domingo, 5 de enero de 2020

Diputada Florence Levy: «Somos un pueblo que ama la paz y vamos a defenderla»

Diputada sandinista Florence Levy.
(Foto: Jaime Padilla)

Jaime Padilla/ semanario Liberación (Suecia)

Fueron las palabras de la Diputada de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Florence Levy, en respuesta a nuestra preocupación formulada en un breve encuentro en la ciudad sueca de Lund, (sur del país), sobre la crisis que estalló en abril del 2018, luego de protestas en contra de una polémica reforma del sistema de pensiones, aprovechada por la administración norteamericana para digitar -infructuosamente- un golpe de Estado contra el Presidente Daniel Ortega.

La Legisladora nicaragüense, el miércoles 4 de diciembre, último, sostuvo en Lund, con miembros de la Asociación de Hermanamiento Lund-León (Asociación de Hermanamiento Nicaragua-Suecia) una reunión de evaluación al cumplirse 32 años de labor solidaria, con la ejecución de cientos de proyectos de apoyo al departamento de León.

El encuentro con la parlamentaria Levy, fue breve. Llegó desde Estocolmo en tren a Lund a las 16.30, (hora local), tres horas después estaba retornando. Aprovechando el corto tiempo que le quedaba antes de emprender el viaje de retorno a la capital, iniciamos esta charla, desviando -con preocupación- la mirada hacia el reloj que colgaba en el medio del salón de espera en la estación de trenes.

Por la sinceridad de sus palabras, conocemos que su pueblo avanza hoy a paso firme en el fortalecimiento de la estabilidad política, la paz social y el orden constitucional. En días previos, la parlamentaria sandinista Florence Levy, se había reunido en Estocolmo, con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores, con Åsa Lindestam, Primera Vicepresidenta del Parlamento sueco, medios de prensa y organizaciones de solidaridad con Nicaragua.

¿Para iniciar esta conversación, podría usted resumir el motivo de su presencia en Suecia?

Se trata de una gira de trabajo que permita realizar visitas de cortesía al parlamento, la cancillería y especialmente a los hermanos latinoamericanos que residen en Suecia, pero que nos han venido apoyando al pueblo y gobierno de Nicaragua de manera solidaria, más en estos tiempos en que hemos tenido que enfrentar un intento de golpe de estado, así como el recrudecimiento de los ataques de EEUU y sus aliados contra Venezuela, Cuba y Nicaragua.

El Estado sueco desde hace diez años, que viene reduciendo paulatinamente su programa de cooperación con países de África y América Central. ¿Cuál es el estado de las relaciones con su país, en qué medida se han visto afectadas?

Como bien expresa, fue una decisión de Suecia como país de ir concentrando su programa de cooperación bilateral y pues eso lo tenemos que respetar, cada uno sabe que puede o no puede hacer con sus recursos. Aunque sabemos de algunos financiamientos que realizan a través de Diakonia. Esto sin embargo, no afecta las relaciones que se ha mantenido entre los países y que esperamos se continúen siempre y cuando prevalezca el respeto entre nosotros. Si alguna vez llegan a decidir reanudar la cooperación bilateral pues bienvenidos.

Desde hace algún tiempo, nos llegan alarmantes despachos noticiosos a los medios europeos, sobre la situación política de Nicaragua. ¿Se puede entender que la campaña de desestabilización de fuerzas reaccionarias han sido derrotadas por el gobierno sandinista?

Bien dices, una campaña de desestabilización, que los Nicaragüenses que amamos nuestra Patria, tenemos que enfrentar, para ello es importante ver y conocer quiénes son los que están actuando en contra del pueblo y gobierno de Nicaragua. Son personas que en algún momento quizás también fueron protagonistas de los procesos, pero cuando dejaron de percibir lo que según ellos les corresponde ya sea en puestos, medios, recursos, pues se olvidaron del compromiso que hay que mantener con el pueblo. Segundo, hay que preguntar a esas personas de donde están obteniendo los medios y recursos para dedicarse exclusivamente a desestabilizar a un gobierno progresista, seguramente de EEUU que tiene como política en este momento desestabilizar no solo a Nicaragua, sino a toda la región latinoamericana para que ellos puedan seguir llevándose nuestros recursos.

En cuanto a derrotar por el gobierno sandinista, pues yo no diría así porque en Nicaragua el Pueblo es Presidente y Gobierno Soberano, por tanto es el pueblo que ama la Paz la que viene restituyendo la paz que teníamos antes del intento de golpe de estado del año 2018.

Es el pueblo el que está buscando la reconciliación y unidad entre todos los nicaragüenses que fuimos divididos por esas fuerzas destructoras y llenos de odio. Y estamos seguro que con los esfuerzos de nuestro presidente el comandante Daniel Ortega y nuestra vice presidenta compañera Rosario Murillo, vamos a salir adelante. Somos un pueblo que ama la paz y vamos a defenderla, además aquí estamos y seguimos creyendo que todos tenemos derechos.

Estamos ingresando al año de las elecciones generales en su país. ¿El sandinismo se mantiene en la preferencia del pueblo?

Para nosotros los militantes Sandinistas comprometidos con el bienestar de nuestro pueblo sabemos que el único gobierno que va a seguir desarrollando programas de protección social y socio-productivos en el combate a la pobreza, seguiremos creyendo en el sandinismo.

Hay encuestas que también nos dicen que el pueblo de Nicaragua optará por el sandinismo, porque están claros que son los únicos que se han preocupados por los empobrecidos de nuestro país.

Hace un tiempo medios locales de Nicaragua escribieron de una división y mencionaron a su vez al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y al Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MPRS), como alternativas, ¿qué nos dice al respecto?

Son los hijos, que perdieron el camino los que se han juntado en esos movimientos, incluso confundieron a muchos al inicio, pero a estas alturas se han quedado solo, esos son los vende patrias que andan por el mundo hablando mal de su patria y de los que ya hablamos en el inciso 3 de este cuestionario.

Tengo entendido que usted trabaja por el fortalecimiento y defensa de los pueblos originarios: Miskitus, Sumu-Mayangna, Ramas y Afro descendientes Creoles y Garífunas. En qué medida el estado nicaragüense atiende sus reclamos, cuando en instancias internacionales se han denunciado la toma de los territorios de los bosques tropicales indígenas y afro descendientes, para promover proyectos industriales.

El estado nicaragüense lo primero que hizo durante este periodo de gobierno liderado por el comandante Daniel Ortega fue el de titular 23 territorios indígenas, es decir 1/3 del territorio nacional y ahora proseguir con el proceso de ordenamiento de dichos territorios. En estos momentos hay alrededor de 14 comunidades con medidas cautelarías y previsionales porque efectivamente hubo desplazamiento de nuestras familias de dichas comunidades, por temor a los conflictos que se han venido dando en sus territorios. Estas familias se vienen atendiendo de forma periódica por las diferentes instituciones del estado y lo que se espera es que las familias puedan retornar a sus comunidades, de esto se rinde informe trimestralmente a las instancias internacionales.

La situación de la propiedad comunal de los pueblos es compleja y lo que está tratando de hacer el estado, es acompañar a las comunidades que son los dueños, en la resolución de los conflictos que enfrentan y brindar seguridad ante los depredadores de bosques y aún el narcotráfico que siempre están buscando esas área boscosas para operar. Y hay que también decir que siempre tenemos algunos seudo líderes indígenas y afro descendientes que debido a la avaricia personal, hacen transacciones comerciales de la tierra a espaldas de sus comunidades

Además de la restitución del derecho a la tierra, se nos ha venido restituyendo los derechos a salud y educación universal y gratuita, caminos, carreteras, sistema de agua y saneamiento, electrificación, comunicación telefónica e internet, programas de productivos, entre otros derechos. Somos parte del plan de desarrollo humano del país y tenemos una estrategia de desarrollo solo para la costa Caribe.

¿Alguna opinión en torno a recientes estallidos sociales que se producen en Chile, Ecuador y Colombia?

Yo creo que Los Pueblos tenemos cierto aguante, pero cuando las políticas de empobrecimiento nos comienza a matar de hambre y no vemos otra alternativa pues terminamos estallando. Son las políticas socio económicas neoliberales los responsables del empobrecimiento y profundización de brechas entre los ricos y pobres de estos países, y luego viene el estallido social.

¿El caso boliviano?

Este es un caso que hemos visto seguir el mismo patrón que se ha utilizado en Venezuela y Nicaragua para poder derrotar a gobiernos legítimamente electos por el pueblo, pero que no sirve a los intereses de los EEUU y sus aliados, entonces hay que atacar con saña, destruir, matar, crear caos para luego venir e instaurar a sus monigotes. Es un golpe de estado, preparado y fríamente calculado.

Igual que en Nicaragua, en Bolivia construyeron todo y en el momento calculado fríamente por ellos, usando a la derecha oligarca pues dan el golpe.

Esto nos debe poner en alerta a todos los pueblos y gobiernos progresistas, que el otro, siempre está trabajando, no descansa, no duerme, siempre está conspirando, así que nos toca a nosotros también unirnos y estar alertas.

Antes de finalizar permítame preguntarle, sobre Venezuela, que viene soportando una permanente amenaza de una intervención armada norteamericana.

Para nosotros los nicaragüenses Venezuela ha sido un pueblo y gobierno valiente y que los demás debemos continuar y estar con ellos, porque al no poder derrocar al compañero Maduro por los medios que han venido usando hasta ahora, pues lógicamente, viene la amenaza militar, típica de EEUU cuando no consigue lo que quiere, amenaza y ataca militarmente, pues nosotros seguimos diciendo que Latinoamérica es zona de Paz, que no queremos ninguna guerra, porque esta solo trae destrucción y muerte, por lo que seguiremos abogando por ella.

Le decimos a Venezuela, que resista y que aquí estamos sus hermanos siempre con ellos hasta las últimas consecuencias.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Superando el bloqueo comunicacional capitalista – ideas, infraestructura, solidaridad



Jorge Capelán y Stephen Sefton, 28 de diciembre 2019
Tortilla con Sal.

Tanta confusión y mala fe prevalece en el actual caos de la información global que a veces parece imposible volver a lo básico. Sin embargo, algunos fundamentos nunca cambian y merecen una repetición constante. Sobre todo, la defensa antiimperialista del derecho al desarrollo de los pueblos del mundo mayoritario contra la embestida fascista del poder corporativo y político de Estados Unidos y Europa exige una férrea unidad por parte de los pueblos.

No hay una tercera vía en un conflicto global entre los derechos de los pueblos del mundo a la paz, la justicia y el bienestar y la avaricia militarista de las élites corporativas occidentales y sus aliados. La prueba de ácido de esto en América Latina es si las personas, organizaciones y movimientos que dicen estar comprometidos políticamente apoyan a Cuba, Nicaragua y Venezuela contra las sanciones y amenazas de agresión militar de EE.UU. Estamos en un contexto de guerra, ni es un contexto "normal" ni de relativa “paz”.


El imperio no solo plantea ideas contrarias a la liberación de nuestros pueblos, sino que además abiertamente les ha declarado la guerra en todos los planos. Debemos de estar claros de que el imperio (las élites de poder del complejo financiero, económico y militar euro-estadounidense) no solo es opuesto a nuestros planteamientos. Es que no desea que estos planteamientos existan y busca aniquilarlos por medio de la denominada "dominación de espectro completo" (militar, económico-fianciero, tecnológico, cultural, etcétera).

La situación de la guerra mediática y cultural hoy en día tiene similitudes con la que prevalecía durante la guerra fría. Entonces el mundo había sido dividido por Occidente entre uno y otro lado de la "cortina de acero". Esta situación la vemos cada vez más claramente hoy en día, pero no como contradicción entre capitalismo y socialismo sino como la contradicción entre el imaginario de una civilización occidental y el imaginario de la amenaza de una o más barbaries, especialmente representadas por China, Rusia, Irán y los países del ALBA, entre otros. En síntesis, la guerra mediático-cultural hoy en día está planteada en los términos de la hegemonía del totalitarismo occidental-capitalista en crisis terminal amenazada por el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar mucho más democrático.

Un diagnóstico bien conocido

La clave del ataque de los Estados Unidos y la Unión Europea contra el mundo mayoritario es su control de los medios digitales globales, especialmente a través de los monopolios multinacionales, como Google, Facebook, Instagram y Twitter. Pero los medios más tradicionales, también muy concentrados en un puñado de corporaciones globales, siguen jugando un papel clave. Por ejemplo, agencias de noticias bien establecidas como Reuters, Associated Press, EFE o Agence France Press o medios de comunicación inmerecidamente prestigiosos como el New York Times, el Washington Post, Le Monde, Die Welt, El País, The Guardian, La Stampa y otros.


En los últimos 20 años, esa red de medios de comunicación capitalistas, fuertemente controlada, se ha visto reforzada por medios de comunicación, mal llamados alternativos, financiados principalmente de una forma u otra por intereses corporativos para servir tanto como guardianes de noticias permitidas como saboteadores de la desinformación. Todas estas noticias y medios de desinformación alimentan la falsa creencia de que Norteamérica y Europa son bastiones de la libertad de expresión. De hecho, tanto los medios principales como los alternativos en los Estados Unidos y Europa aplican una fuerte censura especialmente a las noticias mundiales pero también cada vez más a las noticias nacionales de su propios países.

Un componente adicional que refuerza esta censura ha sido la cooptación gubernamental y corporativa de las organizaciones no gubernamentales, especialmente en relación con los derechos humanos y el medio ambiente. Las ONG financiadas por empresas y gobiernos actúan dentro del sistema de gobernanza internacional de la ONU sirviendo tanto a los objetivos políticos a corto plazo como a la agenda ideológica a largo plazo de las élites corporativas de Estados Unidos y Europa. Es aquí donde la discusión de lo que constituye el periodismo y los procesos informativos de todo tipo se vuelve crucial. Los medios de comunicación del mundo mayoritario, como RT de Rusia, Press TV de Irán y Telesur de Venezuela, son persistentemente reprimidos y atacados por los gobiernos occidentales que dicen defender la libertad de expresión.

De hecho, esos medios de comunicación que son blanco de ataques de la maquinaria estatal y mediática occidental generalmente informan más rigurosamente que sus contrapartes norteamericanas y europeas. Por el contrario, los gobiernos y los medios de comunicación occidentales dan vía libre a la desinformación manifiestamente deshonesta de instituciones como las misiones de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos o las cínicamente deshonestas ONG como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o Global Witness, entre muchas otras.

Todo esto, la supresión de otras maneras de pensar, y la promoción sistemática de burdas falsedades, son la expresión del ambiente actual de "Guerra Fría" (que no es para nada fría, habría que buscar un término más adecuado para describir lo que sucede hoy en día). Se ve también en la manera cómo se criminalizan los medios no-occidentales, especialmente RT, teleSUR, HispanTV y otros. Con total descaro e impunidad se persigue a sus periodistas, los gobiernos y medios occidentales falsamente les acusa de "injerencismo", "propaganda", "desestabilización" y hasta "rebelión".

Sin embargo, precisamente esa es la práctica diaria del complejo de los gobiernos y medios occidentales y de las ONG que manipulan tan hábilmente su falso estatus de representantes de la sociedad civil. Desde siempre, de manera rutinaria, todos ellos y ellas han practicado esas artes oscuras contra cualquier gobierno o movimiento que no sea de su agrado. Por otra parte, la actividad de los ciudadanos en el ciberespacio es rutinariamente monitoreada, perseguida y judicializada por los Estados de las potencias occidentales y por los monopolios corporativos occidentales que controlan los flujos de la información en la Internet. Se trata de dos dimensiones de la misma guerra del imperio contra los pueblos que se reflejan en los diferentes aspectos de la información y su comunicación.

Información e infraestructura de comunicación

Las normas para recopilar y presentar la información son tan bien establecidas que parece redundante afirmar lo que son. Pero es esencial hacerlo con insistencia porque los medios de comunicación, las ONG y las instituciones públicas controladas por las élites norteamericanas y europeas han degradado y prácticamente abandonado las normas fundamentales de la presentación honesta y concienzuda de la información. Las normas de la presentación de la información en el Occidental se remontan al historiador griego Heródoto y se han desarrollado desde entonces con criterios extremadamente claros.


Un informe fidedigno debe basarse en material de clara procedencia, abierta a la valoración, ya sea el testimonio de testigos de primera mano, la documentación con esa misma procedencia clara, los registros oficiales de todo tipo y otras pruebas forenses o científicas similares. Pero eso es solo el punto de partida. Sobre la base de ese material, los autores de un informe genuinamente riguroso comparan y contrastan todas las pruebas disponibles y explican por qué, a partir de esas fuentes, lleguen a las conclusiones que formulan en su informe.

Nada de eso ocurre en la gran mayoría de los reportajes contemporáneos de cualquier tipo en los medios de comunicación norteamericanos y europeos, en las ONG o en las instituciones de gobernanza internacional fuertemente politizadas y dominadas por Occidente. Ejemplos recientes y obvios de esta realidad son los falsos informes sobre el supuesto ataque químico en Douma, Siria, o el grotesco asesinato mediático de Julian Assange o las descaradas mentiras publicadas sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. Durante décadas, los medios de comunicación, las ONG y las instituciones norteamericanas y europeas han excluido de forma muy deliberada cualquier testimonio de testigos presenciales y pruebas documentales o científicas que contradigan su línea de propaganda.

Esa normalidad funciona para generar en las y los consumidores de esa información creencias completamente dementes que con el tiempo llegan a constituir memorias o recuerdos totalmente falsos. Para proteger esa mendacidad sistémica y nutrir la demencia que resulta de ella, las autoridades norteamericanas y europeas y sus aliados regionales acusan cínicamente a medios de comunicación como RT, Telesur o Press TV, entre muchas otras fuentes de información genuina, de ser medios de propaganda o hasta del terrorismo, cuando en realidad todo el periodismo y gran parte de sus fuentes de información ahora son propaganda o contrapropaganda.


La maquinaria occidental de falsas creencias y falsos recuerdos se basa en el corrupto papel informativo de los medios de comunicación, en las ONG y en las instituciones académicas occidentales y su ósmosis simbiótica con la industria del entretenimiento norteamericana y europea. Las falsas creencias y los recuerdos artificiales se alimentan de las suposiciones generadas por la producción cultural occidental, incluyendo películas, programas de televisión, libros y revistas y medios audiovisuales como videojuegos, y a su vez generan una nueva retroalimentación de memes bien diseñados e imágenes cuidadosamente confeccionadas.

En la medida que lo digital conquista los flujos de informaciones e ideas en el mundo, la infraestructura física por la que estas informaciones e ideas se transmiten deja de ser neutral y pasa a ser un medio social altamente monopolizado: la Internet. Países como China pueden darse el lujo de tener una Internet nacional, mientras que otros como Rusia tienen una infraestructura tecnológica que les permite plantar cara de manera significativa ante los ataques del imperio. Pero en nuestros países de América Latina estamos totalmente sometidos al control comunicacional de los Estados Unidos. Para ello basta con ver el mapa global de los cables de fibra óptica: Todas las llamadas telefónicas y todas las conexiones informáticas entre cualquiera de nuestros países pasan primero por Miami y son controladas por la NSA.

Si el soporte físico de las telecomunicaciones está en manos del imperio, esto es casi igualmente cierto en lo que respecta a su soporte lógico, es decir, en las aplicaciones utilizadas para la comunicación: Las redes sociales hegemónicas, las diversas plataformas de publicación de contenidos, las aplicaciones de uso masivo, las bases de datos en las que es alojada la información, etcétera, están en su inmensa mayoría bajo control occidental. Es cierto que existe un vigoroso movimiento de software libre (que, contradictoriamente, en parte expresa una resistencia popular a la hegemonía imperial y en parte también es una necesidad para el funcionamiento del capitalismo y de la propia hegemonía de Occidente). Sin embargo, este movimiento está destinado a seguir jugando un rol subordinado a menos que nuestros pueblos lo respalden con más fuerza políticamente.

El control occidental sobre el soporte físico y lógico por el que circula la información le permite a las élites de poder occidentales, no solo difundir su propaganda a nivel global, sino también ser el árbitro del "debate global" y el espía global sin par. El imperio no solamente tiene el poder de difundir su mensaje, sino también el de mantener las opiniones cuidadosamente aisladas y compartimentadas de manera que se impide el menor daño posible a sus intereses y a la vez también tener el poder de utilizar esas mismas opiniones como fuente de inteligencia con fines político-militares.

¿Y entonces qué?


Este diagnóstico muy bien documentado y conocido evidentemente tiene fuertes implicaciones para los medios de comunicación del mundo mayoritario antiimperialista y sus aliados en los Estados Unidos y Europa. Los principales elementos de esa respuesta fueron articulados durante tres días en diciembre 2019durante el Congreso Internacional de Comunicaciones en Venezuela. El Congreso identificó las necesidades claves, incluyendo una estructura de coordinación derivada de y vinculada al Foro de Sao Paulo para "articular una Red Internacional de Redes de Comunicación constituida por todos los delegados, así como por todos los partidos políticos, movimientos sociales y organizaciones del Poder Popular presentes en este Congreso". Esta red debe mejorar y facilitar el creativo intercambio de noticias e información entre todos los tipos de medios de comunicación regionales antiimperialistas.

Además, en la sesión final del Congreso, el Presidente Nicolás Maduro anunció la creación formal de una Universidad Internacional de la Comunicación como plataforma para promover una comunidad de conocimiento e información a través de la formación, la investigación y la elaboración de materiales al servicio de la emancipación y la liberación de los pueblos de la región. El Congreso prevé el diseño de campañas de comunicación basadas en todos los encuentros y congresos del Foro de Sao Paulo para sortear y superar el bloqueo de los medios de comunicación occidentales. Una tarea fundamental es hacer un censo de todos los medios de comunicación antiimperialistas de la región que apoyan esta iniciativa, en parte para identificar las fortalezas y debilidades, pero también para optimizar la interacción entre todos estos medios y comunicadores tan diversos.


Dentro de ese proceso, nuestra experiencia en Nicaragua, tanto en general durante las últimas tres décadas como más específicamente desde el fallido intento de golpe de Estado de 2018, nos lleva a destacar la importancia de no permitir que el enemigo dicte la agenda mediática. Así que no es suficiente señalar de manera critica las deliberadas fallas a propósito de la cobertura informativa del enemigo por parte de los medios de comunicación y ONG imperialistas. Habrá que exponer y demostrar su corrupción y mala fe practicando una cobertura veraz y sincera con un escrupuloso cuidado en relación con las fuentes, la procedencia del material documental y audiovisual y la valoración de los recursos técnicos o científicos que lo acompaña. Debemos tratar de aprender del apoyo bolivariano en Venezuela a las redes de noticias locales de base y su articulación con los medios de comunicación e información regionales, especialmente entre las y los comunicadores jóvenes.

Al responder al fallido intento de golpe de estado aquí en Nicaragua, creamos redes de información enfocadas en tareas con el propósito de definir, entre otros quehaceres, qué noticias priorizar para compartir, cómo abordar de la manera más eficiente y eficaz las mentiras de los medios antigubernamentales, qué material traducir y cómo distribuir la carga de ese trabajo, qué reportajes directos hacer, qué investigaciones se necesita echar a andar. Aprender de ésta y otra experiencias exitosas de resistencia, como la de Venezuela durante los repetidos sabotajes de su capcidad de geenración de energía eléctrica también es esencial. Compartir estas y otras experiencias, de nuestros pueblos de manera efectiva y adaptarlas eficientemente a los diferentes contextos nacionales nuestros será indispensable para mejorar las habilidades, los conocimientos y la visión de los trabajadores de los medios de comunicación antiimperialistas.

También será fundamental para cualquier implementación exitosa del seguimiento del Congreso Internacional de Comunicaciones la genuina humildad intelectual necesaria para construir la unidad dentro de la diversidad entre los pueblos que están siendo atacados por los Estados Unidos y la Unión Europea. México, Centroamérica y el Caribe, América del Sur, todos tenemos experiencias nacionales e históricas muy diferentes y específicas derivadas de una historia compartida de intervenciones del imperialismo genocida y del sádico y despiadado neocolonialismo. Por otro lado, es importante intentar entender las diferentes maneras en que los procesos revolucionarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela las han enfrentado.

Como dijo el Presidente Comandante Daniel Ortega en 2013: "Hay diversidad en los tiempos que lleva cada proceso, en las condiciones en que se ajusta cada proceso". Para trabajar juntos con éxito, los trabajadores de los medios de comunicación y los comunicadores deben de ser especialmente sensibles y estar alertas ante esa realidad. En el entorno mediático global contemporáneo, el marketing capitalista corporativo prácticamente se ha tragado la credibilidad convencional del periodismo y otros procesos de comunicación de información de todo tipo.

La respuesta antiimperialista debe reflejar los dos aspectos fundamentales del despliegue político- militar comunicacional del imperio. Por un lado, habrá que crear y consolidar medios de comunicación solidarios, comprometidos con la honestidad y la sinceridad, centrados en los derechos y las necesidades de la persona humana e inquebrantablemente unidos en apoyo a los diversos procesos revolucionarios de la región. Por otro lado, nuestros pueblos deben por todos los medios desarrollar sus capacidades con relación al soporte físico y al soporte lógico de las comunicaciones.

Se trata no solamente de ganar en cuanto a las ideas, sino también de desarrollar nuestras capacidades de hardware y software, así como de conocer las tecnologías por medio de las cuales circulan esas ideas. No puede haber una política de democratización del acceso a las telecomunicaciones que no involucre al mismo tiempo campañas masivas de educación y concientización sobre el funcionamiento de los medios digitales. El militante político-social debe tender a extenderse hacia cada ciudadano o ciudadana que reclama los derechos de su pueblo frente a la agresión imperialista de Estados Unidos y Europa.

Versión en inglés.

viernes, 20 de diciembre de 2019

(VÍDEO) ¿Qué paso en 2019 y qué nos espera en el 2020?

En el último programa del año de EstudioTN8, los periodistas Erving Vega, Celia Zamora, Adolfo Pastrán y Jorge Capelán analizan el año que pasó en Nicaragua y el mundo.


jueves, 19 de diciembre de 2019

Impeachment imperial



Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

Los Estados Unidos no se dan cuenta de las miserias que muestran al mundo. El novelón del juicio político a Donald Trump pone en evidencia la profunda hipocresía del imperio. Todo el mundo sabe que el "impeachment" de los demócratas no va a prosperar porque el senado controlado por los republicanos votará en contra mientras tanto unos como otros esperan que la polarización de la campaña termine por dañar más al adversario que a sí mismos de cara a las elecciones de noviembre 2020.

Sin embargo, esto no es ni de lejos lo más bochornoso.

Los demócratas acusan a Trump de haber presionado en una conversación telefónica al presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, para que investigara a su rival político, Joe Biden, con el fin de obtener información comprometedora sobre los negocios de su hijo Hunter en ese país con el fin de dañarlo de cara a las presidenciales del año que viene. Además, lo acusan de haber presionado a testigos claves de la investigación en su contra.

Hipocresía sin límites, porque es un hecho que el hijo de Biden fue designado miembro de la directiva de la empresa gasífera ucraniana Burisma justo después del "golpe blando" ejecutado por el presidente demócrata Barak Obama contra el entonces presidente ucraniano Víktor Yanukovich en 2014. Ese golpe, ejecutado con el propio Joe Biden como vice pero también con el visto bueno y activa participación de los republicanos, debió haber dado espacio para varios "impeachments":

No se puede sostener éticamente la relación entre Biden como vicepresidente de Obama y su hijo, como directivo de una la mayor empresa gasífera privada de Ucrania: Razón para un juicio político contra Biden y razón para juicios contra todos los planificadores estratégicos de la operación de "cambio de régimen" en Ucrania. Juicio también contra las instancias británicas y estadounidenses que investigaron las actividades del hijo de Biden en Ucrania y "no encontraron nada raro", ni siquiera el hecho de que Hunter Biden, apenas unos meses antes del derrocamiento de Yanukovich, hubiera sido dado de baja de la Armada tras dar positivo en un control de cocaína.

Pero antes que eso, no se puede sostener éticamente el derrocamiento de un gobierno extranjero legítimamente constituído, y mucho menos con el apoyo de grupos neonazis como varios de los grupos que derrocaron a Yanukovich con todo el apoyo logístico y polítco-militar de Washington, tanto de su ala republicana como de la demócrata.

Sin embargo, eso no es todo: A Trump se le acusa por el más suave de los delitos que puede haber cometido: presionar a un presidente extranjero. Todos los días los presidentes de Estados Unidos se comportan como cerdos con los jefes de otros estados y nadie dice nada. Por ejemplo, ¿qué no le ha dicho Trump (o cualquiera de sus voceros) a los presidentes del ALBA, y en especial al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro?

A Trump se le acusa de jugar sucio para las próximas elecciones, pero Trump siempre ha jugado sucio en todo. Mejor no hablemos de cómo informó (o, mejor dicho, de cómo no informó) sobre sus finanzas personales en su carrera a la Casa Blanca. Si es por afrentas a la democracia en su propio país (para no mencionar incontables afrentas en el extranjero), mucho más justificado sería enjuiciarlo por haber evitado condenar a los racistas, los neonazis o el KKK (que por cierto, lo apoyan a él) cuando uno de los fanáticos de esos grupos supremacistas lanzó un vehículo a toda velocidad contra cientos de manifestantes antirracistas en Charlottsville, Virginia, hace dos años.

Incontables denuncias de abuso sexual, (incluyendo notorios lazos de amistad con Jeffrey Epstein, el multimillonario depredador sexual muerto en agosto pasado en circunstancias no aclaradas tras ser encontrado culpable de manejar una red de abuso de menores con su jet privado conocido como "Lolita Express"), uso e intento de uso de sus propiedades para ganar dinero a costa de su cargo (El recientemente vendido Trump International, un hotel de 5 estrellas a escasas dos cuadras de la Casa Blanca y el intento de alojar la cumbre del G-7 en uno de sus hoteles en Miami) y mucho más existe en el bagaje de Trump, pero como es hijo de la élite de poder estadounidense (igual que el hijo de Joe Biden, o que cualquier otro "hijo de" en los Estados Unidos), nada se le adhiere.

Y sin embargo, todo eso son nimiedades. Si de someter a juicio se trata, hay razones de mucho más peso para enjuiciar a Trump, por ejemplo, por negarse a ratificar el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático (un fenómeno que de hecho niega); por decidir reconocer a Jerusalén como capital de Israel o por reforzar el bloqueo contra Cuba, hechos ambos que toda la humanidad repudia.

Si en algo están de acuerdo los analistas, es en que semejante exhibición de miserias terminará por desmoralizar a cada vez más electores de modo que al final de la carrera solo queden en la arena las "barras bravas" de los demócratas y republicanos... y esas dos barras bravas, por más diferencias que tengan, al fin de cuentas solo quieren una cosa: imperio y más imperio, no salvar a la Madre Tierra.

No es fácil elegir entre un imperio con una estrategia altamente inestable de la mano de Trump y otro imperio con una estrategia más definida pero empeñado en mantener el insostenible e inmoral status quo colonial del mundo de la mano de los demócratas. Son la peste y el cólera. En realidad, nuestros pueblos hacen mejor en pensar en lo que ellos mismos son capaces de hacer que en esperar algo del decadente juego del "impeachment" imperial.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Nicaragua, otra vez: ¡Entre Cristianismo y Revolución, no hay contradicción!

Celebración de la Virgen de Guadalupe
en León este 12 de diciembre.

Por Jorge Capelán
managuaconamor.blogspot.com

Este jueves nos topamos con un texto al que es necesario responder por dos razones: La primera es que se trata de un ataque directo a la Nicaragua Sandinista, y la segunda es que no podemos permitir que el debate caiga en un nivel tan bajo de negación de los hechos.

El analista vasco Iosu Perales, que dice simpatizar con la Teología de la Liberación (TL), escribe una reflexión titulada "Religión e Izquierda en América Latina" sobre un tema por cierto de mucha relevancia hoy en día cuando, como él mismo escribe, "una ola ultra conservadora de evangelistas y católicos recorre América Latina", por ejemplo, personificada en las expresiones racistas de la presidenta de facto de Bolivia Jeanine Añez.

"Sin embargo", explica el propio Perales, "mi reflexión se extiende a las políticas de la izquierda que en no pocos casos ha caído en la tentación de fusionar política y religión, haciendo un discurso poblado de referencias bíblicas y evangélicas, y participando en oficios religiosos que debieran ser privados, de manera pública" y más adelante agrega: "En cuanto a la izquierda, el lema del FSLN en el poder, 'Nicaragua cristiana y socialista' es un tremendo error".

O sea que, mientras el fascismo de los años 70 muestra que está vivo y coleando en el Abya Yala, y asesina, reprime, encarcela y tortura a diestra y siniestra, Iosu Perales escoge enfilar sus ataques contra la Nicaragua que lleva el lema de "cristiana, socialista y solidaria", y que junto con Cuba y Venezuela es uno de los tres países gobernados por la izquierda en la región que no ha permitido, ni permitirá jamás, que lo derroquen por medio de un golpe de Estado. ¡Qué bien! De los únicos tres países -exceptuando China popular- en el mundo en los que la izquierda tiene el poder y las armas, este sesudo analista de la "izquierda de pelo en pecho" (pero magramente testimonial y "alternativa") elige atacar a uno de ellos.

"De semejante fusión" entre política y religión, "antes o después, sólo pueden surgir malas noticias para la izquierda", escribe Perales, que en el caso de Nicaragua, que toma como ejemplo central de su argumentación, lleva muchos años de destilar antisandinismo. ¿Malas noticias para la izquierda? ¿Antes o después de qué? ¿Antes o después del golpe de Estado? Hay que tener cuidado con las palabras cuando se usan en política, porque con las palabras se puede matar.

Por ejemplo, en septiembre del año pasado, cuando ya no debería quedar la menor duda de que lo que sucedió en este país no fue otra cosa que un fallido intento de golpe, Iosu Perales arremete contra el Foro de Sao Paulo y arropándose en una serie de firmas "de izquierda" se erige en voz crítica que acusa a la izquierda ampliamente mayoritaria y realmente existente del continente por su clara toma de partido por la solidaridad antiimperialista y por llamar claramente "golpe" al golpe de abril-julio de 2018 en Nicaragua.

Perales no solamente abraza el análisis que sobre ese derrotado golpe de Estado hacen los traidores al sandinismo que se reunieron y aceptaron dinero y todo tipo de dádivas y financiamientos de los Estados Unidos, particularmente de los sectores más retrógrados de la Administración Trump y que resultaron en todo tipo de atrocidades cometidas por los golpistas contra sandinistas y contra el pueblo en general durante los meses del terror. Además de en incontables artículos promover la ya de sobra desenmascarada patraña de un movimiento de "estudiantes" aplastado por una "dictadura", Perales también falsifica la posición del Gobierno de Nicaragua y del Frente Sandinista sobre la religión, y ese es el punto que creemos importante aclarar.

La Nicaragua sandinista se define como "Cristiana, Socialista y Solidaria". ¿Significa esto que el Estado Nicaragüense se ha vuelto confesional? Claramente no, porque el Estado de Nicaragua no pertenece a ninguna denominación cristiana. Según el último estudio sobre las creencias religiosas de la firma M&R, el 99.7% de los nicaragüenses creen en Dios. De ellos, el 85% son cristianos con denominación religiosa (católica o evangélica) y la inmensa mayoría del 14.7% restante se ven como "cristianos" sin por ello pertenecer a una iglesia. Lo único que hace el Estado de Nicaragua es reconocer ese hecho.

La Gritería a la Purísima Concepción de María
este año en la ciudad de León
batió récords de asistencia.
Nicaragua no sería tal sin la Semana Santa, sin las fiestas patronales de cada uno de sus municipios, sin las fiestas de Santo Domingo, sin las fiestas de Guadalupe (la Virgen Morena, que por cierto inspiró el nombre del partido de López Obrador en México), sin La Purísima y sin La Gritería, todas ellas fiestas en las que participa una amplia mayoría de la población, más allá del catolicismo, y que en realidad son las expresiones más altas de un sincretismo cultural que está muy vivo y arraigado en la sociedad nicaragüense de hoy.

"Hay que tener claro que la izquierda debe ser laica y practicar el laicismo, y no debe normalizar en sus discursos políticos contenidos religiosos", escribe Perales, sin darse cuenta de su patético eurocentrismo colonizante disfrazado de marxismo. Perales debe aceptar que mucho antes de que él naciera, el líder revolucionario más pobremente conocido de Nuestra América, Augusto César Sandino, se caracterizó por un discurso profundamente místico y revolucionario al mismo tiempo.

El 21 de febrero de este año, en todos
los municipios del país se celebraron
homenajes por el 85 aniversario
del paso a la inmortalidad
del general Sandino.


Sandino no solamente combatió y derrotó a los marines yanquis, también tenía muchas ideas sobre el ser humano y la sociedad, que jamás ocultó y que han marcado al sandinismo realmente existente hoy en día en Nicaragua, el que sí llena plazas, el que sí derrota golpes de Estado y el que sí hoy en día sigue plantándole cara al imperio, no como los amigos y amigas de Perales, que desde hace mucho rato traicionaron al sandinismo y se fueron a vivir del dinero de los países occidentales.

Para muestra del misticismo sandinista basta un botón, aunque ese tipo de referencias se pueden encontrar en todos los textos del general de hombres y mujeres libres, cuya obra es incomprensible sin el concepto de Dios. Solo citaremos algunos párrafos de su central Manifiesto Luz y Verdad, de 1931:

Por lo explicado se deja ver que el principio de todas las cosas es el Amor: o sea Dios. También se le puede llamar Padre Creador del Universo. La única hija del Amor, es la Justicia Divina.

La injusticia no tiene ninguna razón de existir en el Universo, y su nacimiento fue de la envidia y antagonismo de los hombres, antes de haber comprendido su espíritu.

Pero la incomprensión de los hombres, solamente es un tránsito de la vida universal: y cuando la mayoría de la humanidad conozca de que vive por el Espíritu, se acabará para siempre la injusticia y solamente podrá reinar la Justicia Divina: única hija del Amor.

Otro referente insoslayable del nacionalismo revolucionario nicaragüense es Rubén Darío, que en su famosísima oda A Roosevelt, le espeta al César imperial: "Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!"

Entonces, al incorporar expresamente los valores cristianos a su proyecto, el FSLN no hace otra cosa que: 1) Partir de valores espirituales compartidos por la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense; 2) Recoger la dimensión mística del pensamiento sandinista y 3) Ser coherente con los planteamientos sandinistas sobre la participación de los cristianos en la revolución que datan de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado.

Los instrumentos políticos revolucionarios deben ser "de" y no "para" las mayorías oprimidas. Un partido revolucionario nicaragüense que niegue el papel central de la religiosidad popular no sería verdaderamente revolucionario, sería otro proyecto burgués lleno de buenas intenciones pero controlado por élites que saben mejor que el propio pueblo lo que este necesita. En un mundo en el que el 90% de la población mundial que sólo tiene acceso al 10% de la riqueza es aplastantemente creyente, ciertos "laicismos" venidos del Norte solo suenan a viejos cuentos de la élite del 10% de la población que tiene el 90% de la riqueza.

Dice Perales que en "las iglesias, las fuerzas de mayor peso se inclinan claramente a la derecha. Más aún cuando la Teología de la Liberación, con la que simpatizo ampliamente, fue duramente golpeada en las décadas finales del siglo XX, desarbolada y en mucho casos descabezada de sus referentes". Eso es una muestra de que Perales no ha entendido nada, y que desde su óptica "alternativista", lo más que puede llegar a concebir es... crear otra iglesia, pero esta vez de izquierda.

El Frente Sandinista como tal no apoya a esta o aquella iglesia, y no tiene por objetivo el despropósito de fundar ninguna "iglesia sandinista". En vez de meros objetos de la manipulación religiosa, ve en el pueblo a sujetos ("nuestro pueblo es el dueño de su historia, arquitecto de su liberación", dice el himno del FSLN), hombres y mujeres con aspiraciones y sueños de una vida digna, justa y libre, en paz y bienestar para todos, en toda su diversidad. Si esto no fuera así, entonces el Frente Sandinista jamás se habría comprometido en impulsar proyectos como el de la autonomía de la Costa Atlántica, que reconoce el carácter plural de la nación nicaragüense.

Algo similar se puede decir del extraordinario empoderamiento de la mujer que ha tenido lugar bajo los gobiernos sandinistas, en base a la propia lista de prioridades de las mujeres nicaragüenses y no a la agenda feminista europea que Perales ve como natural y por eso prescribe para toda la humanidad. Lo mismo se puede constatar en los avances en los derechos de los miembros de la comunidad lgbtiq (o "diversidad sexual", como se le conoce en este país), reconocidos, entre otras, por las mismas organizaciones centroamericanas. Nada de eso tiene que ver con políticas de derecha.

Para analistas como Iosu Perales TL en Nicaragua es todo lo que diga el padre Ernesto Cardenal, que desde hace ya muchos años traicionó al sandinismo para ingresar en el "Movimiento Renovador Sandinista" (MRS), un micropartido proestadounidense conocido por su apoyo al golpe contra Manuel Zelaya en Honduras, por su apoyo al derechista ARENA de El Salvador y por sus reuniones con senadores anticubanos de Miami como Ileana Ros-Lehtinen, así como por sus nexos con la oligárquica familia Chamorro, rutinaria receptora de cuantiosos fondos del Gobierno Estadounidense para desestabilizar Nicaragua. El MRS fue, hay que decirlo, uno de los principales operadores del derrotado golpe del año pasado.

Mónica López, hija de los prominentes
ex-sandinistas Mónica Baltodano y Julio López,
todos pertenecientes
al Movimiento de "Rescate" del Sandinismo
(MRS) y la terrorista Francisca Ramírez
reunidos con el reaccionario,
homófobo y racista
político de derecha Fabio Gadea.

La entonces presidenta del
"Movimiento Renovador Sandiista" (MRS),
Ana Margarita Vijil Gurdián,
en 2015 en una visita a la congresista
anticubana Ileana Ros-Lehtinen,
en apoyo a la Nica Act
para castigar a Nicaragua
con el veto de EEUU en el FMI.

Sin embargo, la mayoría de los nicaragüenses que en los años 60-80 del siglo pasado se identificaron con la TL siguen vivos en la Nicaragua de hoy y no han abandonado al verdadero sandinismo ni han cambiado su compromiso social. La mayoría de ellos siguen siendo creyentes y siguen encarando el reto de vivir su fe cristiana en compromiso permanente con el pueblo. El año pasado, los miembros de la comunidad de San Pablo Apóstol de la Colonia 14 de Septiembre en Managua, juntaron casi 600 mil firmas de católicos para que el Papa Francisco se llevara del país al obispo golpista Silvio Báez por sus constantes llamados a la violencia. Por otra parte, comunidades evangélicas de todo el país participaron en innumerables jornadas de oración por la paz y contra la violencia golpista.

En el derrotado golpe de Estado del año pasado en Nicaragua participaron religiosos, tanto católicos como protestantes, haciéndose culpables de serios crímenes, entre los que se cuentan torturas y encubrimiento de asesinatos. Muchas iglesias fueron de hecho secuestradas por curas de la derecha para que sirvieran de refugio a las actividades de los golpistas. Incuso, hubo curas que se negaron a practicar servicios religiosos a sandinistas. La respuesta fue que esos templos, en su mayoría católicos, literalmente se vaciaron de feligreses, sencillamente porque el golpismo no logró una base social una vez que su verdadero carácter antipopular quedó a la vista de toda la nación.

Miles de católicos y evangélicos en toda Nicaragua
participaron el año pasado en vigilias
y jornadas de oración por la paz
y contra la violencia golpista.

La derrota del golpe de Estado en Nicaragua el año pasado, en la que tras varios meses de movilizaciones el pueblo fue reconquistando la calle a los golpistas, es la prueba más fehaciente de lo absurdo del análisis de Iosu Perales. Si no fuera porque también es un análisis profundamente comprometido con los perpetradores de ese golpe criminal, y porque Perales sabe cuál es la verdadera realidad del país, creemos necesario, no solamente rebatirlo sino también poner de manifiesto la falta de honestidad intelectual y política que esconde.

Medio millón de personas manifestaron su apoyo
a la Revolución Sandinista el pasado 19 de julio
en Managua. En 2018 y 2019 se han
visto las mayores manifestaciones
sandinistas de toda la historia.
La cuestión de las iglesias de diversas denominaciones y la derecha política en el mundo de hoy, y en particular de nuestro Abya Yala, es muy importante. Desde una perspectiva nicaragüense y sin el ánimo de erigirnos en dueños de la verdad, podemos apuntar que la identidad cultural que forma las subjetividades de los pueblos es un factor que debe ser tomado muy en serio; que sí hay una religiosidad popular independientemente de lo que en un momento u otro ordenen las jerarquías eclesiásticas, y que los pueblos deben ser vistos como sujetos de los proyectos revolucionarios y no como meras víctimas u objetos de manipulación, en este caso, de las instituciones religiosas.

Tengamos confianza en los pueblos, y no olvidemos aquella tercera tesis de Marx sobre Feuerbach que dice aquello de que "son los hombres (y las mujeres) quienes hacen la historia" y que "el educador" (el revolucionario) "también necesita ser educado". El que escribe estas líneas es un agnóstico que detesta el mote de "ateo" porque sabe muy bien que vivir es una cuestión de fe.

¿Qué pasó en la semana? La familia Chamorro sacó "la caja de lustrar"

En Estudio TN8 los periodistas Erving Vega y Jorge Capelán comentan los sucesos de la semana: Ayer, Juan Sebastián Chamorro le grita una grosería a un ciudadano y éste le responde como se merece; última encuesta de M&R muestra fortaleza del FSLN; repaso a la situación política de Nuestra América con la toma de posesión de Fernández y Fernández en Argentina y mucho, mucho más.


martes, 10 de diciembre de 2019

Las Naciones Unidas y Haití: 15 años de guerra unilateral


Por Lautaro Rivara.

En el año 2004, una crisis política doméstica en Haití fue utilizada para justificar una operación inédita: el despliegue de una fuerza militar multilateral en un país que no afrontaba una guerra civil, no agredía a terceros países, ni estaba cometiendo un genocidio. Una pequeña nación insular, empobrecida y en crisis, cuyas fuerzas militares habían sido disueltas en el año 1995, fue invadida por más de 10 mil soldados y policías oriundos de 31 países. Según las Naciones Unidas, la OEA, Estados Unidos, Francia y Canadá, Haití representaba por entonces una inusual amenaza a la seguridad internacional. ¿Cuáles eran los actores de dicha amenaza? Los campesinos y pobres urbanos que escapando de la ruina agrícola, la miseria y el hambre, armaban balsas improvisadas que intentaban navegar hasta las costas de la Florida. ¿Y cuál el estímulo de estos sujetos amenazantes? Pues las políticas neoliberales de liberalización comercial y financiera aplicadas desde mediados de la década del '80 por el FMI y el Departamento de Estado norteamericano. Como castigo a su dolor, a Haití le será aplicado hasta el día de hoy el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, que establece las acciones a seguir "en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión".

Pero volvamos a la MINUSTAH y sus tropas estabilizadoras. La mayoría de ellas (un 70%), provenía de vecinos caribeños y latinoamericanos y había sido enviada por gobiernos progresistas. La rotunda negativa de Venezuela y Cuba y su defensa del principio de no intervención, merecen una mención aparte. Los mayores contingentes militares serían provistos, entonces, por Uruguay, Brasil y Argentina. El comando militar, tras las diligencias llevadas a cabo por el ex-presidente francés Jacques Chirac y por George W. Bush, sería otorgado a Brasil, quién de esta forma arrimaba posiciones hacia el codiciado asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los delirios de gran potencia pronto habrían de sumir al Brasil en una onerosa operación que le ofrecería escasos rindes estratégicos. En un terreno desconocido, sus soldados ejecutarían el trabajo sucio de la geopolítica imperial, dado que la orientación política y la asesoría militar del organismo siempre estuvo bajo el control directo de los Estados Unidos. Como correlato, la injerencia humanitaria formaría en técnicas de represión interna y control poblacional a una nueva camada de tropas y oficiales que luego aplicarían los aprendizajes del laboratorio haitiano sobre las poblaciones jóvenes y racializadas de las favelas del país. Dando, además, prestigio internacional a una serie de oscuros generales que ocupan hoy por hoy un papel de relevancia en el gobierno de Jair Bolsonaro, posicionados al frente de Ministerios e instituciones claves.

La guerra librada contra Haití por la "comunidad internacional" fue un conflicto sin parangón: sin combatientes, fue ganada sin disparar un solo tiro, al menos no contra fuerza regular alguna, pero si contra poblaciones civiles pacíficas e indefensas. Una victoria pírrica en toda la regla. Si en los siglos anteriores las fuerzas belicosas justificaban sus aventuras militares bajo las tentativas de "civilizar", "evangelizar", "occidentalizar" o "democratizar", el nuevo eufemismo acuñado fue el de la "estabilización". Haití, la nación que trastabillaba por las zancadillas que las potencias occidentales le tienden desde hace 200 años, debía ser estabilizada. Para ello fue creada la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Concebida para actuar seis meses, su ocupación se prolongaría desde el 2004 hasta el año 2017, cuando sería reemplazada por su sucesora, la MINUJUSTH. "Estabilizado" Haití, la nueva misión se abocaría, presuntamente, a favorecer la impartición de justicia hasta el presente año, cuando daría paso a una enésima de misión, esta vez de carácter "político": la BINUH. A 15 años de la ocupación militar, y a 26 años de la primera misión civil de la ONU y la OEA en el país, Haití es un país a todas luces más inestable, injusto y desigual. La emergencia de grupos delincuenciales que lograron equiparse comprando las armas que la ocupación ponía de pronto en circulación en el país, es tan solo uno de sus ejemplos.

Cuando la MINUSTAH fue concebida, las usinas de pensamiento occidental, no exentas de declaraciones bien intencionadas, desplegaron rápidamente una serie de argucias ideológicas: la necesidad de defender el "multilateralismo" (mientras se desarrollaba la unilateral Guerra de Irak), el principio de "no indiferencia" acuñado por la diplomacia brasileña, el oxímoron inmoral de la "injerencia humanitaria", la "responsabilidad de proteger" que presumía a una nación dependiente e incapaz, o los estados "fallidos" o "frágiles" descritos por los think tanks globales. O, en el sumun de la creatividad racista y colonial, las "entidades caóticas ingobernables". Incluso se acariciaba la idea de que la MINUSTAH fuera el puntapié inicial de la Organización del Atlántico Sur (OTAS), que debía plasmar una nueva concepción de seguridad colectiva regional. Incluso renombradas voces de la izquierda europea, como el periódico Le Monde, pedían a gritos una intervención internacional en una editorial del 18 de febrero del 2004: "¿Cuándo emplear el derecho a la injerencia? ¿Cuándo se hace necesario poner fin a la soberanía de un Estado? ¿No será demasiado tarde para llevar la seguridad a la población?" Las preguntas, claro está, eran meramente retóricas. Como durante las guerras europeas, la izquierda colonial, mas occidentalista que humanista, había estampado ya su firma en la aventura militar.

Como cuando la Revolución Francesa, otra vez Haití era el límite infranqueable en el que se estrellaba la pretendida universalidad de los valores occidentales. Al oeste de la isla en la que los jacobinos pregonaban la compatibilidad de la libertad, la igualdad y la fraternidad con el régimen de la esclavitud y la plantación colonial, volvían a repetirse los absurdos de la historia. Mucho más franco había sido Thomas Jefferson, el insigne patriota norteamericano, en el año 1801: "En tanto impidamos a los negros poseer navíos, podremos permitir su existencia, y continuar manteniendo con ellos intercambios comerciales muy lucrativos". "Haití puede existir como un gran poblado de cimarrones, un Quilombo o un Palenque. Pero está fuera de debate la posibilidad de aceptarlos en el concierto de las naciones". Dos siglos después, la vieja y venerable ONU y los ganadores occidentales de la Segunda Guerra Mundial pregonaban la vigencia de los derechos humanos y la participación de todos los Estados en el "concierto de las naciones", mientras se arrogaban el derecho de tutela. Haití, como consecuencia, era invadida, militarizada, estuprada y asesinada. La larga lista de crímenes de la ONU y su guerra unilateral puede ser resumida, más no agotada, en tres grandes líneas:

1) La consecución de masacres y asesinatos selectivos en las periferias urbanas que resistieron y enfrentaron activamente la ocupación internacional. Su número de víctimas, jóvenes en su mayoría, nos es todavía desconocido. Tal vez el acontecimiento más emblemático de control poblacional haya sido la masacre de Cité Soleil, en la cual, en una presunta persecución de grupos criminales, decenas de inocentes, al menos en su mayoría, fueron asesinados en la barriada más populosa del país. Según las asociaciones de víctimas, la MINUSTAH habría operado desde helicópteros artillados que sobrevolaban esa y otras periferias de forma recurrente.

2) La participación y la organización por tropas de la MINUSTAH en redes de trata y explotación sexual de niños, niñas y mujeres. El caso más resonante, pero no el único, fue el de los cascos azules uruguayos. Los soldados cometieron un número también desconocido de abusos y violaciones que lejos de ser el acto de depredadores aislados, fueron actos de guerra que tuvieron el claro objetivo de aterrorizar a la población mediante la violencia ejercida sobre cuerpos y territorios, como nos lo describiera recientemente la socióloga y feminista haitiana Sabine Lamour. Hasta el día de hoy la ONU solo reconoce 114 denuncias de abuso y explotación, de las cuales solo 34 fueron conformadas, hubo 11 detenidos, y una sola víctima indemnizada.

3) La introducción de la bacteria del cólera en un país en el que este flagelo era desconocido, y que se había mantenido al margen de las grandes epidemias coléricas de los últimos siglos. La enfermedad se difundiría desde el campo Annapurna de la MINUSTAH, introducida por soldados nepalíes. A pesar de los conocidos riesgos epidemiológicos asociados a la movilidad de ejércitos, las Naciones Unidas no hicieron nada por preservar a la población haitiana: ni realizaron análisis previos capaces de detectar la presencia de la mortífera bacteria intestinal, ni realizaron tratamiento alguno de los desechos fecales que eran vertidos a cielo abierto y terminarían llegando a uno de los afluentes del río más extenso del país. Mientras que se reconocen oficialmente 9 mil víctimas fatales, diferentes especialistas independientes estiman en 30 mil la cifra real, así como en 800 mil la cantidad total de infectados. En tres años, el cólera mataría a mas personas en Haití que en toda el África. La ONU falsearía reportes médicos, obstruiría las investigaciones de interés sanitario sobre el origen de la cepa, e iniciaría una fenomenal campaña de desinformación para evadir su responsabilidad. Tardaría seis lagos años en disculparse, pero rechazando in limine su responsabilidad legal, y por lo tanto la posibilidad de que los familiares de las víctimas y la sociedad haitianas la demanden y le exijan actos de reparación.

Por eso es que bajo las consignas de desocupación, reparación y justicia, decenas de organizaciones haitianas y una veintena de delegados y delegadas internacionales se darán cita para realizar una evaluación sobre los 15 años de ocupación internacional de las Naciones Unidas en Haití. Convocado por movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos, el Coloquio Internacional "Ocupación, soberanía, solidaridad: hacia un tribunal popular sobre los crímenes de la MINUSTAH en Haití" se extenderá del 7 al 10 de diciembre en la capital Puerto Príncipe.

***

El año de finalización del mandato de la MINUSTAH, su jefa, Sandra Honoré, confió a la agencia EFE que "trece años después, Haití es un país muy diferente". Fue muy cuidadosa en no mencionar el sentido preciso de su evolución luego de una guerra larga, estúpida y completamente unilateral.

- Lautaro Rivara es sociólogo, periodista y brigadista de ALBA Movimientos en Haití
@LautaroRivara

lunes, 9 de diciembre de 2019

¿Quiénes derrocaron a Evo?



Por Luis Britto García.

1

Estados Unidos encomienda a su encargado de negocios Bruce Williamson interferir en las elecciones de Bolivia. En forma incomprensible, Evo invita a la OEA  como observadora. Irresponsablemente ésta, antes de los resultados oficiales, denuncia sin fundamentos  un “cambio inexplicable de tendencia”, de una vez hace recomendaciones “de cara a una segunda vuelta” que no estaba planteada y ofrece un “análisis de integridad electoral” para el 12 de noviembre, que no ha sido entregado hasta hoy, seguramente porque no hay irregularidades que reseñar (El pizarrón Opinión > La Razón – Editorial: En Bolivia falta el informe de la OEA. 1-12-2012). El infundado pronunciamiento sirve de excusa para que el ministro de la Defensa “sugiera” a Evo la renuncia. El 19 de noviembre, Prensa Latina recoge en la Paz acusaciones “que responsabilizan  a Estados Unidos de orquestar y financiar con pagos a militares y policías militares y policías, del golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales en Bolivia. En ese encadenamiento de hechos, diversas fuentes aseguran que el general Williams Kaliman quien presionó a Evo Morales a renunciar a la presidencia el pasado 10 de noviembre, fue remunerado por Estados Unidos con un millón de dólares. Kaliman recibió ese monto de manos de Bruce Williamson, encargado de negocios de la embajada estadounidense, mientras otros generales recibieron la misma cantidad y varios jefes de policía fueron pagados con 500 mil cada uno”. (https://www.prensa- latina.cu/index.php?o=rn&id=322108&SEO=responsabilizan-a-ee.uu.-de-financiar-golpe-de-estado-en-bolivia). Tras haber “sugerido” en forma amenazadora al Presidente Evo Morales que renunciara y sacar al ejército a la calle para atacar al pueblo, Kaliman también se exilia, como era de prever,  en Estados Unidos.  Policía y ejército reprimen salvajemente a la población, no falta la dama que se autoproclama presidenta a pesar de que su partido no junta más de tres diputados. Parece el clásico golpe de Estado de Derecha. Lo único que varía es el maquillaje para legitimar el crimen.

2

He estado varias veces en Bolivia; en una situación como la presente no tenemos más instrumento que el análisis crítico de los medios para formarnos una idea de lo que pasa. Las transnacionales de la información no sólo mienten, por momentos festejan. Lo nuevo en este  tumulto es que no falta quien recoja voces de algunos movimientos étnicos que supuestamente se unen al coro imperial tratando de deslegitimar al mandatario triunfador en las elecciones. Así, según reseña el senador italiano Francesco Martone;

La antropóloga feminista boliviana de origen aymara Silvia Rivera Cusicanqui lo dijo muy claramente: Morales estaba en manos del «cholaje» anti-indio, militar, machista, colonizado, brutal , irracional y ecocida. «Es solo la máscara del indio y ha usurpado el valor simbólico de todas las luchas sociales». El mismo tenor se encuentra en Mensaje de Nación Qhara Qhara a Evo Morales : «Señor presidente, desde el fondo de nuestro corazón y con gran pesar te decimos: donde te perdiste? Porque no vives dentro de los preceptos ancestrales que dice que debemos respetar el muyu (circulo): solo una vez debemos gobernar. (…) Deja de enviar indígenas como carne de cañón para el respaldo de tus intereses y de los que te rodean, que ya no son los nuestros; deja de enviar matones a maltratar a nuestra gente; deja que vivamos en nuestra ley; deja de hablar en nombre de los indígenas que ya perdiste tu identidad»
(http://www.other-news.info/noticias/2019/11/bolivia-entre-wipala-y-biblia)/

       El mismo autor cita otros movimientos sociales que con el pretexto de criticar a Morales se habrían colocado de hecho junto a quienes lo derrocan por la fuerza:

«¡Morales es un presidente machista!», Gritó María Galindo, artista y activista GLBQTI y animadora del colectivo Mujeres Creando y del Parlamento de Mujeres. Que se tratase de un golpe de estado, dice Galindo, es solo parte de la realidad, el problema es que Morales se ha convertido, como diría Frantz Fanon en su «Piel negra y máscara blanca», en un caudillo y una máscara al mismo tiempo. Morales no dudó en alimentar el conflicto, que luego degeneró en una «fascistización del proceso», que invisibilizó miles de jóvenes bolivianos y bolivianas, que salieron a las calles, quizás por primera vez en sus vidas, para desafiar el poder que Evo pensó que podría ser eterno.
(http://www.other-news.info/noticias/2019/11/bolivia-entre-wipala-y-biblia)/

        El brutal golpe de Estado contra un presidente elegido por la mayoría de los sufragantes sería, entonces, “sólo parte de la realidad”; habría una “fascistización del proceso”; no se trataría de que ejército, policía y fundamentalistas blancos humillan y asesinan indígenas; la cacería humana que los pistoleros desatan en Bolivia consistiría en realidad en que hay “miles de jóvenes bolivianos y bolivianas, que salieron a las calles, quizás por primera vez en sus vidas, para desafiar el poder que Evo pensó que podría ser eterno”. ¿Miente el senador italiano Martone? ¿Mienten los declarantes que él reseña? Simplemente transcribo informaciones para someterlas a juicio del perplejo lector.

3

      Este conmovedor esfuerzo por maquillar un golpe de Estado fascista presentándolo como hechura, no de militares, policías, millonarios de derecha y funcionarios de la OEA sino como inspiración de “miles de jóvenes” se descompone a medida que profundizamos en los alegatos del mismo autor. En realidad se trata, una vez más, de una agresión contra un Estado nacional que dispone de sus recursos naturales, y del enfrentamiento entre movimientos étnicos que reconocen dicha potestad soberana al Estado y movimientos étnicos que se la niegan porque se consideran únicos titulares de la misma en virtud de la concesión graciosa otorgada por  “académicos autorizados y activistas ambientales” extranjeros. Así, según el mismo Martone: 

En algún momento las cartas cambian de color. Evo profundizó el extractivismo. Solón renunció porque ya no podía defender esas políticas extractivas. Moreno dividió la CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia). Y eso provocó el aparecimiento y el enfrentamiento de la CIDOB «auténtica» y la CIDOB «oficialista». Poco después, siempre relacionado con TIPNIS, una delegación del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza -instancia de la sociedad civil organizada con jueces y juezas de todos los continentes- realizó una visita de inspección para adquirir elementos directamente de las comunidades afectadas. Esa delegación compuesta por académicos autorizados y activistas ambientales, como parte de un tribunal ético compuesto por personas de reconocida prestancia ética y profundos conocedores de los Derechos de la Pachamama fue intimidada por parte del gobierno e inclusive estuvo secuestra por cocaleros afines al régimen de Morales. No hay duda que el objetivo de Morales al abrir ese camino era para facilitar a los cocaleros la ampliación de sus actividades asegurándose su apoyo político, al tiempo que abría la puerta a la explotación petrolera.
(http://www.other-news.info/noticias/2019/11/bolivia-entre-wipala-y-biblia)/

El golpe no sería entonces episodio de pistolerismo imperial, no: sólo ejecutaría los benévolos deseos de un “Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza” compuesto por extranjeros que debe decidir, en lugar del pueblo boliviano, a quién pertenecen los recursos naturales del país.

4

Veamos cómo representan la destrucción del gobierno de Morales por una dictadura fascista  otros simpatizantes de  movimientos étnicos, como Francisco Javier Velazco Páez. Según Velazco, “El presidente boliviano, Evo Morales, acaba de renunciar luego de que el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman, sugiriera que dejara el poder luego de la votación presidencial del 20 de octubre que, según observadores electorales, fue fraudulenta. La medida de Morales, quien como jefe del sindicato de cocaleros lideró las protestas que derrocaron a otros presidentes, se produjo cuando las fuerzas armadas se declararon neutrales frente a tres semanas de manifestaciones cada vez más caóticas en varias ciudades que dejaron un saldo de muertos, heridos y destrozos materiales”. El lector informado sabe que los únicos “observadores electorales” que objetaron la elección de Morales fueron los de la Organización de Estados Americanos, con justicia motejada como Ministerio de Colonias de Estados Unidos; que a pesar de este vínculo de dependencia, la OEA no declaró fraudulenta la elección, sino que opinó que presentaba detalles “inusuales”; que las fuerzas armadas no “se declararon neutrales”, pues exigir  la renuncia de un Presidente electo por el pueblo no es neutralidad, y menos reprimir por la fuerza desnuda la protesta popular y aceptar y legitimar una nueva presidenta votada por nadie. De tal manera un supuesto vocero de movimientos indígenas califica de “fraudulenta” una elección cuya legitimidad fue confirmada, primero, por los propios órganos soberanos electorales, y luego, por análisis independientes. Legitima el ultimátum de un militar golpista, invistiéndolo de “neutralidad”. Ni siquiera Augusto Pinochet tuvo defensores tan entusiastas y mendaces.



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      Examinemos la explicación de Velazco Páez sobre el triunfo electoral de Evo en 2009 y su posterior derrocamiento una década más tarde:


En ese entonces, él invitó a los pueblos indígenas que comprenden la mayoría de la población, sometida durante siglos a la exclusión, a reescribir el documento político fundacional de la nación. El texto resultante le valió a ese sector fundamental de la población un reconocimiento, una representación y una autonomía sin precedentes, sacralizó la cosecha de coca como un patrimonio nacional e incluyó un lenguaje con un fuerte matiz ambientalista.  Aunque escándalos de corrupción empañaron la imagen de su gobierno, su derrota en el referéndum fue en buena parte debida a las críticas surgidas en el seno de la alianza que lo llevó al poder, incluyendo a los propios pueblos indígenas que jugaron un papel central en su elección.


    Difícilmente podría imaginarse más contundente requisitoria contra un movimiento progresista. Entre los crímenes del Presidente depuesto estarían haber invitado a los indígenas a que redactaran una constitución que “le valió a ese sector de la población un reconocimiento, una representación y una autonomía sin precedentes, sacralizó la cosecha de coca como un patrimonio nacional e incluyó un lenguaje con un fuerte matiz ambientalista”.  En agradecimiento, su derrota en el referendo sobre la reeleción fue “debida a las críticas surgidas en el seno de la alianza que lo llevó al poder, incluyendo a los propios pueblos indígenas que jugaron un papel central en su elección”. En efecto –seguimos citando a Velasco- “Algunos importantes grupos y líderes indígenas que habían desempeñado un rol fundamental en la redacción de la nueva constitución y en la promoción de la revolución política anunciada por Morales, se convirtieron en sus críticos más sistemáticos y consistentes.  Pese a que Morales continuó contando durante un buen tiempo con el apoyo de más del 60% de la población, sobre todo en áreas rurales, prominentes grupos de activistas indígenas chocaron repetidas veces con el gobierno en torno a proyectos de ´desarrollo´ que han afectado negativamente el ambiente y amenazado el modo de vida ancestral”. Según este punto de vista, ni la injerencia imperial de Estados Unidos, ni la derecha boliviana racista y fascista, ni el ejército golpista, ni la policía represora, ni los medios difamatorios habrían tenido nada que ver con el derrocamiento del Presidente electo. Los agentes del desastre habrían sido “prominentes grupos de activistas indígenas” por medidas “que han afectado negativamente el ambiente y amenazado el modo de vida ancestral”.  Estos prominentes activistas se cuidaron bien de no derrocar los gobiernos de derecha que durante décadas no les otorgaron nada; en poco tiempo habrían demolido el gobierno de quien les concedió todo ¿Qué representatividad tienen esos “prominentes  grupos de activistas indígenas”?



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     Pues, siempre según Velasco, “Los críticos organizaron marchas en contra del proyecto que se desplazaron hacia la ciudad capital de La Paz y que fueron reprimidas por la policía, con saldo de numerosos manifestantes arrestados, hecho que generó un clamor de protesta entre otros sectores sociales en muchas partes del país y atrajo una no muy común atención internacional”. Las marchas entonces se habrían movilizado contra Evo, no contra los capitalistas externos o internos, ni contra el Imperio, ni contra los secesionistas, y como por casualidad atrajeron “una no muy común atención internacional” que durante siglos había permanecido ciega, sorda y muda ante los sufrimientos bolivianos.


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En fin, mientras la opinión latinoamericana progresista condena el brutal asalto al poder y los gobiernos permanecen a la expectativa antes de reconocer la dictadura instaurada por la fuerza, algunos movimientos étnicos se apresuran a reconocerla pactando con ella. Así, Resumen Latinoamericano informa el 26 de noviembre de 2019  que  en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) avanza, con participación de la autoelegida Jeannine Añez, un  “proyecto de ley para la pacificación del país”  que suscriben  “dirigentes de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB); la Confederación Nacional de Mujeres Originarias Campesinas de Bolivia – Bartolina Sisa;la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB); la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB); y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq)”. Por su parte, El ministro del Gobierno de facto, el racista Arturo Murillo, manifestó que “hemos logrado concluir nuestro acuerdo de pacificación del país». (http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/11/26/bolivia-se-firmo-en-la-paz-un-acuerdo-de-pacificacion-entre-el-gobierno-de-facto-y-la-cob-y-algunos-movimientos-sociales/).


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Algunos movimientos étnicos se vanaglorian  entonces de haber concluido la labor de “pacificación”, vale decir, de exterminio de la resistencia popular, que ni la embajada de Estados Unidos, ni el ejército, ni la policía, ni las bandas paramilitares dedicadas a la cacería de compatriotas, ni la presidenta autoproclamada, ni la derecha oligárquica habían podido culminar. Decimos bien: algunos. Ni están plegados a la derecha todos los movimientos étnicos, ni sus dirigencias representan necesariamente el parecer de sus miembros, y mucho menos el parecer de la diversa, compleja y mayoritaria población indígena. Al igual que las demás organizaciones  humanas, no siempre dominan la verdad ni son inmunes al error.  Prueba de ello, las contradicciones en que incurren. Movimientos étnicos apoyaron el golpe contra Rafael Correa, declararon su “autonomía e independencia” cuando la intentona secesionista de la Media Luna en Bolivia, se pusieron de acuerdo con Lenin Moreno para apaciguar las protestas contra su paquete neoliberal y ahora, de creerle a algunos medios, algunos de ellos “pacifican Bolivia”. Así como los hay progresistas y humanistas, parecería que también hay movimientos étnicos de maletín.


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      Aparte de sus estratégicos recursos de estaño y de gas, Bolivia tiene la que parece ser la mayor reserva mundial de litio, mineral imprescindible para la fabricación de baterías eléctricas. No nos dejemos distraer por cortinas de humo.  De lo que se trata es de despojar al Estado Nacional de sus potestades de disponer de los recursos naturales, para traspasarlos al imperio, a las oligarquías locales y a algunos supuestos  movimientos étnicos que no son nacionales ni mayoritarios. A las transnacionales les resulta más difícil y costoso negociar con Estados Nación que con movimientos. Nada garantiza que a su vez estos  no negocien o concedan la explotación de dichos recursos de acuerdo con sus intereses parciales, sin tener en cuenta los  de la Nación ni los del total de la población. De movimientos que legitiman golpes de Estado fascistas y racistas contra Presidentes electos se puede esperar cualquier cosa. Díme con quién andas y te diré quién eres.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

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