sábado, 27 de junio de 2020

Nicaragua: Pandemia y Educación en el Capitalismo






Miguel De Castilla Urbina
Junio 2020

Para los propósitos del análisis social, la Pandemia del Coronavirus está poniendo en evidencia todas las falsedades y falacias del capitalismo, en especial aquellas que prometen justicia e igualdad.

Uno de los sectores de la vida en sociedad en donde es más evidente la realidad del fraude del discurso de los agentes del sistema, por sus características e importancia para el proceso de reproducción social, es el de la educación.

Antes del inicio de la pandemia en Nicaragua (marzo-abril 20), algunas de las tensiones de la educación nicaragüense hundían sus raíces en la historia del país y de la educación nacional.

Lo histórico tiene que ver con una sociedad fragmentada en clases y estratos sociales, las que en el decorrer, cada una se ha construido sus propias maneras de reproducirse a través de la educación. Son los casos por ejemplo, de las educaciones privadas ligadas a las necesidades e intereses de las clases medias y altas, y caso contrario, las educaciones públicas al servicio de las poblaciones empobrecidas.

En Nicaragua es posible observar, los diferentes estratos de clases y sectores acomodados, y sus relaciones cara a cara con los diferentes tipos de educación privada que se sirven en el país.

El aspecto o variable a través del cual se pueden identificar esas relaciones, es el de los aranceles que cobran esos centros educativos en concepto de matrícula, mensualidades, actividades coprogramáticas y graduaciones, entre otros.

Según el precio de los servicios, así será la calidad de las aulas, de las bibliotecas, de los servicios higiénicos, de los patios para deportes, de los auditorios, de los laboratorios, de las salas de computadoras, y así será la posición de los compradores en la estructura social de clases del país.

Comprender esa matriz de relaciones, fue fundamental para quienes nos levantamos en contra de la privatización de la educación en Nicaragua durante el periodo del túnel neoliberal entre 1990 y 2006, cuyo propósito no era solamente convertir en mercancía a un bien público como la educación, sino que la población empobrecida abandonara las escuelas y se hundiera de nuevo en la ignorancia y el analfabetismo.

A las tensiones de carácter histórico, la Pandemia ha puesto en evidencia una nueva tensión, tal es la comunicación electrónica, que ha aparecido como una posibilidad de importancia fundamental para la educación a distancia y el desarrollo social.

No obstante, como es común en el capitalismo, todo éxito en este régimen social incluye los gérmenes de su propia contradicción y su fracaso.

Esto es lo que pasa cuando las posibilidades que ofrece la educación a distancia a través de la internet, sólo es para los estudiantes de las clases acomodadas de la educación privada, educación en la cual las computadoras o tabletas son parte de la indumentaria natural de este tipo de estudiantes, igual que los libros de texto, celulares, lapiceros y la “educación en línea”, tipo de educación que mucho tiempo antes que iniciara la pandemia, ya era de uso normal para los estudiantes de los últimos años de la educación privada secundaria y universitaria.

En la educación pública, en las escuelas primarias y secundarias de los barrios empobrecidos y las escuelas multigrados de las zonas rurales, la situación es diferente. Para este tipo de educación y estudiantes, las computadoras, y por ende “la educación en línea” plena para todos los estudiantes, todavía es una asignatura pendiente, por ello, igual que los trabajadores de la economía informal, que “si no trabajan no comen”, los estudiantes de la educación pública, si no van a clases no tienen otra manera de estudiar.

La oposición política de la derecha proimperialista de Nicaragua, ha buscado denodadamente convertir la Pandemia en una nueva etapa del golpe de Estado fallido iniciado en abril del 2018. En esa búsqueda para ello han llamado a paralizar la economía y a cerrar las escuelas. Son los mismos llamados que en mayo de ese año hicieron el COSEP y el Foro de Educación y Desarrollo Humano, una asociación de organismos que entre 1996 y el 2006 luchaban por el Derecho a la Educación en Nicaragua, y que fundáramos Juan Bautista Arríen y quien escribe, en la Universidad Centroamericana (UCA).

Contrario a esa posición, el Gobierno del Frente Sandinista, cuyo sujeto histórico ha sido desde su fundación la población empobrecida, su estrategia para atender la Pandemia ha incluido, por un lado enfrentar al virus a través de múltiples mecanismos sanitarios, comunicacionales y educativos, y por el otro, mantener abierta la economía y las escuelas. Que los pobres puedan comer y que sus hijos puedan estudiar. Así de simple.

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