sábado, 19 de febrero de 2022

Fabrizio Casari: La historia de un pueblo en un documental


 

Por Fabrizio Casari

A veces aprendemos sobre la historia leyendo libros, a veces escuchando historias, a veces apelando a los recuerdos. Esta vez, la herramienta utilizada para recordar la historia reciente de Nicaragua es un documental firmado por Marcio Vargas y Carlos Vargas Arana. “Los 16 años que nos robaron” se titula la producción que recuerda la oscura historia de los dieciséis años de gobiernos liberales (desde 1991 hasta finales de 2016). La noche oscura comenzó cuando Violeta Chamorro, candidata de los Estados Unidos y de la oligarquía nicaragüense consagrada a ellos, al frente de una coalición de 14 partidos, derrotó al Frente Sandinista en las elecciones de 1990. El anexionismo ocupó el lugar de la independencia: el somocismo sin Somoza se impuso al frente de Nicaragua.

El documental cuenta la historia de los 16 años de horror con un toque sutil pero decisivo. La alternancia de entrevistas, voces de la calle e imágenes provoca un feliz matrimonio entre el ver y el oír. Explica, para quien quiera saberlo, la avalancha de familias devoradoras capaces sólo de saquear y mentir. Con la coronación en febrero de 1991 del presidente Chamorro, se iniciaron 16 años de gobiernos liberales, que como presentación decidieron la expulsión de 20.000 empleados del sector público considerados de fe sandinista. Así comenzaron 16 años de miseria, hambre, destrucción de derechos sociales, represión, fraude electoral, corrupción y robo.

La familia Chamorro se hizo millonaria con la Presidencia de la República y la gestión del gobierno, y ni siquiera el tiempo de sentarse que se puso a vender la aerolínea, el ferrocarril y la flota pesquera. Empezò así la más impresionante transferencia de riqueza de las arcas públicas a las privadas, en la que también se intentó privatizar el agua y las basuras, se privatizó la educación y la sanidad para generar un mayor ahorro para el Estado, que podía así seguir volcando sus bienes en las arcas de la oligarquía. Era el inicio del chamorrismo.

El pacto con EEUU se escribió con mayúsculas: la oligarquía privó a EEUU de un enemigo histórico (el sandinismo) y EEUU permitió a la oligarquía enriquecerse como nunca antes en la historia. Para las familias de la burguesía nicaragüense fue una fiebre del oro mejor que la que tuvieron con Somoza, que no dejó demasiado apetito a los oligarcas, y que por esto se disfrazaron de antisomocistas.

Varios se especializaron en el odio, pero el peor fue Humberto Belli, ministro de educación que rimaba con la destrucción. Miembro del Opus Dei y hermano de la escritora Gioconda, que nos contó todos sus amores menos el que sentía por el dinero y los poderosos. Nunca nos habló de su horror por su hermano, nunca una línea para distanciarse de él. Después de todo, el imperio no lo requería.

La transferencia de riqueza tenía su contexto político. La venganza ideológica contra el sandinismo estaba cargada de odio y rabia.Se destruyeron monumentos, se borraron murales, se dejaron huérfanas las calles con nombres de héroes sandinistas y se cerró el museo de la alfabetización, como para resaltar lo insoportable de una iniciativa que había traído honor a Nicaragua. Porque al poder aprender a leer y escribir, los pobres, los humildes y los desheredados podrían conocer, y al conocer, uno deja de ser esclavo.

En un hábil uso del blanco y negro superpuesto al color, como para indicar la importancia de ciertos pasajes dramáticos, el documental muestra la sustancia del proyecto liberal, que era romper las piernas del pueblo, acabar toda dimensión de identidad y de clase, toda lectura de la sociedad que no fuera la feudal. Quitándoles el trabajo, la vivienda y los derechos, además de permitir a la oligarquía robarse y malversar propiedades con fines especulativos, a toda una población se les quitó la dignidad obligandola a una vida de penurias. Les dificultaba ser políticamente activos, luchar, soñar con el cambio, porque prevalecía la urgencia de sobrevivir, de intentar poner comida en la mesa y tener un techo. El presente debía impedirles siquiera imaginar el futuro.

La apuesta histórica fue destruir el sandinismo, borrando su identidad, su historia y su proyecto.La operación no tuvo éxito. La patrulla de traidores dirigida por Sergio Ramírez y Dora María Téllez resultó ser un desastre y Daniel Ortega decidió reconstruir el Frente Sandinista desde abajo. Defender los logros de la Revolución, apoyar las demandas sociales y las batallas por los derechos, fueron los ejercicios del nuevo gimnasio sandinista. Distrito a distrito, municipio a municipio, sin más medios que la disponibilidad colectiva, Daniel reconstruyó lo que parecía haberse perdido en el lodo de la traición y del transformismo político.

Vino el fraude electoral de Alemán en 2006 y la llamada "observación electoral" de Estados Unidos y Costa Rica que proporcionó al MRS, que presidía el CNE, el respaldo para robar votos. Luego Bolanos. El gordo robaba empapándose de heces y tragos en la piscina, el ingeniero utilizaba guantes blancos, pero el saqueo no conocía pausas, sólo diferencias de estilo.

Sobre la irrupción voraz y servil de la clase de los ricos en las entrañas del país, el documental procede despiadadamente. El uso de inserciones de vídeo resulta útil para perfilar los contornos y los comentarios de estudio rompen el ritmo dando espacio a la palabra hablada junto a las imágenes.

Fueron dieciséis años en los que faltaron la decencia política y humana, la luz y la comida, en los que los suelos eran polvo y el dormir sin techo pedía clemencia a la naturaleza. La Chureca se convirtió en el comedor social porque la pobreza se convirtió en miseria, la tristeza en desesperación.

Pero el libro que narra la vida de Nicaragua no terminó con la horrible página de la miseria desesperante, de las muertes por enfermedades curables, de los índices nutricionales más bajos de la región, de la mortalidad infantil en su nivel más alto y de la esperanza de vida reducida al mínimo.

El sandinismo, como un río que pasa por las estaciones, pudo empezar a fluir de nuevo, y su muerte anunciada tuvo que quedar sorprendida mientras frente al desfile de su resurrección.Ese pueblo humillado, hambriento y escarnecido, marginado y declarado extranjero en su propio país, encontró la manera de empuñar un lápiz como un fusil, devolviendo las cosas a su orden natural en noviembre de 2006. Daniel triunfó y la oligarquía tuvo que abandonar el campo. El horror había terminado. Nicaragua volvió a ser de los nicaragüenses.

Los que no conocen Nicaragua, ya sea porque no han estado allí o porque nunca se han ocupado de ella, los que la conocieron pero ahora están distraídos u olvidados, así como los que sólo la conocen a través de las lentes distorsionadas, las palabras mistificadas y los hechos manipulados de la prensa occidental, podrían - y de hecho deberían - ver este documental una y otra vez.

Hoy, cuando Nicaragua vive la mejor temporada de su historia, ver lo que ha pasado hace que uno sea consciente de lo que se ha hecho en estos 15 años de sandinismo. Por eso hay que verla, por la emoción que transmite y la verdad que cuenta. Y vencer la mentira conociendo la verdad es el primer paso para respirar justicia.



viernes, 11 de febrero de 2022

(+ PODCAST) Miguel Necoechea sobre México, Nicaragua y los retos de AMLO

En este episodio de DE MANAGUA CON AMOR hablamos con el director mexicano y miembro del Frente Sandinista Miguel Necoechea acerca de las relaciones entre México y Nicaragua, la influencia del golpismo antisandinista en sectores de la izquierda del país azteca y los retos que enfrenta el proyecto de la Cuarta Transformación impulsada por Andrés Manuel López Obrador.

jueves, 10 de febrero de 2022

PODCAST: La autodisolución de la izquierda

 

Stephen Sefton, editor del portal Tortilla con Sal, y Jorge Capelán, dialogan sobre la actual crisis de la izquierda a nivel mundial en medio de la debacle en curso del proyecto civilizador de occidente iniciado hace 500 años con la colonización del mundo por Europa.

martes, 1 de febrero de 2022

Honduras: La dictadura que no acaba de morir…

 


Por Gilberto Ríos Munguía, El Pulso.

Desde el 27 de enero de 2022 asumió en Honduras el primer gobierno Socialista Democrático de su historia, dirigido por una mujer Iris Xiomara Castro Sarmiento, respaldada en las urnas electorales el pasado 28 de noviembre por más de 1,7 millones de hondureños y hondureñas, en unas elecciones en las que participaron más del 68% de la población habilitada para votar. El mensaje del pueblo es claro hacia la Unidad Opositora, al Partido Libertad y Refundación y a la historia: es preciso acabar con la narco dictadura del Partido Nacional y su cogobierno con el Partido Liberal.

En el mes de diciembre y las primeras semanas de enero la alegría continuaba desbordando a la gran mayoría de la población; El contundente triunfo electoral a nivel presidencial, tuvo –entre otras- un par de réplicas muy importantes; el triunfo de las alcaldías más grandes del país, la del Municipio del Distrito Central la capital política, y la de San Pedro Sula la capital industrial. A eso se sumaba el crecimiento en el poder legislativo que de 30 diputados electos en la anterior contienda, ahora sumaban 50, obteniendo un crecimiento de más del 60% de representación partidaria en el hemiciclo.

No obstante, lo que para la mayoría era un momento de alegría, para otro sector era momento de negociaciones oscuras, cálculos políticos y financieros. La traición de 18 diputados y diputadas de la bancada de Libertad y Refundación se fraguó con los diputados de la narco dictadura, como un acto político de la oligarquía; se debía frenar la posibilidad de que la oposición controlara un segundo poder del Estado, también debían frenar la euforia de las masas. Los textos, audios, fotos y vídeos que circularon inmediatamente por las redes, más las pesquisas realizadas por el partido, terminaron de armar el cuadro.

El zarpazo deja una gran herida en la dirigencia nacional, el enorme esfuerzo de organización electoral se realizó en medio de una grave crisis económica y enfrentando una pandemia. La democracia estuvo amenazada y atacada por muchos flancos. Fue una transición democrática pero en medio de una enorme tensión, sobre todo cuando se recordaban las experiencias de 2009, 2013 y 2017, que cobraron muchas vidas y sacrificios. El odio popular se hizo sentir en las redes sociales y también en las calles. Ningún dirigente del partido hizo una convocatoria, las acciones contra los diputados y diputadas que habían traicionado al pueblo, surgieron espontáneamente; siendo incluso más fuertes de los mismos dirigentes que habían trabajado de forma directa con los candidatos traidores.

Sus declaraciones públicas evidencian la construcción de débiles argumentos; su caída en la popularidad –medida por varias empresas durante la semana de mayor conflicto- demostró que no pudieron engañar a la población. De manera muy oportuna, aún como candidata electa, a dos días de tomar posesión, Xiomara Castro hizo una convocatoria muy valiente a los bajos del Palacio Legislativo “¡Acompáñenme!” decía en sus redes sociales. El acto demostró nuevamente la disposición de la totalidad del partido a cerrar filas contra la traición y las maniobras de la narco dictadura.

El anuncio público del golpe legislativo se llevó a cabo nuevamente desde los foros televisivos de la derecha, al igual que el conteo y proyección de Batson con los votos rurales del 2017, la legitimación del fraude de 2013 o el respaldo al golpe de Estado en el 2009. La ambigüedad intencionada en la información, la complicidad de los mismos medios y la propagación de información falsa en las redes, también nos dan cuenta la batalla que continuaremos enfrentando.

Es claro que el triunfo electoral ha colocado a las fuerzas de oposición en mejores condiciones para la batalla, es necesario avanzar. “Hemos tomado la colina” decíamos en la evaluación de diciembre; estamos seguros que el gobierno avanzará a pasos agigantados con la nueva administración. 12 años y 7 meses de neoliberalismo crudo han dejado el país en ruinas, pero una correcta conducción del Estado de Honduras, el ejercicio transparencia de la ejecución de los fondos públicos y la participación permanente y protagónica del pueblo en cada momento que el enemigo aceche, conseguirán mantener el rumbo.

lunes, 31 de enero de 2022

Fabrizio Casari: Ucrania, la última frontera de Estados Unidos




Por Fabrizio Casari

La construcción ad hoc de la crisis ucraniana no cesa. Indiferente a la labor de mediación de Francia, presidente de turno de la UE, y a las conversaciones en curso entre los países implicados desde 2014 en el reajuste de la zona, Estados Unidos eleva la tensión más allá de los niveles de guardia. Esta actitud provocadora ha sido denunciada incluso por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, que ha pedido a Occidente que deje de aumentar la tensión a costa de Ucrania. 

Estados Unidos teme que las conversaciones del Grupo de Contacto se traduzcan en un cese de la escalada y también en la verdad del asunto, es decir, que Rusia nunca ha planeado invadir Ucrania y que la propia Kiev es perfectamente consciente de ello, como ha intentado decir desde el principio. Además, toda la narrativa de esta crisis se basa en una completa inversión de la realidad: se cuenta una inexistente invasión de Ucrania, mientras que lo cierto es lo contrario: Moscú está movilizando su ejército de forma defensiva ante la concentración de tropas, rampas de misiles, barcos, aviones de combate y drones de la OTAN a sus puertas, hasta el Mar Negro.

En la narrativa occidental hay un absurdo conceptual antes que político, según el cual Washington puede mover soldados y armas durante miles y miles de kilómetros y desplegarlos a las puertas de Rusia, pero Rusia no puede mover armas y soldados en su propio territorio. El primer movimiento de la ofensiva se convierte en defensivo y el segundo, de la respuesta, se convierte en agresión. La OTAN puede moverse donde quiera, Rusia ni siquiera dentro de su casa.
Una arrogante reafirmación del "excepcionalismo" de Estados Unidos frente al Derecho Internacional, el respeto a los acuerdos y el legado histórico de los Tratados. Una falsa narrativa alimentada por los medios de comunicación europeos y estadounidenses y denunciada por el propio ex jefe del Estado Mayor de la Marina alemana, el almirante Kay-Achim Schönbach, que se vio obligado a dimitir por decir que "Putin sólo pide un poco de respeto y probablemente lo merece".

El detonante de la crisis es la intención del gobierno estadounidense de incorporar a Ucrania a la OTAN, lo que amenaza directamente la seguridad rusa. Está claro que Moscú no se queda de brazos cruzados: si el gobierno nazi ucraniano decide entrar en la OTAN y acoger a los soldados y las armas nucleares de la Alianza Atlántica, esto supondría una amenaza inmediata y absolutamente grave para la seguridad de Rusia, que se vería obligada a intervenir militarmente para evitarlo. Pero, hasta el momento, es Washington y no Moscú quien lleva a sus militares fuera de sus fronteras.

Putin tiene todo el derecho a mantener a sus militares en alerta. La tarjeta de presentación con la que le han obsequiado las dos últimas administraciones estadounidenses habla por sí sola: anulación de los acuerdos sobre misiles balísticos de medio alcance, anulación de los acuerdos para la protección de los cielos, retirada del tratado de paz con Irán y aumento de la presencia de la OTAN en las fronteras de Rusia, guerra en Siria, golpes de Estado en Bielorrusia y Kazajistán, intentos de injerencia en la política interna rusa y falsos envenenamientos de improbables disidentes que sirven para desencadenar sanciones. Y luego más sanciones económicas y comerciales contra Moscú y Teherán, la definición de "asesino" del presidente ruso Putin.

Gas, armas, liderazgo

La crisis de Ucrania, que podría convertirse en una guerra total en cualquier momento, fue generada por la voluntad de Estados Unidos de llevar un verdadero asedio militar a la frontera rusa y de convencer a los europeos de desencadenar una guerra financiera y comercial para doblegar la economía rusa y apoyar la estadounidense.

Washington flexiona sus músculos hacia Rusia y China y utiliza la OTAN como instrumento de la política exterior estadounidense, reafirmando su liderazgo político frente a Occidente. En el plano del análisis bélico, pone a prueba la reacción rusa en defensa de su seguridad nacional. Medir el momento, el método y la eficacia de la acción/reacción en una crisis con posibles resultados militares es vital para los estrategas del Pentágono. Pero las respuestas no son necesariamente exhaustivas, y sería ingenuo esperar que Putin actúe con las cartas sobre la mesa.

Luego está la cuestión de la solidez del "paquete de defensa" que representan los países del Este, que en su día formaron parte de la Unión Soviética o fueron aliados de ésta. Aquí las noticias no son excelentes para Estados Unidos: tanto Hungría como Croacia se oponen a un enfrentamiento con Moscú por Ucrania y ya han asegurado su salida de la alianza atlántica en caso de conflicto. No son dos países menores: los eslavos y los húngaros representan un componente importante en el tablero oriental y la posibilidad de que otros les sigan en su desvinculación es concreta. Si esto ocurriera, la provocación de Estados Unidos a Rusia se convertiría en un colosal boomerang que socavaría las políticas de expansión hacia el Este que Washington lleva a cabo desde 1989, asegurando lo contrario.

Es bien sabido por todos los analistas de la política de defensa que Washington prevé un conflicto nuclear táctico limitado con Rusia y China como uno de los escenarios. No se trata de una hipótesis de colegial, sino de una opción política a corto plazo que debe consumarse tanto para apuntalar una presidencia que está en horas bajas, como para poner fin a las exigencias de dominio político sobre Europa que se tambalean desde hace tiempo.

El negocio como de costumbre

Sin embargo, el aspecto predominante es el económico. La crisis existe por interés financiero y estratégico de Estados Unidos, Ucrania es un actor irrelevante destinado al papel de chivo expiatorio de las maniobras estadounidenses. Se trata de una crisis destinada a interrumpir los lazos entre Rusia y Europa, especialmente en lo que respecta al suministro de gas ruso al Viejo Continente, lo que haría que la compra de gas estadounidense fuera desventajosa, además de insuficiente. La Casa Blanca quiere que Alemania bloquee la construcción del gasoducto y espera que se desencadene un conflicto que permita a Washington bloquear a Rusia en el circuito bancario internacional, de modo que pueda llegar a la apoteosis de sus sanciones, determinando la mayor ventaja comercial para EEUU en toda su historia. Que esto se pague con sangre ucraniana y rusa no le interesa a EE.UU., de hecho. Cuanto más avanza la guerra, más armamento estadounidense se vende, más se destruye y más empresas estadounidenses podrán pujar por la reconstrucción: el negocio en la piel de otros no tiene límites.

Sin embargo, las cuentas de Washington no son sencillas. Para Berlín, el North-Stream2 tiene un valor de 25.000 millones de dólares al año, y está claro que seguir financiando la economía estadounidense mientras se hunde la europea no puede representar un camino viable, y menos si además se desencadena una crisis militar con resultados extremadamente peligrosos para Europa. La propia amenaza de un bloqueo bancario en Moscú tendría repercusiones muy graves en los bancos de la UE expuestos a Rusia, mientras que los bancos estadounidenses saldrían indemnes, reforzando así su posición frente a los bancos europeos. Por ello, ni siquiera París y Roma ven con buenos ojos esta gigantesca provocación que corre el riesgo de poner a Europa en crisis financiera y dejarla congelada, con el único objetivo de apoyar los intereses comerciales de Estados Unidos.

Objetivos de EE.UU.

Pero la acción de Estados Unidos no es sólo una vulgar acción de piratería comercial: al mismo tiempo, se reafirma el mando unipolar, la intención de reducir el creciente peso ruso en el sistema internacional, limitándolo a la esfera regional.  

El trasfondo de lo que está ocurriendo es la conciencia americana del fin de una época, en la que Washington era el único dueño del mundo, al que imponía sus recetas destinadas a enriquecer a EEUU empobreciendo al resto del planeta, considerado en Washington y Langley sólo un área vital para la seguridad nacional de EEUU y destinada, sobre todo, a garantizar la supervivencia del modelo.

En definitiva, el exprimido de los recursos planetarios para financiar la quebrada economía estadounidense, que ha alcanzado un récord histórico de inflación y que sigue viva sólo gracias a la producción de dólares sin control alguno y al dominio militar del planeta, que además les defiende de tener que pagar la colosal deuda externa, ya que el liderazgo tecnológico y financiero es un recuerdo desvaído. La desestabilización planetaria es la verdadera sustancia de la política exterior estadounidense, ya que el papel de gendarme mundial es el único terreno posible para quienes tienden a conservar al menos el liderazgo militar.

Para Estados Unidos, en definitiva, la guerra no es una opción sino una dirección inevitable. Para salvar la brecha entre el 24% de la producción mundial y el 60% del consumo para una población que sólo es el 4,1% del planeta, hay 686 bases militares estadounidenses y cientos de miles de soldados estacionados en 149 países, el 75% del planeta. Y luego están las sanciones comerciales, los bloqueos económicos, las presiones financieras y las amenazas militares. Para eso sirve la ampliación de la OTAN en todas partes: para reafirmar el dominio de Estados Unidos sobre el mundo y para impedir que otras economías y otros proyectos encuentren espacio, asuman importancia hegemónica internacional y enfrenten a Estados Unidos con la multipolaridad, una verdadera fobia para el imperio decadente.

La partida que se juega sobre Kiev es una partida de ajedrez jugada por Occidente, que se ve obligado a acudir a la cabecera del imperio estadounidense, y que no quiere ni puede aceptar la idea del fin del mando único unipolar, porque ello supondría el fin de su modelo imperial y su reducción al estatus de superpotencia, pero ya no global, con todo lo que ello conlleva en cuanto al continuo saqueo de los recursos internacionales para el mantenimiento interno de su modelo.

A Europa, que corre el riesgo de perder dinero y vidas en esta crisis, le corresponde alzar la voz, imponer el diálogo y aislar a la Casa Blanca. La crisis ucraniana, antes y por encima de cualquier otra consideración, demuestra lo que ya quedó claro desde la caída del campo socialista en 1989. Para el gobierno planetario, Estados Unidos, si alguna vez lo fue en su historia, ya no es un activo. Es el problema.

domingo, 23 de enero de 2022

Rusia, Ucrania, la OTAN y la multipolaridad

21 de diciembre de 2021, Rusia, Moscú: El presidente Vladimir Putin (I) y el ministro de Defensa ruso Sergei Shoigu recorren una exposición militar durante la reunión ampliada de la Junta del Ministerio de Defensa.- Kremlin / Europa Press

 

Por Augusto Zamora R. - Público.es*

Viven en la Unión Europea/OTAN en una burbuja de tal calibre que es como estar en una estación de tren abandonada, donde se ven pasar los trenes sin que se detenga ninguno y sin que nadie de los viajantes entienda por qué los trenes pasan de largo. ¿En qué mundo creen vivir los altos mandos políticos y militares? ¿Se han enterado de que el siglo XX terminó hace 22 años y que todos sus planes de dominio mundial fracasaron estrepitosamente? Hagan la lista: Iraq, Afganistán, Libia, Siria, ahora Malí (donde enviaron tropas con tal éxito que el gobierno maliense contrató a la rusa Wagner para que tomara cartas en el asunto, para lloro y pasmo de los atlantistas). ¿Alguien se toma la molestia de ver que la UE/OTAN es una pequeña parte del mundo y que no cuenta, ni tampoco infunde miedo, luego de sus continuos fracasos militares y políticos?

En días recientes, el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, realizó una visita de dos días a Rusia, con el objetivo de ampliar y consolidar "relaciones estratégicas" a veinte años vista entre ambos país. Irán, por si lo ignoran, es ejemplo del fracaso de las políticas occidentales de acoso y derribo, como demuestran las cifras. En 1999, el PIB de Irán era de 256.729 millones de euros. En 2020, último dato disponible, ese PIB era de 731.353 millones de euros. Pese a las sanciones, boicots, bloqueos, etc., la economía iraní creció un 250% en once años. Es, hoy, la 18º economía mundial. La enemiga de Occidente lo único que ha logrado es crear un sólido triángulo de alianzas entre Rusia, Irán y China que ni diez OTAN podrían con él. Dentro de unos meses, las Armadas de estos tres países realizarán nuevas maniobras militares en el mar Arábigo, para que se entienda.

A principios de diciembre Vladimir Putin viajó a India. Durante su visita se revalidó la "asociación estratégica" entre India y Rusia y se renovó el acuerdo de cooperación militar por un nuevo decenio, además de otros acuerdos para reforzar los intercambios de toda índole, desde económicos y comerciales hasta la cooperación espacial. EEUU lleva tiempo haciendo malabares para arrastrar a India a su alianza contra China, sin ningún resultado. Hasta ahora, y desde hace 60 años, India tiene claro que su aliado estratégico es Rusia y que lo de EEUU es un regalo envenenado para arrastrarlo a conflictos donde tiene todo que perder y nada que ganar. Los inteligentes saben que es mala cosa pelearse con el vecino, sobre todo si el vecino tiene la magnitud de China (o de Rusia). Quien quiera entender que entienda y si no, ya se sabe, a palos aprenderá.

En febrero, Putin viajará a China, a la inauguración de los Juegos de Invierno. Será el único jefe de Estado invitado por Xi, y ocasión para seguir en su intenso intercambio de opiniones sobre las cosas mundiales, entre ellas –ténganlo por seguro- su pugna con EEUU. Hay, entre Rusia y China, coincidencia casi total en enfrentar a EEUU. Si se dan los fuegos artificiales, a EEUU le lloverán palos de todos lados, y no con el chipote chillón del Chapulín Colorado. Porque así como Rusia no permitirá más ampliación de la OTAN, le duela a quien le duela, China sacará a EEUU de sus mares y recuperará Taiwán, y si Japón y Corea del Sur –que están situadas en el peor sitio en el peor momento y andan en una mal encubierta carrera armamentista- se unen a las mesnadas gringas, creo que habrá que olvidarse de ellos por un tiempo largo. Será un problema para los que usan vehículos surcoreanos japoneses, porque escasearán los repuestos.

Si el lector es atento, se habrá dado cuenta que la red de alianzas y asociaciones estratégicas de Rusia comprende a China, India e Irán, es decir, a los países más grandes, más poblados y de las mayores economías de Asia. Si a ello agregamos a los países ex soviéticos, Vietnam, Mongolia, Siria y a los aliados de China, el resultado da, como poco, para unos cuantos escalofríos. ¿Va a ir la UE/OTAN a la guerra contra ellos como viene pidiendo EEUU, que ya incluye a la OTAN en su plan de guerra con China? ¿Están seguros de que es una buena idea meter a la UE a guerrear contra China y Rusia? Porque por ahí anda el juego, no se equivoquen, aunque nadie mencione el tema, pues  mejor es tener a la gente desinformada y obediente que informada y enardecida.

Hace poco escuchamos al ministro español de Exteriores, posando como pavo real al lado del secretario de Estado Blinken, diciendo que España iría a la guerra por Ucrania, je je. España, con otra división azul, aunque la pinten de rojo. Al oírlo, sólo pensamos en lo que podría pasar. A fin de cuentas, si España participa del ataque a Rusia, Rusia podría responder atacando España. Pero no hay en España sistemas de misiles antimisiles capaces de detener ningún misil ruso, menos aún un hipersónico. Sólo imaginemos unos diez de esos misiles haciendo blanco en las centrales nucleares, en los centro de comunicación de la CIA o en la base de Rota. Porque la guerra trata de eso. Tú me atacas, yo te ataco. Me quieres destruir, yo te destruyo antes. ¿O han olvidado eso también, de tanto estar embutidos en youtubers e instagramers? España en guerra, je je. Habría que reclutar a esos políticos y mandarlos de primeros al frente. El gobierno ofrece enviar avioncitos a Bulgaria -¡uy, qué miedo!, ríen los rusos- y mandar la fragata Blas de Leso al mar Negro. Más miedo, que llegan los Tercios. Para los desinformados, hasta en EEUU reconocen que, con la utilería de misiles que tiene Rusia en ese mar, los barquitos de la OTAN durarían horas a flote, a ver si creen que Rusia se ha dormido.

Por si acaso lo han olvidado, hay, en el planeta Tierra, 193 países y 7.800 millones de habitantes. La economía mundial se mueven principalmente en Asia-Pacífico y la península Europa es, cada vez más, más península. La UE es un galimatías de idiomas y una torre de Babel política, que sólo en los mapas es uniforme. Los países bálticos y Polonia no responden a Bruselas, sino a Washington, y se dedican a replicar las políticas de EEUU. Los intereses de Alemania son, en primer término, los intereses de Alemania y no sabemos de ningún alemán que quiera una III Guerra Mundial, pues saben muy bien cómo suelen terminar para Alemania. En Francia no quiere oír de guerras y ya hay voces que piden abandonar la OTAN. La pregunta es qué moños se le ha perdido a España en Ucrania o el mar Negro  para que se exponga al país a una represalia rusa que devuelva a España al siglo XIX, si hay suerte, o a Atapuerca, si no la hay. Pareciera que, en este país pequeño y básico, lo de tomarse fotitos en las Azores para creerse un ratito Superman no era privativo de un polichinela con bigotito a lo Adolph, sino más general. A ver si la obediencia ciega a EEUU es por seguir vendiendo aceitunas y aceite de oliva. Si es por eso, en China hay más mercado y no pide a nadie que vaya a la guerra para que aderecen con olivas españolas las ensaladas o echen aceitunas al Martini.

Cada vez queda menos tiempo y cabría esperar que, al menos desde la izquierda o de lo que de ella quede en España y en Europa, se empiece a hablar del tema, que están bien los debates de macrogranjas (de las que estamos en contra, aclaramos) y de los vestidos de las presentadoras de Nochevieja, pero, atentos, si hay fuegos artificiales, se acabarán las macrogranjas y las campanadas con uvas también. Como los sistemas informáticos serán abatidos, habrá que volver al pastoreo y a sembrar la tierra con burros y bueyes. Mal panorama, pues, con tanta informática y maquinarias, ahora no hay burros ni bueyes y, por no haber, no hay nadie que sepa de verdad sembrar la tierra. En Alemania, que son prevenidos, guardan en depósitos especiales 800.000 toneladas de alimentos, que no olvidan las hambrunas que pasaron en las dos grandes guerras anteriores. Y quien sea tan ingenuo que crea que vendrá EEUU a salvar la UE, que recuerde lo dicho por Ronald Reagan: EEUU no está en el mundo para defender los intereses de nadie, está para defender los intereses de EEUU. America First (D. Trump, el bienamado).

Otra cosa. Salen noticias multiplicando las amenazas de sanciones a Rusia si invade Ucrania. Las firman la UE, la OTAN, la OSCE y el G-7. Parecen muchos, pero, en la real realidad son, casi exactamente, los mismos monos con distinto rabo. La OTAN la integran los países de la UE más EEUU, Gran Bretaña y Canadá. La OSCE son estos mismos y esos mismos integran el G-7. Pues bien, al otro lado del ring están la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Organización de Cooperación de Shanghái, más los acuerdos bilaterales y esos no son los mismos monos. Por demás, tengan claro que Rusia estaría preparada para esas sanciones. Harán daño a lo corto, pero, a lo largo, llevarán a sustituir el sistema financiero occidental por uno asiático y, luego, tururú a los occidentales. Hay tantos bobos sueltos en política que piensan que los únicos que saben de sistemas informáticos financieros son los gringos.

Una cosita más. A menos que ocurra un milagro y haciendo cálculos de pesos y medidas (por ejemplo, la fuerza naval china duplicará la de EEUU en unos años y Rusia tendrá disponible misiles hipersónicos submarinos capaces de destruir las costas de California en minutos), EEUU acepte que ya no es y se retire, habrá guerra. Ni Rusia renunciará a sus líneas rojas, ni China dejará pernoctar mucho tiempo a EEUU en Taiwán y alrededores. Fuegos habrá, pendientes de fecha. Avisamos con tiempo. También que hay oportunidades de trabajo en Nueva Zelanda, para los prudentes.

(*) Exembajador de Nicaragua en España. Ha sido profesor de Derecho internacional público y Relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid

jueves, 20 de enero de 2022

Fabrizio Casari: Nicaragua, los nuevos avances


 

Por Fabrizio Casari.

Managua. Con las celebraciones por la instalación del nuevo gobierno quinquenal encabezado por su Comandante, Daniel Ortega, la iniciativa política sandinista se mide en la escena interna e internacional. Todo ello en un escenario en parte nuevo, pero ciertamente más favorable que el que tuvo lugar la votación del 7 de noviembre.

El país vive un clima de extraordinaria tranquilidad y la economía está en auge. El año 2021 marcó la salida definitiva de la crisis económica generada por el intento de golpe de Estado de 2018, que había costado 1 800 millones de dólares en daños. De hecho, el año pasado se registró un aumento del 9% del PIB y un récord de exportaciones.

En el plano político interno, el Frente ha tomado completamente la iniciativa y la oposición golpista se ha replegado sobre sí misma, literalmente aturdida por la victoria electoral sandinista del pasado noviembre. A raíz de esto, la ultraderecha se había centrado en una creciente ruptura entre Managua y los organismos internacionales a las órdenes de Estados Unidos, lo que, en los planes golpistas, habría provocado una ola de temores internos sobre el futuro de la economía. El plan era que, debidamente alimentado por los medios de comunicación afines, estos temores generaran descontento y tensiones y ofrecieran un terreno favorable para mostrar a Washington que la extrema derecha aún puede jugar un papel y que el sandinismo puede meterse en problemas. Sin esto, la oligarquía y sus funcionarios dejarían de recibir la remuneración que les permite jugar a la disidencia entre cócteles.

Pero el proyecto golpista se esfumó rápidamente, ya que la economía está en auge, el país vive en la tranquilidad y la confianza se mide en general en niveles sin precedentes. La mejor confirmación de esta situación viene paradójicamente de Washington, donde incluso la administración Biden (que no ha olvidado cómo los golpistas nicaragüenses apoyaban a Trump) ha rebajado sustancialmente su tono contra Nicaragua. La Unión Europea cumplirá, ya que no tiene ni un ápice de autonomía respecto a Estados Unidos en ninguno de los asuntos políticos, financieros, comerciales y militares de la agenda internacional. La OEA, por su parte, también parece haber enfriado su tono y no es casualidad que la ultraderecha nicaragüense se queje de que se ha agotado el tiempo para los trámites que podrían haber decidido la aplicación de la Carta Democrática contra Managua. De ahí la frustración de la ultraderecha local, que se esforzaba por intensificar el enfrentamiento hasta el punto de no reconocerlo incluso diplomáticamente.

Pero Washington, por su parte, subraya su voluntad de diálogo diplomático con Managua y las nuevas sanciones estadounidenses, de hecho, lejos de representar el choque total que se había anunciado, retraen las ya existentes y no presagian ninguna otra arremetida. Además de las conocidas dificultades internas de la administración Biden, que reducen los deseos de la oligarquía nicaragüense a un elemento insignificante, si no molesto, hay dos elementos que han contribuido a la moderación del tono de la Casa Blanca.

Por un lado, está el reconocimiento del fortalecimiento del proceso de institucionalización en Nicaragua y la evidencia electoral de la fuerza del sandinismo. El consenso del que goza a lo largo y ancho del país y por encima de profesiones, géneros y edades, el apoyo de las fuerzas armadas y la fuerza militante del FSLN obligan a Estados Unidos a tomar nota de la verdadera relación de fuerzas y, por tanto, de la inviabilidad del golpe. Por otro lado, el fortalecimiento de las relaciones con Rusia y la apertura de las relaciones con China han colocado a Nicaragua en una posición mucho más fuerte frente a posibles medidas dirigidas a su aislamiento político y comercial.

Proyección internacional

En términos de política internacional, destaca la entrada de Nicaragua en el proyecto chino conocido como la Nueva Ruta de la Seda, que proporciona una nueva ruta para el comercio internacional que, en esencia, es el mayor plan de infraestructuras jamás concebido en la historia de la humanidad. Visto desde el punto de vista de Managua, la adhesión al proyecto chino, además de reducir decisivamente la dependencia del continente americano para sus importaciones-exportaciones, conlleva en sí misma un aumento significativo del coeficiente de valor de Nicaragua en el escenario internacional. A la inversa, reduce la agresividad de Estados Unidos, la OEA y la UE.

Para Managua, el resultado es inmediato y prospectivo: por el momento, el mercado chino es una posible nueva dirección para sus exportaciones, mientras que a corto-medio plazo, la asociación con el proyecto de Pekín constituye la inserción del país centroamericano en un proyecto multilateral de enorme importancia, proyectando al gobierno del comandante Ortega a una dimensión decididamente superior a la conocida hasta ahora.

No sólo hay un razonamiento inevitable sobre la diferenciación de la cartera de asociaciones comerciales, sino la conciencia de que el mercado chino representa ahora una alternativa creíble y verificable al de Estados Unidos y Europa. Esto hace de las posibles sanciones estadounidenses y europeas y de la hostilidad de sus aliados latinoamericanos, armas contundentes, aspectos secundarios, molestias políticas, pero ya no hipotecas sobre su progreso económico.

No es sólo una cuestión de importación-exportación. El acceso a los créditos internacionales, cuya suspensión fue amenazada y legislada por Estados Unidos a través de la Nica Act (pero que, sin embargo, nunca se ha activado concretamente a los niveles temidos) asume, sin embargo, hoy, un aspecto completamente diferente visto desde Managua. Las amenazas de suspensión del crédito no son temibles. ¿Por qué? Porque Pekín ofrece la posibilidad de utilizar sus bancos sin aceptar la hipoteca sobre las políticas socioeconómicas internas que plantean el BM, el FMI y el BID. Ganar-ganar, o el interés mutuo, es la única condición. Así que el hacha del fin del crédito que agita Estados Unidos ya no tiene sentido.

No es una cuestión de optimismo ideológico, ni de lecturas descontextualizadas: China ya tiene un pie en el continente latinoamericano y pretende continuar su camino de creciente influencia económica. La inclusión de Nicaragua (y pronto de Honduras) en sus proyectos ampliaría las inversiones comerciales en el subcontinente latinoamericano, en las que hasta la fecha ya han participado Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina y Chile, que han contado con 652 proyectos financiados con 75.000 millones de dólares procedentes de Pekín. Lo mismo puede decirse en el campo de la exposición crediticia: entre 2005 y 2020, de hecho, China ha concedido préstamos por 137 mil millones de dólares y todo indica que la centralidad que puede asumir Nicaragua en el tablero de ajedrez encontraría una inmediata retroalimentación en los créditos si Washington le cerrara las puertas.

De ello es plenamente consciente la propia clase empresarial nicaragüense, que ve en la posición de mayor moderación norteamericana, la oportunidad de reabrir un proceso de amortiguación del conflicto y deshacerse, de una vez por todas, de la patrulla criminal del MRS. La empresa privada, que se ha alegrado del reconocimiento de Pekín y del cierre de las relaciones con Taipéi, intenta, con escasos resultados, retomar un diálogo con el Gobierno que devuelva al Cosep a una posición central en la gobernanza del País.

La Nicaragua sandinista se ha emancipado de la influencia de las organizaciones patronales que, sin embargo, solo representan el 30% del PIB, mientras que el 70% restante es obra del Estado y de la economía familiar. Pero el daño causado a la economía y a la sociedad nicaragüense no se olvida, y el comandante Ortega tiene en cuenta la actitud de traición de la oligarquía a los intereses nacionales. Por lo tanto, las hipótesis que van más allá de una confrontación técnica no son viables, al menos, por el momento.

En el contexto internacional, las amenazas de Estados Unidos se han convertido en palabras inútiles. La reapertura de las relaciones diplomáticas con Pekín ha abierto el camino a un nuevo horizonte económico, compuesto por infraestructuras, comercio y acceso a créditos internacionales, que será decisivo para continuar la guerra declarada por Nicaragua contra la pobreza y la desigualdad. Y el sandinismo está acostumbrado a ganar guerras.

miércoles, 19 de enero de 2022

Cafiero en EE. UU.: La Agenda

 



Por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare.

SANTA FE-ARGENTINA Para los argentinos localistas, resulta común afirmar que “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”. Lo que podría extenderse –en una visión más amplia-, que “Dios está en el universo, pero atiende en Washington”... Por lo menos para los países dependientes.

Desde que Alberto Fernández asumió la presidencia, el gobierno comenzó una negociación con acreedores privados –por un lado-, con los que acordó reduciendo en 34.000 millones de dólares lo que se les debe pagar. Por el otro se inicio la misma tarea con el FMI, al que Mauricio Macri le abrió la puerta, en un intento por frenar el estallido de su economía y asegurarse su re-elección (no pudo con ninguna).

El ministro de Economía Martín Guzmán es un experto en re-negociación de deudas soberanas, con suficiente experiencia y reconocimiento a nivel europeo y mundial. Lleva adelante una trabajosa negociación con el organismo, donde los argentinos sabemos que con el máximo optimismo posible lo que se podría llegar a conseguir se acercaría a 'lo menos malo' para el país.

Esa es la realidad. Porque Macri dejó al país en default; porque paralizó la economía; porque destruyó el mercado interno; porque abrió las puertas a importaciones; porque aumentó la desocupación y pobreza; y porque dejó al país aislado y sin poder acceder a los mercados de capitales (¡).

Con esa realidad se hace muy difícil sentarse a negociar con cualquier; mucho menos con el FMI, máximo acreedor del país; organismo que cuenta como aliados –por si fuera poco- con los medios hegemónicos formadores de opinión y con el abanico de la oposición neoliberal y derechista.

El préstamo otorgado a Macri ha sido tan escandaloso que desde el propio FMI han tenido que aceptar ciertos ‘avances’ argentinos en la negociación. Pero todos sabemos que no estamos ante un problema ecómico-financiero, sino político.

El FMI otorgó semejante préstamo por una decisión política del entonces presidente de EEUU, Donald Trump. Ahora, para poder ‘destrabar’ la negociación se necesita de la decisión política estadounidense.

El tema está en que Washington exige que se cumpla lo planteado por el FMI (ajustes), y respuestas y garantías políticas. En otras palabras: mayor alineamiento con la geopolítica washingtoniana.

Por ello el presidente Fernández envió al canciller Santiago Cafiero en visita oficial a Estados Unidos. Estuvo en el Departamento de Estado y con la presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso, la demócrata Nancy Pelosi.

Una visita en medio que ha reaparecido en los últimos tiempos una recuperación de las fuerzas progresistas en Latinoamérica (triunfo del MAS en Bolivia; derrota del oficialismo derechista en Chile; triunfo progresista en Perú; victorias del chavismo en elecciones venezolanas; nueva asunción de Daniel Ortega en Nicaragua; elección de Xiomara Castro en Honduras; mayúsculo retroceso de las fuerzas de Jair Bolsonaro en Brasil; respaldos mundiales a Cuba y contra el bloqueo; protestas populares en Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Guatemala, Panamá, El Salvador...). A lo que deben agregarse los avances de Rusia y China en la región.

Frente a este panorama, Washington se ha plantado y reclama lo que llama un “profundo diálogo”, que no es otra cosa que mayor sumisión a sus dictados. Así de simple y sencillo.

Es así que en la agenda que desde la embajada de EEUU en Ciudad de Buenos Aires le establecieron al canciller argentino, se encontraron los temas:

·         Posición argentina en la OEA

·         Posición y políticas a impulsar mientras Argentina ejerce la presidencia en la CELAC

·         Situación de los derechos humanos en Nicaragua, Cuba y Venezuela

·         Visión de Argentina respecto al reclamo de adelantamiento de elecciones venezolanas (acortando el período 2019-2025)

·         Posición argentina ante los riesgos de un eventual conflicto militar en la frontera Colombia-Venezuela

·         Avances para hallar responsables al atentado de la AMIA

·         Freno al avance económico, financiero, cooperativo y tecnológico de China en Sud América (y particularmente en Argentina)

·         Posición ante el avance militar de Rusia en el continente

·         Lucha contra el terrorismo y el narcotráfico

·         Posición ante Irán

·         Beneficios futuros para inversiones de empresas estadounidenses

·         Negociaciones con el FMI.

Está claro que el objetivo del gobierno argentino es el de buscar avanzar con el sector político estadounidense con el que considera que “se puede hablar” con cierta posibilidad de ser escuchados. Porque son concientes que tratar de abrir otras puertas solo servirán para tener que cumplir mucho más de lo que se podría obtener a cambio.

Argentina solo podrá avanzar en la negociación y llegar a un acuerdo, en tanto y en cuanto así lo determine una orden de Joseph Biden (tras recomendaciones de diferentes sectores del poder estadounidense). Es así de claro como de contundente.

En ese sentido, el secretario de Estado, Antony Blinken, pidió un sólido plan de políticas económicas, valorizando la necesidad del crecimiento económico argentino. Lo que ha sido considerado –por la cancillería argentina- como un ‘aval’ o ‘apoyo’ al planteo del ministro Martín para que el ajuste no sea tan duro (pero reconociendo que habrá ajuste, se quiera o no).

Para quienes consideran que Cafiero solo habló del acuerdo con el FMI, ha sido el propio Blinken quien sostuvo: “Argentina es un amigo y un socio en nuestro hemisferio y más allá. Tenemos mucho que hablar hoy, desde eventos y desafíos en nuestro propio hemisferio hasta puntos que van más allá de eso”.

Más claro (y contundente), imposible.

(+VÍDEO) El Gran Reinicio: Demolición controlada de la Economía Mundial

Por Bizitza Plataforma.

Conversación con Adrian Zelaia, Presidente de EKAI Center, en la que se explica la interrelación entre la crisis COVID-19 y la situación económica mundial. En particular, se explica cómo la élite corporativa occidental reconoce expresamente que la pandemia es una “oportunidad histórica” para dar un salto cualitativo hacia otro modelo económico, a través del proyecto que denominan “Gran Reinicio”. Se intentan así superar lo graves problemas estratégicos del actual modelo, claramente manifestados en un nivel descomunal de sobre-endeudamiento.

En la entrevista se analizan también las previsibles estrategias de las grandes corporaciones occidentales, tanto para reestructurar financieramente la economía como para construir un nuevo modelo sostenible en el tiempo y adecuado a los intereses de la élite corporativa. Un nuevo modelo que ellos denominan “capitalismo inclusivo” y que los expertos están considerando más bien como un “capitalismo corporativo” o incluso “feudalismo corporativo”.

Se describen en particular los riesgos que estas estrategias plantean para depósitos, salarios y pensiones, así como para las libertades civiles de los ciudadanos, en base a un proyecto que pretende acumular poder económico, social y político en manos de las grandes corporaciones occidentales.

martes, 18 de enero de 2022

(VÍDEO) Lo que significa el ingreso de Nicaragua a la Franja y la Ruta

Por El Jota.

El dragón rojo está imparable. Ya China ha anunciado cuál es será su mega proyecto que desembarque al área de Centro América, justo a las puertas de la potencia del norte.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...