martes, 23 de noviembre de 2021

Elecciones Honduras: El reto de acabar con doce años de neoliberalismo

Por Giorgio Trucchi | LINyM

El 28 de noviembre, más de 5 millones de hondureños serán llamados a elegir al Presidente de la República, a 128 diputados al Congreso Nacional, 20 al Parlamento Centroamericano, 298 alcaldes y más de 2 mil regidores.

A medida que se acerca la fecha electoral, se polariza el ambiente político, se agudiza el conflicto y crece la tensión social.

Nadie olvida la violenta represión de 2017 contra quienes protestaban por el burdo fraude electoral que prolongó la agonía del actual régimen. En aquella ocasión, más de treinta personas perdieron la vida de forma violenta y estos crímenes quedaron en total impunidad.

Los hechos sangrientos de los últimos días vuelven a despertar los fantasmas de la violencia y la represión.

El 11 de noviembre, el candidato a regidor por el Partido Liberal, Óscar Moya, fue ultimado de varios balazos en Santiago de Puringla (La Paz). Dos días después fue asesinado el alcalde de Cantarranas (Francisco Morazán) y aspirante a la reelección, siempre por el Partido Liberal, Francisco Gaitán.

Al día siguiente perdieron la vida de forma violenta el dirigente del opositor Partido Libertad y Refundación (Libre), Elvir Casaña, y un activista del Partido Liberal, Luis Gustavo Castellanos, respectivamente en San Luis (Santa Bárbara) y San Jerónimo (Copán). En el ataque mortal contra Castellanos fueron heridos otros dos activistas.

El 15 de noviembre, otro ataque acabó con la vida de Darío Juárez, aspirante a vicealcalde por el Partido Liberal del municipio de Concordia (Olancho). Dos días después, desconocidos atentaron contra la vida de Héctor Estrada, candidato independiente a la alcaldía de Campamento (Olancho) y Juan Carlos Carbajal, candidato a alcalde de El Progreso por el Partido Salvador de Honduras.
 
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) en Honduras y el Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) son más de 30 las muertes violentas registradas en el marco del actual proceso electoral, que se perfila como hasta más violento que el del año 2017.

El Observatorio reportó hasta el 25 de octubre al menos 64 casos de violencia electoral, entre ellos 27 homicidios y 11 atentados. A estos hay que sumarles los más recientes ataques que segaron la vida de cinco personas en cinco días (como se detalla más arriba) y otros ataques no mortales.

La Oacnudh condenó los actos de violencia electoral “que afectan el derecho a la participación política” e instó a las autoridades a llevar cabo “investigaciones prontas, exhaustivas e imparciales”.

Una herencia de impunidad

“Estos asesinatos de liderazgos locales son el preludio de lo que podría suceder durante y después de las elecciones. Recordemos que todo esto ocurre luego de la aprobación en el Congreso de reformas y leyes que profundizan la criminalización de la protesta social y la movilización ciudadana”, advirtió Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh).

“Prácticamente han venido legalizando la represión contra quienes manifiestan su descontento y defienden los derechos humanos. Estos son los resultados”, agregó.

En el 2017, la represión contra quienes protestaban por el fraude electoral orquestado por el oficialista Partido Nacional cobró la vida de 37 víctimas inocentes (Cofadeh 2018). De todos estos casos solamente uno se logró judicializar y el agente acusado de disparar y asesinar fue sobreseído.

“Nunca se investigó a la cadena de mando, ni el contexto en que se ocasionaron estas muertes. La dictadura le dio a la policía militar garantías de impunidad para capturar, torturar y ejecutar a opositores en las calles. Esto no hace más que generar las condiciones para que eventos similares y hasta más violentos se repitan”, vaticinó la defensora de derechos humanos.

En este sentido, Cofadeh estará monitoreando y denunciando tanto los delitos electorales que se cometan antes y durante la jornada electoral, como las violaciones contra las personas que ejerzan su derecho al voto.

Tres para una silla

De los 16 aspirantes a la presidencia, solamente tres tienen posibilidades reales de alcanzar la victoria: Xiomara Castro del opositor Partido Libre, quien puntea las principales encuestas; Nasry “Tito” Asfura Zablah del Partido Nacional, principal contrincante de la ex primera dama e Yani Rosenthal del Partido Liberal, representando al otro partido tradicional de Honduras y con escasas posibilidades de victoria.

Para Xiomara Castro se trata de su segundo intento de llegar a la presidencia del país, tras las denuncias de fraude y la cuestionada derrota sufrida en 2013 a manos de Juan Orlando Hernández.

Después de la presentación pública de su “Plan de Gobierno para Refundar Honduras 2022-2026”, Castro y Salvador Nasralla (Partido Salvador de Honduras) conformaron una alianza, a la que se sumó el Partido de Innovación y Unidad (Pinu), sectores del Partido Liberal y una candidatura independiente. En aras de sumar esfuerzos y votos potenciales, Nasralla renunció a su candidatura presidencial y apoyó a la de Libre.

Nasralla, un excéntrico y reconocido conductor de programas deportivos, fue candidato presidencial en 2017 de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, que también integraron Libre y el Pinu y que recibió el apoyo de un amplio abanico de organizaciones sociales, populares y sindicales.

En aquella ocasión, la Alianza denunció la inconstitucionalidad de una nueva candidatura de Juan Orlando Hernández, ya que en Honduras la Carta Magna prohíbe la reelección presidencial. Asimismo, se movilizó durante semanas contra el fraude electoral que privó Nasralla de la silla presidencial, con el consenso tácito de Estados Unidos, la Unión Europea y la OEA.

“Tito” Asfura, conocido popularmente como “Papi a la orden”, ha sido alcalde de Tegucigalpa durante dos períodos (2014-2022) por el partido de gobierno. Empresario con más de 30 años ocupando puestos gubernamentales y legislativos, fue accionista de una sociedad offshore en Panamá mientras era funcionario público. Al final, dicha sociedad terminó bajo el control de Banco Ficohsa, propiedad de la poderosa familia Atala Faraj.

En junio de este año, la Corte de Apelaciones declaró “en suspenso” un antejuicio en contra del candidato oficialista por los delitos de abuso de autoridad, uso de documentos falsos, malversación de caudales públicos, fraude y lavado de activos. Para poder avanzar, el Tribunal Superior de Cuentas tendrá que llevar a cabo una auditoría especial sobre los fondos cuestionados por el Ministerio Público.

De acuerdo con informaciones publicadas en los últimos días, el nombre del ex alcalde de Tegucigalpa ha sido relacionado con el sonado caso de corrupción “Diamante”, que involucra al alcalde de San José, Costa Rica, Johnny Araya, quien está siendo investigado por las autoridades costarricenses por supuestos sobornos a cambio de obras públicas.

El tercer candidato es el ex diputado y banquero Yani Rosenthal, quien en 2017 fue acusado y sentenciado a tres años de cárcel en Estados Unidos por participar en transacciones monetarias con bienes de procedencia ilícita (lavado de dinero del narcotráfico). Se entregó voluntariamente y fue recluido en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Regresó a Honduras a mediados de 2020.

Tanto las investigaciones realizadas por los fiscales estadounidenses como los Pandora Papers revelaron la conexión que existía entre la familia Rosenthal, una de las más ricas de la región, y varias sociedades offshore que habrían sido usadas para lavar dinero.

Programas y propuestas

Si en su plan de gobierno, Xiomara Castro señala la necesidad de reconstruir la democracia quebrantada por el golpe de 2009 y refundar el país a través de una Asamblea Constituyente que “reúna a todos los sectores para convenir las bases legales de su convivencia futura en un nuevo orden consensuado”, enrumbando la nación hacia la construcción de un estado socialista democrático, tanto Asfura como Rosenthal proponen las mismas desgastadas recetas neoliberales que han llevado Honduras a ubicarse entre los países más pobres y desiguales del continente.

“Xiomara propone un gobierno de reconciliación nacional que agregue a todos los sectores de la oposición. Un gobierno que tiene el objetivo de superar estos años tan nefastos que han profundizado el modelo neoliberal, privatizando servicios, concesionando territorios, entregando bienes comunes, expandiendo el extractivismo, poniendo en venta la soberanía nacional”, dijo Gilberto Ríos, candidato a diputado por Libre.

El dirigente social explicó que el plan de gobierno de Libre propone pasar de un Estado profundamente oligárquico a uno socialista democrático. Entre muchos otros puntos se pretende derogar todas aquellas leyes y reformas aprobadas por la dictadura, que perjudican profundamente los intereses y derechos de la inmensa mayoría de la población hondureña.

Estamos hablando, entre otras, de la Ley de Empleo por Hora que profundiza la precarización laboral y anula los derechos de las y los trabajadores, la Ley de Secretos que no permite la auditoría pública a los fondos del Estado, así como la Ley de Escuchas que permite espiar a la oposición política y la Ley Orgánica de las ZEDE que violenta la soberanía nacional. También se espera revertir las reformas aportadas al Código Penal que criminalizan la protesta y movilización social.

“Va a ser un gobierno más redistributivo, de obras y proyectos sociales, que defiende los derechos humanos, consecuente con las necesidades y la seguridad de la población. En este sentido – aclaró Ríos – nos diferenciamos de los demás candidatos y partidos políticos porque son abiertamente neoliberales y representan los intereses de la oligarquía hondureña, del capital transnacional y el viejo bipartidismo. De eso se trata: derrotar al bipartidismo tradicional y al neoliberalismo”.

¿Cómo está Honduras?

El país centroamericano llega a estas elecciones en condiciones difíciles, para usar un eufemismo.

Actualmente Honduras se ubica entre los países más desiguales de América Latina, con un 62 por ciento de la población hundida en la pobreza y casi el 40 por ciento en la pobreza extrema (EPHPM 2020). Según un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE 2021), retirado de la página web de la institución doce horas después de su publicación, en julio de 2021 la pobreza había alcanzado el 73.6% de la población.

Un aumento que también es el resultado de la decepcionante gestión gubernamental ante los impactos de la pandemia de Covid-19 y los dos huracanes que embistieron al país el año pasado.

Según cifras de la Unidad técnica de seguridad alimentaria y nutricional (Utsan), son 1.3 millones las y los hondureños que enfrentan inseguridad alimentaria y casi 350 mil las personas en “situación crítica”. Mientras tanto, la tasa de desempleo ha alcanzado el 10% de la población económicamente activa (PEA), quizás la más alta de la región latinoamericana. Son al menos 4 millones los hondureños con problemas de empleo y más de 700 mil los trabajadores desahuciados.

Ante este escenario, hay miles de familias que han encontrado como única opción la migración irregular, la inmensa mayoría de las cuales están siendo retenidas en las fronteras. Es el retrato de una de las tragedias más profundas de los últimos 40 años.

“En los últimos diez años Honduras ha tenido un franco deterioro, no sólo en el estado de derecho en general, en la institucionalidad democrática, en el acceso de la población a los servicios básicos y en la lucha contra la pobreza, sino también en lo socio-económico. Cuando uno mira todos estos indicadores, se da cuenta que más que de Estado fallido debemos hablar de Estado fallecido”, dijo Ismael Zepeda, economista del Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh).

Actualmente la deuda pública de Honduras ha superado el 70% del PIB: El crecimiento económico del país se concentra fundamentalmente en tres sectores: financiero, energía y telecomunicaciones.

“Son sectores que no producen desarrollo, ni generan redistribución, más bien producen más acaparamiento. Además, tenemos a un ejército de más de 250 mil empleados públicos que absorben casi el 50% del presupuesto, mientras hay una preocupante caída de las recaudaciones. La situación es insostenible y va a representar una carga muy pesada para quien gane las elecciones”, explicó Zepeda.

Durante años, el Partido Nacional ha mantenido a un personal supernumerario, integrado principalmente por activistas partidarios. Prácticamente se ha utilizado al Estado como un gran botín para emplear a sus dirigentes políticos y crear sus redes clientelares para mantenerse en el poder.

Reingeniería estatal

Para el economista del Fosdeh es necesaria una reingeniería inmediata del gobierno, una reconversión del sistema productivo, un pacto fiscal para dinamizar la economía y la búsqueda de una progresividad en los impuestos. Asimismo, es imperioso garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción, impulsando a la par una estrategia de desendeudamiento interno y externo.

Finalmente, la generación de empleos dignos, la creación de programas que eviten la profundización de la pobreza, una gestión más equitativa y políticas redistributivas para reducir la desigualdad social, son otros de los elementos torales que el nuevo gobierno deberá implementar.

“Cuando un país está sumido en una multicrisis y está fuertemente deteriorado es fácil, por así decirlo, para un candidato hacer promesas. Lo más importante, entonces, no es tanto lo que se ofrece, sino el modo en que se van haciendo las cosas”, concluyó Zepeda.

Precarización laboral

El golpe de estado de 2009 en Honduras no sólo quebrantó la institucionalidad y afianzó la oligarquía y los grupos de poder, sino que permitió a los gobiernos continuadores del golpe profundizar el modelo neoliberal extractivista, incentivando el saqueo de territorios y bienes comunes y desregularizando, cada vez más, el mercado laboral.

Para Joel Almendares, secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), los impactos de estas políticas sobre los derechos laborales y sindicales han sido devastadores para la inmensa mayoría de la población.

“Ha habido una creciente desregularización del trabajo, unido a la profundización de la flexibilización y precarización laboral. Una de las leyes más nefastas ha sido sin duda la Ley de Empleo por Hora: se han perdido derechos y se han precarizado empleos permanentes”, dijo Almendares.

“También hubo empresas o instituciones que simplemente cambiaron de denominación o razón social y acabaron con los sindicatos. Otras crearon sindicatos paralelos para contrarrestar un verdadero proceso de organización”, añadió.

Retrocesos

Todas estas medidas anti obreras han impactado negativamente en la salvaguarda de derechos.

“Hay claros retrocesos en el derecho a la libre sindicalización y la negociación colectiva. Los programas para generar empleo han sido una burla y se hicieron a la medida de los intereses de las grandes transnacionales. Definitivamente Juan Orlando Hernández ha sido un verdadero caos para el sector laboral y sindical”, sentenció el secretario general de la CUTH.

Otro factor que contribuyó a profundizar la crisis ha sido el comportamiento de las autoridades del trabajo.

“Escudándose en la necesidad de generar empleo y un supuesto desarrollo, se han parcializado y han venido protegiendo de manera sistemática los intereses del gran capital nacional y transnacional. Lo han hecho a costa de los derechos de trabajadores y trabajadoras, abandonándolos y permitiendo la violación de sus derechos. No los han tutelado, más bien han sido sus verdugos”, lamentó.

Ante esta situación, la CUTH hizo entrega a la candidata de Libre de la propuesta política del sector sindical donde, entre otros puntos, se pide la derogación inmediata de las leyes ya mencionadas más arriba, poner un alto a la tercerización y precarización laboral, garantizar el respeto del Estatuto del Docente y de los convenios de la OIT[1].

El cáncer de la corrupción

El pasado 17 de noviembre, se estrenó en una sala de cine en Tegucigalpa el largometraje “Al borde de las sombras” (pueden verlo aquí), un documental que refleja entramados de corrupción, impunidad, despojo territorial y violencia que vive el pueblo hondureño, obligado a enfrentarse a planes perversos que operan desde las sombras.

Luís Méndez, miembro del colectivo ‘La Cofradía’ que realizó el documental, explicó que el objetivo de la obra es justamente mostrar a la ciudadanía como están conformadas y como se articulan las redes de corrupción, que involucran de manera transversal políticos, funcionarios públicos, grupos económicos nacionales y transnacionales.

El documental aborda cuatro ámbitos que son cruciales: el saqueo al Seguro Social y la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19, el despojo de territorios y bienes comunes, la cooptación del sistema de justicia y su colusión con la corrupción, el crimen organizado y la criminalización de la protesta. El cuarto ámbito tiene que ver con el concepto de democracia en un contexto colapsado como es el hondureño.

A través de personajes claves y expertos, y con la participación del actual titular de la Unidad fiscal especializada contra redes de corrupción (Uferco), Luis Javier Santos, para atar cabos, la obra le mueve el piso y sacude la conciencia de la gente, evidenciando como Honduras está controlada por una red criminal que ha gobernado desde el golpe de 2009, y se ha enquistado en el aparato estatal.

“El documental provoca decepción, enojo y rabia, pero también deja la sensación de que no estamos vencidos, de que es posible luchar, como lo hacen muchas organizaciones y personas desde los territorios y las ciudades.

En medio de tanta violencia de Estado, en medio de un Estado capturado – continuó Méndez – hay resistencia y lucha. Como decía Berta, los pueblos saben hacer justicia y lo hacen a partir de su trayectoria, de su resistencia, de su lucha para emanciparse”.

¡Basta ya!

Faltando pocos días a la cita electoral, la Convergencia contra el Continuismo, espacio que integran varias organizaciones y personalidades, se pronunció públicamente y recordó que estas elecciones “se realizan en un contexto de narco-dictadura, cuyos constructores llegaron al control del Estado por la vía violenta e inconstitucional y no están en la disposición de entregar el poder por la vía política democrática”.

En tal sentido, la Convergencia ratificó su repudio “a la mafia que lidera Juan Orlando Hernández” y alertó ante la posibilidad que, ante una inminente derrota, “orqueste un nuevo y violento fraude electoral a partir de la manipulación del proceso de votaciones y conteo de los votos”.

Finalmente, hizo un vehemente llamado al pueblo hondureño para que “se movilice masivamente a las urnas” y defienda su voto “de esas maquinaciones antidemocráticas”.

Asimismo, lo instó a castigar con el voto “al grupo delincuencial que ha secuestrado al Estado” y a votar por aquellas candidaturas “que han dado firmes muestras de estar en contra de la narco-dictadura, de luchar contra la corrupción y por la defensa de la soberanía nacional”.

Violencia contra personas defensoras

Diferentes informes a nivel internacional, entre otros "Última línea de defensa" publicado este año por la organización británica Global Witness, señalan a Honduras como uno de los lugares más peligrosos del mundo para las personas defensoras de derechos humanos, especialmente para quienes defienden la tierra y los bienes comunes.

Los casos emblemáticos del asesinato de Berta Cáceres, la desaparición de los activistas garífunas de Triunfo de la Cruz y el encarcelamiento ilegal de los ocho defensores del agua y la vida de Guapinol, son un claro ejemplo de lo que está pasando en el país.
 
El uso y abuso del sistema de justicia y la colusión del Estado con empresas extractivistas son dos de los elementos que caracterizan la violación sistemática de derechos humanos en Honduras.

Según Global Witness, en 2020 al menos 129 personas garífunas e indígenas sufrieron ataques por oponerse a proyectos extractivos y son 153 las y los defensores asesinados en la última década. Además, el Centro de información sobre empresas y derechos humanos (Ciedh) señala a Honduras como el país con más acoso judicial en contra de personas defensoras de derechos humanos.

Dramática también es la situación de las mujeres y las personas LGBTI.

El Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres del Centro de Derechos de Mujeres (CDM) señala que, en los primeros cinco meses del año, el Ministerio Público registró un total de 1.423 denuncias por delitos sexuales (9,5 al día). De estas, 1.238 fueron agresiones contra mujeres (8,1 al día) y el 63,4 por ciento (785) fueron contra menores de edad. Estos datos ratifican que en Honduras cada 3 horas agreden sexualmente a una mujer o una niña.

En los últimos diez años, en Honduras han sido asesinadas 4.707 mujeres. Son 710 las que perdieron la vida en los últimos dos años (2019-2020) y 301 las víctimas de femicidio hasta el 15 de noviembre de este año. La impunidad es prácticamente absoluta.

Según el Observatorio de Muertes Violentas de la Red Lésbica Cattrachas, en poco más de 12 años han sido asesinadas 390 personas LGBTI, 17 en lo que va del año. El 91 por ciento de los casos queda en total olvido e impunidad. Solamente el 9 por ciento logra una sentencia condenatoria.

En meses pasados, un nutrido y representativo grupo de organizaciones de mujeres y feministas realizó un conversatorio con Xiomara Castro, para exponer sus demandas y propuestas. La actividad desembocó en la firma de un ‘pacto de Estado’, cuyo contenido se iniciará a implementar en caso de ser electa primera presidenta de Honduras.

De igual manera, en su plan de gobierno, la candidata de la alianza opositora se comprometió a implementar políticas públicas que salvaguarden la existencia y garanticen el acceso a los derechos humanos fundamentales de las personas LGBTI (p.64).

Votar en contra de la dictadura

El Consejo cívico de organizaciones populares e indígenas de Honduras (Copinh) sumó su voz “en momentos de la batalla por la sobrevivencia frente a la máxima expresión de despojo, miedo y violencia de la historia de nuestro país dados por la instauración de un gobierno de facto y autoritario”.

Si bien en las urnas no cambiará Honduras – explica el comunicado del Copinh – votar en contra de la dictadura que nos gobierna será un paso. El pueblo hondureño, en su mayoría, dará un voto de rechazo frente a los padeceres acumulados.

La organización cofundada por Berta Cáceres alertó a la población que “las condiciones del fraude están instaladas” y expresó que como ciudadanía “nos preparamos para rechazar el fraude electoral desde las expresiones populares”.

Finalmente, el Copinh urgió la inmediata convocatoria a una Asamblea Constituyente Popular y Democrática “que dé pie a la reconstrucción de nuestro país asumiendo las demandas históricas de las comunidades indígenas, negras, campesinas, de las mujeres, las comunidades migrantes, a los trabajadores y trabajadoras, comunidad LGBTI, sectores eclesiales de base, entre otros, para derogar toda legislación que exponga a los pueblos a la entrega de sus territorios y a la violación de derechos”.

“Llamamos a los pueblos – concluye el comunicado – a activar los procesos organizativos, de articulación y debate para lograr el sueño urgente de Berta Cáceres de refundar Honduras. El pueblo de Honduras necesita de un gobierno de interés popular que haga frente a los sectores económicos que se han enriquecido indebidamente en estos 12 años de golpes a los pueblos indígenas, negros y campesinos y a la mayor parte de la población”.

El reto de acabar con el neoliberalismo

Sin lugar a duda, las elecciones del próximo domingo representan una pieza muy importante en el tablero político y social hondureño.

“La ciudadanía tiene un enorme deseo de cambio. Quiere tener una alternativa a lo que le ha tocado vivir en estos años. Tiene la expectativa de que se empiece un proceso de recuperación de derechos perdidos. Quiere tener oportunidades, que se respeten los territorios, la soberanía nacional”, explicó el sociólogo y analista político Eugenio Sosa.

“Honduras se encuentra entonces en una encrucijada. Debe escoger entre el continuismo de un régimen y un modelo fracasado y el inicio de un proceso de apertura y cambio”, añadió el analista.

¿Respetará el régimen una eventual derrota o buscará, como en el 2017, una manera ilegal para retener el poder?, se pregunta Sosa.

“La gente no ha olvidado lo que pasó hace cuatro años. Hay mucha incertidumbre alrededor de lo que será el desempeño de las autoridades electorales, el conteo de votos, la transmisión de resultados, la identificación del personal de mesa para evitar la compra de credenciales.

Al mismo tiempo hay una determinación nunca antes vista y Xiomara (Castro) ha sabido rescatar y arrastrar el consenso de amplios y diversos sectores de la sociedad hondureña”, concluyó.

Notas

[1] Convenios sobre libertad sindical, negociación colectiva, relaciones de trabajo en la administración pública, trabajadoras y los trabajadores domésticos, violencia y acoso en el mundo del trabajo, consulta previa, libre e informada

lunes, 22 de noviembre de 2021

Ante la intromisión, la auto determinación

 


Por Miguel Necoechea

Antes que los tres poderes del Estado nicaragüense, a saber el Legislativo, el Judicial y el Electoral, emitieran sus resoluciones condenando a la Organización de Estados Americanos- OEA -por entrometerse en los asuntos internos de Nicaragua, al decretar sin fundamento legal alguno, que las elecciones celebradas el pasado 7 de noviembre, fueron ilegales e ilegitimas y, solicitaran al representante del poder Ejecutivo, el comandante presidente de la República Daniel Ortega Saavedra, la salida del organismo y, que en consecuencia, el Presidente solicitara al canciller Denis Moncada, que, ante su intolerable intromisión en la vida de los nicaragüenses y expresando el sentir del pueblo, informará al organismo la decisión soberana y definitiva de Nicaragua de retirarse de la OEA, nosotros nos preguntábamos si acaso la citada organización tenía la autoridad política y moral para sancionar a Nicaragua con su arma preferida: la tal Carta Democrática.

La autónoma decisión de Nicaragua de separarse de la OEA, está en consonancia con la obsoleta existencia de ese Ministerio de las Colonias, como atinadamente le llamó el comandante Fidel Castro cuando la organización, sin tener las facultades para ello, expulsó a Cuba en 1962. Cabe recordar que aún sigue siendo vergonzosa la abyección de los Estados de América Latina que secundaron sin objetar la embestida del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Quisieron enmendar su imperdonable desatino al invitarla Cuba a regresar al seno de la impresentable Organización de Estados Americanos, ¡cuarenta y siete años después!, propuesta que la dignidad del pueblo cubano rechazó de manera contundente.

Para contextualizar mejor la decisión que ha adoptado el pueblo de Nicaragua al retirarse de la OEA, vale la pena hacer un recuento somero de las barbaridades, por decir lo menos, que han cometido los Estados miembros de la organización en su abyecta conducta, alabando siempre al imperio norteamericano.

Desde la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial y, señaladamente, desde el final de la contienda, que, sin aceptarlo públicamente estaban ciertos que el Ejercito Rojo de la URSS, había derrotado al nazismo, ha sido política de los gobiernos de los Estados Unidos de América mantener a su sumido en el miedo permanente ante un sin número de amenazas, generalmente inventadas, con el objeto de aislarlo de las decisiones políticas y económicas que los dueños del dinero y el poder del imperio imponen al mundo.

Es así que en 1948 el presidente Truman, protegiendo a las élites de su país, se da a la tarea de crear una organización, en la que participaran todos los países de su “patio trasero”, entiéndase América Latina y el Caribe, que fuera un escudo impenetrable frente a la amenaza del “comunismo soviético”. La propaganda anti comunista fue (y es) feroz y permeó en prácticamente todos los países del continente. La represión ante cualquier manifestación popular que implicará la demanda de justicia, mejores condiciones de vida, mejores salarios, educación, salud pública, vivienda, se justificaba porque los gobiernos de las oligarquías regionales defendían a sus países del comunismo por órdenes del amo del norte. Para los oligarcas latinoamericanos comunismo era sinónimo de ateísmo, perdida de la propiedad privada, adoctrinamiento comunista a los niños en edad escolar, pero, sobretodo, la perdida de sus privilegios económicos y de clase.

A pesar de la represión que ejercían y la impunidad que detentaban los sátrapas que gobernaban en los países del continente, la Revolución Cubana triunfó en 1959 ante la mirada atónita del presidente EE. UU y sus acólitos regionales. ¿Qué falló? deben haberse preguntado. Solo dos años después en la rivera del hondureño río Patuca Carlos Fonseca, Tomás Borge, Silvio Mayorga y otros compañeros fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que también escribiría con su lucha revolucionaria páginas históricas.

Al declarar el comandante Fidel Castro el carácter socialista de la Revolución cubana, a raíz del fracasado intento de invasión en Playa Girón, el gobierno de Estados Unidos ordenó al Secretario General de la OEA de ese entonces, que instruyera a los Estados miembros de la organización que expulsaran a Cuba. Prestos y sin objetar nada, en la cumbre en Punta del Este, en Uruguay, los estados miembros adoptan la Resolución VI el 31 de enero de 1962. Salvo México, y las abstenciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador (que no tenían nada que ver con los gobiernos de Kirchner, Evo, Lula, Correa) todos los demás países acataron la orden. El triunfo cubano provocó un estado de alerta en los países de América Latina. En lugar de atender y resolver las causas que provocaban los estallidos sociales, los gobernantes regionales, con el beneplácito y apoyo económico del imperio yanqui, desatan una represión muy violenta. Ejecuciones, desapariciones, encarcelamientos, expulsiones, exilios, son el sello que marca a los gobiernos de las oligarquías de la región durante décadas. ¿Y qué hizo la OEA, guardiana de la democracia, de las libertades, de la propiedad privada, de los derechos humanos (derechos civiles se les decía entonces) frente a esos ominosos suceso? Nada, salvo continuar siendo cómplice y comparsa de los poderosos.

¿Acaso la OEA alguna vez condenó los asesinatos, las torturas, las desapariciones, de la satrapía nepotica de los Somoza? Jamás. Recordemos que al presidente Roosevelt alguno de sus funcionarios le dijo que Somoza era un hijo de puta, y sin chistar el presidente contestó: “sí, pero es nuestro hijo de puta”.

Mientras más apretaban la represión los salvajes que nos gobernaban, mayor iba siendo la toma de conciencia revolucionaria, lo que nos lleva a recordar lo que nos decía el comandante Borge lo que seguiría después del triunfo del 19 de julio de 1979, aplicando como metáfora la teoría de la física tradicional, a los movimientos sociales: a toda acción (el triunfo revolucionario) corresponde una reacción (la contrarrevolución) de la misma proporción y fuerza.

Y la respuesta no se hizo esperar.

Durante la década de los años sesenta y setenta, frente a la cerrazón y represión de la oligarquía latinoamericana, surgen y se multiplican los movimientos armados en la región.

Salvo con México, como ya apuntamos, Cuba sigue sin tener relaciones con las naciones latinoamericanas. Es hasta que Omar Torrijos llega al gobierno en Panamá en 1968 que reanuda las relaciones diplomáticas y comerciales con ese país. Ya para entonces el triunfo del presidente Salvador Allende, militante y candidato a la presidencia por el partido Socialista de Chile, parece inminente. Pero como ya dijimos, esta acción lleva aparejada una reacción, la desestabilización política y económica no se hace esperar al manifestarse desde el inicio del mandato del presidente socialista. Una vez presidente constitucional de Chile, el doctor Salvador Allende invita al comandante Fidel Castro a visitar de manera oficial su país. Es el primer mandatario del continente que se atreve a hacerlo. Su visita queda inscrita en los anales del ejercicio de la soberanía y auto determinación ejercida por Allende. Y, como debía suceder, esto alimenta el delirio de persecución anticomunista en los Estados Unidos (mal llamados) de América.

En los inicios de la década de 1970 Richard Nixon llega a la Casa Blanca junto con Henry Kissinger, Secretario de Estado y pieza clave en la política de golpes de Estado durante la década del setenta. Cómo sabemos el gobierno de Salvador Allende es derrocado por un violento golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet. Por documentos desclasificados, catalogados como de máxima secrecía en los dos primeros años de 1970, el secretario de Estado estadounidense Kissinger, sostuvo una conversación con el general Augusto Pinochet, en los momentos en que tramaba, junto con sus colegas militares, el golpe de Estado al presidente Allende, hemos podido conocer que dijo, palabras más, palabras menos: “Estados Unidos simpatiza con lo que ustedes están haciendo”.

El 11 de septiembre el presidente Allende es derrocado y asesinado ¿Y la OEA? Guardó silencio cómplice y abyecto.

En junio de 1973, la mano de Kissinger se extiende a Uruguay y ahí promueve un golpe de Estado civil y militar, quedando al mando, solo para guardar las apariencias, el civil Jorge Pacheco Areco, pero en realidad fueron los militares que integraron la junta los que se apoderaron del poder. El Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros enfrenta la más brutal represión que se haya dado en la historia de ese país septentrional. ¿Y la OEA? No dijo nada.

En medio del régimen de terror encabezado por Pinochet, la OEA, en un acto vergonzoso, decidió que su VI Asamblea General se celebrara en el Chile de Pinochet en 1976. Acuden 23 cancilleres, entre ellos Kissinger. Una vez más se reafirma la vocación, ahora golpista, de la Organización de los Estados Americanos con los supuestos principios democráticos de la época. ¡Otra vez el Ministerio de las Colonias en acción!

Para continuar Kissinger, el pro-nazi de origen alemán, que habla inglés con un acento hitleriano, éste, sin el menor pudor, aconseja al general argentino Rafael Videla que siga el ejemplo del general Pinochet: “Apliquen el método chileno, pero en menor tiempo. Entendemos que ustedes deben restablecer su autoridad. Si tienen que hacer ciertas cosas, háganlas pronto, de modo que al menor plazo posible puedan volver a la normalidad”, dijo según se lee en el segundo documento desclasificado que referimos. La OEA guardó silencio cómplice, ya no era novedad, menos noticia.

En 1972 la CIA nombró subdirector a Vernon Walters, (recordemos que este señor llegó a Managua a principios de los años ochenta con un mensaje de Reagan que, en síntesis era: o se alinean con EEUU o los invadimos), quien ya tenía amplia experiencia en propiciar y ejecutar golpes de Estado, como el de Brasil contra el presidente constitucional Joao Goulart, instalando una junta militar anticomunista y muy sangrienta; en Bolivia Walters opera el golpe militar encabezado por el criminal coronel Hugo Bánzer contra Juan José Torres, un presidente de ideas progresistas. En Haití, a la muerte del salvaje y sanguinario dictador Duvalier, apodado Papa Doc,, Walters encabeza el apoyo de Estados Unidos a su heredero (el chigüín) Jean Claude Duvalier, mejor conocido por el pueblo como Baby Doc. ¿Y la OEA? Sin novedad en el frente (de guerra contra los pueblos).

El terror siguió avanzando. Los EE. UU, en su histeria anticomunista, ya una enfermedad incurable, derrocó a ala presidenta de Argentina, Martínez de Perón e impuso una junta militar encabezada por Videla, Massera y Agosti, que, si no superaron en violencia y represión a Augusto Pinochet, cuando menos sí lo copiaron. La doctrina de la Seguridad Nacional, escudo creado por la CIA, para reprimir las aspiraciones de justicia y libertad de los pueblos de América Latina, da lugar a la creación y ejecución del Plan Cóndor, diseñado y coordinado por la CIA y los servicios de seguridad de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, para aniquilar a la izquierda opositora. Cómo comentario suplementario, los remanentes de ese plan a finales de los setenta y durante los ochenta, los encontramos en América Central, particularmente mente en Honduras y Costa Rica, países en los que opero el Batallón 601 del ejercito argentino encargado de la inteligencia de esa nación, para cazar y aniquilar a los guerrilleros de izquierda que a la sazón combatían en Nicaragua, al lado del FSLN, contra Somoza.

El comentario supletorio nos da pie para abordar el suceso más importante del final de la década de 1970: el triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de julio de 1979. Ante el avance imparable del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entonces, hace un último esfuerzo para salvar a la dinastía somocista e intenta, invocando al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca -TIAR-, movilizando a los ejércitos regionales para imponer un gobierno de reconciliación que incluyera al FSLN, pero por supuesto con la Guardia nacional de Somoza integra y los cipayos de derecha como ala civil del gobierno, Pero esta vez la OEA, no lo apoya. (Quizá ese hecho histórico marca el inicio de una nueva era en América Latina, que, otra vez la OEA, se encarga de descarrilar al promover un golpe de Estado contra el presidente de Bolivia Evo Morales) En aquel momento, 1979, México y cinco naciones más rompen relaciones diplomáticas con el gobierno dictatorial de Nicaragua. Apenas cae Somoza, Estados Unidos empieza a organizar la contrarrevolución. Una vez más recordemos lo que nos dijo el comandante Tomás Borge.

Durante la década de 1980, ya con Ronald Reagan, el ultraderechista y pésimo actor de películas de vaqueros, en la presidencia yanqui, vivimos fuertemente el conflicto bélico en Centro América. La contrarrevolución nicaragüense, bautizada como la Contra, principalmente integrada por los derrotados Guardias Nacionales de Somoza, dirigida y financiada por la CIA, emprendió una agresión armada contra la Revolución Sandinista. Esto provocó la perdida de cincuenta mil vidas, devastación económica y, por encima de todo, dolor, mucho dolor en todos los hogares del país. Mientras alimentaba el fuego en Nicaragua, Reagan y la CIA establecieron bases militares en Honduras, Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

Por su parte el FMLN y la URNG en El Salvador y Guatemala respectivamente desplegaban una guerra de liberación contra la oligarquía opresora en sus países. La CIA, siguiendo las órdenes de Ronald Reagan se hizo cargo de la respuesta militar contra los dos pueblos centroamericanos, provocando muertes, desapariciones, magnicidios, genocidios y toda la gama de atrocidades que han demostrado que son capaces los agentes norteamericanos, gracias a que han salido a la luz pública en años recientes, los ejemplos de torturas y asesinatos, ejecuciones selectivas con drones en Iraq, Siria, Afganistán, entre muchas otras naciones.

También en Colombia se multiplican las fuerzas revolucionarias de las FARC y el ELN. En respuesta y apretando la represión al sur del continente en Argentina se crea la Triple A, grupo paramilitar fascista y asesino, emulo del genocida Patria y Libertad chileno. Las oligarquías de los otros países regionales copian el modelo de asunción de los paramilitares como fuerzas que en teoría no responden a los poderes del Estado: “son fuerzas civiles hartas de la violencia comunista”, suelen decir justificando su presencia, pero en la práctica todas son dirigidas por la élite militar de sus países.

En 1983, el primer ministro de Granada, isla del Caribe, Maurice Bishop, entabló relaciones diplomáticas con la isla vecina de Cuba y pidió, en su pleno derecho, la colaboración de ingenieros y trabajadores cubanos para construir una pista de aterrizaje en la que pudieran aterrizar jets DC 10 y Jumbos, con el propósito de facilitar la llegada de turistas de Europa. Este hecho, aunado al golpe de Estado perpetrado por Hudson Austin, militante resentido y ambicioso de poder, (como Dora Téllez, Hugo Torres, Tinoco, traidores al FSLN, camarada de Bishop en el partido New Jewel, da a Reagan el pretexto ideal para invadir la isla granadina. En menos de tres días se hace presente frente a las costas granadinas el portaviones Independence de la Marina estadunidense, en franca amenaza al país. Cerca de dos mil marines, y unos trescientos soldados caribeños invaden la isla. Maurice Bishop y varios de sus ministros son asesinados y veinte trabajadores cubanos, que enfrentaron la agresión yanqui con una valentía que forma parte de la historia de la defensa de la soberanía de América Latina, caen en combate. La OEA, que estaba al borde del naufragio, y en aras de recuperar algo del prestigio perdido, declaró que la ocupación no se justificaba.

A pesar de su intento la OEA ya no puede ni tiene la voluntad política de impulsar una solución para propiciar la paz en la región en conflicto bélico. Más bien ante el hueco diplomático que ha dejado el desprestigiado organismo, son otros países, incluso de fuera de la región que proponen algún tipo de salida a los conflictos centroamericanos. Francia y México presentan una iniciativa para resolver la guerra en El Salvador; el Grupo Contadora, que aboga por poner fin a la guerra sin la participación de Estados Unidos; el diálogo de Esquipulas, en Guatemala, que logra que todos los gobiernos centroamericanos avalen el acuerdo de Contadora. Esto es muy importante porque marca un hito en el ejercicio de soberanía de los países de Centro América. Solo que mientras México, Venezuela, Colombia y Panamá, integrantes de Contadora, logran el respaldo de diecisiete países latinoamericanos y del Consejo de Seguridad de la ONU, Ronald Reagan amenaza con que Estados Unidos podría revivir en Nicaragua la “diplomacia de los cañoneras” (gunboat diplomacy).

La diplomacia de la cañoneras ya en acción, al años siguiente siembra minas de profundidad con doscientos kilogramos de explosivos, en las inmediaciones de Corinto, en el mar Pacífico nicaragüense, acto de guerra no declarada por los yanquis, para bloquear el principal puerto del país e impedir la llegada de petróleo, alimentos, refacciones (repuestos), medicinas, productos de primera necesidad, en su intento por asfixiar económicamente a la revolución Sandinista. La OEA que intentó congraciarse con los Estados que la integran, en este caso se vio obligada a escuchar la voz del amo le ordeno oídos sordos a la denuncia nicaragüense ante el organismo del acto de guerra perpetrado por el gobierno de Ronald Reagan. Nicaragua en respuesta recurrió a la Corte Penal Internacional de La Haya para denunciar a Estados Unidos por minar su puerto, un acto de guerra sin precedentes en contra de cualquier país latinoamericano. (Solo Nixon minó el puerto de Haig Phong en Vietnam en 1975, sin haber declarado la guerra a ese país hermano) La Haya falla a favor de Nicaragua dos años después. La OEA ni vio ni oyó.

En los ochenta, el general Manuel Antonio Noriega había grabado las conversaciones que sostuvo con los enviados de William Casey, director de la CIA del gobierno de Reagan, en las que éstos le solicitaron (casi le ordenaron) utilizar su territorio como puente aéreo para el tráfico de cocaína, cuyo destino final era el aeropuerto de Mena en Arkansas, EEUU. El general en principio se mostró reacio. Los emisarios le aseguraron que el vicepresidente George H. W. Bush, estaba la tanto de la maniobra y había dado su visto bueno para que la CIA protegiera y asegurará el éxito de la operación. Oliendo dólares para su bolsillo el general aceptó. No preguntó para que se utilizaría el dinero recaudado con la venta de la droga, él, por su cercanía con un capo del cártel de Cali, ya sabía que era para financiar la guerra que desplegaba la Contra nicaragüense. Cuando la DEA lo acusó de narcotraficante, el general amenazó con dar a conocer las grabaciones que había hecho de las conversaciones que sostuvo con los enviados de Casey. No acababa de tomar posesión como presidente de Estados Unidos, George H. W. Bush cuando ordena invadir Panamá y traerle esposado al osado general que lo amenazó. Para tomar preso a Noriega, ex agente de la CIA y en efecto narcotraficante, Bush y su maquinaria bélica de marines, desembarcaron, bombardean e incendian el antiguo barrio El Chorrillo. Hasta el día de hoy nadie a sido juzgado y condenado por esa cruel sangría, llevada a cabo impunemente por un miembro fundador de la OEA, Estados Unidos de América.

A cada acción corresponde una reacción. Los países de América Latina intentan un hasta aquí, señalando sus fronteras soberanas y pretendiendo deslindarse de los yanquis. Para eso crean el Grupo de Río, el Grupo de los Ocho, y en los noventa la Cumbre Iberoamericana en la que se incluyen a Cuba y España y se excluye a Estados Unidos. La reacción: Bill Clinton, presidente de EE. UU. anuncia la creación de la Cumbre de las Américas.

El cambio de siglo trajo consigo nuevos presagios. La geopolítica latinoamericana dio un giro. Hugo Chávez ganó la presidencia en Venezuela en 1999. Néstor Kirchner, en Argentina, y Lula da Silva en Brasil en 2003, Daniel Ortega, en Nicaragua y Evo Morales, en Bolivia en 2006, Rafael Correa, en Ecuador en 2007, Fernando Lugo, en Paraguay en 2008, Pepe Mujica, en Uruguay en 2010. Estos gobiernos progresistas cambiaron el equilibrio de fuerzas en la región y, por supuesto, en la OEA.

Escasos momentos ilustran mejor la influencia que alcanzaron como bloque regional que el fracaso del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que George Bush hijo intentó hacer aprobar en la Cumbre de las Américas en Río de la Plata, en 2005. Con el comercio como garlito engañoso y ruin de ser el motor del desarrollo, el ALCA era la trampa made in USA para subordinar a las economías locales a las grandes corporaciones gringas y, ejercer con mayor rudeza un mayor aislamiento de Cuba. La falta de consenso dio por muertas las negociaciones para el ALCA. Hugo Chávez festejó el momento: “ALCA… ¡al carajo!”

Pero el embate de la resucitada OEA de la segunda década del siglo XXI no se hizo esperar. Ésta se dio a la nada ejemplar tarea de subvertir el orden constitucional en Honduras, derrocando al presidente Manuel Zelaya, mediante una nueva modalidad: el Golpe de Estado Legislativo; la misma dosis en Paraguay al presidente Fernando Lugo, a la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, la persecución judicial a Rafael Correa expresidente de Ecuador y el golpe de Estado promovido y operado directamente por Luis Almagro Secretario General de la OEA, en contra del presidente de Bolivia Evo Morales.

La ultraderecha nicaragüense intenta dar un golpe de Estado en abril de 2018. Esta intentona estuvo financiada por la USAID, NED, y demás agencias fachada de la CIA, fracaso frente a la defensa del pueblo de Nicaragua encabezada por el FSLN. La ultra derecha y destacadamente los traidores al FSLN, Téllez y Torres, movilizaron como carne de cañón a la juventud, principalmente de clase media y reclutó al peor lumpen urbano,. A los primeros para salir a la calle a protestar en contra de algo que bien a bien nunca lograr discernir; solo gritaban: “fuera Ortega”, fuera Ortega y Murillo, cobijados por la bandera nacional. Los segundos, pagados con 500 Córdobas diarios, para asesinar, torturar, quemar, apalear a la población, acusando al FSLN y a la Policía nacional de asesinar a los que ellos habían abatido. Colocaron los tranques en las ciudades y carreteras y lograron mantenerse parapetados tras ellos tres meses gracias al dinero, varios millones de dólares que desembolsaron principalmente las fundaciones de los Barrios Chamorro. El pueblo y el FSLN les dieron una lección que difícilmente olvidaran. No obstante, el costo fue muy alto: cerca de trescientos muertos, parálisis de la economía, una caída del 28% del Producto Interno Bruto, desasosiego y el espectro de la guerra nuevamente. Es de hacerse notar que la OEA en ningún momento condeno lo que acontecía, más bien denuncio al gobierno legitimo de la República de represión e incitó veladamente a seguir el intento de derrocarlo.

El ensayo nicaragüense dio la pauta para emprender de nueva cuenta el ataque contra el gobierno de Cuba desde la Organización de Estados Americanos ha resucitado bajo el patrocinio del secretario general del organismo Luis Almagro, utilizando como pretexto las “protestas de la sociedad civil” en varias ciudades del país, promovidas y financiadas al igual que en Nicaragua por USAID, NED , y demás agencias fachada de la CIA, encargadas de la nueva estrategia de el gobierno de Estados Unidos, encaminada a propiciar y dirigir los golpes blandos (equivalentes a las revoluciones de colores de Hilary Clinton, ¡otra vez la huella de esa pareja nefasta e hipócrita!) Esta ofensiva diplomática para engendrar en un país que ni siquiera es mimbro de la OEA, lo que Biden llamó cambios drásticos, sabemos que se refiere veladamente a un cambio de gobierno, no ha logrado todavía consenso entre los Estados miembros ni siquiera para reunir al Consejo Permanente.

Las arbitrariedades y desatinos de la OEA han provocado que el diálogo político en América latina este suspendido. La OEA es dirigida por un secretario general, Luis Almagro, que en nada contribuye al diálogo, más bien exacerba los ataques en su afán personal de imponer su política obtusa y pro imperialista.

La OEA está hoy al margen de las conversaciones que se llevan a cabo en México entre el gobierno del presidente Maduro y la oposición venezolana (Almagro sigue respaldando al payaso Guaidó) En Bolivia, después del fracaso político del Secretario General de la OEA, quien debe ser llamado a dar cuenta por propiciar un genocidio, gana el presidente Arce del MAS, el partido político de Evo Morales.

El 7 de noviembre, pese a la campaña internacional en contra del proceso electoral de Nicaragua y las mentiras vertidas por la CIDH, engendro de la OEA, se celebraron las elecciones presidenciales y legislativas. El 66% del padrón electoral salió a ejercer su derecho constitucional para elegir a los candidatos de su elección mediante su voto. El candidato del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, ganó la Presidencia de la república con el 78% una vez que el Consejo Supremo Electoral contó el cien por ciento de los votos emitidos.

Biden, con su sonrisa fingida y tonta, dijo a los medios de comunicación que las elecciones en Nicaragua habían sido una “pantomima”. Dando sus últimas patadas de ahogado y pasar sin pena ni gloria al basurero de la historia, Almagro se apresuró a exigir a su corte de Estados lacayos, a declarar ilegales e ilegitimas las elecciones nicaragüenses.

Invocando a Zeledón, a Sandino y a Carlos Fonseca, en un acto de dignidad, de soberanía, de libertad y de autodeterminación nacional, los tres poderes de la Republica de Nicaragua, el Legislativo, el Judicial y el Electoral, solicitaron al presidente comandante Daniel Ortega Saavedra la salida inmediata del organismo injerencista. El Presidente instruyó al Canciller de la República que informará al Consejo General y a los Estados miembros la renuncia irrevocable del país a la OEA organismo decadente y sin autoridad política ni moral como ya hemos visto.

La OEA está derrotada. Se intenta crear la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe para sustituirla. La CELAC es una iniciativa latinoamericana que excluye a los Estado Unidos de América y a Canadá. No se ha visto hasta el momento una renuncia en masa de los Estados miembros para sumarse a la iniciativa de la CELAC. Todo parece indicar que hay consenso sobre la necesidad de crear un nuevo organismo que de por terminada la triste y nefasta historia del Ministerio de las Colonias. ¿Habrá la voluntad política? Al parecer no totalmente. La actuación de México y Argentina, sin mencionar a los demás Estados esclavos de siempre, deja mucho que desear al secundar al gobierno de Biden en su negativa a reconocer el proceso electoral legítimo y constitucional de Nicaragua.

Nicaragua al renunciar a la OEA ha dado una lección de dignidad y soberanía a todos los Estados que no se atreven a dar ese paso. Nicaragua, Venezuela y Cuba, han adquirido una enorme autoridad política y moral al no pertenecer más a la OEA. Si se logra constituir la CELAC, los tres países brillaran como un emblema de autodeterminación, soberanía y libertad democrática.

domingo, 21 de noviembre de 2021

Las elecciones demostraron la acumulación de fuerzas de la conciencia del pueblo

 

Tomás Valdez Rodríguez.


Por Jorge Capelán.

Tomás Valdez Rodríguez, junto a su fallecido hermano Rafael, ha sido uno de los fundadores de las Comunidades Eclesiales de Base de la iglesia San Pablo Apóstol de Managua que aglutinan a los cristianos revolucionarios. Hablamos con él sobre el significado de las pasadas elecciones para los cristianos en el país.

Yo quisiera que me dieras tu punto de vista como cristiano y como católico de estas elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua.

Tomás Valdez: Nosotros, desde las Comunidades Eclesiales de Base, como cristianos revolucionarios desde siempre hemos apoyado el proceso de la liberación de Nicaragua. En el proceso de mantener la fe del pueblo frente a los actos de la contrarrevolución financiada por el imperialismo yanqui (en los años 80) y en el período en el que los traidores a la Revolución Popular Sandinista nos abandonaron (en los años 90), nosotros nunca abandonamos a la Revolución ni al Comandante Daniel.

Nosotros hemos estado en todos los procesos electorales, en todos. ¿Por qué? Porque creemos que es la Revolución, que en esta etapa dirigen el Comandante Daniel y la Compañera Rosario Murillo, la que verdaderamente cumple con el Evangelio de Jesús, que es amar al prójimo y amar a Dios como a ti mismo.

Entonces, nosotros sí somos seguidores de la verdadera doctrina de la Iglesia, que surgió de las asambleas que hubo en Medellín (1968) y en Puebla, México (1979), en las que se acordó que había que trabajar por los pobres, pero la Iglesia se ha retirado de ese enfoque y se ha dedicado a politiquear. Entonces, el resultado de esta elección, de más del 75% a favor del Frente Sandinista, del Comandante Daniel y de la Compañera Rosario, no es más que la acumulación de la fuerza de la conciencia del pueblo.

El pueblo realmente está empoderado de que es con el Gobierno del Comandante Daniel Ortega que puede visualizar un futuro de bienestar. Por eso somos luchadores de la paz.

Ustedes en la Comunidad de Base San Pablo Apóstol en 2018 juntaron 600 mil firmas que les mandaron al papa Francisco, protestando porque tenía esos obispos tan golpistas al frente de la Conferencia Episcopal. ¿Cómo se refleja esa movilización que hubo en esta situación de hoy?

Tomás Valdez: Indudablemente. El proceso se inició después de que nos dimos cuenta del audio en que el Obispo Auxiliar de Managua Silvio Báez tomó una posición totalmente política, declaró que la Iglesia era el líder de los sucesos de abril de ese año 2018, y es más, glorificó la existencia de los tranques. Dijo que eran “algo extraordinario”. ¿Cómo es posible, si ahí se mató, se violó, se robó, se mancilló la dignidad de las personas, de las cuales algunas fueron quemadas?

Entonces nosotros, como Comunidades Eclesiales de Base revolucionarias, acumulamos firmas. En el primer paquete entregamos 285 mil firmas al nuncio apostólico; en un segundo paquete entregamos otros miles y luego se envió un tercer paquete. Llegamos a 596 mil 460 firmas. Esa fue una ayuda vital. El pueblo católico tenía conciencia real de lo que es la Iglesia Católica. Ese trabajo se hizo como hormiguita de casa en casa. Luego vino un proceso en el que seguimos construyendo. Cuando se tomaron los templos en noviembre de 2018 nosotros fuimos a la Catedral de Managua.

Recuerdo a mi hermano, que en paz descanse, Rafael Valdez Rodríguez, y otros miembros de la Comunidad y otras personas de los barrios populares, que fuimos a orar, porque nosotros creemos que las iglesias son del pueblo para orar. Hasta ahora estoy oyendo al Cardenal Brenes decir que son para orar, porque sacaron a unos que querían usarlas para protestar, pero eso no lo hicieron en el 2018.

Entonces, en este período creemos que los católicos progresistas, desde el punto de vista de cumplir su fe en el Evangelio de Jesús, y los evangélicos progresistas, que sin ser revolucionarios apoyan los procesos que van en beneficio del pueblo, incidieron en ese volumen de votación. De casi tres millones de votantes el Frente obtuvo más de 2 millones, creciendo. ¿Qué sucede? Que tenían fe y esperanza en este Gobierno que durante 14 años sí les ha dado el bienestar común, eso no es nada más un eslogan, es una realidad.

¿Qué irá a pasar con estos obispos que se lanzaron al abstencionismo… y también al golpismo?

Tomás Valdez: Bueno, ellos ya desde hace años están recibiendo su “castigo divino”, queriendo parafrasear el título de la novela del escritor Sergio Ramírez. ¿Por qué? Porque las iglesias están vacías. Uno pasa por las iglesias en los momentos en los que ellos han estado llamando con las campanas y casi solo beatas hay, la juventud se retiró. Las personas mayores se retiraron.

Las personas tienen conciencia de la realidad, ya no son manipulables. Entonces, veo muy, pero muy difícil que la Iglesia Católica se recupere, porque desde el año 1950, cuando se hizo el primer censo (confesional), tenía el 90% de la población. Hace tres meses sacaron solo el 33% y los evangélicos, que son un montón de denominaciones, sacaron más del 35%.

...y sin embargo uno va a la Purísima y está lleno de gente…

Tomás Valdez: Indudablemente, porque la Purísima es una cultura religiosa de la población. Eso es la Purísima para el pueblo: una expresión cultural de amor por la Virgen. Porque el hecho de que no se declaren católicos no significa que no sean cristianos. Los que son cristianos saben que María es la madre de Dios.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Artesanía de bambú: Una alternativa económica solidaria y creativa

Por Jorge Capelán.

En 2018, la violencia golpista dejó sin trabajo a Mauricio Antonio Núñez, un trabajador de la construcción en el camino a San Francisco de Bolas, en el sur de Managua. Lo que nunca se hubiera imaginado fue que gracias al apoyo del Gobierno sandinista en la artesanía de bambú encontraría una nueva vocación y una nueva manera de trabajar junto con otras personas en su misma situación.

“Ya tenemos tres años de estar trabajando con el bambú –explica–. Yo no conocía nada al respecto, era totalmente ignorante en la cuestión del bambú, e inclusive, yo nunca pensé que podría hacer dibujos o arte”, agrega. Dice que jamás había tallado madera, pero el pasado 13 de noviembre ganó el tercer lugar y un premio de 5 mil córdobas en un concurso de artesanía organizado por el Mefcca, lo que representa para él un gran incentivo moral.

“Yo me dedicaba anteriormente a construcciones, pero debido a los sucesos que ya todos sabemos (el derrotado intento de ‘revolución de colores’ financiado por los Estados Unidos), me quedé sin trabajo porque me metí en defensa del Gobierno. Yo le trabajaba mucho a las empresas de construcción grandes y entonces por ahí me cortaron definitivamente. Y vino un proyecto de bambú aquí a mi sector, que iban a enseñar en el Parque de Ferias. Me inscribí por curiosidad, yo decía ‘quiero ver cómo es esto’, pero qué va, desde el primer día me encantó y entonces comencé a seguir todos los cursos, ya he tenido como 6 o 7. El último fue de laminado de bambú”, explica.

 Mauricio dice que los cursos los imparten profesores nicas, centroamericanos y también de China-Taiwán, un país con una gran tradición en el uso del bambú, no solo para la elaboración de artesanías, sino también de grandes construcciones.

 “Los cursos han sido continuos –dice Mauricio–. Por ejemplo, en el 2018 creo que recibimos 3 cursos. En el 2019 volvimos a recibir, creo que fueron dos cursos, y este año recibimos otros dos cursos, uno sobre juguetería y otro de bambú laminado”.

“De ahí viene la realización de todos estos muebles que usted ve aquí”, dice y muestra una colección de máscaras, arañas de techo, muebles y hasta un hermoso bastón labrado.

“Nunca me imaginé que yo podría hacer esto. Yo creo que lo único que faltaba era un poquito de descubrimiento y que alguien lo puliera a uno. Yo todavía sigo aprendiendo. Porque yo todavía soy nuevo, no soy como los del municipio de Nindirí y la gente de esos lados que ya traen ‘ese gen’ (de la artesanía) y desde pequeños ya van aprendiendo el arte”, explica.

Al inicio, Mauricio solo recibió apoyo de capacitación, pero cuando estuvo claro su compromiso con el proyecto de trabajar con el bambú, comenzó a recibir algunos créditos. “Inicialmente yo estuve luchando con lo poco que tenía. Ya luego, en el 2019 el Gobierno me dio un préstamo que utilicé para comprar materia prima y algunas herramientas que no poseía”, dice.

“De ahí comencé a trabajar un poco más, a tener clientes… Si usted mira aquí va a ver que casi no tengo nada, porque a mí me llaman y me dicen ‘mirá, haceme tal cosa’ y entonces yo voy haciendo y voy entregando. Ese es uno de los motivos por los que yo no tengo muchas cosas. Por ejemplo, ese bastón que le mostré es para un cliente y se lo tengo que entregar. Ya lo debía haber entregado, pero quería tenerlo el día de hoy para mostrarle”, explica.

Lo primera pieza que vendió fue una máscara. “A la gente le encantó”, cuenta y dice que sintió una gran alegría. “Ahora tengo clientes que me están esperando con encargos, pero yo les digo que para esto tienen que tener paciencia, porque uno tiene que estar seguro de lo que está entregando, porque el bambú es delicado”, explica.

Según Mauricio, si el bambú no se cura bien y se le entrega la pieza al cliente, entonces se corre el riesgo de que la polilla (o sea, el comején) comience a comérsela “y ya es una entrega mala aunque haya estado lindo el trabajo”.

El bambú es un material que tiene su ciencia. Según Mauricio, hay que tener conocimientos para todas las fases del proceso, “desde el corte, que tiene que ser con la luna en cuarto menguante a las cuatro de la mañana para que la polilla no entre”.

“O sea, es una técnica ancestral y es al natural. Después está el secado al sol, no hay que dejar la pieza totalmente expuesta, sino que uno la saca de 9 de la mañana a dos o tres de la tarde, más o menos. Uno tiene que estar girándola para que seque parejo, que no haya un lado más verde y otro más oscuro”, explica.

Según Mauricio el bambú en estos momentos (noviembre) está bastante caro, porque solo se está produciendo en Matagalpa y Jinotepe, “aunque hay muchos compañeros que tienen hectáreas sembradas, pero todavía no es el tiempo del corte”. Agrega que gracias al apoyo de China-Taiwán a Nicaragua han llegado variedades que no teníamos en el país, por ejemplo, variedades bien delgadas y una de bambú grande para hacer columnas de construcción.

Explica que diferentes tipos de bambú sirven para diferentes propósitos. Además, el acoplamiento de las piezas no es tan sencillo como con la madera, sino que requiere una técnica que hay que dominar bien. Por ejemplo, para armar un mueble primero hay que hacer todas las piezas, no se puede ir armando y haciendo las piezas al mismo tiempo.

“Todo lo que es bambú tiene una técnica maravillosa, que el que no lo sabe cree que es fácil, pero no”, subraya.

Las herramientas fundamentales para trabajar el bambú son la lijadora, la caladora, el taladro, el “rotor tool” (herramienta rotativa genérica) y pirograbadores de diversos tamaños. La inversión inicial en máquinas y herramientas para trabajar el bambú es de por lo menos unos 10 mil córdobas. “Después, el resto se puede trabajar artesanalmente, pero cuesta un poco más de trabajo y hay que saberlo hacer”, agrega. 

Mauricio explica que hoy en día las piezas de bambú no son solo tubulares, se pueden hacer tablas muy resistentes a partir de reglas del material. Ese tipo de tablas “sirve para todo, hasta para puertas”

Le pregunto a Mauricio si se siente agradecido con el Mefcca por el apoyo brindado para dedicarse al bambú. “¡Uf! ¡Muy agradecido! Si no fuera por el Mefcca yo no estuviera en esto ahorita, quién sabe cómo estuviera… Además, ellos no dejan de darnos seguimiento. Para mañana, por ejemplo, nos citaron a un curso para que nosotros aprendamos a hacer nuestro logo, a hacer algo más comercial, que sea vistoso. No pienso fallar”, dice.

Explica que en el bambú todo es utilizable. Además, los artesanos no se quedan en el trabajo con el bambú ya cosechado, sino que también tratan de sembrarlo. Mauricio me muestra unas cañas pequeñitas en un recipiente con agua: “Aquí el bambú ya está retoñando. Esto lo sembramos aquí. Primeramente lo sembramos en bolsa y ya cuando crezca lo trasladamos a tierra.”


“También tenemos una cooperativa para la producción de bambú. La conformamos 10 compañeros”. La idea es tener la materia prima para trabajarla y también vender el bambú, incluso las plantitas pequeñas, que ahora andan por los 80 o 100 córdobas la unidad. Dice que tienen programado sembrar mil plantas solo para ese fin.

“O sea que yo trabajo por mi cuenta y con la cooperativa. Con la cooperativa son cosas más grandes y por mi cuenta, ahí estamos, haciendo lámparas” u otros encargos de artesanías a gusto del cliente. Los clientes le envían los diseños por WhatsApp y Mauricio elabora los objetos según lo acordado.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

(+PDF) Perspectivas poselectorales de Nicaragua: experiencias, retos y desafíos

 

Ya salió el Semanario Ideas y Debate con un nuevo tema: Perspectivas poselectorales de Nicaragua: experiencias, retos y desafíos.

Artículos de análisis sobre el resultado de las elecciones generales en Nicaragua del pasado 7 de noviembre de 2021. A su vez, experiencias de como vivieron el proceso los acompañantes electorales internacionales.

Los autores de este número del semanario: Luis Varese, Fabrizio Casari, Jorge Capelán, Nan McCurdy, Mario Eduardo Firmenich, Benjamin Norton, Francisco Javier Bautista Lara, Mikhail Valerevich Gorbachev y Rita Jill Clark-Gollub.

Descargar aquí.


martes, 16 de noviembre de 2021

Breve reporte de la conferencia: “La estrategia norteamericana para influenciar las relaciones en Nicaragua”


 

Por José Francisco Herrera

“La confrontación es entre la doctrina de Monroe

y las ideas del Libertador Simón Bolívar.”

Hugo Chávez Frías, 2006

La conferencia auspiciada por la Fundación Fidel Castro (Moscú, Rusia) titulada: “La estrategia norteamericana para influenciar las relaciones en Nicaragua.” desarrollada en conjunto con la Fundación Russkiy Mir con sede en local, realizada el viernes 12 de noviembre a las 2:00 pm en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua. Tuvo como conferencistas principales a Jorge Capelán (periodista), Manuel Espinoza (internacionalista), Andrea Pérez (internacionalista), Leonid Savin (geopolítico) y este humilde servidor, José Francisco Herrera (filósofo). Este evento causó una serie de propuestas y análisis innovadores en diferentes ámbitos de estudios para la seguridad del proyecto soberano nicaragüense.

Algunos ejes temáticos que se desarrollaron fueron; 1) la injerencia actual de los Estados Unidos en la región latinoamericana y en Nicaragua, 2) el destino manifiesto de los Estados Unidos de América  (EUA) y la Doctrina Monroe 3) el colapso económico capitalista y las necesidades económicas de EUA en la región, 4) La Ley Renacer y su efecto en Nicaragua, su posibilidad y perspectiva, 5) el desarrollo de las elecciones presidenciales y la mejora del sistema de datos para el proceso electoral 6) los desafíos post-elecciones presidenciales del 7 de noviembre en Nicaragua, 7) valoración y rescate de los comunicados del presidente del Estado de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, 8) el nuevo orden multipolar naciente, y por último y no menos importante 9) la enajenación sistemática, guerra cognitiva y psicología de masas a nivel mundial y su implicación en la guerra híbrida contra los Estados soberanos de la región latinoamericana, con énfasis en Nicaragua.

Desarrollando los ejes temáticos más relevantes, la injerencia actual de los EUA en la región manifiesta no sólo la necesidad de expansión y realización de su doctrina manifiesto y la nueva Doctrina Monroe, es decir “América para los americanos” sino también contextualizarlo en el desarrollo en el capitalismo senil y la preparación para la guerra mundial total. Estados Unidos de América necesita tener controlado a su “patio trasero” para poder seguir controlando su desarrollo a nivel mundial además de poder obtener los recursos geoestratégicos para el dominio en el ámbito tecnológico-científico-industrial, energético, en la obtención y acaparamiento de materia prima, como recursos de primera necesidad para el desarrollo de la vida en el planeta como el agua o biodiversidad en general. Todo esto para desarrollar su poderío económico y tener recursos vitales para los enfrentamientos con otras potencias mundiales. También para no dejar desarrollar las civilizaciones correspondientes a los “Big Spaces” en la región Centroamericana y Sudamericana, con el fin de no permitir crear un nuevo orden multipolar como bien desarrollan en sus libros Alexander Duguin y el participante de la conferencia, Leonid Savin.

En este contexto Nicaragua es uno de los principales opositores a la política exterior estadounidense en la región, no solo por su oposición tácita a las políticas extranjeras sino también con la propuesta para contrarrestar el rechazo de las políticas imperiales, que consiste en el desarrollo de una soberanía nacional con difícil similitud en la región, que se puede rastrear en la historia con larga data en Nicaragua.

Según en palabras de Andrea Pérez: “El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es la única revolución armada en territorio Latinoamericano que ha triunfado, esto solo después de la Gloriosa Revolución Cubana que sirvió de inspiración para los pueblos de nuestra América, así mismo es la única de las fuerzas de izquierda a nivel mundial que perdió el poder en el año de 1990 mediante los votos, y lo recupero mediante ellos en el año 2006 después de una ardua lucha en las calles contra los 16 años de neoliberalismo.

El pasado 7 de noviembre del 2021 se celebraron las elecciones presidenciales, en las que el FSLN arrasó en las urnas con una participación ciudadana del 65.26%, el FSLN ganó con un total de 2,093,834 votos con un 75.87% del patrón electoral.

Ante el triunfo del FSLN se desplegaron un sin número de noticias falsas en las que se afirmaba que las Juntas Receptoras de Votos (JRV) se encontraban vacías, omitiendo intencionalmente el hecho de que nuestro sistema para sintetizar datos ha simplificado el tiempo de votación para las personas, además de que meses atrás el Consejo Supremo Electoral se dio la tarea de hacer un llamado a la población para revisar sus Juntas Receptora de Votos en Línea y posteriormente llegar a ellas para verificarse en el patrón, previo a las elecciones. Con todo esto se ha reducido el tiempo que los ciudadanos dilatan en ejercer su derecho al voto, en comparación a los años de neoliberalismo cuando eran largas filas para poder acceder a este derecho.”

Se analizó las limitaciones que enfrenta “La Ley Renacer” no solo por la matriz productiva nicaragüense que alcanza, dentro de algunos factores relevantes y de asombro para los analistas a nivel mundial, un desarrollo de la soberanía alimentaria que oscila dentro de un 90% de la producción nacional. Con este desarrollo es difícil que “La Ley Renacer” llegue a afectar el modelo productivo nicaragüense a gran escala, es decir no es posible que hagan morir de hambre al pueblo por medio de bloqueos, imitando tácticas de guerra situadas en la Batalla de Alesia de la República Romana y las tribus Galas. También es importante mencionar que las grandes inversiones de Estados Unidos de América en Nicaragua, como por ejemplo el ambicioso proyecto desarrollado por la empresa New Fortress Energy, de capital estadounidense, con una inversión de 700 millones de dólares. La primera planta de gas natural de su naturaleza en Centroamérica. Las grandes inversiones que se calcula que el imperio no va poner en peligro ya que es propio capital en el país. En la conferencia se crea un curioso e interesante análisis que se caracterizó por el estudio del desarrollo del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos de Norteamérica con Nicaragua (TLC-Nicaragua-EEUU). Que este no solo es la medida de EUA, es decir en su mayoría es un proyecto únicamente beneficio al sector económico de EUA, sino que, y acá es lo interesante, ¿qué más pueden cambiar del TLC-Nicaragua-EE.UU. si este casi en su totalidad beneficia a los Estados Unidos? y que si eliminan el TLC-Nicaragua-EEUU, podría afectar a las clases altas del país nicaragüense que en su mayoría son proimperialistas y el capital nacional de EE.UU. en el propio EE.UU.

Se sustentan algunas políticas a corto-mediano y largo plazo, tareas a profundizar después del 7 de noviembre sobre: ¿Qué hacer en Nicaragua para desarrollar su economía y hegemonía cultural? Para mencionar alguna de ellas se señaló puntualmente la necesidad objetiva de fomentar la sinergia en el ámbito de las relaciones y alianzas público-privadas y pequeñas empresas nacionales nicaragüenses con las transnacionales extranjeras que deseen invertir en Nicaragua. Agregando a ello la necesidad de construir una banca de desarrollo y banca social para desarrollar más que todo la seguridad en la población nicaragüense y poder brindar más capacidad adquisitiva por medio del “capital semilla” para generar emprendimientos, rescatando la propuesta de generar facilidades en las zonas francas para los emprendedores nicaragüenses que deseen emprender facilitándoles; asesoría en materia de finanzas, legales, técnico-científica, exonerando de impuestos los servicio como la luz, el internet, el agua además del impuesto de renta. Esto con el fin de desarrollar aún más la economía popular y llevar a otro estadio de desarrollo a la clase media, para fomentar más el consumo y giro de capital en el país. Y como último desarrollar aún más las telecomunicaciones, tecnologías inteligentes y software libre.

Se dio gran énfasis al tema de la enajenación, a la guerra cognitiva y psicología de masas parte de la guerra híbrida que afectan al país. Que generan reforzamiento positivo producto de las redes sociales como Facebook, del cual el gigante empresarial borro una gran cantidad de cuentas que manifiestan apoyo al gobierno de Ortega-Murillo. También la recolección de datos privados para el espionaje y modelar conductas y patrones de consumo de información y de mercancías dadas por el sistema económico-político imperante a nivel mundial. El término desarrollado, el de enajenación, permitió poner en la mesa de discusión la necesidad de desarrollar nuevos mecanismos de comunicación que contrarresten la opinión oficial pro imperialista de los medios nacionales e internacionales, esto por medios que fomenten otra visión del mundo. Esto no quiere decir que se genere un adoctrinamiento como lo hacen los medios clásicos de comunicación con su pensamiento único pro-atlantista, sino que genere la posibilidad de obtener otras visiones científicas y populares de la realidad y así permitir al usuario discernir y desarrollar su criterio, como fin que puedan pensar con “cerebro propio”. Así como también dar a conocer los discursos del presidente del Estado, Daniel Ortega, para dar guía al proceso revolucionario nicaragüense, que no solo afecta a ese Estado, sino que tiene un gran impacto regional.

A modo de conclusión, se generó un ambiente muy valioso de intercambio de ideas para fomentar el análisis del pensamiento político en la región. Que es vital para los proyectos políticos, que estén disconformes con las políticas que no permiten la formación nacional soberana como visión de mundo, anejo a los intereses imperiales, y el desarrollo de los países de América Latina.

Fuente: Fundación Fidel Castro (Moscú, Rusia)

lunes, 15 de noviembre de 2021

La injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de la región y en especial en Nicaragua

 

La Conferencia presencial-virtual contó con la participación de Leonid Savin, director de la Fundación Fidel Castro; Manuel Espinoza, director del Centro Ruso del Fondo "Ruskiy Mir" en Managua; Angélica Pérez Espinoza, licenciada en Ciencias Políticas; José Francisco Herrera, filósofo y analista de la Universidad de Costa Rica y el periodista y analista político Jorge Capelán.

Notas de la intervención del periodista y analista político Jorge Capelán en la conferencia “La Injerencia Norteamericana para Influenciar las Elecciones en Nicaragua” organizada por el Fondo Ruso y la Fundación Fidel Castro para el Desarrollo de las Relaciones Ruso-Cubanas el pasado 12 de noviembre en Managua.

Por Jorge Capelán.

El injerencismo de Estados Unidos en este, su “patio trasero” es concomitante a su carácter imperial. Los Estados Unidos son en última instancia una potencia militar-financiera. Este es un determinante genético de su esencia geopolítica.

Los Estados Unidos son una superpotencia que basa su poderío en su hábil y despiadada combinación del poder militar y del dólar, es decir, de la deuda, una economía basada en el poder de la deuda y en la fe en la guerra: Para la superpotencia occidental, se trata de una guerra que genera deuda, que a su vez genera dominación. La dominación imperial genera deuda que financia guerras, que a su vez generan dominación. Obviamente, la deuda de los propios EEUU siempre la pagan otros (es, como se acostumbra decir, “externalizada”).

La injerencia de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe es incluso anterior a la formulación de su doctrina geopolítica fundamental, la del Destino Manifiesto. Debemos recordar que ningún país de esta región que haya sindo invadido por Estados Unidos se ha salvado de repetir la experiencia al menos otra vez en su historia.

En 1823 (hace casi dos siglos), John Quincy Adams acuña la Doctrina de la Fruta Madura: “Cuba, una vez separada de España (...) incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana.” Ese mismo Quincy Adams meses después escribiría la Doctrina Monroe (América para los estadounidenses). Esto es incluso anterior a los editoriales de John O’Sullivan / Jane Cazenau que dieron lugar a la formulación de la Doctrina del “Destino Manifiesto”.

La importancia de Centroamérica y El Caribe para el imperio estadounidense es fundamentalmente geopolítica, ya que la región tiene la clave del tráfico de mercancías entre este y oeste, norte y sur. Además, aún hoy en día, tiene un peso enorme en el tráfico entre las dos costas de Estados Unidos. Esos son los factores que han llevado a Estados Unidos (y a las potencias coloniales como Gran Bretaña) a desear mantener la región sumida en la pobreza y balcanizada.

Esto es especialmente importante en el caso de Nicaragua, uno de los pocos países en el mundo (si no el único) que siendo más grande ha perdido territorio a manos de sus vecinos más pequeños. (Costa Rica y Honduras). Nicaragua tiene la llave de la integración centroamericana porque tiene dos grandes fronteras terrestres (norte y sur) y dos grandes costas (Pacífico y Atlántico).

Si Nicaragua se convierte en un Estado Nacional fuerte, podrá ayudar a unir a toda Centroamérica, por eso los EEUU se han encargado a lo largo de la historia en mantenerla pobre y en guerra.

En diferentes épocas, los Estados Unidos (y las potencias coloniales) han insertado a nuestros países centroamericanos en torno a diferentes “booms” del mercado mundial con commodities como el pino ocote, henequén, ganado, café, algodón, frutas… Entre los años 30 y 70 del siglo pasado, los EEUU le fueron asignando distintos papeles a los países de la región:

A Nicaragua, con la dictadura de Somoza y luego con el establecimiento del Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA), se le asignó el papel de gendarme militar de EEUU. Ese rol se perdió con el triunfo revolucionario de 1979. A Costa Rica le fue asignando el papel de gendarme ideológico progresista en su variante socialdemoócrata-anticomunista. A Panamá, se le asignó el papel de centro comercial regional y de entrenamiento  contrainsurgente por medio de la Escuela de Las Américas, en la zona del Canal.

Todo ese sistema se ha venido desarticulando junto con la desarticulación que ha venido experimentando el imperio a nivel global.

El imperio estadounidense da muestra de profundas contradicciones con el desarrollo de políticas cada vez más autoritarias y a la vez de pérdida de influencia estratégica. Todo esto es expresión del proceso de financierización / pérdida de productividad y competitividad y de la pérdida de cohesión de su poder, tanto a lo interno como a nivel global. Estos dos procesos a su vez llevan a su actual modelo de monopolismo financiero autoritario al que se le ha dado el nombre de El Gran Reseteo.

En Centroamérica, en los años 90 del siglo pasado, con el proyecto contrainsurgente del Plan-Puebla-Panamá los Estados Unidos quisieron articular la región como parte de la globalización neoliberal (ALCA/FTAA) y a la vez atajar cualquier posibilidad de gobiernos populares. Ese proyecto fue derrotado en 2005 y de él solo nos quedó la interconexión eléctrica de la región, una obra que, paradójicamente, podría ser utilizada en beneficio de los pueblos de nuestra región. De hecho, hoy en día es difícil desarticular un país como Nicaragua sin dejar sin luz eléctrica a todo el istmo.

Del desarrollismo contrainsurgente de los años 60 sobrevive tercamente el Sistema de Integración Centroamericano (constantemente boicoteado por Costa Rica) y en particular su Banco Centroamericano de Integración Económica, un banco cooperativo propiedad de los países de la región sin la presencia de Estados Unidos y que basa sus préstamos en consideraciones técnicas, no políticas, que le ha permitido a Nicaragua sortear el veto crediticio estadounidense en otras instancias internacionales.

Hoy en día, los Estados Unidos no tienen proyecto hacia Centroamérica, más allá del miedo a la migración y al “populismo” (y, por supuesto,  a “Ortega”).

    • Casi todos los países de Centroamérica quieren comerciar con China.
    • En EEUU no hay una unidad de criterios: unos quieren seguir haciendo negocios, otros quieren “democratizar” la región.
    • El comercio intrarregional es muy importante.
    • En lo que respecta a Nicaragua, la región depende de muchos de los alimentos que produce este país, así como del transporte terrestre que pasa por sus fronteras.
    • Los EEUU casi no tiene liderazgos confiables en Centroamérica, ni siquiera Costa Rica, interesada como está en sacar partido de las oportunidades económicas que presenta la multipolaridad. En Honduras no quieren a Juan Orlando Hernández por sus nexos con el narcotráfico pero temen una victoria electoral del partido de izquierda LIBRE. En El Salvador no quieren a Nayib Bukele pero temen al FMLN y no confían en que la ultraderechista ARENA pueda garantizar la gobernabilidad.
      
Los EEUU no son capaces de controlar ningún país de la región en caso de que lo invadiesen o que lograsen algún “cambio de régimen”; sin embargo, sí son capaces de destruir y de causar gran sufrimiento.

En el caso concreto de Nicaragua, Biden con su discurso enfrenta una serie de realidades: Por ejemplo, amenaza con expulsar a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio CAFTA-DR, pero sus reglas le favorecen y son lesivas para Nicaragua. Expulsar a Nicaragua del TLC (más allá de que para lograrlo el imperio necesite el voto de todos sus socios-miembros) perjudica a EEUU. Por su parte, Nicaragua perdería su mercado más importante, pero su economía jamás antes había estado tan diversificada como hoy en día. Además, capitales estadounidenses y norteamericanos, como la gasífera New Fortress Energy, mineras canadienses y empresas de maquilas invierten en Nicaragua. New Fortress invierte 700 millones de dólares en la planta de gas natural más avanzada de Centroamérica con un contrato de venta de gas a Nicaragua por 25 años, difícilmente estaría interesada en la desestabilización de Nicaragua.

Asimismo, una eventual desestabilización de Nicaragua causaría pérdidas a todo el istmo, lo que se vio durante el derrotado intento de montar una “revolución de colores” en el 2018. Entonces, cientos de camiones estuvieron parados por meses en la carretera panamericana. Un proyecto de Costa Rica por establecer una línea de ferrys directa hacia El Salvador fracasó porque no puede suplir ni una fracción de la demanda del transporte terrestre de mercancías.

Por último, la política agresiva de EEUU hacia Nicaragua agrava el problema migratorio en la región en vez de aliviarlo.

Desde el exterior es fácil ver los peligros tras el discurso de la administración Biden, pero no es tan fácil entender que Nicaragua cuenta con fortalezas:

Por ejemplo, Nicaragua no depende de alimentos estadounidenses para su subsistencia. Cerca del 90% de todos los alimentos de consumo popular en Nicaragua son producidos en el país. Los niveles de soberanía y seguridad alimentarias han aumentado muchísimo desde el regreso al poder del FSLN y seguirán haciéndolo con las actuales políticas hacia el campesinado.

El país cuenta con un fuerte consenso interno en torno al proyecto de desarrollo, lo que se patentiza en las pasadas elecciones del 7 de noviembre en las que el FSLN ganó con más del 75% de los votos y un 65% de participación popular.

El Gobierno sandinista da muestras de un alto nivel de gestión y ejecución del presupuesto por encima del 95% y ha reducido enormemente su dependencia del petróleo para producir energía, con niveles de producción de un 75% de fuentes renovables hoy en día y la meta de alcanzar el 85% muy pronto. Nicaragua en la actualidad cuenta con las mejores carreteras y con la mejor red de salud pública de Centroamérica, así como con planes quinquenales de Desarrollo Humano tendientes a fortalecer todos los aspectos de la sociedad y luchar contra la pobreza.

En el plano internacional, Nicaragua cuenta con un comercio y unas relaciones muy diversificadas que desmienten la propaganda occidental de un supuesto aislamiento del país. Además cuenta con una alianza estratégica con Rusia (que ha sido y es de enorme importancia, desde becas, inversiones y maquinaria hasta alimentos) y con el proyecto del Gran Canal Interoceánico en conjunto con la empresa china HKND cuyo gerente general Wang Jing recientemente felicitó al Comandante Daniel Ortega por su triunfo en las elecciones del 7 de noviembre. Todos estos elementos son productos de una política exterior inteligente basada en la rica experiencia de la década de los años 80 del siglo pasado.

En cuanto a los eventuales daños que las políticas estadounidenses puedan causar a Nicaragua, creemos que los más serios vienen del sector financiero, dado el control imperial sobre el Sistema SWIFT, que puede llegar a entorpecer seriamente las transacciones con nuestro país. Asimismo, la permanente campaña internacional de mentiras por parte de los Estados Unidos y los medios bajo el control de la OTAN, que daña sectores como el turismo a causa de las percepciones que implanta en las audiencias occidentales. La política estadounidense de aislar a Nicaragua del resto de la región latinoamericana, por ejemplo con resoluciones como la de la OEA, parece más un producto de su campaña internacional de propaganda que un factor de peso real para las relaciones bilaterales con la mayoría de los países, que en general son bastante buenas. Es difícil construir a una Nicaragua como amenaza hacia América Latina, dado su tamaño y su población. Por ejemplo, nadie podría creer seriamente en discursos que culpen a Nicaragua de llenar de inmigrantes otros países latinoamericanos que de hecho son mucho más grandes.

Un capítulo aparte lo merecen los mecanismos tecnológicos de agresión, especialmente la dependencia del país de las redes sociales estadounidenses, que son un poderoso mecanismo de penetración cultural, desinformación y control social/espionaje. Se impone desarrollar los conocimientos de la población, y en especial de la juventud, sobre cómo funcionan estos dispositivos y cómo atentan contra el país y la sociedad, impulsando alternativas propias.

Por su parte, las políticas agresivas de EEUU sobre Nicaragua tendrán algunos efectos previsibles: En primer lugar, un mayor acercamiento de Nicaragua hacia Rusia y China. Con respecto a esta última, no sería extraño que Nicaragua abandone su política de acercamiento a Taiwán, que heredó de los gobiernos liberales. En segundo lugar, una diversificación aún mayor de las relaciones internacionales y el comercio con todos los países del mundo. En tercer lugar, un aislamiento aún mayor de la ya terminalmente herida oligarquía local, en la medida en que la mayoría de la población la responsabiliza de los daños económicos de la fallida “revolución de colores” de 2018. En cuarto lugar, las políticas agresivas de Estados Unidos traerían consigo la profundización del modelo cristiano, socialista y solidario de Nicaragua.


El Doble Estándar en DDHH y la Izquierda «Nice»

 

Pablo Sepúlveda (izq.), nieto de Salvador Allende, responde a Gabriel Boric (der.), candidato presidencial de izquierda en Chile por sus comentarios sobre Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Pablo Sepúlveda Allende (*).

Diputado, me atrevo a responderte porque veo el peligro que significa que importantes líderes como tú, jóvenes referentes de esa “nueva izquierda” que ha surgido en el Frente Amplio, hagan simplonas, absurdas y desinformadas comparaciones en temas tan delicados como lo son los DDHH.

Es muy sesgado y grosero que equipares -sin el más mínimo argumento- el supuesto “debilitamiento de las condiciones básicas de la democracia en Venezuela”, la “permanente restricción de libertades en Cuba” y “la represión del gobierno de Ortega en Nicaragua” con las sí comprobadas atrocidades de la dictadura militar en Chile, el evidente intervencionismo criminal de los EEUU alrededor de todo el mundo y el terrorismo de Estado de Israel contra el Pueblo de Palestina.

El que escribas semejante insensatez no “significa transformarse en un pseudo agente de la CIA” pero sí denota una importante irresponsabilidad e inmadurez política que puede transformarte en un elemento útil para la derecha, o peor aún, terminar siendo esa “izquierda” que la derecha ansía; una izquierda sonsa, ambigua, una izquierda inofensiva, que por oportunismo prefiere parecer “políticamente correcta”, esa izquierda que no es “ni chicha ni limonada”, esa que no quiere quedar mal con nadie.

Una izquierda así, confunde, pues no se atreve a señalar y enfrentar con coraje a los verdaderos enemigos de los pueblos. Ahí el peligro de emitir opiniones políticamente inmaduras.

¿Acaso te has preguntado por qué Venezuela está siendo tan vilipendiada y atacada mediáticamente? ¿Por qué es noticia todos los días en prácticamente todos los países del mundo occidental donde dominan los grandes medios de comunicación? ¿Por qué es atacada por todos los flancos y en patota? ¿Por qué esos grandes noticieros callan las continuas masacres en Colombia y México? ¿Por qué los que se rasgan las vestiduras preocupándose por un diputado venezolano, confeso de participar en un intento de magnicidio, no tienen el valor de exigir a Israel que cese el genocidio contra el Pueblo Palestino?

El mundo al revés. Ese es el mundo de la política sin corazón y sin coraje.

Ya Margarita Labarca Goddard te argumentó de forma clara y contundente por qué te equivocas en tus juicios hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua. Yo solo agregaré que Venezuela tiene una democracia mucho más saludable y transparente que la que hay en Chile, cuando quieras te lo puedo argumentar y lo podemos debatir, si es que te interesa.

También resulta fácil argumentarte por qué es una falacia la “permanente restricción de las libertades en Cuba”. Eso sin mencionar que la palabra “libertad” está tan manoseada, que a estas alturas su verdadero significado resulta ambiguo, y una definición sensata requiere de un debate hasta filosófico. O dime tú, ¿qué es la libertad?

Te nombro estos dos países porque los conozco bastante bien. En Cuba viví 9 años y en Venezuela llevo viviendo otros 9 años. A Nicaragua no la conozco de primera mano, pero te invito a preguntarte cómo habría sido la reacción de un gobierno de derecha ante la acción de bandas criminales pagadas y fuertemente armadas, que llegan a tomar sectores de las más importantes ciudades del país; y donde además, dichas bandas mercenarias se instalan a cometer hechos abominables como secuestrar, torturar, mutilar, violar y hasta quemar vivos, a decenas de seres humanos, por el solo hecho de ser militantes de una causa -en este caso, militantes sandinistas-, donde la persecución llegó al punto de asesinar a familias enteras en sus propios hogares.

El gobierno legítimamente electo en Nicaragua, aun teniendo los recursos, el marco jurídico y la fuerza para accionar contundentemente de forma inmediata contra semejante desestabilización fascista, bastante se contuvo. ¿Crees que la derecha en el poder habría tenido esa visión pacífica y de llamado a diálogo para la resolución del conflicto?

La historia nos responde.

Entiendo que puedas estar confundido por los grandes “medios de comunicación” que se encargaron de victimizar a los victimarios; igualito a como lo hicieron hace un año en Venezuela durante las llamadas guarimbas.

Por tanto, Gabriel, hablando objetivamente, con argumentos serios -sin opiniones formadas y modeladas mediáticamente a base de tergiversaciones y mentiras repetidas a diario-, no existe doble estándar en los que defendemos a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

No tenemos desaparecidos ni torturados, no metemos presos a quienes piensan u opinan distinto, sí a criminales; sean estos diputados, políticos o supuestos estudiantes. Más bien me parece ver ese “doble estándar” en ti mismo, al emitir cómodos juicios de valor desde la manipulación y el desconocimiento.

Sobre medios de comunicación, democracia y libertades, podemos discutir comparando a Chile con estos países. Te aseguro que lamentablemente Chile no saldría muy bien parado, más aún, si incluimos los derechos humanos, económicos y sociales que allá no son más que mercancías.

“Una persona alcanza su nivel más alto de ignorancia cuando rechaza algo de lo cual no sabe nada”.
Salud.

(*) Médico, Coordinador de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, nieto del Presidente Salvador Allende Gossens.

Jorge Capelán en ExtraPlus: El contexto mundial actual

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