domingo, 29 de marzo de 2020

Nicaragua y la COVID-19


Stephen Sefton, Tortilla con Sal, 29 de marzo de 2020

Si bien la experiencia de cada país frente a la pandemia de COVID-19 es diferente, algunos factores fundamentales comunes pueden marcar la diferencia entre la catástrofe generalizada y la estabilidad relativa. Hasta ahora, Nicaragua ha sido uno de los países de América Latina que ha tenido más éxito en la protección de su población contra el virus, manteniendo al mismo tiempo una vida económica normal. Al 28 de marzo, Nicaragua tiene tres casos confirmados y un víctima ha fallecido. Otras 14 personas están en observación pero hasta ahora las pruebas han salido negativas.

El sistema de salud pública de Nicaragua ofrece servicios de salud gratuitos y universales basados en un modelo de salud de atención preventiva y comunitaria. La red nacional de hospitales, centros de salud y puestos de salud cuenta con el apoyo de una red de decenas de miles de brigadistas de salud voluntarias. Durante la semana pasada, el personal de salud y los brigadistas han visitado más de 1,2 millones de hogares durante una campaña de educación y monitoreo para hacer frente a la pandemia. Dado que el país se encuentra todavía en la primera fase de la pandemia, el gobierno ha priorizado la prevención y la educación. Las fronteras del territorio nacional siguen abiertas, al igual que las escuelas y las oficinas públicas del país. No se han cancelado los eventos públicos. Las actividades comerciales, de negocios y de viajes continúan sin restricciones.

Desde enero, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia sanitaria en relación con el virus COVID-19, el equipo de gobierno de Nicaragua se ha coordinado estrechamente con la Organización Panamericana de la Salud, siguiendo los protocolos pertinentes para las diferentes fases de la pandemia. Durante la intensa campaña de educación destinada a prevenir la propagación del virus, las principales medidas que el gobierno ha destacado han sido la importancia de lavarse bien las manos durante por lo menos 20 segundos con agua y jabón y tener cuidado al estornudar o toser para no infectar a otras personas. A los viajeros que llegan de países en los que el virus es activo se les orienta a auto-aíslarse durante 14 días, con seguimiento por parte del personal sanitario para comprobar cómo están.

Otras medidas que se promueven con frecuencia todos los días a través de la radio, la televisión, las redes sociales, los carteles y el material impreso han sido: la limpieza de superficies de uso constante como escritorios, teléfonos y computadoras, superficies de trabajo y juguetes; el mantenimiento de una distancia física de por lo menos 1,5 metros al hablar con otras personas; y, quizás lo más importante, la presentarse a la unidad de salud más cercana ante los signos de posibles síntomas del virus. Una vez que comience la segunda fase de la pandemia, que requiere medidas de contención, entonces el gobierno bien podría prohibir los eventos públicos, cerrar escuelas, hacer cumplir el distanciamiento social, limitar los viajes y tratar de maximizar el trabajo desde el hogar. Asimismo, en cualquier tercera fase que implique una potencial propagación descontrolada del virus entre la población, pueden adoptarse medidas más extremas como la cuarentena general que ya se aplica en países como Venezuela o Argentina.


Photo: Jairo Cajina/Canal 4
El gobierno ha preparado el sistema de salud y el sistema de defensa civil del Sistema Nacional de Prevención de Desastres (SINAPRED) junto con el Ejercito Nacional de Nicaragua para esa eventualidad. A nivel regional, Nicaragua ha coordinado estrechamente con los mecanismos del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y los gobiernos miembros del sistema. El SICA ha elaborado un plan regional de contingencia destinado a proteger a las personas de la pandemia y a tratar a los afectados, manteniendo al mismo tiempo la vida económica y la seguridad regionales. Nicaragua es de los pocos países de la región que cuenta con un laboratorio de biología molecular aprobado por la Organización Mundial de la Salud. Su director ha dicho que es el único laboratorio de la región que produce los agentes reactivos para el diagnóstico serológico del dengue y fue el único laboratorio de biología molecular de América Latina capaz de diagnosticar con precisión los tipos de influenza en 2019.

Asimismo, Nicaragua cuenta con la única planta del sector público en Centroamérica que produce vacunas. La planta es una empresa conjunta entre el Gobierno de Nicaragua y la Federación Rusa y se está preparando para producir el medicamento antivíral cubano Interferón Alfa-2-B para su uso en el tratamiento de pacientes con el virus COVID-19. El 18 de marzo llegó al país la brigada médica cubana "Henry Reeve", integrada por epidemiólogos, virólogos, especialistas en cuidados intensivos y otros profesionales médicos expertos para reforzar la respuesta de Nicaragua a la pandemia. Nicaragua también ha participado en videoconferencias regionales facilitadas por la Asociación de Estados del Caribe, en videoconferencias con expertos de China y también se ha beneficiado de las experiencias de los expertos de Taiwán.

Por el momento, Nicaragua ha tenido éxito en prevenir la propagación del virus. Las autoridades han preparado 19 hospitales en caso de que la pandemia comience a propagarse entre la población general que suma a alrededor de 6.5 millones de personas. Se ha capacitado a 37.206 trabajadores de la salud de instituciones sanitarias públicas y privadas en medidas preventivas, en la identificación de casos sospechosos, en la protección de los compañeros trabajadores de la salud, en la prestación de atención médica y en el traslado seguro de pacientes entre las unidades locales de salud, los centros de salud y los hospitales. Asimismo, el Ministerio de Salud ha capacitado a más de 250.000 promotores de salud comunitaria en medidas preventivas, en la identificación temprana de pacientes con síntomas y en la forma de asegurar la remisión de los casos sospechosos a los diferentes puestos de salud, centros de salud y hospitales.

En Nicaragua, la economía popular de las empresas medianas, pequeñas y microempresas de todo tipo, las y los pequeños productores agrícolas y las cooperativas de muchas industrias diferentes, generan el 70% del empleo en la economía nacional. El resto lo proporciona el sector público junto con el sector empresarial privado, incluidas las empresas de las zonas francas. Esta estructura económica significa que la mayoría de la población económicamente activa depende de los ingresos diarios o semanales para poder comprar alimentos y otros artículos básicos. Así pues, para Nicaragua, como para tantos otros países empobrecidos por siglos de depredación de los países ricos, esto hace que sea prácticamente imposible cerrar la economía.

Por su parte, la oposición de derecha de Nicaragua continúa las mismas campañas de desinformación implacables que utilizó durante su fallido violento intento de golpe de Estado en 2018, difundiendo falsos rumores y alarmismo a través de sus medios informativos y sociales. En ocasiones, esta propaganda alcanza niveles extremos de histeria malévola, alegando que el gobierno está ocultando cientos de casos del virus. A nivel internacional, los medios de comunicación occidentales venden sin crítica alguna las opiniones de fraudes inveterados como Carlos Fernando Chamorro, que acusan al Presidente Ortega de no hacer lo suficiente para hacer frente a la pandemia. Los propagandistas de la oposición derechista como Chamorro, se tambalean con locura desde acusaciones dementes de una dictadura salvaje hasta falsas quejas de negligencia laissez faire.

En Nicaragua, como en todo el mundo, la pandemia COVID-19 revela la eterna guerra de clases de las élites globales contra la mayoría empobrecida. Como en el violento intento fallido de golpe de Estado de 2018, las respuestas a la pandemia en Nicaragua generalmente reflejan esa realidad de clase. Mientras que la élite mayoritariamente derechista del país y sus seguidores de clase media diluyen su ron y coca cola con lágrimas de autocompasión narcisista, las y los trabajadores y familias rurales productores, la buena gente imprescindible de Nicaragua vuelven a salvar la economía en los momentos difíciles. Las hasta ahora exitosas medidas contra la pandemia del gobierno sandinista de Nicaragua, como también de las autoridades en Cuba y Venezuela a pesar de los bloqueos de los Estados Unidos, confirman la superioridad práctica y moral de la revolucionaria democracia de base sobre las fracasadas plutocracias neoliberales del Occidente.

viernes, 27 de marzo de 2020

(+PODCAST) Amar a la Madre Tierra en tiempos del Covid-19

En este episodio del podcast De Managua con Amor hablamos con el músico nica-escocés y activista por la Paz y la Madre Tierra Paul Baker, con el cual compartiremos preocupaciones sobre la actual pandemia de Covid-19, el Medio Ambiente y la cuestión de la justicia ambiental en el planeta con varias de las canciones que interpreta.

(+VÍDEO) Situación del coronavirus en Nicaragua

En Estudio TN8 los periodistas Celia Zamora, Erving Vega, Arlen Hernández, Fabiola Amador y Jorge Capelán analizan los sucesos de la semana mientras Nicaragua hace exitosamente enfrenta la pandemia de la Covid-19.

jueves, 26 de marzo de 2020

EEUU: Guerra contra el Socialismo, aprovechando el Coronavirus



Por Gilberto Ríos Munguía (•)
El Pulso.

La Reserva Federal que es la expresión de la banca privada norteamericana, reportaba el día de hoy la inminente recesión de la economía de ese país ante la crisis acentuada por el COVID - 19. El capitalismo financiero muestra sus límites naturales cuando la especulación no puede empujar más la explotación laboral, la opresión económica a otras naciones y la acumulación paralítica de capitales; entonces salta a la otra especulación de orden política e ideológica y acusa de narcotráfico al Presidente legítimo y legal de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros.

Por años los pueblos de Colombia y Honduras han demandado una política contra el narcotráfico transparente por parte de las diferentes administraciones norteamericanas, en la región –al igual que en México, por ejemplo- la institucionalización del tráfico ilícito de estupefacientes han penetrado tanto en la institucionalidad estatal que ya no es posible concebir la política sin la presencia de los capitales que provienen del mil millonario negocio, del que la banca norteamericana, la bolsa de valores y demás pilares de la economía del norte, dependen directamente.

La incompetencia de la administración Trump ha reaccionado tarde y débilmente ante el avance del coronavirus en su territorio. Estados Unidos se proyecta como el país que tendrá más infectados y fallecimientos en las próximas semanas; esto lo llevará sin dura a detener por cuarentena a toda su industria y empresas de servicio, lo que sin hacer una proyección muy exacta, devastará a la potencia imperial. Ante la imposibilidad de una guerra de grandes proporciones que pudiera salvarlo como en otros momentos de su historia, al advenimiento de la epidemia mundial el imperio busca encontrar una oportunidad a su crisis.

Este martes 24 de marzo, Michel Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, hizo un llamado al gobierno de Estados Unidos a levantar las sanciones económicas a países como Cuba y Venezuela, en medio de la situación de pandemia. Por su parte Cuba ha vuelto a levantar su imagen de potencia en salud por el éxito demostrado con el medicamento Interferón Alfa 2B que tuvo excelentes resultado en la ciudad de Wuhan, China y que el mismo gobierno de esa nación ha recomendado a otros países que están sufriendo los efectos de la pandemia en su población. Ya se cuentan 15 naciones que solicitan su adquisición.

Sí bien Bernie Sanders fue derrotado electoralmente por los mecanismos conjuntos de la ultra derecha republicana y demócrata, la base de su llamado socialismo democrático, es principalmente una juventud que demanda cambios profundos en el sistema de educación y salud de la potencia del norte; la privatización de la calidad en estos servicios y el desaparecimiento paulatino del Estado de Bienestar frente a la absurda acumulación de la riqueza en una élite parásita, han marcado una brecha social cada vez más evidente y ahora con la presencia de la pandemia se podría convertir también en un detonante.

Se vuelve necesario insistir sobre las implicaciones de esta nueva agresión contra Venezuela. La tensión continental que se ha manifestado en los últimos veinte años entre regímenes neoliberales (verdaderas dictaduras de fachadas civiles) y gobiernos progresistas, socialistas o de corte democrático popular, ha preocupado tanto a Estados Unidos que lo ha empujado a cometer una torpeza política y diplomática tras otra, demostrando su verdadero interés y naturaleza. Este fenómeno se ha dado –como hemos apuntado en otras ocasiones- a la par del crecimiento de las redes sociales, medios de comunicación alternativa y la resultante pérdida de hegemonía cultural del imperio norteamericano. La censura, los cercos mediáticos, la vulneración sistemática de los sistemas de educación públicos, el freno a la ciencia y la penetración cultural ya no son suficientes para ocultar las verdaderas intenciones del gran capital.

Por esto y por la oportunidad que se abre ante el avance del COVID–19, es momento oportuno para el replanteamiento del sistema y la sociedad, es momento de la humanidad para unirse y defender la vida, la auténtica libertad de los pueblos, la Revolución Cubana y Bolivariana, y todas las expresiones diferentes de las que han condenado a la inmensa mayoría a sufrir del llamado desarrollo capitalista. Para esto hace falta la voluntad consciente y oportuna de las vanguardias dispuestas a dar batalla.

(•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación de Honduras.

martes, 24 de marzo de 2020

Estudio TN8: Comunicación y periodismo en tiempos de COVID-19

En el programa Estudio TN8 los periodistas Celia Zamora, Fabiola Amador, Erving Vega y Jorge Capelán discuten sobre los retos de los comunicadores ante la pandemia de coronavirus.

lunes, 23 de marzo de 2020

¿El coronavirus, un arma de guerra?


Por Jorge Capelán.

¿Es el coronavirus un arma biológica? Es un debate muy interesante y no debe ser desechado como una simple teoría de la conspiración. Después de todo, los Estados Unidos en el último siglo se han destacado por cruzar a cada rato la frontera de lo que se considera éticamente imposible.

Solo unos pocos ejemplos bastan: El uso de bombas atómicas contra una población civil (casos de Hiroshima y Nagasaki), y la inoculación con sífilis de miles ciudadanos guatemaltecos en un experimento realizado entre 1946 y 1948 (hecho que reconoció recién 62 años después, el año 2010). En Nicaragua no podemos olvidar la introducción del dengue en la década de los años 80 como parte de la guerra de la administración Reagan contra nuestro pueblo.

Sin embargo, en estas circunstancias en las que estamos enfrentando directamente el problema de la pandemia del Covid-19 cabe preguntarse si la hipótesis de un acto deliberado de terrorismo de Estado es una línea fructífera de razonamiento o en realidad solo agrega una buena dosis de espectáculo macabro a un panorama ya de por sí dramático.

Recordemos la Navaja de Ockham, uno de los pilares del razonamiento científico, según el cual entre varias explicaciones distintas de un fenómeno hay que preferir la más sencilla.

Eso no quiere decir que siempre las explicaciones sencillas den en el clavo, pero sí implica que entre más cosas inciertas debamos suponer en una explicación, más probable será que supongamos mal y que lleguemos a una conclusión errónea.

Tomando en cuenta lo anterior, se debe agregar que la pandemia del Covid-19 no necesita de un acto de terrorismo de Estado para ser comprendida en lo esencial, porque pandemias ha habido muchas, y muy mortíferas, en toda la historia humana.

Podría haber habido un acto de terrorismo de Estado tras la pandemia, pero lo que la hace tan destructiva son la globalización y el neoliberalismo, en especial la privatización de la salud, así como también todas las políticas de austeridad y de financiarización del mundo que terminaron por poner a prueba la capacidad de resistencia de países enteros, evidenciando dos cosas: la fragilidad de sus defensas y su enorme dependencia del exterior.

En otras palabras, la pandemia se pudo haber desarrollado con o sin acto de terrorismo de Estado. Los enormes desequilibrios provocados por el sistema capitalista occidental hacían predecible una gran crisis desde mucho antes del brote de coronavirus en la provincia de Wuhan a inicios de este año. A fines del año pasado esto era más que evidente, aunque en ese momento tal vez lo que más se avizoraba era una gran crisis financiera o ambiental, o incluso el estallido de una guerra mundial.

Ciertamente, que si se descubriera que la pandemia ha sido producto de un acto deliberado eso sería un crimen gravísimo que se suma a otros crímenes muy graves de los que hemos sido testigos los últimos días, como las ruedas de prensa de Donald Trump negando la seriedad de la amenaza, e incluso prometiendo que el coronavirus "desaparecería como un milagro".

Pero esos escándalos son secundarios ante el verdadero escándalo socioeconómico de un sistema que vive de inflar cada vez mayores burbujas especulativas en una espiral improductiva de injusticia, depredación ambiental, violencia y guerra y que se muestra incapaz de enfrentar una epidemia más de las muchas que a lo largo de la historia humana se han encargado de poner a prueba la resiliencia de la especie. China, con otra lógica económica y social, fue capaz de contener y controlar al coronavirus, pero los sistemas de salud de Europa Occidental y Norteamérica se vinieron abajo como castillo de naipes.

La burbuja estaba a punto de reventar, el coronavirus fue tan solo la aguja que la perforó.

Conspiraciones, de que las hay, las hay, pero los procesos sociales a escala planetaria son producto de enormes fuerzas históricas y de la acción, más o menos consciente, a menudo totalmente inconsciente, de millones de personas.


ACNUR miente sobre Nicaragua – un reporte estándar al estilo de Occidente



Stephen Sefton, Tortilla con Sal, 23 de marzo 2020

El 10 de marzo de este año, la Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reportó de manera totalmente falsa que 77.000 nicaragüenses actualmente buscan el estatus de refugiados en Costa Rica. Esa afirmación es una mentira descarada. A pesar del oportunismo mercenario del gobierno costarricense, que ha recibido más de 600 millones de dólares para ayudar a los supuestos refugiados políticos de Nicaragua, las propias estadísticas de migración de Costa Rica reportan una situación muy diferente.

Año Entradas a Costa Rica Regresos a Nicaragua
2016 443054 439939
2017 435377 433777
2018 418159 388687
2019 416862 413080

A finales de 2017, las estadísticas de migración de Costa Rica calculan el número de nicaragüenses que ya residen en el país en 339,495. La migración neta a Costa Rica desde Nicaragua para 2018 y 2019 añadió otros 33,254. Las y los nicaragüenses que entran en Costa Rica sin documentos no figuran en las estadísticas migratorias del país. Los nicaragüenses que solicitan asilo político sí lo hacen. Así que el ACNUR no puede tergiversar su falso reporte por alegar que se trata de emigrantes nicaragüenses indocumentados.

Un reciente informe del gobierno costarricense indica que a finales de 2019 alrededor de 31500 nicaragüenses estaban solicitando asilo. Si bien se dispone de algunos datos sobre el número de solicitudes de asilo concedidas a nicaragüenses, solo 6 de 23.063 en 2018, los datos correspondientes a 2019 están incompletos, aunque el medio de comunicación antigubernamental nicaragüense La Prensa informó de que hasta mayo de 2019 se habían aprobado 18 solicitudes de asilo. El número de solicitudes denegadas también parece no estar disponible. Por lo tanto, es difícil hacer un cuadro completo hasta la fecha.

Aun así, en base a los datos oficiales y públicos disponibles, el ACNUR no tiene ningún fundamento, salvo quizás la falsa propaganda del la oposición golpista nicaragüense, para presentar a Nicaragua como un país del que decenas de miles de personas han huido a Costa Rica para escapar de la persecución política violenta. Las propias estadísticas de migración de Costa Rica confirman la realidad tergiversada por el ACNUR y confirman el contexto histórico de larga data de la migración económica entre Nicaragua y Costa Rica. Asimismo, el propio Gobierno de Costa Rica ha reconocido que la mayoría de los nicaragüenses que solicitan asilo lo hacen por razones económicas.

Las estadísticas oficiales muestran que en realidad la migración de Nicaragua a Costa Rica disminuyó durante y después del período del violento y fallido intento de golpe de Estado en Nicaragua en 2018. En cambio, si las afirmaciones de la oposición sobre la represión masiva eran ciertas, debería haber aumentado. Los datos de Costa Rica sobre las solicitudes de asilo concedidas también demuestran que las acusaciones de persecución por parte de los activistas de la oposición son falsas. Durante el año 2018, las autoridades costarricenses aprobaron sólo 6 solicitudes de los 23.062 nicaragüenses que solicitaron a las autoridades costarricenses la condición de refugiados. En cambio, ese mismo año Costa Rica aprobó 107 de las 1066 solicitudes de refugio que recibió de parte de ciudadanos salvadoreños.

La razón por la que las autoridades de inmigración de Costa Rica concedieron menos del 1% de todas esas 23.062 solicitudes de asilo de nicaragüenses en 2018 es que la abrumadora mayoría de esas solicitudes eran falsas. Costa Rica concedió un número considerablemente mayor de solicitudes de asilo a salvadoreños porque, después del fin de la crisis política entre abril y julio 2018 en Nicaragua, la situación en El Salvador era incomparablemente más peligrosa. De hecho, la gran mayoría de los activistas de la oposición huyeron de Nicaragua, lo hicieron porque temían ser detenidos por los serios crímenes que cometieron durante el violento intento fallido de golpe de Estado de 2018.

Además del falso informe del ACNUR sobre la situación de los nicaragüenses en Costa Rica, un reportaje verdadero  por el veterano periodista sueco Dick Emanuelsson también ha puesto de manifiesto la duplicidad del ACNUR con respecto a los activistas de la oposición nicaragüense en Honduras. Allí, Emanuelsson entrevistó al representante del ACNUR, quien negó rotundamente que el ACNUR participaba en el establecimiento de infraestructura para los miembros de la oposición política de Nicaragua a lo largo de la frontera hondureña con Nicaragua. Sin embargo, en el mismo reportaje, Emanuelsson cita al representante de una organización local contraparte del ACNUR que trabaja en la frontera hondureña con Nicaragua, quien admitió haber organizado exactamente ese tipo de refugio y apoyo.

Este nivel de duplicidad ha llegado a ser rutinario para las organizaciones e instituciones cooptadas de una forma u otra por la financiación corporativa o la intervención gubernamental de Occidente. Los ejemplos de cómo el ACNUR en Costa Rica y Honduras trata de perjudicar al gobierno sandinista de Nicaragua, si bien no son nada nuevo, no por ello son menos escandalosos y perturbadores. El punto fundamental es que ningún reportero genuino que hace su trabajo de la manera debida y compruebe su información de buena fe, puede confiar en la flagrante desinformación difundida por instituciones como el ACNUR u organismos similares como las diversas misiones de la Organización de los Estados Americanos.

La mayoría de las personas de América del Norte y Europa siguen confiando en las instituciones internacionales de derechos humanos y humanitarias a pesar de su ya demostrada incapacidad crónica para informar de manera justa y correcta. Esto ha sido así desde hace mucho tiempo en el caso de las ONG de derechos humanos como Amnistía Internacional, la Federación Internacional de Derechos Humanos y Human Rights Watch. Pero también se han producido tergiversaciones y omisiones atroces en la presentación de informes de muchas instituciones multilaterales. Han sido cooptadas por los gobiernos occidentales para manipular las crisis en todo el mundo, desde Siria a Ucrania, o de Malí a Venezuela. La manipulación cínica de los datos y los acontecimientos se ha convertido en la norma en vez de la excepción.

En América Latina, los acontecimientos del último decenio han demostrado categóricamente el colapso de la integridad institucional e independencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Esto ha sido especialmente cierto en lo que respecta al doble rasero aplicado, por ejemplo, en la presentación de informes sobre Bolivia antes, durante y después del golpe militar, sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua y las normas de presentación aplicadas de manera bastante diferente a países como Haití, Honduras, Colombia, Ecuador y Chile.

En los países con gobiernos progresistas, las falsedades de la oposición de la derecha se consideran, por lo general, como una verdad incuestionable. Pero en los países dominados por la derecha, las reivindicaciones legítimas de la oposición progresista se someten a un escrutinio meticuloso, generalmente de mala fe y a menudo abiertamente desdeñoso. Aún así, prácticamente todos los medios de comunicación occidentales siempre publican tal información sin cuestionar. Lo hacen porque desde hace mucho tiempo dejaron de informar sobre noticias genuinas para actuar como agentes de la guerra psicológica imperialista.

La información sobre la tergiversación de la situación de los nicaragüenses en Costa Rica por parte del ACNUR lo confirma una vez más. En el caso de Nicaragua, la comprobación de los hechos básicos demuestra que la afirmación del ACNUR de una crisis humanitaria muy grave de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica es una mentira. La única crisis grave en Costa Rica que involucra a los emigrantes de Nicaragua es la crisis de integridad en el ACNUR.

domingo, 22 de marzo de 2020

El peligro de que sociedades enteras se encierren por el Covid-19

La Gran Vía en Madrid el 15 de marzo.
Wikipedia.

Así reflexionan en Suecia sobre la tendencia de cerrar países enteros para hacerle frente al coronavirus. Las consecuencias de esto pueden ser peores que el propio Covid-19, como indica este artículo publicado hoy.

Lo que nadie se atreve a decir
Lottie Knutson
Aftonbladet, 22 de marzo 2020.

Da la sensación como si todos nosotros nos hubiéramos metido en baño calentito y agradable de protección y aislamiento. De trabajo desde la casa a la temperatura perfecta y de sociedades cerradas en su punto justo, ni mucho ni demasiado poco. Pero alguien cerró el grifo y quitó el tapón. Al mismo tiempo.

El agua desapareció en 30 segundos. Yo estoy aquí todavía, helada y con el pelo mojado. La bañera está vacía. El agua del baño, desperdiciada.

Pero los políticos siguen metiendo sales de baño y espuma concentrada, sin agua caliente que circule y las disuelva.

En lugar de cuidar y proteger a los más débiles las economías y las personas de todo el mundo se han encerrado y le han dado al botón de apagar. Fronteras, lugares de trabajo y colegios de secundaria, cerrados. Los jóvenes y sanos, en casa.

Los autoproclamados expertos gritan "¡Hurra!" e instigan: "¡Cierren también las escuelas primarias!". Prohíban todo tipo de deportes en el tiempo libre. A pesar de que los niños no se ponen especialmente enfermos. A pesar de que las personas mayores, que son a las que verdaderamente habría que proteger, protestan. Y siguen saliendo como si no pasara nada. Pero con más y más muchachos que andan dando vueltas en los centros comerciales y las estaciones centrales.

Cuando se cierra la economía aumentan los despidos. Instantáneamente. Los economistas gritan hasta enronquecer: "¡Vamos hacia un crash!" La depresión económica está tocando a la puerta.

Pero el riesgo no solo es la depresión económica, sino la humana. Las sociedades y economías totalmente cerradas son un serio riesgo para la salud pública: una búsqueda rápida en Google indica que 40 000 personas se quitaron la vida como consecuencia del crash de la bolsa de Wall Street en 1929.

Hay estudios que muestran que una amenaza de desempleo está detrás de uno de cada cinco suicidios.

¿Qué pasaría si se murieran más porque se cerró la llave del grifo que por el virus en sí?

Cuando se cierran las escuelas se le está quitando a los niños más vulnerables el único plato de comida caliente que reciben en el día. No reciben las horas de calma relativa que a pesar de todo les brinda la escuela. Son obligados a renunciar al beneficioso paseo diario a la escuela. Se les quita el gimnasio. Además se les quita su educación, porque la educación a distancia a la larga exige una disciplina que ni la gran mayoría de los adultos tienen.

Ya se ha llamado la atención sobre el sobrepeso entre los niños y jóvenes. No va a ser mejor con el ordenador encendido todo el día. Lo mismo pasa con la gran cantidad de niños y jóvenes que se sentían solos y solas desde antes que el miedo al virus cerrara al mundo.

Ahora con el cierre de los grifos corremos el riesgo de enfrentar consecuencias peores para la salud pública que la enfermedad en sí.

Kilos de sales de baño sobre una piel y unas mucosas ya medio resecas tal vez no sean la solución, cuando en realidad deberíamos atrevernos a abrir de nuevo la llave del grifo.

Traducción: Jorge Capelán.

sábado, 21 de marzo de 2020

(PODCAST) Avances y retos para los derechos de la mujer en Nicaragua

En el décimo episodio del podcast De Managua con Amor hablamos con Marcela José Rivera, jefa de prensa de Radio 580 en la capital y una de los colegas galardonados con la Orden Rigoberto Cabezas, máximo reconocimiento del Estado de Nicaragua a los hombres y mujeres de los medios de comunicación.

viernes, 20 de marzo de 2020

Con organización, solidaridad, conocimiento y fe Nicaragua enfrenta al Covid-19

En Estudio TN8, los periodistas Celia Zamora, Arlen Hernández, Erving Vega y Jorge Capelán analizan la situación de la pandemia de coronavirus en Nicaragua, Centroamérica y el mundo.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

    El contexto actual mundial es complicado, pero tiene mucho que ver con las diferencias de concepción entre un mundo unipolar y otro ...