martes, 29 de marzo de 2022

Comunicación y manipulación



Gracias a Internet y a las redes sociales, los ignorantes que antes abarrotaban los bares y hablaban con un pequeño grupo de amigos ahora tienen un teclado y una pantalla y difunden su idiotez y su odio por todo el mundo.
Umberto Eco

Por: Fabrizio Casari

Nunca en la historia ha habido tanta información. Ahora estamos inundados de información las 24 horas del día. Nunca el mundo ha estado tan lleno de informaciones como desde que existen las redes sociales. Nunca tantas personas se han dedicado a informar y comunicar. Y, sin embargo, nunca ha habido tanta desinformación, nunca la verdad ha sido tan arrollada por la posverdad como en esta fase histórica.

En el plano económico-estructural, hay que decir que el crecimiento exponencial de las fuentes de información ha transformado su naturaleza. Para el sistema dominante, la información ha pasado de ser una superestructura a una estructura, de un coste necesario para la afiliación ideológica a un negocio principal. De hecho, las principales empresas de este sector se encuentran entre las 10 que más facturan en el mundo. Así, la acumulación de riqueza se ha combinado con el consenso político, y se ha logrado el excelente cumplimiento del plan capitalista: de generar beneficios a adoctrinar, el adoctrinamiento se ha convertido en la principal fuente de beneficios.

Pero la información, sus métodos y las estructuras en las que se basa, no es un proyecto financiero en sí mismo. Aunque con infinitos medios a su disposición gracias al descubrimiento de la red y con recursos impensables hasta hace 30 años, la información juega exactamente el mismo papel: el de dirigir el mercado de la circulación de ideas, el de construir el consenso para el sistema dominante. Más que información, los medios de comunicación son formación.

Información y comunicación

En 1961, el sociólogo estadounidense Marshall Mc Luhan, comúnmente definido como uno de los padres fundadores de la comunicación moderna, escribió en uno de sus libros titulado “La aldea global2 que el mundo, gracias a los instrumentos de la comunicación moderna (prensa escrita, radio y televisión) ya había vivido un primer cambio profundo, pero la verdadera evolución había sido posible gracias a la entrada de los satélites, capaces de comunicar y transmitir imágenes en tiempo real y a grandes distancias. Hoy el mundo se ha convertido en un lugar infinitamente más pequeño, por lo que el contenido del mensaje genérico puede difundirse en todas partes debido a la identidad ideológica común de la corriente principal mediática y recibido positivamente debido a la homogeneidad cultural de la opinión pública.

El medio es el mensaje porque su particular estructura narrativa lo hace “no neutral” y la posesión de las fuentes de información se convierte en una prioridad con respecto al contenido que se publica en él. ¿Por qué esto? Porque los medios de comunicación no se limitan a informar de los acontecimientos, sino que los construyen; no informan de los hechos, sino que construyen opiniones independientemente de los hechos; porque censuran lo que no es funcional al mensaje que quieren transmitir; porque al orientar sensorialmente a la opinión pública, engullen su razón y sus emociones. Al fin y al cabo, la capacidad de descomponer y recomponer los datos, de construir y deconstruir vínculos, de elaborar teorías en lugar de noticias, sólo es posible con la posesión material de los medios de comunicación o con su control absoluto, ya sea la propiedad directa o indirecta (control financiero).

Por eso no es casualidad que en los últimos 30 años las potencias internacionales fuertes hayan invertido enormes sumas en la compra de periódicos, televisión, radio e Internet. La ocupación de los espacios informativos disponibles ha sido casi total y hoy se calcula que el 91% de las palabras escritas y pronunciadas a la opinión pública tienen como vehículo los medios de comunicación pertenecientes a las fuerzas financieras y políticas occidentales. No hay señales de reequilibrio, si excluimos las tres cadenas internacionales como RT, TeleSur e Hispan TV. Sin embargo, a diferencia de los canales occidentales, que tienen imágenes y contenidos unívocos, los tres canales mencionados se ven afectados por las posiciones políticas de sus respectivos países-editores.

Mentir, manipular, construir consenso

La creación de un consenso, especialmente para un sistema que atraviesa una crisis estructural y no coyuntural, es un elemento vital para su defensa. Negar, minimizar, exagerar: todo sirve para construir una representación de la realidad coherente con el mensaje que se quiere transmitir. A pesar de todo, la opinión pública sigue desempeñando un papel en las decisiones políticas, por lo que influir en sus ideas y percepciones es una tarea de primera importancia.

Al igual que un producto comercial, las noticias se venden construyendo la relación entre la oferta y la demanda, en la que, sin embargo, no sólo la demanda genera la oferta, sino que, a través de las campañas mediáticas de penetración de conceptos y formación de opiniones, es cada vez más la oferta la que genera la demanda. Pero a diferencia de la radio, la televisión y los periódicos, la red es interactiva y transforma al usuario en interlocutor.

Al fin y al cabo, Mc Luhan volvió a decir que la comunicación podía construirse a partir de las extensiones de los sentidos del hombre, y cada medio, al ampliar un sentido, provoca un verdadero embotamiento de los demás, alterando así el equilibrio sensorial.

Este es el manoseo de la verdad por parte del imperio de la comunicación. Para ello, se preparan estrategias de comunicación. Mediante una serie de técnicas, se contienen los aspectos cognitivos y se estimulan los aspectos sensoriales. De hecho, la información se procesa y se vende con estrategias de marketing basadas en la persuasión encubierta, en la superposición de sentir y percibir, ver y entender, escuchar y creer. Precisamente por eso, el componente de vídeo ha cobrado mucha más importancia que los textos.

No todo es sencillo, en la era de la información masiva no siempre conseguimos comunicarnos: lo decisivo para la penetración del mensaje es que se establezca un código compartido entre el emisor y el receptor, de lo contrario no hay retorno. Pues bien, el código compartido no puede basarse en el análisis, el conocimiento, la cultura general de los acontecimientos, porque esto produciría una distonía entre los diferentes niveles culturales inherentes a los usuarios. Por eso precisamente, ya que el objetivo es llegar a la totalidad de la opinión pública, para reducir la distancia entre el mensaje y el usuario final, se trabaja en la unificación del lenguaje.

Para ello, trabajamos en la inmediatez comprensible, que es una parte sustancial de la difusión de mensajes. Por eso se utilizan mensajes cortos y elementales, fácil a ser captados, con memes e imágenes, emoticonos y gráficos. La persuasión subliminal se construye mediante la inducción de sugestiones e impresiones. El método consiste siempre en mantener el nivel cognitivo bajo y elevar el emocional. Se busca el asombro para generar incredulidad, que luego se transforma en consternación; se construye una realidad trastocada para construir la indignación, y luego se procesa la indignación para la siguiente fase, la de la acción indirecta, seguida de la acción directa.

El objetivo final no es sólo generar ideas u opiniones: el realmente estratégico es la formación del sentido común. Es el sentido común que se absorbe y se transmite por generaciones, incluso en ausencia de una elaboración, de un pensamiento consumado, de una opinión consolidada construida sobre el análisis de los hechos históricos y contemporáneos.

La desinformación masiva

La desinformación, al igual que la información, sirve para construir una opinión que produzca el consentimiento de las opciones políticas y sociales de quienes manejan sus fuentes. La desinformación siempre ha sido un elemento presente en las estrategias de comunicación, pero la llegada de los medios sociales y los llamados “periodistas ciudadanos” ha sido el principal vehículo de difusión de la ideología liberal. Si tenemos en cuenta que hasta la llegada de la Red, uno de cada treinta ciudadanos leía regularmente un periódico, mientras que ahora, uno de cada dos tiene conexión a Internet y más de 3.000 millones de usuarios disponen de sistemas de mensajería, podemos entender cómo y hasta qué punto la Red es el terreno crucial del enfrentamiento entre la verdad y la falsificación de la misma. La instantaneidad de los mensajes, la cantidad de los mismos, que hace imposible su verificación, y la capacidad técnica para manipular imágenes y audio, para construir opiniones a partir de datos completamente alterados o incluso inventados, son el terreno en el que gana la desinformación. Por lo tanto, es un campo de batalla decisivo para quienes intentan liberarse de la estafa mediática.

A través de las redes sociales se crean, comparten e intercambian contenidos, aparentemente gestionados por los usuarios. Pero lo del “periodista ciudadano” es una mitología, ya que ni siquiera el uno por ciento de los usuarios produce información (si acaso, opiniones) y la gestión propietaria y autoritaria de proveedores como Facebook, Twitter y You Tube niega fundamentalmente la libertad de expresión. Las redes sociales son en realidad una extensión de la maquinaria de propaganda de Estados Unidos y sus aliados. La cuestión es, por tanto, cómo afrontarlos, porque ignorar su existencia y su capacidad de penetración masiva sería el mayor error de todos.

Los métodos de engaño de los medios de comunicación

Hay tres tipos posibles de narración: información, comunicación y propaganda. La primera puede resumirse en la aportación de datos (te digo lo que no sabes). La segunda es la interacción activa (lo que entiendes), la tercera es la transformación de la realidad en consenso (lo que quiero que entiendas). El mayor escollo proviene de la información y la comunicación, ya que la propaganda suele ser fácilmente identificable. La comunicación necesita que el receptor esté predispuesto al papel de interlocutor, y no siempre es así. La información, en cambio, es más difícil de desenmascarar porque llega aparentemente de forma neutra y se interpone fácilmente a los receptores.

La recepción de información activa la parte cognitiva tanto del individuo como de las masas. Si está en condiciones de recibir información útil para formarse una opinión, representa un peligro para quienes actúan a espaldas y en contra de los intereses de las clases menos poderosas. Cambiar las mentalidades también significa cambiar los conocimientos. Por ello, uno de los pasos decisivos en las estrategias de manipulación masiva es la anulación progresiva de la memoria compartida. El reinicio de la historia, que ya no se escribe y no sólo por los que ganan, sino por los que tienen el sistema de información. Borrar la memoria de un país es fundamental para reescribir su historia.

La información es una parte importante de los sistemas de armas que se utilizan en las llamadas guerras híbridas, es decir, las guerras de cuarta y quinta generación. Nicaragua ha sido una de las principales áreas de aplicación no sólo del método del golpe blando, sino también de la guerra cibernética y de la información.

Lo simbólico y lo real

Los símbolos tienen un valor que trasciende el mero gesto que los transformó de hombres en héroes: su evocación es una acumulación de fuerza y su destrucción la manifestación del miedo. En Nicaragua, por ejemplo, vimos la furia con la que el gobierno liberal de Violeta Barrios de Chamorro emprendió la destrucción de las efigies de los mártires sandinistas, eliminando murales, cambiando los nombres de calles, plazas e instalaciones públicas que conmemoraban su sacrificio. Sobre todo, esos nombres indicaban a las generaciones sucesivas el papel del FSLN en la liberación del país, y la destrucción de sus símbolos pretendía destruir su memoria. Entonces incluso una señal de calle repetida hace que ese nombre se convierta en un trozo de memoria colectiva. Eliminar la historia compartida significa crear un trauma en la memoria, una interrupción en la transmisión generacional del conocimiento, una fricción en la sucesión emocional que el nombre y su historia han suscitado. En definitiva, se interrumpe una memoria, pero sin memoria no hay historia, y sin historia desaparece la diferencia entre lo justo y lo injusto, entre autores y víctimas, entre responsabilidad y mérito, entre héroes y criminales. En este sentido, la memoria de las efemérides tiene un valor importante, porque restablece el olvido y borra lo indistinto.

En otro orden de cosas, pensemos en los mensajes que los golpistas difundían durante la intentona golpista de 2018. Había dos memes principales: que eran estudiantes y no matones; que Ortega y Somoza son la misma cosa. Ambas son mentiras descaradas, hipérboles ingeniosamente construidas, ya que precisamente la negación rotunda de estas idioteces es en sí misma la verdad. De hecho eran delincuentes y no estudiantes y Ortega es todo lo contrario a Somoza. Pero, ¿cuál era la conexión entre los dos memes? Que la represión de los estudiantes (como durante el somocismo) vio al sandinismo en las calles. Es decir, trataban de hacer llegar el mensaje que asignaba los golpistas al sandinismo y el sandinismo posterior a 1994 al somocismo. ¿Por qué?

No para los nicaragüenses, que sabían cómo estaban las cosas, sino para la opinión pública internacional, cuyo instinto fue creer la narrativa de la víctima que se convirtió en verdugo, uno de los mitos más extendidos en la literatura y las caricaturas internacionales. Al contarlo, se percibía una disposición instintiva a creer en una realidad diferente a la conocida en los años 80, pero que encajaba perfectamente con el cambio radical que se había producido en las ideas de sus oyentes. Al fin y al cabo, haber traicionado los ideales de su juventud lo hacía perfectamente compatible con el hecho de que lo mismo hubiera ocurrido en Nicaragua.

La capacidad de producir información veraz, creíble y honestamente anclada en el respeto a los hechos es preparatoria para su interpretación. El sandinismo ha demostrado una extraordinaria habilidad en la construcción de mensajes explicativos y positivos, ofrecidos en un estilo narrativo occidental y difícilmente manipulables porque se apoyan en datos. Los medios de comunicación oligárquicos pagados por Estados Unidos se ven obligados a maquillar la realidad, ya que no tienen una realidad paralela de la que informar. La vigilancia contra la difusión de mentiras es parte integrante de la defensa de la seguridad nacional y, por tanto, una parte sustancial de la soberanía nacional. En este sentido, el entrenamiento en la guerra de guerrillas en la red y la emisión de mensajes positivos produce una defensa natural contra la desinformación. La formación del FSLN no puede separarse del constante fortalecimiento de este terreno decisivo en la batalla política. Y es precisamente en la sociedad de la información generalizada donde hemos perdido la capacidad de comunicación.

Si escuchas a los medios de comunicación acabarás odiando a las víctimas y amando a los agresores.

Malcolm X

viernes, 25 de marzo de 2022

La OTAN participó en la Operación Cóndor y apoyó a las dictaduras del Cono Sur

 

Stella Calloni.

Por Stella Calloni, DataUrgente.com

Integrantes de los ejércitos secretos de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) que cometieron miles de atentados y crímenes en varios países de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, fueron partícipes claves en la Operación Cóndor, coordinadora criminal de las dictaduras del Cono Sur en los años 70-80.

Entre estos, como se comprobó en documentos y testimonios de Cóndor y en investigaciones de la justicia argentina,  que estuvieron acompañando al dictador Augusto Pinochet desde los inicios de esta operación contrainsurgente los dirigentes de las organizaciones fascistas italianas Ordine Nuovo, Vincenzo Vinciguerra; y de Avanguardia Nazionale, Stefano Delle Chiae, y otros autores de atentados terroristas y asesinatos en la Operación Gladio, modelo de los ejércitos secretos de la OTAN en Italia.

Junto a estos asesoraron a Pinochet importantes integrantes de los grupos terroristas de cubanos de Miami, como Orlando Bosch, Virgilio Paz y otros.

Los crímenes cometidos en varios países de Europa “occidental” integran la historia negra de lo que fue la guerra sucia anticomunista, bajo la dirección de la CIA, el MI británico y el control de la OTAN, cuyos responsables y ejecutantes nunca han sido llevados ante la justicia.

En el libro “LOS EJÉRCITOS SECRETOS DE LA OTAN: la Operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental” (edición española El Viejo Topo, 2005) el catedrático investigador suizo, Daniele Ganser, Investigador en el en el l Centro de Estudios para la Seguridad (SS)en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich y catedrático en universidades de Francia , da cuenta de una historia de terrorismo en esa región, que ha estado oculta bajo la alfombra durante demasiado tiempo.

Tomando como base un documento original de los servicios secretos militares italianos (SIFAR), fechado el 1ro. de julio de 1959 y titulado “Las fuerzas especiales del SIFAR y la Operación Gladio”, el investigador Ganser realizó un trabajo impactante.

“Este documento probaba que un ejército secreto vinculado a la CIA y la OTAN, llamado Gladio (espada), había existido en Italia durante la guerra fría (…) basándome en fuentes italianas, rápidamente me di cuenta sin embargo de que durante ese periodo los ejércitos llamados Stay-behind (que traduce el autor como “retaguardia” o “quinta columna”) habían existido en los 16 países de la OTAN. Investigaciones posteriores me llevaron a concluir que de los 16 países de la OTAN podían ser excluidos Islandia, sin fuerzas armadas, y Canadá, muy lejos de la frontera soviética”, escribe Ganser.

Sin embargo, el investigador pudo comprobar que también habían existido los ejércitos Stay-behind (secretos) con vínculos indirectos con la OTAN en cuatro países “neutrales”: Suecia, Finlandia, Austria y su nativa Suiza.

En 1990 el primer ministro italiano Giulio Andreotti “se vio forzado a confirmar que había existido un ejército secreto en Italia y en otros países de Europa Occidental que formaban parte de la OTAN” y que, coordinado por “la heterodoxa sección militar” de este organismo, el ejército secreto había sido organizado por la CIA estadounidense y el servicio secreto británico (M16 o SIS) para combatir al comunismo, recuerda Ganser.

Investigado por jueces, parlamentarios, académicos y periodistas, cómo “una red clandestina” a lo largo y ancho de Europa, el nombre en código de estos ejércitos secretos eran en Italia, Gladio, en Dinamarca se denominaba “Ab-salón”, en Noruega “ROC”, en Bélgica “Sdras”, y la lista sigue…

“En cada país el servicio de inteligencia militar ponía en funcionamiento dentro del Estado al ejército secreto siempre en colaboración estrecha con la CIA y el M16 y a espalda de los parlamentos y la población”, cita Ganser, mientras que el encargado de coordinar las redes a nivel internacional era el “Allied Clandestine Comnittee” (Comité Aliado Clandestino CAL) que también se llamó de Coordinación y Planificación.

DE GLADIO A CÓNDOR

Las investigaciones sobre la Operación Cóndor, activadas después del asesinato el 21 de septiembre de 1976 en Washington del ex ministro chileno Orlando Letellier (una de las más importantes figuras del gobierno de Salvador Allende, derrocado por los militares chilenos y la CIA en septiembre de 1973, en un atentando que se produjo en el barrio de las embajadas el 21 de  septiembre de 1976,    se dinamizaron con el descubrimiento en diciembre de 1992 de algunos documentos claves, en el Archivo del Terror de la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989).

Un grupo de terroristas cubanos de Miami colocaron una bomba debajo del automóvil de Letelier durante la noche del 20 de septiembre, cuando dejó el automóvil en la puerta de su casa y bajó acompañado por su secretaria Roni Moffit y el esposo de esta.

Entre estos documentos, la desclasificación de archivos y las investigaciones de distintos autores, se encontraron los datos de los fascistas italianos, no cualquiera, sino algunos de los más importantes criminales de los ejércitos secretos de la OTAN en Europa, como Delle Chiaie y Vinciguerra.

Delle Chiaie estuvo refugiado en España, bajo la dictadura de Francisco Franco, junto al jefe fascista italiano Valerio Borghese (“príncipe negro” o “príncipe Borghese”). Este líder fascista, miembro de la organización terrorista Ordine Nuovo, había sido salvado por el agente de la CIA James Angleton, después de la Segunda Guerra Mundial,

Cuando, a pesar de la guerra sucia anticomunista en 1968, “los votos combinados de los socialistas y comunistas derrotaron a la Democracia Cristiana Italiana (DCI), Borghese, con la estrecha colaboración de la CIA estadunidense”, como señala Ganser, y los hombres de Gladio intentaron el segundo golpe de Estado en Italia el 7 de diciembre de 1970.

El primer golpe en ese país sucedió en 1964 mediante la Operación Piano solo, durante la cual, masiva y sorpresivamente, se detuvo a líderes políticos y sindicales de la izquierda italiana, y también lo hizo en los 70, llevándolos a una ‘prisión controlada’, por Gladio en Cerdeña.

Esta segunda acción golpista se realizó bajo el nombre en código de Operación Tora Tora, “recordando el ataque japonés a las naves norteamericanas en el puerto de Pearl Harbour”.

La investigación de Ganser evidencia que durante cuatro décadas —desde los años 50— actuaron estos ejércitos secretos en las acciones terroristas de la contrainsurgente Operación Gladio y otras similares bajo diversos nombres en los países europeos y que estaban integrados por connotados fascistas, que además de su acción terrorista en Europa, y en nombre de la “lucha anticomunista”, estuvieron detrás de varios de los más impactantes crímenes de la Operación Cóndor, lo que no pudo haber sucedido sin que lo supieran los jefes de la OTAN.

Delle Chiaie y Vinciguerra, entre otros, viven como “testigos protegidos” en Italia, en realidad “protegiendo” a los servicios secretos de los países europeos, funcionarios y civiles que fueron parte de esa “guerra sucia”.

A estos y a los servicios de inteligencia italianos, franceses, alemanes, belgas, así como a los jefes de la OTAN de esos años, deberían citarlos a declarar en los juicios sobre la Operación Cóndor en América Latina y por los crímenes en la Europa de la post guerra.

jueves, 24 de marzo de 2022

Aspecto humanitario de la situación en Ucrania

Más de 20 civiles murieron el 14 de marzo
por un misil del Ejército ucraniano
disparado contra la ciudad de
Doneskt.
(Foto: TASS)


Por A.N.Khokhólikov*

Estimados lectores, en este artículo quisiera abordar el aspecto humanitario de la operación militar especial de Rusia en Ucrania que considero como uno de los factores claves para entender las razones de la situación actual en este país.

En primer lugar hay que recordar que Ucrania desde la desaparición de la URSS en 1991 de acuerdo con los planes de largo alcance de los gobernantes en Kiev y de sus mentores norteamericanos y europeos se venía convertiéndo en un Estado “anti-Rusia”, con la prohibición total del idioma ruso, distorsión de la historia común de nuestros pueblos hermanos e incitación al odio a todo lo ruso. Eso fue impuesto sin importar la opinión del pueblo ucraniano.

Cabe recordar que la escalada de la violencia contra los ciudadanos ucranianos de origen ruso en las regiones de Donetsk y Lugansk (Este de Ucrania) empezó en 2014 cuando la Junta de nacionalistas apoyada por grupos neonazi llegó al poder en Kiev como resultado del criminal golpe de Estado. Durante los siguientes 8 años este régimen llevando la política tácita de genocidio mató a 14 mil conciudadanos, incluso centenares de niños en Donbass (Donetsk y Lugansk). 4 millones de personas que viven ahí han sido llamados por los gobernantes ucranianos “especie”, “basura” y “no humanos” (“subhumans”) solo por querer ser dueños en su propia casa y no someterse al régimen neonazi, así como hablar el idioma de sus padres y abuelos. En este contexto se ve muy extraño e indignante, que ni los países del Occidente, ni la comunidad internacional no juzgaban necesario reaccionar adecuadamente al exterminio por Kiev de su propia gente durante casi una década. A propósito, ¿pueden nombrar otro país del mundo donde está prohibido hablar el idioma extranjero?

Por esto no es sorprendente que exactamente este país fue utilizado por sus mentores occidentales como base para la elaboración de los componentes de las armas bacteriológicas en el material genético de la raza rusa. Los recientes descubrimientos hechos por los militares rusos en laboratorios biológicos de Ucrania (en total 30) lo evidencian claramente. Parece que las ideas de fascismo nunca han abandonado las mentes de los que quieren dominar el mundo.

Rusia se vio obligada a iniciar la operación de la desmilitarización y desnazificación de Ucrania para proteger las vidas y los derechos humanos fundamentales de los habitantes de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk y parar su exterminio. En los primeros días de la operación se logró destruir la presa construida por los neonazis ucranianos, que bloqueó el Canal de Crimea del Norte y de esta manera restablecer el suministro de agua a los 2,5 millones de habitantes de la península de Crimea. En general la operación militar especial de hecho resultó ser una acción preventiva, tomando en cuenta los planes descubiertos del régimen de Kiev de lanzar una ofensiva amplia y feroz contra los territorios de Donbass y Crimea ruso en este mismo mes de marzo.

Quisiera recordar una vez más que la operación de Rusia no está dirigida contra el pueblo ucraniano, sino se ejecuta contra la infraestructura militar y el régimen neonazi de Kiev. Sin embargo, las fuerzas armadas y grupos radicales ucranianos están involucrando a los civiles en las acciones militares, utilizándolos como “escudo humano”, emplazando armamentos incluso pesados en las calles de las ciudades. Estas prácticas son puramente terroristas. Y como bien se sabe, con los terroristas no se negocian. Deben ser liquidados.

En vez de buscar compromisos el Gobierno ucraniano está contratando a mercenarios extranjeros y recibe cada día más armamento de los países de la OTAN. La situación se agrava por el aumento de la delincuencia como el resultado de la entrega incontrolada por las autoridades ucranianas de las armas ligeras a los civiles, a los elementos radicales y a los delincuentes liberados anticipadamente de las cárceles. La responsabilidad por estos crímenes recae por completo sobre actuales dirigentes de Ucrania.

Además, Kiev multiplica descaradamente las mentiras a su propia gente y al mundo entero. Un ejemplo elocuente son las acusaciones falsas contra Rusia del bombardeo del hospital infantil en Mariúpol, el cual en realidad fue convertido en una sede del regimiento neonazi ucraniano “Azov” después de evacuar todo el personal médico y pacientes.

La cara inhumana de las autoridades ucranianas se perfila también en el ataque cruel realizado el 14 de marzo por las fuerzas armadas de Ucrania con un misil «Tochka-U» contra los civiles en el centro de la ciudad de Donetsk, donde la gente (en mayoría familiares y madres de los militares que participan en las hostilidades) fue convocada a través de las redes sociales para un mitin pacífico. Más de 20 civiles murieron, casi 30 personas, incluidos niños, resultaron gravemente heridas. Según comentó el Presidente Vladimir Putin, las autoridades ucranianas "golpean sin distinción, en las plazas, con el fanatismo y el frenesí de los condenados, como los nazis, que en los últimos días del Tercer Reich intentaban llevarse a la tumba el mayor número posible de víctimas inocentes". Los radicales en Ucrania siguen reteniendo a más de 4,5 millones de civiles ucranianos y 6,9 mil extranjeros de 21 países como rehenes, impidiendo su salida de las zonas peligrosas.

Quisiera subrayar que de su parte el Gobierno de Rusia está haciendo todo lo posible para proteger a los civiles y aliviar la situación humanitaria de la población ucraniana. Exactamente por esta razón las tropas rusas no avanzan rápidamente destruyendo todo a su paso. Hay que recordar que siempre estamos abiertos al diálogo y uno de los objetivos centrales de las negociaciones ruso-ucranianas sigue siendo la coordinación de los corredores humanitarios. Desde finales de febrero el Ministerio de Defensa ha establecido una línea directa para resolver las cuestiones humanitarias relacionadas con la operación militar especial de Rusia en Ucrania, incluidas las solicitudes relativas a la evacuación de civiles. La respectiva base de datos ya incluye a 2,7 millones de personas que desean ser evacuadas, la mayoría hacia la Federación de Rusia. Más de 346 mil personas ya han sido evacuadas por las fuerzas rusas. El 8 de marzo los militares rusos organizaron la evacuación de la región de Jersón por ferrocarril más de 250 ciudadanos de Turquía, Ucrania, Egipto, Azerbaiyán, Pakistán, Suecia, Italia, Brasil, Marroco y la India. Rusia entregó 4,3 mil toneladas de ayuda humanitaria a Ucrania. Además, se tomó la decisión que todos los estudiantes extranjeros, quienes no tienen posibilidad de graduarse en Ucrania, van a ser admitidos a las universidades rusas.

Para finalizar este artículo quisiera responder a la pregunta que está colgada en el aire: “¿Qué sucederá después?” Las atrocidades cometidas por la junta neonazi en Kiev y sus batallones neofascistas contra su pueblo no quedarán impunes. Estoy seguro: “A los culpables les espera un nuevo Nuremberg”.

Estimados lectores, todos los pueblos merecen vivir en paz, sin miedo constante de ser matados. La población civil de las regiones de Donetsk y Lugansk no tuvo esa oportunidad durante últimos 8 años. Ha llegado el momento de acabar con el genocidio y poner fin al sufrimiento de nuestros hermanos. No hay duda de que el neofascismo será derrotado y Rusia hará todo lo posible para que los pueblos rusos y ucranianos vivan en paz y buena vecindad.


  • A.N.Khokhólikov es Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Federación de Rusia en la República de Nicaragua y concurrente en la República de El Salvador y la República de Honduras

martes, 22 de marzo de 2022

Lo que ambiciona Estados Unidos es conquistar Rusia




Por Miguel Necoechea.

El conflicto bélico en Ucrania puede ser la chispa de lo que ya algunos llaman la Tercera Guerra Mundial. Pero esta no es una guerra nueva, es una prolongación de la Segunda Guerra Mundial, que dicho sea de paso, no fue la misma para todos los que intervinieron en ella. La guerra para los rusos fue muy diferente que la guerra para los estadounidenses.

Para Rusia la guerra fue una experiencia muy dolorosa, de destrucción y sufrimiento sin igual. La invasión de los nazis fue extremadamente feroz, impulsada por una ideología racista de desprecio a los eslavos, odio a los judíos bolcheviques. Alrededor de 27 millones de rusos perecieron, una tercera parte de ellos eran civiles. No obstante la enorme cantidad de perdidas humanas, el Ejército Rojo hizo retroceder a los conquistadores que ya tenían bajo su dominio casi toda Europa. El gigantesca batalla para expulsar a los invasores de su territorio es conocida para los rusos como la Gran Guerra Patria, que promovió un orgullo patrio que contribuyo a resarcir el dolor por el que habían atravesado. El horror y crueldad de la guerra dejó en la población una marca indeleble que inspiró en ellos un genuino y verdadero deseo por la paz.

Para los Estados Unidos de Norteamérica la Segunda Guerra Mundial sucedió lejos, muy lejos de su territorio. Eso hace una gran diferencia. La guerra permitió a e ese país emerger de ella como una gran potencia, de hecho, como dicen ellos: “el país más rico y poderoso de la tierra”. A las siguientes generaciones se les inculcó la máxima de nunca negociar, mucho menos prevenir una guerra y, ya en ella, prolongarla hasta el infinito. La rendición total del enemigo es el American way de dominar el mundo. “La intransigencia es una virtud; es la conducta adecuada en la batalla del Bien contra el Mal” (Good vs Evil), escribe la autora y ex europarlamentaria Diana Johmstone.

El boom que detonó la economía de guerra sacó a los yanquis de la depresión económica. La militarización de la economía dio origen a lo que Eisenhower llamó el Complejo Militar Industrial. Para lograr que el Congreso autorizará millones de millones de dólares al Pentágono, para que éste, a su vez, otorgara jugosos contratos a la industria armamentista y, ésta reportará enormes guanacias a los accionistas de Wall Street, era indispensable tener un nuevo enemigo a quien hacerle la guerra. El miedo propagado por la propaganda contra el comunismo -el mismo que contribuyó a crear el terror al nazismo hitleriano y fascismo de Mussolini- fue el que alimento la gran farsa.

Después de 1945, para la Unión Soviética la guerra había terminado. Para los Estados Unidos de Norteamérica, no. Para los líderes estadounidenses, lo que bautizaron como la “Guerra Fría”, era simplemente una continuación de la Segunda Guerra. Este concepto - Guerra Fría - se basaba en la falaz teoría de que detrás de la “Cortina de Hiero”, como los yanquis la bautizaron, más que una línea de defensa de la Unión Soviética, lo que había en realidad era una amenaza militar a EE.UU. y el resto de Europa.

Al final de la guerra la principal preocupación para Iósif Stalin era prevenir a toda costa que una nueva invasión como la habían sufrido a manos de las hordas hitlerianas no se volviera a repetir jamás. Contrariamente a la percepción que se tenía en Europa del Oeste y los EE.UU., la incorporación de los países de Europa Oriental, que se fueron anexando a la URSS conforme el Ejercito Rojo los iba liberando del nazismo en su avance victorioso hasta llegar a Berlín, no era solo para crear una zona de protección geoestratégica ante otro intento de invadir a la URSS, sino que también se trataba de reconstruir los devastados países europeos del este, estableciendo un sistema económico que tuviera como principal objetivo el bienestar de la gente, lo que hacía indispensable derrotar a los capitalistas burgueses que detentaban el poder, el dinero y la hegemonía ideológica violentamente contraria al proletariado.

Para la Organización del Tratado del Atlántico del Norte -OTAN-, formada en 1945 y para los Estados Unidos, que estaba dedicado a rearmar a la Alemania post hitleriana, la guerra estaba lejos de haber concluido. La lasitud de la supuesta “desnazificación” del sector de la Alemania ocupada por los aliados -Inglaterra, Francia y Estados Unidos- estuvo acompañada de una muy bien organizada sangría de ilustres científicos hasta connotados espías, delatores y asesinos de las SS, que le fueran de utilidad al gobierno norteamericano.

A lo largo de la Guerra Fría los EE.UU. dedicaron el dinero, en los millones de millones de dólares, a la cínica construcción de un gigantesco arsenal de armas de destrucción masiva. Pero el mayor logro del imperialismo norteamericano ha sido diseminar su imagen e ideología principalmente en Europa y América Latina. El dominio norteamericano de la industria del entretenimiento ha sembrado su muy particular mezcla de auto condescendencia y doble moral por todo el mundo, especialmente entre la juventud. La industria cinematográfica de Hollywood ha convencido al mundo occidental de que la Segunda Guerra Mundial la ganó principalmente el ejército de EE.UU. y los aliados durante la invasión a Normandía.

Pero para que el celebrado desembarco tuviera éxito, Stalin ordenó a su Estado Mayor una contra ofensiva masiva del Ejercito Rojo que iba obligando al ejército alemán a retroceder en su avance. Esta contra ofensiva, jugada estratégica de Stalin, obligó a Hitler y sus generales a enviar a un gran número de sus tropas, incluyendo buena parte de las que estaban acantonadas en Normandía, en dirección al este para detener el avance del Ejército Rojo. Cuando EE.UU. y los aliados desembarcaron en Normandía la resistencia del diezmado ejercito alemán fue endeble. No obstante, como ya dijimos, los norteamericanos y los ingleses se vanaglorian de que, gracias a su desembarco en la playa de Normandía, Hitler fue derrotado y fueron ellos los que ganaron la guerra.

América, como se auto llaman los estadounidenses y por ende así le llaman los europeos, se ha vendido como la principal fuerza del Bien y el único lugar en el planeta en el que vale la pena vivir. Mientras que ha vendido la imagen que la URSS -hoy Federación Rusa- es un país aburrido, gris, siniestro.

Debe ser motivo de severa critica revolucionaria aceptar que aún en la URSS la campaña ideológica del imperialismo norteamericano caló fuerte en algunos sectores. Incluso algunos de los “neo colonizados” por la ideología capitalista expusieron que “eran buenas personas y querían ser amigos de Occidente.

Mikhail Gorbachov, en su exasperante ingenuidad, fue susceptible a este obtuso optimismo. Podemos afirmar que fue la elite soviética la que provocó la caída de la Unión Soviética y no las masas hartas del socialismo como nos han querido hacer creer los estadounidense y los europeos del oeste. ¿Y que sucedió? Lo que fue la URSS, un país con enormes recursos, un enorme poderío nuclear y veto en la ONU quedo en manos de Boris Yeltsin, un político de caricatura, estupidizado por el alcohol, que abrió el país a la avasalladora depredación del capitalismo salvaje.

Todos estos lamentables sucesos evidenciaron que el “miedo al comunismo” inculcado por los norteamericanos a su pueblo y a la mayoría de los países del mundo, era una gran mentira, una farsa perpetrada para obligar a los gobiernos de los países de Occidente a armarse hasta los dientes.

Pero el complejo militar industrial no solo puede vivir produciendo armas y más armas; las tiene que vender y para que se las compren el imperialismo tiene que provocar guerras en todo el mundo: Corea, Vietnam, invasión a Cuba, Golpe de estado en Irán, guerra contra Nicaragua, Invasión a Granada, a Panamá, a Afganistán, Irak, Libia, Siria, Líbano, por nombrar las más notorias.

Con la desaparición de la URSS, desapareció el Pacto de Varsovia, por lo tanto ya no era necesaria la existencia de la OTAN. Pero en 1999 la OTAN celebró sus 50 años de existencia bombardeando a Yugoslavia, un país no alineado, sin justificación alguna ni autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. A partir de ese momento se transformó de una fuerza militar defensiva en una alianza militar agresiva.

De igual manera durante los años 90, violando la promesa que le hiciera George H.W. Bush al confiado Gorbachov de que la Alianza Atlántica no se movería ni un milímetro hacia el este de Europa, la OTAN en 1999 dio la bienvenida como nuevos miembros de la Alianza a Polonia, Hungría y la República Checa. Cinco años después, en 2004, se incorporaron Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, Letonia y Estonia.

Vladimir Putin, ex oficial de la KGB en la Republica Democrática Alemana, sucedió a Yeltsin. El presidente Putin sacó del desastre en el que Yeltsin había dejado a Rusia al aceptar sin reservas las políticas económicas neoliberales que le impuso Estados Unidos, a través del FMI y el Banco Mundial.

El presidente Putin puso de inmediato un alto a los escandalosos saqueos de los bienes de la nación, por parte de los oligarcas surgidos al amparo del impresentable Boris Yeltsin, quienes en el colmo de la ira, manipularon y utilizaron sus aprietos con la justicia rusa - estaban indiciados por malversación, lavado de dinero, transferencias ilícitas a paraísos fiscales y demás barbaridades- como excusa para acusar de persecución al presidente Putin ante los “líderes” del mundo libre.

En febrero 11 de 2007 en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente Putin en un desafió sin precedentes denunció el “mundo unipolar que había impuesto Estados Unidos de Norteamérica” y expresó de manera enfática que su país estaba en la mejor disposición de “interactuar con socios (países) responsables e independientes, con quienes se pudiera trabajar en la construcción de un nuevo orden mundial justo y democrático, que asegurara la seguridad y prosperidad, no solo de un grupo selecto de países, sino de todos”.

¿Cuál fue la respuesta de los Estados Unidos y la Unión Europea? Indignación, rechazo, y 15 años de campañas mediáticas personificando a Vladimir Putin como una creación del mismísimo demonio. No es falso decir que a partir del discurso del presidente Putin en Múnich, no ha habido límites de los medios de comunicación de los llamados países de Occidente (excluyámonos nosotros los latinoamericanos de ese nefasto grupo) en cuanto a insultos y mentiras dirigidas a Rusia y a su presidente.

No obstante el llamado del presidente Putin a la concordia, la OTAN a continuado su expansión hacia el este, al extremo de llevar a cabo masivos ejercicios militares por tierra, mar y aire a unos pocos kilómetros de la frontera rusa.

El cerco sobre Rusia dio un salto cualitativo en 2014 cuando Estados Unidos cooptó Ucrania. El presidente electo Víctor Yanukovich fue defenestrado un día después que aceptó ante líderes europeos adelantar las elecciones presidenciales. El golpe de Estado contra el presidente contó con el beneplácito de Barak Obama y su vicepresidente Joe Biden. Victoria Nuland -una mujer fascista en espíritu y corazón- subsecretaria de Estado para Europa, fue la encargada de operar el golpe de Estado. Utilizando como pretexto la negativa del presidente Yanukovich a aceptar los duros términos que le imponían a su país para ingresar a la Unión Europea, Nuland promovió una campaña para incitar, a través de las redes sociales, a los ucranianos pro europeos a la rebelión; se jactó de que su gobierno había invertido 5 mil millones de dólares para que Ucrania ingresara a la UE; visitó y repartió donas de chocolate a los manipulados inconformes apostados en la plaza Maidán; promovió e instó a los grupos nazis a dirigir militarmente a sus huestes para derrocar al presidente Yanukovich; ella y el embajador estadounidense Geoffrey Pyatt se encargaron de encumbrar al primer ministro

Arseni Yatseniuk al momento en que se daba el golpe de Estado. Y el vicepresidente Joe Biden (hoy presidente d EE.UU.) estuvo directamente involucrado en la reorganización del gabinete de Kiev, ya que a su hijo, Hunter Biden, se le otorgó un puesto remunerado en los cientos de miles de dólares en la compañía de gas ucraniana Barisma.

El vehemente contenido anti-ruso del cambio de régimen provocó una dura resistencia en la región del sureste del país, habitada mayoritariamente por mujeres y hombres de descendencia rusa. Ocho días después que más de 40 ucranianos de habla rusa del sureste, que se manifestaban contra el golpe de Estado al presidente legítimo Yanukovich, fueran quemados vivos en la sede del un edificio sindical en Odesa por secuaces del Batallón Azov y el nazista grupo Sector Derecho, las provincias de Lugansk y Donetsk desconocieron al gobierno de Kiev y se proclamaron independientes como una forma de resistencia al golpe. En respuesta el régimen instalado por Estados Unidos en Kiev declaró la guerra contra las provincias independentistas que ha durado 8 años y a cobrado más de 14 mil vidas.

Por esos días se llevó a cabo un referéndum en la provincia de Crimea en el la inmensa mayoría votó por regresar a formar parte de Rusia (En 1954 Nikita Khrushchev había cedido Crimea a la entonces Republica Socialista de Ucrania. La población de esa península nunca aprobó lo hecho por Khrushchev) Está decisión de los habitantes de Crimea permitió a Rusia preservar para sí la base naval de Sebastopol amenazada por la OTAN para su anexión.

Como es sabido, Rusia continuo alertando a la OTAN que su ilegal y agresivo crecimiento hacia el este, bajo ningún concepto debería incluir a Ucrania. Los europeos se lavara ron las manos asegurando que de suceder, no sería de inmediato. Pero el 1 de septiembre de 2021, Ucrania fue adoptada por la Casa Blanca por su posición geoestratégica única.

Como consecuencia de la adopción, la Casa Blanca emitió una Declaración Conjunta sobre la Asociación Estratégica entre EE. UU. y Ucrania. Ésta establecía en sus primeras líneas que “el éxito de Ucrania es fundamental para la lucha global entre la democracia

y la autocracia”: la nueva dualidad ideológica con la que Washington reemplazó a la añeja disputa entre el mundo libre versus el comunismo. “En el siglo XXI, - continuo afirmando el texto de la Declaración Conjunta - no se puede permitir que las naciones vuelvan a trazar las fronteras por la fuerza. Rusia violó esta regla básica en Ucrania […] Estados Unidos apoya a Ucrania y continuará trabajando para que Rusia rinda cuentas por su agresión. El apoyo de Estados Unidos a la soberanía e integridad territorial de Ucrania es inquebrantable”.

La Declaración también afirmó categóricamente que la guerra de Kiev contra la región de Donbás era el resultado de la “agresión rusa”. Y agregó en forma belicosa: “Estados Unidos no reconoce y nunca reconocerá la s anexión de Crimea por parte de Rusia…”. La Declaración concluyó con la promesa estadounidense de fortalecer militarmente a Ucrania en su afán de recuperar la región de Donbás y Crimea.

Vladimir Putin anunció al mundo el 24 de febrero de 2022 que la operación militar especial en el territorio de Ucrania era impostergable para detener el genocidio en Lugansk y Donetsk. Comunicó también que la operación militar tenía el objetivo desmilitarizar y desnazificar a Ucrania. Para sorpresa del presidente ruso esta parte de sus objetivos tuvo una recepción de indiferencia en los países occidentales. Para la autora y ex europarlamentaria Diana Johnstone, “el concepto nazismo no tiene el mismo significado en occidente que en oriente. En los países occidentales, señaladamente Estado Unidos y Alemania, el nazismo tiene una connotación anti-semita. Éste se ejerce contra los judíos, gitanos, negros y otras minorías étnicas.

Pero para los nazis ucranianos el racismo se aplica a los rusos. El racismo nazi del Batallón Azov -al que el presidente títere y además judío, Vladimir Zelenzky incorporó a las fuerzas de seguridad del Estado, y que es armado y entrenado por estadounidenses y británicos -“trae a la memoria el racismo de los nazis alemanes: los rusos son una raza mestiza, producto de una mezcla entre eslavos y asiáticos, debido a la conquista de los mongoles en el Medioevo. Mientras que los ucranianos se ufanan de ser europeos blancos, arios puros”.

Desde 2014 Estados Unidos y Gran Bretaña han transformado secretamente a Ucrania en brazo auxiliar de la OTAN. La utilizan como campo de experimentación para hacer la guerra militar y psicológica contra Rusia. Para el liderazgo ruso esta situación no es novedad. Ya lo aseguro Alexander Bortnikov, jefe de la Servicio Federal de Seguridad -FSB- cuando declaró que lo que Estados Unidos y sus aliados pretenden es tomar por asalto el territorio de la Federación Rusa y conquistarlo de extremo a extremo ¿Porqué? ¿Qué es lo que quieren los imperialistas en ese país? Simple. Rusia es el país más extenso del mundo, con un territorio equivalente a más de una novena parte de la tierra firme del planeta. También es el que tiene la frontera más extensa y el que limita con el mayor número de países —un total de dieciséis teniendo en cuenta sus aguas territoriales—. Es la sexta economía mundial en consonancia de poder adquisitivo y el cuarto en gasto militar. Su riqueza proviene en gran parte de la vasta reserva de recursos energéticos y minerales que posee, ésta la ha permitido construir el segundo ejército más poderoso del mundo y convertirse en una de las cinco potencias nucleares con alcance global. Moscú cuenta, además, con el mayor arsenal nuclear del mundo. Según Allen Dulles, ex director de la CIA en épocas de la Guerra Fría: “quién domine Rusia domina el mundo”. Desde entonces el imperialismo norteamericano no ha logrado sobreponerse a su obsesión de conquistar ese enorme país.

Para los líderes rusos, la operación militar especial en Ucrania tiene como objetivo ulterior evitar la invasión de Estados Unidos y sus aliados de Europa que se cierne sobre su territorio.

lunes, 21 de marzo de 2022

Ucrania, China no está cerca

 


Por Fabrizio Casari.

Dos horas de conversaciones con Xi Jinping no fueron suficientes para que Joe Biden convenciera a Pekín de que debía desempeñar un papel mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Como siempre, la conversación incluyó amenazas y advertencias no especificadas de EE. UU. a China en caso de que asuma un papel fuerte en la asistencia militar a Moscú. Xi Jinping no se inmutó, señalando que desde hace muchos años China es víctima de fuertes sanciones estadounidenses en todos los ámbitos, sin que estas hayan provocado una crisis en su proceso de crecimiento. Todo esto tiene lugar mientras el batallón Azov intenta impedir la evacuación de los civiles en Mariupol y Zelensky recorre todos los parlamentos. Su última gira fue a la Knesset, donde fue abucheado cuando hizo una atrevida comparación entre Ucrania y el Holocausto; su próxima gira le verá en Roma ante una cámara de peones entrenados por un líder.

En su conversación con Biden, Xi Jinping reiteró las responsabilidades de Washington y la OTAN en el conflicto, así como la irresponsabilidad de Kiev. En este sentido, recordó que China espera respuestas sinceras de EE. UU. sobre los laboratorios clandestinos de investigación para la guerra bacteriológica descubiertos en Ucrania. Para Xi, la búsqueda de la paz redunda en el interés de todos y, por tanto, China desempeñará su papel. Pero se ha cuidado de no asegurar que no intervendrá en apoyo de Moscú; China, más que nadie, puede interpretar y valorar la petición rusa de garantías de seguridad.

Los chinos ya han comprado la Bolsa de Kiev y parte de la Nueva Ruta de la Seda también pasa por Ucrania, por lo que es obvio que están interesados en el fin de las hostilidades. Pero el intento de convencer a China para que medie solo sirve para separarla de Rusia, con la que está aliada tanto en el proyecto de gobernanza mundial como en la defensa mutua contra las garras del imperio en decadencia, también sellada por un acuerdo de cooperación militar.

La alianza política entre los dos gigantes es el resultado de una lectura común de una nueva fase en la historia de la economía, la política y las relaciones internacionales, y Washington se está dando cuenta de cómo crece la convicción en muchos países de la necesidad de reducir el grado de influencia de EE. UU. en la gobernanza mundial, tanto empezando a reducir el uso del dólar en el comercio internacional, como desafiando su liderazgo político, que ya está en crisis. Por lo tanto, las amenazas de Estados Unidos a Pekín no sirven de nada, por no decir que son una prueba de arrogancia y analfabetismo político. Mientras tanto, se especula sobre la duración del conflicto y los puntos de un posible acuerdo.

Estados Unidos se opone

A la solución negociada se oponen los Estados Unidos, que, aunque admiten que es posible un acuerdo, verían el final de la guerra como un éxito parcial de su plan. Zelensky ha comparecido ante el Congreso de Estados Unidos con una retórica belicosa y repite un día sí y otro también su petición de una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, que la administración estadounidense niega rápidamente. A pesar de las presiones de los halcones demócratas, la administración Biden parece orientada a evitar la participación de la OTAN, entre otras cosas porque no sería aceptada por la opinión pública de ninguno de los países miembros de la Alianza.

Es curioso que los congresistas estadounidenses que emiten sanciones contra los países corruptos hayan aplaudido atronadoramente al presidente del gobierno más corrupto de la historia de Ucrania: Transparencia Internacional, una organización estadounidense, unos meses antes del conflicto había calificado a Zelensky como uno de los políticos más corruptos y enriquecidos ilícitamente de toda Europa. Curioso, pero no sorprendente, teniendo en cuenta la hipocresía de EE. UU. y el uso de la llamada "lucha contra la corrupción" en su beneficio comercial.

Biden llama a Putin "criminal de guerra", a pesar de que contribuyó directamente a la decisión de ir a la guerra en la antigua Yugoslavia y propuso el bombardeo aéreo de Belgrado como simple senador; esto fue antes de los seis premios Nobel de la Paz de Obama que refrendó como vicepresidente. Cientos de miles de personas han muerto, más de 2 millones han sido desplazadas y al menos 6 países han sido destruidos con la firma de Joe Biden en las órdenes presidenciales. Hay que estar seguro de tener una prensa arrodillada, militante y obediente, para cruzar el umbral de la paradoja y entrar sin miedo en el terreno del ridículo.

La insistencia de Washington en elevar su mirada a Moscú y en la supuesta falta de voluntad rusa para negociar oculta los temores estadounidenses por el fin del conflicto. El primer efecto de la solución sugerida por el Financial Times sería, de hecho, la salida de Estados Unidos de Ucrania con todo lo que ello conlleva: el fin del saqueo de los recursos naturales, el fin de la implantación de estructuras dedicadas a la guerra bacteriológica y el fin de la amenaza directa a Moscú. Es evidente que Biden no ve con buenos ojos una solución político-diplomática.

Para Washington, que no tiene ningún interés en la población ucraniana, el objetivo era únicamente golpear a Rusia, arrastrándola - provocación tras provocación - a una iniciativa militar que se convertiría en una guerra permanente. Le gustaría tener una Chechenia en medio de Europa, incluso con el uso de armas nucleares tácticas. En los planes de EE. UU. siempre ha existido una guerra que socavaría la economía y la estabilidad política de Moscú y también tendría un impacto negativo en la UE. Todo ello, cada uno por separado y a fortiori en conjunto, haría mucho bien a la economía estadounidense.

Zelensky se dio cuenta de que la presión estadounidense no era suficiente para mover a la OTAN, dada la oposición europea a involucrarse en el conflicto más allá del suministro de armas y la ayuda económica. Pero ni siquiera la llegada de armas, asesores militares y mercenarios ha cambiado el rumbo del conflicto, y las partes buscan una solución política. Rusia porque nunca tuvo la intención de ocupar Ucrania de forma permanente y no quiere enfrentarse a una repetición del conflicto de Chechenia; Zelensky porque sabe que el tiempo juega en su contra. El riesgo de habituación va de la mano de las evaluaciones de conveniencia y no es seguro que muchos de los partidarios de hoy no se conviertan en los indiferentes de mañana. Sabe también que el acuerdo con Moscú será lo único que le protegerá y eleva el llamamiento a la negociación; por la misma razón los rusos le invitan a la mesa de negociaciones, ignorando por ahora la petición del evento espectacular que proporcionaría una reunión con Putin.

Después de todo, un acuerdo, que puede parecer una especie de capitulación ucraniana, es inevitable. No solo y no tanto por la fuerza abrumadora de Rusia, sino porque el gobierno ucraniano ha obtenido el máximo posible de la solidaridad internacional y no puede tener más. Por lo tanto, o un acuerdo con el gobierno en funciones, o la caída del gobierno y un acuerdo a la baja.

La OTAN y Ucrania

Al condenar la intervención rusa se ha argumentado a menudo que nadie estaba pensando en incorporar a Kiev a la OTAN y que, por tanto, los temores rusos eran y son injustificados. Pero esto ha sido rotundamente desmentido por las noticias, así como por la evidencia política. Si formalmente Ucrania no está en la OTAN, en el fondo la OTAN está en Ucrania. Una presencia confirmada por la destrucción del centro de entrenamiento de Yavoriv, a 30 kilómetros de la frontera polaca, donde los estadounidenses y canadienses entrenaban a unidades militares ucranianas y a mercenarios de todas partes. El centro era también el lugar donde se distribuían las armas procedentes de Estados Unidos y la UE. Pero aún más inquietante es el descubrimiento de una treintena de laboratorios biológicos y bioquímicos con fines civiles y militares, ahora bajo control ruso. Los ucranianos los dirigían, pero los estadounidenses gestionaban la investigación y los experimentos con patógenos. En concreto -según fuentes rusas- se trataba de la empresa estadounidense Black & Veath Special Projects Corps, financiada con 80 millones de dólares por el gobierno estadounidense a través de su agencia DTRA. El encargo, firmado el 21 de julio de 2019, era para la ejecución de un programa de "reducción de la amenaza biológica".

Los documentos recuperados por los rusos también indican que otro contratista de la DTRA operaba en Ucrania: la empresa estadounidense CH2M Hill. Se le había adjudicado un contrato de 22,8 millones de dólares (2020-2023) para reconstruir y equipar dos nuevos biolaboratorios: el Instituto Estatal de Investigación de Diagnóstico de Laboratorio Científico y Habilidades de Salud Veterinaria (Kyiv ILD) y el Laboratorio Regional de Diagnóstico del Servicio Estatal de Ucrania para la Seguridad Alimentaria y la Protección del Consumidor (Odessa RDL). Según los documentos filtrados, se encargó a CH2MHill un programa por valor de 11,6 millones de dólares para "Contrarrestar la amenaza de patógenos especialmente peligrosos en Ucrania". Solo el personal estadounidense tenía acceso a todos los laboratorios, mientras que las inspecciones europeas estaban prohibidas en 2016.

Se podría pensar que los rusos son parte en la disputa y, por tanto, poco fiables en cuanto a la información, pero los documentos que se incautaron (alegremente ignorados por la prensa pro-OTAN) parecen, en cambio, confirmar lo que Moscú denunció. Tanto es así que la propia Victoria Nulland, subsecretaria de Estado norteamericana, organizadora del golpe de Estado de 2014 y auténtica garra de Estados Unidos en Europa del Este, tuvo la osadía o la necesidad de confirmar que "Estados Unidos ha invertido en los laboratorios de investigación bioquímica en Ucrania y lo importante es que lo que contienen no caiga en manos rusas".

La Unión Europea, por supuesto, guarda silencio ante la violación de todos los protocolos sanitarios y militares en sus fronteras. Podría haber desplegado la diplomacia y la historia, desempeñando un fuerte papel en la defensa de la paz. Ha preferido hacer el papel de un ratón que se engaña pensando que está bailando en la cubierta del Titanic.

jueves, 17 de marzo de 2022

Ucrania. El silencio de los culpables

 


Por Stella Calloni.

El mundo ha sido atrapado en estos momentos históricos, por el más despiadado terrorismo mediático que desinforma sin sutileza alguna, impunemente, con la difusión de videos falsos, muchos de ellos sacados de los violentos juegos de la internet, otros fabricados tratando de atrapar emocionalmente a los pueblos y haciendo silencio absoluto sobre la verdad de los  hechos y las circunstancias y sobre quiénes son los verdaderos responsables de lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, que debería titularse como 'OTAN y Estados Unidos contra Rusia'.

Utilizando el silencio como un arma, los culpables nunca publicaron una de las grandes noticias recientes como el hecho de que el ex primer ministro de Ucrania, Nikolai Azarov, informó el pasado 4 de marzo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) planeaba lanzar una operación a gran escala, utilizando armas nucleares contra Rusia, por lo cual había asignado un papel clave a Kiev, algo de lo que ya se había hablado en 2014, cuando se produjo el golpe al gobierno ucraniano de Víktor Yanukovic, para imponer directamente a los fascistas alineados con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros movimiento encubiertos que se desarrollaban en ese país, utilizando a los activos grupos nazis heredados de los colaboradores de los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Aquellos que habían actuado entregando a centenares de ucranianos judíos y rusos o convirtiéndose ellos mismos en una Gestapo local. En realidad la llamada “primavera ucraniana”, que comenzó con supuestos levantamientos al estilo “golpe blando” en diciembre del 2013, para terminar en la revuelta en la Plaza Maidán en febrero de 2014, mientras la flota de Estados Unidos y sus aliados realizaban constantes ejercicios de provocación, en especial contra Rusia, China, Corea del Norte y otros países cercanos.

Azarov, respetado académico era primer ministro en 2014. Después de haber ocupado ese mismo cargo y otros en la administración ucraniana, sabía que la posición estratégica de Ucrania estaba marcada en rojo en el mapa de los objetivos de la OTAN.

A través de su cuenta en la red social Facebook, Azarov denunció que “la OTAN había planeado una tercera guerra mundial, utilizando armas nucleares contra Rusia, y se les había asignado un papel clave a la actual élite gobernante, controlada por Estados Unidos en Ucrania y los ultranacionalistas”. El plan de guerra, precisó, era que la OTAN quería aprobar este despliegue de tropas en el verano de 2022, durante una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El ex premier detalló que dicha estrategia concebía desplegar cuatro brigadas militares en territorio de Ucrania y una brigada aérea capaz de transportar ojivas nucleares, advirtiendo que el plan comprendía «provocaciones seguidas de peligrosos ataques con la destrucción de la población” en las áreas de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

 “Sólo ahora tenemos la oportunidad de hacer públicos los datos de inteligencia» sobre este plan, dijo y aseguró que, de acuerdo al plan, para finales de 2022 la alianza militar habría provocado conflictos y lanzado operaciones militares nucleares a gran escala contra Moscú.

Agregó que desde diciembre de 2021, el Gobierno del presidente Vladimir Putin ha estado recibiendo información sobre esos planes de la alianza militar. En  Kíev “se tomaron decisiones fatídicas para exterminar a la población de habla rusa en el Donbáss, donde el ejército ucraniano se estaba preparando para comenzar una operación militar (…) el 25 de febrero", concluyó.

En ese sentido, dijo que “para evitar una tercera guerra mundial y un ataque a Rusia con el uso de armas nucleares, el Gobierno (ruso) tomó la decisión de controlar esta situación y restablecer el orden en Ucrania”, motivo por el cual inició su operación militar especial el pasado 24 de febrero “y esta decisión de Putin salvó miles de vidas en el Donbáss”.

Sólo basta con indagar en la historia de lo sucedido a partir del renacimiento de Rusia después de la caída de la Unión Soviética en los años 90, para llegar a colocar a la Federación Rusa como una de las grandes potencias en la actualidad, lo que llevó a la eterna conspiración de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros contra Putin.

No se debe olvidar que uno de los tanques pensantes y eterno asesor de los gobiernos de Estados Unidos, Zbigniew Brezezinski, había propuesto la desintegración de Rusia después de la caída de la URSS en los años 90, para impedir su resurgimiento, trazando un mapa de la división en cuatro estados “manejables” para el imperio.

Precisamente desde su llegada al gobierno, Putin planteó todo lo contrario, convirtiéndose en un objetivo desde entonces, más allá de las medidas que tomaba y los cambios que se producían. La Guerra fría continuaba con otras modalidades.

En estos momentos la propaganda globalizada del poder hegemónico señala a Rusia como la responsable de esta “guerra” cuya raíz profunda han sido las acciones de la OTAN, en un proyecto de expansión que obedece a los planes de Washington para dominar el mundo, un viejo sueño imperial que llevará al suicidio del imperio arrastrando a su gran colonia: la Unión Europea.

Se trata de un proceso activo para colonizar económicamente al este europeo que está en una serie de documentos como un paso necesario para la dominación mundial que hoy es ya imposible.

Esto es lo que ha llevado a que la OTAN haya cercado a Rusia con bases en todas las exrepúblicas de la URSS y a lo largo de todas sus fronteras donde Ucrania es un objetivo central. De eso, por supuesto, no se habla. El silencio de los culpables sólo podrá mantenerse un corto tiempo.

Como sostiene Azarov, actuando como un gran estratega Putin lanzó la Operación militar que tenía como objetivo los cuarteles y nidos de armas que iba almacenando la OTAN en Ucrania, cuando ya se llegó a un límite con una guerra de exterminio que durante ocho años libró el gobierno fascista de Ucrania contra las repúblicas de la región del Donbass, que ha dejado 15 mil muertos, entre ellos un millar de niños, desaparecidos, inválidos, detenidos y acosados por los mercenarios de los grupos nazis que prevalecen en ese país.

Esto fue denunciado en todos los frentes, reuniones y gobiernos del mundo y de los  países europeos como un “genocidio” por Putin sin que nadie hiciera nada, como sucedió con las guerras coloniales, las de Afganistán, Irak, Libia, Siria (que sigue resistiendo con su pueblo y su ejército), Somalia, Yemen y otros que dejaron millones de muertos, sin que los invasores fueran condenados por el mundo en este siglo XXI.

¿Quien se encargó de explicar qué estaba haciendo la OTAN, ilegalmente actuando fuera de sus posiciones fijadas cuando los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña crearon esta organización en 1949 para, supuestamente, defender las fronteras de Europa ante una posible invasión de Rusia después de la Segunda Guerra Mundial, donde este último país había perdido más de 22 millones de personas civiles y militares, que lucharon ante la invasión nazi y había que restaurar la terrible destrucción del país?

No había ninguna intención de la Unión Soviética de invadir Europa y menos en esas circunstancias, pero a Estados Unidos le sirvió para llenar de bases militares a Europa con las consecuencias políticas que esto significa.

También se ocultó al mundo que Rusia había ganado la guerra. Hasta de esto se apropiaron los que hoy han ocupado el lugar de aquellos fascistas en su intención de instalar una gobernanza global imperial y que como Adolf Hitler hablan de “fronteras seguras”.

En Argentina tenemos una base militar estratégica de Gran Bretaña en las Islas Malvinas, ocupadas colonialmente, por cuya devolución se lucha desde el año 1833. Esa base ya está en manos de la OTAN. Si en Ucrania encontraron los militares rusos tres laboratorios de armas biológicas, de los 30 que admiten tener por estas horas funcionario de Washington ¿qué tendremos nosotros en esta base colocada en nuestras islas por Gran Bretaña que está a más de 14 mil Km. de sus costas?

China está pidiendo, oficialmente en estas horas, una explicación sobre estos laboratorios de armas biológicas, que funcionarias de Washington debieron admitir que existían, y comienza a surgir la verdad. El periodista Thomas Friedman, del New York Times, considera errónea esta política de Estados Unidos, como también lo advierten varios sectores entre civiles y militares en ese país. Pero por ahora los “culpables” de las mentiras y los silencios creen que acompañar a los fundamentalistas del imperio, del que cobran abultadas cifras de dinero, les asegura la impunidad. No parecen entender que el gigante imperial ya está atrapado en su propia y desmesurada ambición. Por lo pronto, las “armas de destrucción masiva” que supuestamente tenía Irak,  invadido y ocupado por la OTAN y el coro imperial, están dispersas en países como Ucrania ¿Y dónde más?

martes, 15 de marzo de 2022

Ucrania y América Latina

 


Por Jorge Capelán.

¿Qué implicaciones tiene para nuestra región la actual "cuasi-guerra" entre Rusia y la OTAN sobre Ucrania? Para esbozar una respuesta a esta pregunta debemos primero caracterizar la naturaleza de los intereses en pugna.

En primer lugar, partimos de que existe un bloque imperialista occidental (Canadá, Reino Unido, Europa Occidental, Australia, Japón...) bajo la hegemonía de los Estados Unidos, dispuesto a mantener a toda costa el orden establecido a raíz de la colonización europea del mundo en el siglo XV. Es un bloque imperialista porque su lógica económica y geopolítica se basa en el control monopólico de los mercados y la sumisión de los países a base de su endeudamiento y de las intervenciones militares.

Este bloque imperialista trata de impedir el surgimiento de un orden multipolar y su pérdida de hegemonía ante una constelación de potencias emergentes con Rusia y China a la cabeza. Es de hacer notar la beligerancia en esta confrontación de la India, el (por poco margen) segundo país más poblado del planeta. También es importante hacer notar que ni China ni Rusia basan sus relaciones internacionales, tanto en lo político-militar como en lo económico, en la imposición ni la conquista, sino en propuestas a menudo catalogadas como "ganar-ganar", basadas en el beneficio mutuo y el desarrollo de la actividad productiva. El tema de China con respecto a Taiwán obedece a una cuestión netamente nacional de la primera y las situaciones de Rusia en Ucrania, Crimea y otros países de su entorno también, ambas agudizadas por las políticas agresivas de la OTAN. Ni China ni Rusia han invadido a nadie para imponerle su "estilo de vida" tal y como Occidente históricamente lo ha hecho a lo largo y ancho del mundo.

Independientemente de la opinión que se pueda tener sobre China y Rusia, sus lógicas geopolíticas y económicas están basadas en sus respectivos desarrollos nacionales en el contexto de un nuevo mundo de relaciones multipolares en el que es necesario alcanzar acuerdos con otras entidades soberanas. La razón de la diferencia cualitativa entre el bloque imperialista y potencias como China y Rusia radica en que en esos países el poder político controla al poder financiero, mientras que en las potencias occidentales, el poder y los intereses financieros dominan, tanto a las otras ramas de la economía como al poder político y militar. Mientras que en Rusia y China el poder controla a la banca, en Occidente la banca controla al poder.

Es importante señalar que en la confrontación en curso, el interés de Occidente no se basa en conquistar la supremacía económica sobre las potencias emergentes, sino en el mantenimiento de sus privilegios centenarios a nivel global. El capitalismo corporativo-financiero occidental lleva décadas enfrentándose a una caída tendencial de la tasa de ganancia que es imposible remontar en economías totalmente financiarizadas. Esa tendencia se agudizó con la crisis financiera del año 2008-2009 y conduce al mundo a un largo período de depresión económica. Es más, "Occidente" necesita de esa depresión para mantener su dominación a nivel global, ya que no es el bienestar de su población lo que persigue sino el mantenimiento de los privilegios de una élite que representa a menos del 0.001% de la población mundial.

El contraste no puede ser más evidente entre una China que con su crecimiento económico se esfuerza por sacar a la economía mundial de la recesión, una Rusia que no se doblega ante las sanciones occidentales a las que ha venido siendo sometida desde hace años y que no han podido impedir que salga de la terrible destrucción causada por las políticas neoliberales de los años 90, y unas potencias occidentales que funcionan en modo robot, reaccionando ante la crisis con más creación de dinero sin base productiva y más privilegios para sus corporaciones financiarizadas.

El proyecto actual de las élites occidentales es el de imponer una dictadura global de sus corporaciones destruyendo la economía mundial y monopolizando los escombros que de ella queden. Su intento es el de destruir a China y a Rusia y desposeer a cualquier bolsón de desarrollo soberano en cualquier rincón del mundo. Como hace no mucho uno de los magnates más ricos de occidente dijo: En el mundo solo deberían quedar unos 100 mil habitantes y el resto debería vivir en colonias en el espacio. Lo que realmente quiso decir es que la inmensa mayoría de los seres humanos en el planeta está de sobra. En una asombrosa maniobra ideológica, las actuales élites demócratas en el poder en los Estados Unidos (así como sus enemigos del trumpismo republicano) tratan de vender las políticas de impresión masiva de dinero sin respaldo productivo como "socialismo" y "progresismo" ("teoría monetaria moderna") cuando en realidad solo están destinadas a aumentar la desposesión de los sectores populares.

En este sentido, la coyuntura de la "pandemia" de la Covid ha significado el avance de los monopolios corporativos occidentales a nivel global y la destrucción de las economías campesinas y soberanas a lo largo y ancho del globo, imponiendo severos aumentos del gasto público con efectos paradójicamente contraproducentes para la salud pública en todo el planeta. Ha sido el mayor traspaso de riqueza de los pobres a las élites y el mayor endeudamiento masivo de los países de toda la historia de la humanidad.

El intento de golpe político-económico global que ha venido significando "la pandemia" ha tenido efectos a favor de las élites occidentales, pero no todos los que ambicionan. Ya vendrán otras "pandemias" y "catástrofes" en el futuro, y la actual coyuntura de guerra con Rusia es un mojón más en su proyecto de acabar con la visión "progresista" e "iluminada" del mundo que una vez dijeron encarnar. Quieren condicionar a la población mundial para que se acostumbre a un estado permanente de guerra. Recordemos que las generaciones que hoy alcanzan la mayoría de edad en el planeta jamás han experimentado una vida con las libertades que existían antes del 11 de septiembre de 2001. No debemos esperar que precios más altos de los combustibles y los alimentos, o el aumento de la inflación, vayan a hacer cambiar el guion occidental: destruir las economías es precisamente lo que buscan.

El panorama que acabamos de esbozar tiene varias implicaciones para nuestra región. ¿Qué podemos esperar, y qué debemos hacer, en el Abya Yala?

Primero, debemos partir de que no podemos tener ninguna esperanza en que los Estados Unidos vayan a ofrecernos un "nuevo trato". Eso no forma parte de su ADN imperial. Lo único que el imperio puede ofrecer a nuestros pueblos es más sumisión, su economía financiarizada no puede ofrecernos un Plan Marshall (que de hecho, tampoco fue la medicina milagrosa para la Europa de posguerra que quieren hacernos creer). Muy importante para nuestros pueblos es el que surjan divisiones al seno del campo imperialista (por ejemplo, entre los Estados Unidos y la Unión Europea). Por el momento, el "atlantismo" ejerce una influencia poderosísima en el campo occidental, pero eso podría cambiar. En todo caso, nuestro horizonte debe estar puesto, no en lo que hagan otros actores, sino en los procesos de acumulación endógenos (económicos, políticos y culturales) que logremos construir en el complejo contexto mundial en el que nos encontramos.

Segundo, e independientemente de los vientos de guerra que soplan, los Estados Unidos no pueden confiar en la lealtad ciega de sus élites tradicionalmente cipayas. El círculo de clientes a los que puede sobornar en cualquiera de nuestros países se hace más pequeño con cada día que pasa, y los incentivos para "hacer negocios" con cualquier actor extrarregional al alcance de las élites criollas será aprovechado, venga de donde venga. De ahí surge el universo de los Bukeles y los Bolsonaros de nuestra geografía política actual. No son élites que piensen en el bienestar de los pueblos, y ni siquiera en el "engrandecimiento de la nación", sino más bien en el de sus riquezas personales, pero en todo caso son y serán cada vez más señalados como "enemigos" por "occidente". Un caso concreto es el de Centroamérica, donde los Estados Unidos no confían en prácticamente ningún gobierno, a pesar de que solo los de Nicaragua y Honduras son de izquierda.

Tercero, si bien el neoliberalismo está muy desprestigiado y la inconformidad y las frustraciones con el estado de cosas están a la orden del día, las debilidades políticas de la izquierda son evidentes. Es muy difícil para los gobiernos progresistas o revolucionarios cambiar un entramado de relaciones nacionales, regionales e internacionales de poder construido para desvirtuar la voluntad democrática de los pueblos. Tenemos casos de gobiernos que han ganado elecciones con agendas populares y antineoliberales que se encuentran imposibilitados de materializarlas porque son rehenes de los "poderes fácticos" y el entramado corrupto de la mal llamada democracia neoliberal.

Por un lado tenemos movimientos sociales muy beligerantes, pero no siempre conscientes de las luchas de poder más amplias a nivel global, mientras que los partidos han tendido a supeditar la lógica de la maquinaria (electoral, propagandística, superestructural) a la lógica de las situaciones concretas de los sujetos sociales. En condiciones en las que el imperio occidental por un lado difunde peligrosas ilusiones reformistas de "socialismos" basados en la emisión de dinero sin valor y por otra agresivamente promueve agendas sectarias que absolutizan demandas parciales de determinados grupos siempre y cuando estas imposibiliten cambios efectivos a favor de los pueblos se vuelve un imperativo el reconectar ambas dimensiones. No es posible que cuestiones tan urgentes como la reforma agraria todavía sean metas lejanas, incluso abandonadas, en muchos países del Abya Yala, a pesar de que temas como la soberanía alimentaria sean de acuciante actualidad. El empoderamiento formal sin poder real son recetas para la decepción y la pasivización, que es lo que persigue el imperio.

Es imprescindible que sepamos categorizar la actual coyuntura histórica, que no solo es la del surgimiento de un nuevo orden multipolar, sino también el de una crisis civilizatoria, la crisis de una hegemonía occidental de cinco siglos y de la cual "la izquierda" es también un producto. Lo que está en crisis terminal es la modernidad como tal, con todos sus conceptos como el "progreso", la "ciencia", la "democracia", los "derechos humanos", etcétera, etcétera. Todas esas categorías han sido subvertidas, resignificadas y corrompidas por el imperio occidental que las creó. No nos equivoquemos, los pueblos del mundo, los "condenados de la tierra", necesitan de una modernidad, pero deben construirla ellos mismos, desde abajo, con identidades, con amor a la madre tierra y a la humanidad, una verdadera "creación heroica", como la denominaba Mariátegui. Desgraciadamente, los prejuicios del modernismo en su versión decadente, occidental, todavía tienen bastante influencia entre nuestros movimientos del Abya Yala en todos los sectores.

Hay una izquierda que muere. Es la izquierda occidental, la que hoy nos quiere vender como espejitos de colores el endeudamiento de nuestros países, la multiplicación del dinero con cada vez menor creación de valor y las políticas de la identidad sin poder real sobre las condiciones de vida. Es la izquierda ejemplificada por intelectuales como Noam Chomsky, que hace unos meses renegó de sus ideas libertarias y abogó por privar de sus derechos humanos más básicos a todos aquellos que se negasen a ponerse las inyecciones experimentales de Pfizer, y que hace apenas unas semanas abiertamente apoyó a la OTAN contra Rusia en Ucrania con el manido cuento de "oponerse a la guerra venga de donde venga".

Pero hay otra izquierda que nace, ya que si desapareciera el ideal de una sociedad hecha a la medida de lo mejor del ser humano, habría que inventarlo de nuevo. El socialismo no es solo un producto del liberalismo occidental. En el Abya Yala tiene raíces muy anteriores a la colonización europea. Tenemos toda una historia por descubrir en ese sentido. Tenemos nuestro Norte, es decir nuestro Sur: El Buen Vivir. Tenemos que deconstruir las versiones europeas de lo que somos y construir las nuestras, no para buscar un pasado puro y mítico, sino para construir un presente y un futuro en el que quepamos todos y todas, no solo en el Abya Yala, sino en toda la Pacha Mama. Tenemos que ir más allá del criollismo y abrazar nuestras raíces profundas. "Construcción heroica", diría Mariátegui. "Todos los pueblos del mundo deben unirse por lo más sagrado, la libertad", diría el Che. Las tres R", diría Chávez. "Volveré y seré millones", dijo Túpac Amaru II.

Semanario Ideas y Debate No. 84.
Centro de Estudios del Desarrollo
Padre Miguel D'Escoto Brockmann.
UNAN-Managua. 

Descargar toda la publicación en formato pdf aquí.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Capelán: ¿Qué está en juego en Ucrania? (I)

Fuente: TeleSUR.

 

Por Jorge Capelán.

Ya vamos por la segunda semana de la operación militar rusa en Ucrania y recién ahora nos da por escribir algo sobre el tema ¿La razón? No nos gusta repetir lo que hace años venimos diciendo...

Lo que hemos escuchado en estos días es en buena medida mucho más de lo mismo que Occidente ha puesto en escena desde hace más de tres décadas (y contra lo que una y otra vez hemos venido argumentando), cuando en agosto de 1990 una "coalición" de la "comunidad internacional" subordinada a los Estados Unidos destruyó por primera vez Irak con el pretexto de derrocar al "loco de Saddam" Hussein.

Seis años más tarde, en 1996, la corresponsal del programa de la TV estadounidense "60 Minutes", Lesley Stahl, le preguntaba a la excanciller gringa y en ese entonces embajadora de EE. UU. en la ONU si "había valido la pena" causar la muerte a 500 mil niños iraquíes a punta de "sanciones" (un eufemismo para denotar terrorismo político, económico y militar) con el fin de derrocar a Saddam Hussein.

La respuesta de Albright, igual que la de todos sus colegas antes y después de ella a propósito de las atrocidades yanquis fue que se trató "de una elección muy difícil, pero el precio, creemos que el precio, sí la valió".

Desde 1990 la historia se ha repetido muchas veces, como con "Milósevic" en Yugoslavia (1999), nuevamente con "Saddam" en Irak (2003), con "Gaddaffi" en Libia (2011), con "Al Assad" en Siria (2014 y siguientes), con "Maduro" en Venezuela (2015 y siguientes), con "Ortega" en Nicaragua (2018 y siguientes), etcétera, etcétera...

Con mayor o menor "éxito" (destrucción del país-objetivo), una y otra vez se ha creado una caricatura del "tirano", que esta vez es "Putin"... Como siempre, la "oposición a la guerra" ha sido totalmente ineficaz. Los que dicen oponerse a la guerra "venga de donde venga", no hacen otra cosa que justificar la política de la OTAN. 

El movimiento "por la paz" en los países de la guerra no ha logrado parar ninguna agresión imperial, la resistencia eficaz siempre ha venido desde los propios agredidos y demonizados.

El caso de la operación rusa en Ucrania (que a contrapelo de la estupidez dominante nos negamos a llamar "invasión", ya que la verdadera invasión es la del espacio post-soviético por la OTAN y comenzó junto con el colapso de la URSS) presenta continuidades e importantes diferencias con respecto a las campañas imperiales de las últimas décadas.

En cuanto a las continuidades, la más importante es que se trata de una campaña de largo aliento de parte de la OTAN para destruir a Rusia tras el colapso de la Unión Soviética en 1990.

La política de emplazar armas estratégicas en torno a Rusia a distancias en las que es imposible responder adecuadamente ha sido una constante en el accionar de la OTAN en los últimos 30 años. Cada vez esta política se ha vuelto más descarada hasta desembocar en la operación de cambio de régimen del 2014 con el apoyo occidental de grupos de reconocida ideología neonazi y la política de desencadenar una limpieza étnica de la considerable población rusa en el país.

Todo esto ha sido acompañado de una demonización exacerbada de la dirigencia rusa, personificada en "Putin", el popular presidente de ese estado, que ha sido construido como un "Hitler" más, igual que todos los líderes de los países sometidos por Occidente a operaciones de acoso y derribo en las últimas décadas.

Las potencias de la OTAN ya desde los años 80 del siglo pasado se habían comprometido verbalmente a no expandir a esa organización hacia el este - una promesa que una y otra vez han violado los últimos 32 años. A pesar de los desmentidos occidentales, las pruebas documentales de que los cabecillas de la OTAN le prometieron a Gorbatchev no expandirse amenazando a la seguridad de Rusia son legión.

Parte de esta campaña de Occidente en contra de Rusia fue la "revolución de colores" de 2014 en Ucrania liderada por grupos neonazis descaradamente apoyados por los países de la OTAN. Esto destruyó la posibilidad de crear un país neutral entre Occidente y Rusia, garantizando la seguridad de esta última.

Esta campaña, hay que decirlo, es inherente a la esencia occidental. No es hoy en día que las élites occidentales han abrazado el vano sueño de acabar con el "oso ruso". La razón es simple: Siendo Eurasia la masa de tierra de mayor extensión del planeta, quien la controle controlará a su vez el mundo (China incluida). Por un lado, un capitalismo incapaz de producir dada su menguante cuota de beneficio, busca desesperadamente destruir la economía mundial para apoderarse de sus escombros; por otro lado, la ingente extensión de Rusia, sus enormes recursos naturales y su baja densidad de población la convierten en una periferia ideal para el decrépito capitalismo euroatlántico.

En esta coyuntura de la operación militar rusa en Ucrania hay, sin embargo, un elemento que constituye una muy importante ruptura con los acontecimientos de los últimos 30 años: Rusia no es una mera "víctima" de Occidente, en el caso concreto de la coyuntura ucraniana ha tomado la iniciativa, y eso es lo que ha desatado la indignación de tantos "pacifistas" en el mundo que, consciente o inconscientemente, le hacen el juego a la OTAN.

Occidente siempre ha fallado en sus intentos por destruir a Rusia: Por ejemplo, en la batalla de Poltava (1709), las tropas del rey sueco Carlos XII fueron vencidas y el monarca escandinavo fue obligado a huir al exilio (para más inri... ¡Bajo la protección de los turcos!); en 1812, las ambiciones de Napoleón por dominar toda Europa sufrieron un grave revés al ser derrotadas las fuerzas de Francia junto a una "coalición de los dispuestos" por las fuerzas rusas a las puertas de Moscú, y en el año 1943 los sueños de Hitler de hacer lo mismo fueron hechos trizas por las tropas soviéticas a las puertas de Stalingrado. Esto no se debe al "general invierno" y tantas otras tonterías como las que se repiten en History Channel y demás órganos de adoctrinamiento occidentales.

A mi modo de ver, se debe a tres motivos fundamentales:

El primero es que una guerra contra Rusia en última instancia es invendible para los occidentales destinados a morir en ella. Ni siquiera la Alemania Nazi tenía lo que hacía falta para apostarlo todo en un guerra contra la Rusia soviética. Podrán pasivizar a sus audiencias, pero las guerras de Occidente contra Rusia siempre han sido guerras antipueblo, que exponen a sus poblaciones a todo tipo de sufrimientos y penalidades por proyectos puramente elitistas y mezquinos, por eso fracasan a la larga. Por el contrario, como el papel de Rusia en este conflicto siempre ha sido netamente defensivo, las élites políticas de ese gran país, no importa su grado de popularidad doméstica, siempre han sido capaces de movilizar un apoyo de sectores importantes de la población en defensa de la patria.

El segundo motivo a mi entender es que Rusia tiene enormes recursos: Naturales (una enorme retaguardia interior); geopolíticos (por ejemplo, sus riquezas minerales, agrícolas, etcétera, así como sus nexos con el "oriente") e intelectuales, morales y espirituales (una avanzada tecnología, una espiritualidad muy variopinta, pero muy "rusa" y una herencia de defensa de "lo ruso" muy profundamente arraigada en sus poblaciones dentro y fuera de Rusia).

El tercer motivo creo que tiene que ver con la debilidad estructural de Occidente, que se cree capaz de dominar totalmente el mundo según su voluntad. Occidente no es, ni jamás ha sido, capaz de hacerlo porque no entiende a cabalidad el concepto de hegemonía que tanto hizo por construir. A lo que estamos asistiendo es al fin de una gran ilusión. Es el fin de una hegemonía occidental de 500 años que puso al homo occidentalis en la cúspide del desarrollo y al resto en una jerarquía de círculos concéntricos cada vez más alejados de la condición humana y por eso más justificables como objetos de la explotación, el despojo y la intervención. Un orden así es completamente insostenible y por eso mismo debe caer. Con China y Rusia Occidente ha encontrado a dos potencias emergentes demasiado grandes para demonizar, destruir y poner de rodillas sin poner en peligro la existencia de todo el planeta.

Occidente solo puede relacionarse con el resto del mundo de manera narcisista, por eso no es capaz de convertirse en "uno más entre iguales". Si hubiera sido capaz de hacerlo, desde hace rato que le habría presentado al mundo un Plan B, o C o D para su decadencia, pero no lo ha hecho. Su único plan es la guerra contra Rusia (bajo la administración Biden) y la guerra contra China (bajo una más que probable administración Trump).

En resumidas cuentas, Rusia no podía dejar de golpear militarmente a Ucrania so pena de dar lugar a una guerra más vasta, sangrienta y probablemente termonuclear. Sus demandas son perfectamente comprensibles: El establecimiento de un modelo de verdadera neutralidad geopolítica en Ucrania y la desaparición de las estructuras neonazis en ese país que desde hace mucho tiempo se han dedicado a promover la limpieza étnica de los millones de rosos que allí viven. El que en los generales de la OTAN vea a una bandada de mansas palomas sorprendidas por la maldad del "oso ruso", o está muy desinformado o tiene demasiada mala fe.

Conferencia: Rusia entre Occidente y el Oriente

Ver en el canal del CREI. Conferencia de Jorge Capelán en el Curso Especializado sobre "La Geopolítica Rusa en la Transformación de...