo apoyan desde perspectivas muy diversas, la mayoría de ellos profundamente desconfiados de todas las narrativas que vengan de lo que perciban como centros de poder y autoridad modernos.

Muchas de las personas que participan en los mítines trumpistas no lo hacen por motivos ideológicos. Los analistas cuya lente haya estado coloreada por los medios hegemónicos, en las manifestaciones de apoyo a Trump solo ven a un montón de nazis, negadores del cambio climático, misóginos, fanáticos religiosos, creyentes en la tierra plana y gusanos de Miami. No son capaces de ver los miles de rostros de personas de clase trabajadora hartas hasta la coronilla de las promesas progresistas de los últimos 50 años que han resultado en el constante retroceso del salario real y de las oportunidades de vida y en más y más guerras.

No son capaces de ver los miles y miles de rostros de todos los colores de trabajadores cuentapropistas y precarios impedidos de salir a ganarse el pan de cada día a causa de las draconianas medidas de la cuarentena. Se ríen de las quitas de impuestos de Trump pero no ven que esas quitas para muchos significan un alivio (aunque ese alivio en realidad sea mucho mayor para los más ricos). Ignoran o ridiculizan medidas como el alivio de las deudas de los estudiantes o la importante baja en el precio de las medicinas, o incluso el mero hecho de que se hayan creado más puestos de trabajo (por peor pagados que estos estén), pero para sectores populares cansados de décadas de promesas vacías de políticos del "establishment" demócrata y republicano, esas medidas representan logros concretos que defender. 

Los detractores de Trump se sienten ultrajados por la negación del cambio climático, pero no quieren entender lo que la gasolina barata significa en la conciencia de amplios sectores populares (en este sentido, solo necesitamos reflexionar sobre lo difícil que ha sido eliminar los fuertes subsidios a los hidrocarburos en Venezuela, una medida económicamente imperiosa pero políticamente muy impopular).

El “trumpismo” es un populismo, pero de derecha. Es anticomunista, antisocialista, conservador (aunque no totalmente fanático religioso), es nacionalista burgués (aunque no totalmente racista, como dice la CNN), es antifeminista (aunque no contrario a la participación de las mujeres). Es un movimiento lleno de desconfianza a todo lo que sea tecnocracia e ingeniería social –una desconfianza para nada falta de base en un mundo en el que se ha mercantilizado absolutamente todo. Es verdaderamente increíble como amplios sectores de la opinión mundial hoy en día se aferran a una concepción abstracta (metafísica) de “la ciencia” como algo puro e infaliblemente exacto cuando se sabe que ese ideal hoy en día ha sido totalmente supeditado a intereses capitalistas monopólicos.

Esto es cierto, especialmente en la medida en que las empresas multinacionales cada vez se han hecho más cargo del financiamiento de las universidades. La mayoría de los científicos hoy investigan sobre temas que son celosamente guardados bajo siete candados para proteger los derechos de propiedad de sus empleadores en abierta violación al método científico (y a sus propias conciencias como científicos). Lo que campea hoy en el mundo es la propaganda y no el debate científico. ¿Cómo no entender que haya amplios sectores de la población dentro y fuera de los Estados Unidos que sientan una profunda desconfianza de “la ciencia”.

Pero hay otra dimensión de esa desconfianza conservadora hacia la tecnocracia que tampoco es necesariamente reaccionaria: Es la experiencia concreta, vital, de amplios sectores de la población mundial que en los tiempos modernos han sido objeto de todo tipo de intervenciones de parte del Estado “por su propio bien”. Por ejemplo, tan diversos estados como Alemania, Suecia o los Estados Unidos, tienen todo un récord de intervenciones como esterilizaciones masivas, experimentos de todo tipo a gran escala, políticas de eugenesia (no solo por los nazis), políticas a menudo abusivas de separar a los niños de sus padres, etcétera. También la aplicación masiva del “big data” y de la vigilancia de las poblaciones, la implementación de poderosas tecnologías, desde la Inteligencia Artificial hasta la manipulación genética y la profusión de las radiaciones electromagnéticas producto de las modernas tecnologías son otras fuentes de preocupación de sectores que las vinculan a los intereses corporativos.

Quienes (correctamente) condenan al “trumpismo” por su negación del cambio climático a menudo son totalmente inocentes sobre las serias consecuencias ecológicas de muchas de las políticas globalistas, por ejemplo, cómo la profusión del uso de mascarillas ha llevado a un aumento de la presencia de plástico no biodegradable en los océanos y demás fuentes de agua. Las concentraciones en apoyo a Trump son señaladas como “focos de contagio” de la Covid-19 mientras que las mismas aglomeraciones en contra de Trump no son criticadas de la misma manera. La hipocresía no puede ser más evidente y no es para nada revolucionaria.

Pero vayamos ahora a la otra acera, la del movimiento de los “antitrumpistas”, que también tiene arraigo en sectores populares que con toda razón protestan contra el racismo y las medidas neoliberales. Ese movimiento ha sido cooptado por sectores que no tienen nada que ver con agendas populares. Es imposible no ver la profusión de páginas de la Fundación para la Sociedad Abierta de George Soros recabando fondos para el movimiento Black Lives Matter. Es un movimiento dominado por sectores socialdemócratas cercanos al partido Demócrata y por sectores inspirados en diversas variantes del trotskyismo –con perdón de herir ciertas susceptibilidades, ambas corrientes funcionales a los planes de la CIA a lo largo y ancho de la historia moderna.

Hoy en día, en un mundo dominado por las políticas de flexibilización cuantitativa, por la creación de dinero sin respaldo productivo y por el apalancamiento de una gran burbuja especulativa de la mano de las tasas de interés negativas, la socialdemocracia ya no es progresista. La idea de “salirse gastando de la crisis” a través de la creación de dinero sin un respaldo productivo solo es una política demagógica destinada a mantener el poder de una banca que hace rato dejó de cumplir con una función productiva. El poder de esa élite financiera, industrial-financierizada, informática, mediático-ideológica, ya no se puede sostener por la lógica del mercado y debe imponer sus intereses por medio de la dictadura directa de las corporaciones. ¿Cómo? Haciéndolo “por el bien de la humanidad”.

El objetivo del eje globalista Wall Street-Silicon Valley-City de Londres es mantener la supremacía occidental, de eso no debe cabernos la menor duda. Tan poco como los proteccionistas que apoyan a Trump, los globalistas tampoco desean ver a China convertirse en la cabeza principal del nuevo orden mundial. Sin embargo, difieren de los proteccionistas en la forma y los medios de mantener su dominación. Muchas empresas estadounidenses, por ejemplo Apple, están muy cómodas en seguir deslocalizando su producción en Asia en particular en China, lo que les brinda enormes beneficios y un amplio mercado, aún al precio de ver hundirse la competitividad de los propios Estados Unidos.

Lo que están tratando de hacer, especialmente con la pandemia, es patear el tablero de la economía mundial buscando una nueva manera de someter a China en virtud de su dominación del sistema financiero mundial y del dólar que, por el momento pero no por mucho más tiempo, seguirá siendo la moneda de reserva. Si para mantener sus privilegios del 0.01% tienen que prescindir de los Estados Unidos, lo harán, porque su patria es su pertenencia de élite, no un Estado Nación. Apuestan por el Estado Nación global en la forma de los organismos de una Organización de las Naciones Unidas que ya han corrompido de manera muy decidida y la tratarán de reformar a su manera.

Así aspiran a instaurar un nuevo “orden basado en las reglas”-las reglas de ellos- para darle poder a órganos de decisión como, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud, mayoritariamente dependientes del financiamiento de corporaciones privadas y no de los Estados Miembros o a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas dominado por los gobiernos de la OTAN. Utilizarían esos órganos como plataforma privilegiada para la injerencia en un imperio en el que la mayoría de los Estados se han visto reducidas sus soberanías al nivel de las alcaldías a la vez que intensifican sus políticas de contención contra Rusia y China.

El cambio climático que preocupa a las élites corporativas occidentales no es el que preocupa a los pueblos del mundo. En este contexto vale la pena recordar el exabrupto en Twitter de Elon Musk, dueño de la empresa de carros eléctricos Tesla, sobre el golpe en Bolivia: “Nosotros haremos golpes contra quien nos dé la gana...” Musk promueve la colonización humana de otros planetas mientras los pueblos del mundo luchan por un mañana en el que puedan vivir. Las élites globalistas sueñan con dos cosas: Un mundo transformado en su coto de caza privado, en el que de ser posible los pobres no existan físicamente, y una plataforma desde la cual puedan realizar sus sueños de élite, ya sea subirse en “la nube” y alcanzar la vida eterna, irse de paseo a Marte o conquistar el universo. En un mundo en el que los vehículos se manejan solos, el ser humano es cada vez más prescindible.

El primer paso para lograr ese sueño es decirle a la gente: “Quedate en casa”, el segundo es “Tomá este cheque para que te quedés en casa”. El problema es que ese cheque muy pronto será (ya está siendo) comido por la inflación y pronto las medidas para asegurar que la gente “se quede en casa” serán más y más represivas (ya lo están siendo). De más está decir que la implementación de ese proyecto será muy conflictiva, dentro y fuera de los Estados Unidos, ya que tanto el pueblo estadounidense como Rusia y China, se resistirán a él.

No sería extraño que temas como el cambio climático y la pandemia se conviertan en pretextos para la intervención “humanitaria” de nuestros países. En su mínima expresión, por ejemplo, permitirá designar a países que dependen del turismo como destinos seguros o inseguros conforme la alineación ideológica de sus gobiernos. En todo caso, serán utilizados como medio de presión política y extorsión financiera con el fin de que aceptemos el endeudamiento sin límites de nuestros países “porque no queda más remedio”. En última instancia, y argumentando "por derecha o por izquierda", intervendrán en regiones enteras para "poner el orden frente al crimen organizado y la corrupción". Desde los movimientos populares de Nuestra América debemos resistir estos planes con más control directo sobre los medios de producción, más sentido común, más organización y conciencia y con mayor capacidad de desarrollar nuestras propias fuerzas productivas.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

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