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jueves, 25 de febrero de 2021

¿El fin de la narcodictadura en Honduras?

 


Por Gilberto Ríos Munguía (•) Dirigente del Partido Libertad y Refundación.
El Pulso.

Las menciones honoríficas que arrojan las investigaciones de la corte sur de Nueva York y que señalan al presidente de facto Juan O. Hernández Alvarado como co-conspirador cuatro (CC4) en la actividad del narcotráfico en el país en los últimos 17 años, siguen trascendiendo y aumentando en los medios de comunicación nacionales e internacionales. La esperanza de cambio de la población también aumenta en la medida que se evidencia más esa participación en el crimen organizado por parte del máximo representante de los intereses de la oligarquía en Honduras.

Ante la falta de información veraz, solo nos quedan hacer conjeturas con la poca información a la que tenemos acceso y de paso usar el retrovisor de la historia para más o menos imaginar hasta dónde podrían llegar estas acciones de los norteamericanos contra el que ha sido su principal aliado en la región y a quien han apoyado decididamente para consolidar los fraudes electorales y las violaciones a los derechos humanos, que se han cometido sistemáticamente contra la oposición política y social en el país.

En sus declaraciones a la prensa hoy, el mismo Juan O. Hernández insiste en un relato que intenta posicionarlo como el máximo combatiente contra el narcotráfico, la misma narrativa con la que pretende presentarse como una víctima por haber luchado contra poderosos criminales que ahora lo denuncian o “intentan involucrar” con la actividad ilícita. Su historia carece de rigurosidad y los hechos como la prisión de su hermano Juan Antonio Hernández en cárceles estadounidenses también por narcotráfico y el misterioso accidente de su extinta hermana Hilda Hernández, hacen pensar que se agota su historia de inocencia y se acerca su fin.

Sin embargo, frente a estos fenómenos no es posible tener mayores optimismos. El fin de Juan O. Hernández como individuo representativo del crimen organizado, la reacción política y la derecha hondureña será un aliciente para continuar la lucha por la transformación estructural de Honduras,  tal vez un buen inicio para seguir bregando en esa dirección, pero de ninguna manera el fin de la estructura criminal de la oligarquía que controla el país y que también recibe todo el apoyo de los gobiernos norteamericanos.

Hemos hablado de la importancia que debe tener el año 2021 a doscientos años del primer intento de independencia que hubo en Centroamérica, luego de liberarse del colonialismo español; uno de los problemas centrales que enfrentamos es que sin el ejercicio de la soberanía y ante el poder que han adquirido los grandes capitales en el control de nuestra economía y la política nacional, las fuerzas internas que se oponen al modelo neoliberal podrían resultar insuficientes, sino logran conjuntarse para derrotarlo pero además sino elevan sus niveles de conciencia y compromiso para comprenderlo y superarlo.

Volviendo a la historia, en la región solo existe el caso de Noriega en Panamá, invasión con la que Bush padre comenzó a mostrar el verdadero rostro del “Consenso de Washington” y también con la que dieron inicio a la profundización del neoliberalismo, avance que se agudizó ante la derrota política y militar de las fuerzas de oposición en Centroamérica, después de la luchas heroicas de nuestros pueblos que se oponían al modelo que profundiza las asimetrías sociales, concentrando la riqueza que genera el trabajo de muchos y muchas, en poquísimas manos. El imperio en esta ocasión, podría llevarse a Juan O. Hernández o defenestrarlo del poder –al igual que hicieron con Otto Pérez Molina-, cambiando una figura presidencial pero garantizando que el sistema no sufriera modificación alguna.

Los cambios reales no vendrán sin el concurso de la lucha organizada del pueblo hondureño, la coyuntura marca una importante inflexión, los enemigos del pueblo tienen la peor imagen de su historia, la que evidencia más su naturaleza, crueldad y cinismo; pero también esta oportunidad se podría perder si la acción de “control de daños” que venga de la embajada y sus instrumentos oligárquicos en el país, logran actuar más rápido que la oposición.

 

martes, 25 de junio de 2019

viernes, 21 de junio de 2019

¿Qué ocurre en Honduras?

(Foto: VerdadDigital.com)

Por Gilberto Ríos Munguía (*)

Recordamos al Presidente Manuel Zelaya anunciando la adhesión del Estado de Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA. Era el tercer año de su mandato en el 2008 y esto coincidía también con el estallido de la burbuja inmobiliaria en EEUU. El Gobierno del Poder Ciudadano tomaba una decisión muy acertada si tomamos en cuenta las necesidades del país y con ello pasaba también a engrosar las filas del latinoamericanismo revolucionario encabezado por los Comandantes y Presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez; abandonando la égida imperialista que ya manifestada su decadencia y crisis irreversibles, dominio que había condenado a nuestro país a la dependencia y el subdesarrollo por más de un siglo.

La crisis estructural interna de EEUU sumada al fracaso de su política internacional -especialmente en el medio oriente-, mostró de la administración de Obama su verdadero perfil. El año 2009 respaldaron el golpe de estado en Honduras, 2011 la invasión y destrucción de Libia, 2012 el golpe de estado en Paraguay y 2016 en Brasil, 2014 la repotenciación del Estado Islámico en Irak y territorio sirio para avasallar Siria y luego Irán.

Pero su crisis interna multifacética encontraba dos problemas principales para continuar sus aventuras por el mundo: 1) el cambio de gobierno y sus contradicciones de intereses y 2) el cambio acelerado de correlaciones de fuerza en el campo internacional. Su derrota militar en Siria tuvo un impacto semejante al que ha tenido la derrota de su nueva intentona de golpe contra la República Bolivariana de Venezuela. El imperio se desprestigia y pierde fuerza también en la medida que no es capaz de imponer su voluntad.

En Honduras han pasado casi diez años de aquella mañana en que el ejército de manera violenta tomó el país completo, reprimió, secuestró al Presidente Constitucional y lo sacó fuera del territorio nacional. 10 años de luchas intensas en las calles, de persecución, exilio, presos políticos, violaciones sistemáticas a los derechos humanos,  demandando todo aquello que configura la dignidad de una nación: democracia, justicia, prosperidad y libertad.

El golpe tuvo una característica principal y fue su compromiso neoliberal; la concentración de la riqueza nacional en unas pocas familias fue abierto y descarado. Concesión de territorios para empresas mineras extranjeras, concesiones de ríos para proyectos extractivistas e hidroeléctricos de capital privado de la élite nacional y del capital extranjero, proceso de quiebra de empresas nacionales para su posterior privatización (telefonía, energía eléctrica, agua, puertos y aeropuertos, etc).

El 28 de junio de 2019 cumpliremos 10 años del aquella mañana fatídica, el pueblo con sus instrumentos de lucha el Frente Nacional de Resistencia Popular (2009 – 2012), el Partido Libertad y Refundación, Libre (2012), Movimiento Estudiantil Universitario (2015) , Los Indignados /as (2015 -2016), La Alianza Contra la Dictadura (2017) y muchísimos esfuerzos locales, regionales o gremiales, ha dado magnífica demostración de lucha y resistencia, teniendo los episodios de las últimas semanas como la cereza de un postre.

Los neoliberales, la élite gobernante y su compromiso con el capital internacional representado fundamentalmente por Estados Unidos, hundieron al país, lo comprometieron con los organismos financieros internacionales, multiplicando por tres su deuda externa en apenas 10 años. Las huelgas magisterial y médica de las últimas semanas responden precisamente a la amenaza del régimen de ejecutar despidos masivos para lograr disminuir el gasto corriente y poder cumplir con el FMI.

En los últimos días otros sectores se sumaron a la lucha reivindicativa. Por un lado el gremio del Transporte Pesado logró una importante paralización y por otro la Policía Nacional, que ha dado un tono diferente a la crisis de las movilizaciones populares de las semanas recientes. En este último caso tenemos que considerar el impacto que representa para el gobierno que un cuerpo armado, de su principal estructura represiva contra el pueblo, con presencia nacional y con aparatos de inteligencia adiestrado por los norteamericanos e israelitas (entre otros), tome una postura en medio de una coyuntura tan delicada; no tiene otro significado, el resquebrajamiento, la división del bloque hegemónico en el poder que agrava sus fisuras. El pueblo lo sabe y está dispuesto a profundizarlas.

La amenaza del toque de queda recorre el ambiente; el pueblo le apuesta a la manifestación, varias direcciones políticas y sociales acompañan el alzamiento popular de las últimas horas; de destacarse una dirección revolucionaria en la coyuntura, podrían ser éstos los dolores de labor y parto; eso lo decide ahora la muchedumbre que lucha y sueña con la caída del presidente pero principalmente con el cambio político y social. La movilización popular tiene la última palabra.

(*)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

Fuente: http://elpulso.hn/a-10-anos-del-golpe-de-estado-que-ocurre-en-honduras/

viernes, 31 de mayo de 2019

Nicaragua y Honduras: Una prueba de la doble moral de Estados Unidos

Como a estas alturas es de conocimiento público, Honduras en estos momentos está siendo sacudida por una masiva ola de protestas. A diferencia de la manifestaciones tóxicas de los golpistas el año pasado aquí en Nicaragua, las de las y los hondureños hoy no cuentan con el apoyo (mucho menos el financiamiento y el entrenamiento) de ningún gobierno occidental. Esas protestas en Honduras son todas de fabricación casera.

Por eso, mientras que los Estados Unidos en abril del año pasado le decían a las autoridades de Nicaragua que dejaran a los golpistas de aquí campear a sus anchas, a los manifestantes de Honduras hoy les piden que se calmen, que deben resolver sus diferencias de forma pacífica y que deben respetar al "orden público" --una policía y un ejército que ellos mismos financian con abundantes recursos y hasta con una base militar. Es difícil encontrar un ejemplo más certero de eso que llaman doble moral.

Una prueba de la política a la medida
practicada por el Departamento de Estado imperial.


HONDURAS HOY


martes, 21 de mayo de 2019

Honduras: Nuevo sujeto social en construcción

21/5/2019

Por Gilberto Ríos Munguía (*)


(Foto: El Libertador / Kaos en la Red)

La nueva ola de movilizaciones populares comenzó en Honduras la última quincena del mes de abril, la causa fue la introducción en el Congreso Nacional de un decreto de reestructuración administrativa de los sectores de salud y educación pública, mismo que tenía la intención manifiesta de revisar presupuestos, contratos permanentes y temporales de miles de médicos y decenas de miles de maestros del sistema nacional.

Los días viernes y sábados desde hace un par de meses se convoca a la ciudadanía en varias ciudades del país, a salir a las calles con antorchas, pancartas, banderas de Honduras y mantas que denuncian los altísimos niveles de corrupción e impunidad que sufre la administración pública, aumentando significativamente la asistencia de ciudadanos /as en las últimas semanas, por los nuevos escándalos en los que funcionarios del gobierno se ven involucrados sin que el sistema de justicia nacional o lo aparatos internacionales que los acompañan, tengan avances significativos.

Por su parte, los estudiantes aglutinados /as en el Movimiento Estudiantil Universitario, han sostenido una protesta permanente por su propia agenda, demandando democracia interna en la UNAH,  educación de calidad, pública, laica y gratuita e identificados protestando también por la agenda nacional y las amenazas de profundización del neoliberalismo.

A su vez empleados /as del Instituto Nacional de Formación Profesional INFOP, bajo amenazada de privatización, se han incorporado a las movilizaciones de los demás gremios y sectores sociales, exigiendo el respeto a las instituciones públicas y especialmente a frenar el proceso iniciado de revisión de presupuesto y personal dentro de su propio espacio de trabajo.

La presión del Estado por disminuir el gasto público proviene de la pésima administración de los recursos nacionales y de los altísimos nivel de saqueo de las instituciones, a esto se le suma una deuda externa que ha crecido en 10 años cuatro veces su tamaño, acercándose a los dieciséis mil millones de dólares (USD $ 16,000,000,000), es decir más de trecientos ochentaicuatro mil millones de lempiras (Lempiras: 384,000,000,000), teniendo esto apenas una incidencia decimal en el porcentaje de pobreza que se eleva a más de 64%, según cifras oficiales.

Los pagos a los organismos financieros por servicio de deuda, especialmente con el Fondo Monetario Internacional, se aproximan a devorar el 50% del presupuesto general. Ante la incapacidad financiera del Estado, el FMI ha sugerido los despidos y recortes en el presupuesto de salud y educación, aún y cuando año con año –luego del golpe de estado de 2009- han seguido en disminución en contraste a un aumento del presupuesto de Seguridad –con una carísima y minúscula incidencia positiva en los índices de violencia que vive el país. (También según cifras oficiales que hacen dudar si se compara con las crónicas de prensa que reportan un elevado número asesinatos, femicidios y masacres, entre otras formas de violencia).

Esta es una revisión bastante superficial de lo que realmente ocurre en Honduras, donde una élite ligada al narco tráfico y apoyada por el gobierno norte americano, ha instalado una dictadura de nuevo tipo, con fachada civil, altísimos niveles de corrupción y violencia selectiva de variada gama contra la oposición política y de las organizaciones sociales.

No obstante, durante las últimas semanas y especialmente a partir de este lunes, hemos denotado un resurgir de manifestaciones masivas a nivel nacional que configuran cualitativamente un movimiento social nuevo, diferente en muchas de sus características tradicionales y que se ha puesto por objetivo la derogación de decretos ejecutivos nacidos con el golpe de estado, que permiten la criminalización de la protesta y también los despidos masivos de los gremios; datan justamente de los años en que se mantenían protestas regulares contra el régimen (2011 2013). Con esta vitoria se podrían en vigencia las leyes del Estatuto del Docente y del Gremio Médico que protegen sus derechos.

Aunque en apariencia las demandas son reivindicativas, en las movilizaciones se manifiesta el deseo por el fin del régimen, por la salida del gobierno de Juan O. Hernández, sobre estas demandas la sustancia que se está cocinando en las calles como resultado de una gran crisis económico – social, muy probablemente genere el surgimiento de un nuevo sujeto de Coordinación de las acciones, que sintetice el conjunto de todas las demandas: el ansiado cambio político en el país.

(•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

http://elpulso.hn/nuevo-sujeto-social-en-construccion/

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...